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Salud

Veganismo y lactancia: los riesgos para el bebé

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Una investigación descubrió un patrón común entre bebés lactantes con deficiencias neurológicas graves: se alimentaban exclusivamente de la leche materna y eran hijos de madres veganas. Resaltan la importancia de suplementar la vitamina B12 en esos casos.

Pediatras del Garrahan notaron que en el hospital se triplicaron los casos de bebés lactantes con deficiencias neurológicas graves -como apneas, convulsiones, desconexión del entorno social y retraso madurativo- relacionadas con la falta de vitamina B12. Luego de una investigación, descubrieron un patrón común: los bebés afectados se alimentaban exclusivamente de la leche materna y eran hijos de madres veganas. La conclusión fue que el deterioro neurológico era consecuencia de la falta de esta vitamina provocada por los hábitos alimentarios extremos de las madres. “El incremento de los casos puede estar relacionado con la popularidad de las dietas veganas”, advierte el estudio.

Los médicos comenzaron a indagar en la relación entre veganismo -o dietas vegetarianas extremas- y determinadas deficiencias neurológicas en bebés lactantes luego de identificar casos similares que no respondían a ninguna enfermedad de base. Notaron, además, que los casos se triplicaron en los últimos dos años. La característica común en todos los pacientes era la deficiencia extrema de vitamina B12, dato que llevó a los pediatras a consultar cuáles eran los hábitos alimentarios de las madres, ya que se trataba de bebés que se alimentaban exclusivamente a partir de la leche materna.

“Venimos viendo un aumento de casos en los niños con compromiso neurológico en donde los pediatras se enfocaban en descartar enfermedades neurológicas de base. Son bebés con un desarrollo normal aparente hasta los seis o siete meses de edad cuando comienzan a perder algunas pautas madurativas”, explica el pediatra Juan Aguirre, médico del Garrahan y autor del informe.

Según explicó el médico, la consulta de los padres llega cuando detectan que los bebés muestran un retroceso con respecto a las pautas de desarrollo neurológico esperable como sentarse, sostener la cabeza, sonreír o conectarse con el entorno. Algo que suele detectarse a los siete u ocho meses de edad.

“A partir de detectar casos similares comenzamos a estudiar los casos en retrospectiva y empezamos a indagar sobre los hábitos alimentarios de las madres. Encontramos en común que tenían hábitos vegetarianos y veganos y que no habían sido pesquisados ni por el obstetra en la etapa de la gestación ni por el pediatra en la etapa de lactancia”, aclara el médico. Fue a partir de ahí cuando los médicos comenzaron a estudiar el dosaje de la vitamina B12 en sangre.

Antes de seguir su explicación, Aguirre hace una advertencia. El estudio, aclara, no objeta la elección alimentaria de las madres; sólo advierte cuáles son las consecuencias en los bebés que no reciben las cantidades suficientes de dicha vitamina desde la gestación. “El objetivo no es oponerse a la decisión alimentaria de las madres sino advertir que si una embarazada decide mantener este hábito tiene que estar bien suplementada para que el bebé no corra riesgos”, agrega.

Qué es la vitamina B12

La vitamina B12 es una de las vitaminas esenciales para el funcionamiento del organismo. Es de origen animal y se encuentra en la carne, los lácteos, el huevo y algunas legumbres, aunque con bajo nivel de absorción. “La vitamina B12 es exógena al ser humano. Sin lácteos, ni huevos ni carne no hay forma de poder incorporarla. Es parte de las vitaminas esenciales y el organismo no tiene la capacidad para generarla”, aclara el médico.

Según sostiene el informe realizado en el Garrahan, la deficiencia de esta vitamina afecta principalmente a los órganos con elevado recambio celular, como la médula ósea y el sistema nervioso. “La leche humana es una fuente adecuada cuando los niveles maternos son normales. Los hijos de madres deficientes en B12 pueden nacer con deficiencia o manifestarla después, si reciben lactancia exclusiva”, agrega el estudio.

Aguirre explica también que la vitamina B12 tiene un rol clave en el desarrollo del sistema nervioso de los bebés. A diferencia de la adultez, cuando la falta de esta vitamina puede generar anemia, decaimiento, cansancio o palidez, en la primera infancia las consecuencias afectan el desarrollo neurológico.

“En la fase intrauterina o lactante la vitamina B12 actúa directamente sobre la estimulación nerviosa. El nervio va como saltando para realizar una acción y la B12 lubrica esos nervios para que se produzcan los movimientos. Cuando hay deficiencia los bebés dejan hacer algunos movimientos, se convierten en pacientes apáticos y no sostienen la cabeza”, agrega el pediatra, que señala que en los casos más extremos existe el riesgo de convulsiones o movimientos involuntarios.

Tipos de dietas vegetarianas

Existen múltiples variantes de dietas vegetarianas y según el estudio del Garrahan no todas tienen el mismo riesgo. Están quienes no comen ningún tipo de carne pero sí lácteos y huevos (ovolactovegetarioanos) o los que solo comen vegetales y lácteos (lactovegetianos). La dieta vegana, o estrictamente vegetariana, en cambio, excluye cualquier alimento de origen animal.

Según la Sociedad Argentina de Nutrición, entre el 1 y el 2 por ciento de la población es vegana. Entre los vegetarianos se estima que la deficiencia de B12 afecta al 62 por ciento de las embarazadas.

“Las dietas vegetarianas planificadas y controladas son adecuadas para todas las etapas de la vida, que incluyen el embarazo, la lactancia, la infancia y la adolescencia”, aclaran los pediatras aunque marcan una diferencia entre los vegetarianos que consumen lácteos y huevos y los que no. “Los vegetarianos pueden incorporar B12 en lácteos y cereales enriquecidos. Según el consumo de alimentos, el médico nutricionista evaluará la necesidad de suplementos (hierro, fólico, B12)”, agregan.

El informe sostiene que los vegetarianos tienen “fuentes limitadas” de B12. Las legumbres, por ejemplo, tienen escasas cantidad con baja absorción. Señala también que aunque los veganos tienen mayor riesgo, quienes consumen carne o pescado menos de una vez por semana también podrían tener riesgo de deficiencia de vitamina B12.

Carencias, nutrientes y suplementos

Para Vanina Repún, nutricionista y directora de las diplomaturas de Alimentación vegetariana y vegana y Planes veganos aplicados a patologías de la Universidad de Belgrano, las dietas vegetarianas y veganas están validadas científicamente por lo que son aptas para cualquier momento de la vida. Sin embargo, aclara, existen riesgos de carencias en los nutrientes más difíciles de sustituir, como el caso de la vitamina B12 y la vitamina D.

“La dieta vegana no tiene fuente de vitamina B12 ni de vitamina D por eso siempre hay que suplementarlos. El resto sí pude ser sustituido con alimentos pero es muy importante asesorarse con un profesional y aprender cómo hacerlo. Si una persona decide ser vegetariana o vegana y sigue comiendo igual que siempre sólo quitándo las carnes y los lácteos va a tener carencia de un montón de nutrientes”, remarca la nutricionista que además es vegetariana.

Repún tiene tres hijos y atravesó dos de sus embarazos con una dieta estrictamente vegetariana. Alimentó a sus hijos más chicos, cuenta, son su misma alimentación vegetariana desde que empezaron a comer hasta que tuvieron 4 años, cuando uno de ellos empezó a comer algo de carne como el padre. “Los chicos puede ser vegetarianos y crecer completamente sanos”, afirma mientras remarca siempre la importancia de la supervisión médica.

En cuanto al informe publicado por los pediatras del Garrahan, la nutricionista remarca la importancia de suplementar a las embarazadas con vitamina B12 y otros multivitamínicos si fuera necesario. “Si la madre tenía un déficit de B12 el bebé debe ser suplementado desde el nacimiento y si no a partir del cuarto o sexto mes”, explica y agrega que el aumento de casos que se observó en dicho centro de salud se debe al aumento de la población vegana en los últimos años.

Los 3 problemas del veganismo

Para Repún actualmente hay tres problemas graves en relación al veganismo. El primero tiene que ver con los profesionales de la salud. “Ideológicamente es una población muy rechazada por los profesionales. Tal vez hay obstetras o pediatras que rechazan directamente ese hábito y ahí tenemos una oportunidad perdida. Porque la mujer que es vegana no va a cambiar su alimentación, simplemente no vuelve más a la consulta”, explica la nutricionista, que recomienda a los médicos que no estén tan informados derivar a los pacientes con profesionales que sí lo están. “Hay que lograr achicar esa brecha entre médicos y población vegana que hoy existe”, agrega.

El segundo punto tiene que ver con la cantidad de información errónea que puede encontrarse en internet o en las redes sociales. Algunos foros o cuentas de Instagram explican cómo reemplazar la vitamina B12 con semillas de chía u otros alimentos. Sobre esto, Repún vuelve a aclarar que estas vitaminas no tienen reemplazo y deben ser suplementadas siempre.

El último tiene que ver con la población vegana en sí. Muchos están en contra de tomar suplementos, y eso representa un problema con los nutrientes que no tienen sustitutos.

La importancia del asesoramiento profesional

“Frente a la dieta occidental que es muy mala, la dieta vegana puede tener ciertas carencias pero con buen asesoramiento profesional y bien llevada vas a tener un adulto sano. Pero es muy importante acercarnos entre los profesionales y trabajar en equipo. En los bebés el riesgo neurológico es grave y puede llegar a ser irreversible por eso es muy importante que la población vegana y vegetariana se asesore con profesionales y suplemente la dieta”, finaliza la nutricionista.

En relación a las conclusiones del estudio realizado en el Garrahan, Aguirre explica que una vez identificada la falta de vitamina B12 en los bebés, el tratamiento logra una recuperación neurológica bastante completa y son muy pocas las secuelas. En el 90 por ciento de los casos detectados en el hospital, las madres no tuvieron problema en incorporar un suplemento de esta vitamina o modificar la dieta.

Para el pediatra, el objetivo del estudio es que los hábitos alimentarios de las madres sean tenidos en cuenta a la hora de la planificación familiar. Dice que así como los profesionales de la salud indican ácido fólico desde antes del embarazo, los obstetras o pediatras deberían analizar si corresponde o no la toma de algún suplemento según cuál fuera la dieta elegida por la mujer gestante.

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Salud

Agua, gaseosas, leche y jugos: especialistas despejan 10 dudas

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Sabemos que debemos tomar agua durante el día para mantener el buen funcionamiento del organismo. Las indicaciones varían entre 2 y 3 litros u ocho vasos de agua. ¿Lo hacemos? No siempre. De hecho, hasta hay aplicaciones para el celular que nos ayudan a recordar que debemos beber un vaso cada tanto. Y para colmo de males, si somos asiduos tomadores de mate, es casi seguro que pasaremos de largo la ingesta del vital líquido. Sea como fuere, el tema de hidratación correcta de nuestro organismo está plagado de mitos, que se repiten cada año con la entrada de la estación del calor​. Veamos qué creencias son verdaderas y cuáles no.

1. Tomar líquidos con las comidas es malo para la digestión

FALSO

“El agua puede diluir los jugos gástricos de nuestro sistema digestivo mientras comemos, pero no influye en la funcionalidad de la digestión y además ayuda a disolver aquellos alimentos que no hemos masticado de manera suficiente”, afirma la licenciada Liliana Grimberg (M.N. 978), nutricionista dietista y coordinadora del área de Nutrición del Centro Máximo Ravenna (CTMR). “Por lo tanto, mi recomendación es beber agua antes, durante o después de comer sin ningún tipo de temor, pero siempre de forma pausada y relajada”.

Sin embargo, quienes padecen problemas gástricos deben ser más cuidadosos en este punto. Así lo afirma la licenciada María Agustina Murcho (M.N. 7888, M.P. 3196), especialista en trastornos alimenticios: “Para personas con gastritis o digestión lenta es mejor tomar agua una hora después de comer, ya que la mezcla de agua y comida dificulta la digestión”.

2. Tomar gaseosas es perjudicial para la salud, sin importar que sean azucaradas o dietéticas, y debe moderarse su consumo.

VERDADERO

“Se deben evitar las bebidas gaseosas o carbonatadas regulares y limitar el consumo de las llamadas ‘bajas calorías’”, afirma Anabella Carvajal (M.N. 134.076, M.P. 452.737), médica especialista en nutrición, estética, medicina orthomolecular y antiaging. Y agrega: “Si se consumen, debe hacerse con moderación, ya que algunos de sus ingredientes, como la cafeína y los colorantes, no son saludables y con el tiempo pueden afectar la salud, ya que poseen grandes cantidades de azúcar refinada (sucralosa y almíbar de maíz de alta fructosa). La fructosa, por ejemplo, puede afectar los niveles en sangre de hormonas como la insulina, la leptina (que inhibe el apetito) y la grelina (que estimula el hambre)”.

La médica afirma además que el consumo constante de gaseosas puede provocar un aumento de peso, ya que una lata de 355 ml aporta unas 150 calorías, lo que equivale a 10 cucharaditas de azúcar. “También puede perjudicar la salud de los dientes, ya que tanto el azúcar refinado como los ácidos presentes en las gaseosas (denominados fosfórico y cítrico), pueden erosionar el esmalte dental y provocar la aparición de caries”, dice Carvajal. “Cuando se consumen bebidas colas o similares desde niños, habrá más posibilidades de padecer problemas bucales siendo adultos. Es que al tener el estructura del esmalte dental aún en proceso de maduración, los dientes infantiles son más sensibles al efecto erosivo de los ácidos presentes en las bebidas carbonatadas”, continúa la médica.

Grimberg por su parte, afirma que el ácido fosfórico que contienen las gaseosas se ha asociado a la presencia de cálculos renales y otros problemas de los riñones. “Y una dieta con altos niveles de fosfato se ha relacionado con una probabilidad más alta de desarrollar osteoporosis”, agrega. “Aquellas personas que beben gaseosas frecuentemente, tienen un riesgo 80 por ciento más alto de desarrollar diabetes tipo 2. Sin olvidar que la relación entre obesidad y consumo de gaseosas es tan estrecha que los médicos calculan que por cada botella consumida, la probabilidad de desarrollar obesidad se incrementa notablemente”, afirma.

3. Después de practicar actividad física, lo mejor es tomar una bebida isotónica para rehidratarse.

FALSO

“Si la persona está previamente bien hidratada y ha consumido alimentos adecuados a la actividad, es probable que la necesidad de una bebida isotónica no sea requerida por el organismo”, afirma Norma Isabel Guezikaraian (M.N. 3.226), directora de la Licenciatura en Nutrición en Fundación Barceló. “Pero en casos de pérdida de sodio por transpiración, es conveniente contar con una bebida comercial o de elaboración casera”, agrega.

En tanto, que la licenciada Sofía Coppedé (M.N. 10.032), nutricionista corporativa de Nestlé Argentina, comenta que “las bebidas isotónicas se recomiendan especialmente en actividades vigorosas con una duración superior a los 90 minutos, a modo de reponer las pérdidas de minerales y carbohidratos ocasionadas”.

Por otra parte, recientemente se dieron a conocer los resultados de un estudio científico que afirma que la leche es una bebida ideal para la rehidratación de los deportistas, inclusive en reemplazo de las bebidas isotónicas y el agua. “La ingesta de hidratos de carbono y proteína pueden aumentar la recuperación post ejercicio”, afirma Silvina Tasat (M.N. 1.495), nutricionista, miembro de la Sociedad Argentina de Nutrición. “Al analizar su composición, se detectó que la leche ofrece una cantidad mayor de sodio, comparado con bebidas deportivas, además de que contiene hidratos de carbono en forma de lactosa y proporciona aminoácidos esenciales que la catalogan como fuente de proteína completa. Todo esto permite considerar a la leche como una bebida deportiva, siendo efectiva para la hidratación y recuperación luego de realizar actividad física”, dice Tasat. Y agrega: “Sus beneficios son superiores comparado a otras bebidas deportivas: la leche reduce la excreción de fluidos, aumenta la resíntesis de glucógeno y disminuye los daños de la fibra muscular, además de proveer otros nutrientes esenciales”.

4. Dentro de los 2 litros de líquido recomendado por día, se incluyen las infusiones y las bebidas alcohólicas.

FALSO

“Lo ideal siempre es beber 2 litros de agua y no de otros líquidos, porque es el elemento más noble y necesario para nuestro cuerpo“, aclara Carvajal. “Pero dentro de esta cantidad podemos incluir alguna infusión (excluyendo el mate y las bebidas alcohólicas), jugos de frutas naturales y frutas y verduras que, por su composición, también nos ayudan a estar hidratados, como la sandía y el melón. Podemos sumar caldos desgrasados y gelatinas”, dice la médica.

Por otro lado, según los resultados de una encuesta nacional realizada por la consultora Kantar en junio de 2019, las infusiones encabezan el ranking de bebidas más consumidas por los argentinos con el mate en primer lugar. En el caso del agua corriente o de red, filtrada y sin filtrar, es consumida por casi 7 de cada 10 argentinos y el agua mineral concentra el consumo de 3 de cada 10, apenas por encima de las gaseosas. “Los resultados de este estudio demuestran que la correcta hidratación no está incorporada en la mente de los argentinos. Si bien gran parte de la población consultada lo tiene presente, en su cotidianidad no se ve reflejado”, reflexiona Coppedé.

Por otra parte la especialista advierte que un consumo elevado de cafeína (mayor a 300mg/d) tiene un efecto diurético, es decir que puede provocar pérdidas de agua al aumentar la producción de orina. “De la misma forma, las bebidas alcohólicas no contribuyen a la hidratación dado el volumen ingerido y el efecto diurético que generan. No se debe utilizar el alcohol para calmar la sed; alternando la ingesta de un vaso de agua con el de la bebida alcohólica”, señala.

5. Los niños y los adolescentes también deben beber 2 litros de líquido por día.

VERDADERO

“Desde los 12 meses hasta los 10 años, los niños deben beber un litro y medio de líquidos por día y dos litros entre los 11 y los 18 años”, asevera Grimberg. Según la especialista, es imprescindible acostumbrar a los chicos a tomar agua y este buen hábito debe formar parte del proceso educativo dirigido al cuidado del cuerpo. “El agua ayuda a limpiar el organismo de toxinas. Por eso, es importante formar el hábito de beber agua en los niños, aunque no tengan sed. El agua debe estar a temperatura ambiente o no demasiado fría, porque puede producir distensión abdominal”, afirma. Por otra parte, el consumo de leche, alimento indispensable en la dieta de los niños y los adolescentes, cuenta como líquido, ya que ““el 80 por ciento de su composición es agua”, afirma Guezikaraian. Según la médica, estas son las cantidades ideales de líquido que deben beber los niños:

  • De 6 meses a 1 año: entre 800 ml y 1000 ml por día.
  • Niños de 1 a 2 años: entre 1100 ml y 1200 ml por día.
  • Niños de 2 a 3 años: alrededor de 1300 ml por día.
  • Niños de 4 a 8 años: alrededor de 1600 ml por día.

6. En caso de no aceptar el agua, los niños pueden beber jugos naturales diluidos.

VERDADERO

En este caso, la dilución del jugo natural se debe hacer con agua en una proporción del 50 por ciento. “Y sin azúcar agregada”, aclara Guezikaraian. “Los niños no deberían utilizar edulcorantes artificiales, es conveniente una bebida normal diluida al 50%”, afirma.

7. Deberíamos preferir el agua potable filtrada antes que la no filtrada.

FALSO

“Las Guías Alimentarias para la Población Argentina (GAPA) recomiendan el consumo diario de 8 vasos de agua segura o potable. Si el agua es segura, no reviste ninguna contraindicación para la salud”, responde Coppedé. Según Carvajal, en algunos lugares el agua de la canilla no tiene buen sabor pese a ser potable. “En esos casos, el agua mineral embotellada es una opción”, dice. “Sin embargo, son muchas las personas que prefieren instalar un filtro, que mejora la claridad, el sabor y la características químicas y microbiológicas del agua que sale de la canilla, además de tener otros aspectos positivos como el ahorro de dinero y la conservación del medio ambiente”, agrega.

Con respecto a los purificadores y filtros de agua corriente que se comercializan en nuestro país, Grimberg afirma que antes de comprar, es imprescindible revisar que estén autorizados por ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica).

8. Los envases plásticos de pvc blando no se deben reutilizar.

VERDADERO

“El mayor riesgo para la salud asociado a la reutilización de los envases de plástico es microbiológico”, sentencia Coppedé. “Por un lado, el deterioro por el uso diario puede provocar la rotura física del plástico, en forma de rayones o grietas, siendo un lugar idóneo para albergar bacterias. Por otro lado, a menos que las botellas sean lavadas regularmente, la reutilización de los envases de plástico conlleva una contaminación bacteriana, con microorganismos procedentes de nuestra propia boca, nuestras manos o por exposición medioambiental”.

9. Las personas fumadoras deben beber más agua que los no fumadores.

VERDADERO

“Los fumadores deberían tomar agua, porque ésta ayuda a mejorar el sistema circulatorio del organismo, facilitando la eliminación de toxinas generadas por los residuos del cigarrillo”, explica Carvajal.

10. Sentir sed por la noche puede ser sinónimo de padecer alguna enfermedad.

FALSO

“Si bien la polidipsia, sed excesiva e insaciable, puede ser síntoma de ciertas enfermedades, esto no significa que todas las personas que perciban sed durante la noche presenten alguna patología”, aclara Coppedé. “La sed, tanto diurna como nocturna, puede relacionarse con la presencia de diabetes”, aporta Murcho. Y agrega: “Cuando hay diabetes no diagnosticada o hiperglucemia, la persona posee más sed porque orina más, ya que la glucosa es eliminada por esa vía. En estos casos, se recomienda realizar una consulta con el médico de cabecera”.

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Salud

Anticonceptivos de larga duración: obras sociales y prepagas deben cubrirlos

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Son el DIU, el SIU y el implante subdérmico. Una resolución gubernamental incorporó esos métodos al PMO. En el sistema de salud público ya estaban disponibles de manera gratuita.

Desde ahora, las obra sociales y prepagas deberán cubrir de manera obligatoria los métodos anticonceptivos de larga duración: la colocación y extracción del dispositivo intrauterino (DIU), del sistema intrauterino de liberación de levonorgestrel (SIU) y del implante subdérmico.

Todos estos métodos están disponibles en el sistema de salud público“, explicó la médica Silvia Oizerovich, directora de Salud Sexual y Reproductiva de la Nación. Pero ahora, la resolución publicada este jueves en el Boletín Oficial “obliga al sistema de salud privado, ya que algunas obras sociales cobraban la colocación y extracción del DIU, e incorpora los otros dos métodos”, explicó la funcionaria.

De acuerdo a las cifras oficiales, el sistema público entregó desde enero de 2018 hasta octubre de este año, 141.762 DIUs, 5.000 SIUs y 225.150 implantes subdérmicos.

En la resolución, el sistema intrauterino de liberación de levonorgestrel, conocido por sus siglas SIU se incluyó “con recomendación específicas“, aclaró Oizerovich. Esto porque su uso “es para personas con menorragia, endometriosis, adenomiosis, leiomiomas uterinos u otra enfermedad sistémica que contraindica el uso de anticonceptivos hormonales y DIU con cobre, como método anticonceptivo”.

El SIU “es un dispositivo pequeño de plástico que tiene forma de T que se coloca en el útero e impide que los espermatozoides puedan fecundar al óvulo“, explica en su web la organización no gubernamental FUSA especializada en salud sexual y reproductiva. “A diferencia del DIU, libera una muy pequeña dosis de una hormona llamada levonorgestrel que hace que el moco del cuello uterino se vuelva más espeso, impidiendo el ingreso de los espermatozoides”, añade la información.

“Con esta decisión completamos la canasta de insumos de métodos anticonceptivos gratuitos en el Programa Médico Obligatorio (PMO)”, destacó Oizerovich. Asimismo, la funcionaria afirmó que “están garantizados los métodos en el sistema público, los estamos entregando. Puede haber algún retraso en el caso del SIU, ya que tenemos que llamar a una nueva licitación para comprarlo”.

La directora de Salud Sexual y Reproductiva señaló que “la evidencia médica a nivel internacional demostró la importancia de estos métodos anticonceptivos de larga duración que ahora incorporamos al Plan Médico Obligatorio (PMO)”. Añadió que “como informamos hace unas semanas, descendió el embarazo en chicas de 15 a 19 años, y creemos que se relaciona, primero con las consejerías en salud sexual y reproductiva, y con el uso de métodos de larga duración”.

El implante subdérmico es una varilla muy pequeña, finita y flexible que se coloca en el brazo (debajo de la piel), con anestesia local, que libera una hormona (progestágeno) en forma continua que impide la ovulación, según la información del Ministerio de Salud.

En tanto que el DIU es un pequeño objeto de plástico recubierto de un hilo de cobre que se coloca dentro del útero, que provoca cambios en el interior del útero que hacen que el espermatozoide no sea capaz de fecundar al óvulo.

No hay restricción de edad para usar estos métodos, salvo las especificaciones del SIU”, aclaró Oizerovich. También resaltó que “siempre hay que usar preservativos más un método de larga duración, ya que solos, no protege del VIH-sida ni de otras infecciones de transmisión sexual”.

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Salud

¿Por qué a ella no le dio alzhéimer? La respuesta podría ser la clave para combatir la enfermedad

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El perfil genético de la mujer mostraba que iba a desarrollar alzhéimer para cuando cumpliera 50 años.

Ella, como miles de sus parientes, de generaciones anteriores, nació con una mutación genética que provoca que la gente comience a tener problemas cognitivos y de memoria entre los 40 y los 50 años, y se deteriore con rapidez hasta morir a la edad de 60 años, aproximadamente.

Sin embargo, lo extraordinario fue que no experimentó ningún declive cognitivo sino hasta después de los 70 años, casi tres décadas más tarde de lo esperado.

¿Cómo pudo ocurrir? Hay una nueva investigación que ofrece una respuesta, una que, según expertos, podría cambiar el entendimiento científico de la enfermedad de Alzheimer e inspirar nuevas ideas en torno a su prevención y tratamiento.

En un estudio publicado el 4 de noviembre en la revista Nature Medicine, los investigadores mencionaron que la mujer, cuyo nombre no fue divulgado para proteger su privacidad, tiene otra mutación que la ha protegido de la demencia, aunque su cerebro haya desarrollado un importante síntoma neurológico de la enfermedad de Alzheimer.

Al parecer, esta extraña mutación ayuda a mantener a raya la enfermedad minimizando la adherencia de un compuesto particular de azúcar a un gen importante. Este hallazgo sugiere que se podrían desarrollar tratamientos para que otras personas puedan tener el mismo mecanismo protector.

“Estoy muy emocionado de que haya salido este nuevo estudio: el impacto es drástico”, comentó Yadong Huang, investigador sénior en Gladstone Institutes que no estuvo involucrado en el análisis. “Tanto para la investigación como para el desarrollo terapéutico, este nuevo hallazgo es muy importante”.

Yakeel Quiroz, director del laboratorio de neuroimagen familiar en el Hospital General de Massachusetts en Boston, el 1 de noviembre de 2019. (Tony Luong/The New York Times)

Yakeel Quiroz, director del laboratorio de neuroimagen familiar en el Hospital General de Massachusetts en Boston, el 1 de noviembre de 2019. (Tony Luong/The New York Times)

Una terapia genética o con fármacos no estará disponible en el corto plazo pues, primero, los científicos deben copiar el mecanismo de protección que se descubrió en esta nueva paciente por medio de pruebas en animales de laboratorio y neuronas humanas.

No obstante, este caso llega en un momento en el que el campo del alzhéimer está ávido de nuevas estrategias después de que se invirtieron miles de millones de dólares en el desarrollo y las pruebas de tratamientos, y de que fracasaron unas 200 pruebas con fármacos. Han pasado más de 15 años desde que se aprobó el último tratamiento para la demencia, y los pocos fármacos disponibles no funcionan muy bien durante mucho tiempo.

La mujer está en los últimos años de su séptima década y vive en Medellín, el epicentro de la familia más grande del mundo en sufrir de alzhéimer. Es una inmensa familia colombiana de unas 6000 personas, cuyos miembros han padecido demencia durante siglos, una enfermedad que llaman “la bobera” y atribuyen a causas supersticiosas.

Hace décadas, un neurólogo colombiano, Francisco Lopera, comenzó una labor exhaustiva para reunir los registros de nacimiento y de defunción de la familia en Medellín y en remotos pueblos montañeses de los Andes. Lopera documentó el extenso árbol genealógico de la familia y corrió riesgos importantes en un territorio de guerrillas y narcotráfico con el fin de convencer a los parientes de la gente que había muerto con demencia de que le dieran sus cerebros con el propósito de analizarlos.

Por medio de este trabajo, Lopera, cuyo banco de cerebros en la Universidad de Antioquia ahora tiene 300 cerebros, ayudó a descubrir que el causante del alzhéimer que padecían era una mutación en un gen llamado Presenilin 1.

Aunque este tipo de demencia hereditaria de aparición temprana representa solo una pequeña porción de los casi 30 millones de personas con alzhéimer en el mundo, es importante porque, a diferencia de la mayoría de las formas de la enfermedad, la versión colombiana se ha vinculado a una causa específica y un patrón consistente. Por lo tanto, Lopera y su equipo de científicos estadounidenses han pasado años estudiando a la familia, en busca de respuestas para ayudar a los colombianos y combatir la creciente epidemia de la versión más común del alzhéimer que ocurre en la vejez.

Cuando descubrieron que la mujer tenía la mutación del Presenilin 1, pero aún no había siquiera desarrollado un trastorno previo al alzhéimer llamado “deterioro cognitivo leve”, los científicos quedaron perplejos.

“Encontramos una persona que es resistente a la enfermedad del Alzheimer, pero debería estar en una etapa de alto riesgo”, comentó Eric Reiman, director ejecutivo del Instituto Banner de Alzheimer en Phoenix y uno de los líderes del equipo de investigación.

Joseph Arboleda-Velasquez, biólogo celular en Massachusetts Eye and Ear en Boston. (Tony Luong/The New York Times)

Joseph Arboleda-Velasquez, biólogo celular en Massachusetts Eye and Ear en Boston. (Tony Luong/The New York Times)

La mujer viajó en avión a Boston, donde radican algunos de los investigadores, para realizarse escaneos cerebrales y otros estudios. Esos resultados fueron desconcertantes, señaló Yakeel Quiroz, neuropsicóloga colombiana que dirige el laboratorio de neuroimagenología de demencia hereditaria en el Hospital General de Massachusetts.

El cerebro de la mujer estaba lleno del sello distintivo más importante del alzhéimer: placas de proteína amiloidea.

“Son los niveles más altos de amiloidea que hayamos visto hasta el momento”, comentó Quiroz, quien agregó que el exceso de la proteína tal vez se haya acumulado porque la mujer ha vivido con la mutación que causa el alzhéimer durante mucho más tiempo que otros familiares.

No obstante, la mujer manifestaba pocos de los otros síntomas neurológicos de la enfermedad: contaba con poca cantidad de una proteína llamada tau, la cual forma marañas en los cerebros con alzhéimer, y poca neurodegeneración o atrofia cerebral.

“Su cerebro funcionaba muy bien”, mencionó Quiroz, quien, al igual que Reiman, es una de los principales autores del estudio. “En comparación con las personas que tienen 40 o 50 años, en realidad ella está mejor”.

Quiroz afirmó que la mujer, quien había criado a cuatro hijos, solo tenía un año de educación formal y apenas podía leer o escribir, así que era poco probable que su protección cognitiva proviniera de la estimulación educativa.

“Tiene un secreto en su biología”, dijo Lopera. “Este caso es una gran ventana para descubrir nuevas estrategias”.

Quiroz consultó con Joseph Arboleda Velásquez, quien, como ella, es profesor adjunto de la Escuela de Medicina de Harvard (también es el esposo de Quiroz). Arboleda Velásquez, biólogo celular del hospital Massachusetts Eye and Ear, llevó a cabo una exhaustiva prueba y secuenciación genética, que determinó que la mujer tiene una mutación extremadamente rara en un gen llamado APOE.

El APOE es importante en el alzhéimer que le da a la población general. Tiene tres variantes. Una, el APOE4, aumenta de manera considerable el riesgo y está presente en el 40 por ciento de la gente con esta enfermedad.

La mujer colombiana tiene dos copias de APOE3, la variante con la que nace la mayoría de la gente, pero ambas copias tienen una mutación llamada Christchurch (por la ciudad neozelandesa donde fue descubierta). La mutación Christchurch es sumamente rara, pero, hace varios años, Rebecca, tecnóloga e hija de Remain, ayudó a determinar que un puñado de familiares colombianos tiene esa mutación en uno de sus genes APOE. Ellos desarrollaron el alzhéimer de la misma manera temprana que era típica de sus familiares.

“El hecho de que ella tenga dos copias, y no una sola, en verdad fue determinante”, comentó Arboleda Velásquez.

Guojun Bu, quien estudia el APOE, señaló que, aunque los hallazgos involucran un solo caso y se necesita más investigación, las consecuencias podrían ser radicales.

“Es impresionante cuando el alzhéimer tarda tres décadas en atacar”, opinó Bu, presidente del Departamento de Neurociencias en la Clínica Mayo de Jacksonville, Florida, quien no estuvo involucrado en el estudio.

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