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Bosques en llamas: ¿de acá saldrá la próxima pandemia?

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Expertos aseguran que la destrucción de hábitats naturales hace que las enfermedades zoonoticas, como el Covid-19, se hayan cuadruplicado en 50 años.

Cielos rojo sangre; animales silvestres calcinados; árboles centenarios muertos de pie y convertidos en ceniza; humo, humo por todos lados, humo obstaculizando nuestra visión, humo invadiendo nuestros pulmones. No son escenas del apocalipsis. Es San Francisco (Estados Unidos), es el Pantanal (Brasil), es el Delta del Paraná (Argentina), es nuestra casa. Nos estamos quemando vivos. Y vamos por más: porque con cada hectárea de bosque o humedal que arrasamos, con cada árbol que talamos, con cada especie que exponemos al peligro de la extinción, la probabilidad de que generemos –sí: generemos– una nueva pandemia como el Covid-19 crece.

Unos años atrás, ante los empresarios y jefes de Estado más poderosos del mundo, la entonces desconocida Greta Thunberg –quien, a partir de ese momento, movilizó a millones de jóvenes a la acción climática– dijo:

“Los adultos siguen diciendo: ‘Demos esperanza a los jóvenes, se las debemos’. Pero, yo no quiero su esperanza, no quiero que estén esperanzados. Quiero que entren en pánico, que sientan el miedo que yo siento cada día. Y, después, quiero que actúen como lo harían en una crisis. Quiero que actúen como si la casa estuviera en llamas, porque lo está”.

Hoy, más que nunca, estamos sintiendo las llamas en nuestra piel, en el aire que respiramos, en el encierro al que nos obliga el Covid-19, en todo lo que estamos perdiendo. ¿Estamos sintiendo el pánico? Y, si es así, ¿por qué seguimos alimentando las llamas?

Bomberos combaten cuatro focos activos de incendios forestales en las sierras de Córdoba. Foto: La Voz del Interior.

Bomberos combaten cuatro focos activos de incendios forestales en las sierras de Córdoba. Foto: La Voz del Interior.

El hombre y sus zoonosis

No es la primera vez que nos vemos arrinconados por una enfermedad. La historia de la humanidad está atravesada de situaciones similares: ejemplos son la peste negra o bubónica, que provocó más de 75 millones de muertes en Europa en muy poco tiempo durante el siglo XVI; y la gripe española, que redujo la población mundial en entre un 3 y un 6 por ciento de 1918 a 1920.

Lo que sí está cambiando es la recurrencia con que estas enfermedades, zoonóticas en su origen (es decir, son virus que se transmiten de animales a humanos) emergen.

Diversos investigadores sugieren que estas, incluso, se han cuadruplicado en los últimos 50 años. Y el surgimiento de cuatro –SARS, gripe aviar (H5N1), gripe porcina (H1N1) y Covid-19– en este joven siglo XXI parece confirmarlo. En todos los casos, se trató de virus exclusivos de poblaciones animales que mutaron, invadieron un organismo humano y luego se propagaron como patógenos nuevos en la población mundial.

Si entras a un bosque y sacudes los árboles, literal y figurativamente, los virus caen. Y lo hacen sobre sus huéspedes. Necesitan un nuevo huésped y nosotros estamos ahí, disponibles. Somos su oportunidad.

David Quammen, divulgador científico

Hoy, estos saltos zoonóticos se están dando con más facilidad que antaño. ¿Qué cambió? No el virus, que seguramente existe desde mucho antes que nosotros; tampoco el animal que oficia de transmisor, sea este un murciélago, un pangolín o un chancho. Lo que cambió fue nuestra globalización, lo que recrudeció fue la escala de nuestra intervención sobre los entornos naturales.

En las últimas décadas, hemos convertido millones de hectáreas de bosques a nivel mundial en espacios de producción agrícola-ganadera intensiva; hemos atiborrado de antibióticos al ganado, esa carne que tan vorazmente consumimos, al punto de volvernos nosotros mismos inmunes a esos medicamentos; hemos destruido y fragmentado ecosistemas milenarios, obligando a las especies a coexistir en ambientes artificiales y unas sobre otras en superficies imposibles; hemos sacado vida silvestre de su hábitat para venderla cual si fuese un commodity (negocio que mueve entre 8.000 y 20.000 millones de euros al año, y que podría equipararse a la venta ilegal de armas o al narcotráfico).

Al hacer todo esto, explica el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), también se destruyen “zonas de amortiguamiento naturales, que normalmente separan a los humanos de la vida silvestre”, y se crean “puentes para que los patógenos pasen de los animales a las personas”.

Es decir, quebramos las barreras naturales que existen entre nosotros y virus que nos son desconocidos. Nos exponemos a ellos, nos hacemos más vulnerables a nuevas enfermedades.

“Los humanos somos tan abundantes y tan disruptivos en este planeta… Estamos talando bosques tropicales y construyendo campos de trabajo. Estamos comiendo y transportando fauna silvestre alrededor del mundo. Estamos criando mucho ganado doméstico que se expone a los virus a través de la fauna silvestre”, explicaba meses atrás el divulgador científico David Quammen, quien en 2012 publicó un libro profético: Spillover: Animal Infections And The Next Human Pandemic (Desborde: infecciones animales y la próxima pandemia humana).

“Si entras a un bosque y sacudes los árboles, literal y figurativamente, los virus caen. Y lo hacen sobre sus huéspedes. Necesitan un nuevo huésped y nosotros estamos ahí, disponibles. Somos su oportunidad. Y luego vamos volando alrededor del mundo y lo llevamos a todas partes”, agregó.

A saber: una especie silvestre puede contener 50 virus desconocidos para el hombre. No los afectan porque evolucionaron con ellos. Pero ese no es nuestro caso. Actualmente, según un informe del Pnuma, el 75 por ciento de todas las enfermedades infecciosas emergentes en humanos son de origen animal y están estrechamente ligadas a la salud de los ecosistemas.

“En el siglo pasado, la combinación entre el crecimiento de la población y la reducción de los ecosistemas y la biodiversidad derivó en oportunidades sin precedentes que facilitaron la transferencia de los patógenos de animales a personas. En promedio, una nueva enfermedad infecciosa emerge en los humanos cada cuatro meses”, consigna.

A la misma conclusión llega el biólogo Carlos Zambrana-Torrelio, vicepresidente Adjunto de Conservación y Salud de EcoHealth Alliance: “Hay eventos de enfermedades únicas que saltan a humanos como tres a cuatro veces por año, pero que no los detectamos”.

Quema de pastizales cerca de la ruta que une Rosario con Victoria. Se tuvo que cortar el tránsito para rescatar a los trabajadores del peaje. Foto: Juan José García.

Quema de pastizales cerca de la ruta que une Rosario con Victoria. Se tuvo que cortar el tránsito para rescatar a los trabajadores del peaje. Foto: Juan José García.

Argentina al horno

Entre el 15 de marzo y el 31 de julio de este 2020, mientras la mayoría de nosotros cumplíamos con el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio en nuestros hogares, en el norte argentino desaparecieron casi 30.000 hectáreas de bosque nativo.

Las cifras que expone Greenpeace son dramáticas: 12.488 hectáreas menos en Santiago del Estero, 7.755 en Salta, 5.294 en Formosa y 3.692 en el Chaco.

En sólo cuatro meses y medio, se desmontó el equivalente a una Ciudad de Buenos Aires y media, que se suman a las 6,5 millones hectáreas que corrieron la misma suerte entre 1998 y 2018, según el último informe del Ministerio de Ambiente nacional.

¿Con qué objetivo se arrasan estos ecosistemas? Mayoritariamente, para expandir el cultivo de soja transgénica, esa que alimenta al ganado chino y europeo, y sumar más y más ganado, y así continuar engrosando los mercados internacionales.

Argentina está entre los 10 países con mayor pérdida neta de bosques entre 2000 y 2015.

Un dato revelador: entre 2010 y 2017 –de acuerdo al mismo análisis de la cartera que lidera Juan Cabandié–, deforestación mediante, la actividad agropecuaria creció a una tasa anual de 640.000 hectáreas. Un total de 4,5 millones de hectáreas convertidas en siete años. En el mismo período, el agro abandonó unas 400.000 hectáreas por año, 2,8 millones en total.

“Este intenso ‘reciclado de tierras’ es una señal de la aplicación de prácticas agropecuarias no sostenibles, que por avanzar en áreas con limitantes naturales para ese uso (con mayores riesgos ante el contexto de cambio climático), no logran sostener el uso agropecuario, teniendo que abandonar tierras y buscar nuevas. Entonces, ¿cuál es la estrategia de desarrollo al desmontar el bosque nativo si después se abandona?”, concluye el informe.

Argentina está entre los 10 países con mayor pérdida neta de bosques entre 2000 y 2015. A su vez, el Gran Chaco Americano, que compartimos con Bolivia y Paraguay, y concentra más del 80 por ciento de nuestro desmonte, fue identificado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) como uno de los 11 focos de mayor deforestación en el mundo, el segundo más importante en América del Sur tras la Amazonía.

¿Sentimos ya ese pánico del que nos hablaba Greta? Sumemos otro dato: en los últimos meses, en la Argentina, más de 240.000 hectáreas de bosques y humedales fueron consumidas por las llamas. Incontrolables, continúan. No solo eso: el 97 por ciento de estos focos se produjeron como consecuencia de nuestra actividad, según el Sistema Federal de Manejo del Fuego nacional (que pasó de la órbita del Ministerio de Seguridad al de Ambiente).

La crisis climática (cuya agudización también tiene nuestra firma) ayudó a que esto sucediese, con “un período de clima inusualmente cálido y de sequía”, explica el Observatorio de la Tierra de la NASA. Pero es nuestra mano la que enciende el fuego que nos está quemando vivos.

Un helicóptero arroja agua sobre las llamas que devoran una zona de bosques en Los Angeles. Foto: Reuters.

Un helicóptero arroja agua sobre las llamas que devoran una zona de bosques en Los Angeles. Foto: Reuters.

La próxima pandemia

América latina bien podría ser el epicentro de la próxima pandemia zoonótica. Los saltos ya están ocurriendo, aunque no hayan alcanzado –aún– la escala de contagio global del Covid-19. Lo vemos con el Zika o el Dengue, por ejemplo.

Lo ve Zambrana-Torrelio en Bolivia con un rebrote del Chapare Virus, portado por roedores y similar al hantavirus que aquí conocemos, pero más patogénico, transmitido más fácilmente entre humanos y con una tasa de mortalidad más alta.

“En junio de 2019, en el norte de La Paz, una persona contrajo el virus. Murió en la clínica. La doctora que lo atendió también se enfermó. La evacuaron: los dos médicos que lo hicieron, se enfermaron en el camino. Uno de ellos murió. Fue bastante aislado, bien contenido, pero, en cuestión de dos semanas, murieron tres personas. Es muy serio el problema”, describe.

Y todo empieza por la deforestación. En el caso del Chapare, el paciente cero trabajaba en una zona que había sido desmontada para plantar arroz. Eliminado el ecosistema nativo, expulsadas las especies, se planta muchísimo arroz y eso, por supuesto, atrae a más y más roedores.

Algo similar sucede en la Amazonía, en este caso con la malaria. Investigadores identificaron que un aumento de la deforestación de un 4 por ciento en tres años incrementó la incidencia de esta enfermedad en casi 50 por ciento. ¿Qué sucedió? Más lugares abiertos, más huecos en el piso en donde acumular agua, más mosquitos transmisores, más gente en el área, más enfermedad.

Las topadoras no solo nos están despojando de nuestros bosques, de toda su riqueza biológica y los servicios que nos proveen (aire, regulación del agua, conservación del suelo y la atmósfera); sino también de nuestra mejor defensa ante nuevas zoonosis. Mientras más se reduzca la biodiversidad, mayores serán las posibilidades de que revisitemos, en un futuro no muy lejano, la realidad pandémica actual.

Según el último Informe Planeta Vivo de WWF, América latina es la región que mayor cantidad de mamíferos, aves, anfibios, reptiles y peces perdió entre 1970 y 2016.

Estamos hablando de una disminución de biodiversidad del 94 por ciento en menos de 50 años (el promedio global es 68 por ciento), motorizada principalmente por la conversión de hábitats nativos prístinos en sistemas agrícolas y la sobrepesca en los océanos.

Con este panorama, y el modo en que estamos expandiendo el deterioro, no sería raro que el próximo Covid-19 fuese latino. Todos pagaremos el costo del beneficio que obtienen pocos (los réditos económicos del desmonte quedan en pocas manos).

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Coronavirus

Por la vacunación, empiezan a bajar los contagios de COVID-19 entre el personal de la salud

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Ya los casos confirmados en Ciudad de Buenos Aires son menos del 1% entre los trabajadores de la salud. En Mendoza y Rosario, también corroboran esta tendencia en baja de casos

El personal de la salud puso el cuerpo para atender a los pacientes con COVID-19, y muchos perdieron sus vidas. Por la exposición repetida o por no contar con la protección adecuada, más de 360 médicos y enfermeros, entre otros integrantes del sistema de salud, habían fallecido para principios de diciembre. A partir del inicio de la campaña de vacunación, pasaron a ser un grupo prioritario y ya se empiezan a registrar el descenso de casos confirmados dentro del personal de la salud con la eventual disminución de los fallecimientos.

En la Ciudad de Buenos Aires, los casos confirmados de COVID-19 en el personal de la salud representaban entre el 3 y el 4% en diciembre pasado, en base al registro epidemiológico que lleva el Ministerio de Salud porteño. En cambio, durante las últimas semanas los casos confirmados son menos del 1%.

Cómo evolucionaron los casos de la población general en la ciudad de Buenos Aires en comparación con los casos del personal de la salud que fue vacunado. Cómo evolucionaron los casos de la población general en la ciudad de Buenos Aires en comparación con los casos del personal de la salud que fue vacunado.

También en la provincia de Mendoza, el Ministerio de Salud corroboró la tendencia en baja de menos afectados en el personal de la salud. Según contó a Infobae la infectóloga y jefa del departamento de inmunizaciones de la cartera de salud mendocina, la doctora Iris Aguilar, “hay una disminución marcada de casos de COVID-19 en el subgrupo del personal de la salud. Durante el mes de febrero sólo hubo dos casos de COVID-19 en enfermeros”.

En la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, comienzan a registrarse cambios. “Empezamos con la vacunación el 29 de diciembre y ya el primer día se inmunizó a 75 personas. Ya con la primera dosis ya hubo reducción de casos del personal de la salud a mitad de enero. En febrero ya estaba vacunado casi todo el personal de la salud, y no hemos tenido casos de médicos o enfermeros con COVID-19”, contó a Infobae Carolina Subirá, infectóloga y coordinadora del área de Calidad y Seguridad del Paciente del Sanatorio Parque en Rosario.

Los trabajadores de la salud fueron considerados población estratégica por el Ministerio de Salud de la Nación a la hora de armar el plan de vacunación para desacelerar la pandemia y reducir el número de muertes. Son un grupo clave para sostener adecuadamente el funcionamiento y la respuesta del sistema sanitario. También se consideró el nivel de exposición al que se enfrentaban. En noviembre de 2020, el personal de la salud representaba el 4,4% sobre el total de casos confirmados de COVID-19 en todo el país.

En diciembre, se había estimado en base al Registro Federal de Personal Sanitario que se iban a vacunar inicialmente 763.000 trabajadores de la salud en Argentina
REUTERS/Agustin MarcarianEn diciembre, se había estimado en base al Registro Federal de Personal Sanitario que se iban a vacunar inicialmente 763.000 trabajadores de la salud en Argentina REUTERS/Agustin Marcarian

De acuerdo al monitor público de vacunación, hoy miércoles 3 de marzo ya se habían realizado 890.221 aplicaciones en el personal de la salud. Pero no se especifica cuántos corresponden a la primera y a la segunda dosis. En el plan original, se había estimado en base al Registro Federal de Personal Sanitario que se iban a vacunar inicialmente 763.000 trabajadores de la salud.

En la provincia de Buenos Aires, el titular de la cartera de Salud, Daniel Gollan, había informado el martes que el 95% del personal de la salud se ha inscripto para recibir la vacuna. Ya le aplicaron la vacuna a 200.000 de los 231.264 registrados. El funcionario dijo que durante los próximos meses “el personal de salud estará protegido para atender la demanda de urgencia”. La vacunación hará “que no se nos caigan las guardias cada vez que haya un caso en el personal”, agregó. Adelantó que este año el protocolo para el personal de salud será diferente. Están haciendo un estudio en el personal de salud sobre el impacto de la vacunación. “El 8% se podría enfermar aunque haya recibido la vacuna, pero sería de una forma leve. Por eso, será necesario seguir con los cuidados”, expresó Gollan.

En cambio, desde la perspectiva de la doctora Silvia González Ayala, profesora de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata y miembro del Comité Institucional de Revisión de Protocolos de Investigación del Hospital de Niños Sor María Ludovica de La Plata, hay que mantener cautela sobre la evolución de la pandemia y el impacto de la vacunación. Le dijo a Infobae: “El 29 de diciembre se empezó a vacunar con la primera dosis en el personal de la salud de la Argentina. Es esperable que los casos confirmados de COVID-19 y los fallecimientos bajen por el impacto de la vacunación en ese grupo priorizado”.

Ya hay transmisión comunitaria en la Argentina de las variantes del coronavirus que fueron detectadas en el Reino Unido y en Río de Janeiro, Brasil, según relevó el Consorcio PaísYa hay transmisión comunitaria en la Argentina de las variantes del coronavirus que fueron detectadas en el Reino Unido y en Río de Janeiro, Brasil, según relevó el Consorcio País

De acuerdo con González Ayala, “la vacunación en los grupos priorizados viene lento. Ya se distribuyeron 2.231.310 dosis, pero aún solo se aplicaron 1.181.292 dosis. Considero que hay que hacer un shock de vacunación para evitar la circulación local de las variantes de preocupación”. En el caso de la vacuna Sputnik, su eficacia es del 85% con la primera dosis. Con la segunda dosis, la eficacia llega al 91,6%.

La preocupación de la doctora González Ayala está en el potencial avance de nuevas variantes que podrían limitar la eficacia de las vacunas. “Hay que tener en cuenta que las vacunas podrían no cubrir todas las variantes que aparezcan. Por ejemplo, la vacuna de AstraZeneca solo protege en el 22% en los casos de infección por la variante de Sudáfrica. Con respecto a la variante de Manaos, aún no se sabe. Esto significa que se necesita que la vacunación avance más rápido para desacelerar la propagación de las variantes, y evitar que se reduzca la eficacia de las vacunas”.

Ya hay transmisión comunitaria en la Argentina de las variantes del coronavirus que fueron detectadas en el Reino Unido y en Río de Janeiro, Brasil, según relevó el Consorcio País, que depende del Ministerio de Ciencia de la Nación. Se trata de casos confirmados de COVID-19 que no tenían antecedentes de viajes.

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Politica

La Justicia acelera la quiebra del Correo Argentino y no descarta que la familia Macri deba pagar la deuda exigida por el Estado

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En medio del enfrentamiento entre la Casa Rosada y el expresidente, el fuero comercial dio curso a una presentación del procurador del Tesoro, Carlos Zannini, que coloca a la compañía al borde de la liquidación

En una resolución de apenas ocho renglones, la jueza comercial María Cirulli desmanteló la defensa que trataba de evitar que la posible quiebra del Correo Argentino S.A. provoque un efecto dominó contra la estabilidad económica del Grupo Socma y el patrimonio personal de los hermanos y sobrinos del expresidente Mauricio Macri.

“Por ello, lo establecido en la LCQ 48, restantes normas legales, precedentes jurisdiccionales vinculantes y doctrina citada, resuelvo:

1. Establecer que el paquete accionario de Correo Argentino S.A. carece de valor positivo.

2. Citar la audiencia informativa establecida en la LCQ 48, inciso 5, en el día 29 del mes de marzo de 2021 a las 12 hs.

3. Notifíquese por ministerio de la ley”, dictaminó la magistrada.

La traducción del argot jurídico es fácil de ejecutar. La juez Cirulli resolvió que las acciones de la familia Macri en el Correo Argentino no valen nada, y que por lo tanto -si en un plazo fijado por el Código de Procedimiento en lo Civil y Comercial- no acercan una nueva propuesta, se acelera la quiebra de la compañía familiar y ante la ausencia de fondos para resolver la deuda se podría avanzar sobre el Grupo Socma y el patrimonio de los familiares directos del exjefe de Estado.

Desde la perspectiva del Gobierno, la familia Macri y su empresa, Correo Argentino S.A. le estaría debiendo al Estado 4500 millones de pesos.

El presidente saliente de Argentina, Mauricio Macri, al entregar el bastón presidencial a Alberto Fernández en 2019El presidente saliente de Argentina, Mauricio Macri, al entregar el bastón presidencial a Alberto Fernández en 2019

Si la cifra alegada por Balcarce 50 fuera cierta, Socma y el patrimonio de la familia Macri no alcanzaría a satisfacer la deuda reclamada por el Estado Nacional al Correo Argentino.

En este contexto, la defensa del Correo Argentino sostiene que se trata de una ofensiva judicial que está teñida por las diferencias entre Alberto Fernández y su antecesor. Desde esta perspectiva, a los abogados del Correo Argentino les sorprendió que la jueza Cirulli accediera al expediente hacia fines de febrero y que apenas seis días hábiles después decidiera que no tiene sentido seguir con la instancia de “cramdown” y permita la posibilidad de iniciar la quiebra del Correo para luego avanzar sobre otros bienes del Grupo Socma y la familia Macri.

“Esa resolución se tomó hoy. Significa que la jueza de primera instancia, en un plazo llamativamente breve, no valoró ni tomó en cuenta las impugnaciones a la valuación del paquete accionario de Correo que hicieron Socma y otros interesados en adquirir el paquete accionario. Sorpresivamente, tampoco ordenó una notificación para que el estudio evaluador brinde explicaciones cómo hubiese correspondido en una valuación de tanta complejidad. Evidentemente la resolución va a ser apelada. Con respecto a la fecha establecida, corresponde al plazo para que Correo y/o los interesados acompañen las conformidades correspondientes para homologar una propuesta. Este plazo podría ser suspendido en caso de que prosperen los recursos que se han planteado”, aseguró a Infobae un vocero de la compañía.

Pese a los cuestionamientos jurídicos presentados por la defensa del Correo Argentino, en Casa Rosada explicaron que todo está ajustado a derecho, que se cumplieron los plazos, y que la decisión de la jueza Cirulli es irreprochable.

Al otro lado de la trinchera legal, los defensores del Correo Argentino aseguraron que el fallo de la jueza no quedará firme, que presentarán todas las apelaciones habilitadas por las leyes vigentes y no descartan llegar a la Corte Suprema a través de un recurso extraordinario.

La cita clave será el próximo 29 de marzo. Si la defensa del Correo Argentino no prospera, la Justicia comercial podría avanzar sobre los bienes del Grupo Socma y a continuación, sobre el patrimonio de los accionistas Gianfranco, Mariano, Florencia, y los hijos de Sandra Macri.

Todo en medio del enfrentamiento visceral entre Alberto Fernández y Mauricio Macri.

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Coronavirus

Coronavirus: la OMS publicó nuevas recomendaciones sobre el uso de barbijos de tela

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El organismo aconseja usar los de tres capas y sin válvulas. Las desventajas de ponerse dos a la vez.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó este miércoles varios consejos sobre el uso de barbijos de tela durante la pandemia de coronavirus, en los que, entre otras cosas, recomendó la utilización de las que tengan triple capa y sin válvulas.

De las tres capas, la interior en contacto con la boca debería ser de algodón absorbente, la intermedia de polipropileno, y la exterior podría ser también de polipropileno o de un poliéster resistente a la humedad, explicó la OMS en su informe epidemiológico semanal.

La organización también recomienda examinar el envase del barbijo para comprobar si ha sido probado en laboratorio, si garantiza al menos un 70 por ciento de filtración de pequeñas gotas, y si conserva sus propiedades durante al menos cinco lavados.

Por otro lado, la OMS subraya que no solo debe tenerse en cuenta la capacidad de filtración de las mascarillas, sino su adaptación a la cara: deben cubrir la nariz, la boca y la barbilla sin dejar aberturas y a la vez permitir respirar bien.

En este sentido, el organismo advierte que usar dos mascarillas de tela a la vez puede conllevar ciertos riesgos, ya que podría dificultar tanto la respiración del usuario que lo obligaría a quitársela cada determinado tiempo para recobrar el aliento.

Las mascarillas de tela, no médicas, deben ser guardadas en bolsas de plástico u otros envoltorios seguros antes o después de su uso, y lavarse con jabón o detergente, preferiblemente a 60 grados.

Como alternativa, se puede lavar con agua a temperatura ambiente y jabón, aunque a continuación la OMS recomienda dejar la mascarilla en agua hirviendo durante un minuto.

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