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Con el salario perdiendo frente a la inflación empiezan a cambiar la forma de medir la pobreza

La necesidad de desactivar el paro general que se organiza para la última semana del mespuede llevar al Gobierno a cometer lo que sería su primera “traición” a sus principios neoliberales: obligar a las empresas a pagar una compensación por la pérdida de poder adquisitivo de los salarios a partir de la escalada inflacionaria. El bono de fin de año que se acordó el martes por $5.000 pagaderos en dos cuotas pasó de ser optativo a ser obligatorio a partir de la presión sindical, pero beneficiará solo a empleados formales del sector privado y excluye a empleados públicos, jubilados, pensionados, beneficiarios de planes y fundamentalmente al tercio de los trabajadores que está en la economía en negro.

La pérdida del salario a lo largo del año es muy superior a los $5.000 que reconoce el gobierno. Un informe de la Secretaría de Trabajo reconoce que a septiembre cayó 15,1% el poder adquisitivo, como diferencia entre los incrementos promedios de salarios bajo convenios colectivos y la inflación registrada. El INDEC había anticipado que a agosto esa caída fue de 9,4% como diferencia entre el Coeficiente de Variación Salarial y la inflación. Otro trabajo, del CEPA, estimó una pérdida de poder de compra a lo largo del año equivalente a entre $30.000 y $35.000: esto es, lo que significa la pérdida de poder adquisitivo medida en monto absoluto.

En el caso de jubilaciones y planes sociales, el ajuste es todavía mayor. Con la nueva fórmula se estima que para marzo 2019 el incremento será de 11,83%, calculó el CEPA, como promedio de 6,51% de aumento de salarios en el trimestre contra 14,11% de inflación.

Cómo porcentaje o como valor absoluto, la pérdida del salario es una realidad y la recomposición que propone el Gobierno solo intenta generar un hecho político que permita a la cúpula de la Confederación General del Trabajo (CGT) tener un argumento para suspender el paro general de 36 horas que iba a coincidir en la última semana del mes con la realización en Buenos Aires de la cumbre del G-20, que incluye la presencia de preserncia de presidentes como el estadounidense Donald Trump, el ruso Vladimir Putin, el chino Xi Jinping y la alemanaAngela Merkel, entre los más significativos.

Trump, que viene de perder este martes las elecciones de medio término aunque por menos de lo esperado, ya anticipó que cambiará los planes y en lugar de permanecer entre cuatro y cinco días en el país podría quedarse menos de 24 horas quitándole brillo a la cumbre que el presidente Mauricio Macri considera la más importante de la historia que se desarrolla en el país. Alejada ya la posibilidad de un documento consensuado que reivindique el libre comercio mundial, le quedaba la presencia de Trump y la realización de cumbres mundiales como la que iba a protagonizar con Putin o Xi, que ahora quedarán limitadas a apretones de mano.

Mientras el Gobierno negocia para frenar el paro y lucir la cumbre, el Indec aportó este miércoles nuevos datos de la composición socioeconómica del país, construidos a partir de la Encuesta Permanente de Hogares y que intenta minimizar el impacto de la línea de pobreza medida exclusivamente sobre los ingresos de la población.

Según este trabajo, por ejemplo el 80,4% de los hogares y el 76,6% de las personas habitan en viviendas cuyos materiales poseen calidad suficiente y solo 2,3% de los hogares se encuentra en una situación de hacinamiento crítico.

También destaca que 86,7% de los hogares —donde habitan el 84,2% de las personas— presenta condiciones de saneamiento adecuadas, mientras que el restante 13,3% de los hogares no las tiene y que 66,8% de las personas son propietarias de la vivienda y del terreno, mientras 6,1% son propietarios de la vivienda, pero no del terreno y 15,8% de los hogares son inquilinos.

Otros de los datos relevados por el Indec señalan que 69,5% de las personas cuenta con obra social, prepaga, mutual y/o servicio de emergencia, mientras que 30,2% solo posee cobertura médica a través del sistema público, lo que equivale a 8.378.000 personas. En cuanto a la población de adultos mayores, el 97,7% cuenta con obra social, prepaga, mutual y/o servicio de emergencia. En términos educativos, 96,4% de la población de entre 4 y 17 años asiste a un establecimiento educativo formal, mientras que el restante 3,6% no asiste.

Los números intentan reflejar una sociedad con menos impacto de pobreza y mayor acceso a la salud, educación y servicios públicos. Solo que, gran parte de ese acceso empezó a perderse en los últimos dos años, con la pérdida de empleo, la caída de ingresos, el abandono de planes de asistencia social, la crisis educativa, el freno de las obras públicas y otra serie de medidas tomadas por la administración Macri que generaron una mayhor concentración de la riqueza y la caída en la pobreza de sectores de clase media. Como también reflejó el Indec, solo este año los sectores del capital se quedaron con 5 puntos más de la riqueza que perdió el sector del trabajo. Lejos del fifty-fifty, ya es 55% para el capital, 45% para el trabajo.