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Argentina comenzará a probar la vacuna china desarrollada por Sinopharm contra COVID-19

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El prestigioso médico infectólogo Pedro Cahn, director de Fundación Huésped, explicó los detalles del estudio que buscará determinar la eficacia de la vacuna candidata del Instituto de Productos Biológicos de Beijing en 3 mil candidatos. “La gente ya se está anotando, abrimos la convocatoria a las 3 de la tarde y ya tenemos más de 800 inscritos”, adelantó

Fundación Huésped dio inicio en la Argentina a la fase 3 de una vacuna china inactivada contra el virus SARS-CoV-2, luego de que a fines de agosto el Ministerio de Salud acordara con el gobierno chino el testeo en el país de esta vacuna candidata desarrollada por el laboratorio Sinopharm. Se trata de un estudio aleatorizado, lo que significa que cada uno de los 3 mil voluntarios que serán seleccionados para recibir de acuerdo al azar la vacuna o un placebo, es decir una sustancia inerte.

A su vez, la prueba utiliza una técnica de doble enmascaramiento, en donde ni la persona voluntaria ni el equipo investigador saben si recibió la vacuna o el placebo, controlado con placebo, en grupos paralelos para evaluar la inmunogenicidad o la capacidad de activar el sistema inmune y la seguridad de una vacuna inactivada, tecnología aplicada por esta vacuna candidata.

China cuenta con al menos 3 vacunas candidatas en fase 3 (REUTERS/Tingshu Wang)China cuenta con al menos 3 vacunas candidatas en fase 3 (REUTERS/Tingshu Wang)

Desarrollada por el CNBG (China National Biotech Group en inglés), en colaboración con el BIBP (Instituto de productos Biológicos de Beijing) y la farmacéutica estatal china Sinopharm, es una de las 10 vacunas que ya se prueban en humanos en fase 3. El BIBP es un instituto precalificado por la OMS (Organización Mundial de la Salud), es el principal fabricante de vacunas de China y el único Instituto que cuenta con la aprobación regulatoria de Bioseguridad Nivel 3 para la fabricación de vacunas a base de cultivo de virus.

El patrocinador del estudio en Argentina son los Laboratorios Elea-Phoenix, una empresa de capitales nacionales fundada en el año 1939 que desde sus comienzos se ha dedicado a la Investigación y Desarrollo de terapias para la salud humana, priorizando la calidad y accesibilidad. A su vez, Fundación Huésped coordinará la investigación, que será llevada adelante en tres de los centros del grupo Vacunar.

El estudio durará 12 meses e incluirá 3 mil voluntarios, mayores de 18 años, que por su historia clínica y examen físico tengan un buen estado de salud sean elegibles. Todas las personas mayores de 18 años interesadas en participar pueden acceder en la página web de Fundación Huésped completar el formulario.

Las tres vacunas que tienen desarrollos en el país utilizan diferentes tecnologías. En Fundación Huésped se probará en 3 mil voluntarios la candidata de Sinopharm (Reuters/Tingshu Wang)Las tres vacunas que tienen desarrollos en el país utilizan diferentes tecnologías. En Fundación Huésped se probará en 3 mil voluntarios la candidata de Sinopharm (Reuters/Tingshu Wang)

Estamos muy contentos con esta posibilidades un esfuerzo conjunto con la compañía farmacéutica Sinopharm -empresa que desarrolla la vacuna candidata asociada con el laboratorio argentino Elea, Fundación Huésped organizando el estudio y la red Vacunar que va a disponer el uso exclusivo de 3 centros exclusivos para que se acerquen los voluntarios”, explicó Pedro Cahnprestigioso médico infectólogo y director científico de Fundación Huésped, consultado por Infobae.

“Es una vacuna de virus inactivado, como es por ejemplo la de la hepatitis A, la de polio y la de la rabia, es decir vacunas que son absolutamente seguras desde ese punto de vista porque no contienen elementos de virus vivo”. precisó el asesor clave del Presidente en la lucha contra el nuevo coronavirus en la Argentina.

Según detalló a este medio el doctor Cahn, “lo que se busca con este estudio es comprobar lo que se vio en fase 1 y 2, que la vacuna es segura y que es efectiva a la hora de producir anticuerpos”. “Ahora llegó el momento de probarla a contraplacebo y es lo que vamos a empezar a hacer con los voluntarios que ya se están anotando el lunes de la semana que viene”, añadió.

El infectólogo argentino Pedro Cahn, director de Fundación Huésped y miembro del Comité Asesor del presidente Alberto Fernández en la lucha contra el nuevo coronavirus (EFE/Fundación Huésped)El infectólogo argentino Pedro Cahn, director de Fundación Huésped y miembro del Comité Asesor del presidente Alberto Fernández en la lucha contra el nuevo coronavirus (EFE/Fundación Huésped)

“Lo que observamos en fase 2 son resultados obtenidos en un número limitado de pacientes, mientras que ahora se probará la vacuna en más voluntarios. Eso generará una base de datos que nos permitirá ver por ejemplo los eventos adversos que puede producir, que en general son muy pocos e incluyen fiebre y dolor en el lugar de la inyección, ¿son distintos si inyectamos placebos o si aplicamos la vacuna?”, se preguntó Cahn, y agregó: ¿Si son distintos, qué tan diferentes son?

“En segundo lugar, esta prueba nos permite ver que sucede con el aumento de la concentración de los anticuerpos en estos pacientes; y en tercer lugar ver que pasa durante el año que durará el estudio de observación, por que el resultado de los anticuerpos los vamos a tener al cabo de 28 días de la segunda inyección, son dos inyecciones las que cuenta esta vacuna inactivada”, especificó Cahn a Infobae. “Esto nos permitirá saber que pasa con la incidencia de casos clínicos de COVID-19 en el curso de un año, todo esto lo iremos viendo en el tiempo”, advirtió.

Argentina producirá la vacuna contra el coronavirus de Oxford-AstraZeneca para toda latinoamérica en un trabajo conjunto con México (EFE/Juan Ignacio Roncoroni)Argentina producirá la vacuna contra el coronavirus de Oxford-AstraZeneca para toda latinoamérica en un trabajo conjunto con México (EFE/Juan Ignacio Roncoroni)

“Es decir que tendremos resultados preliminares en cuanto a la capacidad inmunogénica de la vacuna y habrá resultados que demorarán más en relación a la incidencia de nuevos casos de COVID-19 en los participantes, dependiendo de lo que dure en ellos los anticuerpos”, explicó.

“La gente ya se está anotando, abrimos la convocatoria a las 3 de la tarde y ya tenemos más de 800 inscritos, ahora pocas horas más tarde. Vamos a tener seguramente una buena cantidad de candidatos”, adelantó en exclusiva a Infobae, al mismo tiempo que manifestó que “se ponderará un número similar de hombres y mujeres, a quienes van a ser convocadas y se les brindará un material escrito para que lean con un consentimiento firmado, tienen derecho a leerlo y decidir no formar parte de la prueba ya que participar en un estudio clínico es un derecho y no una obligación, se les harán análisis de sangre, un hisopado para saber que no tengan COVID-19 en ese momento y entre 3 a 7 aproximadamente se los citará para recibir la primera dosis, luego pasan 21 días y reciben la segunda dosis”.

800 argentinos ya se inscribieron para ser voluntarios (Europa Press)

800 argentinos ya se inscribieron para ser voluntarios (Europa Press)

También en diálogo con Infobae y en una entrevista concedida en junio, Cahn analizó en exclusiva aspectos fundamentales de la vacuna contra COVID-19: “La ciencia tiene que hacerse cargo del debate en relación a la accesibilidad y distribución de la vacuna, absolutamente. Primero se trata de un problema logístico, implica un esfuerzo monumental y necesariamente una cooperación público-privada. No se puede hacer de esto un negocio, porque si no implica dejar sin vacuna al 70% de la humanidad, además hay un tema de escalabilidad que habrá que solucionar”.

En relación a la estacionalidad y en particular la incidencia del invierno en las infecciones respiratorias, manifestó: “El frío favorece todas las infecciones respiratorias, desde el resfrío y la gripe, para la cual disponemos de vacuna. Es cierto que el frío incrementa las infecciones respiratorias, pero este invierno nos ‘agarra’ mejor parados: lavándonos las manos, usando barbijo y usando menos el transporte público”.

Sinopharm Group Co Ltd una compañía estatal en Hong Kong tiene una vacuna contra COVID-19 en fase avanzada (REUTERS)

Sinopharm Group Co Ltd una compañía estatal en Hong Kong tiene una vacuna contra COVID-19 en fase avanzada (REUTERS)

El mundo cambió drásticamente a finales de 2019, cuando se conoció un nuevo coronavirus SARS-CoV-2 y la enfermedad que causa COVID-19 comenzó a propagarse rápidamente por todo el planeta de forma vertiginosa. La OMS clasificó la epidemia como una emergencia de salud pública de interés internacional. Las gotas por vía aérea y la transmisión por contacto cercano con personas infectadas por la afección o personas infectadas pero asintomáticas son las principales vías de contagio. A su vez, cada vez hay más evidencia científica que apunta a que la transmisión es posible también a partir de aerosoles, que son micropartículas virales deshidratadas que pueden permanecer en el aire suspendidas por un tiempo, por ejemplo en sistemas de ventilación sin adecuados filtros, y sobre todo en espacios cerrados.

Aunque hay varios estudios de fase III de diferentes desarrollos, no existen actualmente en el mercado vacunas aprobadas para SARS-CoV-2.

Las medidas de prevención -distanciamiento social, lavado de manos, uso de barbijo, higiene respiratoria- han demostrado su utilidad para reducir el riesgo de contagio, pero no han logrado controlar la expansión de esta enfermedad. Esto ha motivado un intenso esfuerzo de investigación científica para obtener una vacuna que pueda prevenir nuevas infecciones.

10 vacunas se encuentran hoy en fase 3 según la OMS (EFE /HOTLI SIMANJUNTAK/Archivo)
10 vacunas se encuentran hoy en fase 3 según la OMS (EFE /HOTLI SIMANJUNTAK/Archivo)

Preguntas y respuestas sobre el estudio según Fundación Huésped

-¿Qué es una vacuna?

-Las vacunas son preparaciones que se usan para generar inmunidad contra distintas enfermedades. Generan anticuerpos que protegen al cuerpo humano contra microorganismos -virus o bacterias-, lo que evita enfermedades o genera manifestaciones leves y, además, corta la cadena de transmisión entre personas.

-¿Qué significa que sea inactivada?

-Las vacunas inactivadas utilizan la versión muerta del germen que causa una enfermedad. Algunos ejemplos de vacunas de este tipo son las de Hepatitis A, Gripe, Polio (vacuna inyectable Salk) y Rabia.

En este caso, se trata de una preparación de virus SARS-CoV-2 inactivado, que tiene como objetivo desarrollar las defensas propias del organismo -anticuerpos- contra el virus.

-¿Esta vacuna ya se probó en seres humanos?

-Sí, en los estudios de fase 1 y 2 más de 800 personas voluntarias fueron vacunadas con buenos resultados preliminares y sin efectos adversos serios. Además, en simultáneo con el estudio que llevará adelante Fundación Huésped, actualmente la vacuna se encuentra cursando distintos estudios clínicos multicéntricos internacionales. Los países participantes son Emiratos Árabes Unidos, con 45.000 voluntarios, Bahrain con 6.000, Perú también con 6 mil, Marruecos, Pakistán, Serbia y Jordania. Por último, la vacuna ya se está aplicando en China, en grupos de riesgo, es decir personas más expuestas al COVID-19.

Frascos de una candidata a la vacuna COVID-19, co-desarrollada por la firma biofarmacéutica china CanSino Biologics Inc. y un equipo dirigido por un experto militar chino en enfermedades infecciosas, en Wuhan, provincia de Hubei, China (China Daily via REUTERS)

Frascos de una candidata a la vacuna COVID-19, co-desarrollada por la firma biofarmacéutica china CanSino Biologics Inc. y un equipo dirigido por un experto militar chino en enfermedades infecciosas, en Wuhan, provincia de Hubei, China (China Daily via REUTERS)

-¿Cómo es el procedimiento para las personas voluntarias?

-Una vez que las personas voluntarias hayan dado su consentimiento por escrito, el equipo investigador a cargo hará preguntas sobre antecedentes médicos y se realizarán análisis clínicos. También se hará un hisopado para descartar que la persona voluntaria tenga COVID-19.

A los pocos días se aplicará la primera dosis de vacuna o placebo. 21 días después se aplicará la segunda dosis. Después de cada dosis la persona voluntaria deberá permanecer 30 minutos en observación.

Por último, será contactada frecuentemente por teléfono para verificar su estado de salud y deberá reportar síntomas en una app en su teléfono celular. Su participación terminará, aproximadamente, un año después de haber recibido la primera dosis de vacuna o placebo.

-¿Se advierten efectos adversos?

-A la fecha los efectos adversos registrados se limitan a dolor en el sitio de inyección y fiebre de corta duración.

Imagen de archivo de un fraco con la vacuna para el sarampión, la parotiditis y la rubéola (MMR, por su sigla en inglés) en la clínica International Community Health Services en Seattle, Washington, Estados Unidos. 20 de marzo, 2019. REUTERS/Lindsey Wasson/Archivo

Imagen de archivo de un fraco con la vacuna para el sarampión, la parotiditis y la rubéola (MMR, por su sigla en inglés) en la clínica International Community Health Services en Seattle, Washington, Estados Unidos. 20 de marzo, 2019. REUTERS/Lindsey Wasson/Archivo

-¿Todas las personas interesadas en participar ingresarán al estudio?

-El protocolo prevé criterios de inclusión y exclusión que pueden determinar que una persona candidata no sea elegible. La convocatoria a personas candidatas voluntarias se irá abriendo de acuerdo a los requerimientos metodológicos de los diferentes estudios.

-Quienes ingresen al estudio, ¿recibirán la vacuna?

-Para estudiar la efectividad de la vacuna es necesario compararla con una sustancia inerte, llamada placebo. Al momento de su inclusión en el estudio, cada persona voluntaria será asignada al azar en un grupo que recibirá la vacuna inactivada o en un grupo que recibirá el placebo. Las personas voluntarias y el equipo médico tratante no sabrán a qué grupo pertenece cada participante, ya que el placebo tendrá el mismo aspecto que la vacuna inactivada.

Gracias a un sistema de codificación que se mantendrá confidencial, solamente un equipo encargado de analizar los resultados del estudio sabrá que ha recibido cada persona. Para poder interpretar correctamente los resultados observados, se comparará la cantidad de anticuerpos obtenidos en quienes recibieron la vacuna inactivada con la del grupo que recibió el placebo.

-¿Hay un costo o un estímulo económico por la participación en el estudio?

-La participación es voluntaria, gratuita y no remunerada. Ninguna persona voluntaria recibirá un pago por participar ni tampoco incurrirá en gastos. Está previsto que se provea movilidad y/o que se reintegre el costo del traslado hasta el centro de vacunación, si fuera necesario.

Argentina superó hoy los 10 mil fallecidos por COVID-19 (EFE/Juan Ignacio Roncoroni)
Argentina superó hoy los 10 mil fallecidos por COVID-19 (EFE/Juan Ignacio Roncoroni)

-Quien ingrese al estudio de modo voluntario, ¿está obligado a terminarlo?

-Cada persona voluntaria tiene el derecho a retirarse en cualquier momento del estudio. Sin embargo, se solicita a quienes se interesen que si no tienen intención de completar el año de seguimiento eviten ingresar al estudio, dado que no se llegaría a completar la evaluación de la eficacia y seguridad de la vacuna.

-¿Las personas voluntarias del estudio, quedan exentas de cumplir las medidas de prevención?

-No, todas las medidas de cuidado sanitario como el barbijo, el distanciamiento físico de al menos 2 metros y el lavado frecuente de manos deben mantenerse.

Esto se debe a que la persona voluntaria podría haber recibido el placebo. Además, se trata de un estudio experimental, por lo que no se garantiza un beneficio absoluto. Aún participando de este estudio, las personas voluntarias deberán cuidarse de las enfermedades causadas por el nuevo coronavirus.

-¿La persona voluntaria puede contraer la enfermedad a través de la vacuna?

-No, el virus que se usa en esta vacuna está inactivado.

El sistema sanitario argentino tiene el 61,9 % de sus camas de cuidados intensivos ocupadas hasta el momento (EFE/Juan Ignacio Roncoroni/Archivo)
El sistema sanitario argentino tiene el 61,9 % de sus camas de cuidados intensivos ocupadas hasta el momento (EFE/Juan Ignacio Roncoroni/Archivo)

-¿Qué sucede si una persona voluntaria contrae la enfermedad después de haber recibido alguna dosis de la medicación del estudio?

-Si alguna persona voluntaria presenta síntomas compatibles con COVID-19, deberá comunicarlo de inmediato al equipo médico investigador. En caso de que se confirme la infección, el personal médico se pondrá en contacto de inmediato con la persona y su familia para reforzar la protección y proporcionar los materiales de protección necesarios, como máscaras, alcohol de uso médico y otros materiales. El personal del estudio enviará a un técnico al domicilio de la persona que presente síntomas compatibles con CoVID-19 , para efectuar un hisopado. El personal médico contactará inmediatamente al centro asistencia correspondiente para darle ingreso y un tratamiento sintomático oportuno.

-Si una persona voluntaria ingresa al estudio ¿podrá aplicarse otra vacuna para covid-19 si está aprobada y disponible en el mercado antes de que termine el estudio?

-Si estuviera disponible una vacuna contra el SARS-CoV-2 aprobada para su aplicación, no hay inconveniente en que la persona voluntaria acceda a ella. Sin embargo, esto implicará salir del estudio clínico.

-Si soy familiar de alguien del equipo investigador o miembro de fundación huésped, ¿puedo participar?

-Para garantizar la voluntariedad y autonomía en la decisión de participar del estudio, no podrán ser parte ni personas empleadas de Fundación Huésped ni familiares del equipo investigador. Lo mismo aplica para personal y familiares de los investigadores de Vacunar.

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Un nuevo protocolo antes de decidir desconectar a un paciente

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Los ensayos de duración limitada ofrecen a los pacientes de la UCI y a sus familias una opción ante las escasas probabilidades.

En 2019, el doctor Richard Leiter, especialista en cuidados paliativos, conoció a un paciente y a la esposa del hombre en la unidad de cuidados intensivos del Brigham and Women’s Hospital de Boston.

El paciente, de unos 70 años, tenía una enfermedad cardíaca y problemas renales.

Pero había estado viviendo en su casa y se encontraba razonablemente bien hasta que la sepsis, una infección del torrente sanguíneo potencialmente mortal, lo envió a urgencias.

Trabajadores sanitarios atienden a un paciente con COVID-19 en el Hospital Llavallol en Buenos Aires. Foto AP Photo/Natacha Pisarenko.

Trabajadores sanitarios atienden a un paciente con COVID-19 en el Hospital Llavallol en Buenos Aires. Foto AP Photo/Natacha Pisarenko.

Llevaba ya varios días conectado a un respirador artificial y necesitando fármacos para evitar que su presión arterial cayera en picada.

Ahora, “sus riñones ya no funcionaban y no se despertaba en absoluto”, recuerda Leiter, y añade: “Nos preocupaba mucho que no fuera a sobrevivir”.

Cuando el equipo de cuidados paliativos renales -que incluye una enfermera y un trabajador social, así como un nefrólogo de consulta- se reunió con la mujer del hombre para hablar del tratamiento, le propuso lo que se conoce como un ensayo de duración limitada, en el que el tratamiento de mantenimiento de la vida continúa durante un período acordado para ver cómo responde el paciente.

Leiter explicó que el equipo podía probar la diálisis continua, que podría hacer lo que los riñones del hombre ya no podían: eliminar las toxinas y los líquidos de su cuerpo para que pudiera recuperar la conciencia.

Pero “no estábamos seguros de que la diálisis sirviera de algo”, recuerda haberle dicho Leiter.

El equipo no era optimista.

Además, la diálisis continua implica la implantación de un gran catéter en el cuello, un procedimiento invasivo que se suma a las incómodas medidas que el paciente ya estaba soportando.

Su mujer informó de que él valoraba su independencia y su conciencia mental.

Si el hombre se estaba muriendo, la diálisis podría simplemente prolongar su sufrimiento; si sobrevivía, podría quedar gravemente afectado.

Ella comprendía los riesgos, recordó Leiter.

 “Me dijo: ‘Comparto tu preocupación, pero necesito saber que lo he intentado’“.

Aceptó someterlo a diálisis las 24 horas del día durante tres días.

Si la presión arterial de su marido se estabilizaba y se despertaba, el equipo continuaría el tratamiento.

Pero si seguía inconsciente, explicó Leiter a la mujer, eso indicaba que era poco probable que su marido se despertara.

En ese caso, el equipo mantendría al paciente cómodo mientras le retiraban los dispositivos y fármacos de soporte vital.

Opción​

Aunque hay pocos datos sobre la frecuencia con la que los médicos de cuidados intensivos sugieren un ensayo de duración limitada, “está ganando adeptos como forma de relacionarse con los pacientes y las familias en las UCI”, dijo el Dr. Douglas White, que dirige el Programa de Ética y Toma de Decisiones en Enfermedades Críticas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh.

Este enfoque puede recibir un impulso gracias a un estudio realizado en tres grandes hospitales de Los Ángeles y publicado recientemente en JAMA Internal Medicine.

Los investigadores formaron a los miembros del personal de la UCI, entre ellos unos 50 médicos, para que utilizaran ensayos de duración limitada cuando se reunieran con los familiares que tomaban las decisiones de los pacientes que estaban demasiado enfermos para dirigir su propia atención.

“La situación típica es que el equipo médico es pesimista”, dijo el doctor James A. Tulsky, médico de cuidados paliativos del Instituto Oncológico Dana Farber de Boston y coautor de un editorial que acompaña al estudio.

“Los pacientes están muy enfermos y al equipo le preocupa que las probabilidades de supervivencia, con cualquier tipo de calidad de vida aceptable para el paciente, sean muy bajas”, dijo.

“Sin embargo, la familia mantiene la esperanza de que algo cambie. Puede haber mucho conflicto en torno a esto”.

Un ensayo limitado en el tiempo -se utilice o no ese término preciso por parte del personal de la UCI- incorpora varios elementos clave.

El equipo médico pregunta a los familiares sobre lo que le importa al paciente, incluidos los esfuerzos médicos que aceptaría o rechazaría.

Si los médicos proponen un tratamiento, como un ventilador para ayudar a un paciente a respirar o un dispositivo para ayudar a un corazón vacilante, explican no sólo los posibles beneficios sino también los inconvenientes.

“Estas intervenciones son potencialmente dolorosas, carecen de dignidad y son tremendamente gravosas“, afirma Tulsky.

A menudo, hay que sedar a los pacientes de la UCI para que no intenten sacar los incómodos tubos y catéteres respiratorios.

El equipo y la familia acuerdan un tiempo determinado para probar el tratamiento, que puede ser de 24 a 48 horas o unos días, según la terapia y el estado del paciente.

A continuación, el personal traza los marcadores concretos que mostrarán si el paciente está mejorando.

Tal vez pueda respirar con menos apoyo del ventilador, o reciba resultados alentadores de los análisis de sangre, o recupere la conciencia.

Entonces, podrá abandonar la UCI para recibir los cuidados hospitalarios habituales.

“Queremos poder decir que le hemos dado el tiempo suficiente para ver cómo le va a ir”, dijo el Dr. Dong Chang, especialista en cuidados críticos del Centro Médico Harbor-UCLA y autor principal del estudio.

“Lo único que no queremos es continuar indefinidamente“, dijo.

Cuando los pacientes no cumplen los objetivos especificados, añadió, “eso suele ser una señal de que no van a mejorar: fallecerán o acabarán en un estado que no desearían”.

En ese caso, la familia puede optar por un tratamiento menos agresivo o por cuidados de confort.

El estudio de Los Ángeles, en el que participaron unos 200 pacientes de la UCI con una edad media de 64 años, demostró la gran diferencia que puede suponer este enfoque.

La mitad de los participantes fueron tratados antes de que los hospitales adoptaran los ensayos de duración limitada; los investigadores compararon sus resultados con los de los pacientes tratados después de que dichos ensayos se convirtieran en práctica habitual.

Al principio, el 60% de los pacientes se reunía formalmente con la familia para sopesar las decisiones.

Después de que los hospitales introdujeran los ensayos de duración limitada, casi el 96% de las familias tuvieron reuniones formales, y éstas tuvieron lugar mucho antes, un día después del ingreso del paciente, en lugar de cinco días.

Las sesiones tenían muchas más probabilidades de incluir discusiones sobre los valores y preferencias del paciente y sobre los riesgos y beneficios del tratamiento.

La duración media de la estancia se redujo en un día, un cambio significativo.

Y lo que es más importante, la proporción de pacientes que permanecieron durante semanas en la UCI se redujo drásticamente, quizá porque menos recibieron tratamientos invasivos más tenían órdenes de no reanimación.

Sin embargo, la tasa de mortalidad fue prácticamente la misma -y elevada, casi un 60%- en ambos grupos.

“Nos tranquilizó saber que no estábamos empujando a los familiares a situaciones incómodas, empujándolos a reducir los tratamientos para alguien que habría sobrevivido”, dijo Chang.

Los ensayos de tratamiento coinciden con lo que muchos pacientes dicen a sus médicos, dijo White: “Dicen cosas como: ‘Si puedes sacarme de esto rápidamente, por supuesto. Pero no me mantengas con máquinas a largo plazo‘”.

Decisiones difíciles

Los ensayos también pueden ayudar a las familias que se enfrentan a decisiones aplastantes, y que a menudo sufren culpa y dudas tras la estancia de sus seres queridos en una UCI.

“La gente es muy humana en su forma de reaccionar ante una mala noticia impactante”, dijo White. “Puede llevar tiempo asimilarlo“.

Los ensayos de tratamiento proporcionan ese tiempo y ofrecen una tercera opción: un punto intermedio entre autorizar todos los procedimientos agresivos posibles o suspender las medidas de mantenimiento de la vida.

Para las familias, dijo Chang, “participar en estas conversaciones, ver cómo se desarrolla el tratamiento ante ti, puede ser un estímulo.

 ‘Ahora veo lo que ven los médicos. Entiendo por qué creen que no va bien'”.

En una UCI en la que nadie sugiere una estrategia de este tipo, los propios familiares pueden preguntar: ¿Podemos hacer una prueba de tiempo limitado, si hay algo que crees que puede ayudar?

“El personal entendería lo que significa, y creo que respondería positivamente”, dijo Leiter.

Su paciente en el Brigham and Women’s Hospital, incluso con diálisis continua, nunca se despertó, recordó Leiter: “Cuando pasaron tres días, su mujer dijo: ‘Basta. Hagamos lo posible para que muera en paz'”.

Ella y sus hijos se reunieron mientras el equipo le suministraba analgésicos y retiraba los tubos y la maquinaria.

Mientras mantenían la vigilia, el hombre murió en cuestión de horas.

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Entrenan abejas para “sacar la lengua” al oler el covid-19

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Un grupo de científicos neerlandeses aprovecha el excelente sentido del olfato de las abejas para que detecten personas contagiadas.

Hacerse una PCR ha sido una experiencia poco agradable para muchos esta pandemia, lo que ha llevado a un grupo de científicos neerlandeses a buscar alternativa de diagnóstico: aprovechar el excelente sentido del olfato de las abejas para que detecten los contagios, haciendo que “saquen la lengua” cada vez que huelan los cambios que la covid-19 provoca en el cuerpo humano.

El coronavirus, al igual que muchas otras enfermedades, provoca cambios metabólicos en el organismo que hacen que el cuerpo emita un olor específico.

Frente a esto, las abejas, que son capaces de localizar una flor a varios kilómetros de distancia, se pueden entrenar cual perros para que reconozcan el olor que desprenden muestras infectadas con el SARS-CoV-2, el virus que provoca el covid-19, y prepararlas para ser unas auténticas PCR.

Entrenan abejas para "sacar la lengua" al oler covid-19.

Entrenan abejas para “sacar la lengua” al oler covid-19.

Se entrenan en cuestión de minutos, son un animal accesible en todos los países del mundo y, aunque provoquen fobias a ciertas personas, las abejas pueden ser algo más agradables si se comparan con los hisopos que se usan para las PCR, lo que hace que esta técnica, “BeeSense”, sea muy tentadora, en especial dada la escasez mundial y la necesidad de los test de diagnósticos.

“Lo maravilloso de las abejas es que tienen una capacidad olfativa muy fuerte, son como los perros, y pueden incluso detectar cambios menores. Pueden hacer cosas fascinantes”, dijo  Aria Samimi, director de la Startup InsectSense, que unió fuerzas con el laboratorio neerlandés Wageningen Bioveterinary Research (WBVR) para hacer sus ensayos y ver cómo las abejas pueden detectar si una persona está o no enferma de covid-19.

Recuerda que los confinamientos decretados en diferentes países durante la pandemia fueron porque “no teníamos sistemas de diagnóstico suficientes como para separar a las personas contagiadas del resto, y esto es algo que las abejas pueden aprender en pocos minutos, en comparación con los perros, y tan pronto como aprendan, podrán hacer las detecciones en pocos segundos”.

150 ABEJAS ENTRENADAS

La investigación aún se encuentra en su etapa inicial. Fueron entrenadas más de 150 abejas en el laboratorio con muestras infectadas con el SARS-CoV-2 de visones y humanos, dándoles una solución de agua azucarada como recompensa cuando tenían que oler el metabolismo relacionado con el covid-19, lo que les ha enseñado a extender la lengua para alcanzar el dulce.

Un grupo de científicos neerlandeses aprovecha el excelente sentido del olfato de las abejas para que detecten personas contagiadas.

Un grupo de científicos neerlandeses aprovecha el excelente sentido del olfato de las abejas para que detecten personas contagiadas.

“Al repetir esta acción varias veces, las abejas asociaron la recompensa con el aroma como estímulo. Con este condicionamiento repetido, pronto las abejas comenzaron a extender la lengua solo para el olor, sin que se ofreciera una recompensa como seguimiento”, explican los científicos.

De salir adelante con todas las garantías, puede convertirse en una técnica “muy útil para prevenir y gestionar los futuros brotes”” de cualquier virus a gran escala, dice Samimi.

“Es globalmente accesible, no solo para países desarrollados sino también para los que tienen bajos ingresos”, insiste.

NO HAY QUE TENERLES MIEDO

Samimi calma a los más escépticos que ponen la apifobia sobre la mesa: la idea no va de dejar rondar a las abejas a su aire por los aeropuertos o los hospitales, y que vayan sacando la lengua cada vez que huelan el covid-19.

El planteamiento requiere un biosensor, dentro del que se colocarían las abejas. La gente puede respirar dentro, o a través de otra herramienta que acerque las muestras a las abejas.

Por tanto, el siguiente paso es trabajar en la “escalabilidad” de este enfoque y, dado que las abejas son accesibles a nivel mundial, lo único que la gente necesita es una máquina para poder entrenar a estos insectos.

No hay peligro de que las abejas propaguen la enfermedad: no son sensibles al virus y no entran en contacto directo con él durante los ensayos.

No hay peligro de que las abejas propaguen la enfermedad: no son sensibles al virus y no entran en contacto directo con él durante los ensayos.

InsectSense ya ha desarrollado varios prototipos de aparato que puede entrenar simultánea y automáticamente a varias abejas, y un biosensor que despliega a las abejas entrenadas para el diagnóstico.

“Esta tecnología puede ser un sistema de diagnóstico muy eficaz para los países de bajos ingresos que enfrentan desafíos para acceder a la infraestructura y las tecnologías” de diagnóstico necesarias, añade la empresa.

En principio, tampoco hay peligro de que las abejas propaguen la enfermedad: no son sensibles al virus y no entran en contacto directo con él durante los ensayos.

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Cuántos millones de Tyrannosaurus rex habitaron la tierra: la cifra que no deja de sorprender

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Un estudio publicado en la revista Science calculó la población de esta especie icónica que vivió hace 65 millones de años.

El Tyrannosaurus rex es seguramente la especie de dinosaurio más icónica. Todos tenemos en la mente las imágenes de la película Jurassic Park y como ese colosal animal era capaz de comerse a una persona de un bocado.

Estos dinosaurios vivieron a finales del período Cretácico hace unos 65 millones de años aproximadamente, son uno de los terópodos carnívoros conocidos de mayor tamaño (13 metros de largo y 4 metros de altura) y su hábitat era lo que es hoy América del Norte, pero… ¿Sabemos si era un dinosaurio muy extendido? ¿Cuántos T. rex vivieron en esa época?

Un nuevo estudio, publicado en la revista Science, ha determinado que vivieron en la Tierra aproximadamente 2.500 millones de individuos.

El cráneo de un Tyrannosaurus rex joven, expuesto en el Museo de las Rocosas en Bozeman, Mont. Crédito...Millard H. Sharp/Science Source

El cráneo de un Tyrannosaurus rex joven, expuesto en el Museo de las Rocosas en Bozeman, Mont. Crédito…Millard H. Sharp/Science Source

El equipo de investigadores, liderados por el paleontólogo de la Universidad de California Charles R. Marshall, aprovechó la relación entre masa corporal y densidad de población observada en animales vivos para estimar los rasgos de población de esta icónica especie extinta hace tanto tiempo.

Sus hallazgos sugieren que cerca de 20.000 T. rex vivieron simultáneamente en algún momento durante su permanencia en la Tierra y persistieron durante unas 127.000 generaciones. Estas estimaciones ofrecen un total aproximado de 2.500 millones de individuos durante toda la existencia de la especie.

Además, los autores estiman que la densidad de población de la especie equivalía a 3.800 T. rex en un área del tamaño de California, equivalente a solo dos animales en un área del tamaño de una ciudad como Washington D.C, de tamaño similar a la ciudad de Barcelona.

Los resultados también permitieron al equipo de Marshall determinar que solo alrededor de 1 de cada 80 millones de T. rex sobrevivió al paso de las eras en forma de restos fosilizados.

Una niña ciega toca una reproducción del dinosaurio Tyrannosaurus rex durante una visita guiada para personas con discapacidad visual en el Museo de Historia Natural de Viena, Austria Foto archivo. EFE/Christian Bruna

Una niña ciega toca una reproducción del dinosaurio Tyrannosaurus rex durante una visita guiada para personas con discapacidad visual en el Museo de Historia Natural de Viena, Austria Foto archivo. EFE/Christian Bruna

Método que sirve para otras criaturas extintas

Los autores aseguran que el marco que han desarrollado podría aplicarse a cualquier criatura extinta disponiendo de los datos adecuados. Esto abre la puerta a una serie de nuevas investigaciones sobre otras cuestiones paleoecológicas y tafonómicas.

“Se puede aprender mucho del registro fósil sobre especies extintas como los dinosaurios. Sin embargo, debido a la naturaleza fragmentada del registro, la comprensión de variables ecológicas como la densidad y la abundancia de la población sigue siendo un reto”, explican los autores.

Cuando se quiere calcular la población existente de una especie viva, la forma de comprender mejor estas variables es mediante el uso de la relación establecida entre la densidad de población y la masa corporal. Lo que se conoce como Ley de Darmuth establece que la densidad media de la población de una especie disminuye con el tamaño corporal a un ritmo predecible.

Aplicando la Ley de Darmuth y la gran cantidad de datos paleontológicos del enorme T. rex, Charles Marshall y sus colegas calcularon los rasgos a nivel poblacional y la tasa de conservación de fósiles de la especie.

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