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Economia

¿Quiénes son responsables de la corrida cambiaria?

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El régimen de valorizaciones financiera de estos casi cuatro años de economía macrista explotó. No lo hizo por el triunfo electoral de la oposición. Los nombres de los principales funcionarios del área económica responsables de la crisis.

El descontrol de la paridad cambiaria y el derrumbe de acciones y bonos tienen un único responsable. No son los operadores financieros que se ocupan de lo que saben hacer, que es especular con el dólar y activos bursátiles. Tampoco son culpables la mayoría de las encuestadoras que se dedicaron a hacer lo de siempre: vender expectativas positivas al oficialismo, que maneja un billetera más abultada para comprar sondeos electorales y así intentar manipular la opinión pública. Ninguna responsabilidad puede atribuirse al caos cambiario a la fuerza política que arrasó con el macrismo. Quien tiene que hacerse cargo de la catástrofe de otra megadevaluación es el gobierno de Cambiemos.

La desregulación total del mercado cambiario, la apertura irrestricta para el ingreso y egreso de capitales financieros, el endeudamiento desaforado y la inmensa bicicleta con las Lebac, primero, y con las Leliq, después, son los elementos de un combo devastador. Las bases de la economía macrista son las que provocaron esta debacle.

El responsable político es la alianza macrismo-radicalismo que ha arrojado a la sociedad argentina a otra crisis de proporciones, entre las peores que se han registrado. Pero hay economistas que han estado en puestos claves que fueron los ideólogos y ejecutores de una política que terminó en este descalabro. Como tienen la fortuna de la impunidad que les brinda el establishment, resulta oportuno recordar quienes deberán ser recordados como culpables de este nuevo drama socioeconómico: Alfonso Prat Gay, Federico Sturzenegger, Lucas Llach, Luis Caputo, Nicolás Dujovne, Guido Sandleris, Gustavo Cañonero.

A lo largo de estos cuatro años ellos fueron los funcionarios del Palacio de Hacienda y del Banco Central que han alimentado una obscena orgía financiera. Hasta festejaron la emisión de un bono de deuda a 100 años. Después, aparece una inmensa legión de economistas de la city que buscaron darle legitimidad a un plan económico que resultó un fiasco.

Como ha sucedido en crisis pasadas, en la de 1989 que derivó en hiperinflación, y en la de 2001 cuyo desenlace fue el default y megadevaluación, el Fondo Monetario Internacional ha cumplido el papel de avalar un programa financiero y cambiario pésimo para la estabilidad macroeconómica. Con el gobierno de Macri fue más audaz que en esas dos experiencias traumáticas. Entregó el crédito más abultado de su historia a un país cuando la economía macrista ya había naufragado, en marzo del año pasado, en el momento que Wall Street le cerró el grifo de dólares.

El FMI, o sea Estados Unidos, entregó millones de dólares a una economía que ya no tenía suficientes divisas sólo por una decisión geopolítica de sostener a un gobierno de derecha para frenar el regreso al poder de una fuerza populista. Fracasaron en ese intento. El resultado de las urnas de este domingo fue un golpe certero a esa ambición.

Los inmensos costos de este nuevo experimento neoliberal, hegemonizado por un régimen de valorización financiera, se han empezado a padecer desde hace varios meses. Pero, lamentablemente, de acuerdo a otras crisis traumáticas, recién a partir de ahora se empezará a observar el peor rostro del desastre económico cuya exclusiva responsabilidad es del gobierno de Mauricio Macri.

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Economia

Alberto Fernández: “Macri debe renegociar el acuerdo incumplido con el FMI”

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“Pediría que tenga una lógica de continuidad, que negocie sabiendo que su mandato se termina“, sostuvo el candidato a presidente que en las PASO obtuvo el 47% de los votos.

El candidato a presidente por el Frente de Todos, Alberto Fernández le pidió a Mauricio Macrique renegocie el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional por considerarlo “incumplido” ya que “lo que firmó no existe más”. Aseguró que el dólar a $60 garantiza apenas “una paz muy precaria”.

Una de las cosas que más me preocupa es que el acuerdo con el FMI está absolutamente incumplido. Yo le pediría que se ponga ya a renegociar con el Fondo porque lo que él firmó ya no existe más. Él no lo pudo cumplir, Nosotros vamos a tener que explicar por qué Macri no cumplió con las cosas a las que se comprometió. Pediría que tenga una lógica de continuidad, que negocie sabiendo que su mandato se termina”, declaró a los periodistas Reynaldo Sietecase y Virginia Porcella.

Alberto agregó que “el dólar a 60 se condice más con el retraso que había con respecto a la inflación”, aunque aseveró que se trata de “una paz muy precaria”.

¿Cuántos países del G20 invirtieron en la Argentina?”, se preguntó luego. Y contestó: “Ninguno” ironizando con que los líderes mundiales “vinieron a comer canapés” pero no apostaron al gobierno de Mauricio Macri.

Las imágenes no le dan de comer a la gente. Hubo una actitud muy dócil del gobierno de Macri para con el mundo central, pero el mundo central lo acarició y no lo ayudó en nada. Le prestó dinero a altas tasas y un día no le prestó nada y tuvo que recurrir al fondo”, aseveró.

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Economia

Caputo dijo que manda el FMI, aseguró que lo echó el organismo

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“No es serio que el Banco Central deje devaluar 5 u 8 por ciento por día con 5 millones de dólares”, advirtió sobre el proceso actual el responsable de la pérdida de más de 10 mil millones de dólares de las reservas. Alvarez Agis y el dólar a 60 pesos.

“No es que haya un problema de demanda fenomenal de dólares, el problema es que cuando nadie vende, y esta es una de las discusiones que tenía con el Fondo, el mercado no sube con 1000 millones sino con 10 millones de dólares. Porque alguien pone un precio en la pantalla, uno se asusta y compra y se arma revuelo. Hay que tener cuidado con eso porque no es serio que el Banco Central deje devaluar su moneda 5 u 8 por ciento por día con 5 millones de dólares”, aseguró el ex titular del Banco Central, Luis Caputo, quien reveló públicamente las discusiones que tuvo con la burocracia del Fondo Monetario Internacional mientras estuvo al frente de la entidad monetaria y aseguró que “me echó el FMI”. Esa afirmación deja en evidencia la subordinación del gobierno de Mauricio Macri a las órdenes del organismo.

Caputo reapareció como si no hubiera sido responsable de la pérdida de más de 10 mil millones de dólares de las reservas y de una suba de la divisa de 28 a 38 pesos durante su corta gestión en el Banco Central. Dio una conferencia en la Bolsa de Comercio porteña junto al ex viceministro de Economía de Cristina Fernández de Kirchner y uno de los hombres de consulta de Alberto Fernández, Emanuel Alvarez Agis. Allí sostuvo que “el Banco Central no puede dejar esos pozos de iliquidez que hasta te lo pueden hacer intencionalmente. Cualquiera que está comprado en el mercado de futuros, ve una oferta en el mercado de cambios spot y dice compro. Los futuros se disparan y factura por todo lo que está comprado en futuros”.

“En agosto yo le decía al Fondo, ¿de qué me sirve tener una política monetaria restrictiva y fiscal austera si voy a dejar ir el dólar a 85 pesos? Obviamente, eso va a tener un impacto en precios. ¿De qué me sirve entonces poner la tasa en 70 por ciento? Al final lo único que voy a hacer es ahogar la economía y no bajar la inflación porque tengo una política cambiaria laxa. Tengo que tener una coherencia entre las diferentes políticas”, agregó el ex funcionario de Macri, quien antes de aterrizar en el Banco Central comandó uno de los endeudamientos más acelerados de la historia argentina desde el Ministerio de Finanzas. Fue quien ideó, por ejemplo, el bono a 100 años.

Minutos antes, Alvarez Agis también había cuestionado la posición del Fondo Monetario. “33 por ciento de devaluación nos comimos con el dejalo flotar” del FMI”, aseguró, lo que luego motivo el agradecimiento de Caputo.

“Quiero agradecer a Emmanuel por decir y mucho mejor que yo todo lo que yo nunca pude decir. Me peleé tanto por explicarles eso que en un momento me dijeron ‘mirá flaco, basta, andate, no te aguantamos más’. No es que no intenté convencerlos de eso sino que no pude y me tuve que ir”, sostuvo Caputo, quien de ese modo dejó en claro quién define la política económica desde el año pasado.

Para evitar que se tomara esa declaración como una crítica hacia la política económica actual, agregó: “Hoy tenemos esa coordinación. Por primera vez hay una coherencia entre la política fiscal, monetaria y cambiaria. Hay que saber usarlas. Por lo tanto, no debería haber un problema con el tipo de cambio”, sostuvo, pese a que entre el lunes y el miércoles la divisa estadounidense trepó de 47 a 60 pesos.

Luego el ex titular del Central aseguró que “no da para que tengamos esta crisis. Si nosotros llevamos esto a una crisis es porque la queremos llevar nosotros, los políticos, la gente. La situación económica de Argentina hoy no amerita el tipo de crisis que algunos están avizorando ni cerca. Si uno viera que estamos en 2001, bueno, era medio inevitable, la cosa estaba realmente complicada, pero en la situación de hoy sería una crisis autoinfligida. Desde el punto de vista de los fundamentos no está para que tengamos está crisis. Si políticamente convertimos esto en un desmadre somos unos tontos, de los dos lados”. Además sostuvo que “el nivel de tipo de cambio es absolutamente razonable. Estamos en el tipo de cambio real multilateral más alto de los últimos diez años, difícilmente alguien pueda decir hoy que este es un tipo de cambio que está retrasado”.

Agis también salió a respaldar el tipo de cambio actual. “Este tipo de cambio real sobra, este tipo de cambio real de equilibrio y la cosa se tiene que quedar acá porque para arriba es inestable. Para arriba vamos a transformar un problema de liquidez en un problema de solvencia y eso solo lo hacen los estúpidos. Cuando vos no podés pagar la tarjeta y fundís tiene que venir un amigo y decirte “no pará, pagala con la cuenta corriente”. Lo que tenemos que lograr es que todos entiendan que para la política este tipo de cambio está bien”, sostuvo y luego agregó, parafraseando a Keynes, “este tipo de cambio sobra siempre y cuando los políticos no permanezcan irracionales por más tiempo del que todos podemos permanecer solventes”.

Para justificar que este es un tipo de cambio de equilibrio, Caputo subrayó las diferencias con el proceso de dolarización que se dio el año pasado. “Hay que mirar también en qué etapa del proceso de dolarización está el mercado. Esto es crucial. No es lo mismo un problema como teníamos en mayo o junio, donde había un exceso de demanda de 1500 millones de dólares por día, al problema que enfrenta hoy el Central, que es un problema de oferta. Cuando pasan este tipo de problemas el mercado se reprime y nadie vende”, indicó.

Agis también coincidió en este punto con Caputo, lo que ayudó a llevar tranquilidad a la platea. “A mí me parece que un buen compromiso para tratar de articular es decir defendamos 60 pesos, pero no nos compremos 52 ni 45 pesos. 45 pesos no nos podemos comprar nunca más. No nos compremos retrasar. Ni vos ahora ni yo en el futuro. Lo dijo Alberto el miércoles. Dijo que lo que está haciendo el Banco Central me parece razonable porque al final del día está cuidando las reservas. Está vendiendo en diagonal. No puso el famoso muro y se le llevaron el muro. Si el Banco Central está cuidando las reservas, le está cuidando las reservas al próximo presidente porque el incentivo es el inverso. El incentivo es dejarlo sin reservas. A mí me parece que este tipo de cambio sobra si la política entra en razones. Si la política no entra en razones, no sobra y no sé a dónde vamos”, completó.

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Tras el congelamiento de las naftas, las petroleras amenazan con dejar de invertir en Vaca Muerta

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El decreto que mantiene sin cambios el precio de los combustibles, toma como referencia un dólar de 45,19 pesos y un barril de crudo de 59 dólares. La Ley de Abastecimiento no figura, pero se podría aplicar si hubiera faltantes.

El gobierno oficializó este viernes el congelamiento de los combustibles por 90 días a través de un decreto de necesidad y urgencia publicado en el Boletín Oficial que lleva la firma del presidente Mauricio Macri y todos sus ministros. Hasta el próximo 9 de noviembre, productoras y refinadoras deberán tomar como referencia un tipo de cambio de 45,19 pesos y un barril de crudo tipo Brent de 59 dólares. A diferencia de lo que habían dejado trascender desde el propio oficialismo, el decreto no hace referencia la Ley de Abastecimiento 20.680 sino a la Constitución Nacional y a la Ley de Soberanía Hidrocarburífera 26.741. No obstante, en el sector coinciden en que, si a partir de este congelamiento empiezan a registrarse faltantes, deberán finalmente apelar a la ley de Abastecimiento para aplicar sanciones.

Antes del congelamiento, en la Ciudad de Buenos Aires la petrolera YPF, que concentra más del 50 por ciento de las ventas de combustibles en todo el país, estaba vendiendo el litro de nafta premium a 50,43 pesos, la súper a 43,71 pesos, el gasoil común a 40,94 pesos y el gasoil premium a 47,92 pesos. Esos deberían ser los valores vigentes hasta el 9 de noviembre.

Apenas el presidente Macri comunicó la novedad el miércoles pasado por la mañana, las petroleras llevaron adelante un fuerte lobby para tratar de frenar la medida. La resistencia estuvo encabezada por las firmas no integradas como Shell, ExxonMobil, Vista Oil&Gas, Chevron, Equinor y Tecpetrol (Techint), quienes incluso amenazaron con ir a la Justicia.

Además, el secretario general del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa, Guillermo Pereyra, fue durísimo con el gobierno al afirmar que “la provincia no va a permitir una intervención a la actividad hidrocarburífera”.

El argumento de las empresas y el sindicato, que también fue acompañado por los gobernadores de las provincias petroleras, es que con los valores fijados como tope para el crudo, Vaca Muerta deja de ser rentable y se paralizarán los proyectos de inversión que se vienen llevando adelante.

La medida también agudizó las internas dentro de un gobierno que hasta la semana pasada decía pregonar el libre mercado. En los hechos, la desregulación de precios nunca estuvo del todo vigente porque desde la secretaría de Energía se consensuaban los precios con YPF, compañía controlada por el Estado Nacional, y ésta apelaba a su poder de mercado para marcar una referencia y de ese modo disciplinar al resto de los actores que seguían sus pasos. Ahora, ahora dieron un paso más allá, en línea con las políticas que solía aplicar el ex secretario de Comercio Interior del kirchnerismo, Guillermo Moreno.

El miércoles a la noche, en respuesta a las presiones, se dejó trascender desde Energía que se buscaría un acuerdo con las compañías privadas antes de publicar la norma que congelaba los precios, pero, tal como informó este diario el miércoles por la noche, ese objetivo era una quimera porque las empresas ya habían dejado claro que no había posibilidad alguna de congelar por las buenas.

Gastón Remy, CEO de Vista Oil & Gas, lo dejó en claro en declaraciones formuladas a Radio Mitre: “Digamos las cosas como son: acá no hubo negociación ni mucho menos… ayer (por el jueves) nos convocó el secretario de Energía a toda la cadena de valor para informarnos la medida que se nos estaba imponiendo de congelamiento de precios del combustible”, sostuvo el empresario, quien fue uno de los más activos para tratar de frenar el congelamiento. Luego agregó: “Para que quede bien claro: la industria entendía la necesidad de que alguna medida debía ser tomada y que no es lógico pasar todo el costo de la devaluación al consumidor, pero la gran discusión es cómo asumir a lo largo de la cadena de valor esa carga… eso se ha hecho en el pasado de manera negociada, pero lo que terminó pasando con esta medida y la forma en que se congelaron y pesificaron los precios, es que los productores hoy estamos vendiendo el crudo en un 30 por ciento menos del valor al que lo hacíamos ayer. Con estos valores no se pueden cubrir los costos de producción”, sostuvo Remy. La firma de Miguel Galuccio había comenzado a cotizar en la Bolsa de Nueva York hace pocos días y para seducir a los inversores destacaba cada vez que podía las políticas de Mauricio Macri, con quien, al menos hasta el miércoles, tenían una excelente relación.

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