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“El mito de la droga” en Mar de Plata: un piloto multicampeón que llega a juicio

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Mencionado en múltiples causas, Sergio “Cocón” Sala será juzgado por primera vez como jefe de una banda narco.

Cuando la fiscal federal Laura Mazzaferri tomó la investigación, el presunto jefe narco ya era nombrado en más de diez expedientes. Pero ninguna de esas causas tenía avances. Además de esas menciones en el fuero federal, la Justicia provincial advertía que el sospechoso tenía vínculos, aunque siempre de manera indirecta, con distintos grupos que iban cayendo en operativos contra el narcotráfico. A esa altura, en Mar del Plata comenzaba a hablarse de él como “El mito de la droga“.

Con eso y todo, la Justicia demoró años en caerle a Sergio Víctor “Cocón” Sala (44), piloto y múltiple campeón en la categoría Monomarca Fiat, detenido en medio de una andanada de allanamientos y secuestros de bienes y acusado de liderar una organización que se dedicó durante más de una década al narcotráfico y lavado de activos. Ahora irá a juicio.

El juez federal Santiago Inchausti cerró la instrucción que la fiscal llevó adelante junto a Diego Iglesias, a cargo de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar), y la banda deberá responder ante el Tribunal Oral Federal de Mar del Plata.

Con Sala llegan a juicio dos de sus hermanas, su pareja y su ex pareja, más otros tres hombres y una mujer.

Hasta su detención, en marzo de 2019, Sala contaba con un legajo apenas alcanzado por un sobreseimiento en una causa del fuero civil económico. Ninguna condena. Pero su reiterada aparición en expedientes judiciales llamó la atención de los investigadores.

Sergio Sala, conocido como "Cocón", cuando corría en la Monomarca Fiat de Mar del Plata.

Sergio Sala, conocido como “Cocón”, cuando corría en la Monomarca Fiat de Mar del Plata.

En unos casos era señalado como “alguien que tiene continuidad en Mar del Plata, constancia y calidad”, en otros como el mayor distribuidor de la ciudad, quien también había hecho envíos a Europa.

De hecho, en abril de 2008 un hombre fue detenido en el aeropuerto de Ezeiza cuando intentaba abordar un vuelo a España con un kilo y cuarto de cocaína de máxima pureza. En la indagatoria, la mula dijo que la droga provenía de la organización que lideraba un tal “Cocón“, el apodo de Sala.

Un plan fallido

Hasta hubo un plan para secuestrarlo del que ni siquiera se enteró. Integrantes de otra banda narco, implicado en la causa “Leones Blancos”, lo relatan en escuchas:

“¿Sabes quién perdió hace dos días? El Cocón”, comenta en esa escucha Luis Víctor Tourn, alias “Pola” o “Polaco”, que tiene un prontuario que lo conecta con una banda de policías bonaerenses que robaban a narcos.

Un interlocutor no identificado quiere saber: “¿Quién es Cocón?”. Tourn se explaya: “El más grande de Mar del Plata que vende falopa. Con un helicóptero bajaban a buscarle la plata al Cocón. No lo tocaba nadie. Le armaban causas de drogas ilícitas y se la sacaban, de arriba le sacaban las causas”.

Evidentemente, con algún tipo de protección ha llegado a contar “Cocón“. Las causas en las que aparecía involucrado datan de 2011 y no tenían progresos. No estaban unificadas, ni siquiera estaba distinguido el objeto procesal, es decir, qué tipo de hechos ilícitos podían serle acreditados, lo que alimentaba su figura, tanto que comenzó a hablarse de “El mito de la droga“.

Mazzaferri, que asumió en 2014, recién en 2016 pudo encaminar las investigaciones en dos causas, una por tráfico de drogas y, en su desprendimiento, otra por lavado de activos: a medida que bajaba los tiempos en pista, entre podios y peñas, Sala y su familia se habían enriquecido.

Dos años después, un trabajo del Cuerpo de Ayuda Técnica a la Instrucción (CATI) de Justicia bonaerense llegó a la Justicia Federal y aceleró los tiempos de la investigación. En casos sobre el que se ponía la lupa, no sólo en Mar del Plata, arrepentidos, procesados, en algún momento, contaban quién era su proveedor: “Cocón“.

Vínculos turbios​

Así, se detectó que Sala tuvo vínculos con los principales investigados de otras causas. Como con Gustavo “Gaita” Alonso, de la causa “Milonguita“, a través de un amigo, Pablo Calandria, el único implicado en el “Operativo Sancho” que estaba prófugo y fue detenido en el Shopping Alto Palermo cuando lo acompañaba un amigo: “Cocón“.

Así se pudo avanzar en la relación entre Sala y el empresario chaqueño Gustavo Sancho (su hijo Alan, también piloto de carreras), que cayó en el “Operativo Quijote”: 45 allanamientos simultáneos en Mar del Plata, Pinamar, el Conurbano, la Ciudad de Buenos Aires y Sáenz Peña, Chaco; 16 detenciones y el secuestro de 45 vehículos, 12 motos, una moto de agua, 3 lingotes y 285 monedas de oro, joyería y una variedad de armas.

Pablo Calandria (42), detenido en el shopping Alto Palermo en 2018.

Pablo Calandria (42), detenido en el shopping Alto Palermo en 2018.

De acuerdo a la investigación, “las maniobras de tráfico de estupefacientes consistían en la adquisición de cocaína y, eventualmente, éxtasis, en el conurbano bonaerense o en el norte del país, a través del vínculo que mantenía con otra organización criminal liderada por Gustavo Sancho”, que compraba avionetas que usaba para traer droga al país. Luego la transportaban a Mar del Plata y la distribuían aquí y en localidades vecinas.

Con el dinero de la droga, el clan se enriqueció. Adquirió propiedades, simuló como fachada actividades comerciales, compró autos de alta gama, de competición, de colección, motos, cuatriciclos, motos de agua que en marzo de 2019 fueron secuestrados. Fueron 26 allanamientos en casas, comercios y talleres mecánicos de la ciudad. También allanaron propiedades en Misiones y en Tigre.

Le decomisaron quince domicilios, algunos fastuosos, distribuidos en barrios Caisamar, Constitución, Los Pinares, Parque Luro, Los Troncos, Centro y Bernardino Rivadavia, en Pinamar y en La Caleta, Mar Chiquita. La familia adjudicaba semejante buen pasar económico al negocio de la venta de autos de su agencia Mundomar. Cayeron Sala, detenido en Ezeiza, y sus familiares y amigos.

La acusación que deberá enfrentar cuando el Tribunal oral Federal de Mar del Plata fije fecha será “jefe de una asociación ilícita, autor del delito de organizador de actividades de narcotráfico y contrabando de estupefacientes, coautor del delito de lavado de activos, agravado por ser realizado con habitualidad y en el marco de una organización, y coautor del delito de transporte de estupefacientes, los cuales concurren en forma real entre sí”.

El último delito, el de transporte de estupefacientes, tiene una breve historia consignada en la investigación. Cuatro meses después de la caida de la banda, una camioneta Fiat Strada que la pareja de Sala, Cintia Taberna, había denunciado como robada, fue hallada en un depósito de la Policía Federal Argentina (PFA), en Buenos Aires.

Al abrirla, en la guantera encontraron dos paquetes con 955 gramos y 675 gramos de metanfetamina MDMA con los que, según la División Laboratorio Científico de la PFA, serviría para producir entre 15 mil y 20 mil dosis de éxtasis. Con la droga, tambíen había una copia de la llave del auto.

Para los investigadores, el hecho confirma la hipótesis de una maniobra: “Cargar el vehículo, pactar un lugar para dejarlo y que luego, la otra parte de la organización lo retira de ese lugar, haciendo esto las partes no llegan a tener un contacto directo entre sí, y es muy posible que luego de un tiempo prudencial, más precisamente luego de descargar el vehículo se lo denuncie como robado“.

No salió bien esa vez. Al parecer, tantas otras veces el resultado fue favorable para los intereses de la organización y por eso deberán enfrentar a un Tribunal Oral Federal por delitos que podrían depararle “penas altas“, pero nunca de prisión perpetua, siempre que se pruebe la hipótesis de la investigación y no se trate nada más que de un mito.

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“Estoy toda chocolateada”, la escucha que delató a la sobrina de un jubilado asesinado en Boedo

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La mujer estaba bañada en sangre tras el crimen de Antonio Landeira (87), al que mató para robarle en Metán al 4200.

Una mujer de 45 años, con problemas de adicción, fue detenida por el asesinato de su tío, un jubilado español que fue golpeado, torturado con una plancha y apuñalado en su casa de Boedo. La incriminaron escuchas telefónicas de otra causa donde ella misma y familiares comentan que cometió el hecho.

Se trata de María Laura Peralta (45), quien fue apresada este domingo por el homicidio triplemente calificado de Antonio Landeira (87), ocurrido el 15 de abril pasado en Metán 4282, luego de quedar incriminada en escuchas telefónicas de otra causa donde ella misma y familiares comentan que cometió el hecho.

Según las fuentes citadas por Télam, Peralta cayó alrededor de las 7 en la puerta de su domicilio en un edificio de avenida Independencia 466, de San Telmo, por detectives de la División Homicidios de la Policía de la Ciudad, quienes la buscaban desde el sábado, cuando se realizaron una serie de allanamientos.

La investigación estuvo dirigida por el fiscal en lo Criminal y Correccional 1, Pablo Recchini, y el juez de instrucción 60, Luis Schelgel.

También participaron del operativo la Superintendencia de Drogas Peligrosas de la Policía Federal Argentina (PFA), que trabajaban en otro expediente.

La clave para confirmar las sospechas en torno a la acusada surgieron de unas escuchas telefónicas en directo que la PFA realizaba en el marco de una causa por narcotráfico que está a cargo del juez federal Julián Ercolini.

La escena del crimen, en la calle Metán al 4200. Foto Guillermo Rodríguez Adami.

La escena del crimen, en la calle Metán al 4200. Foto Guillermo Rodríguez Adami.

En ese expediente, los agentes federales tenían intervenidos los teléfonos del hermano y la cuñada de la sospechosa y allí pudieron registrar varias comunicaciones realizadas el día del hecho desde las inmediaciones de la escena del crimen, en las que la propia imputada confesaba que le había robado y luego asesinado a su tío.

En una de las transcripciones de las escuchas, la cuñada le preguntó a la acusada: “¿Qué pasó? Te voy a buscar?“, a lo que Peralta respondió: “Tengo una pantalla 50 pulgadas, voy a ir a la Zavaleta para que me den plata“, una clara referencia a un televisor de ese tamaño que, según consta en la causa, fue uno de los elementos robados en la casa de la víctima.

¿Él cómo está? ¿Fue?“, preguntó la cuñada en alusión a si la víctima estaba muerta y Peralta respondió: “Sí, me tengo que ir a cambiar porque estoy toda chocolateada“, una expresión con la que describió que estaba manchada con sangre.

Justamente en el allanamiento al domicilio de la imputada realizado en las últimas horas se secuestraron dos toallones, una blusa y una camisa con aparentes manchas hemáticas que ahora serán analizadas en el laboratorio para determinar si se trata de sangre de la víctima.

En otras escuchas fue el propio hermano de Peralta -detenido el sábado pero por la causa de las drogas- quien se comunicó con su padre para avisarle: “Laura se mandó una cagada mal. Terrible. Lo peor que te puedas imaginar“, a lo que su papá le pregunta si le hizo algo al tío, y él responde: “Sí. Le hizo algo muy feo al tío Antonio“.

A partir del análisis de los registros de llamadas y tráfico de datos del celular empleado por Peralta, el fiscal Recchini y la Policía determinaron que, el día del hecho, la imputada llamó en dos oportunidades a la casa de su tío entre las 13.21 y las 13.34.

Luego tres antenas de Boedo la captaron acercándose y permaneciendo en la zona de escena del crimen durante el lapso aproximado de una hora, entre las 14.18 y las 15.15, momento en el que se cree ocurrió el asesinato.

Quién era la víctima

Según las fuentes, la viuda de la víctima, Andrea Mansueto (53), ya había declarado en la causa que su marido había sido dueño de cuatro restaurantes, que ahora vivía del alquiler de unos locales y que no tenía problemas con nadie.

Además, mencionó que Landeira se quejaba de dos de sus sobrinos, a quienes calificaba como “sinvergüenzas” porque siempre le pedían dinero, y que el varón había estado preso y María Laura tenía “problemas con las drogas”.

Fuentes judiciales revelaron que la autopsia realizada por el Cuerpo Médico Forense constató un total de 47 lesiones, de las cuales las mortales fueron cuatro puñaladas en el hemitórax izquierdo.

Pero el resto reflejan la tortura a la que fue sometida la víctima con múltiples lesiones por golpes y cortes que sufrió Landeira en la cara, el tórax y los brazos, con cuatro costillas fracturadas y, además, quemaduras del tipo AB en el 15 por ciento de la superficie corporal, localizadas en la espalda, el pecho y los antebrazos.

En la escena del crimen, los peritos secuestraron un cuchillo, un destornillador y una plancha eléctrica, como los elementos utilizados para la tortura y el posterior homicidio.

Por ello, al pedir su detención, el fiscal Recchini le imputó a Peralta la comisión de un “homicidio triplemente calificado por haberse cometido con ensañamiento, por el vínculo (sobrina) y por haber sido cometido con el fin de asegurar la consumación del robo y lograr su impunidad (criminis causae)“, delito que prevé una pena de prisión o reclusión perpetua.

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Un militar amenazó con un cuchillo a su ex, escapó a gran velocidad y se mató al chocar contra un monumento

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Ocurrió en Tunuyán, Mendoza. El hombre estaba alcoholizado y también habría intentado atacar a su hija.

Un caso de violencia de género en Mendoza terminó con un accidente de tránsito y con el agresor, que era militar, muerto.

El suboficial mayor del Ejército Gustavo Leopoldo Gallardo (51) amenazó con un cuchillo a su ex esposa y a su hija en la vivienda en la que convivían en la localidad mendocina de La Consulta, Valle de Uco.

El hombre estaba alcoholizado. Frente al intento de agresión, las mujeres pidieron ayuda al 911 y el militar escapó en su camioneta por una ruta a toda velocidad.

Al llegar a la ruta 92, chocó contra un torreón de defensa del estilo medieval que es un conocido monumento de campo Los Andes, en la comuna de Tunuyán. Fue hospitalizado y a las pocas horas, murió por la gravedad de las heridas.

El torreón contra el que chocó el militar que había amenazado a su ex esposa y su hija. Foto: gentileza El Cuco Digital

El torreón contra el que chocó el militar que había amenazado a su ex esposa y su hija. Foto: gentileza El Cuco Digital

El militar y su esposa estaban separados desde hacía un año, pero continuaban viviendo en la misma casa.

De acuerdo con la investigación judicial, la discusión comenzó alrededor de las 13 del sábado, en una vivienda del barrio San Cayetano, donde residían.

La mujer de 49 años, llamó al 911. Pidió ayuda porque su esposo las había amenazado con un cuchillo y dijo que iba a quitarse la vida. El hombre estaba alcoholizado, de acuerdo al relato de la esposa a la policía.

Ante la sospecha de que vendrían a detenerlo, Gallardo subió en su camioneta Fiat Toro y salió a toda velocidad. En pocos minutos, un móvil policial comenzó a perseguirlo y logró localizar la camioneta del militar en ruta 92.

Finalmente, el hombre chocó contra un torreón –estructura de tipo medieval que servía de defensa en castillos- sobre la ruta y el cruce de calle La Superiora.

Por el impacto, el militar quedó aprisionado en el vehículo. Fue necesaria la intervención de bomberos voluntarios y personal del Servicio de Emergencias Coordinado (SEC) para poder sacarlo de la camioneta y trasladarlo a un hospital.

Gallardo fue internado en el hospital Scaravelli, de Tunuyán, a 30 minutos del sitio donde fue el accidente. De inmediato, fue derivado al quirófano debido a la gravedad de las fracturas y golpes por el violento choque contra la estructura de cemento.

Pese a los esfuerzos médicos, murió en la madrugada de este domingo. Mientras tanto, su mujer y su hija de 25 años resultaron ilesas.

La investigación judicial quedó a cargo de la Oficina Fiscal de San Carlos.

Mendoza. Corresponsalía.

En los últimos diez años en Argentina hay un promedio de un femicidio cada 30 horas. Según estadísticas de la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema, sólo en 2018 fueron 278. La mayoría de los asesinatos ocurren en las casas de las víctimas y son cometidos por parejas o ex.

DÓNDE LLAMAR

Línea 144Atención para mujeres en situación de violencia.

Línea 137Atención a Víctimas de Violencia Familiar.

911 Emergencias

DD

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Cita mortal en Núñez: quién era el hombre asesinado

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Creen que Adrián Muñoz contactó a dos mujeres que lo apuñalaron en su departamento.

Adrián Enrique Muñoz tenía 74 años y tres hijos. Desde la muerte de su esposa, hace unos ocho años, vivía solo en el edificio de Ciudad de la Paz y Juana Azurduy, en el barrio de Núñez. Allí lo asesinaron de 22 puñaladas tras un encuentro con dos mujeres, a las que habría contactado mediante una app de citas.

El hombre se había mudado ahí para estar más cerca de River Plate, donde se dedicó de lleno a competir en la categoría de veteranos del club. En 2016, incluso, viajó a jugar la Copa Davis que se jugó en Croacia para representar al país en el equipo senior.

Si bien durante toda su vida jugó al tenis y dio clases en paralelo a su trabajo, alcanzó los mayores logros profesionales en la última década. Actualmente ocupaba el séptimo lugar en la categoría +70 del ranking de la Asociación Argentina de Tenis (AAT).

Su hijo, que también es entrenador de este deporte en clubes de la zona norte de la Ciudad de Buenos Aires, fue el primero en notar su ausencia.

“No le llegaban los mensajes, no respondía. Así nos dimos cuenta de que algo pasaba”, le contó a Clarín Fernanda Muñoz (50), hija de la víctima, a Clarín.

La mujer, que es abogada, fue la encargada de ir a ver qué estaba pasando: era quien tenía llaves del departamento. Cuando llegó se encontró con una escena de pesadilla: “El cuadro que encontramos fue terrible y totalmente dantesco”, dijo.

Su papá estaba tendido en el suelo del dormitorio, con múltiples heridas y con dos cuchillos clavados todavía en la espalda. Ambos pertenecían al hombre.

Desde que enviudó, Muñoz no había querido volver a formar pareja ni establecer vínculos formales. Se dedicó exclusivamente al tenis y empezó a usar aplicaciones de citas para conocer mujeres.

Adrián Enrique Muñoz tenía 74 años y era jugador de tenis.

Adrián Enrique Muñoz tenía 74 años y era jugador de tenis.

Su familia lo sabía y, como él era totalmente independiente, mantenía los encuentros en la órbita privada.

Según pudieron reconstruir los investigadores, no era la primera vez que se encontraba con estas dos presuntas viudas negras, con las que entró al edificio el lunes a las 19.45. Un vecino y la persona encargada del edificio las vieron llegar en el auto de la víctima.

El vehículo quedó estacionado en el mismo lugar y las mujeres fueron filmadas por la misma cámara saliendo del lugar el martes alrededor de las 14.

La versión familiar

“No fue un robo ni nada de todo eso. Todavía no encontramos explicación, pero mi papá era un trabajador, toda la vida lo fue. Jugaba al tenis, cobraba su jubilación y en pandemia empezó a vender quesos para sumar un ingreso extra. No tenía nada de valor significativo como para que pudieran hacer esto. Son asesinas, perversas, no lo podemos entender“, intenta reconstruir Fernanda, que sigue minuto a minuto la investigación del caso.

Las fuentes confirmaron a Clarín que un vecino del segundo piso escuchó algunos ruidos alrededor de las 22 del lunes. Una ducha, música fuerte y movimientos, fueron algunos de los indicios que pudieron aportar. Ninguno parecía inusual o los alertó.

El edificio donde ocurrió el crimen, en Ciudad de La Paz al 3300. Foto: Luciano Thieberger.

El edificio donde ocurrió el crimen, en Ciudad de La Paz al 3300. Foto: Luciano Thieberger.

A partir de estos testimonios, los investigadores presumen que el crimen ocurrió “entre la noche del lunes y la madrugada del martes”.

A través del análisis de las cámaras de seguridad confirmaron que dos mujeres con características similares ya habían ingresado al mismo edificio el lunes de la semana pasada. Aunque, confiaron, llevaban barbijo y no han podido identificarlas.

Si bien no registraron faltantes significativos, no se halló el celular de la victima, a través del cual habrían organizado el encuentro.

Otro testigo declaró haber visto a dos “mujeres desconocidas” salir del edificio con una valija cada una. Sospechan que allí podrían haber escondido el botín, algo que en su familia decidieron no confirmar para preservar la investigación.

“Si pasó por esto fue porque pensó que tenía una calle que no tenía. Mi papá tenía calle, pero de trabajar, de laburante, no de cualquier otra cosa”, especuló Fernanda.

Adrián Enrique Muñoz (74) fue asesinado en su departamento de Núñez.

Adrián Enrique Muñoz (74) fue asesinado en su departamento de Núñez.

La causa quedó en manos de José María Campagnoli, de la Fiscalía del Distrito Saavedra-Núñez, que esperaba el informe preliminar de los peritos de la Unidad Criminalística Móvil (UCM) que trabajaron en la escena del crimen.

Alí recolectaron distintas huellas y esperan que alguna pueda aportar la identidad de las presuntas asesinas.

La investigación fue ordenada a la División Homicidios de la Policía de la Ciudad, que tomó declaración a todos los vecinos del edificio.

La autopsia

Según pudieron confirmar las fuentes a Clarín, el cuerpo de la víctima tenía “22 lesiones punzocortantes”. Además, Muñoz murió como consecuencia de la hemorragia que le provocaron las heridas.

Adrián, que descanses en paz…“, publicó uno de sus amigos en redes sociales. “No puedo creer, querido Adrián que en paz descanses.. condolencias a la familia…“, apuntó otro.

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