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Bosques en llamas: ¿de acá saldrá la próxima pandemia?

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Expertos aseguran que la destrucción de hábitats naturales hace que las enfermedades zoonoticas, como el Covid-19, se hayan cuadruplicado en 50 años.

Cielos rojo sangre; animales silvestres calcinados; árboles centenarios muertos de pie y convertidos en ceniza; humo, humo por todos lados, humo obstaculizando nuestra visión, humo invadiendo nuestros pulmones. No son escenas del apocalipsis. Es San Francisco (Estados Unidos), es el Pantanal (Brasil), es el Delta del Paraná (Argentina), es nuestra casa. Nos estamos quemando vivos. Y vamos por más: porque con cada hectárea de bosque o humedal que arrasamos, con cada árbol que talamos, con cada especie que exponemos al peligro de la extinción, la probabilidad de que generemos –sí: generemos– una nueva pandemia como el Covid-19 crece.

Unos años atrás, ante los empresarios y jefes de Estado más poderosos del mundo, la entonces desconocida Greta Thunberg –quien, a partir de ese momento, movilizó a millones de jóvenes a la acción climática– dijo:

“Los adultos siguen diciendo: ‘Demos esperanza a los jóvenes, se las debemos’. Pero, yo no quiero su esperanza, no quiero que estén esperanzados. Quiero que entren en pánico, que sientan el miedo que yo siento cada día. Y, después, quiero que actúen como lo harían en una crisis. Quiero que actúen como si la casa estuviera en llamas, porque lo está”.

Hoy, más que nunca, estamos sintiendo las llamas en nuestra piel, en el aire que respiramos, en el encierro al que nos obliga el Covid-19, en todo lo que estamos perdiendo. ¿Estamos sintiendo el pánico? Y, si es así, ¿por qué seguimos alimentando las llamas?

Bomberos combaten cuatro focos activos de incendios forestales en las sierras de Córdoba. Foto: La Voz del Interior.

Bomberos combaten cuatro focos activos de incendios forestales en las sierras de Córdoba. Foto: La Voz del Interior.

El hombre y sus zoonosis

No es la primera vez que nos vemos arrinconados por una enfermedad. La historia de la humanidad está atravesada de situaciones similares: ejemplos son la peste negra o bubónica, que provocó más de 75 millones de muertes en Europa en muy poco tiempo durante el siglo XVI; y la gripe española, que redujo la población mundial en entre un 3 y un 6 por ciento de 1918 a 1920.

Lo que sí está cambiando es la recurrencia con que estas enfermedades, zoonóticas en su origen (es decir, son virus que se transmiten de animales a humanos) emergen.

Diversos investigadores sugieren que estas, incluso, se han cuadruplicado en los últimos 50 años. Y el surgimiento de cuatro –SARS, gripe aviar (H5N1), gripe porcina (H1N1) y Covid-19– en este joven siglo XXI parece confirmarlo. En todos los casos, se trató de virus exclusivos de poblaciones animales que mutaron, invadieron un organismo humano y luego se propagaron como patógenos nuevos en la población mundial.

Si entras a un bosque y sacudes los árboles, literal y figurativamente, los virus caen. Y lo hacen sobre sus huéspedes. Necesitan un nuevo huésped y nosotros estamos ahí, disponibles. Somos su oportunidad.

David Quammen, divulgador científico

Hoy, estos saltos zoonóticos se están dando con más facilidad que antaño. ¿Qué cambió? No el virus, que seguramente existe desde mucho antes que nosotros; tampoco el animal que oficia de transmisor, sea este un murciélago, un pangolín o un chancho. Lo que cambió fue nuestra globalización, lo que recrudeció fue la escala de nuestra intervención sobre los entornos naturales.

En las últimas décadas, hemos convertido millones de hectáreas de bosques a nivel mundial en espacios de producción agrícola-ganadera intensiva; hemos atiborrado de antibióticos al ganado, esa carne que tan vorazmente consumimos, al punto de volvernos nosotros mismos inmunes a esos medicamentos; hemos destruido y fragmentado ecosistemas milenarios, obligando a las especies a coexistir en ambientes artificiales y unas sobre otras en superficies imposibles; hemos sacado vida silvestre de su hábitat para venderla cual si fuese un commodity (negocio que mueve entre 8.000 y 20.000 millones de euros al año, y que podría equipararse a la venta ilegal de armas o al narcotráfico).

Al hacer todo esto, explica el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), también se destruyen “zonas de amortiguamiento naturales, que normalmente separan a los humanos de la vida silvestre”, y se crean “puentes para que los patógenos pasen de los animales a las personas”.

Es decir, quebramos las barreras naturales que existen entre nosotros y virus que nos son desconocidos. Nos exponemos a ellos, nos hacemos más vulnerables a nuevas enfermedades.

“Los humanos somos tan abundantes y tan disruptivos en este planeta… Estamos talando bosques tropicales y construyendo campos de trabajo. Estamos comiendo y transportando fauna silvestre alrededor del mundo. Estamos criando mucho ganado doméstico que se expone a los virus a través de la fauna silvestre”, explicaba meses atrás el divulgador científico David Quammen, quien en 2012 publicó un libro profético: Spillover: Animal Infections And The Next Human Pandemic (Desborde: infecciones animales y la próxima pandemia humana).

“Si entras a un bosque y sacudes los árboles, literal y figurativamente, los virus caen. Y lo hacen sobre sus huéspedes. Necesitan un nuevo huésped y nosotros estamos ahí, disponibles. Somos su oportunidad. Y luego vamos volando alrededor del mundo y lo llevamos a todas partes”, agregó.

A saber: una especie silvestre puede contener 50 virus desconocidos para el hombre. No los afectan porque evolucionaron con ellos. Pero ese no es nuestro caso. Actualmente, según un informe del Pnuma, el 75 por ciento de todas las enfermedades infecciosas emergentes en humanos son de origen animal y están estrechamente ligadas a la salud de los ecosistemas.

“En el siglo pasado, la combinación entre el crecimiento de la población y la reducción de los ecosistemas y la biodiversidad derivó en oportunidades sin precedentes que facilitaron la transferencia de los patógenos de animales a personas. En promedio, una nueva enfermedad infecciosa emerge en los humanos cada cuatro meses”, consigna.

A la misma conclusión llega el biólogo Carlos Zambrana-Torrelio, vicepresidente Adjunto de Conservación y Salud de EcoHealth Alliance: “Hay eventos de enfermedades únicas que saltan a humanos como tres a cuatro veces por año, pero que no los detectamos”.

Quema de pastizales cerca de la ruta que une Rosario con Victoria. Se tuvo que cortar el tránsito para rescatar a los trabajadores del peaje. Foto: Juan José García.

Quema de pastizales cerca de la ruta que une Rosario con Victoria. Se tuvo que cortar el tránsito para rescatar a los trabajadores del peaje. Foto: Juan José García.

Argentina al horno

Entre el 15 de marzo y el 31 de julio de este 2020, mientras la mayoría de nosotros cumplíamos con el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio en nuestros hogares, en el norte argentino desaparecieron casi 30.000 hectáreas de bosque nativo.

Las cifras que expone Greenpeace son dramáticas: 12.488 hectáreas menos en Santiago del Estero, 7.755 en Salta, 5.294 en Formosa y 3.692 en el Chaco.

En sólo cuatro meses y medio, se desmontó el equivalente a una Ciudad de Buenos Aires y media, que se suman a las 6,5 millones hectáreas que corrieron la misma suerte entre 1998 y 2018, según el último informe del Ministerio de Ambiente nacional.

¿Con qué objetivo se arrasan estos ecosistemas? Mayoritariamente, para expandir el cultivo de soja transgénica, esa que alimenta al ganado chino y europeo, y sumar más y más ganado, y así continuar engrosando los mercados internacionales.

Argentina está entre los 10 países con mayor pérdida neta de bosques entre 2000 y 2015.

Un dato revelador: entre 2010 y 2017 –de acuerdo al mismo análisis de la cartera que lidera Juan Cabandié–, deforestación mediante, la actividad agropecuaria creció a una tasa anual de 640.000 hectáreas. Un total de 4,5 millones de hectáreas convertidas en siete años. En el mismo período, el agro abandonó unas 400.000 hectáreas por año, 2,8 millones en total.

“Este intenso ‘reciclado de tierras’ es una señal de la aplicación de prácticas agropecuarias no sostenibles, que por avanzar en áreas con limitantes naturales para ese uso (con mayores riesgos ante el contexto de cambio climático), no logran sostener el uso agropecuario, teniendo que abandonar tierras y buscar nuevas. Entonces, ¿cuál es la estrategia de desarrollo al desmontar el bosque nativo si después se abandona?”, concluye el informe.

Argentina está entre los 10 países con mayor pérdida neta de bosques entre 2000 y 2015. A su vez, el Gran Chaco Americano, que compartimos con Bolivia y Paraguay, y concentra más del 80 por ciento de nuestro desmonte, fue identificado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) como uno de los 11 focos de mayor deforestación en el mundo, el segundo más importante en América del Sur tras la Amazonía.

¿Sentimos ya ese pánico del que nos hablaba Greta? Sumemos otro dato: en los últimos meses, en la Argentina, más de 240.000 hectáreas de bosques y humedales fueron consumidas por las llamas. Incontrolables, continúan. No solo eso: el 97 por ciento de estos focos se produjeron como consecuencia de nuestra actividad, según el Sistema Federal de Manejo del Fuego nacional (que pasó de la órbita del Ministerio de Seguridad al de Ambiente).

La crisis climática (cuya agudización también tiene nuestra firma) ayudó a que esto sucediese, con “un período de clima inusualmente cálido y de sequía”, explica el Observatorio de la Tierra de la NASA. Pero es nuestra mano la que enciende el fuego que nos está quemando vivos.

Un helicóptero arroja agua sobre las llamas que devoran una zona de bosques en Los Angeles. Foto: Reuters.

Un helicóptero arroja agua sobre las llamas que devoran una zona de bosques en Los Angeles. Foto: Reuters.

La próxima pandemia

América latina bien podría ser el epicentro de la próxima pandemia zoonótica. Los saltos ya están ocurriendo, aunque no hayan alcanzado –aún– la escala de contagio global del Covid-19. Lo vemos con el Zika o el Dengue, por ejemplo.

Lo ve Zambrana-Torrelio en Bolivia con un rebrote del Chapare Virus, portado por roedores y similar al hantavirus que aquí conocemos, pero más patogénico, transmitido más fácilmente entre humanos y con una tasa de mortalidad más alta.

“En junio de 2019, en el norte de La Paz, una persona contrajo el virus. Murió en la clínica. La doctora que lo atendió también se enfermó. La evacuaron: los dos médicos que lo hicieron, se enfermaron en el camino. Uno de ellos murió. Fue bastante aislado, bien contenido, pero, en cuestión de dos semanas, murieron tres personas. Es muy serio el problema”, describe.

Y todo empieza por la deforestación. En el caso del Chapare, el paciente cero trabajaba en una zona que había sido desmontada para plantar arroz. Eliminado el ecosistema nativo, expulsadas las especies, se planta muchísimo arroz y eso, por supuesto, atrae a más y más roedores.

Algo similar sucede en la Amazonía, en este caso con la malaria. Investigadores identificaron que un aumento de la deforestación de un 4 por ciento en tres años incrementó la incidencia de esta enfermedad en casi 50 por ciento. ¿Qué sucedió? Más lugares abiertos, más huecos en el piso en donde acumular agua, más mosquitos transmisores, más gente en el área, más enfermedad.

Las topadoras no solo nos están despojando de nuestros bosques, de toda su riqueza biológica y los servicios que nos proveen (aire, regulación del agua, conservación del suelo y la atmósfera); sino también de nuestra mejor defensa ante nuevas zoonosis. Mientras más se reduzca la biodiversidad, mayores serán las posibilidades de que revisitemos, en un futuro no muy lejano, la realidad pandémica actual.

Según el último Informe Planeta Vivo de WWF, América latina es la región que mayor cantidad de mamíferos, aves, anfibios, reptiles y peces perdió entre 1970 y 2016.

Estamos hablando de una disminución de biodiversidad del 94 por ciento en menos de 50 años (el promedio global es 68 por ciento), motorizada principalmente por la conversión de hábitats nativos prístinos en sistemas agrícolas y la sobrepesca en los océanos.

Con este panorama, y el modo en que estamos expandiendo el deterioro, no sería raro que el próximo Covid-19 fuese latino. Todos pagaremos el costo del beneficio que obtienen pocos (los réditos económicos del desmonte quedan en pocas manos).

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Nacionales

El Gobierno lanzó un nuevo DNI: cuáles son los cambios, cómo se gestiona y qué pasará con las versiones anteriores

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Fue presentado por el ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro. “Estamos saldando una deuda con nuestra propia historia y nuestra propia identidad”, consideró

El ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, y el secretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur de la Cancillería, Daniel Filmus, presentaron el nuevo Documento Nacional de Identidad que incluye una actualización que incorpora la plataforma bicontinental al mapa del territorio nacional.

El anuncio formó parte de la celebración del Día de la Soberanía Nacional y pone en valor la extensión territorial del país, a partir del trabajo de articulación entre la cartera de Interior, el Registro Nacional de las Personas (Renaper), el Archivo General de la Nación (AGN) y la Cancillería Argentina, para cumplir con la Ley 26.651, que establece la obligatoriedad de la exhibición pública en actos de Gobierno del mapa bicontinental de la República Argentina.

“Estamos saldando una deuda con nuestra propia historia y nuestra propia identidad” consideró de Pedro y resaltó que “el reconocimiento de la soberanía que se extiende sobre una porción de la Antártida y sobre las Islas Malvinas y del Atlántico Sur, también es parte de lo que nos define como argentinos y argentinas”.

El nuevo DNI tendrá un costó de $300, que es el valor de la tarjeta. La versión digital no tendrá un costo adicional.

El documento en formato digital cumple con las mismas funciones que el DNI tarjeta, excepto para votar y viajar al exterior. Para tener el DNI digital en el celular es necesario ser ciudadano argentino o extranjero, con residencia vigente, mayor de 14 años, y que tramite un nuevo ejemplar de DNI. Esta versión es opcional y no reemplaza a la tarjeta sino que la complementa.

¿Qué pasa con las versiones anteriores del DNI? La Disposición 1154/2020 de la Dirección Nacional del Registro Nacional de las Personas aclaró que los DNI de nacionales y extranjeros se “seguirán expidiendo con las hojas personalizadas de datos aprobadas oportunamente, hasta agotar la existencia de materiales, momento a partir del cual se utilizará el diseño que se aprueba en la presente medida, manteniéndose vigentes todos los que fueran oportunamente emitidos, hasta tanto se efectivice su canje”.

El reverso del nuevo DNIEl reverso del nuevo DNI

Además, explicó que “como dijo el presidente Alberto Fernández, desde San Pedro, evocando a Juan Domingo Perón, la soberanía es el derecho y la responsabilidad que tenemos como pueblo y como Nación de ser dueños y artífices de nuestro propio destino”.

Por otra parte, Filmus, que encabeza la secretaría a cargo de la cuestión Malvinas, sostuvo que “la decisión de que el mapa bicontinental esté en los documentos nacionales de identidad tiene que ver con la importancia que cada argentina y argentino tome conciencia acerca de la soberanía sobre la Antártida, Malvinas y el Atlántico Sur y valore la enorme dimensión de nuestro país, que se extiende desde La Quiaca hasta el Polo Sur”.

“Este mismo mapa, con la nueva demarcación del límite exterior de la plataforma continental argentina que fue convertida en ley por unanimidad en el Congreso Nacional, llegará a todas las escuelas del país para que los chicos puedan apropiarse también de esta mirada”, aseguró Filmus.

El ministro del Interior, Eduardo "Wado" De Pedro El ministro del Interior, Eduardo “Wado” De Pedro

En tanto, señaló que “hacer el anuncio en el Día de la Soberanía Nacional también tiene que ver con un eje central del gobierno, que es la defensa de los intereses soberanos como estrategia de desarrollo”.

El nuevo Documento Nacional de Identidad incluye una actualización el mapa de la República Argentina que se encuentra impreso en el frente y dorso de nuestro DNI, con la versión bicontinental actualizada para cumplir con lo establecido en la Ley 26.651 (Art. 1ro) de 2010.

Al momento de la presentación, ya se cuenta con insumos para imprimir los primeros DNI físicos con el nuevo diseño, que saldrán durante la última semana de noviembre de la fábrica del Renaper, donde se confeccionan.

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Mundo

México, Argentina y Colombia, entre los peores países del ránking de respuesta al COVID-19

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En base a índices sanitarios y económicos, la agencia Bloomberg determinó cuan exitosas han sido 53 administraciones a la hora de abordar la pandemia. Nueva Zelanda se encuentra al tope de la lista, mientras que las administraciones de López Obrador y Alberto Fernández ocupan el último y anteúltimo puesto, respectivamente

A medida que la pandemia de covid-19 se ha extendido a lo largo del 2020 por todo el mundo, ha desafiado las ideas preconcebidas sobre los países que mejor abordarían la peor crisis de salud pública en una generación.

Economías avanzadas como Estados Unidos y el Reino Unido, calificadas por varias mediciones anteriores como las más preparadas para enfrentar una pandemia, se han visto repetidamente abrumadas por los casos y enfrentan un regreso a costosos confinamientos.

Mientras tanto, otros países, incluso naciones en desarrollo, han desafiado las expectativas, al punto que algunos casi han eliminado el patógeno dentro de sus fronteras.

Bloomberg analizó distintos índices para determinar cuáles son los mejores países para estar en la era del coronavirus: ¿Dónde se ha manejado el virus de manera más efectiva con la menor cantidad de restricciones para los negocios y la sociedad?

El Ranking de Resiliencia covid puntúa economías nacionales cuyo valor supera los USD200.000 millones a partir de diez métricas clave: desde el crecimiento de los casos hasta la tasa de mortalidad general, pasando por las capacidades de testeo y los acuerdos de suministro de vacunas.

También se tienen en cuenta la capacidad del sistema sanitario local y el impacto de las restricciones relacionadas a la pandemia, entre ellas las medidas económicas y la libertad de circulación de los ciudadanos.

El resultado es un puntaje general que provee una suerte de fotografía instantánea de cómo se está desarrollando y abordando la pandemia en estos 53 países en la actualidad.

Al clasificar su acceso a una vacuna contra el coronavirus, también brindamos una ventana que podría mostrar como el rumbo de estas economías puede cambiar en el futuro.

Un pasajero camina por detrás de un cartel que indica la ubicación de un centro de testeo de Covid-19 en el aeropuerto de California. Foto: REUTERS/Lucy NicholsonUn pasajero camina por detrás de un cartel que indica la ubicación de un centro de testeo de Covid-19 en el aeropuerto de California. Foto: REUTERS/Lucy Nicholson

No es un veredicto final, ni podría serlo, considerando las imperfecciones en los datos de virus y el ritmo acelerado de esta crisis, que ha visto oleadas posteriores abrumar a lugares que manejaron bien las cosas la primera vez.

La circunstancia y la pura suerte también influyen, pero son difíciles de cuantificar.

El Ranking cambiará a medida que los países cambien sus estrategias, el clima cambie y la carrera por una vacuna viable se intensifique.

Aún así, la brecha que se ha abierto entre las economías probablemente perdurará y tendrá consecuencias potencialmente duraderas en el mundo post-covid.

El ranking es el siguiente:

Puntaje de Resilencia Covid de Bloomberg

1. Nueva Zelanda 85,4

2. Japón 85

3. Taiwán 82,9

4. Corea del Sur 82,3

5. Finlandia 82

6. Noruega 81,3

7. Australia 81,2

8. China 80,6

9. Dinamarca 77

10. Vietnam 74,3

11. Singapur 74,2

12. Hong Kong 73,6

13 Canadá 73,2

14. Alemania 71,2

15. Tailandia 70,2

16. Suecia 68,7

17. Emiratos Árabes Unidos 67,5

18. Estados Unidos 66,5

19. Indonesia 66,1

20. Irlanda 65,1

21. Israel 65

22. Rusia 65

23. Países Bajos 64,4

24. Bangladesh 64,2

25. Egipto 63,2

26.Suiza 62,3

27. Pakistán 61,7

28. Reino Unido 61,5

29. Malasia 61,4

30. Turquía 60,6

31. Grecia 59,9

32. Arabia Saudita 59,6

33. Portugal 59,2

34. India 58,1

35. Sudáfrica 57,8

36. Austria 56,3

37. Brasil 56,2

38. Chile 55,9

39. Iraq 54,9

40. Italia 54,2

41. España 54.2

42. Nigeria 53,9

43. Rumania 53,6

44. Polonia 52,2

45. Francia 51,6

46. Filipinas 48,9

47. Irán 48,7

48. Colombia 48,1

49. República Checa 46,8

50. Bélgica 45,6

51. Perú 41,6

52. Argentina 41,1

53. México 37,6

Mejor desempeño

Nueva Zelanda encabeza el ranking a partir del 23 de noviembre gracias a sus acciones rápidas y decisivas.

La pequeña nación insular comenzó a tomar medidas el 26 de marzo antes de que tuviera lugar una sola muerte relacionada con el covid-19, cerrando sus fronteras a pesar de la gran dependencia de la economía del turismo.

Al principio, el Gobierno de la primera ministra Jacinda Ardern dijo que apuntaría a la “eliminación” del virus, invirtiendo recursos en pruebas, rastreo de contactos y una cuarentena, todo para ‘apagar’ la transmisión local.

La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, participa en un debate televisivo en TVNZ en Auckland, Nueva Zelanda, el 22 de septiembre de 2020. Fiona Goodall/Pool via REUTERSLa primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, participa en un debate televisivo en TVNZ en Auckland, Nueva Zelanda, el 22 de septiembre de 2020. Fiona Goodall/Pool via REUTERS

Habiéndolo logrado en gran medida, los neozelandeses viven básicamente en un mundo sin la enfermedad causada por el SARS-COV-2. La nación ha visto solo un puñado de infecciones en la comunidad en los últimos meses y la música en vivo y los eventos sociales a gran escala han vuelto.

Aunque sus industrias turísticas están sufriendo, Nueva Zelanda también está bien posicionada para recibir una vacuna: tiene dos acuerdos de suministro, incluido uno para la inyección desarrollada por Pfizer y BioNTech de Alemania.

En segundo lugar está Japón, que trazó un camino diferente. Debido a los brotes de tuberculosis en el pasado, el país ha mantenido un sistema de salud pública dotado de marcadores de contactos que se reasignaron rápidamente para tratar el covid-19.

Los altos niveles de confianza social y cumplimiento llevaron a que los ciudadanos usaran cubrebocas de manera proactiva y evitaran los lugares concurridos.

Aunque ahora está viendo un aumento récord en las infecciones a medida que se acerca el invierno, la nación de más de 120 millones de personas tiene solo 331 casos graves de covid-19 en la actualidad; Francia, con una población de la mitad del tamaño, tiene casi 5.000 pacientes con virus en cuidados intensivos.

La capacidad de Japón para evitar decesos a pesar de tener la población más vieja del mundo lo impulsó en la lista, lo mismo que su previsión al cerrar cuatro acuerdos de vacunas, incluídas las dos candidatos principales que utilizan la revolucionaria tecnología de ARNm: Pfizer y BioNtech y Moderna.

El éxito de Taiwán, que ocupa el tercer lugar, es aún más notable si se consideran sus vínculos con China continental, donde apareció el virus por primera vez en diciembre pasado.

Las redes que transmitían noticias preocupantes de Wuhan permitieron a Taiwán actuar temprano para restringir la entrada en sus fronteras. Luego, la isla fue pionera a la hora de tomar un enfoque centrado en la tecnología para proteger a sus 23 millones de habitantes: lanzó aplicaciones que detallan dónde hay mascarillas disponibles o enumeran las ubicaciones donde las personas infectadas estuvieron.

Han pasado más de 200 días sin que el país registrara un caso de virus transmitido localmente y, al igual que en Nueva Zelanda, la vida ha vuelto en gran medida a la normalidad, aunque las fronteras permanecen cerradas.

Personas con mascarillas hacen una fila en Taiwán. Foto: REUTERS/Ann WangPersonas con mascarillas hacen una fila en Taiwán. Foto: REUTERS/Ann Wang

Sin embargo, Taiwán hasta ahora no ha firmado ningún acuerdo bilateral para conseguir alguna de las vacunas más avanzadas.

Reacción rápida

Muchos en el ‘top 10’ fueron pioneros y modelaron las que han sido las estrategias más efectivas para luchar contra el covid-19. El control fronterizo ha sido un elemento clave. La primera medida de esta naturaleza fue el cordón sanitario de China alrededor de la provincia de Hubei, que en gran medida protegió al resto del país de la infección.

La economía donde comenzó esta crisis es la más grande de las de mejor desempeño, con pruebas masivas implementadas a la primera señal de nuevos casos y una cuarentena obligatoria de 14 días para los viajeros.

La propensión de China a imponer bloqueos agresivos en regiones donde los recursos médicos o de rastreo son escasos es, no obstante, una desventaja.

Las tres naciones nórdicas en los primeros diez escaños reflejan cómo el control fronterizo se ha utilizado con eficacia en Europa.

Finlandia y Noruega han bloqueado la entrada a la mayoría de los extranjeros desde mediados de marzo. Ambos forman parte del área Schengen aunque el segundo no pertenece a la Unión Europea.

Las naciones europeas mejor clasificadas lograron evitar el rebrote que ahora afecta a países como Francia, Reino Unido e Italia.

Las pruebas y el rastreo efectivos son un sello distintivo de casi todos los 10 principales. Entre ellos se destaca el enfoque de Corea del Sur.

El país aprobó los kits de diagnóstico de manufactura propia a las pocas semanas de la aparición del virus, fue pionero en establecer las estaciones de prueba y tiene un ejército de rastreadores de contactos ultrarrápidos que revisan los registros de tarjetas de crédito y las imágenes de las cámaras de vigilancia para rastrear los grupos.

Funcionarios surcoreanos trabajan rastreando posibles contactos de ciudadanos con otros que hayan contraído covid-19. Foto: REUTERS/via Reuters TVFuncionarios surcoreanos trabajan rastreando posibles contactos de ciudadanos con otros que hayan contraído covid-19. Foto: REUTERS/via Reuters TV

Al igual que Japón, Pakistán y otras partes de Asia, Corea se ha basado en la experiencia epidémica reciente: el síndrome respiratorio de Medio Oriente, o MERS, en 2015.

La experiencia del brote de SARS de 2003, que involucró un coronavirus similar, ayudó esta vez al este y sureste de Asia, destacó Helen Clark, quien era primera ministra de Nueva Zelanda en ese momento.

“Tenían planes y sabían sobre el rastreo de contactos y el aislamiento y demás”, aseveró en una entrevista. “Esa experiencia quedó grabada en sus recuerdos”.

¿La fórmula mágica?

El covid-19 ha permeado a las naciones de diferentes maneras.

El bajo desempeño de algunas de las democracias más prominentes del mundo, incluidos Estados Unidos, Reino Unido e India, en contraste con el éxito de países autoritarios como China y Vietnam, ha suscitado dudas sobre si las sociedades democráticas están preparadas para hacer frente a las pandemias.

El Ranking covid de Resiliencia de Bloomberg cuenta una historia diferenteocho de los 10 principales son democracias. El éxito en contener el virus SARS-COV-2 con la menor interrupción parece depender menos de poder ordenar a las personas que se sometan, sino de que los gobiernos generen un alto grado de confianza y cumplimiento social.

Cuando los ciudadanos tienen fe en las autoridades y en su guía, es posible que los cierres no sean necesarios en absoluto, como lo demuestran Japón, Corea y, hasta cierto punto, Suecia. Nueva Zelanda enfatizó la comunicación desde el principio, con un sistema de alerta de cuatro niveles que le dio a las personas una imagen clara de cómo y por qué actuaría el Gobierno a medida que evolucionara el brote.

La inversión en infraestructura de salud pública también es importante.

Subestimados en muchos lugares antes de 2020, los sistemas de rastreo de contactos, pruebas efectivas y educación para la salud reforzaron a los mejores, ayudando a socializar el lavado de manos y el uso de máscaras faciales.

Esto ha sido clave para evitar bloqueos económicamente paralizantes, dijo Anthony Fauci, el principal funcionario de enfermedades infecciosas de Estados Unidos.

La cohesión social ha sido un factor de diferenciación importante en esta pandemia, destacó Alan López , profesor laureado y director del grupo de carga global de enfermedad de la Universidad de Melbourne.

“Si nos fijamos en la sociedad japonesa, las sociedades escandinavas, hay muy poca desigualdad y mucha disciplina en ellas”, expuso López. “Eso se traduciría en una respuesta más cohesiva del país y por eso están en la cima”.

Ventaja de la vacuna

Ensayos clínicos para una vacuna contra el covid-19 en los Centros de Investigación de América en Florida (Bloomberg)Ensayos clínicos para una vacuna contra el covid-19 en los Centros de Investigación de América en Florida (Bloomberg)

La falta de una respuesta eficaz al virus por parte de Estados Unidos ha sido uno de los desarrollos más asombrosos de la pandemia.

La superpotencia lidera el mundo en casos y muertes, y su reacción a la crisis se ha retrasado desde el principio, desde la escasez de equipos médicos y suministros hasta la falta de coordinación en los esfuerzos de pruebas y rastreo y la politización del uso de máscaras.

La administración del presidente saliente Donald Trump se ha centrado principalmente en tratamientos y vacunas. Se asignaron unos USD 18.000 millones a los desarrolladores de dosis para acelerar su trabajo en una iniciativa conocida como Operation Warp Speed, incluso cuando los estados pidieron ayuda financiera para enfrentar la crisis.

Este único índice impulsó a EE.UU. en el ranking de Bloomberg: la creciente carga de casos y el aumento de muertes significa que, de lo contrario, estaría 11 peldaños más bajo. La extraordinaria eficacia de las vacunas de ARNm experimentales, que podrían autorizarse para uso de emergencia en el territorio estadounidense partir del próximo mes, puede marcar un punto de inflexión.

Mientras que algunos otros lugares también tienen acuerdos con la misma cantidad de desarrolladores de vacunas, EE.UU. ha ordenado la mayor cantidad de dosis en el mundo: más de 2.600 millones, de acuerdo con acuerdos de suministro potenciales y finalizados seguidos por investigadores del Duke Global Health Innovation Center. Aún así, siguen existiendo desafíos monumentales en la distribución de vacunas en todo el país.

En el caso de EE.UU., lo único que han hecho bien es que han financiado más I+D, no solo para empresas con sede en el país, sino para compañías de todo el mundo”, explicó Bill Gates en el Foro de Nueva Economía de Bloomberg este mes. “Eso fue algo bueno. Eso fue un favor para el mundo. Estados Unidos está en la parte de atrás del grupo”.

Canadá también ve reforzado su puesto por su enfoque en vacunas, habiendo firmado acuerdos de suministro para hacerse de cinco inyecciones diferentes en las etapas finales de desarrollo y asegurando una cantidad de dosis suficientes más que suficiente para su población.

La Unión Europea, que está forjando acuerdos sobre vacunas como un bloque, tiene tres acuerdos finalizados.

Un científico trabaja en una vacuna contra el covid-19. Foto: REUTERS/Euan RochaUn científico trabaja en una vacuna contra el covid-19. Foto: REUTERS/Euan Rocha

China también obtiene una alta puntuación en el acceso a las vacunas, aunque sus acuerdos son en gran parte con sus propios desarrolladores locales, que han proporcionado comparativamente menos información sobre la eficacia de sus inyecciones que algunas empresas occidentales.

En la batalla de las superpotencias, China prácticamente ha eliminado el virus dentro de sus fronteras, pero obtiene puntuaciones más bajas que Estados Unidos en el indicador de cobertura sanitaria universal prepandémica, que mide la eficacia de un sistema sanitario.

En general, el indicador de Acceso a las Vacunas covid refleja el poder perdurable de las naciones ricas y grandes, incluso si algunas no han logrado contener el virus.

Las economías en desarrollo más pequeñas que han logrado acuerdos lo han hecho en gran medida al ofrecer albergar ensayos clínicos y fabricación de vacunas.

“Los países grandes se han asegurado de ser los primeros en la cola, a veces con medidas extremadamente completas”, dijo el primer ministro de Singapur, Lee Hsien Loong, de este mes. “Puedo entender esa urgencia política. Creo que es una realidad que se saldrán con la suya”.

Valores atípicos y sorpresas

Los países han tomado medidas diferentes respecto a la pandemia.

El Ranking de Resiliencia covid de Bloomberg expone algunas verdades incómodas para las naciones que alguna vez fueron consideradas las más avanzadas del mundo. Desde el 23 de noviembre, los principales países europeos como el Reino Unido y Francia se encuentran en la mitad inferior de la lista.

La conectividad ha surgido como una maldición en la era de la pandemia: ciudades globales como Londres, Nueva York y París se convirtieron en epicentros donde las primeras infecciones correspondieron a viajeros de otros lugares.

Lugares como Tailandia y Singapur, que dependen altamente del turismo, han visto mayores golpes en sus economías.

Por el contrario, países en desarrollo como Pakistán y Bangladesh se han beneficiado de su relativa lejanía. Sus poblaciones también son mucho más jóvenes en promedio, lo que ha ayudado a mantener bajas sus tasas generales de mortalidad. Las pruebas limitadas y los datos de mala calidad oscurecen la imagen en estos lugares, aunque la notificación de casos y muertes está ocurriendo en todas partes.

Europa occidental se encuentra ahora en medio de una ola feroz que ha obligado a los gobiernos a imponer nuevos bloqueos. La contención lograda en la primavera se deshizo al aliviar las restricciones, lo que permitió que los veraneantes volvieran a sembrar el virus.

Bélgica tiene la peor tasa de mortalidad general de las 53 economías: el virus arrasó en los hogares de ancianos. Esta posición también es producto de la decisión de las autorirdades de registrar todas las muertes en hogares de ancianos en el punto álgido del primer brote como relacionadas con covid-19, incluso sin un diagnóstico oficial a través de pruebas.

Reino Unido, Italia y Francia han visto cómo los casos y las muertes se han disparado en los últimos meses, y el bloqueo más estricto de Francia lo ha hecho descender en el Ranking.

La tasa de pruebas positivas de Francia aumentó a más del 20% a principios de noviembre desde alrededor del 1% en julio. Después de imponer un nuevo bloqueo el 30 de octubre, la tasa cayó por debajo del 12% a partir del 23 de noviembre.

Suecia, que en un principio fue señalada por evitar bloqueos, ahora tiene una puntuación relativamente alta en casi todas las métricas de Bloomberg, y ocupa el puesto 16 en general.

Después de una ola inicial de muertes entre las personas mayores, el desempeño de ese país en los indicadores refleja menos casos, muertes y menos interrupciones que en otras partes de Europa.

Un enfoque menos disruptivo es más sostenible a largo plazo, afirmó Hitoshi Oshitani, profesor de enfermedades infecciosas en la Universidad de Tohoku y arquitecto clave de dicha estrategia en Japón.

No creo que este virus desaparezca en los próximos meses, y probablemente en los próximos años, así que tenemos que encontrar la mejor manera de vivir con él”, aseguró Oshitani en una entrevista.

La trampa de la pobreza

Si bien es posible que se hayan equivocado por la naturaleza insidiosa del virus, las economías avanzadas como EE.UU. y Alemania han visto cómo su capacidad de prueba y la de los médicos para prevenir las muertes por covid-19 pueden mejorar con el tiempo.

Estas ventajas no existen en América Latina, la región más devastada por la pandemia. Ocupa la mitad inferior del Ranking, con México en el peor de los 53.

La última tasa de pruebas positivas disponible en el país es de un enorme 62%, lo que sugiere que la cantidad de infecciones no detectadas está muy extendida.

Los funcionarios mexicanos han reconocido que el número de muertos en el país probablemente sea significativamente más alto que los datos oficiales, debido a la cantidad limitada de pruebas.

Brasil, país con el tercer brote más grande del mundo después de India y EEUU, ocupa el puesto 37.

(Bloomberg)(Bloomberg)

Al igual que lo ha hecho Trump, en varias naciones de Latinoamérica se ha minimizado repetidamente la amenaza del coronavirus.

Este enfoque de liderazgo “arrogante”, sumado a la falta de redes de seguridad social y sistemas de salud pública sólidos, ha empeorado la crisis en la región, dijo Cynthia Arnson, directora del Programa Latinoamericano del Centro de Estudios Wilson Center de Washington DC.

América Latina es la región más urbanizada del mundo y gran parte de la población vive en condiciones de hacinamiento donde el distanciamiento social es difícil. La alta proporción de personas que dependen del trabajo informal y los salarios diarios significa que pocos están dispuestos a quedarse en casa.

“Las grandes disparidades entre la atención médica pública y privada han alcanzado a la región, al igual que otras formas de desigualdad, incluida la educación”, declaró Arnson.

La mayoría de los países de América Latina no podrán volver a los niveles de crecimiento prepandémicos hasta 2023 y el ingreso per cápita no se recuperará hasta 2025, más tarde que en cualquier otro lugar, destacó el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Aunque la atención se ha centrado en la conmoción en los países desarrollados, es probable que el impacto de la pandemia en las economías emergentes sea más prolongado y sostenido.

En la India, décadas de progreso social y económico han desaparecido porque los niños son sacados de la escuela para trabajar, y el sistema de castas discriminatorio asoma de nuevo a medida que los trabajos escasean en las ciudades.

La pandemia ampliará la brecha entre las naciones ricas y pobres: hasta 150 millones de personas serán empujadas a la pobreza extrema para fines del próximo año. Esto retrasará el progreso en la reducción de la pobreza en tres años, según el Banco Mundial.

En lugares como el África subsahariana, la crisis tiene una larga estela.

“Estamos viendo que en África hay muchas más muertes por la interrupción de la atención primaria de salud, incluida la vacunación. Eso ha creado un número de víctimas mayor que el que realmente ha causado el coronavirus”, expuso Bill Gates, quien también señaló la interrupción en la educación como un gran revés.

“Necesitamos reconstruir en esos países y debemos poner en marcha la innovación. Es, diría yo, un revés de al menos tres o cuatro años para África”.

¿Qué sigue?

Invierno, vacunas, mutación del virus: las perspectivas de la pandemia siguen siendo inciertas en 2021 y más allá.

Aún así, después de haber soportado un año de lucha contra el covid-19, los gobiernos y las poblaciones ahora tienen una mejor comprensión del patógeno, la mejor manera de frenar su propagación y mitigar el daño que inflige.

A medida que los datos cambien en los próximos meses, el Ranking de Resiliencia covid de Bloomberg también cambiará; actualizaremos la imagen a medida que evolucione.

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Esquizofrenia: un estudio revelaría las causas y los mecanismos que dan lugar a las alucinaciones

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La investigación, realizada por la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral en colaboración con la Unidad Ejecutora para el Estudio de las Neurociencias y Sistemas Complejos (ENyS) del CONICET, permite entender estos síntomas para tratarlos de una manera más efectiva y para pacientes a los que la medicación no los ayuda

Con el objetivo de encontrar posibles tratamientos a la esquizofrenia, la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral y el ENyS del CONICET estudiaron a 25 participantes sin diagnóstico clínico de esquizofrenia, de entre 18 y 50 años. La investigación, publicada en la revista científica Neuropsychologia, midió el grado de esquizotipo de los participantes y, específicamente, su mayor o menor tendencia a tener percepciones auditivas inusuales (“escuchar voces”). Además, pudieron observar qué ocurre a nivel de la conducta y del cerebro.

La esquizofrenia es una enfermedad psiquiátrica caracterizada por síntomas positivos y negativos. Entre los primeros se distinguen las alucinaciones y las ideas delirantes. Y, entre los segundos, todo lo que tiene que ver con la apatía, el aplanamiento afectivo y la retracción social. Es considerada un espectro que incluye desde graves desórdenes hasta leves manifestaciones que no llegan a cumplir criterio para un diagnóstico clínico. Este abanico abarca una secuencia de rasgos comunes como la tendencia a experimentar percepciones inusuales o ficticias. Y, además, existen personas que, sin llegar a tener ese diagnóstico, comparten algunas características en forma leve.

Con el objetivo de encontrar posibles tratamientos a la esquizofrenia, la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral y el ENyS del CONICET estudiaron a 25 participantes sin diagnóstico clínico de esquizofrenia, de entre 18 y 50 años (Shutterstock)Con el objetivo de encontrar posibles tratamientos a la esquizofrenia, la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral y el ENyS del CONICET estudiaron a 25 participantes sin diagnóstico clínico de esquizofrenia, de entre 18 y 50 años (Shutterstock)

La doctora Lucía Alba-Ferrara, a cargo del equipo investigador, explicó a Infobae el motivo de la investigación: “El objetivo era encontrar los mecanismos cerebrales que dan lugar a las alucinaciones. Mi pregunta principal era por qué hay gente que escucha voces cuando nadie les está hablando. Me parece una enfermedad de gran relevancia porque tiene un costo muy alto en la calidad de vida de los pacientes. Un costo social, económico muy grande a nivel mundial. Por eso la investigación es muy importante y, además, las alucinaciones en sí son uno de los síntomas más sufridos por los pacientes. Las voces escuchadas muchas veces son desagradables, o les piden que hagan cosas indebidas”.

La prueba consistió en escuchar palabras que estaban mezclados con ruido “blanco” (como una radio mal sintonizada). Algunas palabras no tenían significado emocional y otras tenían un significado peyorativo. Alba-Ferrara explicó: “La tarea consistió en escuchar sonidos, todas mezclados con “ruido blanco”, un sonido que contiene todas las frecuencias, similar al de una radio mal sintonizada, en diferentes proporciones para hacerlas más difíciles de entender. Y medimos la actividad cerebral a través de la técnica de Resonancia Magnética Funcional. Así, pudimos observar qué ocurre a nivel de la conducta y del cerebro ante estos audios”.

La esquizofrenia es una enfermedad psiquiátrica caracterizada por síntomas positivos y negativos (Shutterstock)La esquizofrenia es una enfermedad psiquiátrica caracterizada por síntomas positivos y negativos (Shutterstock)

Los resultados mostraron que en un contexto ruidoso todos los participantes reconocían mejor las palabras peyorativas (por ejemplo, “miserable”) que las neutrales (“colorado”). Además, las personas con mayor grado de esquizotipo reconocían palabras, incluso, cuando el ruido era suficiente para tornarlas incomprensibles. Se observó, en estos casos, que se activaban con mayor fuerza las regiones cerebrales encargadas del procesamiento de la atención y del lenguaje.

Todo lo que es emocionalmente relevante siempre llama más la atención, aunque en personas con tendencia a “escuchar voces” está exacerbado. La activación simultánea de la atención y del área vinculada al lenguaje explica por qué se otorgan significados a esos ruidos. Esto desencadena en falsos reconocimientos de palabras, como ocurre en las alucinaciones funcionales. “La atención que se despierta ante estas palabras o sonidos, sobre todo las negativas, en las personas de alto esquizotipo, sumado al reclutamiento de áreas que corresponden al lenguaje, logran otorgar significado a estos sonidos. Incluso en palabras que no se entienden”, argumentó la investigadora.

Todo lo que es emocionalmente relevante siempre llama más la atención, aunque en personas con tendencia a “escuchar voces” está exacerbado (Shutterstock)Todo lo que es emocionalmente relevante siempre llama más la atención, aunque en personas con tendencia a “escuchar voces” está exacerbado (Shutterstock)

La buena noticia es que al poder detectar las bases neurales, es decir la organización cerebral que da lugar a estas alucinaciones, y el mecanismo que las genera, se puede pensar en los tratamientos posibles. Sobre todo, para pacientes que sufren de este síntoma y cuya medicación no les funciona. Hoy en día, los tratamientos utilizados tienen que ver con la toma de medicación antipsicótica, con rehabilitación que trabaja sobre las habilidades sociales de los pacientes. Y con psicoterapia que ayuda a saber qué hacer cuando se escuchan voces, a ignorarlas, y a no actuar en función de lo que piden.

La novedad, luego del hallazgo, es que se podría llegar a suprimir el escucharlas trayendo de la mano una mayor calidad de vida para los pacientes. La investigadora adelantó el próximo paso: “Es posible, entonces, elegir las zonas target, las zonas implicadas, y a partir de ahí inhibirlas mediante técnicas como la Estimulación Magnética Transcraneal. La idea es apuntar a tratamientos que trabajen los nodos que no están funcionando. Estos métodos pueden adormecer esas partes del cerebro y, así, reducir las alucinaciones”. Y finalizó: “En esta oportunidad hicimos el estudio en población no clínica, con alto esquizotipo. Es decir, un rasgo que se asemeja a la esquizofrenia, sin ser pacientes. Lo siguiente es trabajar con pacientes con el diagnóstico. Esto implica cierta complejidad porque son personas que están medicadas y la medicación puede ser un factor que confunda a la hora de medir lo que sucede en el cerebro”.

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