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La mente de un femicida por dentro: qué revelaron las pericias al “loco de Caballito” que apuñaló a su ex novia en un bar

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Alejandro Daniel Bajeneta fue condenado a prisión perpetua por uno de los femicidios más brutales de la historia porteña reciente, el crimen de Gabriela Parra ocurrido en mayo de 2015. Cinco años después, un tribunal de Casación revisó su sentencia con un sorprendente cambio. El análisis de los psiquiatras

En mayo de 2017, Alejandro Daniel Bajeneta fue condenado a prisión perpetua por matar a puñaladas a su ex novia, Gabriela Parra. El crimen ocurrió dos años antes, el 2 de mayo de 2015, a las 17:45, plena luz del día en el bar y restaurant Plaza del Carmen de la avenida Rivadavia en Caballito frente a los mozos y los vecinos.

Bajeneta, taxista, no citaba a su ex para resolver problemas recientes. La relación era de vieja data, el taxista y Parra habían estado juntos durante tres años, hace casi tres décadas. Bajeneta había intentado volver con ella desde el verano, había comenzado a llamarla con insistencia, a acosarla. Gabriela no quería. Bajeneta llegó a decirle: “Sos la mujer de mi vida”.

En el bar, tuvieron una charla que vista desde afuera no pareció tener sobresaltos. Entonces, se dispusieron a salir.

Bajeneta, de 53 años en aquel entonces, simuló ayudarla para que se pusiera el saco. El taxista tomó un cuchillo de caza que llevaba oculto y la apuñaló varias veces: en el abdomen, en el hombro izquierdo, el omóplato derecho, el dorso lumbar derecho, la muñeca derecha y el cuello. Bajeneta se quedó ahí, salpicado con la sangre de su víctima. Luego, corrió a la calle. Tomó el mismo cuchillo e intentó quitarse la vida.

Gabriela había sentido miedo antes del encuentro, un amigo aguardaba en un bar de la zona a pedido de ella. El amigo corrió a la escena al ver el tumulto. Encontró un mensaje en la cartera de Gabriela: “Gaby jamás hubiera ni penzado (sic) que te toque otro hombre cumplo con la promeza (sic) que nos hicimos te amo mi nena”, decía.

La navaja de Bajeneta también estaba dedicada. Decía, en una cinta blanca pegada sobre el mango: “Con todo mi amor para Gaby”. Tras el crimen, el taxista pasó un mes en el Hospital Durand bajo un coma inducido, luego fue trasladado al penal de Marcos Paz. La causa fue elevada a juicio.

Así, el Tribunal N°4 lo condenó a perpetua, una decisión acorde al pedido del fiscal acusador, Marcelo Saint Jean, bajo la calificación de homicidio triplemente agravado por alevosía, por haber sido cometido contra una persona con la que mantuvo una relación de pareja y por haber mediado violencia de género.

La secuencia de hechos no estuvo en disputa, había pruebas más que suficientes para acreditarla. La mente de Bajeneta fue el centro de la pelea. Su defensa objetó su imputabilidad, si efectivamente el taxista sabía lo que hacía.

Gabriela Parra, la víctima. Gabriela Parra, la víctima.

Una junta médica fue convenida con peritos de parte y de la querella. El perito de la querella aseguró que el taxista presentaba un “trastorno de personalidad agravado” por consumo de estupefacientes así como también “síndrome disejecutivo (trastorno de lóbulo frontal)”, y que por esas razones, al emitir sus opiniones sobre el punto, “dudaron sobre si comprendía o podía dirigir sus acciones”.

Luego, se ordenó un estudio neuro-psicológico que fue parte de la sentencia. “No han surgido indicadores médicos fehacientes y de entidad suficiente que orienten a pensar que Bajeneta Alejandro Daniel no hubiera poseído la autonomía psíquica suficiente como para comprender y/o dirigir su accionar”, ratificó el estudio que fue criticado por los jueces de la condena, ya que fue realizado sin una nueva entrevista al taxista. Una tomografía a su cerebro reveló que no existían lesiones.

Sin embargo, el perito de la defensa fue terminante: aseguró en el juicio que Bajeneta “no es un hombre normal”, que presenta un “trastorno de personalidad”, tiene “un cerebro dañado y adicción la cocaína desde hace 15 años”, y que por esa razón “hay que medicarlo”.

Finalmente, el Tribunal N°4 consideró que Bajeneta sabía lo que hacía. Fue condenado como femicida.

Hoy, cinco años después, la historia cambia, al menos en parte: la sentencia fue revisada por la Sala III de la Cámara Criminal y Correccional con los jueces Mario Magariños, Pablo Jantus y Alberto Huarte Petite.

En un nuevo fallo, la sentencia fue anulada parcialmente.

La confitería donde Parra fue asesinada tras el hecho.La confitería donde Parra fue asesinada tras el hecho.

Hubo un cambio sorpresivo en la calificación. Se eliminó la figura en el inciso 2 del artículo 80 del Código Penal: alevosía, uno de los agravantes más fuertes en un crimen violento. Los jueces establecieron que es básico que el agresor “obre sobre seguro” para lograr impunidad, sin nada o nadie que frene su plan, aunque Bajeneta explotó un momento de debilidad al atacar a traición mientras se ofrecía a ponerle el saco a su víctima.

Sin embargo, aseguró la Sala III en su decisión del 18 de agosto a la que accedió Infobae: ″se ha omitido considerar la incidencia que tendría para arribar a esa conclusión una circunstancia especialmente relevante como el contexto en el cual se ejecutó el hecho, esto es, en un lugar público y concurrido por muchas personas que podían brindar ayuda a la víctima, tal como efectivamente se tuvo por acreditado en la sentencia al señalar que un testigo agredió al acusado al advertir lo que sucedía”, según el voto de uno de los jueces. Pablo Jantus, por su parte, no compartió el criterio.

La pena, sin embargo, se mantiene, según la decisión de la Sala III. Los jueces, con amplios argumentos, lo consideraron un hecho de violencia de género. No solo se trató de la calificación. Otra vez, revela el fallo, la mente de Bajeneta fue parte del reclamo.

Bajeneta durante el juicio. (Télam)Bajeneta durante el juicio. (Télam)

“Los jueces del juicio omitieron ponderar una serie de informes incorporados por lectura al debate oral y público que demostrarían ‘las fallas en el psiquismo’ del acusado”, afirmó la defensa, citada por los jueces.

Citaron un informe del Cuerpo Médico Forense donde se asentó que las facultades mentales del imputado “no encuadran dentro de los parámetros considerados como normales desde la perspectiva médico legal” y que su cuadro reviste la forma clínica de “síndrome de inhibición psicomotriz”. El programa psiquiátrico PRISMA del Servicio Penitenciario Federal adjuntó dos informes que hablan de trastornos a causa de consumo de estupefacientes y un “déficit específico en sus funciones ejecutivas”.

El Cuerpo Médico Forense determinó que el imputado, en su configuración emocional, presenta una “modalidad psicopática de funcionamiento”, “ansiedad paranoide incrementada” y “un trastorno de personalidad con predominio de componentes psicopáticos y narcisistas”. Un plan previo, aseguró la defensa, no equivalía a capacidad de ser imputable.

“La defensa omite explicar por qué razones esos elementos de prueba alterarían el razonamiento expuesto en la sentencia para concluir, frente a las demás evidencias producidas durante el debate oral y público, que el acusado efectivamente contó con capacidad de culpabilidad al momento del hecho”, aseguraron los jueces.

La Sala III, otra vez, aseguró que Bajeneta sabía lo que hacía.

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Mataron a su hermano, lo fue a despedir al cementerio y lo asesinaron

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Marcelo y Javier Procopp fueron ejecutados en menos de 48 horas en Villa Gobernador Gálvez, cerca de Rosario.

La violencia armada golpeó por partida doble a una familia de Villa Gobernador Gálvez, en las afueras de Rosario, en menos de 48 horas. Luego del crimen de un hombre de 37 años el último domingo, este martes a la mañana fueron al cementerio en busca de su hermano mayor y lo mataron a balazos frente al resto de sus parientes y amigos.

“Están todos muy asustados, temen que vayan a asesinar a otra persona”, advirtió el fiscal Gastón Ávila luego de la primera inspección de la zona donde cuatro personas planificaron emboscar a la víctima.

Los agresores llegaron a bordo de dos motos antes de las 10 de la mañana. Un tirador se bajó de cada una y fueron directamente a buscar a Marcelo Daniel Procopp (45), quien intentó huir sin suerte mientras el resto de los testigos también escapaban a la carrera.

Marcelo Daniel Procopp (45), asesinado en Rosario.

Marcelo Daniel Procopp (45), asesinado en Rosario.

El cuerpo del hombre presentaba 13 orificios de bala. Los investigadores constataron que le dispararon al menos 12 de veces a corta distancia, aunque la cantidad de impactos que sufrió recién se conocerá mediante la autopsia en el Instituto Médico Legal (IML).

Por lo pronto, los peritos establecieron que los autores del hecho utilizaron armas de calibre 9 milímetros para luego escapar a plena luz del día.

En conferencia de prensa, Ávila comentó que tenía previsto entrevistar a Procopp este miércoles para avanzar en la investigación del crimen de su hermano Javier, quien vivía con sus padres lejos del Cementerio San Lorenzo. A este último lo acribillaron en la puerta de su casa el domingo, alrededor de las 20.

Mataron a dos hermanos en 48 horas. Foto: JUAN JOSE GARCIA.

Mataron a dos hermanos en 48 horas. Foto: JUAN JOSE GARCIA.

Marcelo se enteró por su madre y al día siguiente habló con medios locales sobre el episodio en Edison al 800 para negar la hipótesis de un conflicto por venta de drogas como posible móvil del hecho. Nadie imaginaba entonces que la familia volvería a ser el blanco de otro ataque a balazos.

El fiscal enfatizó que el mayor de los Procopp no había sido “testigo presencial”, y consideró “poco probable” que este nuevo asesinato en Suipacha al 3000 haya sido cometido para evitar que declarara.

En este sentido, recordó que la víctima sólo había hecho una “breve exposición” ante la Policía y optó por mantener bajo reserva los indicios respecto del motivo del primer homicidio.

El crimen causó gran conmoción. Foto: JUAN JOSE GARCIA.

El crimen causó gran conmoción. Foto: JUAN JOSE GARCIA.

La secuencia que describieron los primeros testigos frente al cementerio fue tan breve como aterradora. La familia estaba esperando la llegada del cortejo fúnebre en el momento en que aparecieron los atacantes. “Nos miraban mucho y ahi empezamos a correr“, citó el funcionario al repasar las pocas palabras que pudo intercambiar con algunos de sus integrantes después de la balacera.

En medio del amplio operativo policial que se montó en la zona, el cadáver quedó tendido sobre la plazoleta ubicada frente al acceso al predio en el que se iba a llevar a cabo el entierro. La ceremonia tuvo un final desgarrador y ahora la Justicia dispuso custodia para proteger al resto de los deudos mientras busca identificar a los responsables de ambos homicidios.

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Locura al volante: chocó, quiso escapar y arrastró tres cuadras a un inspector de tránsito sobre el capot

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Ocurrió en Córdoba. El agente contó que la mujer le gritaba: “te voy a matar”, mientras hacía maniobras para tirarlo del auto. Quedó detenida.

Los vecinos de Córdoba que filmaron el video no podían creer lo que estaban viendo. Como si fuera uno de los episodios de la película “Relatos Salvajes”, una conductora se llevó a un inspector de tránsito en el capot de su auto por tres cuadras.

La mujer fue detenida, aunque al no tener antecedentes, la liberación es un hecho, dijeron fuentes consultadas.

“Me llevó tres cuadras colgado del capó a gran velocidad. Le gritaba: ‘¡Dejame bajar!’. Y ella me decía: ‘Te voy a matar’. Mientras, doblaba en zig zag para tirarme”, contó el inspector municipal de la Dirección de Control de Transporte Freddy Corzo al programa Arriba Córdoba, luego de que el sábado pasado Eldoce.tv difundiera el video de la agresión.

Todo comenzó cuando la conductora chocó contra la patrulla municipal que estaba en el lugar porque había hecho una multa a un auto mal estacionado sobre la avenida 24 de Septiembre al 1300, barrio General Paz, de la Ciudad de Córdoba.

El inspector municipal de la Dirección de Control de Transporte Freddy Corzo. Foto: captura ELdoce.tv

El inspector municipal de la Dirección de Control de Transporte Freddy Corzo. Foto: captura ELdoce.tv

Ante el choque, los inspectores le pidieron a la mujer los datos para poder hacer el trámite del seguro. “No tenía documentación de ningún tipo. Ni personal ni del vehículo. Le pedimos que apague el motor pero ella nos insultaba”, siguió el relato Corzo y agregó que cuando llamaron a la grúa se descontroló la situación.

Corzo reveló que sufrió heridas en las manos y rodillas por intentar sostenerse mientras iba en el capot y la conductora buscaba tirarlo con maniobras. Luego de los 300 metros con el inspector en el capot, la mujer frenó y salió corriendo: la atrapó la Policía.

“Ella me decía: ‘Es mi cumpleaños, no me cagues el día’. Pero no podía dejarla conducir sin documentación”, contó Corzo.

Se llevó a un inspector de tránsito en el capot. Foto: captura Eldoce.tv

Se llevó a un inspector de tránsito en el capot. Foto: captura Eldoce.tv

La mujer quedó detenida por los delitos de “lesiones dolosas y resistencia a la autoridad”, aunque “si no tiene antecedentes no creo que siga presa”, dijeron las fuentes y la causa se tramita en la Justicia.

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Apuñaló y le robó a una chica en Recoleta, ahorcó a otra en la Villa 31 y se entregó: “No me quiso convidar paco y la maté”

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El agresor, de 45 años, fue a una comisaría y confesó que había asesinado a dos mujeres. Luego se descubrió que la primera víctima sobrevivió al ataque.

Apareció en la comisaría de Suipacha al 1100, en Retiro, el sábado temprano, y dijo que quería entregarse. No era un desconocido: vive en situación de calle y suele deambular por el barrio, dormir en una plaza de Recoleta e ir por drogas a la Villa 31. Cuando contó lo que había hecho durante las últimas 10 horas, los policías quedaron perplejos, y dieron aviso a la Justicia: el hombre aseguró que había matado a dos mujeres.

La Justicia le ordenó a la Policía que se corroboraran los dichos del ahora detenido, identificado por las fuentes consultadas por Clarín como Jorge, de 45 años.

Así, se estableció que la chica de 22 años acuchillada en su departamento de Montevideo al 1200, en Recoleta, sobrevivió al ataque.

Montevideo al 1.200, en Recoleta, donde apuñaló y le robó a una joven. Se recupera en el Hospital Fernández.

Montevideo al 1.200, en Recoleta, donde apuñaló y le robó a una joven. Se recupera en el Hospital Fernández.

La Policía de la Ciudad la halló internada, en grave estado, en el Hospital Fernández, donde fue derivada la misma noche del 19 de febrero, luego de que los vecinos escucharan sus gritos de auxilio y llamaran al 911.

“La encontraran herida en la entrada del baño de su casa, la trasladaron y fue operada inmediatamente de una lesión en el cuello”, detallaron fuentes policiales.

El cuerpo de la segunda víctima fue hallado tal cual como describió el acusado que lo había dejado: con la cabeza sumergida en un balde de agua en una casilla, “tipo aguantadero”, del Barrio 31, ubicada debajo de la Autopista Illia.

La mujer, de entre 20 y 25 años, y cuyos restos fueron trasladados a la Morgue Judicial no fue identificada y se espera el resultado de la autopsia para confirmar cómo y cuándo fue asesinada.

Vista de la Villa 31 y Autopista Illia. Allí encontraron el cuerpo de una mujer. Foto:  Marcelo Carroll/archivo

Vista de la Villa 31 y Autopista Illia. Allí encontraron el cuerpo de una mujer. Foto: Marcelo Carroll/archivo

La causa se inició en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°46, a cargo de Jorge de Santo, pero posteriormente pasó al juez nacional en lo Criminal y Correccional N°53 Julio Augusto Pedroso.

“Vengo a entregarme”

Según el relato del detenido, todo comenzó el viernes, cerca de las 23, a metros de la Iglesia de las Hermanas Esclavas del Sagrado Corazón, de Montevideo al 1300, en Recoleta.

“Dijo que estaba en la plaza Vicente López y Planes, cuando apareció una chica llorando, se pusieron a hablar y ella lo invitó a la casa. Cuando entraron, la acuchilló y le robó el celular, una cadenita y el reloj y se fue para la Villa 31”, explicaron las fuentes consultadas.

Siempre según los dichos del detenido, ya en la Villa 31 se juntó con otra chica en un ‘aguantadero’ a fumar paco: “No me quiso convidar más, la empecé a ahorcar y la maté: le metí la cabeza en un balde con agua”, fueron sus palabras.

La joven de 22 años que fue víctima del primer ataque está internada en el Hospital Fernández.

La joven de 22 años que fue víctima del primer ataque está internada en el Hospital Fernández.

La Justicia ordenó analizar las cámaras de seguridad para corroborar si todo sucedió tal cual sus dichos, sobre todo en el ataque de Recoleta.

Buscan determinar si realmente la joven de 22 años se le acercó cuando él estaba en la plaza Vicente López y Planes y lo invitó a su departamento; o si fue él quien la abordó en la vía pública.

Por las circunstancias de los hechos, a los investigadores este caso les recuerda el ataque enfrente del Malba, donde un policía de la Montada fue asesinado de una cuchillada en el corazón por un hombre con problemas psiquiátricos, que murió luego de que los colegas de la víctima lo balearan en plena avenida Presidente Figueroa Alcorta, en Palermo.

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