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Salud

Un nuevo tratamiento para la diabetes previene los problemas cardiovasculares

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Expertos en ambas enfermedades explicaron los alcances del medicamento y los cuidados que hay que tener para controlar los niveles de glucemia y los ataques cardíacos

La diabetes es una enfermedad crónica, silenciosa y degenerativa que está subdiagnosticada, subtratada y es muy costosa. El mundo está viviendo una epidemia de personas enfermas por diabetes y todos los datos trazan la misma tendencia: va en aumento en todos los países, fundamentalmente por el actual ritmo y estilo de vida.

Se trata de un padecimiento crónico que afecta la producción de insulina (hormona producida por el páncreas que se ocupa de eliminar el azúcar de la sangre), y que por lo tanto produce un exceso de azúcar en la sangre de las personas. Surge cuando el páncreas no produce correctamente (Diabetes Tipo1) o bien cuando el organismo no utiliza eficazmente (Diabetes Tipo 2) la insulina que elabora, que es la hormona producida por el páncreas que se ocupa de eliminar el azúcar de la sangre). La hiperglucemia (aumento de glucosa en sangre) sostenida en el tiempo daña muchos órganos y sistemas, especialmente nervios y vasos sanguíneos.

Entre los riesgos que supone padecer esta enfermedad, las personas con diabetes tienen entre dos a tres veces más infartos de miocardio y ACV que aquellas que no la tienen. Las estadísticas a nivel global indican que la proporción de personas con diabetes tipo 2 se incrementa en casi todos los países y coinciden en que 1 de cada 2 personas que padecen diabetes no están diagnosticadas. En línea con ello, menos del 50% de las personas con la enfermedad tienen un buen control glucémico.

En Argentina, la prevalencia de diabetes es del 11% (+4M de personas), y continúa creciendo: según la Cuarta Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, realizada en 2019 por la Dirección Nacional de Promoción de la Salud y Control de Enfermedades Crónicas No Transmisibles, hubo un incremento de casi 3 puntos respecto a la última medición realizada en 2013.

Si bien en la actualidad no existe una intervención efectiva y segura para prevenir la diabetes tipo 1, sí existe clara evidencia de que intervenir tempranamente en cambios de estilo de vida podría prevenir o retrasar el desarrollo de diabetes tipo 2 (afecta al 90% de los casos) puede ser efectiva. En este sentido, el monitoreo regular de los factores de riesgo de complicaciones de la diabetes y la intervención temprana, resultan en hospitalizaciones reducidas y mejores resultados clínicos.

La insulina en azul rodea a la célula en rojo -EFE/CNIO.
La insulina en azul rodea a la célula en rojo -EFE/CNIO.

En el actual contexto social donde hay una marcada prevalencia de diabetes, exceso de peso y presunta subestimación del riesgo cardiovascular asociado, comienza a haber respuestas para lograr mejores resultados terapéuticos mediante una reciente aprobación en el país de un nuevo medicamento para tratarla, como la semaglutida, un tratamiento para la diabetes tipo 2 de una única aplicación semanal, que no solo ayuda al control glucémico, sino que también brinda seguridad cardiovascular y contribuye a controlar el peso.

El doctor León E. Litwak, médico diabetólogo, asociado del Servicio de Endocrinología, Metabolismo y Medicina Nuclear del Hospital Italiano de Buenos Aires, explicó que la diabetes tipo 2 es la forma más común de diabetes, que afecta aproximadamente 1 de cada 10 adultos y la mitad de los que están diagnosticados y en tratamiento no logra un adecuado control de la glucemia con las medicaciones tradicionales. “Contar con un medicamento como semaglutida representa un avance muy importante, porque permite lograr un mejor control glucémico, que naturalmente es el principal objetivo del tratamiento de la diabetes, pero que -a la vez- ofrece beneficios cardiovasculares probados y una reducción de peso significativa y sostenida. Además, tiene una muy cómoda forma de administración, que seguramente contribuirá a una mayor adherencia al tratamiento y más aceptación por parte de los pacientes”, explicó en una conferencia de prensa moderada por el cardiólogo Jorge Tartaglione de la que participó Infobae.

Un nuevo medicamento en forma de inyección se aprobó en Argentina - ShutterstockUn nuevo medicamento en forma de inyección se aprobó en Argentina – Shutterstock

Y agregó: “La diabetes tipo 2 es indolora. Cuando se produce el dolor es tarde, como por ejemplo cuando hay un evento cardiovascular, una patología directamente asociada a la diabetes, ya que, según estadísticas internacionales, el 70% de los diabéticos muere por enfermedad cardiovascular”.

Respecto a nuevo medicamento, la semaglutida es un agonista del receptor del GLP-1 (péptido similar al glucagón tipo 1) de administración semanal, mediante inyección subcutánea, desarrollado para el tratamiento de la diabetes tipo 2. El mismo mejora el control de la diabetes porque estimula la secreción de insulina y contribuye al descenso de peso actuando a nivel del sistema nervioso central, disminuyendo el apetito y la ingesta de alimentos, según adelantaron los expertos que lo presentaron. Además, reduce el riesgo cardiovascular modificando la progresión de la aterosclerosis (la acumulación de grasa en las arterias), la presión arterial, el nivel de lípidos y el peso corporal. En el programa de ensayos clínicos SUSTAIN, semaglutida demostró ser segura y bien tolerada: los eventos adversos reportados con mayor frecuencia fueron trastornos gastrointestinales, incluyendo náuseas, diarrea y vómitos. En general, fueron reacciones leves a moderadas y transitorias

El especialista precisó que recientemente, un estudio internacional reveló que 4 de cada 10 argentinos con diabetes tipo 2 padecen enfermedad cardiovascular, por eso es importante remarcar que el abordaje de la diabetes tipo 2 debe ir mucho más allá del control de los niveles de azúcar en sangre y contemplar, a la vez, el manejo del riesgo cardiovascular y del peso corporal.

La doctora Paola Harwicz, directora del Consejo de Cardiometabolismo de la Sociedad Argentina de Cardiología, que también participó del encuentro afirmó: “Con la llegada de nuevos medicamentos, se redefinen los objetivos terapéuticos y podemos ser más ambiciosos en lo que esperamos lograr tanto en el control de la glucemia como al optimizar el perfil cardiometabólico de la persona. Además, la intervención precoz y el adecuado control de todos los otros factores de riesgo, como la hipertensión arterial, el colesterol elevado y el sobrepeso, permiten mejorar la evolución y pronóstico de las personas con diabetes. Cuanto antes alcancemos un buen control, mayores serán las posibilidades de evitar complicaciones a largo plazo”.

Sin embargo, una encuesta mundial de la Federación Internacional de Diabetes, que incluyó a la Argentina, mostró que 1 de cada 4 adultos con diabetes tipo 2 se consideraba de bajo riesgo cardiovascular. “Los estudios muestran que la mitad de los pacientes no logra un control óptimo de su diabetes solo con medicación oral tradicional y ellos pueden beneficiarse de nuevas opciones terapéuticas que logran resultados más contundentes en el descenso de la glucemia y que aportan otros beneficios”, agregó la especialista.

“Lograr un buen control de enfermedades crónicas requiere cambios en el estilo de vida y representa un desafío grande; lo sabemos los médicos y lo experimentan todos los días nuestros pacientes. Por eso, siempre es una buena noticia empezar a contar con opciones terapéuticas que simplifiquen el tratamiento, contribuyendo a la adherencia terapéutica, y que alcancen resultados superadores a lo que ya conocíamos”, concluyó el Litwak, quien también es Codirector de la Maestría de Riesgo Cardiovascular, Diabetes y Enfermedad Vascular del Instituto Universitario del Hospital Italiano.

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Salud

Enfermedad vascular periférica: qué es y por qué aconsejan caminar con dolor

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Las molestias durante el ejercicio físico se asocian a mayores beneficios, según un estudio.

Pese a que habitualmente al hablar de enfermedad vascular se hace referencia al corazón, el problema no sólo afecta a las arterias coronarias, si no también a las de todo el cuerpo. Los vasos se estrechan como consecuencia de la ateroesclerosis y la sangre fluye con mayor dificultad. En las piernas provoca dolor, entumecimiento, molestia o pesadez, sobre todo al caminar o al subir escaleras.

Unas 250 millones de personas viven en el mundo con enfermedad vascular periférica (EVP), también denominada enfermedad arterial periférica. El cuadro puede conducir a un círculo vicioso: el dolor favorece el sedentarismo, que a su vez no ayuda a mejorar el flujo sanguíneo.

¿Qué aconsejan los especialistas? Caminar, moverse. Y ahora un nuevo estudio de Northwestern Medicine publicado en la revista JAMA sugiere que ejercitarse sin dolor no provoca beneficios.

En las personas con EVP, caminar para hacer ejercicio a una intensidad que induce dolor isquémico en las piernas (causado por el flujo sanguíneo restringido) mejora el rendimiento de la caminata (la distancia y el tiempo de caminata), hallaron los investigadores.

Por el contrario, caminar a un ritmo lento que no provoque dolor en las piernas no es más efectivo que el sedentarismo, revelaron.

El ejercicio es la terapia no invasiva más eficaz para la EVP. Foto Shutterstock.

El ejercicio es la terapia no invasiva más eficaz para la EVP. Foto Shutterstock.

Este estudio aleatorizado es el primero en demostrar que un programa de ejercicios para caminar en casa mejoró la capacidad de caminar en personas con EVP cuando el ejercicio se realizó a una intensidad alta que indujo síntomas isquémicos en las piernas, pero no cuando el ejercicio se realizó a baja intensidad, sin dolor.

“Demostramos que hay que caminar para provocar dolor isquémico en las piernas y obtener los beneficios”, dijo la investigadora principal, la doctora Mary McDermott, profesora de medicina en la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern.

Disminuirá con el tiempo, y la mayoría de las personas eventualmente podrán caminar más sin molestias”, tranquilizó.

La investigación liderada por McDermott es el correlato de una anterior que sugirió que el dolor durante el ejercicio impedía que muchas personas con EVP caminaran.

Si bien el ensayo no identificó los cambios biológicos que conducen a la mejora de la marcha (intentarán determinarlo en futuros estudios), la investigadora sostuvo que trabajos anteriores muestran que el ejercicio intensivo estimula ciertas vías biológicas que promueven una mejor actividad mitocondrial, la fuente de energía química de la célula.

“Quizás para las personas con EVP, el ejercicio promueve el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos pequeños en sus músculos”, hipotetizó.

“Desde hace décadas que se conoce el efecto benéfico de la actividad física en pacientes con enfermedad obstructiva en sus miembros inferiores. Estudios clínicos muy serios han demostrado consistentemente que una caminata de al menos 30 minutos, 3 veces por semana, a pesar de sentir dolor en las piernas, lo que llamamos ‘claudicación’, es capaz de mejorar los síntomas si se mantiene esta rutina por varios meses, reduciendo en muchos casos la aparición de dolor en reposo y mejorando la calidad de vida”, dice a Clarín Mario Boskis, director del Consejo de Cardiología Clínica de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC).

“El estudio publicado en JAMA -añadió- avala la hipótesis que una caminata de alta intensidad fue muy efectiva para el tratamiento en estos casos.”

Factores de riesgo

Las personas con EVP tienen obstrucciones en las arterias que ralentizan o detienen el flujo de sangre a las piernas. Como resultado, tienen dolor y dificultad para caminar incluso distancias cortas. Es comparable a la angina de pecho para las personas que tienen una enfermedad cardíaca sintomática y existen pocas terapias para tratarlo.

Diabetes, colesterol, tabaquismo e hipertensión, así como la edad avanzada son los principales factores de riesgo para la EVP y las complicaciones que puede acarrear, como infartos, accidentes cerebrovasculares y en las personas con diabetes dificultades en la cicatrización, infecciones y hasta amputaciones.

Según el Consenso de Enfermedad Vascular Periférica de la SAC, si bien el impacto en la mortalidad y en términos de años de vida ajustados a discapacidad de la EVP es marginal comparado con otras enfermedades circulatorias, “es importante resaltar que se trata de una enfermedad con consecuencias muy invalidantes para quienes la padecen y, por sobre todas las cosas, de una condición prevenible”.

Asimismo, los autores del documento destacan que entre 1990 y 2010, la mortalidad por EVP se incrementó un 229% en nuestra región, cifra que nos debe poner en alerta sobre esta enfermedad.

“No hay datos actualizados de prevalencia en Argentina, pero si tenemos en cuenta que en Estados Unidos puede llegar al 15% de los adultos mayores de 65 años, podemos extrapolar que es muy frecuente aquí también, ya que tenemos hábitos de vida muy similares en occidente, con el tabaquismo, la obesidad y la diabetes como principales enemigos”, dice el cardiólogo Boskis.

La EVP favorece el sedentarismo por las molestias que provoca. Foto Shutterstock.

La EVP favorece el sedentarismo por las molestias que provoca. Foto Shutterstock.

El estudio

Para el estudio de la Universidad Northwestern, 305 personas con EVP fueron asignadas al azar a ejercicio de alta intensidad, ejercicio de baja intensidad o un grupo de control que recibió llamadas telefónicas que no estaban relacionadas con el ejercicio.

A los asignados a una intervención de ejercicios se les pidió que caminaran hasta 50 minutos por sesión, cinco días a la semana. A los de alta intensidad se les pidió que caminaran a un ritmo lo suficientemente rápido como para provocar síntomas isquémicos en las piernas durante el ejercicio. Y a los del grupo de baja intensidad se les pidió que caminaran a un ritmo cómodo que no indujera molestias.

La intensidad se controló de forma remota mediante un monitor de actividad  que los participantes llevaban durante el ejercicio. La caminata, la prueba en cinta y los resultados informados por los pacientes se midieron al inicio del estudio y a los 12 meses de seguimiento.

Los pacientes que participaron en ejercicios de caminata de alta intensidad mejoraron significativamente la distancia que podían caminar en seis minutos en comparación con el grupo de baja intensidad o el grupo de control.

Asimismo, el grupo de ejercicio de alta intensidad también mejoró significativamente la cantidad de tiempo que pudieron caminar en la cinta al final del estudio, en comparación con los integrantes de los otros dos grupos.

“Se debe recomendar a los pacientes con EAP que caminen para hacer ejercicio a un ritmo que induzca síntomas isquémicos en las piernas para obtener un beneficio”, dijo McDermott.

“El ejercicio es la terapia no invasiva más eficaz para mejorar la marcha en personas con enfermedad arterial periférica”, enfatizó.

Los vasos se estrechan y dificultan el flujo sanguíneo. Foto Shutterstock.

Los vasos se estrechan y dificultan el flujo sanguíneo. Foto Shutterstock.

Señales de alarma

Según la Clínica Mayo de Estados Unidos, los signos y síntomas de la EVP incluyen:

  • Calambres dolorosos en los músculos de las caderas, muslos o pantorrillas después de realizar ciertas actividades, como caminar o subir escaleras.
  • Entumecimiento o debilidad.
  • Sensación de frío en la parte inferior de la pierna o en el pie, en especial en comparación con la otra extremidad.
  • Llagas que no sanan en los dedos de los pies, en los pies o en las piernas.
  • Un cambio de color en las piernas.
  • Pérdida de vello o crecimiento lento del vello en pies y piernas.
  • Crecimiento más lento de las uñas del pie.
  • Piel brillante en las piernas.
  • Falta de pulso o pulso débil en piernas o pies.
  • Disfunción eréctil en los hombres
La EVP es más frecuente a mayor edad. Foto Shutterstock.

La EVP es más frecuente a mayor edad. Foto Shutterstock.

Prevención

La mejor manera de prevenir complicaciones es mantener un estilo de vida saludable.

  • Si fumás, dejá.
  • Si tienés diabetes, mantené bajo control el azúcar en sangre.
  • Hacé actividad física con regularidad. Apuntá a ejercitar entre 30 y 45 minutos varias veces a la semana, después de recibir la aprobación del médico.
  • Bajá los niveles de colesterol y presión arterial si es necesario.
  • Consumí alimentos bajos en grasas saturadas.
  • Mantené un peso saludable.
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Coronavirus

California: dos datos a favor y uno en contra de la variante de “perfil bajo” que ya detectaron en el país

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Es más transmisible, pero menos que la de Manaos y la británica. Qué pasa con los tratamientos y las vacunas.

El Gobierno nacional informó este lunes que ya se detectó la variante californiana de coronavirus en casos de personas que no reportaron antecedentes de viaje ni contacto estrecho con viajeros. Según el último reporte del Proyecto PAIS, bajo la órbita del Ministerio de Ciencia, es una de las tres nuevas variantes de “relevancia epidemiológica” –que incluye además a la del Reino Unido y la de Manaos – que fueron encontradas sin un nexo epidemiológico que hable de la importación del virus, pero recalcan que es prematuro hablar de “circulación comunitaria”.

“Hemos encontrado la variante de California en tres casos aislados sin nexo epidemiológico, o sea de origen desconocido, pero tampoco la detectamos sistemáticamente como para decir que están circulando de forma comunitaria”, explicó a Clarín la directora de Proyecto PAIS, Mariana Viegas. La viróloga del Hospital Gutiérrez agregó que se trata de una variante que “no es de preocupación, sino de interés, porque tiene mutaciones que tienen algunas características distintivas”.

En ese sentido, detalló que “las variantes de relevancia epidemiológica que son de preocupación serían las detectadas por primera vez en el Reino Unido, en Manaos y en Sudáfrica”. De esas tres, el reporte relevó la variante de Manaos, en dos casos, y la inglesa en un total de 16 casos, que desde diciembre suman un total de 26, lo que más alerta entre epidemiólogos en el país.

El informe fue elaborado entre febrero y marzo en base a 297 muestras de personas infectadas de coronavirus que residen en la Ciudad y la provincia de Buenos Aires, sin antecedentes de viaje al exterior, y sobre 16 muestras de personas que viven en Córdoba, relacionadas con reingreso de turistas argentinos, contactos estrechos y casos adquiridos en la comunidad. En palabras de Viegas, los resultados del estudio son “la punta del iceberg de lo que estamos viendo”.

¿Qué es la variante californiana?

Mucho se ha hablado ya de las otras tres variantes que menciona el informe, pero la de California parecía tener hasta ahora un “perfil bajo”.

Lo que se conoce como variante californiana es el linaje B.1.427/B.1.429 de SARS-CoV-2. Fue detectada por primera vez en Los Angeles en mayo de 2020 y ya representa más del 52% de los casos positivos en California y alrededor del 30% en los estados vecinos. Científicos locales la apodaron “El Demonio” por su rápida propagación.

Es “una transmisibilidad levemente aumentada respecto de otros SARS-CoV-2 circulantes –destaca el informe de Proyecto PAIS–. Actualmente, la variante de linaje B.1.427 ha sido detectada en 23 países y la de linaje B.1.429 en 26 países. Hasta el momento del presente reporte, en América del Sur, sólo se ha detectado en Chile”.

“Tiene la característica de ser un 20% más infecciosa que las cepas que se encontraban el año pasado en la Argentina”, explicó a Clarín el infectólogo y docente de la Universidad Nacional de Córdoba Hugo Pizzi, y comparó que es una proporción menor a otras variantes.

“Las anteriores -las que surgieron en 2020- funcionaban por progresión geométrica, es decir que uno contaminaba a tres y esos tres contaminaban a nueve. En esa relación, la californiana es 20% más infecciosa, mientras la inglesa es 70 veces más infecciosa. O sea, má difuminable y se distribuyen con más rapidez”.

Para Pizzi, lo más “curioso o llamativo” de esta variante es su inestabilidad. “Cuando vos le permitís al virus que entre y tenés un organismo que no es muy sólido, el virus se aprovecha y se divide rápidamente. Eso se conoce como replicación. Lo que pasa con esta variante es que está haciendo como pequeñas variantes dentro de su evolutividad”, describió.

En cuanto a la virulencia, Pizzi aseguró que “la letalidad no es tan notoria como en la inglesa y la de Manaos”, donde sí hay evidencia de un aumento de la mortalidad y recordó que el asesor médico del Reino Unido, Patrick Vallance, informaba en enero que existían “indicios” de que la variante inglesa era “aproximadamente un 30% más mortal”. En ese sentido, ejemplificaba: “Con 1.000 personas de 60 años infectadas con la variante anterior, se puede esperar que mueran 10 de ellas, pero esto se eleva a alrededor de 13 o 14 con la nueva variante”.

La resistencia a los tratamientos

Científicos en Estados Unidos sí reportaron que la variante californiana es “más resistente” a los tratamientos que allí vienen utilizando, como antivirales, destacó el también epidemiólogo y magíster en Salud Pública y asesor en la pandemia del Gobierno cordobés.

El informe de Proyecto PAIS destaca que además de “un impacto significativo en la neutralización de anticuerpos monoclonales aprobados para el tratamiento de la Covid-19” en Estados Unidos, se observó “una moderada reducción de la neutralización mediada por sueros de convalecientes o de inmunizados por vacunas”, lo que impulsó a los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos “a clasificar estas variantes como de preocupación (variants of concern, VOC)”. Pizzi destacó que, sin embargo, “las vacunas sí siguen funcionando contra la cepa californiana”.

En esa línea, Viegas aclaró a Clarín que hasta ahora, la OMS ha distinguido como variantes de “preocupación” al linaje del Reino Unido, el de Sudáfrica y el de Manaos. “La variante de California, que hemos detectado de manera esporádica y en casos sin nexo epidemiológico, no ha sido definida como variante de preocupación por la OMS”.

Faltan estudios, aseguró. “Para poder decir que una variante es más transmisible no sólo hay que ver que aumentó su frecuencia, sino estudiar el entorno epidemiológico. No es lo mismo si aumenta en una ciudad donde la gente no cumple los protocolos que en una que donde sí se practican medidas contención, la gente respetuosa y no hay descontrol en la juventud”.

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Coronavirus

Investigadores advierten que el COVID-19 puede dejar secuelas gastrointestinales

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Pérdida de apetito, náuseas y acidez son algunos de los síntomas comunes en ciertos pacientes recuperados, a tres meses de haber sido dados de alta, alerta un estudio

Con casi 120 millones de personas contagiadas y 2,6 millones de muertos a nivel global por COVID-19, según los últimos datos de Johns Hopkins University, el virus que comenzó hace poco más de un año en Wuhan, China, sigue dando dando muestras de su complejidad.

Investigadores vienen analizando las secuelas de largo plazo que puede dejar la enfermedad y, conforme el correr de los meses, se suman nuevos descubrimientos.

Hasta el 76% de los pacientes dados de alta después de la internación por COVID-19 notaron, al menos, un síntoma persistente a seis meses de iniciada la enfermedad, como fatiga o debilidad muscular (63%), dificultades para dormir (26%) y ansiedad o depresión (23%). Además, en más del 50% de los pacientes, las placas de tórax daban cuenta de una función pulmonar deteriorada, según el informe Consecuencias a los 6 meses de COVID-19 en pacientes dados de alta del hospital: un estudio de cohorte, publicado en la revista especializada The Lancet.

Sin embargo, aunque el SARS-CoV-2 afecta principalmente a los pulmones, también se ven afectados muchos otros órganos. Los síntomas digestivos, como la diarrea, la acidez y la falta de apetito, son comunes en COVID-19.El receptor celular del coronavirus, ACE2, se expresa en gran medida en el intestino (Shutterstock.com)El receptor celular del coronavirus, ACE2, se expresa en gran medida en el intestino (Shutterstock.com)

El receptor celular del coronavirus, ACE2, se expresa en gran medida en el intestino y el SARS-CoV-2 se ha observado en el tejido del colon y las heces de pacientes con COVID-19, sostiene el estudio Secuelas gastrointestinales 90 días después del alta por COVID-19, publicado en el sitio especializado IntraMed.

La investigación, conducida por los científicos Jingrong Weng, Yichen Li, Jie Li, Lihan Shen, Lixin Zhu, Yufan Liang, examinó las secuelas gastrointestinales a largo plazo de la infección por SARS-CoV-2 en pacientes que ingresaron por COVID-19 en 12 hospitales en las provincias de Hubei y Guangdong, China, entre el 16 de enero y el 7 de marzo de 2020, y posteriormente fueron dados de alta.

El relevamiento se llevó adelante entre 117 pacientes que habían sido dados de alta tras enfermarse de coronavirus.

Los síntomas más frecuentes al ingreso a los centros médicos fueron fiebre (69% de los pacientes), tos (66%), disnea (17%). Asimismo, se registraron síntomas gastrointestinales en 15 de los 117 pacientes al ingreso y en 49 (42%) del total durante la hospitalización.

La duración media de la estancia hospitalaria fue de 19 días, período durante el cual el 87% de los pacientes requirieron oxígeno suplementario; 22% presentaron disminución de la saturación de oxígeno en sangre; el 28% estaban gravemente enfermos; y el 24% requirieron ingreso en la unidad de cuidados intensivos.

(iStock)

Las secuelas gastrointestinales se definieron como síntomas que se presentaron después del alta, pero que no estuvieron presentes durante el mes anterior al inicio del COVID-19. El 44% de los pacientes informaron tener síntomas gastrointestinales después del alta en la entrevista telefónica de 90 días. De ellos, 51 tuvieron síntomas gastrointestinales a los 90 días después del alta y uno tuvo secuelas gastrointestinales que se resolvieron en el seguimiento de 90 días.

Las secuelas gastrointestinales más frecuentes en los 117 pacientes fueron: pérdida de apetito (24% de los pacientes), náuseas (18%), reflujo ácido (18%), diarrea (15%).

Entre las menos frecuentes se incluyeron distensión abdominal (14% de los pacientes), eructos (10%), vómitos (9%), dolor abdominal (7%) y heces con sangre (2%).

Ninguno de los 65 pacientes sin secuelas gastrointestinales a los 90 días presentó síntomas gastrointestinales al ingreso o durante la hospitalización.

De los 52 pacientes con secuelas gastrointestinales después de haber tenido el alta, 15 (29%) tuvieron síntomas gastrointestinales al ingreso y durante la hospitalización, 34 (65%) tuvieron esos síntomas durante la hospitalización y tres (6%) los tuvieron solo después del alta.

Los resultados de los análisis de sangre al ingreso mostraron que el recuento de leucocitos, el recuento de neutrófilos y la concentración de procalcitonina fueron mayores en los pacientes con secuelas gastrointestinales a los 90 días, aunque los valores en ambos grupos se encontraban en el rango normal, sostiene la investigación.

Las concentraciones de proteína C reactiva fueron más altas en pacientes con secuelas gastrointestinales a los 90 días que en aquellos sin secuelas gastrointestinales.

A tres meses de alta, los análisis de sangre mostraron que la alanina aminotransferasa era mayor en pacientes con secuelas gastrointestinales.

En comparación con los pacientes sin secuelas gastrointestinales a los 90 días, los pacientes con secuelas gastrointestinales presentaron con mayor frecuencia disnea (23% vs 12%) y mialgia (17% vs 11%) al ingreso, aunque estas diferencias no fueron significativas.

Las secuelas gastrointestinales que incluyen pérdida de apetito, náuseas, reflujo ácido y diarrea son comunes en pacientes a los tres meses de alta de la hospitalización por COVID-19, según la investigación.

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