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Ciencia

Ya se sabe la fecha en que la Tierra se quedará sin oxígeno

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La atmósfera de la Tierra, que hoy es rica en oxígeno y permite la vida, cambiará para dar paso al metano, cómo era el planeta en sus inicios. Tranquilos, falta mucho para ello.

La atmósfera de la Tierra, que hoy es rica en oxígeno y permite la vida, podría cambiar dentro de unos mil millones de años, con un predominio de metano y bajos niveles de oxígeno, que recordaría a cómo era el planeta en sus inicios, según un estudio que publica  Nature Geoscience.

La investigación, a cargo de la Universidad japonesa de Toho y la agencia espacial estadounidense NASA, sugiere que el oxígeno atmosférico no es permanente en los mundos habitables, lo que tiene implicaciones para la búsqueda de vida en otros planetas similares a la Tierra.

La atmósfera de la Tierra, que hoy es rica en oxígeno y permite la vida, cambiará para dar paso al metano, cómo era el planeta en sus inicios. Tranquilos, falta mucho para ello.

La atmósfera de la Tierra, que hoy es rica en oxígeno y permite la vida, cambiará para dar paso al metano, cómo era el planeta en sus inicios. Tranquilos, falta mucho para ello.

Un indicador de posible vida planetaria es una atmósfera detectable y rica en oxígeno, como la que tiene ahora la Tierra, lo que sugiere la existencia de plantas y la fotosíntesis.

Sin embargo, el tiempo de vida de estas bioseñales basadas en el oxígeno de la atmósfera terrestre es incierto, sobre todo en un futuro lejano.

Por ello, el equipo modeló los sistemas de la Tierra, incluidos el clima, los procesos biológicos y geológicos, para examinar la escala temporal de las actuales condiciones atmosféricas en nuestro planeta.

Un indicador de posible vida planetaria es una atmósfera detectable y rica en oxígeno, como la que tiene ahora la Tierra, lo que sugiere la existencia de plantas y la fotosíntesis.

Un indicador de posible vida planetaria es una atmósfera detectable y rica en oxígeno, como la que tiene ahora la Tierra, lo que sugiere la existencia de plantas y la fotosíntesis.

El resultado fue que una atmósfera rica en oxígeno “probablemente persistirá durante otros mil millones de años”, antes de que la rápida desoxigenación haga que recuerde a la de la Tierra antes del Gran Evento de Oxidación.

La atmósfera original de la Tierra contenía muy poco oxígeno, pero eso comenzó a cambiar hace unos 2.500 millones de años cuando los niveles aumentaron durante la Gran Oxidación, que marcó un hito en la historia del planeta, pues permitió, con el paso de millones de años, el desarrollo de formas biológicas.

La atmósfera de la Tierra, que hoy es rica en oxígeno y permite la vida, podría cambiar dentro de unos mil millones de años, con un predominio de metano y bajos niveles de oxígeno.

La atmósfera de la Tierra, que hoy es rica en oxígeno y permite la vida, podría cambiar dentro de unos mil millones de años, con un predominio de metano y bajos niveles de oxígeno.

Los autores sugieren que la detección de oxígeno atmosférico en la Tierra podría ser posible sólo durante el 20 o el 30 % de la vida del planeta y consideran que la futura desoxigenación será “una consecuencia inevitable del aumento” de los flujos solares.

Si lo mismo ocurre en otros planetas, indica el estudio, entonces se necesitan biofirmas adicionales en la búsqueda de vida extraterrestre.

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Ciencia

Covid-19: cómo es “EeK”, la nueva cepa japonesa del coronavirus que parece resistir a las vacunas

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La variante presenta una mutación compartida por la cepa sudafricana y brasileña del coronavirus. Su principal amenaza, nivel de contagio y letalidad.

El coronavirus no deja de mutar y las nuevas variantes proliferan en el mundo. A las ya conocidas cepas británica, sudafricana, californiana, ugandesa y de Manaos se suma otra bautizada “Eek”, la cepa japonesa que parece resistir la eficacia de las vacunas.

Un hospital de Tokio en Japón detectó una nueva versión del SARS-CoV-2 que se suma a todas las anteriores y preocupa por los posibles efectos en la población y alerta a los científicos.

La variante presenta la mutación E484K, también conocida como ERIK y compartida por la versión sudafricana y brasileña del coronavirus.

Cómo es EeK, la nueva cepa japonesa que ofrece más resistencia a las vacunas.

Cómo es EeK, la nueva cepa japonesa que ofrece más resistencia a las vacunas.

Su característica más alarmante es que reduce la efectividad de las vacunas porque disminuye la capacidad neutralizante de algunos de los anticuerpos producidos al estimular la respuesta inmune que bloquean la entrada del virus en las células.

Mal momento para detectar esta mutación, señalan muchos, apenas unos meses antes del comienzo de los Juegos Olímpicos en Tokio, postergados en 2020 como consecuencia de la pandemia.

Cómo fue detectada

La cepa Eek fue detectada por el Hospital de la Universidad Médica y Dental de Tokio, que constató que 7 de cada 10 de los pacientes testados en marzo por Covid-19 se habían infectado con ella. La secuenciación de las 14 personas positivas comprobó que se trataba del la mutación.

Mujeres jóvenes con mascarillas protectoras frente a la estación de Shibuya en Tokio. Foto: EFE

Mujeres jóvenes con mascarillas protectoras frente a la estación de Shibuya en Tokio. Foto: EFE

Además, en enero y febrero, habían detectado portadores que no habían viajado recientemente al extranjero ni había estado en contacto con personas que lo hubieran hecho, refleja el informe del hospital.

Hoy existen dos ramas principales con esta mutación E484K: la sudafricana y la brasileña. “Lo más probable es que sea una de estas variantes, que se ha estado dispersando en Japón, y evolucionó”, señala Víctor Jiménez Cid, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid y miembro de la Sociedad Española de Microbiología.

La principal amenaza

La mutación de esta variante japonesa afecta a la capacidad para neutralizar la entrada del virus en las células, explica Estanislao Nistal, profesor de Microbiología de la Universidad CEU San Pablo, y difunde 20minutos.

Un científico de la Universidad de Tokio, en Japón, investiga el Civid-19 Foto: NHK

Un científico de la Universidad de Tokio, en Japón, investiga el Civid-19 Foto: NHK

“Esta mutación afecta bastante a la capacidad neutralizante de algunos de los anticuerpos. Cuando nos hemos infectado antes con otras variantes diferentes, algunos anticuerpos no funcionan. Es capaz de reducir la eficacia, pero no la elimina“, profundiza.

En ese sentido, tanto este profesional como otros plantean la posibilidad de reformular en un futuro las vacunas para incluir estas variantes para que puedan ser incluso polivalentes.

Nivel de contagio y letalidad

De acuerdo a lo que reflejan los dos profesionales el medio periodísticos, no está claro que la E484K vaya a a inducir una mayor capacidad de contagio.

De todas maneras, Jiménez Cid considera que se puede inferir del éxito en la prevalencia, porque desplazó a otras variantes.

Los Juegos Olímpicos de Tokio fueron postergados en 2020 por la pandemia del coronavirus. Foto: EFE

Los Juegos Olímpicos de Tokio fueron postergados en 2020 por la pandemia del coronavirus. Foto: EFE

Para ahuyentar temores, los virólogos remarcan que tampoco quedó demostrado que estas nuevas variantes sean más virulentas. Claro que si la transmisibilidad es mayor, aumenta el número de enfermos y, por ende, la saturación de los hospitales, con las consecuencias obvias.

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Ciencia

La vacuna de AstraZeneca tiene nuevo nombre

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Se trata de la dosis desarrollada con la Universidad de Oxford, que continúa siendo la más utilizada en todo el mundo.

Hasta el momento todos la conocían como la vacuna contra el Covid-19​ de AstraZeneca, pero a partir de ahora tendrá otro nombre: “Vaxzevria”.

Vaxzevria, que forma parte del grupo de inmunizantes contra el covid-19 homologados, junto con la vacuna de Pfizer/BioNTech, la de Moderna y la de Johnson & Johnson, ha registrado retrasos en su distribución en la Unión Europea y problemas de producción que han dado lugar a tensiones entre los países y el grupo farmacéutico que la fabrica.

Además, varios casos aislados de coágulos sanguíneos en personas que se habían vacunado con ese inmunizante (sin que se haya demostrado que ambos fenómenos guarden relación alguna) llevaron a varios países a suspender su uso en toda la población o parte de ella.

Le vacuna de AstraZeneca tiene nuevo nombre. Foto AFP.

Le vacuna de AstraZeneca tiene nuevo nombre. Foto AFP.

Con todo, la vacuna de AstraZeneca, desarrollada con la Universidad de Oxford, continúa siendo la más utilizada en todo el mundo, según una base de datos de la AFP elaborada a partir de fuentes oficiales.

Por su parte, el portal de la Agencia Europea de Medicamentos apuntó que el nombre de la vacuna de AstraZeneca había sido adoptado el jueves.

“El cambio a un nombre de marca permanente es un procedimiento habitual” y estaba “previsto desde hacía meses”, comentó el martes Angela Fiorin, portavoz del grupo farmacéutico, a la AFP.

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Ciencia

Lanzan una máquina para investigar el “origen de los Tiempos”

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Es el telescopio espacial James Webb. Mide como una cancha de tenis y podrá observar qué pasaba apenas se produjo el Big Bang y buscar moléculas de la vida en otros planetas.

 

La máquina del tiempo que imaginó H.G. Wells y el ochentoso DeLorean de la saga Volver al futuro todavía son ficción. Pero ya está listo un artefacto del tamaño de una cancha de tenis, con un espejo gigante recubierto de oro, que será capaz de observar el pasado más remoto: lo que ocurrió 200 millones de años después del Big Bang, la gran explosión que dio origen al Universo y que tuvo lugar hace unos 13.700 millones de años. Es el más grande, poderoso y complejo telescopio espacial jamás construido: el James Webb Spacial Telescope (JWST).

Antes de continuar con la historia de su desarrollo y entender la importancia de su fabricación y puesta en órbita, conviene detenerse en una de sus características principales: la posibilidad de ver el pasado. ¿Cómo es posible?

En la NASA tienen un ejemplo sencillo para explicar este fenómeno. Cuando escuchamos el ruido de un avión y buscamos con la mirada el punto de origen del sonido, es posible que no veamos al aparato porque ya no está allí. Eso ocurre porque el sonido demora tiempo en propagarse y, cuando por fin los ojos del observador buscan su origen, el avión ya se ha desplazado. De algún modo, hemos escuchado el pasado: el estruendo que produjo el avión unos segundos antes.

Con las ondas luminosas ocurre lo mismo, pero en una dimensión mayor porque la luz es más rápida que el sonido: viaja a 300.000 kilómetros por segundo. A pesar de su gran velocidad, necesita tiempo para llegar a cualquier sitio, ya sea al otro lado de una habitación o al otro extremo del Universo.

Ensamble. El espejo primario del telescopio espacial James Webb está formado por 18 bloques hexagonales. Foto: NASA.

Ensamble. El espejo primario del telescopio espacial James Webb está formado por 18 bloques hexagonales. Foto: NASA.

Y cuanto más lejos esté un objeto, más tiempo demorará su luz en llegar hasta quien esté observando. Un dato extremo: si el Sol repentinamente se apagara, nosotros recién lo percibiríamos 8 minutos después, porque es el tiempo que demoraría en llegar a la Tierra su último destello.

En el caso de las estrellas más lejanas, las distancias son tan grandes que es necesario utilizar como medida “el año luz”, es decir, el trayecto que recorre, en kilómetros, la luz durante un año. Por eso, cuando un telescopio espacial, que está orbitando a gran distancia de la Tierra, capta la imagen de una galaxia que se encuentra a 100 millones de años luz de distancia, en realidad, está observando esa galaxia tal como se veía hace 100 millones de años. En el momento en que esa luz partió desde allí, explica la NASA, los dinosaurios aún paseaban por la Tierra y los seres humanos no existían. Eso es ver el pasado.

El telescopio espacial Hubble, predecesor del James Webb, puede ver hasta 800 millones de años después del Big Bang. Lanzado el 24 de abril de 1990, está orbitando a 538 kilómetros de la Tierra, alejado de la interferencia de la atmósfera terrestre.

Los bloques están recubiertos de oro. Ese material ayuda a estabilizar su temperatura, que debe mantenerse fría. Foto: NASA.

Los bloques están recubiertos de oro. Ese material ayuda a estabilizar su temperatura, que debe mantenerse fría. Foto: NASA.

Eso le permitió, entre otros logros, descubrir que los agujeros negros son comunes en las galaxias . Con una galería impresionante de imágenes del Cosmos, terminará oficialmente su misión el 30 de junio de este año.

Nueva era

El telescopio Webb puede ver más lejos que el Hubble. Y orbitará mucho más allá de la Tierra: a 1,5 millón de kilómetros. Eso ayudará a estudiar con más detalle el modo en que las galaxias cambian con el tiempo. Al hacerlo, podrá observar cómo se veían cuando el Universo era muy joven, 200 millones de años después del Big Bang.

Desde el Observatorio Real de Edimburgo, en Escocia, el científico Alistair Glasse, que trabaja en la puesta a punto del MIRI, uno de los instrumentos más destacados del Webb, le cuenta a Viva: “El JWST mejorará notablemente el conocimiento que tenemos sobre el desarrollo del Universo. La astronomía está en la era en la que podemos mejorar nuestra comprensión sobre cómo se forman otros sistemas planetarios y también en el camino de saber si nuestro Sistema Solar, con planetas rocosos (como la Tierra) cerca del Sol y gigantes gaseosos (como Júpiter) más alejados, es típico o no”.

Glasse tiene una licenciatura en física por la Universidad de Manchester y cursó su doctorado en instrumentación astronómica en el University College London. Es una palabra autorizada en tecnología infrarroja, clave en el instrumental del Webb.

El espejo primario, junto con su base, viajará plegado como un origami. Luego se emplazará con más de 100 maniobras. Foto: NASA.

El espejo primario, junto con su base, viajará plegado como un origami. Luego se emplazará con más de 100 maniobras. Foto: NASA.

La misión requiere que el Webb se ajuste a un tipo de luz diferente al que pueden ver los ojos humanos o el Hubble. Dado que la expansión del Cosmos aleja tan rápidamente de la Tierra a las primeras estrellas y galaxias, la luz de éstas se desplaza hacia el rojo, a longitudes de onda más largas. Para seguir con las analogías con el sonido: como la sirena de una ambulancia, que se desplaza hacia un registro más bajo después de pasar a toda velocidad.

La luz de una galaxia que está tan lejos se puede observar en un estadío infantil y se estira tanto hasta alcanzar longitudes de onda infrarrojas invisibles. El Webb será capaz de captarlas.

“Para lograrlo –explica Glasse– el telescopio debe estar muy frío, a menos de 7,2°C por encima del cero absoluto. Por eso fue construido con un escudo solar, que lo mantendrá en una sombra permanente y gélida.” Eso ayuda a entender su forma tan extraña, como de panal de abejas apoyado en una tabla de surf gigantesca. Desde que se empezó a delinear la idea de su construcción, pasaron 30 años. Participaron científicos de diferentes países y tres agencias espaciales, la NASA (Estados Unidos), la ESA (Unión Europea) y la CSA (de Canadá).

Su ensamble final se hizo en Los Ángeles, Estados Unidos y, según consigna el diario The New York Times, se invirtieron 8.800 millones de dólares en el desarrollo y armado. Su lanzamiento se pospuso un par de veces, pero ahora la NASA anunció que ya está listo, luego de distintas pruebas de resistencia. Prevé ponerlo en órbita el 31 de octubre, a bordo de un cohete Ariane 5 de la agencia espacial europea.

No sólo una máquina del tiempo

El trabajo del telescopio Webb, por su capacidad de ver el pasado, no sólo será histórico porque permitirá mostrar, por ejemplo, cómo fueron las distintas etapas en la formación de una galaxia. También será capaz de dar una idea sobre la existencia de lo que se conoce como firmas biológicas: la posibilidad de encontrar vestigios de moléculas de la vida, esas sustancias que pueden dar una pista sobre la existencia de vida extraterrestre.

La astronomía está en la era en la que podemos mejorar nuestra comprensión sobre cómo se forman otros sistemas planetarios y también en el camino de saber si nuestro Sistema Solar, con planetas rocosos (como la Tierra) cerca del Sol y con gigantes gaseosos (como Júpiter) más alejados, es típico o no.

Alistair Glasse, astrónomo

La astrofísica portuguesa Clara Sousa-Silva, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), es una experta en biomarcadores. Es decir, estudia los compuestos químicos que, en la atmósfera de un planeta, indicarían la probable existencia de seres vivos.

Ella se ubica en el grupo de científicos que piensan que si existiera fosfina en la atmósfera de un planeta rocoso (algo que se detectó el año pasado en Venus), eso podría indicar alguna posibilidad de vida.

“Nuestra galaxia tiene una gran diversidad de estrellas y, orbitando alrededor de ellas, hay planetas de todo tipo. Solo la Tierra ha dado lugar a miles de millones de especies. Por lo tanto, no es un salto al vacío pensar que la vida misma puede surgir en una gran variedad de formas inesperadas, que llenan sus atmósferas con moléculas extrañas como la fosfina. Si encontráramos fosfina en un planeta rocoso en la zona que se considera habitable (donde la presencia de agua en estado líquido es posible), podríamos decir que se han hallado signos probables de vida”, comenta Sousa-Silva.

Biósferas alienígenas

El científico Glasse le explica a Viva de qué modo el Webb podrá colaborar con el hallazgo de rastros ET: “Espero que el JWST nos ayude a progresar hacia la búsqueda de vida en otros lugares. Muchas de las observaciones planeadas medirán la química de las atmósferas de los exoplanetas (planetas que están más allá de nuestro Sistema Solar) que son más grandes y brillantes que nuestra Tierra. Hay una posibilidad muy pequeña de que una o más de estas composiciones atmosféricas puedan interpretarse como provenientes de una biósfera alienígena. Es decir, un mundo cubierto de vida, aunque ése no es su principal objetivo”.

Según Glasse, el Webb abrirá el camino hacia la gran respuesta a la pregunta sobre si la humanidad está sola en el Universo. “Pienso que JWST señalará el camino a seguir y serán misiones posteriores al Webb las que tendrán una mejor oportunidad de mostrarnos inequívocamente un mundo alienígena viviente. Los telescopios espaciales más grandes que JWST están planeados para las próximas décadas. Así que mi mejor conjetura es que serán nuestros hijos los que harán y confirmarán el descubrimiento definitivo”, dice el experto.

telescopio-james-webb

El entusiasmo con el que habla Glasse es contagioso y tiene una razón de ser: “Mi motivación para estar interesado en este campo ha cambiado a lo largo de los años. Cuando 51 Peg b, el primer exoplaneta identificado, fue descubierto por Michel Mayor y Didier Queloz y anunciado el 6 de octubre de 1995, resultó genial tener algo tangible para sostener las historias de ciencia ficción que uno ha consumido desde chico. Más tarde, esperaba ingenuamente que el descubrimiento de la vida extraterrestre tuviera un gran impacto positivo en la sociedad. La gente se daría cuenta de que los humanos somos parte de una familia mucho más grande, y de que no podemos simplemente destrozar nuestro mundo como adolescentes en una fiesta sin pensar en quién estará haciendo la limpieza mañana. En este momento, creo que todavía conservo parte de ese idealismo, pero hoy me interesa más ver cómo la búsqueda de vida ET puede inspirar a los jóvenes a involucrarse en ciencia e ingeniería, especialmente en grandes proyectos internacionales como el JWST, que llega a través del cruce de fronteras y culturas para unir a científicos y técnicos en un esfuerzo compartido que nos enriquece a todos”, dice el científico, que se asume futbolero y fan del Newcastle.

Una máquina impresionante

 Hace unas semanas, la NASA hizo una videoconferencia para mostrar las cualidades del Webb. Según los datos oficiales, tiene un espejo primario hecho de 18 hexágonos de berilio enchapados en oro, unidos para formar un disco de más de 6 metros de diámetro.

Cuando abandone la Tierra a bordo del Ariane 5, desde el Puerto Espacial de Kourou, en la Guayana Francesa, el telescopio irá plegado como un origami. De todos modos, en la presentación, la NASA lo mostró desplegado, en todo su esplendor. “La próxima vez que veamos al JWST así, ya no estará entre nosotros, estará más allá de la Luna”, dijo Eric Smith, uno de los directores del proyecto del telescopio.

Su estructura principal, el escudo y el espejo, tendrán que plegarse y viajar así. Luego deberán desplegarse a un millón y medio de kilómetros en una serie de 180 maniobras durante el mes posterior al lanzamiento.

The New York Times confirma que los pasos de ese despliegue se practicaron repetidas veces en los últimos años. Y que un ensayo prematuro desgarró el escudo solar, lo que provocó un nuevo retraso del proyecto.

Hay mucha esperanza puesta en este nuevo telescopio espacial, que se llama James Webb en honor al administrador de la NASA que dirigió la agencia durante el programa Apolo, el que logró colocar la primera huella humana en la Luna. Una de las primeras misiones que tendrá el JWST es investigar a los planetas del sistema Trappist-1, situado a sólo 40 años luz, que tiene siete planetas, tres de los cuales son rocosos, del tamaño de la Tierra y ubicados en una zona habitable, donde podría existir agua.

El Webb podrá sondear sus atmósferas, en un primer paso para averiguar si esos mundos son potencialmente habitables o si ya están habitados.

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