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Salud

Como en el SIDA, el coronavirus crea un cortocircuito en el sistema inmunológico

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En un inquietante paralelo con el VIH, el coronavirus puede causar un agotamiento de importantes células inmunes.

Al principio de la pandemia, el coronavirus parecía ser otra enfermedad respiratoria. Pero el virus ha resultado afectar no sólo a los pulmones, sino también a los riñones, el corazón y el sistema circulatorio, incluso, de alguna manera, a nuestros sentidos del olfato y el gusto.

Ahora los investigadores han descubierto otra desagradable sorpresa. En muchos pacientes hospitalizados con el coronavirus, el sistema inmunológico se ve amenazado por el agotamiento de ciertas células esenciales, lo que sugiere inquietantes paralelismos con el VIH.

Los hallazgos sugieren que un tratamiento popular para aplastar el sistema inmunológico en pacientes gravemente enfermos puede ayudar a unos pocos, pero podría dañar a muchos otros. La investigación ofrece pistas acerca de por qué muy pocos niños se enferman cuando están infectados, e insinúa que puede ser necesario un cóctel de drogas para controlar el coronavirus, como es el caso del VIH.

La creciente investigación apunta a “firmas inmunológicas muy complejas del virus”, dijo el Dr. John Wherry, un inmunólogo de la Universidad de Pennsylvania, cuyo laboratorio está examinando detalladamente el sistema inmunológico de los pacientes con COVID-19.

En mayo, Wherry y sus colegas publicaron online un documento que muestra una serie de defectos del sistema inmunológico en pacientes gravemente enfermos, incluida la pérdida de células T que combaten el virus en partes del cuerpo.

En un estudio separado, los investigadores identificaron tres patrones de defectos inmunológicos, y concluyeron que las células T y las células B, que ayudan a orquestar la respuesta inmunológica, estaban inactivas en aproximadamente el 30% de los 71 pacientes de COVID-19 que examinaron. Ninguno de los trabajos ha sido publicado o revisado por pares.

Los investigadores en China han informado de un agotamiento similar de las células T en pacientes críticamente enfermos, señaló Wherry. Pero los datos emergentes podrían ser difíciles de interpretar, dijo – “como una prueba de Rorschach”.

La investigación con pacientes gravemente enfermos de COVID-19 está llena de dificultades, señaló el Dr. Carl June, un inmunólogo de la Universidad de Pennsylvania que no participó en el trabajo.

“Es difícil separar los efectos de estar simplemente gravemente enfermo y en una UCI, lo que puede causar estragos en el sistema inmunológico”, dijo. “Lo que falta es una población de control infectada con otro virus grave, como la gripe”.

Uno de los estudios más detallados, publicado como preimpresión y bajo revisión en Nature Medicine, fue realizado por el Dr. Adrian Hayday, un inmunólogo del King’s College de Londres.

Él y sus colegas compararon 63 pacientes con COVID-19 en el Hospital St. Thomas en Londres con 55 personas sanas, algunas de las cuales se habían recuperado de infecciones por coronavirus.

Hayday y sus colegas comenzaron con la suposición de que los pacientes generarían una profunda respuesta inmunológica al coronavirus. Es por eso que la mayoría de la gente se recupera de las infecciones con pocos o ningún síntoma.

Pero aquellos que se enferman mucho por el virus podrían tener sistemas inmunológicos que se deterioran porque reaccionan de manera exagerada, como sucede en los pacientes con sepsis. Alternativamente, los científicos formularon la hipótesis de que estos pacientes podrían tener sistemas inmunológicos que luchan poderosamente, pero no responden adecuadamente al virus.

Una de las aberraciones más sorprendentes en los pacientes de COVID-19, según los investigadores, fue un marcado aumento en los niveles de una molécula llamada IP10, que envía células T a las zonas del cuerpo donde se necesitan.

Normalmente, los niveles de IP10 sólo se elevan brevemente mientras se envían las células T. Pero en los pacientes de COVID-19 – como fue el caso de los pacientes con síndrome respiratorio agudo severo (SARS) y síndrome respiratorio del Medio Oriente (MERS), también causado por coronavirus – los niveles de IP10 suben y se mantienen altos.

Eso puede crear una señalización caótica en el cuerpo: “Es como si Usain Bolt oyera el disparo de salida y empezara a correr”, dijo Hayday, refiriéndose al velocista olímpico. “Entonces alguien sigue disparando el pistoletazo de salida una y otra vez. ¿Qué haría él? Se detendría, confundido y desorientado.”

El resultado es que el cuerpo puede estar señalando células T casi al azar, confundiendo la respuesta inmunológica. Algunas células T están preparadas para destruir los virus, pero parecen socavadas, comportándose de forma aberrante. Aparentemente, muchas células T mueren, por lo que las reservas del cuerpo se agotan, especialmente en los mayores de 40 años, en los que la glándula del timo, el órgano que genera las nuevas células T, se ha vuelto menos eficiente.

La investigación también sugiere que una idea popular para el tratamiento puede no ayudar a la mayoría de las personas.

Algunos pacientes se ven gravemente afectados por infecciones de coronavirus porque sus sistemas inmunológicos responden con demasiado vigor al virus. El resultado, la llamada tormenta de citoquinas, también se ha observado en pacientes con cáncer tratados con medicamentos que sobrecargan las células T para atacar los tumores.

Estas reacciones excesivas pueden ser sofocadas con medicamentos que bloquean una molécula llamada IL-6, otro organizador de las células inmunes. Pero estos medicamentos no han sido marcadamente efectivos en la mayoría de los pacientes de COVID-19, y por una buena razón, dijo Hayday.

“Está claro que hay algunos pacientes en los que la IL-6 es elevada, por lo que suprimirla podría ayudar”, explicó. Pero “el objetivo principal debería ser restaurar y resucitar el sistema inmunológico, no suprimirlo”.

La nueva investigación puede ayudar a responder otra pregunta apremiante: ¿Por qué es tan raro que un niño se enferme del coronavirus?

Los niños tienen glándulas del timo altamente activas, la fuente de nuevas células T. Eso puede permitirles adelantarse al virus, haciendo nuevas células T más rápido de lo que el virus puede destruirlas. En los adultos mayores, el timo no funciona tan bien.

El cuadro emergente indica que el modelo para el tratamiento del VIH, un cóctel de medicamentos antivirales, puede ser una buena apuesta tanto para los que tienen enfermedades leves como para los que están gravemente enfermos.

Algunos expertos se han preguntado si el tratamiento antiviral tiene sentido para los pacientes gravemente enfermos de COVID-19, si su principal aflicción es una reacción exagerada del sistema inmunológico.

Pero si el virus causa directamente que el sistema inmunológico funcione mal, dijo Hayday, entonces un antiviral tiene sentido – y tal vez incluso más de uno, ya que es importante detener la infección antes de que agote las células T y dañe otras partes del sistema inmunológico.

“No he perdido ni un poco de mi optimismo”, dijo Hayday. Incluso sin una vacuna, prevé que la COVID-19 se convierta en una enfermedad manejable, controlada por drogas que actúan directamente contra el virus.

“Una vacuna sería genial”, dijo. “Pero con la logística de su despliegue mundial siendo tan difícil, es reconfortante pensar podemos no depender de una.”

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Coronavirus

Un estudio advierte que el coronavirus se siente “particularmente atraído” por el grupo sanguíneo A

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Los investigadores evaluaron una proteína de la superficie del virus SARS-CoV-2 y cómo interactuaba con cada tipo de sangre.

El SARS-CoV-2, el virus que causa el coronavirus, se siente “particularmente atraído” por el antígeno del grupo sanguíneo A que se encuentra en las células respiratorias, sugiere un estudio publicado en la revista Blood Advances.

Para llegar a sus conclusiones, los investigadores del estudio evaluaron una proteína de la superficie del virus SARS-CoV-2 denominada dominio de unión al receptor, o RBD.

El RBD -que está dentro de la proteína Spike- es la parte del virus que se adhiere a las células huésped, por lo que es un objetivo de investigación importante para entender cómo se produce la infección, explica en un comunicado la Sociedad Americana de Hematología.

En experimentos en laboratorio, el equipo analizó cómo el RBD del SARS-CoV-2 interactuaba con cada tipo de sangre.

Toma de una muestra de sangre para un test de coronavirus.

Toma de una muestra de sangre para un test de coronavirus.

Descubrieron que este tenía una “fuerte preferencia” por unirse al grupo sanguíneo A que se encuentra en las células respiratorias; sin embargo, no mostraba predilección por los glóbulos rojos del grupo sanguíneo A, ni por otros grupos de sangre encontrados en las células respiratorias o en los glóbulos rojos.

La capacidad del RBD de reconocer y unirse preferentemente al antígeno del grupo sanguíneo A que se encuentra en los pulmones de los individuos con este grupo de sangre puede aportar información sobre la posible relación entre el tipo A y la infección por covid-19, concluyen los autores del estudio.

“Es interesante que el RBD viral sólo prefiera realmente el tipo de antígenos del grupo sanguíneo A que se encuentran en las células respiratorias, que son presumiblemente la forma en que el virus entra en la mayoría de los pacientes y los infecta”, apunta Sean R. Stowell, del Hospital Brigham and Women’s de Boston (Estados Unidos) y autor del trabajo.

El grupo sanguíneo no se puede cambiar, pero sí se puede comprender mejor cómo interactúa el virus con los grupos sanguíneos y así quizá se puedan encontrar “nuevos medicamentos o métodos de prevención”, afirma Stowell.

El científico y su equipo hicieron hincapié en que sus hallazgos por sí solos no pueden describir o predecir completamente cómo los coronavirus, como el SARS-CoV-2 y el SARS-CoV, afectarían a pacientes de diversos tipos de sangre.

“Nuestra observación no es el único mecanismo responsable de lo que estamos viendo clínicamente, pero podría explicar parte de la influencia del tipo de sangre en la infección por covid-19”.

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Coronavirus

Por la vacunación, empiezan a bajar los contagios de COVID-19 entre el personal de la salud

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Ya los casos confirmados en Ciudad de Buenos Aires son menos del 1% entre los trabajadores de la salud. En Mendoza y Rosario, también corroboran esta tendencia en baja de casos

El personal de la salud puso el cuerpo para atender a los pacientes con COVID-19, y muchos perdieron sus vidas. Por la exposición repetida o por no contar con la protección adecuada, más de 360 médicos y enfermeros, entre otros integrantes del sistema de salud, habían fallecido para principios de diciembre. A partir del inicio de la campaña de vacunación, pasaron a ser un grupo prioritario y ya se empiezan a registrar el descenso de casos confirmados dentro del personal de la salud con la eventual disminución de los fallecimientos.

En la Ciudad de Buenos Aires, los casos confirmados de COVID-19 en el personal de la salud representaban entre el 3 y el 4% en diciembre pasado, en base al registro epidemiológico que lleva el Ministerio de Salud porteño. En cambio, durante las últimas semanas los casos confirmados son menos del 1%.

Cómo evolucionaron los casos de la población general en la ciudad de Buenos Aires en comparación con los casos del personal de la salud que fue vacunado. Cómo evolucionaron los casos de la población general en la ciudad de Buenos Aires en comparación con los casos del personal de la salud que fue vacunado.

También en la provincia de Mendoza, el Ministerio de Salud corroboró la tendencia en baja de menos afectados en el personal de la salud. Según contó a Infobae la infectóloga y jefa del departamento de inmunizaciones de la cartera de salud mendocina, la doctora Iris Aguilar, “hay una disminución marcada de casos de COVID-19 en el subgrupo del personal de la salud. Durante el mes de febrero sólo hubo dos casos de COVID-19 en enfermeros”.

En la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, comienzan a registrarse cambios. “Empezamos con la vacunación el 29 de diciembre y ya el primer día se inmunizó a 75 personas. Ya con la primera dosis ya hubo reducción de casos del personal de la salud a mitad de enero. En febrero ya estaba vacunado casi todo el personal de la salud, y no hemos tenido casos de médicos o enfermeros con COVID-19”, contó a Infobae Carolina Subirá, infectóloga y coordinadora del área de Calidad y Seguridad del Paciente del Sanatorio Parque en Rosario.

Los trabajadores de la salud fueron considerados población estratégica por el Ministerio de Salud de la Nación a la hora de armar el plan de vacunación para desacelerar la pandemia y reducir el número de muertes. Son un grupo clave para sostener adecuadamente el funcionamiento y la respuesta del sistema sanitario. También se consideró el nivel de exposición al que se enfrentaban. En noviembre de 2020, el personal de la salud representaba el 4,4% sobre el total de casos confirmados de COVID-19 en todo el país.

En diciembre, se había estimado en base al Registro Federal de Personal Sanitario que se iban a vacunar inicialmente 763.000 trabajadores de la salud en Argentina
REUTERS/Agustin MarcarianEn diciembre, se había estimado en base al Registro Federal de Personal Sanitario que se iban a vacunar inicialmente 763.000 trabajadores de la salud en Argentina REUTERS/Agustin Marcarian

De acuerdo al monitor público de vacunación, hoy miércoles 3 de marzo ya se habían realizado 890.221 aplicaciones en el personal de la salud. Pero no se especifica cuántos corresponden a la primera y a la segunda dosis. En el plan original, se había estimado en base al Registro Federal de Personal Sanitario que se iban a vacunar inicialmente 763.000 trabajadores de la salud.

En la provincia de Buenos Aires, el titular de la cartera de Salud, Daniel Gollan, había informado el martes que el 95% del personal de la salud se ha inscripto para recibir la vacuna. Ya le aplicaron la vacuna a 200.000 de los 231.264 registrados. El funcionario dijo que durante los próximos meses “el personal de salud estará protegido para atender la demanda de urgencia”. La vacunación hará “que no se nos caigan las guardias cada vez que haya un caso en el personal”, agregó. Adelantó que este año el protocolo para el personal de salud será diferente. Están haciendo un estudio en el personal de salud sobre el impacto de la vacunación. “El 8% se podría enfermar aunque haya recibido la vacuna, pero sería de una forma leve. Por eso, será necesario seguir con los cuidados”, expresó Gollan.

En cambio, desde la perspectiva de la doctora Silvia González Ayala, profesora de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata y miembro del Comité Institucional de Revisión de Protocolos de Investigación del Hospital de Niños Sor María Ludovica de La Plata, hay que mantener cautela sobre la evolución de la pandemia y el impacto de la vacunación. Le dijo a Infobae: “El 29 de diciembre se empezó a vacunar con la primera dosis en el personal de la salud de la Argentina. Es esperable que los casos confirmados de COVID-19 y los fallecimientos bajen por el impacto de la vacunación en ese grupo priorizado”.

Ya hay transmisión comunitaria en la Argentina de las variantes del coronavirus que fueron detectadas en el Reino Unido y en Río de Janeiro, Brasil, según relevó el Consorcio PaísYa hay transmisión comunitaria en la Argentina de las variantes del coronavirus que fueron detectadas en el Reino Unido y en Río de Janeiro, Brasil, según relevó el Consorcio País

De acuerdo con González Ayala, “la vacunación en los grupos priorizados viene lento. Ya se distribuyeron 2.231.310 dosis, pero aún solo se aplicaron 1.181.292 dosis. Considero que hay que hacer un shock de vacunación para evitar la circulación local de las variantes de preocupación”. En el caso de la vacuna Sputnik, su eficacia es del 85% con la primera dosis. Con la segunda dosis, la eficacia llega al 91,6%.

La preocupación de la doctora González Ayala está en el potencial avance de nuevas variantes que podrían limitar la eficacia de las vacunas. “Hay que tener en cuenta que las vacunas podrían no cubrir todas las variantes que aparezcan. Por ejemplo, la vacuna de AstraZeneca solo protege en el 22% en los casos de infección por la variante de Sudáfrica. Con respecto a la variante de Manaos, aún no se sabe. Esto significa que se necesita que la vacunación avance más rápido para desacelerar la propagación de las variantes, y evitar que se reduzca la eficacia de las vacunas”.

Ya hay transmisión comunitaria en la Argentina de las variantes del coronavirus que fueron detectadas en el Reino Unido y en Río de Janeiro, Brasil, según relevó el Consorcio País, que depende del Ministerio de Ciencia de la Nación. Se trata de casos confirmados de COVID-19 que no tenían antecedentes de viajes.

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Salud

El consumo de azúcar puede ser más adictivo que la heroína, advierte un experto estadounidense

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El periodista californiano y ganador del premio Pulitzer Michael Moss conversó en exclusiva con Infobae y adelantó los puntos más polémicos que aborda en su próximo libro, Hooked, que será lanzado esta semana. Por qué el fast food puede generar incluso más dependencia que el alcohol, el cigarrillo y las drogas

Ganador del premio Pulitzer en 2010 y finalista del mismo galardón en 1999 y 2006, Michael Moss, periodista de investigación de The New York Times, espera con ansias el lanzamiento de su último libro, “Hooked: Food, Free Will, and How the Food Giants Exploit Our Addictions” (Enganchado: comida, libre albedrío y cómo los gigantes de la comida aprovechan nuestras adicciones), que arribará a las librerías estadounidenses mañana, 2 de marzo.

¿Qué pasa si algunas de las decisiones que tomamos sobre qué comer están fuera de nuestro control? ¿Es posible que la comida sea adictiva, como las drogas o el alcohol? ¿En qué medida la industria alimentaria conoce o se preocupa por estas vulnerabilidades? Esos son algunos de los interrogantes a los que Moss, nacido en California hace 65 años, busca dar respuesta, tras clasificar y evaluar el verdadero peligro de algunos ingredientes y alimentos. “La primera parte del libro examina una gran cantidad de evidencia sorprendente de que la comida, de alguna manera, puede ser incluso más adictiva que el alcohol, los cigarrillos y las drogas”, detalla el autor desde el prólogo.

Es que, de acuerdo a la investigación de Moss, nuestros cuerpos están programados para los dulces. Es por ello que los gigantes de la industria alimenticia llevan desarrollados 56 tipos de azúcar para agregar a sus productos, generando en las personas la expectativa de que todo debería ser empalagoso. En otras palabras, los seres humanos evolucionamos para preferir comidas rápidas, lo que explica el creciente interés por los alimentos listos para comer, sostiene Moss a través de la publicación, basado en investigaciones recientes sobre adicción.

En un mano a mano con Infobae, el autor, quien fue también profesor adjunto en la Columbia School of Journalism, adelanta en exclusiva algunos de los temas más polémicos que trata en el libro sobre el que empezó a trabajar en 2015.

Hooked, el libro del periodista Michael Moss, que llegará esta semana a las librerías estadounidensesHooked, el libro del periodista Michael Moss, que llegará esta semana a las librerías estadounidenses

El disparador para avanzar en este volumen “fue la pregunta que me hizo un periodista sobre mi libro anterior, Salt Sugar Fat (2013): ‘Pero Michael, estas cosas de las que escribes, ¿acaso no son tan adictivas como las drogas (y entonces, ¿cómo podemos tener control sobre nuestros hábitos alimenticios?)?´”, rememora. A partir de ese momento, Moss se obsesionó con investigar la industria detrás de los alimentos procesados.

– ¿Qué hace que la comida chatarra sea tan adictiva?

– Es barata, conveniente, de acción rápida en el cerebro y está llena de calorías, todo lo cual es integrado en nuestros cuerpos a través de los instintos básicos que nos atraen a la comida. De hecho, estamos diseñados no solo para comer, sino para querer comer en exceso, lo cual era bueno porque esta naturaleza nuestra nos permitió prosperar, hasta hace 50 años, cuando las empresas cambiaron la naturaleza de nuestra comida para que comer en exceso se convirtiera en algo cotidiano.

– ¿Los productos alimenticios son manipulados para hacerlos más tentadores?

-La gran industria de alimentos y bebidas está dominada por empresas que hacen lo que la mayoría de las compañías quieren hacer: hacer todo el dinero posible haciendo que sus productos sean lo más atractivos posible; y mientras pienso, ellos venderían productos más saludables si pudieran, pero están más enganchados que nosotros a sus adictivas fórmulas.

– ¿A qué estrategias apela la industria alimentaria en este sentido?

-Esto comienza con el perfeccionamiento de sus fórmulas para producir la mayor excitación posible en el cerebro y termina con su marketing, que está diseñado para controlar nuestros hábitos alimenticios, haciéndonos querer volver a sus productos una y otra vez.

La mayoría de la gente tiene problemas con estos alimentos: papas fritas, hamburguesas con queso, pizza, galletitas, helado, gaseosas, snacks, afirma Michael Moss (Shutterstock)La mayoría de la gente tiene problemas con estos alimentos: papas fritas, hamburguesas con queso, pizza, galletitas, helado, gaseosas, snacks, afirma Michael Moss (Shutterstock)

-¿De qué modo la sal y el azúcar actúan en nuestro cerebro?

-Envían señales de las papilas gustativas que llegan al cerebro en menos de un segundo, más rápido que las drogas, y la velocidad es un sello distintivo de la adicción, porque cuanto más rápido llega una sustancia al cerebro, es más probable que actuemos compulsivamente sin pensar en las consecuencias.

-Entonces, ¿es correcto afirmar que el consumo de azúcar puede ser tan adictivo como las drogas? De ser así, ¿cuáles?

Cualquier droga, y más en algunos aspectos. Los escaneos cerebrales muestran que las drogas excitan más al cerebro, pero el azúcar no tiene que trabajar muy duro para que actuemos compulsivamente, porque es barato y legal y está en todas partes.

-En este sentido, ¿podemos decir que ciertas galletitas pueden ser más adictivas que la heroína?

-Aplica la misma respuesta que para la pregunta anterior.

-En una nota reciente publicada en New York Post, que la que se hacía referencia a su libro, decía: “El humo de los cigarrillos tarda 10 segundos en agitar el cerebro, pero un toque de azúcar en la lengua lo hará en poco más de medio segundo”. Eso es realmente impresionante. ¿Tenemos que pensar en el azúcar como un enemigo natural de nuestra salud?

-Amo el azúcar. Y sal, para el caso. Incluso, agrego una pizca de azúcar a la salsa de mis espaguetis, porque mi madre siempre la preparaba de ese modo, dado que destaca la dulzura natural de los tomates. El problema es que la gran industria de alimentos y bebidas nos robó azúcar, la sal, la grasa y los convirtió en un problema al aumentar exageradamente su proporción frente a lo que necesitamos para una buena salud.

"El problema es que la gran industria de alimentos y bebidas nos robó azúcar, la sal, la grasa y los convirtió en un problema al aumentar exageradamente su proporción frente a lo que necesitamos para una buena salud", advirtió el periodista (Shutterstock)“El problema es que la gran industria de alimentos y bebidas nos robó azúcar, la sal, la grasa y los convirtió en un problema al aumentar exageradamente su proporción frente a lo que necesitamos para una buena salud”, advirtió el periodista (Shutterstock)

– ¿Con qué otros ingredientes y alimentos de consumo masivo debemos tener cuidado? ¿Queso cheddar, por ejemplo?

-También me encanta el queso cheddar. La adicción ocurre en un espectro que nos afecta a todos de un modo diferente, a diferentes extremos, y si el queso te hace perder el control, y luego te genera adicción, entonces los expertos dirán que probablemente deberías evitar el queso por completo. La mayoría de la gente tiene problemas con estos alimentos: papas fritas, hamburguesas con queso, pizza, galletitas, helado, gaseosas, snacks.

-¿Cuánto más barato producir es comida chatarra versus comida saludable?

-Este es uno de los grandes problemas, ya que uno puede ir de compras y pagar por un paquete de arándanos como para una pizza congelada gigante que puede alimentar a toda la familia. Sin embargo, la gente está trabajando en formas muy creativas de cocinar en su hogar, a menos costo que los alimentos procesados, lo que ayuda a eliminar la ventaja de la industria de alimentos procesados.

-¿Qué medidas podrían tomar los gobiernos y las autoridades sanitarias para revertir esta situación?

-Se pueden tomar lecciones de la adicción a las drogas para ayudar a las personas a darse cuenta y luego actuar para ayudarlas a recuperar el control de sus hábitos alimenticios. Quizás, una advertencia en las etiquetas pueda ayudar alertar a la gente, pero la educación que comienza con los niños probablemente sea más eficaz. No enseñarles a los niños que la comida chatarra es mala, pero sí sería bueno hablar con ellos sobre las consecuencias y la naturaleza política de la gran industria de alimentos y bebidas, que tiene que ver con controlar nuestros hábitos, tal como ocurre con las empresas de la industria del tabaco.

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