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Ara San Juan

8 interrogantes sobre el ARA San Juan

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El hallazgo del ARA San Juan volvió a plantear una serie de interrogantes, algunos de los cuales tienen respuesta y otros tendrán que ser abordados en el próximo período, porque hay posturas diferentes. Durante este año surgieron muchas teorías conspirativas de manera que habrá que abordar las enormes dudas que surgieron y siguen surgiendo.

1 ¿Está clara la misión del ARA San Juan en su travesía a Ushuaia?

–Por el momento no surgió ningún elemento serio que cuestione la información oficial: el submarino participó de un ejercicio, que suele hacerse a finales de cada año, con una combinación de buques de la Marina. Los testigos indican que esos navíos estaban en Ushuaia al mismo tiempo que el ARA San Juan. No faltan quienes sostienen que el submarino realizaba alguna tarea de espionaje. Por ahora, no apareció evidencia de una misión semejante.

2 ¿Está claro que no hubo agresión exterior?

–Luis Tagliapietra, cuyo hijo está en el submarino, pudo visualizar gran parte de las imágenes tomadas por el Seabed ya que es uno de los tres familiares que Ocean Infinity llevó como testigos de su labor. Tagliapietra dijo en C5N que no se ve en el casco ningún rastro de que fuera impactado por un elemento externo. O sea descarta la existencia de torpedos, así como un golpe de algún pesquero ilegal.

3 ¿Por qué no se encontró antes a la nave si habían pasado buques de búsqueda por el lugar?

–Según explican desde el Seabed, el San Juan estaba al final de una canaleta, un cañadón, y se confundía con una línea de rocas que constituía ese mismo cañadón. El contacto fue analizado en septiembre y se lo calificó como D, es decir probable, pero no de alta probabilidad. Los expertos de Ocean Infinity dicen que haciendo un relevamiento de las imágenes —trabajo que se hizo en Estados Unidos— percibieron una especie de hueco en el fondo, que podría ser producto del impacto de algo pesado. Eso los llevo a recalificar el contacto al final. Ni el Yantar ruso ni el Atlantis norteamericano, que rastrearon esa zona, tenían tecnología suficiente –dicen en el Seabed– para hacer la detección.

4 ¿El San Juan se encontró antes y se ocultó el hallazgo? ¿El Gobierno ya sabía que se había encontrado?

–Tagliapietra afirma que no hubo ninguna maniobra, que vivió los hechos desde el propio barco y al instante. El padre del teniente de corbeta Alejandro Tagliapietra venía insistiendo en que debía hacerse una revisión general de todas las imágenes y que tal vez por ello era bueno dejar la búsqueda por dos meses, pensar y analizar, y luego volver. Según Tagliapietra, un análisis final los llevó a volver sobre ese cañadón por la visualización de lo que parecía un impacto sobre el fondo. Habrá que seguir viendo evidencia, pero no se entiende de qué hubiera servido ocultar el hallazgo y por qué era útil darlo a conocer recién el sábado.

5 ¿Está claro por qué se produjo la tragedia?

–Hay cosas que están claras. Entró agua a través de una válvula que se llama Eco-19, el agua alcanzó las baterías, se produjo una reacción por el hidrógeno de las baterías, la tripulación murió, el barco quedó sin control, fue hacia abajo, luego implosionó por la presión, algo parecido a lo que es el retorcido de una lata de gaseosa, se produjo una vía de agua (un ingreso): el agua entró con enorme violencia, algunos hablan de a más de 2 mil kilómetros por hora.

El punto clave está en la válvula Eco-19. Los expertos convocados por la Marina iban a dar a conocer un dictamen en estos días señalando que hubo una operación equivocada de esa válvula, es decir un error humano, de integrantes de la tripulación. Afirman que el jefe del submarino reconoció meses antes, en julio, que habían operado la válvula durante la travesía, algo que no se debe hacer. La Eco-19 —dicen los expertos— sólo se manipula en puerto.

Por su parte, los familiares afirman que la válvula venía con problemas y que registró un problema de “estanqueidad” ya en julio, o sea que se filtraba agua. Ellos dicen que el ARA San Juan debió ir a dique y a mantenimiento en enero de 2017 y que eso no se hizo, lo que hubiera solucionado el problema. Lo que sostienen es que mandaron a sus familiares “en una lata, que no estaba en condiciones”. Es el punto nodal del caso.

Tagliapietra, desde el Seabed, afirma que la válvula seguramente no podrá ser recuperada por la destrucción que se ve en el submarino, por lo que será difícil tener la pieza misma como evidencia.

6 ¿Cómo actuó la jueza Marta Yañez en el expediente?

–La mayoría de los familiares consideran que la causa le queda muy grande: fue lenta y no tuvo la menor energía en la conducción del expediente. Por ejemplo, tardó dos meses en allanar las oficinas de la Marina, cuando lo primero que había que hacer era secuestrar la documentación sobre el submarino. Es más, allanó a raíz de que los familiares denunciaron que en Mar del Plata y Puerto Belgrano se estaba sacando documentación de noche. Tampoco actuó con energía cuando el Gobierno dejó la búsqueda del barco. Nunca se plantó frente al Poder Ejecutivo ni ante la Armada.

Como está ocurriendo con la mayoría de los jueces federales, no cruzan ninguna línea imaginaria de las trazadas por la Casa Rosada. Su declaración de que Mauricio Macri no entra en las cadena de responsabilidades –más allá del tema judicial– parece ir en esta línea de hacer buena letra con el Poder Ejecutivo.

7 ¿Se puede reflotar el ARA San Juan?

–La mayoría de los expertos afirman que no es técnicamente posible. Incluso en el Seabed se asombraron de que el CEO de Ocean Infinity no haya dejado en claro que se trata de una misión imposible. Más bien sostuvo lo contrario: dijo “que podrían colaborar” en una misión de ese tipo. Ellos en el Seabed tienen una grúa capaz de alzar 200 toneladas y el San Juan tiene 2 mil toneladas, siempre que esté vacío. Ahora está lleno de agua y con niveles de presión siderales. Algunos expertos señalan que sólo por el agua se estaría hablando de 20 mil toneladas. Aún así, habrá que tener los ojos y los oídos abiertos para ver si alguien considera que se puede hacer la operación, sin destruir el submarino.

La cifra de 4 mil millones de dólares no se sabe de dónde salió. Es un disparate. El rescate del Kurz costó unos 80 millones de dólares. El submarino ruso estaba a 110 metros de profundidad y a 120 kilómetros de la costa. El San Juan está a 907 metros de profundidad y a 400 kilómetros de la costa. Por de pronto, la cifra de 4 mil millones es una manipulación.

Queda una pregunta no menos importante: ¿para qué reflotar el submarino? Una parte de los familiares quieren recuperar los restos y otra parte prefiere que descansen en el mar.

El perito naval Fernando Morales agregó un argumento de peso: no hay ninguna chance de reflotar el San Juan en menos de dos años. Es un procedimiento muy complejo, que necesitará de muchísima planificación, una operación inédita en la que habrá que ver cómo el submarino no se fracciona e incluso requerirá de un soporte en el que colocar el San Juan una vez rescatado. Para entonces, los cuerpos y los propios materiales de la nave, que sufrieron una implosión violenta y un ingreso de agua a una velocidad descomunal, tendrán tres años en el agua, en la profundidad, sometidos a las inclemencias y la fauna.

Una vez que se vean las fotos, se podrá determinar si se necesita más información para determinar por qué se produjo el naufragio. La jueza dijo que tal vez se pueda usar un robot para rescatar algunas piezas. Lo concreto es que el próximo paso es el análisis de las 67 mil fotos que el Seabed entregará a fin de mes.

8 ¿Como se determinarán las responsabilidades?

–Durante los últimos años se han utilizado las tragedias para manipular políticamente las responsabilidades penales. Ocurrió con la tragedia de Once, donde el actual oficialismo plantó un perito –uno solo de los seis que actuaron– y sobre la base de ese profesional, Juan Alfredo Brito, direccionó la causa contra el gobierno anterior. Fue el único perito que sostuvo que “no se puede decir que el tren frenaba”. Las manipulaciones groseras se vieron también en el caso Nisman. En cambio se barrió debajo de la alfombra lo ocurrido en Time Warp o en el incendio de Iron Mountain, sin control en la fiesta electrónica y mal habilitado el depósito.

Las responsabilidades penales sólo les caben a quienes están directamente relacionados con los hechos. Ningún presidente ni un ministro ni un jefe de la Armada pueden saber si la válvula Eco-19 estaba en condiciones. Eso le corresponde a un jefe de la flota de submarinos o algún otro oficial con supervisión directa sobre el Ara San Juan. Lo mismo vale para el que decidió no hacer en enero de 2017 el mantenimiento que correspondía. La imputación deberá ser homicidio culposo o estrago culposo seguido de muerte. Si el jefe de la flota, por ejemplo, le informó por escrito al jefe de la Armada que el submarino no estaba para hacer la travesía y el titular de la Armada ordenó que el Ara San Juan fuera igual, ahí sí habría responsabilidad penal. Pero tiene que ser un contacto directo con lo ocurrido.

Desde ya que existen responsabilidades políticas. Si uno tiene en su equipo personas que cometen gravísimos errores, tendrá que hacerse cargo. No significa un proceso judicial, pero el hecho categórico es que durante la administración Macri se perdió un submarino y la tragedia se cobró 44 víctimas.

Lo que existen son responsabilidades políticas de igual magnitud en el manejo de la catástrofe. Por de pronto, el Presidente tiene responsabilidad por dejar en el cargo al ministro Oscar Aguad y al jefe de la Marina que no hicieron nada de nada frente al hecho dramático de que las esposas, las hermanas, las hijas, las madres de los tripulantes tuvieran que pasar 52 días frente a las rejas de la Casa Rosada para exigir que se firme un contrato y se siga buscando al submarino. En ese momento no lo buscaba nadie. El propio Mauricio Macri es responsable del bochorno de los 52 días pasados bajo la lluvia y el frío por esas mujeres que se encadenaron a metros de su despacho.

De todo lo ocurrido con la tragedia del Ara San Juan, eso fue de lo más grave. Y buena parte de la prensa lo encubrió de manera escandalosa. El submarino se encontró porque los familiares pelearon y pelearon. El Gobierno estuvo del lado de enfrente, dilatando, obstruyendo. Siempre.

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Oficializaron el ascenso post mortem de los 44 tripulantes del ARA San Juan

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Tal como había anunciado el presidente Alberto Fernandez en su discurso ante el Congreso por el inicio de las sesiones ordinarias de este año, el Gobierno confirmó el ascenso post mortem de los 44 tripulantes del submarino ARA San Juan. La medida se hizo efectiva a partir del Decreto 212/2020 publicado este martes en el Boletín Oficial.

El documento, que lleva la firma del mandatario nacional y del ministro de Defensa, Agustín Rossi, explicó que esta iniciativa tiene “el propósito de reparar el valor profesional del desempeño del citado personal militar, otorgándoles el ascenso al grado inmediato superior” al que tenían al momento de la desaparición.

En este sentido, señalaron que “la información disponible permite concluir” que los tripulantes de la nave accidentada se comportaron “con elevada vocación de servicio y disposición para afrontar los rigores a los que se vieron sometidos, cumpliendo cabalmente los deberes del servicio en pos de la protección de la integridad territorial, la soberanía nacional y el bienestar de los habitantes de la República Argentina”.

Por esta razón, el Ejecutivo considera necesario “contribuir, desde lo específico de sus atribuciones, a las acciones vinculadas al reconocimiento que el Personal Militar ha recibido por parte de los Poderes del Estado y de la opinión pública nacional e internacional”.

La medida fue anticipada por Alberto Fernández durante su discurso de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso. (Reuters)

La medida fue anticipada por Alberto Fernández durante su discurso de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso. (Reuters)

De esta manera, fueron ascendidos los capitanes Pedro Martín Fernández y Jorge Ignacio Bergallo; los tenientes Fernando Ariel Mendoza, Diego Manuel Wagner, Víctor Andrés Maroli, Eliana María Krawczyk y Alejandro Damián Tagliapietra; el suboficial primero Javier Alejandro Gallardo; los suboficiales primeros Víctor Hugo Coronel, Walter Germán Real y Hernán Ramón Rodríguez, y los suboficiales segundos Roberto Daniel Medina, Celso Oscar Vallejos, Hugo Arnaldo Herrera, Víctor Marcelo Enríquez, Ricardo Gabriel Alfaro Rodríguez y Daniel Adrián Fernández.

Lo mismo se hizo con los cabos Fernando Gabriel Santilli, Jorge Eduardo Valdez, Sergio Antonio Cuellar, Alberto Ramiro Arjona, Cristian David Ibáñez, Mario Armando Toconas, Franco Javier Espinoza, Jorge Isabelino Ortiz, Enrique Damián Castillo, Hugo Dante Cesar Aramayo, Luis Esteban García, Germán Oscar Suárez, Daniel Alejandro Polo, Luis Alberto Niz, Leandro Fabián Cisneros y Fabricio Alejandro Alcaraz Coria.

La lista se completa con el capitán Fernando Vicente Villareal; los tenientes Adrián Zunda Meoqui, Renzo David Martin Silva y Jorge Luis Mealla; el suboficial principal Alberto Cipriano Sánchez; los suboficiales primeros Cayetano Hipólito Vargas y Luis Marcelo Leiva; el suboficial segundo Jorge Ariel Monzón y los cabos Luis Carlos Nolasco, David Adolfo Melián y Aníbal Tolaba.

El submarino ARA San Juan y su tripulación.

El submarino ARA San Juan y su tripulación.

“Quiero dedicar un instante a las víctimas del hundimiento del submarino A.R.A. San Juan. Ha sido un hecho traumático que no solo ha generado un fuerte al interior de la Armada Argentina y en las 44 familias que sufrieron la pérdida de sus seres queridos, sino que también ha marcado a la sociedad argentina”, señaló Alberto Fernández durante su discurso del domingo pasado ante el Congreso.

En ese momento, el Presidente adelantó que su administración iba “a honrar y mantener viva la memoria del los submarinistas ordenando el ascenso post mortem de cada uno de ellos”, algo que finalmente se oficializó.

Sin embargo, esta decisión ya circulaba entre los principales funcionarios del actual Gabinete. El pasado 10 de febrero, Rossi recibió en su despacho del piso 11 del edificio Libertador a buena parte de las 44 familias de los marinos que perdieron la vida en noviembre de 2017.

En aquella ocasión, el ministro de Defensa les comunicó la intención presidencial de considerar oficialmente como “muertos en acto de servicio” a todos los integrantes de la tripulación militar de la embarcación -tal como lo establece la legislación vigente-, al tiempo que les comunicó que el anuncio se haría en ocasión de la apertura de sesiones.

Familiares de algunos de los tripulantes del submarino, durante uno de los homenajes a los desaparecidos tras el hundimiento. (Christian Heit)

Familiares de algunos de los tripulantes del submarino, durante uno de los homenajes a los desaparecidos tras el hundimiento. (Christian Heit)

Entre los Considerandos del Decreto que se publicó este martes, el Gobierno recordó que la nave se accidentó “en ocasión del desarrollo de tareas de patrullaje y control del mar en la Zona Económica Exclusiva de la República Argentina el día 15 de noviembre de 2017″ y que como consecuencia del siniestro fallecieron todos sus tripulantes.

El texto señaló, además, que luego de un año de intensa búsqueda, fueron localizados los restos del sumergible “a más de novecientos metros de profundidad en el mar argentino, en un cañón submarino del talud continental”.

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Rafael Grossi, el argentino que fue clave para hallar al ARA San Juan y ahora dirigirá las riendas nucleares de la ONU en un período de alta tensión

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El embajador, uno de los mayores expertos mundiales en el tema atómico, tendrá que lidiar con las tensiones en Irán y Corea del Norte, así como las posibles carreras de armas entre EEUU, China y Rusia.

Rafael Mariano Grossi

El embajador Rafael Grossi alcanzó este martes el desafío para el que se preparó toda su carrera. Luego de tres décadas de experiencia diplomática, con visitas a instalaciones atómicas de Irán y Corea del Norte, y un papel clave para los avances hacia la desnuclearización, logró el consenso de las potencias para ser elegido como nuevo director general de la agencia nuclear ONU.

Abogado de formación, apenas se graduó con medalla de plata del Instituto del Servicio Exterior de la Nación (ISEN) en la primera camada de la presente democracia argentina, todavía en la Guerra Fría, fue seleccionado para formarse y conocer de cerca la tecnología nuclear de INVAP, en Bariloche, un viaje que lo marcó de por vida. A su regreso, trabajó con Roberto García Moritán, quien se convertiría en uno de sus mayores mentores en el área nuclear de Cancillería.

Su currículum muestra su idoneidad para el cargo. Entre 1997 y 2000 presidió el Grupo de Expertos Gubernamentales de las Naciones Unidas sobre el Registro Internacional de Armas. Posteriormente, fue asesor del Subsecretario General de las Naciones Unidas en materia de Desarme, y fue titular del Grupo de Países Suministradores Nucleares. Ya en el OIEA, se desempeñó como jefe de gabinete y vicedirector de Yukiya Amano, japonés que dirigió el organismo desde 2009 hasta hace su muerte, ocurrida unos meses.

Grossi también se desempeña como embajador en Austria

Grossi también se desempeña como embajador en Austria

En 2015 anunció su primer intento por ser elegido director general. Ese año, la tradición indicaba que Amano dejaría el cargo tras dos períodos y el argentino sonaba como su sucesor natural. Sin embargo, la intención del director de mantenerse en el cargo mermó su candidatura. Fuentes de cancillería comentaron a Infobae que la entonces canciller, Susana Malcorra, concentró los esfuerzos diplomáticos argentinos en su búsqueda de llegar a la Secretaría General de la ONU, lo que dejó a Grossi con escasas posibilidades.

Esa experiencia no borró el objetivo de su mente. “Rafael venía alistándose desde 2016 para esta votación”, destacó Fabián Calle, director académico del Instituto del Servicio Exterior de la Nación (ISEN), especialista en Defensa por la National Defense University of Washington y amigo cercano de Grossi, en referencia a la campaña internacional que hizo para asegurar los apoyos. “Estuvo trabajando mucho en armar la coalición que lo llevó a ganar la elección. Hay una muy buena sintonía especialmente con Estados Unidos, Francia, Brasil, así como con el canciller Faurie y el gobierno de Mauricio Macri”, añadió. Washington y Brasilia manifestaron abiertamente su respaldo en las últimas semanas.

Mauricio Macri recibió en julio en su despacho al embajador Rafael Grossi para ratificar su apoyo.

Mauricio Macri recibió en julio en su despacho al embajador Rafael Grossi para ratificar su apoyo. “Faurie se movió como un león con él,lo acompañó en todas las negociaciones”, destacó Calle

Los años de espera se acortaron ante el inesperado fallecimiento de Amano, que precipitó un adelanto de las elecciones.

No obstante, saltó a las portadas a fines de 2017 con una intervención clave en la búsqueda del submarino ARA San Juan. Tras conocer la desaparición, por iniciativa propia se contactó con la red internacional de monitoreo de la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (el pacto que controla que no haya ensayos nucleares, basado en Viena), para que rastreen la zona con sus estaciones sismológicas e hidroacústicas.

Así, captaron el “evento anómalo consistente con una explosión” en el mar que permitió dar con la ubicación del sumergible. “Aquella experiencia fue movilizante y tremendamente emocionante”, recordó en una entrevista.

Su tarea al frente del OIEA asoma como más ardua que la de su predecesor. “Estos cargos tienen mucho que ver con el período que te toca, en cuanto al contexto internacional. si los rusos y EEUU se llevan bien, si hay tensiones. A Amano le tocó un período con un Barack Obama de retórica más moderada, sin tensiones grandes y abiertas con China. A Rafael le toca un período más áspero, con el acuerdo de Irán caído, con la disputa abierta entre Washington y Beijing y las tensiones con Rusia”, explicó.

Sin embargo, Calle confía en las habilidades de Grossi, principalmente por su experiencia: “Es un negociador nato, ha trabajado toda su vida en organismos internacionales, con un permanente juego cruzado, de alianzas cambiantes. Su instinto natural es hablar, negociar, articular. Más allá de sus dotes, cuenta con toda esa gimnasia de los últimos 30 años que le sirvió mucho en esta elección. Todos ven que tiene dotes conciliadores y no se casa con ninguna postura. En privado tenía su opinión, pero nunca fue abanderado de una potencia”.

El embajador ya había sido elegido para presidir la conferencia 2020 del Tratado de No Proliferación Nuclear, considerada un salto previo para asumir el OIEA, pero el fallecimiento de Amano adelantó el proceso

El embajador ya había sido elegido para presidir la conferencia 2020 del Tratado de No Proliferación Nuclear, considerada un salto previo para asumir el OIEA, pero el fallecimiento de Amano adelantó el proceso

Por su parte, Peter Jenkins, ex embajador británico ante el OIEA, comentó a Infobae que en la comunidad diplomática “hay un reconocimiento generalizado de su experiencia en materia de control de armamentos y no proliferación, de sus dotes intelectuales y de su encanto personal”. Si bien el rumano Cornel Feruta parecía complicar la elección dividiendo los votos (con el apoyo de Rusia y China), finalmente dos tercios de los 35 electores apoyaron a Grossi. “Quienes votaron por él se sentían seguros de que se podía confiar en él para que protegiera al OIEA de cualquier Estado miembro que tratara de poner en peligro su reputación de profesionalidad, imparcialidad y objetividad”.

Las más de 10 visitas que ha realizado a Irán y las numerosas visitas a Corea del Norte (la cifra es confidencial, hechas cuando la dictadura comunista todavía permitía el ingreso de observadores internacionales) aseguraron el consenso de las potencias. Dentro de sus tareas, deberá estar al tanto de los avances atómicos de Teherán luego del rompimineto del acuerdo nuclear, seguir de cerca los ensayos nucleares de Pyongyang y tareas de más bajo perfil como detectar el tráfico ilegal de sustancias peligrosas para construir armas nucleares, teniendo en cuenta su posible impacto en acciones terroristas.

“Al menos al principio, la aplicación salvaguardias del acuerdo con Irán será probablemente su principal prioridad. Esto requerirá una gestión hábil de la relación del OIEA con los Estados Unidos”, añadió Jenkins, en referencia a las acusaciones de la Casa Blanca contra el régimen persa.

El propio embajador ya adelantó cómo cree que será su función. “Tenemos el enorme desafío de evitar que otros países se acerquen al arma nuclear. Es un trabajo de hormiga que nadie ve pero esencial para mantener la paz mundial”, expresó en julio. Pero también tiene en su agenda cuestiones menos rutilantes y de suma importancia. “Mi intención es reforzar toda esa agenda y abrir el OIEA aún más a las necesidades del desarrollo económico. Quiero integrar al sector privado para que nos ayuden a apoyar la difusión de las tecnologías nucleares en medicina, salud, agricultura como ya lo hacen en el ámbito de las Naciones Unidas en otras organizaciones del sistema. Quiero que los países que continúan en la vía de la generación nucleoeléctrica, y que son cada vez más, lo hagan de manera segura y medioambientalmente sustentable. Quiero trabajar muy fuerte en la temática de género integrando cada vez más mujeres a este ámbito tradicionalmente dominado por hombres”.

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Imputaron a tres integrantes de la Armada por la tragedia del ARA San Juan

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La causa judicial en la que se investiga el hundimiento del ARA San Juan junto a sus 44 tripulantes tiene sus primeros tres imputados. Todos eran oficiales de la Armada en el momento del siniestro.

Ellos son: el capitán de corbeta Jorge Andrés Sulia, ex jefe de Logística de la Fuerza de Submarinos; el capitán de fragata Hugo Miguel Correa, ex jefe de Operaciones del Comando de la Fuerza de Submarinos; y el capitán de navío Héctor Alonso, por entonces jefe del Estado Mayor de la Fuerza de Submarinos.

Las declaraciones indagatorias serán los días 22, 23 y 24 de octubre, respectivamente. Es decir, en el caso de Alonso, un día antes de que prescriba el presunto delito de “incumplimiento de funcionarios público”, tal como alertó la abogada querellante Valeria Carreras –y publicó este medio–, ya que el 25 de octubre se cumplirán los dos años de la zarpada del submarino desde la Base Naval Mar de Plata, fecha en la cual, para la letrada, “se configuró el delito”.

Esto tiene una razón de ser. La pena máxima para esa calificación legal es de dos años, y para los ex funcionarios el tiempo no se interrumpe, como para los que aún siguen en funciones, como por ejemplo, el ministro de Defensa, Oscar Aguad.

La jueza federal deja entrever que no serán los únicos imputados que tendrá la causa, y que estos serán “convocados con el devenir de la presente instrucción”.

La magistrada ya informó sobre la medida que tomó al actual jefe de la Armada, almirante José Luis Villán.

Los tres oficiales fueron los que firmaron la orden de zarpada del submarino ese 25 de octubre.

Sus superiores eran el contralmirante Luis Enrique López Mazzeo, por entonces comandante de adiestramiento y alistamiento de la Armada, y el ex comandante de la Fuerza de Submarinos, capitán de navío Claudio Villamide.

Hasta una semana después de la mayor tragedia de la Armada en tiempos de paz, la fuerza estaba bajo el mando del almirante Marcelo Srur.

El próximo 22 de octubre, es decir, el día de la primera indagatoria, la querella conformada por Carreras, Fernando Burlando y Lorena Arias presentará una larga lista de imputaciones, entre las que figuran las de Srur, López Mazzeo, Villamide y el ministro Aguad. Los acusan del presunto delito de “homicidio con dolo eventual”.

Como ya publicó Infobae, las órdenes de operaciones que pesaban sobre el ARA San Juan estaban divididas en cuatro fases.

La primera consistía en llegar hasta la Base Naval de Ushuaia, realizando patrulla submarina.

La segunda era una estadía en esa base.

La tercera, un ejercicio conjunto de ataque y posterior patrulla del mar.

La cuarta (realizar tareas de inteligencia sobre pesca ilegal, y posiciones de aviones y naves inglesas que operan bajo las ordenes de “gobernación Malvinas) nunca se concretó.

Según reconstruyó la Comisión Bicameral, el hundimiento de la nave ocurrió mientras desarrollaba la tercera etapa.

Según el trabajo de diputados y senadores, “eran las 10 de la noche del 14 de noviembre de 2017 cuando desde el ARA San Juan se realizó una comunicación de alta frecuencia al Comando de la Fuerza de Submarinos”.

Fue para informar que “estaba navegando normalmente, que iba a inmersión a plano profundo y que la próxima comunicación sería dentro de las próximas 48 horas”.

Sin embargo, a las 23:42, Fernando Villarreal, el jefe de Operaciones del buque, llamó al celular personal del jefe de Operaciones del Comando de la Fuerza de Submarinos, Hugo Miguel Correa. Le dijo que estaban en superficie porque acababan de tener un principio de incendio, pero que ya estaba controlado.

En la conversación, según la documentación aportada a la Bicameral y al juzgado de la jueza Yáñez, “Villarreal explicó que podría haberse producido por la entrada de agua por el sistema de ventilación. Pese a decirle que estaba bajo control, le consultó a Correa dónde estaban los buques de la flota por si necesitaban ser rescatados”.

Mientras esto sucedía, el capitán del submarino, Pedro Fernández, enfrentaba un temporal con olas superiores a los siete metros de altura.

Para la magistrada resultaría evidente que Correa no percibió la gravedad de lo que estaba sucediendo ya que respondió que el resto de la flota “estaban a 20 o 24 horas de navegación”.

Según declararon expertos tanto en sede judicial como en la Comisión Bicameral, ese tiempo se podría haber reducido a un máximo de 10 o 12 horas si el capitán de fragata Correa hubiese advertido que era necesario tomar medidas urgentes.

Exactamente 28 minutos después, es decir, en los primeros minutos del 15 de noviembre de 2017, Villarreal volvió a llamar a Correa. Actualizó la posición del submarino por GPS. Correa, por su parte, le pidió que estuviese atento porque en un rato iba a llamarlo el comandante de la Fuerza de Submarinos, Villamide.

Esto sucedió a las 00:58. Fue allí cuando el capitán del submarino le dijo a su superior que estaban navegando en superficie porque habían tenido un cortocircuito en las baterías de proa con principio de incendio, probablemente ocasionado por la filtración de agua de mar.

Villamide declaró en la causa que en ese momento le ordenó cancelar la patrulla emprender la derrota –el regreso– hacia la base naval de Mar del Plata.

El capitán Fernández le respondió que lo iba a hacer cuando volviera a inmersión. En ese momento estaba reponiendo aire y alejándose de la costa por el fenomenal temporal, que maltrataba a la nave.

El siguiente mensaje fue “por datos”, a través del sistema Tonina. Decía: “Ingreso de agua de mar por sistema de ventilación al tanque de baterías N° 3 ocasionó cortocircuito y principio de incendio en el balcón de barras de baterías. Baterías proa fuera de servicio. Al momento en inmersión propulsando con circuito dividido”; también aclaró que el principio de incendio había sido controlado y que no había novedades en la tropa, es decir que no había heridos.

A las 7:19, Villarreal volvió a llamar a Correa. Le preguntó si habían recibido el mensaje y le anunció que iban a abandonar la patrulla y los ejercicios. Volvían directamente a Mar del Plata. También le dijo que estaban cansados, que iban a bajar para poder descansar y revisar las baterías.

(Senado de la Nación)

(Senado de la Nación)

No hubo otra comunicación. A las 10:51, la Organización para la Prohibición Total de Pruebas Nucleares (CTBTO), que tiene su sede en Viena, informó la existencia de un evento hidroacústico anómalo.

Era la implosión del ARA San Juan.

El resto ya es conocido. Un año después se encontraron los restos del submarino a 900 metros de profundidad.

“La prueba colectada durante la presente investigación no arroja dudas de que dicho evento hidroacústico se produce con motivo del colapso estructural del submarino ARA San Juan”, escribieron en su dictamen los integrantes de la Bicameral.

Pudo haber cambiado el destino de los 44 tripulantes si Correa y Villamide tomaban otras decisiones. Si daban otro tipo de directivas, si prohibían la inmersión del ARA San Juan, a la espera de la llegada de los buques de la flota que habían realizado tareas de adiestramiento juntos a pesar del temporal y el mal tiempo.

Quizás a partir de la decisión de la jueza, algunas de estas preguntas tengan respuesta para los dolientes que lloran a sus seres queridos sepultados en el océano.

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