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Coronavirus

Un millón de muertes en nueve meses de pandemia y la inquietante advertencia de los expertos: “Es sólo el comienzo”

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Se estima que la desoladora cifra, compilada por la Universidad Johns Hopkins, no refleja el número total de casos debido a las pruebas de diagnóstico y a los reportes inadecuados o insuficientes

El saldo de muertes por coronavirus a nivel mundial rebasó el millón el martes, nueve meses después de que estalló la crisis que devastó a la economía global, puso a prueba la determinación de los líderes del planeta, confrontó a la ciencia con la política y obligó a las multitudes a alterar la manera como viven, aprenden y trabajan.

“No es sólo un número. Son seres humanos. Son personas que queremos”, dijo el doctor Howard Markel, profesor de historia médica en la Universidad de Michigan que ha asesorado a funcionarios del gobierno en la respuesta a la pandemia y quien perdió a su madre de 89 años a causa del COVID-19 en febrero.

No es sólo un número. Son seres humanos. Son personas que queremos

“Eran padres y madres, esposas y esposos, hermanos y hermanas, amigos y colegas”, dijo en un comunicado António Guterres, secretario general de Naciones Unidas. “El dolor se ha visto multiplicado por la brutalidad de esta enfermedad. El riesgo de contagio mantuvo a las familias alejadas del lecho (de los enfermos). Y el proceso de duelo y de celebrar una vida a menudo se hizo imposible”.

La desoladora cifra, compilada por la Universidad Johns Hopkins, es mayor a la población total de Jerusalén o de Austin, Texas. Es dos veces y media más grande que el público que asistió a Woodstock en 1969. Es más de cuatro veces superior al número de muertos que dejó el terremoto y tsunami de 2004 en el Océano Índico.

ARCHIVO - En esta foto de archivo del 5 de agosto de 2020, se ven tumbas recién llenas en el cementerio de Olifantsveil en las afueras de Johannesburgo, Sudáfrica. (Foto AP / Jerome Delay, Archivo)ARCHIVO – En esta foto de archivo del 5 de agosto de 2020, se ven tumbas recién llenas en el cementerio de Olifantsveil en las afueras de Johannesburgo, Sudáfrica. (Foto AP / Jerome Delay, Archivo)

Y aun así, casi seguramente no refleja el número total de casos debido a las pruebas de diagnóstico y a los reportes inadecuados o insuficientes, y al supuesto encubrimiento de decesos en algunos países.

Y la cifra sigue en aumento. En promedio, se reportan casi 5.000 decesos al día. Partes de Europa ya están siendo afectadas por una segunda oleada, y los expertos temen un destino similar para Estados Unidos, donde se han registrado cerca de 205.000 fallecimientos, o uno de cada cinco a nivel mundial. El número es, por mucho, el más alto en todo el mundo a pesar de los recursos médicos y económicos del país.

Los números están perdiendo el poder de asombrar, pero es realmente importante que entendamos la magnitud de estas cifras

“Entiendo por qué los números están perdiendo el poder de asombrar, pero aún pienso que es realmente importante que entendamos la magnitud real de estas cifras”, dijo Mark Honigsbaum, autor de “The Pandemic Century: One Hundred Years of Panic, Hysteria and Hubris” (El siglo de la pandemia: Cien años de pánico, histeria y arrogancia”).

Guterres, por su parte, advirtió que “no hay un final a la vista para la expansión del virus, la pérdida de empleos, la interrupción de la educación, el trastorno a nuestras vidas”.

En esta foto de archivo del 14 de abril de 2020, el jefe de la funeraria Jordi Fernández prepara un ataúd antes de colocar el cuerpo de una víctima del COVID-19 en un estacionamiento subterráneo convertido en una morgue en la funeraria Collserola en Barcelona. (Foto AP / Felipe Dana, Archivo)En esta foto de archivo del 14 de abril de 2020, el jefe de la funeraria Jordi Fernández prepara un ataúd antes de colocar el cuerpo de una víctima del COVID-19 en un estacionamiento subterráneo convertido en una morgue en la funeraria Collserola en Barcelona. (Foto AP / Felipe Dana, Archivo)

Sin embargo, señaló que la pandemia podría superarse con liderazgo responsable, cooperación y ciencias, así como precauciones como el distanciamiento social y las mascarillas. Cualquier vacuna, afirmó, debe ser “accesible y asequible para todos”.

El saldo global incluye a personas como Joginder Chaudhary, quien era el mayor orgullo de sus padres, criado con lo poco que ganaban como agricultores de una pequeña parcela en la región central de la India y quien se convirtió en el primer médico de su aldea.

Después de que el virus cobró la vida de Chaudhary, de 27 años, a finales de julio, su madre lloró desconsolada. Sin su hijo, Premlata Chaudhary se preguntaba cómo podía seguir viviendo. Tres semanas después, el 18 de agosto, el virus también se la llevó a ella. Y en total, a otras 95.000 personas en la India.

Esta foto del 17 de septiembre de 2020 proporcionada por Kapil Chaudhary muestra imágenes de Joginder Chaudhary y su madre Premlata Chaudhary sentados en una mesa durante una ceremonia de duelo hindú celebrada en la casa familiar en Jhantala, Madhya Pradesh, India. (Cortesía de Kapil Chaudhary vía AP)Esta foto del 17 de septiembre de 2020 proporcionada por Kapil Chaudhary muestra imágenes de Joginder Chaudhary y su madre Premlata Chaudhary sentados en una mesa durante una ceremonia de duelo hindú celebrada en la casa familiar en Jhantala, Madhya Pradesh, India. (Cortesía de Kapil Chaudhary vía AP)

“Esta pandemia ha arruinado a mi familia”, dijo el padre del joven médico, Rajendra Chaudhary. “Todas nuestras aspiraciones, nuestros sueños, todo acabó”.

Cuando el virus abrumó los cementerios de la provincia italiana de Bérgamo a principios de año, el reverendo Mario Carminati abrió su iglesia para recibir cuerpos, acomodando hasta 80 féretros en el pasillo central. Después de que un grupo de soldados los llevaban a un crematorio, llegaban otros 80. Y luego otros 80.

Eventualmente la crisis disminuyó y el mundo fijó su atención en otro asunto. Pero el alcance de la pandemia persiste. En agosto, Carminati enterró a su sobrino de 34 años.

“Esto debería hacernos reflexionar a todos. El problema es que pensamos que somos inmortales”, declaró el sacerdote.

El sacerdote Mario Carminati toca una foto de su sobrino Christian Persico, quien murió por síntomas de coronavirus, en un cementerio en Casnigo, cerca de Bérgamo, Italia, el domingo 27 de septiembre de 2020. (Foto AP / Antonio Calanni)El sacerdote Mario Carminati toca una foto de su sobrino Christian Persico, quien murió por síntomas de coronavirus, en un cementerio en Casnigo, cerca de Bérgamo, Italia, el domingo 27 de septiembre de 2020. (Foto AP / Antonio Calanni)

El virus apareció en primera instancia a finales de 2019 en pacientes que se encontraban hospitalizados en la ciudad de WuhanChina, en donde se reportó la primera muerte el 11 de enero. Para el momento en que las autoridades ordenaron un cierre total de la ciudad casi dos semanas después, millones de viajantes habían llegado y se habían ido del lugar.

El gobierno de China ha sido fuertemente criticado por no hacer lo suficiente para alertar a otras naciones de la amenaza.

Líderes gubernamentales en países como Alemania, Corea del Sur y Nueva Zelanda trabajaron de forma efectiva para contener la propagación del virus. Otros, como los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, y de Brasil, Jair Bolsonaro, le restaron importancia a la severidad del riesgo y a las recomendaciones de los científicos, incluso mientras los hospitales se llenaban de pacientes enfermos de gravedad.

Brasil ha registrado la segunda mayor cantidad de muertes en todo el mundo con 142.000. India es tercero y México, cuarto, con más de 76.000.

En esta foto del 31 de agosto de 2020 familiares lamentan el fallecimiento de Manuela Chávez a la edad de 88 años, mientras un equipo del gobierno se prepara para sacar su cuerpo del interior de su casa, en el Shipibo, en la región Ucayali de Perú. (Foto AP / Rodrigo Abd, archivo)En esta foto del 31 de agosto de 2020 familiares lamentan el fallecimiento de Manuela Chávez a la edad de 88 años, mientras un equipo del gobierno se prepara para sacar su cuerpo del interior de su casa, en el Shipibo, en la región Ucayali de Perú. (Foto AP / Rodrigo Abd, archivo)

Este virus ha generado disyuntivas entre la seguridad y el bienestar económico. Las decisiones que se han tomado han dejado a millones de personas vulnerables, especialmente a los pobres, las minorías y los ancianos.

Con tantos muertos fuera de la vista en pabellones de hospitales y hacinados en los márgenes de la sociedad, la cifra hace recordar la lúgubre declaración que a menudo se le atribuye al dictador soviético Josef Stalin: Una muerte es una tragedia, millones de muertes son una estadística.

El saldo de 1 millón de muertos a causa de la pandemia en tan poco tiempo es equiparable a algunas de las mayores amenazas de salud pública actuales y del pasado.

Supera el número de muertes anuales por sida, que el año pasado cobró 690.000 vidas en todo el mundo. El número de decesos por COVID-19 se acerca a las 1,5 millones de muertes anuales en todo el mundo por tuberculosis, que por lo general mata a más personas que cualquier otra enfermedad infecciosa.

En esta fotografía de archivo del 22 de septiembre de 2020, familiares de Tranquilino Ruiz Cabrera, quien trabajaba como taxista y murió por complicaciones relacionadas con el COVID-19, lloran durante su entierro en el cementerio de Recoleta de Asunción, en Paraguay. (Foto AP / Jorge Saenz, Archivo)En esta fotografía de archivo del 22 de septiembre de 2020, familiares de Tranquilino Ruiz Cabrera, quien trabajaba como taxista y murió por complicaciones relacionadas con el COVID-19, lloran durante su entierro en el cementerio de Recoleta de Asunción, en Paraguay. (Foto AP / Jorge Saenz, Archivo)

Pero el “flagelo del COVID sobre la humanidad es incomparablemente mayor al de otras causas de muerte”, dijo Lawrence Goston, profesor de leyes mundiales de salud en la Universidad de Georgetown. Recalcó el desempleo, la pobreza y la desolación que provocó la pandemia, y las muertes por tantos otros padecimientos que no han recibido la atención debida.

Incluso siendo tan letal, el virus ha cobrado muchas menos vidas que la llamada gripe española, que mató a entre 40 y 50 millones de personas en todo el mundo en un periodo de dos años, hace poco más de un siglo.

Esa pandemia surgió antes de que los científicos tuvieran microscopios suficientemente poderosos para identificar al enemigo o los antibióticos para combatir la neumonía bacteriana que causó la muerte de la mayoría de las personas. También tuvo una trayectoria de impacto muy diferente. Por ejemplo, en Estados Unidos la gripe española mató a cerca de 675.000 personas, pero la mayoría de ellas fueron en una segunda oleada que impactó en el invierno entre 1918 y 1919.

En esta foto de archivo del 20 de abril de 2020, las enfermeras y los médicos limpian el área antes de desfibrilar a un paciente con COVID-19 que sufrió un paro cardíaco en el Hospital St. Joseph en Yonkers, Nueva York. El equipo de la sala de emergencias revivió con éxito al paciente. (Foto AP / John Minchillo, archivo)En esta foto de archivo del 20 de abril de 2020, las enfermeras y los médicos limpian el área antes de desfibrilar a un paciente con COVID-19 que sufrió un paro cardíaco en el Hospital St. Joseph en Yonkers, Nueva York. El equipo de la sala de emergencias revivió con éxito al paciente. (Foto AP / John Minchillo, archivo)

Hasta el momento, la enfermedad ha dejado una huella apenas perceptible en África, muy por debajo de los primeros modelos que pronosticaban miles de decesos más.

Pero se han registrado repuntes recientes en países como Gran Bretaña, España, Rusia e Israel. En Estados Unidos, el regreso de estudiantes a los campus universitarios ha causado nuevos brotes. Con la aprobación y distribución de una vacuna posiblemente a varios meses de distancia y con el invierno a la vuelta de la esquina en el hemisferio norte, el número de muertes seguirá en ascenso.

“Apenas es el comienzo. A esta pandemia le quedan muchas más semanas por delante de las que ha dejado atrás”, declaró Gostin.

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Un estudio advierte que el coronavirus se siente “particularmente atraído” por el grupo sanguíneo A

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Los investigadores evaluaron una proteína de la superficie del virus SARS-CoV-2 y cómo interactuaba con cada tipo de sangre.

El SARS-CoV-2, el virus que causa el coronavirus, se siente “particularmente atraído” por el antígeno del grupo sanguíneo A que se encuentra en las células respiratorias, sugiere un estudio publicado en la revista Blood Advances.

Para llegar a sus conclusiones, los investigadores del estudio evaluaron una proteína de la superficie del virus SARS-CoV-2 denominada dominio de unión al receptor, o RBD.

El RBD -que está dentro de la proteína Spike- es la parte del virus que se adhiere a las células huésped, por lo que es un objetivo de investigación importante para entender cómo se produce la infección, explica en un comunicado la Sociedad Americana de Hematología.

En experimentos en laboratorio, el equipo analizó cómo el RBD del SARS-CoV-2 interactuaba con cada tipo de sangre.

Toma de una muestra de sangre para un test de coronavirus.

Toma de una muestra de sangre para un test de coronavirus.

Descubrieron que este tenía una “fuerte preferencia” por unirse al grupo sanguíneo A que se encuentra en las células respiratorias; sin embargo, no mostraba predilección por los glóbulos rojos del grupo sanguíneo A, ni por otros grupos de sangre encontrados en las células respiratorias o en los glóbulos rojos.

La capacidad del RBD de reconocer y unirse preferentemente al antígeno del grupo sanguíneo A que se encuentra en los pulmones de los individuos con este grupo de sangre puede aportar información sobre la posible relación entre el tipo A y la infección por covid-19, concluyen los autores del estudio.

“Es interesante que el RBD viral sólo prefiera realmente el tipo de antígenos del grupo sanguíneo A que se encuentran en las células respiratorias, que son presumiblemente la forma en que el virus entra en la mayoría de los pacientes y los infecta”, apunta Sean R. Stowell, del Hospital Brigham and Women’s de Boston (Estados Unidos) y autor del trabajo.

El grupo sanguíneo no se puede cambiar, pero sí se puede comprender mejor cómo interactúa el virus con los grupos sanguíneos y así quizá se puedan encontrar “nuevos medicamentos o métodos de prevención”, afirma Stowell.

El científico y su equipo hicieron hincapié en que sus hallazgos por sí solos no pueden describir o predecir completamente cómo los coronavirus, como el SARS-CoV-2 y el SARS-CoV, afectarían a pacientes de diversos tipos de sangre.

“Nuestra observación no es el único mecanismo responsable de lo que estamos viendo clínicamente, pero podría explicar parte de la influencia del tipo de sangre en la infección por covid-19”.

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Por la vacunación, empiezan a bajar los contagios de COVID-19 entre el personal de la salud

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Ya los casos confirmados en Ciudad de Buenos Aires son menos del 1% entre los trabajadores de la salud. En Mendoza y Rosario, también corroboran esta tendencia en baja de casos

El personal de la salud puso el cuerpo para atender a los pacientes con COVID-19, y muchos perdieron sus vidas. Por la exposición repetida o por no contar con la protección adecuada, más de 360 médicos y enfermeros, entre otros integrantes del sistema de salud, habían fallecido para principios de diciembre. A partir del inicio de la campaña de vacunación, pasaron a ser un grupo prioritario y ya se empiezan a registrar el descenso de casos confirmados dentro del personal de la salud con la eventual disminución de los fallecimientos.

En la Ciudad de Buenos Aires, los casos confirmados de COVID-19 en el personal de la salud representaban entre el 3 y el 4% en diciembre pasado, en base al registro epidemiológico que lleva el Ministerio de Salud porteño. En cambio, durante las últimas semanas los casos confirmados son menos del 1%.

Cómo evolucionaron los casos de la población general en la ciudad de Buenos Aires en comparación con los casos del personal de la salud que fue vacunado. Cómo evolucionaron los casos de la población general en la ciudad de Buenos Aires en comparación con los casos del personal de la salud que fue vacunado.

También en la provincia de Mendoza, el Ministerio de Salud corroboró la tendencia en baja de menos afectados en el personal de la salud. Según contó a Infobae la infectóloga y jefa del departamento de inmunizaciones de la cartera de salud mendocina, la doctora Iris Aguilar, “hay una disminución marcada de casos de COVID-19 en el subgrupo del personal de la salud. Durante el mes de febrero sólo hubo dos casos de COVID-19 en enfermeros”.

En la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, comienzan a registrarse cambios. “Empezamos con la vacunación el 29 de diciembre y ya el primer día se inmunizó a 75 personas. Ya con la primera dosis ya hubo reducción de casos del personal de la salud a mitad de enero. En febrero ya estaba vacunado casi todo el personal de la salud, y no hemos tenido casos de médicos o enfermeros con COVID-19”, contó a Infobae Carolina Subirá, infectóloga y coordinadora del área de Calidad y Seguridad del Paciente del Sanatorio Parque en Rosario.

Los trabajadores de la salud fueron considerados población estratégica por el Ministerio de Salud de la Nación a la hora de armar el plan de vacunación para desacelerar la pandemia y reducir el número de muertes. Son un grupo clave para sostener adecuadamente el funcionamiento y la respuesta del sistema sanitario. También se consideró el nivel de exposición al que se enfrentaban. En noviembre de 2020, el personal de la salud representaba el 4,4% sobre el total de casos confirmados de COVID-19 en todo el país.

En diciembre, se había estimado en base al Registro Federal de Personal Sanitario que se iban a vacunar inicialmente 763.000 trabajadores de la salud en Argentina
REUTERS/Agustin MarcarianEn diciembre, se había estimado en base al Registro Federal de Personal Sanitario que se iban a vacunar inicialmente 763.000 trabajadores de la salud en Argentina REUTERS/Agustin Marcarian

De acuerdo al monitor público de vacunación, hoy miércoles 3 de marzo ya se habían realizado 890.221 aplicaciones en el personal de la salud. Pero no se especifica cuántos corresponden a la primera y a la segunda dosis. En el plan original, se había estimado en base al Registro Federal de Personal Sanitario que se iban a vacunar inicialmente 763.000 trabajadores de la salud.

En la provincia de Buenos Aires, el titular de la cartera de Salud, Daniel Gollan, había informado el martes que el 95% del personal de la salud se ha inscripto para recibir la vacuna. Ya le aplicaron la vacuna a 200.000 de los 231.264 registrados. El funcionario dijo que durante los próximos meses “el personal de salud estará protegido para atender la demanda de urgencia”. La vacunación hará “que no se nos caigan las guardias cada vez que haya un caso en el personal”, agregó. Adelantó que este año el protocolo para el personal de salud será diferente. Están haciendo un estudio en el personal de salud sobre el impacto de la vacunación. “El 8% se podría enfermar aunque haya recibido la vacuna, pero sería de una forma leve. Por eso, será necesario seguir con los cuidados”, expresó Gollan.

En cambio, desde la perspectiva de la doctora Silvia González Ayala, profesora de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata y miembro del Comité Institucional de Revisión de Protocolos de Investigación del Hospital de Niños Sor María Ludovica de La Plata, hay que mantener cautela sobre la evolución de la pandemia y el impacto de la vacunación. Le dijo a Infobae: “El 29 de diciembre se empezó a vacunar con la primera dosis en el personal de la salud de la Argentina. Es esperable que los casos confirmados de COVID-19 y los fallecimientos bajen por el impacto de la vacunación en ese grupo priorizado”.

Ya hay transmisión comunitaria en la Argentina de las variantes del coronavirus que fueron detectadas en el Reino Unido y en Río de Janeiro, Brasil, según relevó el Consorcio PaísYa hay transmisión comunitaria en la Argentina de las variantes del coronavirus que fueron detectadas en el Reino Unido y en Río de Janeiro, Brasil, según relevó el Consorcio País

De acuerdo con González Ayala, “la vacunación en los grupos priorizados viene lento. Ya se distribuyeron 2.231.310 dosis, pero aún solo se aplicaron 1.181.292 dosis. Considero que hay que hacer un shock de vacunación para evitar la circulación local de las variantes de preocupación”. En el caso de la vacuna Sputnik, su eficacia es del 85% con la primera dosis. Con la segunda dosis, la eficacia llega al 91,6%.

La preocupación de la doctora González Ayala está en el potencial avance de nuevas variantes que podrían limitar la eficacia de las vacunas. “Hay que tener en cuenta que las vacunas podrían no cubrir todas las variantes que aparezcan. Por ejemplo, la vacuna de AstraZeneca solo protege en el 22% en los casos de infección por la variante de Sudáfrica. Con respecto a la variante de Manaos, aún no se sabe. Esto significa que se necesita que la vacunación avance más rápido para desacelerar la propagación de las variantes, y evitar que se reduzca la eficacia de las vacunas”.

Ya hay transmisión comunitaria en la Argentina de las variantes del coronavirus que fueron detectadas en el Reino Unido y en Río de Janeiro, Brasil, según relevó el Consorcio País, que depende del Ministerio de Ciencia de la Nación. Se trata de casos confirmados de COVID-19 que no tenían antecedentes de viajes.

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Coronavirus

Coronavirus: la OMS publicó nuevas recomendaciones sobre el uso de barbijos de tela

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El organismo aconseja usar los de tres capas y sin válvulas. Las desventajas de ponerse dos a la vez.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó este miércoles varios consejos sobre el uso de barbijos de tela durante la pandemia de coronavirus, en los que, entre otras cosas, recomendó la utilización de las que tengan triple capa y sin válvulas.

De las tres capas, la interior en contacto con la boca debería ser de algodón absorbente, la intermedia de polipropileno, y la exterior podría ser también de polipropileno o de un poliéster resistente a la humedad, explicó la OMS en su informe epidemiológico semanal.

La organización también recomienda examinar el envase del barbijo para comprobar si ha sido probado en laboratorio, si garantiza al menos un 70 por ciento de filtración de pequeñas gotas, y si conserva sus propiedades durante al menos cinco lavados.

Por otro lado, la OMS subraya que no solo debe tenerse en cuenta la capacidad de filtración de las mascarillas, sino su adaptación a la cara: deben cubrir la nariz, la boca y la barbilla sin dejar aberturas y a la vez permitir respirar bien.

En este sentido, el organismo advierte que usar dos mascarillas de tela a la vez puede conllevar ciertos riesgos, ya que podría dificultar tanto la respiración del usuario que lo obligaría a quitársela cada determinado tiempo para recobrar el aliento.

Las mascarillas de tela, no médicas, deben ser guardadas en bolsas de plástico u otros envoltorios seguros antes o después de su uso, y lavarse con jabón o detergente, preferiblemente a 60 grados.

Como alternativa, se puede lavar con agua a temperatura ambiente y jabón, aunque a continuación la OMS recomienda dejar la mascarilla en agua hirviendo durante un minuto.

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