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Internacional

Hackeo a Migraciones: filtraron datos personales de más de 25 mil argentinos que volvieron al país en plena pandemia

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Más de 2.000 internautas descargaron los archivos que fueron publicados en una plataforma de origen ucraniano. La carpeta de “Repatriados” y la que se titula “Coronavirus”

Son más de 2.000 archivos y abunda la cantidad de datos personales volcados allí. Buscar en cada carpeta permite el acceso a mucha información reservada y a documentos privados o restringidos. Por eso, el gobierno nacional ya presentó una medida cautelar concedida por la Justicia para que lo que se publicó el jueves pasado por la mañana en la plataforma DropMeFiles, de origen ucraniano, cuyos servidores están en la ciudad de Dnipropetrovsk, no se siga difundiendo. El hackeo a la Dirección Nacional de Migraciones por parte de un grupo de ciberdelincuentes les permitió descargar esas carpetas en sus computadoras a más de 2 mil personas. Y esa acción puede tener derivaciones de todo tipo.

Infobae ya publicó que en esos archivos figuran numerosos datos personales de los 25.723 ciudadanos argentinos como la que tiene el nombre “Repatriados.csv” y que reúne nombre, apellido, fecha de nacimiento, teléfonos particulares o números de celulares, direcciones, procedencia y puerto de ingreso al país de quienes volvieron en plena pandemia entre abril y mayo de este 2020.

Otra carpeta que llama la atención es la que se denomina “Coronavirus” y que también abunda en datos personales que se hacen públicos; en este caso, de los extranjeros que estuvieron entre diciembre de 2019 y el 20 de mayo de 2020 en Argentina por turismo, por motivos laborales o por otras razones. O sea, figuran datos de antes de la pandemia y también con la enfermedad empezando a expandirse en Argentina.

Según Migraciones, esa información equivale solamente al 1% de los registros que se incorporan cada año a su base de datos. Y también se aclaró que se posee una copia de respaldo para no perderlos pese a la apropiación ilegal por parte de quienes pergeñaron el ciberataque.

En 52 planillas se desglosa cuántos alemanes, australianos, brasileños, canadienses, chilenos, franceses, hondureños, israelíes, noruegos y suizos se desplazaron por nuestro territorio. Hay algunas listas con más datos que otras. De los hondureños, por ejemplo, solo se consigna la cantidad de ciudadanos de ese origen, sin ninguna especificación.

Archivo del hackeo a Migraciones
Archivo del hackeo a Migraciones
También hay detalles de quiénes abordaron vuelos especiales el 4 de abril de este año para retornar a sus lugares de residencia e incluso de las tripulaciones de esos aviones que partieron por razones humanitarias. En esas planillas de Excel aparecen dos aeronaves de la empresa estadounidense Delta Airlines, una de la aerolínea alemana Lufthansa y otra simplemente con el nombre de “especial”, en las que figuran 1.462 pasajeros de las más diversas nacionalidades como estadounidenses, canadienses, rumanos, estonios, franceses, eslovacos, irlandeses, tunecinos, suecos y holandeses. También hay oriundos de otras naciones europeas como Bélgica, Dinamarca, Portugal, Suiza, Croacia, Eslovenia, Finlandia, Italia, Noruega, Islandia, Israel, España, Turquía, Austria y Polonia. Además, están incluidos algunos argentinos que residen en el exterior.

El viernes 27 de marzo, Argentina había decretado el cierre de las fronteras que se iba a extender hasta el 31 ese mismo mes y que finalmente se prolongó hasta estos días, aunque se autorizaron vuelos humanitarios para repatriar argentinos varados en el exterior y también para que los extranjeros que estaban en nuestro suelo pudieran retornar a sus países de procedencia. Con esa media quedaron sin operar aeropuertos, puertos, pasos internacionales, centros de frontera y cualquier punto de acceso al país. En todos esos lugares Migraciones cumple sus tareas.

En una de las columnas de esas planillas se consigna el documento o el tipo de pasaporte que cada viajero utilizó para entrar o salir del país. La gran mayoría son pasaportes comunes pero también aparecen identificaciones diplomáticas, consulares u otorgadas por diversos gobiernos para que su circulación no se viera restringida en nuestro país (llamados pasaportes de servicio).

La zona de migraciones del Aeropuerto Internacional de Ezeiza
La zona de migraciones del Aeropuerto Internacional de Ezeiza
En ese último grupo podría haber funcionarios, agentes de inteligencia que cumplían tareas secretas o individuos involucrados en actividades en las que la protección de sus identidades es fundamental. Al no resguardarse sus datos personales, existe la posibilidad de que esas personas presenten una queja o una demanda ante el gobierno de Alberto Fernández. Cualquiera se puede preguntar por qué estaban aquí o a qué se dedican.

Queda abierta la posibilidad de que los argentinos e incluso los extranjeros que vieron afectada su intimidad por la difusión de estos archivos pidan explicaciones a las autoridades de Migraciones. El abogado especializado en delitos informáticos, Daniel Monastersky, le dijo a Infobae que “hubo un tratamiento ilícito de datos” y que desconoce “si es viable presentar algún tipo de acción colectiva”.

La Ley 25.326 de Protección de Datos Personales establece en su artículo 9 que “el responsable o usuario del archivo de datos debe adoptar las medidas técnicas y organizativas necesarias para garantizar la seguridad y confidencialidad, a fin de evitar su adulteración, pérdida, consulta o tratamiento no autorizado y que permitan detectar desviaciones, intencionales o no, de información, ya sea que los riesgos provengan de la acción humana o del medio técnico utilizado”.

En 2018, la Agencia de Acceso a la Información Pública (AAIP), que es la autoridad de aplicación de esta ley, dictó la Resolución 47/2018, que derogó las disposiciones 9 y 11 de la Dirección de Protección de Datos Personales.

Con la nueva disposición, se definieron las medidas de seguridad recomendadas para el tratamiento y la conservación de los datos personales en medios informatizados y no informatizados. El punto D. del Anexo I de la mencionada Resolución de la AAIP se refiere a “Respaldo y recuperación”, y detalla la necesidad de implementar procesos de respaldo que permitan una correcta recuperación ante un incidente que impida el acceso a la información originalmente almacenada, definiendo prácticas de seguridad, difusión, entrenamiento y capacitación, para el desarrollo de tareas preventivas y correctivas de los incidentes de seguridad.

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Coronavirus

Italia: la triste historia de un capitán muerto de covid en alta mar y el drama de su familia argentina

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Murió en el Índico, sin médico para tratarlo. Por días ningún puerto aceptó el cuerpo. Su esposa busca saber qué pasó.

Contagiado de Covid-19 murió en alta mar, en el océano Índico el comandante Angelo Andrea Capurro, 62 años. Se supo que fue en torno al martes 13 pero aún no se sabe la fecha exacta de su fallecimiento. Desde Durban en Sudáfrica, la nave “Ital Libera” de bandera italiana se dirigía a Singapur, que rechazó por el peligro de contagio el atraque. Otros puertos hicieron lo mismo hasta que en la madrugada de este lunes el barco en cuya cámara frigorífica yace el cuerpo del capitán Capurro, fue recibido en Yakarta, la capital de Indonesia.

Una triste historia, salpicada de episodios penales que deberá decidir la justicia, amarga más a su familia argentina: la esposa Patricia, de 60 años, y sus hijos Angel Federico, de 38,y María Elena, de 35 que quieren saber la verdad.

La sola fatalidad no explica lo que ha pasado, sostiene Patricia. “La falta de socorro y la omisión de socorro son delitos y se suma que hay veinte hombres de la tripulación a riesgo o ya contagiados, lo que perfila el estrago culposo”, afirmó Patricia de Capurro a “Clarín” desde su casa de La Spezia, en el norte italiano.

La argentina Patricia Capurro esposa del comandante Angelo junto a sus hijos Federico y Maria Eleonora. Foto: Gentileza

La argentina Patricia Capurro esposa del comandante Angelo junto a sus hijos Federico y Maria Eleonora. Foto: Gentileza

Angelo y Patricia se casaron en nuestro país después que el hombre de mar italiano eligió la Argentina porque en Italia no había embarques. Vivieron allí ocho años hasta que Capurro recuperó su carrera tras la crisis.

“Angelo amó hasta el último día a nuestro país”, dice Patricia.

En Buenos Aires nacieron los dos hijos, ambos laureados universitarios sin trabajo estable debido a la gran desocupación agravada por la crisis económica causada por la pandemia, que hizo perder casi un millón de puestos de trabajo el año pasado en Italia.

Misión a Durban

El 16 de marzo la compañía propietaria de “Ital Libera” le pidió a Angelo que se hiciera los hisopados y otros test, que dieron negativos. La empresa se llama Italia Marítima y forma parte del grupo Evergreen, propietario también de la gigantesca nave portacontenedores que en marzo bloqueó, arenándose, el canal de Suez, un hecho que tuvo gran repercusión internacional.

El comandante Angelo Andrea Capurro en la nave Ital Libera. Foto: gentileza

El comandante Angelo Andrea Capurro en la nave Ital Libera. Foto: gentileza

El 26 de marzo, cuenta su esposa, lo convocaron a Trieste, le hicieron un nuevo hisopado que dio negativo y le dieron orden de partir a Durban, en Sudafrica, y asumir el comando de “Ital Libera”.

Patricia recordó el precario estado de salud de su marido, que debía trabajar como único sostén de la familia. “Era inmunodepresivo, diabético, con hipertensión y problemas cardíacos, gota y flebitis, problemas serios de artrosis bilateral, úlcera y sangre ácida”.

El 27 marzo partió rumbo a Doha (Qatar), con otra escala en Johannesburgo, Sudáfrica, antes de un último vuelo hasta Durban. Treinta y seis horas de vuelo que lo agotaron. Patricia cree que fue en el amontonamiento humano en el aeropuerto de Doha donde probablemente fue contagiado.

Síntomas a bordo

En Durban, Angelo Capurro asumió el comando de la enorme nave portacontenedores y partió rumbo a Singapur, donde debía arribar el viernes 16 de este mes. Pero dos días después de embarcado comenzaron los síntomas del virus pandémico. Tos, dolores en el pecho, dolores fuertes en las articulaciones, somnolencia y dificultades para respirar. No había médico a bordo del barco.

Angelo Andrea Capurro en su penúltimo viaje la nave Ital Libera noviembre de 2020. Foto: Gentileza

Angelo Andrea Capurro en su penúltimo viaje la nave Ital Libera noviembre de 2020. Foto: Gentileza

“Llamé al doctor David Barletta”, el médico de familia, “para pedirle ayuda”, explicó su mujer. El galeno pidió la lista de fármacos que había en la nave y probó a medicarlo a distancia. “Avisé a la compañía y no hicieron nada. El primer oficial de cubierta, el italiano Antonio D’Esposito, no asumió el comando ni pidió el socorro vía helicóptero ni favoreció acercarse a las costas para auxiliar al enfermo. Además, en el océano Índico hay muchas naves militares para apoyar a los mercantiles contra la piratería”, relata y denuncia.

“No se intentó hacer todo lo posible para salvarlo”, sentencia Patricia.

Las abogadas Raffaella Lorgna y Lucía Barbieri representan a la familia del comandante Capurro. La familia y sus letrados quieren conocer bien las circunstancias y las responsabilidades de la compañía armadora y lo que ocurrió en la nave.

La nave mercantil Ital Libera de compañía Italia Marittima Trieste donde murió Covid el comandante Angelo Andrea Capurro. Foto: Marine Traffic

La nave mercantil Ital Libera de compañía Italia Marittima Trieste donde murió Covid el comandante Angelo Andrea Capurro. Foto: Marine Traffic

“Las capitanerías de puerto están movilizas para que sea liberada el acta de muerte, que debe redactar el primer oficial que está a cargo de la nave, Antonio D’Esposito. Conozco el Código de la Navegación y tras la muerte de mi marido él es también oficial de Estado Civil en representación del gobierno italiano. Todavía no lo ha hecho y no sabemos a qué estrategia responde su actitud”, señaló Patricia.

Capurro era muy amado por las tripulaciones que comandó por su humanidad y competencia, agregó la esposa. El acta de muerte es fundamental para desembarcar el cuerpo y enviarlo por vía aérea a Roma.

La familia argentina, Patricia y sus dos hijos, deberán viajar a Roma para reconocer el cuerpo, que será sometido a una autopsia antes de devolverlo a los familiares.

El comandante Angelo Andrea Capurro en una selfie junto a dos miembros de la tripulación nave Ital Libera. Foto: Gentileza

El comandante Angelo Andrea Capurro en una selfie junto a dos miembros de la tripulación nave Ital Libera. Foto: Gentileza

“Ahora esperamos y después será la hora de la Ley”, afirmó su esposa. “Para que ningún otro hombre de mar sufra el calvario de mi marido”.

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Internacional

Las crueles imágenes de maltrato animal en un laboratorio que escandalizan a España

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Un video de un centro de investigación de Madrid muestra cómo operaba y puso en evidencia una cadena de fallos, que horrorizan a los defensores del bienestar animal y reabren el debate sobre el uso de seres vivos en la experimentación.

Las imágenes de la actividad que se efectuaba en el laboratorio de Vivotecnia de Madrid han dado la vuelta al mundo y han provocado una ola de indignación. Conejos, perros, ratones y cerdos son manejados sin contemplaciones y forzados a pruebas contra su voluntad en medio de una aparente rutina que no se interrumpe ni cuando los animales aparecen agonizantes. Son escenas tan crudas que el observador apenas ha tenido tiempo de retirar la mirada cuando la visión del sufrimiento animal da paso inmediato a la náusea.

Con estas imágenes en la cabeza, los veterinarios de la Comunidad de Madrid han entrado esta semana en las instalaciones del laboratorio para inspeccionarlo y comprobar el estado de los animales que sobreviven.

La Comunidad de Madrid decidió paralizar las actividades en el centro, mientras el asunto ha entrado en los juzgados. La grabación lleva la firma de Cruelty Free International, una organización dedicada a la defensa de los animales que, junto a ADDA (Asociación para la Defensa de los Derechos de los Animales), ha presentado denuncia al juzgado.

Carmen Méndez, presidenta de la asociación ADDA, sostiene que la realidad que muestra el vídeo no es un hecho aislado. Y vaticina que la aparición de grabaciones similares de otros centros dependerán de la “conciencia, la ética y la profesionalidad” que muestren otros profesionales, vistas las reacciones sociales provocadas.

“No sé si esto que hemos visto pasa mucho o poco. Pero lo que hemos constatado es que en todas las instalaciones que son herméticas y sin posibilidad de ser vistas, se producen abusos con los animales”, dice Méndez. Según ella, es algo que se repite no solo “en los laboratorios de experimentación, sino también en mataderos o en la cadena de transporte” de animales.

Carlos Contreras, abogado que representa a las entidades denunciantes, cree también que “es probable que en el día a día de los laboratorios en España haya situaciones que impliquen delitos con animales; no creo que sea un hecho tan aislado”.

El vídeo, dice Carlos Contreras, muestra “conductas grotescas” de los operarios, insultos antisemitas, mofas, bofetadas y animales sin sedación. “Lo que más llama la atención es que se cause un sufrimiento innecesario, no solo físico en el tratamiento lesivo de los animales, sino también psicológico. Son conductas que no serían aprobadas por ningún comité ético, que se enmarcan fuera de la ley de experimentación animal”, recalca.

La grabación ha caído como un jarro de agua fría en la Confederación de Sociedades Científicas de España (Cosce), institución que lanzó en el 2015 un acuerdo de transparencia suscrito por 144 entidades (entre ellas, representantes de empresas biotecnológicas, veterinarios, organismos públicos de investigación…). La Cosce decidió dar un giro y explicar a los ciudadanos por qué se siguen utilizando animales en la experimentación.

Compromiso​

Las entidades adheridas al pacto se comprometieron a dar información sobre sus actividades con una política de puertas abiertas. El golpe ha sido duro, puesto que, entre esas entidades, estaba Vivotecnia, a la que Cosce ha apartado repudiada como una oveja descarriada.

“Somos los primeros que estamos enfadados y horrorizados. Lo que vemos aquí no es el día a día de los laboratorios. Es fácil acusar de que esto es lo que pasa en todos los laboratorios. ¡pero no es así!”, recalca Lluís Montoliu, miembro de la comisión de Cosce encargada de estudiar la utilización de los animales en investigación científica.

“Lo que más me dolió, además, de los procedimientos empleados, es la falta de empatía de las personas que están ahí; la deshumanización que se percibe; esos insultos, esas manipulaciones bruscas. Inculcamos el respeto a nuestros estudiantes y a nuestros técnicos. Podría parecer una pose, pero es uno de los asuntos a los que dedicamos más tiempo; les decimos que tienen el privilegio de trabajar con animales deben hacerlo lo mejor posible”, dice Montoliu.

Concentración #rescatevivotecnia frente a la consejería de Medio Ambiente en Madrid. Foto EFE

Concentración #rescatevivotecnia frente a la consejería de Medio Ambiente en Madrid. Foto EFE

“Llevo 35 años trabajando con animales y no he podido acabar de ver el vídeo”, confiesa Montoliu, investigador del Centro Nacional de Biotecnología (CSIC), perplejo ante la sucesión de fallos en los controles: el de los responsables de las instituciones, el de sus supervisores y el de la propia responsabilidad de las personas individuales.

Cosce pidió explicaciones al laboratorio de Vivotecnia. Su director manifestó que estaba también horrorizado con lo visto y que iniciaría una investigación. Sin embargo, la página web de Vivotecnia “se ha caído” y ya nadie contesta al teléfono.

Joan Antoni Fernádez Blanco, director del animalario del Parc de Recerca Biomèdica de Barcelona, explica que algunas de las imágenes del laboratorio de Vivotecnia “son injustificables”.

 “Como veterinario también expreso mi condena hacia algunas de estas imágenes, en donde el tratamiento anestésico del animal en experimentos terminales o en algunas tomas parece que no son los más adecuados”, dice prudente pero rotundo. “Esta no es la manera habitual de funcionar de los laboratorios”, dice sorprendido ante los presenciado, puesto que estas pruebas deben (o deberían) pasar por comités éticos profesionales.

Carmen Méndez (ADDA) sostiene que el suceso deja en evidencia una “reiteración de fallos en los controles” en toda cadena, lo que, en sí mismo, cuestiona no solo el trabajo de los operarios, sino también los supervisores, técnicos e incluso el comité ético de la empresa encargado de velar y supervisar que se cumple la ley y garantizar que se atenúa al máximo el sufrimiento del animal.

La directiva europea y su adaptación al derecho español exige numerosos requisitos para trabajar con animales en experimentación. El personal tiene que estar formado y capacitado. El investigador, para abordar cualquier proyecto, debe justificar el empleo de un animal y la ausencia de otros métodos alternativos que permitan evitar su uso. Toda esa tarea debe ser validada por un comité ético y refrendada por otro comité independiente.

“Esto no es tan fácil como tener una idea y empezar a pinchar ratones. Desde que piensas en un experimento hasta que lo ponen en práctica pasan varios meses. Tienes que convencer a mucha gente”, dice Montoliu.

Concentración #rescatevivotecnia frente a la consejería de Medio Ambiente en Madrid con motivo de la investigación que ha llevado al cierre de la empresa Vivotecnia de Tres Cantos. Foto EFE

Concentración #rescatevivotecnia frente a la consejería de Medio Ambiente en Madrid con motivo de la investigación que ha llevado al cierre de la empresa Vivotecnia de Tres Cantos. Foto EFE

La tarea de investigación debe regirse por el criterio de las llamadas 3 R, centrado en lograr la reducción del uso de animales en experimentación, el reemplazamiento (incluyendo los métodos alternativos si están disponibles) y un refinamiento en el trato para prevenir el sufrimiento animal. ¿Se están cumpliendo estos objetivos?

Las pruebas

En los laboratorios y centros de investigación y docencia se realizaron en el 2019 un total de 817.742 pruebas con seres vivos, segun el tercer informe del acuerdo de transparencia de Cosce sobre el uso de animales en la experimentación. Aunque es una cifra elevada, la suma supone una reducción del 42% respecto al 2009.

Más de la mitad de las pruebas (un 56%, más de 450.000) se hicieron con ratones; mientras que segundo grupo más utilizado fueron los peces (17%), seguido de las aves de corral (12%), ratas (6%), conejos, cefalópodos y cerdos (1,5%). Cada centro está obligado a dar cuenta de las altas y la bajas de animales que se registran.

Montoliu explica asimismo que en el ámbito de la investigación toxicológica se están reduciendo las pruebas, puesto que en ocasiones se puede recurrir a cultivos celulares, organoides, órganos con chip y otros sistemas que se están validando.

“Lo que nos dice la ley es que, si hay un método alternativo validado, es obligatorio utilizarlo. No es que “podamos”, es que “debemos” utilizarlos”, recalca. Este investigador, según expone, empleaba antes “montones de ratones” para comprobar cómo se activaban o desactivaban los interruptores génicos. Pero ahora no los utiliza porque tiene a su disposición el genoma de distintas especies, de manera que puede comparar en el ordenador el genoma del ratón con el del perro, la vaca o con humanos para ver las secuencias que se han conservado.

También emplea moscas o peces, en lugar de mamíferos, entre otras especies que suscitan menos dilemas éticos. Igualmente se ha avanzado en cosméticos, puesto que tres directivas sucesivas condujeron a que en el 2013 quedara prohibida la utilización de animales para experimentación. Ninguno de los ingredientes o cosméticos testados con animales puede ser comercializado en la UE.

Los grupos de defensa de los animales apoyan las políticas de la UE, tendentes a lograr la sustitución de la experimentación con animales en vivos por métodos alternativos.

“La UE tiene un centro de validad de los métodos alternativos, y en los últimos años se están acelerando mucho la validación de los métodos alternativos para no tener que utilizar animales”, admite Méndez. Para ADDA, sin embargo, estas políticas europeas chocan con lobbies que se resisten a abandonar esta actividad, entorno a la cual giran “poderosos intereses económicos”.

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Internacional

Un misterio que lleva 90 años: la desaparición de un pueblo y sus 1200 habitantes

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Pobladores cercanos al lugar en Canadá dicen que vieron “una enorme luz verde bajar del cielo”. También desaparecieron todos los cuerpos del cementerio.

Han pasado 90 años y todavía no hay respuestas.

Un pueblo Inuit asentado junto al lago Angikuni, en Nunavut (Canada), desapareció un día y nunca más se supo algo de sus 1.200 habitantes. Sucedió en 1930 y la pregunta es: ¿dónde están todas esas familias Inuit?

LA RARA Y FURIOSA TORMENTA

Era un pueblo que vivía de la caza y la pesca y que se asentó al borde de aquel lago para permanecer allí, si no para siempre, por lo menos un buen tiempo. Otros poblados cercanos sabían de su presencia y tenían muy buenas relaciones con los Inuit.

Un pueblo Inuit asentado junto al lago Angikuni, en Nunavut (Canada), desapareció un día y nunca más se supo algo de sus 1.200 habitantes.

Un pueblo Inuit asentado junto al lago Angikuni, en Nunavut (Canada), desapareció un día y nunca más se supo algo de sus 1.200 habitantes.

Eran acogedores y por eso Joe Labelle, un cazador canadiense, aprovechando el verano ártico se dirigió al territorio Inuit para venderles pieles, como lo hacía todos los años.

Pero cuando llegó al lago Angikuni algo no estaba bien. Había sido un día donde se desató una rara y furiosa tormenta y creyó que había equivocado la ruta.

Los Inuits son un pueblo acogedor.

Los Inuits son un pueblo acogedor.

Al pasar el fenómeno natural notó otra cosa extraña: era todo silencio y nada se movía. Al llegar al campamento donde deberían estar los Inuit se sintió horrorizado: los perros no salían a recibirlo, ni siquiera se escuchaban sus ladridos, no había humo de las fogatas típicas y no se escuchaban los gritos de los niños jugando.

Joe Labelle pensó que los Inuit habían decidido dejar la zona. Pero no. Algo extraño sucedía.

Nunca má sse supo algo de aquellos 1.200 Inuits.

Nunca má sse supo algo de aquellos 1.200 Inuits.

Estaban sus casas. Los kayaks destinados a la pesca se encontraban amarrados. No había huellas de pisadas ni de trineos en la nieve. Las escopetas de caza se encontraban guardadas en los casas. Las provisiones estaban guardadas en las despensas. Y muchas mesas estaban listas para el almuerzo. Incluso en algunas casas los guisos de caribú a medio cocinar aún estaban en las cacerolas.

LA DESAPARICIÓN DE 1.200 PERSONAS

Joe dio vueltas y vueltas por el lugar y sus alrededores, pero no encontró rastros de los Inuits. Fue a la oficina de telégrafos que había en la región y le avisó a la Policía Montada del Canadá lo ocurrido.

La ubicación del lugar de la desaparición.

La ubicación del lugar de la desaparición.

No tardaron mucho en llegar y trajeron a los mejores rastreadores, pero no encontraron nada. Sí, algo terrorífico. Los perros atados y muertos tras haberse devorado entre ellos al no tener comida.

Para la Policía Montada algo era irrefutable: los Inuits no habían desaparecido por voluntad propia. Nunca se hubieran separado de sus perros al que consideraban un animal sagrado.

UN DESCUBRIMIENTO TERRORÍFICO 

Los investigadores encontraron otro detalle que los alarmó: el cementerio inuit tenía las tumbas vacías. Al parecer algo o algunos, habían desenterrado a sus muertos y se los habían llevado.

La noticia en los diarios.

La noticia en los diarios.

Todas las tumbas habían sido abiertas y los cadáveres sustraídos. Eso llevaba tiempo y muchísimo esfuerzo ya que los enterramientos inuits son apilaciones de piedras y no fosas en el suelo.

LA LUZ VERDE Y UN RARO OBJETO EN EL CIELO 

Al preguntar en los alrededores, nadie supo decir donde estaban los Inuits, pero cientos declararon lo mismo: días antes de aquella rara y feroz tormenta, una enorme luz verde bajó del cielo sobre el poblado Inuit.

Muchos creyeron que había sido una aurora boreal. Otros que algo bajó del cielo y se llevó a los 1.200 habitantes del poblado Inuit.

Todos los perros estaban atados y muertos. Los Inuits jamá se irían sin ellos ya que lo consideran un animal sagrado.

Todos los perros estaban atados y muertos. Los Inuits jamá se irían sin ellos ya que lo consideran un animal sagrado.

En ese momento, la Policía Montada sacó de un cajón una denuncia que había archivado días atrás. La del cazador Arnand Laurent, que se encontraba en el extremo norte de la Bahía de Hudson, en pleno Ártico, y había sido testigo de un fenómeno extraño: un objeto cilíndrico y destelleante cruzó el cielo en dirección norte hacia el Lago Anjikuni.

Lo cierto es que han pasado 90 años y de aquellas 1.200 personas nunca se supo nada. Perdidas en la Tierra o en el Cielo…

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