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Las pruebas y los testimonios que podrían llevar a Roberto Giordano a la cárcel

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Para el juez Marcelo Aguinsky, que procesó al peluquero y determinó un embargo por 30 millones de pesos, la pruebas son contundentes. Por tener una condena previa en 2014 -evasión simple- si fuera encontrado culpable debería cumplir la pena tras las rejas

Roberto Giordano, el peluquero que supo tener de clientas a las mujeres más famosas del país, está contra las cuerdas en tribunales. No le quedarían muchas opciones de escapatoria. Eso al menos piensan en los tribunales.

En los últimos seis años la justicia acumuló una gran cantidad de pruebas y de testimonios que lo ubicarían como el único responsable de un complejo entramado de empresas fantasmas y testaferros que tenía como objetivo esconder sus bienes, evitar juicios laborales y evadir el pago de cargas sociales de sus empleados.

Giordano ya fue procesado y embargado por 30 millones de pesos por el juez Marcelo Aguinsky.

El delito por el cual fue procesado -insolvencia fraudulenta- tiene una pena de 2 a 6 años según el Código Penal. “Es muy difícil que alguien vaya preso por algo así, salvo que tenga una condena previa”, dicen en los pasillos de la justicia. Pero Roberto Giordano la tiene: en 2014 fue condenado en un juicio abreviado a 2 años y 4 meses de prisión en suspenso por el delito de evasión simple. Ese antecedente es el que hace que cualquier pena que le apliquen en el futuro juicio, deba cumplirla indefectiblemente en un penal.

“Lo que hizo Giordano en esta causa que se investiga fue, básicamente, crear una serie de empresas falsas y sellos de goma que puso a nombre de conocidos suyos, en su mayoría empleados sin capacidad financiera. Empresas que en realidad él manejaba desde las sombras. Es decir, usó testaferros. El objetivo fue esconder en esas sociedades fantasmas 17 bienes para evitar perderlos, ya que la AFIP lo estaba investigando y él lo sabía”, explica una fuente en los tribunales del fuero penal económico.

Según la reconstrucción judicial, al verse acorralado por las requisas fiscales de la AFIP sobre su peluquería, que tenía bajo la sociedad ASPIL S.A, Giordano habría utilizado testaferros para crear empresas paralelas en las cuales él no tenía ningún tipo de responsabilidad en los papeles pero que seguía dirigiendo en la práctica. A esas empresas, llamadas Nilamar S.A, Big Brands S.A, Arimis S.R.L y Unidor S.RL, entre otras, trasladó personal y sobre todo bienes.

“Una vez que hizo todo eso, la empresa que él reconoce como propia, Aspil S.A, quedó vacía, es decir solo quedó el cascarón: sin empleados, sin bienes, sin absolutamente nada. Mientras tanto seguía ahí acumulando deudas, no pagaba impuestos, evitaba abonar las cargas sociales. Si le hacían juicio, ya no tenía nada a su nombre, lo había pasado todo a las empresas truchas. Esa es la maniobra. La realidad es que es muy común que se haga esto solo que él lo llevó al paroxismo”, afirma a Infobae una fuente que conoce los tribunales y sobre todo conoce a Giordano.

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En total son 17 los bienes que el peluquero habría pasado de su empresa a las sociedades fantasmas manejadas por sus conocidos. Lo hacía a través de ventas a valores nulos, bajos o transferidos directamente a personas carentes de solvencia económica. Luego los desapoderaba de sus bienes en detrimento de sus patrimonios.

Cuando el peluquero tuvo la oportunidad de defenderse en indagatoria dijo desconocer esas maniobras. Dijo que era un simple empleado. Aseguró que las empresas falsas lo habían contratado a él y que no tenía ningún tipo de responsabilidad: “Las presuntas evasiones fueron llevadas a cabo por sociedades de las cuales yo no tengo ninguna participación societaria”.

“Debido a la inmensa cantidad de juicios laborales que tuve que afrontar y pagar, sumado a los bajos ingresos de la peluquería, decidí dejar de explotar los diversos salones y ofrecer mis servicios como asesor en marketing, profesor de peinado y cortes de cabellos a diferentes empresas. Mi beneficio económico era por ese asesoramiento. A su vez le vendí a esas sociedades mi nombre (marca) para que promocionen sus comercios. Por eso no es extraño que en los tickets aparezca mi nombre”, declaró Giordano frente al magistrado.

El juez Aguinsky no le creyó. Básicamente porque en el expediente hay una serie de pruebas que contradicen a Giordano en varios aspectos.

El magistrado construyó en base a eso su hipótesis: “Sin perjuicio de que Roberto Leonardo Giordano no integraba formalmente las empresas Unidor, Arimis, Big brands y Nilamar era quien en los hechos dirigía y tomaba las decisiones inherentes al funcionamiento de aquellas, es decir era el verdadero responsable de la explotación de la cadena de peluquerías y que los cargos directivos de tales empresas se encontrarían ocupados a título formal por personas relacionadas con aquel”.

Las pruebas que complican al peluquero

Un cotejo realizado por la AFIP en cuanto a los empleados en relación de dependencia que trabajaron para Giordano develó que ASPIL, la empresa que el acusado reconoce como propia, traspasó 227 empleados a Big Brands, 55 a Arimis y 3 a Unidor, mientras que luego hubo pases de empleados entre las propias sociedades. Para el magistrado esto no parece lo más común si se tiene en cuenta que Giordano nada tenía que ver con las nuevas sociedades.

Otro dato fundamental que llamó la atención al juez tuvo que ver con el resultado de un allanamiento. El 8 de marzo de 2012 se realizó un operativo en una oficina de la calle Montevideo al 700 perteneciente al escribano Juan José Almirón, hermano de Mirtha Selva Servando de Almirón, esposa de Giordano. Allí se encontró documentación vinculada a Big Brands y a Unidor.

¿Por que el cuñado de Giordano tendría en su estudio voluminosa documentación de dos empresas en las que el peluquero era, según su declaración, un simple empleado?, se preguntaron los investigadores.

Más pruebas en contra del hombre de los desfiles, según la investigación: la empresa Televisión Federal (Telefe) informó al juzgado que para celebrar contratos con la empresa Unidor y Big Brands se contactó con Roberto Giordano.

A todo esto se suman los testimonios de muchos de los empleados que Giordano tuvo durante varios años. Una peluquera, M.J.C, dijo en en el juzgado: “A mi entender el dueño y el que dirigía la empresa era Roberto Giordano. Se comentaba entre los empleados que tenía varios testaferros”.

Por su parte, una colorista, S.F, que fue empleada de ASPIL hasta 2007, y luego lo fue de Big Brands y posteriormente de Unidor, relató:“Los empleados nos enterábamos que cambiaba la razón social porque figuraba en el recibo de sueldo pero siempre trabajábamos igual en las peluquerías de Roberto Giordano. Las condiciones no cambiaban, era todo lo mismo. Se notaba que para decidir algo las encargadas de los locales debían consultar a Giordano. Él estaba a la cabeza de todo”.

“Cada vez que le transmitíamos a alguna de las encargadas un pedido relacionado a dinero ellas nos decían que debían consultarlo con Giordano. La máxima autoridad de cada local era el gerente, salvo que estuviese Giordano. Una vez, cuando trabajábamos para Big Brands, vino Roberto a una reunión del local de Paseo Alcorta y despidió en el mismo momento a cinco personas juntas porque se rumoreaba que estaban armando su propia peluquería”.

En el documento el juez enumera alguno de los inmuebles que Roberto Giordano intentó esconderle a la AFIP y a sus acreedores: un departamento en calle Arenales 1251, las unidades funcionales 1 y 2 del edificio de Libertador 4880 y tres vehículos.

Sobre el final del procesamiento, Aguinsky, que se trata del mismo magistrado que lo condenó en 2014, es contundente en cuanto a la responsabilidad de Giordano: “El acusado no habría desconocido la existencia de las diversas fiscalizaciones que le fueron iniciadas por la AFIP, ni la constitución de las sociedades indicadas ni mucho menos las distintas transferencias de bienes de su patrimonio que se hicieron a estas empresas las cuales, pese a no encontrarse formalmente designado como autoridad, eran manejadas por el imputado. Todas estas circunstancias permiten inferir que Roberto Giordano habría obrado con conocimiento y voluntad”.

La defensa del peluquero apeló el procesamiento y el embargo y ahora la suerte del imputado quedó en mano de la sala B de la Cámara Federal. En caso de que se rechace el planteo, el juez Aguinsky enviará inmediatamente la causa a juicio oral.

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El peligroso ex jefe de policía de San Isidro que cayó preso y con facas les robaba a otros detenidos

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A Raúl Antonio Papa lo echaron de la cúpula distrital por hacer entraderas. Estuvo preso 6 años. Ahora lo acusan de extorsionar a otros reclusos.

Por segunda vez, un ex jefe policial de San Isidro quedó detenido y es investigado por haber extorsionado a presos del penal bonaerense de General Alvear. En 2017 ya había sido condenado a seis años de prisión por encubrir y proteger a delincuentes que cometían entraderas en el distrito de zona Norte donde había trabajado como integrante de las fuerzas.

Se trata del ex comisario inspector Raúl Antonio Papa, quien hace diez años era jefe distrital, la máxima autoridad de las 11 comisarías de San Isidro.

En los últimos días volvió a caer detenido en un domicilio de la localidad de Banfield y estaba cumpliendo la última etapa de su condena bajo el régimen de “libertad asistida“, por orden del fiscal Cristian Citterio, a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 20 descentralizada de General Alvear.

"Encubrimiento doblemente agravado". En 2017 fue condenado a seis años de prisión.

“Encubrimiento doblemente agravado”. En 2017 fue condenado a seis años de prisión.

Luego de una investigación en la que se lo acusa de cumplir el rol de cabecilla de una organización integrada por varios reclusos de la Unidad 30 de General Alvear, el fiscal le imputa el delito de “extorsión”.

Según fuentes judiciales, Papa intimidó y amenazó con “facas” a otro preso para que entregara sus posesiones en el penal y transfiriera dinero a cuentas bancarias a cambio de no ser lastimado. “La víctima es también un ex miembro de una fuerza de seguridad que está detenido en el penal Alvear y cuya identidad se va a preservar para resguardarlo”, afirmaron.

Por otra parte, voceros policiales indicaron que se efectivizaron en total cinco detenciones en el marco de este expediente: tres internos de la Unidad 30 y dos externos, que entre ellos, se encontraba Papa.

La investigación arrojó que la banda estaba integrada por ex efectivos de distintas fuerzas de seguridad. Uno de los tres presos de la Unidad 30 que quedó detenido e imputado por esta nueva causa es identificado como Gorgonio Alcides Díaz, ex integrante de Prefectura Naval Argentina (PNA), que fue condenado por robo en 2013 en la casa del actual presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Sergio Massa.

Los otros dos reclusos acusados ​​fueron reconocidos por las fuentes como Claudio Alejandro Ibarra y José Aubert, mientras que el quinto inculpado, que fue apresado en la localidad bonaerense de Ranchos, es Gastón Alberto Escobar.

En las últimas horas, según indicaron voceros judiciales, Cittero indagó a los cinco imputados y que los únicos que declararon y negaron los cargos fueron el ex comisario Papa y Escobar, mientras que los otros tres se negaron a hablar ante el fiscal. Las fuentes además añadieron que las defensas de los cinco también plantearon excarcelaciones de los detenidos.

Papa, quien está exonerado de la fuerza, fue detenido en 2011 tras una investigación del actual fiscal general adjunto de San Isidro, Patricio Ferrari, quien probó a través de escuchas telefónicas que una banda de asaltantes que estaba compuesta por ex policías, tenía el amparo del por entonces jefe policial de la zona.

La causa se inició el 5 de agosto de 2011 cuando un empresario, Jorge Pereyra, sufrió una entradera al ingresar al garaje de su domicilio ubicado en San Isidro. El grupo de asaltantes llegó a robarle algunas pertenencias, pero la esposa de la víctima desde una ventana efectuó una serie de disparos y el hijo de Pereyra, que en ese momento llegaba a la casa, chocó uno de los vehículos de los delincuentes, y por lo tanto, se dieron a la fuga.

En ese auto quedaron celulares que fueron analizados y de los que surgieron escuchas donde el comisario Papa quedaba expuesto como encubridor de la banda, aunque él se defendió diciendo que ese delincuente sólo era un informante suyo.

El Tribunal Oral Criminal (TOC) 6 del municipio en 2017 había penado a Papa por el delito de “encubrimiento doblemente agravado por tratarse de un funcionario público y por ser consecuencia de un hecho especialmente grave”. En la causa también hubo otros cuatro inculpados.

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“Mi cuñado me pegó”, dijo antes de morir sin llegar a nombrar cuál pareja de sus 5 hermanas la asesinó

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Teresa Leguizamón pudo esgrimir algunas pocas palabras antes de entrar en coma en el Hospital Narciso López, de Lanús. Dos días más tarde falleció.

Ya pasó más de un mes de la muerte de Teresa Silvana Leguizamón y su familia sigue pidiendo lo mismo que entonces: que se haga justicia, que se mueva la causa. La vecina de Lanús falleció el 30 de enero a causa de hemorragias internas y un derrame cerebral que fue provocado por múltiples golpes que recibió días antes de morir.

Antes de morir, cuentan sus hermanas, Teresa le dijo a la médica que la atendía: “Mi cuñado me pegó con un palo en la cabeza”.

Mónica Leguizamón, una de las cinco hermanas de la víctima, cuenta que el 28 de enero, el esposo de Teresa, se comunicó con Evangelina, otra de sus hermanas. “Le dijo que ella se había descompensado producto del estrés que le causó haberse enterado que uno de sus cuñados había tenido un accidente en moto. Algo que nada que ver. La cuestión es que minimizó completamente la situación por lo que Evangelina decidió llamar a Nancy (otra hermana)”.

Entonces llamaron a Alex, el hijo mayor de Teresa, de 21 años -tenía otras dos hijas, de 16 y 2-, quien al día siguiente fue a la casa y al abrir la puerta encontró un panorama devastador:  “Vio a su madre inconsciente agonizando en la cama con su beba al costado y separada por una silla. El marido no estaba, se había ido a trabajar y aparentemente la había bañado antes de irse. Alex inmediatamente llamó a la ambulancia y se la llevaron al hospital Narciso López”, relata Monica.

El pedido de justicia de la familia de Teresa en las redes.

El pedido de justicia de la familia de Teresa en las redes.

En la guardia la interrogaron y allí fue donde, “en un estado de semi inconsciencia”, dice Mónica, Teresa contó que le habían pegado un palazo en la cabeza. Dos días más tarde, y sin salir del coma farmacológico al que la habían inducido, falleció.

El propio hospital hizo la denuncia ante la evidencia de que podía tratarse de un femicidio. Pero entonces comenzó el calvario de las hermanas Leguizamón.

“Nos acercamos a la Comisaría 10ª y nos dijeron que volviéramos el lunes 1º de febrero porque en fin de semana no trabajaban. Fuimos ese día y no nos quisieron tomar la denuncia supuestamente porque el hospital ya la había hecho y tenían que mandar un médico perito para buscar la historia clínica ”, recuerda Monica. El periplo continuó el martes otra vez en la Comisaría y al día siguiente en los tribunales de Avellaneda-Lanús. “El jueves trasladaron el cuerpo a la morgue de Lomas y finalmente confirmaron el causal de su muerte: golpes”.

Aunque hay sospechosos, ya que Teresa mencionó un cuñado, todavía nadie fue citado a declarar. “Cambiaron al fiscal y la verdad es todo muy lento. Ya hicieron todas las averiguaciones correspondientes pero esto no avanza. El femicidio fue el 30 de enero, ya estamos terminando febrero y todavía no movieron los ojitos para leer el caso de mi hermana”, expresa Monica. Y dice que todavía ni saben cuál de los cuñados pudo estar involucrado en el femicidio, “pero el marido fue cómplice”, remarca.

El pedido de justicia de la familia de Teresa Leguizamón.

El pedido de justicia de la familia de Teresa Leguizamón.

“Supuestamente él llegó de trabajar el 28, la vio que estaba tirada en el piso, la levantó, la bañó y la acostó en la cama toda golpeada con hemorragias en varias partes del cuerpo. Después dice haber llamado al SAME que llegó a su casa pero no se la llevaron porque ‘era un mareo y nada más’, pero por lo que vi en la foto de la morgue hasta el más tonto se da cuenta de que algo le había pasado a mi hermana”, cuenta la hermana de la víctima.

La causa está en la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 8 del Departamento Judicial Avellaneda-Lanús, especializada en delitos contra la integridad sexual y violencia familiar y de género, a cargo de la fiscal María Soledad Garibaldi.

Según la investigación Judicial Teresa era víctima de violencia de género desde hace mucho tiempo ya que su marido la controlaba y restringía a tal punto que no le permitía la comunicación con sus propios familiares. “El le rompía celulares y de esta forma nadie sabia nada de ella y ella también minimizaba la situación, por eso nosotros no sabíamos nada”, señala Monica.

Actualmente la familia se encuentra a la espera de una respuesta y una justicia presente para que él o los responsables paguen por los hechos. “Solo queremos que se haga la detención inmediata de los culpables y que sea un juicio con todo el peso de la ley”, concluye Mónica.

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Robaron un auto con un nene dormido adentro y lo liberaron a los diez kilómetros

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El chico de 10 años fue abandonado en la calle descalzo y sin remera. “No sabía qué hacer, me volví loco”, contó el padre.

La peor pesadilla de un padre se volvió realidad cuando dos ladrones le robaron el auto con su hijo de 10 años adentro. El alivio llegó un rato más tarde, cuando el nene fue liberado sano y salvo a unos 10 kilómetros del lugar en el que comenzó el asalto.

El chico fue liberado en ingeniero Budge, partido de Lomas de Zamora, luego de que dos asaltantes armados le robaran el auto a su padre remisero, que estaba trabajando mientras su hijo dormía en los asientos de atrás del coche.

El hecho comenzó en el cruce de las calles Roosevelt y la avenida General Paz, en el límite entre el barrio porteño de Villa Riachuelo y la localidad bonaerense de Villa Celina.

Fuentes policiales informaron a Télam que allí se encuentra una remisería en la que entraron dos hombres y simularon ser pasajeros. Subieron al vehículo, un Renault modelo Sandero Stepway, y a los pocos metros obligaron al chofer a descender.

Los ladrones escaparon a  toda velocidad. Varios minutos después, cuando advirtieron la presencia del nene, lo abandonaron en las calles Giachino y Soldano Brito, ya en Budge. Lo dejaron en la calle, sin zapatillas y sin remera. El nene fue asistido por vecinos de la zona.

Florencio, el padre del chico, declaró en Telenoche que viven juntos y que cuando necesita que alguien lo cuide lo deja con una vecina. Ese día había llevado el auto al taller y, como ya era tarde, no pudo volver a dejar a su hijo en la casa. Por eso decidió llevarlo en el auto durante su trabajo.

“El martes vine del mecánico porque estaba mal el coche, lo metí a mi hijo a trabajar conmigo porque no pude dejarlo en casa”, relató. El hombre dijo que los asaltantes le pegaron en la cara y lo ahorcaron: “Me agarraron del cuello y no me dejaron ni hablar. Le dije que mi hijo estaba atrás, pero no me dejaban hablar y me pegaban con la culata (del arma)”, detalló.

No sabía qué hacer, me volví loco. No sabía si marcar al 911 o correr. Igual corrí y no alcancé”, contó Florencio, quien dijo que pasaron unos 50 minutos hasta que supo de su hijo. “Me enteré mediante los amigos que me avisaron que estaban publicando en el Facebook y ahí me quedé tranquilo”, aseguró.

En tanto, el pequeño Sebastián dijo que se asustó, pero que cuando vio a la mujer que lo asistió en el lugar donde lo dejaron los delincuentes, se quedó tranquilo. “Me trató bien”, explicó. También dijo que lloraba porque a su papá le llevaron el coche.

El auto fue hallado a los pocos minutos también en Ingeniero Budge. Interviene en la investigación la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional 31, a cargo del fiscal Marcelo Solimine, y el expediente quedó caratulado como “robo y privación ilegítima de la libertad”.

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