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“Si se hacía pis, la dejaba toda la noche sin dormir en la ducha”: las bestiales torturas del hombre condenado a 31 años por matar a su hijastra

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Marcos González fue hallado culpable del bestial crimen de Sofía Neira, ocurrido en la provincia de Río Negro. Para la Justicia, el padrastro aplicó torturas y vejámenes contra la nena de tres años. La mamá de la víctima ya había recibido una pena de 24 años luego de admitir los hechos. González, en cambio, sostiene que es inocente y va a apelar

Abusos sexuales reiterados, quemaduras de cigarrillo, duchas de agua helada, cortes en las plantas de los pies y hasta una oreja desprendida. Estas fueron algunas de las torturas sufridas por Sofía Neira, una nena de solo tres años de edad, que en cuestión de cuatro meses le costaron la vida en febrero de 2019. Los causantes del infierno: su mamá, una mujer identificada como Janet Neira (28), condenada a 24 años de prisión luego de admitir su culpabilidad y Marcos Nicolás González, el padrastro de la víctima, quien el miércoles recibió la pena de 31 años y seis meses de cárcel por el brutal crimen y que a diferencia de su pareja, sostiene que es inocente.

La sentencia contra el hombre fue emitida a través de videoconferencia por el tribunal de juicio de Río Negro, integrado por los jueces Laura Pérez, Oscar Gatti y Verónica Rodríguez. Según se desprende del fallo, dado a conocer por el Poder Judicial de la provincia, el padrastro de la nena de tres años ejerció “variados mecanismos de producción de las lesiones que presentaba la niña” y en ese sentido destacó “la distribución de esas lesiones prácticamente en todo su cuerpo y los actos vejatorios y humillantes que rodeaban a aquellos golpes”.

Sin embargo, la explicación judicial del brutal sometimiento ejercido por la pareja, y en especial por González, se queda corta.

Sofía fue víctima durante los meses que convivió con su padrastro de una serie de torturas, violencias y vejámenes pocas veces visto en casos de maltrato infantil en la historia penal argentina. En diálogo con Infobae, la fiscal del caso, Belén Calarco, se mostró conforme con la sentencia, aunque ella había pedido que el hombre fuera condenado a 39 años. “Creemos que el fallo está bien fundado, pese a algunas pequeñas diferencias, pero en líneas generales consideramos que está bien y mantuvo muchos de los fundamentos que expresó la Fiscalía durante el juicio de cesura”, dijo la funcionaria.

La imputación contra González es extensa, pero describe, al menos legalmente, la brutalidad del hombre en detrimento de la hija de su pareja. Vale la pena citarla completa: el hombre deberá pasar los próximos 31 años encerrado por los delitos de lesiones leves calificadas por violencia de género, reiteradas en un número indeterminado de veces; abuso sexual gravemente ultrajante, reiterado, doblemente calificado por el vínculo y por la convivencia preexistente; corrupción de menores agravada por la edad de la víctima y por ser el autor persona conviviente y guardador; desobediencia a una orden judicial y abandono de persona seguida de muerte.

Lo único que atenuó la pena -dice el fallo- es que el acusado no tenía antecedentes.

Los jueces también consideraron “como dato insoslayable” la edad de la víctima, a quien consideraron, “totalmente vulnerable y dependiente”. Además, destacaron el rol de poder que jugó el padrastro desde el momento en que llegó al hogar de Sofía. Para los jueces, el hombre se aprovechó del “marco de confianza generado hacia la madre para ejercer claro poder sobre los niños”, y generar un “total aislamiento del grupo familiar, evitando cualquier posibilidad de pedir auxilio y amedrentando a las personas que intentaron defender a la niña en las semanas previas a su muerte”.

Por eso consideró como agravante que la agresividad fue “sistemática” durante los meses de convivencia con la niña, y resaltó la “escalada de violencia” y el “sufrimiento sostenido” que produjo. “La vida -de la víctima- fue razonablemente normal hasta la aparición en su vida de González (en octubre de 2018), lo que implicó un cambio negativo y la instalación de conductas perversas en la vida de todos los integrantes del grupo familiar”, señalaron los magistrados.

Una de las audienciasUna de las audiencias

Sobre este punto la fiscal Calarco coincide en que el papel que tuvo el hombre durante los cuatro meses de convivencia fue determinante para la muerte de Sofía. Sin embargo, no se olvidó de la responsabilidad que le atañe a Neira, la mamá de la víctima, quien fue partícipe necesaria para que todo ocurriera. “No es que la mamá fuera víctima de su pareja. De hecho no se comprobó la violencia de género. Ella, en realidad, fue igualmente violenta, solo que es como si hubiese sido un poco menos mala que él”, graficó la fiscal.

Para ejemplificar sus dichos, la funcionaria recordó algunos de los bestiales episodios que dan cuenta de lo que se vivía adentro de la casa de Sofía, ubicada en la pequeña localidad de Lamarque. “Lo que le hacía González a la nena y a su hermana es casi indescriptible. Por ejemplo, cuando alguna se hacía pis, la dejaba mojada y parada toda la noche en el baño. Sin dormir. Imaginemos, si es posible, a una nena de tres años solo con su ropa interior en una ducha. Cuando él no estaba y las quería castigar, le decía a la mamá: ‘dejala sin dormir, que esa hija de puta no coma. La mamá lo hacía y cuando a veces el hombre no estaba, ella daba por finalizado el castigo”, relató la fiscal.

En un diálogo previo que mantuvo con este medio, cuando se conoció en junio la condena contra Neira, la fiscal Calarco dio cuenta del infierno sufrido por la nena. La hicieron pasar hambre, frío y la hicieron dormir parada. Le cortaron el pelo y en algunas partes la dejaron pelada. Pero ahora, en esta oportunidad, la funcionaria recordó que fueron muchas más las lesiones y los mecanismos de castigo contra la nena, aunque lo que más la sorprendió, es que ocurrieron entre octubre de 2018 y enero de 2019.

“Es impresionante el deterioro de la nena y en solo cuatro meses. Observamos fotos de antes de la llegada de González a la casa y Sofía era una nena hermosa, con una linda piel, con su pelo largo. Después fue brutal. Tenía agujeros en la cabeza, el pelo arrancado y lesiones por todo el cuerpo. Le pegaba con una manguera en la cara. Recuerdo otra vez cuando quisieron arrancarle la oreja. No una sino varias veces. Es algo que nunca vi”, describió con dureza.

La violencia intrínseca de González y su victimización en el juicio

La fiscal Calarco contó que a pesar de que se comprobó todo lo que le hicieron a la menor durante esos meses, el padrastro jamás admitió su culpabilidad. De hecho se mostró desafiante durante el debate y hasta llegó a decir que fue él la víctima de la justicia al acusarlo del crimen de Sofía.

“Se trata de una persona completamente llena de violencia. La lleva en su interior. Fue violento en el juicio, agredió a su propia familia cuando quisieron rescatar a la menor de los maltratos. Fue contra los vecinos, que escuchaban los gritos de la nena y su hermana y quisieron intervenir”, dijo.

Es como si González tuviese naturalizada la violencia, según explicó la funcionaria. Para el padrastro eran normales las situaciones de ese estilo. En ese sentido, Calarco recordó una frase expresada por González durante el juicio que quedó en su memoria. “Decía que a la hora de comer se comía y que era sagrado. Que si se tenía que pegar se pegaba para que se quedaran sentados todos. Era estricto. Claramente es una persona que tiene tergiversada la prioridad de las cosas“, relató.

No fue lo único, el aislamiento impuesto a todo el grupo familiar, profundizó la imposibilidad de que terceras personas o familiares pudieran acudir en ayuda de la niña. “Y además este hombre aconsejaba y no intervenía en la curación de las lesiones sufridas por la víctima luego de realizárselas, no la llevaba a un control médico”, señaló.

Los maltratos y tormentos a Sofía investigados en el expediente sobre su asesinato, según calcula la Justicia, ocurrieron entre octubre de 2018 y enero de 2019. Sin embargo, comenzaron mucho antes. La fiscal obtuvo como prueba una resolución de la jueza de paz de Lamarque dictada el 16 de octubre, en la que les había ordenado a ambos “la prohibición de realizar actos violentos o cualquier otra violación de los derechos de los niños y niñas”. Es decir, la justicia ya sabía que Sofía no estaba protegida.

“Con esto es lo único en lo que González admitió algo de culpabilidad. Dijo que ‘desobedeció a la jueza’ porque supuestamente le aplicó correctivos. Para él lo que le hizo fueron correctivos, aunque solo los cometía contra Sofía y contra su hermana. En cambio, con el hermanito se portaba muy bien. Lo adoraba pese a no ser su hijo. Solo maltrataba a las nenas”, agregó.

Otro dato aportado por la funcionaria sobre González es que se trata de una persona instruida, que tenía un empleo formal- trabajaba para una empresa de riego- que siempre fue consciente de lo que hizo. De hecho, así lo reseñaron los jueces en su fallo condenatorio. “Es un hombre que tiene las herramientas necesarias para valorar lo disvalioso de su conducta, presenta una personalidad agresiva y violenta y mantuvo una clara actitud de indiferencia ante los médicos que le informaron la gravedad irreversible que presentaba la niña cuando fue internada”, precisaron los jueces.

Los condenados por el crimenLos condenados por el crimen

Calarco, al respecto, fue más allá y recordó que González es un hombre que no consume ni drogas ni alcohol, lo cual habría explicado teóricamente alguna actitud violenta. “Es un hombre que lleva la violencia en la sangre. De hecho tiene una denuncia de su propia hermana por violento. Tiene prohibido acercarse a ella”, añadió.

Dos caminos distintos

Sofía murió el 1 de febrero de 2019. Fue ingresada a un hospital de la localidad de Lamarque por un fuerte dolor abdominal pero debido a la gravedad del cuadro, fue llevada inmediatamente al sanatorio Juan XXIII de la ciudad de General Roca, a más de 200 kilómetros, donde los médicos descubrieron que la menor padecía una severa peritonitis.

A partir de ahí y las observaciones de los especialistas, se dieron cuenta de que no era una simple enfermedad. Esa patología fue ocasionada por los golpes de Neira y González. Intervino la justicia en la investigación y casi dos años después del comienzo del horror de Sofía, sus padres deberán estar casi el resto de sus vidas en una cárcel.

La diferencia entre ambos es que la mujer acortó los tiempos, reconoció todo e hizo un arreglo con la justicia. De hecho su defensa desistió de avanzar porque la cantidad de pruebas era abrumadora. Cuando finalmente habló luego de aceptar el juicio abreviado y la responsabilidad, fue casi nada lo que dijo. Le preguntaron por qué reconocía lo que había hecho sin mayores objeciones y contestó: “Tengo que sanar”.

González, en cambio, negó su participación. Su estrategia judicial fue esperar al juicio oral y demostrar su inocencia. No lo consiguió y fue condenado a 31 años de cárcel. Su próximo paso será apelar ante el Tribunal de Impugnación, por lo que el fallo no está firme. Por ahora seguirá detenido en el Establecimiento de Ejecución Penal N° 1 de Viedma.

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Se compró un auto deportivo y tres días después le pegaron un tiro en el pecho para robárselo

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Fin de semana fatal al oeste del Conurbano. En La Tablada asesinaron a Alan Bravo en la puerta de su casa el sábado antes de la medianoche. A Matías Banegas (30) lo atacaron en Merlo, unas horas antes y también para robarle el auto: cuando quiso escapar lo balearon en la cabeza.

Dos crímenes sacudieron la zona oeste del Gran Buenos Aires en menos de 24 horas. En ambos casos, intentos de robo de vehículos. Alrededor de las 23 del sábado asesinaron a Alan Lautaro Bravo (20) para robarle su Peugeot RCZ, un deportivo que había comprado hacía tres días. Antes, durante la madrugada del mismo día, a Matías Ezequiel Banegas (30) lo mataban de un tiro en la sien delante de Antonella, su novia.

Ambos intentaron defenderse del robo de sus autos, aunque fuentes judiciales confirmaron a Clarín que no hay vínculos entre los casos y no han identificado a los responsables.

Alan estaba en su casa de La Tablada, con un amigo y su novia. Justo en el límite con Lomas del Mirador, en Pedro Goyena y Las Heras. Tenía apenas 20 años y hacía tres días había comprado un Peugeot RCZ, valuado en dos millones y medio de pesos.

Los ladrones no se llevaron el Peugeot RCZ.

Los ladrones no se llevaron el Peugeot RCZ.

El joven trabajaba en una empresa de transportes junto a su hermano y desde los 18 años se había ido a vivir solo. Alquiló un departamento y, después, se compró su primer auto, un Citroën DS3, que también habían querido robarle.

“Nunca dejes de soñar y de creer en tus sueños. Bienvenido”, escribió en su Facebook dos días antes de morir. Se lo ve posando, apoyado en el capot de su auto nuevo, como si estuviera presentándoselo a sus seguidores.

Quienes lo conocieron no descartan que se haya resistido a entregarlo, “por cómo era y todo lo que le costó conseguirlo”, explican.

Alan llegó a subirse a su auto, que estaba estacionado en la vereda de su casa. Desde el interior de la propiedad, su amigo vio todo, fue testigo del ataque.

Alan amaba los autos. Ya había tenido un DS3.

Alan amaba los autos. Ya había tenido un DS3.

Según pudieron establecer los investigadores, fueron dos personas las que lo abordaron. Llegaron caminando y le apuntaron con un arma. El disparo le ingresó por el pecho, por el lado izquierdo, y salió por la espalda. Los vecinos escucharon los disparos e intentaron asistirlo en el lugar pero ya estaba muerto cuando lo trasladaron al Hospital Balestrini, de Ciudad Evita.

Desesperado, el amigo llamó a la madrina de Alan, una mujer policía con la que el joven había vivido durante algunos años. “Últimamente vivía trabajando. Se levantaba a las 5 de la mañana, todo para juntar la plata y comprarse ese auto. Era muy solidario, colaboraba con las ollas populares del barrio para ayudar a la gente que la pasó mal durante la pandemia”, contaron a Clarín.

Todos coinciden en que “le gustaba progresar” y que “tenía un montón de proyectos” por cumplir.

“Lo único que puedo decir es que ¡Por favor no haya más Alan!. La Matanza está cada vez peor por eso decidí mudarme lejos. Es muy triste lo que pasó. Queremos justicia”, dijo Aldana, una prima de la víctima.

Mónica, tía de la víctima, lo despidió en redes sociales: “Que en paz descanses sobrino. Y a los que te cortaron las alas, que dios y el peso de la justicia caiga sobre ellos . Porque fuiste un pibe trabajador y tenías lo que con sacrificio te costó. Justicia”.

La investigación por el crimen quedó en manos del fiscal Gastón Duplaá, de la UFI especializada en Homicidios de La Matanza. Al momento, según publicó Télam, ordenó recolectar las imágenes de las cámaras de seguridad en las casas del barrio y levantar las huellas digitales que había en el vehículo para intentar identificar a los responsables del crimen.

Un penitenciario asesinado

Algunas horas antes del crimen de Bravo, un agente del Servicio Penitenciario Federal (SPF) fue asesinado delante de su novia, en Merlo. Se trata de Matías Ezequiel Banegas, de 30 años, que fue atacado por dos personas. Murió tras recibir un disparo en la cabeza.

Asesinan a balazos a un agente del Servicio Penitenciario Federal en Merlo. La víctima fue identificada como Matías Ezequiel Banegas.

Asesinan a balazos a un agente del Servicio Penitenciario Federal en Merlo. La víctima fue identificada como Matías Ezequiel Banegas.

La principal hipótesis es que se trató de un intento de robo. El hecho ocurrió en el cruce de las calles Pearson y San Lorenzo, de esa localidad del oeste del conurbano bonaerense.

Según informaron las fuentes, los policías de la comisaría 1era. de Merlo llegaron al lugar tras una llamada al 911 de un vecino que escuchó disparos y se encontraron con Peugeot 208 arriba de la vereda, chocado contra un puesto de venta de diarios y con las puertas delanteras abiertas.

Al acercarse, los agentes vieron que en la butaca del conductor había un hombre muerto, que presentaba una herida de bala en la sien derecha. Banegas, que dentro de un mes hubiese cumplido 31 años, era un agente perteneciente al SPF que cumplía funciones en la cárcel de Devoto.

El 208 de Banegas, con la ventanilla del conductor explotada por el balazo que lo mató.

El 208 de Banegas, con la ventanilla del conductor explotada por el balazo que lo mató.

Junto al auto, los policías encontraron a la pareja de la víctima, Antonella (22), quien contó a los investigadores que fueron sorprendidos por un utilitario Renault Kangoo con dos hombres, que ambos delincuentes descendieron, y cuando Banegas puso marcha atrás para intentar huir, uno de ellos hizo dos disparos.

Uno de esos proyectiles dio en la cabeza de Banegas y los atacantes escaparon del lugar, sin concretar el robo. En la causa, caratulada como “homicidio”, interviene el fiscal Javier María Ghessi, de fiscalía N°1 de Morón, que dispuso el relevo de cámaras municipales y particulares con el fin de identificar a los autores del hecho.

“Que injusta es la vida que se carga a los más buenos , que injusto es que te arrebaten la vida cuando recién empezabas, que dolor y bronca saber que fue por algo material. Ojalá que se pudran en el infierno, acá y en la otra vida, esos mal paridos. Ya nos vamos a volver a encontrar, primo querido. Tan generoso y bueno que fuiste con todos. Parecía ayer que me prestaste tu auto para que me anime a manejar y nos tomamos esa Corona. Justicia por Matías Banegas. QEPD”, lo despidió Florencia, su prima, en redes sociales.

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Desactivaron la fiesta clandestina más grande de la temporada en el partido de La Costa: concurrieron 2.000 personas

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El operativo se llevó a cabo en una zona de playas de la localidad de Nueva Atlantis, muy cerca del límite con el municipio de Pinamar. También se desarticuló un evento en Mar del Plata, que contó con 800 asistentes

Según informó el Ministerio de Seguridad Bonaerense, durante la madrugada de este sábado se desactivó una fiesta clandestina en la que participaban cerca de 2.000 personas en una zona de playas de la localidad balnearia de Nueva Atlantis, en el partido de La Costa, muy cerca del límite con el municipio de Pinamar.

La fiesta se realizaba en el complejo “Northbeach”, que se encuentra ubicado a la altura del kilómetro 377 de la ruta 11, entre las localidades de Mar de Ajó y Pinamar. Allí se secuestraron vehículos y se decomisaron bebidas alcohólicas.

El procedimiento estuvo a cargo de la Dirección Provincial para la Gestión de la Seguridad Privada, que intervino alrededor de las 3 de la madrugada en un sector en el que solamente hay médanos y playa, donde según fuentes oficiales, “alrededor de 2.000 chicos y chicas se encontraban consumiendo bebidas alcohólicas y sin ningún tipo de protocolo por motivo de la pandemia” del coronavirus.

En el operativo intervino además personal del Registro Provincial para la Comercialización de Bebidas Alcohólicas, Tránsito, efectivos policiales de comisarías de la jurisdicción y de la Departamental local, así como de la Unidad Táctica de Operaciones Inmediatas.

Asimismo, tomó intervención el Juzgado Federal de Dolores, a cargo de Alejo Ramos Padilla, por infracción al artículo 205 del Código Penal, y determinó el secuestro de equipos de música e iluminación, además de las mencionadas bebidas alcohólicas, que eran comercializadas en el lugar “sin ningún tipo de registro o autorización”.

De acuerdo al último reporte epidemiológico difundido por el partido de La Costa, se registraron 35 nuevos contagios, por lo que en el municipio hay 188 casos de coronavirus activos y 422 aislados preventivamente. Asimismo, se informó que desde el inicio de la pandemia se produjeron 32 muertes.

En Mar del Plata desactivaron otra fiesta clandestina con 800 personas (Gentileza La Capital)En Mar del Plata desactivaron otra fiesta clandestina con 800 personas (Gentileza La Capital)

Por otra parte, personal policial y de la Secretaría de Seguridad desarticuló otra multitudinaria fiesta clandestina en Mar del Plata. La misma también se desarrollaba durante la madrugada de este sábado, esta vez en el balneario “La Lejana” de La Feliz.

Según informó el diario La Capital, efectivos de la comisaría 13ª tomaron conocimiento de este evento que se estaba llevando a cabo en el balneario ubicado en el kilómetro 531 de la Ruta 11, a la altura del barrio San Jacinto, y que infringía las medidas sanitarias decretadas a raíz de la pandemia de coronavirus.

Al llegar al lugar, constataron la presencia de alrededor de 800 personas, con música, alcohol y baile “sin respetar ningún distanciamiento social”. Fuentes policiales detallaron que el organizador de la fiesta era un hombre de 37 años, que fue notificado sobre el acta de infracción labrada.

A su vez, el municipio de General Pueyrredón informó que a lo largo de la semana se desactivaron 64 fiestas de este tipo, gracias a las denuncias que los vecinos realizaron a través de la línea gratuita de WhastApp que dispusieron para tal fin. De esta forma, se retiraron casi mil personas de esos eventos, quienes además recibieron la notificación por la violación del artículo 205. Además, durante la desarticulación de estos eventos, se secuestraron 15 vehículos por alcoholemia positiva o por falta de documentación.

Entre las fiestas desactivadas se destacó que durante la noche del sábado se desactivó un evento en un parador de las playas del sur. El operativo se realizó entre el Cuerpo de Patrulla Municipal e Inspección General, con el apoyo de la policía de la provincia y UTOI. Allí se procedió a clausurar el balneario por encontrar a 200 personas aglomeradas, consumiendo bebidas alcohólicas, sin respetar los protocolos sanitarios.

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Misterio: encontraron a un financista muerto en Puerto Madero

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Exequiel Alcides Mercado Zuliani fue hallado ahorcado en un departamento del complejo La Porteña. La división Homicidios de la Policía de la Ciudad investiga la escena. El rastro de juicios en su contra

Exequiel Alcides Mercado Zuliani, un operador bursátil y financista de 34 años, fue encontrado sin vida, ahorcado en el baño de un departamento del exclusivo complejo La Porteña de Puerto Madero sobre la calle Martha Salotti, según confirmaron fuentes de los organismos de seguridad a Infobae. La división Homicidios de la Policía de la Ciudad investiga la escena, en un expediente a cargo de la Fiscalía N°48 con el doctor Eduardo Rosende.

Mercado Zuliani había montado diversas firmas a lo largo de la década pasada junto a un empresario porteño, entre ellas DMZ Group, dedicada en los papeles a “la administración por cuenta de terceros de negocios financieros, y en especial, los relacionados con títulos de crédito, títulos valores públicos o privados, representaciones, cobranzas, mandatos comisiones, consignaciones y asesoramiento”. Había conformado una sociedad similar junto a un hombre de negocios de Zona Norte 20 años mayor que él en 2013, firma de la que fue empleado.

Su perfil comercial, así como el de su socio, no muestran grandes deudas a su nombre en cheques sin fondo o préstamos de bancos, así como gastos recientes de tarjetas de crédito o deudas bancarias de menor valor. A mediados de la década pasada publicó diversos artículos sobre el mercado bursátil y cómo invertir en pequeñas revistas del rubro: fue empleado de una firma porteña del segmento entre 2008 y 2009.

¿Acaso se quedó con dinero que no debía? Información del fuero comercial revela cuestiones llamativas. Fue demandado por un empresario porteño en 2018 por cobro ejecutivo, en un expediente que llegó a manos del Juzgado N°5 del fuero: el empresario le reclamó 580 mil pesos y más de 170 mil pesos en intereses, con una orden para un embargo preventivo contra Mercado Zuliani en noviembre de ese año.

Se libraron oficios desde el juzgado a diversas entidades como JP Morgan, que certificó en 2019 que Mercado Zuliani no era cliente de la poderosa financiera.

Embargo: parte de una de las demandas contra Exequiel Mercado Zuliani.Embargo: parte de una de las demandas contra Exequiel Mercado Zuliani.

No fue lo único. Tuvo otra demanda por cobro ejecutivo dos años antes, de otro empresario, más acaudalado. En julio de 2016, la jueza María José Gigy Traynor, subrogante del Juzgado N°23, ordenó “llevar adelante esta ejecución contra Exequiel Alcides Mercado Zuliani hasta hacerse el acreedor íntegro pago del capital reclamado de pesos dos millones quinientos cuarenta y seis mil ($2.546.000.-) con más los intereses según la tasa activa que percibe el Banco de la Nación Argentina en sus operaciones de descuento de documentos a 30 días”. Su defensa respondió meses después con diversas nulidades.

Su abogado luego dijo desconocer totalmente la deuda invocada y negó haber firmado un pagaré. El abogado que patrocinó la demanda reclamó por los montos impagos al menos hasta agosto de 2020.

Fuentes del caso, por lo pronto, no arriesgan conclusiones sobre la causa de su muerte. Mercado Zuliani era oriundo de Chilecito, provincia de La Rioja, con un paso en Río Grande, Tierra del Fuego. Posteos en redes sociales lo vinculan a presuntas estafas.

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