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Salud

¿Por qué las mujeres no se realizan exámenes ginecológicos?

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En un estudio realizado por el Ministerio de Salud de la Nación se comprobó una tendencia que muchas veces hemos observado: las mujeres argentinas se preocupan más por la salud de su familia que por su propio cuidado. Dejan la prevención en el último puesto de sus prioridades, allí al final de la lista, luego de muchas otras causas que “califican” mejor que su propia salud.

Así lo comprueba la 4° Encuesta Nacional de Factores de Riesgo 2018 del INDEC realizada con la Secretaría de Gobierno de Salud del Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación. A nivel nacional, solo el 66% de las mujeres de entre 50 y 70 años se realizó una mamografía en los últimos dos años, con una mayor prevalencia a mayor nivel de ingresos.

También lo demuestra la encuesta nacional de Fundación Avon realizada en 2016 que informa que 4 de cada 10 mujeres no se hacen la mamografía anual, una cifra alarmante teniendo en cuenta que, diagnosticado a tiempo, el cáncer de mama es curable en el 95% de los casos, no así si se diagnostica tarde (es la primera causa de muerte por tumores).

En Argentina, de acuerdo a las estimaciones de incidencia del Observatorio Global de Cáncer de la OMS, el de mama fue el de mayor magnitud en 2018. Con más de 21.000 casos al año, representa el 17% de todos los tumores malignos y casi un tercio de los cánceres femeninos.

En cuanto a la realización de Papanicolaou, los resultados fueron que el 70,3% de las mujeres de 25 a 65 años se realizó un Papanicolau en los últimos dos años.

Sin embargo, el problema no sólo radica en la falta de chequeos ginecológicos y mamarios, también se omite la consulta médica.

El 70,3% de las mujeres de 25 a 65 años se realizó un Papanicolau en los últimos dos años (Shutterstock)

El 70,3% de las mujeres de 25 a 65 años se realizó un Papanicolau en los últimos dos años (Shutterstock)

Según explica Dolores Mansilla, cirujana general del Instituto de Oncología “Angel H. Roffo” y miembro de la Sociedad Argentina de Mastología, Argentina se ha convertido en uno de los países de Latinoamérica con mayor tasa de mortalidad prematura por enfermedad cardiovascular (infartos, ACV o insuficiencia cardíaca) en la población femenina. “Esto se debe a que muchas veces, si bien las mujeres manifiestan dolencias, toleran más el dolor que los varones y suelen demorar la consulta médica al sentir los primeros síntomas. Esto da como resultado una tasa mayor de mortalidad por infarto de miocardio en el sexo femenino”, afirmó la especialista.

¿Por qué las mujeres demoran la consulta?

“No tengo tiempo” es la frase que suelen decir al ser consultadas sobre los motivos que les impide ir al médico y cumplir con los chequeos de rutina. Y las estadísticas les dan la razón.

Según un informe del Banco Mundial, en todo el mundo, las mujeres, en comparación con los hombres, dedican de 2 a 10 veces más tiempo al cuidado de hijos, adultos mayores y familiares enfermos. Las mujeres son las cuidadoras “por default” y, abrumadas por un mercado laboral poco flexible y la sobrecarga de tareas domésticas desigualmente compartidas, su salud queda postergada. Las cifras de esta desigualdad son evidentes: de acuerdo a datos del INDEC del 2013, la tasa de participación de las mujeres en actividades domésticas no remuneradas es del 88,9% mientras que la de los hombres es del 57,9%. El 83, 2% de las mujeres son las responsables del cuidado de los adultos mayores, mientras que sólo el 16,8% de los hombres asumen esa tarea.

Teniendo en cuenta estos datos, la nueva campaña de la Fundación AVON #CHEQUEÁTUSPECHOS arroja luz sobre este problema, cuya solución es más compleja que la sola toma de conciencia y apunta a hacer valer el derecho de las mujeres a tener el tiempo necesario para cuidar su salud.

“Sin lugar a dudas, debido a las diferencias biológicas y sociales, el hecho de pertenecer a uno u otro sexo tiene gran impacto en la salud”, concluye la doctora Mansilla.

Causas por las que las mujeres no se hacen los chequeos

Si bien las mujeres manifiestan dolencias, toleran más el dolor que los varones y suelen demorar la consulta médica al sentir los primeros síntomas. Esto da como resultado una tasa mayor de mortalidad por infarto de miocardio en el sexo femenino (Shutterstock)

Si bien las mujeres manifiestan dolencias, toleran más el dolor que los varones y suelen demorar la consulta médica al sentir los primeros síntomas. Esto da como resultado una tasa mayor de mortalidad por infarto de miocardio en el sexo femenino (Shutterstock)

“La gran mayoría de las mujeres posterga sus estudios porque ponen como prioridad otras cosas, como son el cuidado de los hijos, la escolaridad, el trabajo (no obtienen el permiso necesario para ir al médico) o la enfermedad de otros familiares. Suelen venir y decirnos que hace mucho que no se hacen los chequeos y cuando uno les pregunta por qué responden: porque se enfermó mi marido, entonces me tuve que quedar a cuidarlo. Creo que esto es parte de la falta de información, porque a pesar de tener otros ámbitos donde desarrollarnos, la prevención es lo más importante que podemos hacer para evitar complicaciones en salud”, explicó Rosana Molina, médica ginecóloga, especialista en Climaterio y en Ginecología endocrina y de la reproducción, a cargo de la Sección Climaterio del Hospital Rivadavia y en el Halitus Instituto Médico.

Por otro lado, el médico Diego Häbich, Jefe del Servicio de Ginecología del Hospital Alemán, destaca que hoy la famosa “falta de tiempo” es un obstáculo para la prevención en salud indistintamente del género. Incluso ya hay algunas instituciones que buscan ofrecer acceso a estudios y consultas en horarios no tradicionales para poder superar esta dificultad.

“Las barreras para que una mujer no acceda a los estudios preventivos rutinarios pueden vincularse a múltiples factores. Pueden estar relacionados con la falta de educación en salud, que se refleja en el desconocimiento de las enfermedades que pueden aquejar a la mujer, los estudios que existen para su diagnóstico o prevención y las conductas que se pueden tomar para evitarlas” señala el doctor, que también menciona las falencias del sistema de salud para facilitar el acceso de las mujeres al mismo (disponibilidad de consultas con turnos, dificultades de acceso físico, geográfico, etc.).

También la pobreza es un importante obstáculo en la búsqueda de una buena salud en ambos sexos, pero tiende a constituir una carga más pesada para las mujeres y niñas. Las regiones del NEA y NOA de nuestro país son las que presentan mayor situación de vulnerabilidad.

El factor miedo

Hay una emoción que une a todas las mujeres y es el miedo a saber que algo no anda bien en su cuerpo (Shutterstock)

Hay una emoción que une a todas las mujeres y es el miedo a saber que algo no anda bien en su cuerpo (Shutterstock)

Desde el punto de vista de la psicóloga Adriana Sudacov, de la Sección Climaterio del Hospital Bernardino Rivadavia, “hay una emoción que une a todas las mujeres y es el miedo a saber que algo no anda bien en su cuerpo. Esto ocurre en especial con aquellas que tienen un familiar que ha padecido, por ejemplo, cáncer de mama. En esos casos presentan un gran estado de ansiedad frente a los controles y, contrariamente a lo que deberían hacer, los postergan por temor a los resultados. Es un autoengaño, como cuando uno evita hablar de un problema, como si esa omisión lo hiciera desaparecer.”

La especialista también señala que muchas mujeres no conocen su cuerpo, en especial en lo ginecológico. “Al no tener conocimiento sobre qué cosas serían las normales y cuáles no, no registran que deben ir al médico. Esto suele pasarles en el climaterio”, comenta la psicóloga.

“Muchas veces no vienen a hacerse chequeos porque no saben que hay espacios donde controlarse y preguntar todas sus dudas”, explicó Molina. “. Yo siempre les digo a las mujeres que antes iban al ginecólogo/a cuando tenían su primera menstruación y luego cuando se embarazaban. Hoy, la expectativa de vida hace que las mujeres vivan por lo menos treinta años más después de su última fecha de menstruación. Antes si tenías tuforadas o calores te decían, “¡abanicate!”. Hoy tenemos tratamientos que permiten atravesar esta etapa con una mejor calidad de vida”.

Por otra parte, Beatriz Literat, ginecóloga y sexóloga de Halitus Instituto Médico, comentó que “hay un 42% de mujeres que temen a los controles, no los realizan o los padecen y por eso los van postergando. Tienen miedo a realizarse exámenes ginecológicos y, a veces, llegan a constituir cuadros fóbicos. En esos casos la solución pasa por la consulta sexológica. Lo que hacemos es darle ejercicios físicos que la paciente realiza sola en su casa, le brindamos información acerca de su anatomía, fisiología y función sexual y utilizamos técnicas psicoterapéuticas cognitivo comportamentales, para modificar las creencias arraigadas equivocadas, por otras más realistas. En cinco o seis consultas es posible superar el problema y cumplir con los chequeos”, concluye la especialista.

En la menopausia se suman más exámenes

Menopausia: hay que hacerse una mamografía anual, una ecografía ginecológica transvaginal, el Papanicolau (hasta los 65 años) y la densitometría ósea

Menopausia: hay que hacerse una mamografía anual, una ecografía ginecológica transvaginal, el Papanicolau (hasta los 65 años) y la densitometría ósea

Un factor que también incide en que las mujeres no realicen sus chequeos son las falsas creencias. Una de ellas, por ejemplo, es pensar que porque se les retiró la menstruación, ya no es necesario hacerse controles. Sin embargo, ocurre todo lo contrario, hay que ampliar los estudios.

“Cuando las mujeres dejan de menstruar no tienen la protección del estrógeno contra muchas enfermedades, entre ellas, las cardiovasculares y los ACV. Entonces, en la etapa de climaterio se debe hacer prevención en relación a lo ginecológico, pero también en todo lo que sea el perfil lipídico (colesterol, triglicéridos, HDL) y glucemia”, explica la doctora Molina.

“En el caso de la alimentación, como no les sucede nada físico, no hay una dolencia, hasta que no aparece un valor de laboratorio alterado, como un colesterol alto, el cambio no se hace. Recién ahí van al nutricionista”, aseguró la licenciada en Nutrición Lorena Gallegos, del Servicio de Alimentación y Climaterio del Hospital Rivadavia y agregó: “Hay mujeres que quizá desde la cena hasta el almuerzo no comen nada y no es por falta de recursos, sino porque van corriendo de un lado al otro y no le dan la importancia que tiene a la alimentación, otra situación que queda postergada, a pesar de ser el combustible de nuestro cuerpo”.

El cuidado de la salud como un derecho

En 1987, la Red Mundial de Mujeres por los Derechos Sexuales y Reproductivos proclamó el 28 de mayo el “Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer” como un recordatorio para abordar las múltiples causas de enfermedad y muerte que afectan a las mujeres, y trabajar en favor de su atención, prevención y tratamiento.

En Argentina, de acuerdo a las estimaciones de incidencia del Observatorio Global de Cáncer de la OMS, el de mama fue el de mayor magnitud en 2018 (Shutterstock)

En Argentina, de acuerdo a las estimaciones de incidencia del Observatorio Global de Cáncer de la OMS, el de mama fue el de mayor magnitud en 2018 (Shutterstock)

“Si bien hay diversos programas que apuntan tanto a la educación de la población con campañas nacionales como el fortalecimiento de los diversos equipos de salud en especial en la atención primaria, como primera línea de prevención, aún hay mucho por hacer”, enfatizó la doctora Mansilla.

Existen campañas como el Mamógrafo Móvil Avon Lalcec, que cumplió 20 años recorriendo el país brindando la posibilidad de realizarse una mamografía gratuita a mujeres que no cuentan con acceso al estudio.

En cuanto a la prevención del cáncer de cuello uterino, Häbich menciona al Programa Nacional de Cáncer Cervicouterino, donde el sistema de salud es quien acude a la búsqueda de las mujeres. “En algunas provincias, a través de personas de la comunidad o agentes de salud, se ofrece que hagan ellas mismas en sus domicilios la toma de una muestra vaginal para un estudio molecular de detección del Virus de Papiloma Humano. Esta estrategia ha demostrado excelentes resultados, los cuales han sido observados con interés por la comunidad científica internacional.”

Todo esto en materia de campañas, pero, en cuánto a la mujer ¿cómo cambiar esta costumbre de dejarse al final de la lista de prioridades?

“Nosotras tratamos primero de empoderar a la mujer dándole información, la responsabilidad del cuidado y de la atención por ellas mismas. Creemos que los que les da poder a las mujeres es la información. Para tener una buena salud hay que tener la cultura de la prevención, de hacerse los chequeos periódicos y ocuparse de lo que hay que ocuparse, sin exagerar”, recomendó Sudacov.

“No tengo tiempo” es la frase que suelen decir al ser consultadas sobre los motivos que les impide ir al médico y cumplir con los chequeos de rutina. Y las estadísticas les dan la razón (Shutterstock)

“No tengo tiempo” es la frase que suelen decir al ser consultadas sobre los motivos que les impide ir al médico y cumplir con los chequeos de rutina. Y las estadísticas les dan la razón (Shutterstock)

“La información y la educación debe estar en todos lados: en las escuelas, en los hospitales, en los medios…esa es la forma de que la mujer tome conciencia”, remarcó Molina. En la Sección de Climaterio del Hospital, todos los miércoles de cada mes dan una charla multidisciplinaria. “Informamos a las mujeres qué les va a pasar en la etapa de climaterio y luego tienen consultas individuales, tanto la mía ginecológica, como con la nutricionista y la psicóloga”, contó la doctora. También se suman los Talleres de Climaterio donde en grupo las mujeres discuten sobre nutrición, las emociones que atraviesan el climaterio, realizan caminatas y hasta Reiki.

“Hoy las mujeres tienen una expectativa mayor de vida entonces mi recomendación es que se acerquen a los centros públicos o privados a hacerse los chequeos y a cuidarse para evitar muchas enfermedades que hoy se pueden prevenir y para que tengan la mejor calidad de vida posible”, concluyó.

Desde niñas a adultas: todos los controles

“Es importante que toda mujer tenga su médico de cabecera y se realice al menos un chequeo general al año (que incluya un examen físico y un estudio de laboratorio de sangre y orina). El médico clínico adecuará los estudios según la edad y antecedentes tanto familiares como personales”, aconsejó la cirujana mastóloga Gabriela Candás (MN 92464), miembro de la Sociedad Argentina de Mastología. Estos son los chequeos recomendados:

Niñas pequeñas: además de la consulta al pediatra y el cumplimiento de los controles escolares obligatorios, es indispensable estimular la actividad física, la buena alimentación y los hábitos saludables.

Preadolescencia: deben recibir información sobre el cuidado y el respeto por su cuerpo y el de los demás, y sobre la prevención de enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados. A partir de los 11 años de edad en las niñas, está la aplicación de la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH), para prevenir el cáncer de cuello de útero.

Adolescencia: control de sangre y orina completo para tener un panorama general de la salud. Desde el comienzo de su vida sexual, lo recomendable es realizar un examen ginecológico en forma anual.

4 de cada 10 mujeres no se hacen la mamografía anual (Shutterstock)

4 de cada 10 mujeres no se hacen la mamografía anual (Shutterstock)

Mujeres adultas: controles ginecológicos como el Papanicolaou, para detectar tempranamente las alteraciones del cuello del útero; una ecografía transvaginal para observar los órganos genitales y detectar alteraciones, inflamación, u otras patologías, y una ecografía mamaria para descubrir posibles anomalías.

-Prevención del cáncer de mama: en mujeres asintomáticas y sin antecedentes familiares de la enfermedad, la Sociedad Argentina de Mastología recomienda a los 35 años una primera visita al mastólogo (especialista en mamas), quién hará un examen físico y pedirá una mamografía de base.

Luego, a partir de los 40 años, se recomienda una mamografía anual (también puede complementarse con una ecografía mamaria según las características de la misma). En el caso de aquellas que sí presentan antecedentes, se aconseja comenzar con los controles mamarios diez años antes que la edad en la cual se detectó la enfermedad al familiar.

-En mujeres sin historia familiar, el primer control de glucemia debe realizarse a los 25 años y el de colesterol a los 30 años.

-El examen dermatológico debe hacerse en forma anual o ante cualquier cambio en lunares o manchas de la piel.

Menopausia: hay que hacerse una mamografía anual, una ecografía ginecológica transvaginal, el Papanicolau (hasta los 65 años) y la densitometría ósea. Este último estudio se hace cada dos años si es normal y si es patológico cada año. Como así también los controles metabólicos, como glucemia, colesterol, perfil lipídico, etc.

-A partir de los 50 años deben hacerse controles para detectar precozmente el cáncer de colon, como sangre oculta en material fecal o videocolonoscopia.

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Coronavirus

Por la vacunación, empiezan a bajar los contagios de COVID-19 entre el personal de la salud

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Ya los casos confirmados en Ciudad de Buenos Aires son menos del 1% entre los trabajadores de la salud. En Mendoza y Rosario, también corroboran esta tendencia en baja de casos

El personal de la salud puso el cuerpo para atender a los pacientes con COVID-19, y muchos perdieron sus vidas. Por la exposición repetida o por no contar con la protección adecuada, más de 360 médicos y enfermeros, entre otros integrantes del sistema de salud, habían fallecido para principios de diciembre. A partir del inicio de la campaña de vacunación, pasaron a ser un grupo prioritario y ya se empiezan a registrar el descenso de casos confirmados dentro del personal de la salud con la eventual disminución de los fallecimientos.

En la Ciudad de Buenos Aires, los casos confirmados de COVID-19 en el personal de la salud representaban entre el 3 y el 4% en diciembre pasado, en base al registro epidemiológico que lleva el Ministerio de Salud porteño. En cambio, durante las últimas semanas los casos confirmados son menos del 1%.

Cómo evolucionaron los casos de la población general en la ciudad de Buenos Aires en comparación con los casos del personal de la salud que fue vacunado. Cómo evolucionaron los casos de la población general en la ciudad de Buenos Aires en comparación con los casos del personal de la salud que fue vacunado.

También en la provincia de Mendoza, el Ministerio de Salud corroboró la tendencia en baja de menos afectados en el personal de la salud. Según contó a Infobae la infectóloga y jefa del departamento de inmunizaciones de la cartera de salud mendocina, la doctora Iris Aguilar, “hay una disminución marcada de casos de COVID-19 en el subgrupo del personal de la salud. Durante el mes de febrero sólo hubo dos casos de COVID-19 en enfermeros”.

En la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, comienzan a registrarse cambios. “Empezamos con la vacunación el 29 de diciembre y ya el primer día se inmunizó a 75 personas. Ya con la primera dosis ya hubo reducción de casos del personal de la salud a mitad de enero. En febrero ya estaba vacunado casi todo el personal de la salud, y no hemos tenido casos de médicos o enfermeros con COVID-19”, contó a Infobae Carolina Subirá, infectóloga y coordinadora del área de Calidad y Seguridad del Paciente del Sanatorio Parque en Rosario.

Los trabajadores de la salud fueron considerados población estratégica por el Ministerio de Salud de la Nación a la hora de armar el plan de vacunación para desacelerar la pandemia y reducir el número de muertes. Son un grupo clave para sostener adecuadamente el funcionamiento y la respuesta del sistema sanitario. También se consideró el nivel de exposición al que se enfrentaban. En noviembre de 2020, el personal de la salud representaba el 4,4% sobre el total de casos confirmados de COVID-19 en todo el país.

En diciembre, se había estimado en base al Registro Federal de Personal Sanitario que se iban a vacunar inicialmente 763.000 trabajadores de la salud en Argentina
REUTERS/Agustin MarcarianEn diciembre, se había estimado en base al Registro Federal de Personal Sanitario que se iban a vacunar inicialmente 763.000 trabajadores de la salud en Argentina REUTERS/Agustin Marcarian

De acuerdo al monitor público de vacunación, hoy miércoles 3 de marzo ya se habían realizado 890.221 aplicaciones en el personal de la salud. Pero no se especifica cuántos corresponden a la primera y a la segunda dosis. En el plan original, se había estimado en base al Registro Federal de Personal Sanitario que se iban a vacunar inicialmente 763.000 trabajadores de la salud.

En la provincia de Buenos Aires, el titular de la cartera de Salud, Daniel Gollan, había informado el martes que el 95% del personal de la salud se ha inscripto para recibir la vacuna. Ya le aplicaron la vacuna a 200.000 de los 231.264 registrados. El funcionario dijo que durante los próximos meses “el personal de salud estará protegido para atender la demanda de urgencia”. La vacunación hará “que no se nos caigan las guardias cada vez que haya un caso en el personal”, agregó. Adelantó que este año el protocolo para el personal de salud será diferente. Están haciendo un estudio en el personal de salud sobre el impacto de la vacunación. “El 8% se podría enfermar aunque haya recibido la vacuna, pero sería de una forma leve. Por eso, será necesario seguir con los cuidados”, expresó Gollan.

En cambio, desde la perspectiva de la doctora Silvia González Ayala, profesora de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata y miembro del Comité Institucional de Revisión de Protocolos de Investigación del Hospital de Niños Sor María Ludovica de La Plata, hay que mantener cautela sobre la evolución de la pandemia y el impacto de la vacunación. Le dijo a Infobae: “El 29 de diciembre se empezó a vacunar con la primera dosis en el personal de la salud de la Argentina. Es esperable que los casos confirmados de COVID-19 y los fallecimientos bajen por el impacto de la vacunación en ese grupo priorizado”.

Ya hay transmisión comunitaria en la Argentina de las variantes del coronavirus que fueron detectadas en el Reino Unido y en Río de Janeiro, Brasil, según relevó el Consorcio PaísYa hay transmisión comunitaria en la Argentina de las variantes del coronavirus que fueron detectadas en el Reino Unido y en Río de Janeiro, Brasil, según relevó el Consorcio País

De acuerdo con González Ayala, “la vacunación en los grupos priorizados viene lento. Ya se distribuyeron 2.231.310 dosis, pero aún solo se aplicaron 1.181.292 dosis. Considero que hay que hacer un shock de vacunación para evitar la circulación local de las variantes de preocupación”. En el caso de la vacuna Sputnik, su eficacia es del 85% con la primera dosis. Con la segunda dosis, la eficacia llega al 91,6%.

La preocupación de la doctora González Ayala está en el potencial avance de nuevas variantes que podrían limitar la eficacia de las vacunas. “Hay que tener en cuenta que las vacunas podrían no cubrir todas las variantes que aparezcan. Por ejemplo, la vacuna de AstraZeneca solo protege en el 22% en los casos de infección por la variante de Sudáfrica. Con respecto a la variante de Manaos, aún no se sabe. Esto significa que se necesita que la vacunación avance más rápido para desacelerar la propagación de las variantes, y evitar que se reduzca la eficacia de las vacunas”.

Ya hay transmisión comunitaria en la Argentina de las variantes del coronavirus que fueron detectadas en el Reino Unido y en Río de Janeiro, Brasil, según relevó el Consorcio País, que depende del Ministerio de Ciencia de la Nación. Se trata de casos confirmados de COVID-19 que no tenían antecedentes de viajes.

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Salud

El consumo de azúcar puede ser más adictivo que la heroína, advierte un experto estadounidense

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El periodista californiano y ganador del premio Pulitzer Michael Moss conversó en exclusiva con Infobae y adelantó los puntos más polémicos que aborda en su próximo libro, Hooked, que será lanzado esta semana. Por qué el fast food puede generar incluso más dependencia que el alcohol, el cigarrillo y las drogas

Ganador del premio Pulitzer en 2010 y finalista del mismo galardón en 1999 y 2006, Michael Moss, periodista de investigación de The New York Times, espera con ansias el lanzamiento de su último libro, “Hooked: Food, Free Will, and How the Food Giants Exploit Our Addictions” (Enganchado: comida, libre albedrío y cómo los gigantes de la comida aprovechan nuestras adicciones), que arribará a las librerías estadounidenses mañana, 2 de marzo.

¿Qué pasa si algunas de las decisiones que tomamos sobre qué comer están fuera de nuestro control? ¿Es posible que la comida sea adictiva, como las drogas o el alcohol? ¿En qué medida la industria alimentaria conoce o se preocupa por estas vulnerabilidades? Esos son algunos de los interrogantes a los que Moss, nacido en California hace 65 años, busca dar respuesta, tras clasificar y evaluar el verdadero peligro de algunos ingredientes y alimentos. “La primera parte del libro examina una gran cantidad de evidencia sorprendente de que la comida, de alguna manera, puede ser incluso más adictiva que el alcohol, los cigarrillos y las drogas”, detalla el autor desde el prólogo.

Es que, de acuerdo a la investigación de Moss, nuestros cuerpos están programados para los dulces. Es por ello que los gigantes de la industria alimenticia llevan desarrollados 56 tipos de azúcar para agregar a sus productos, generando en las personas la expectativa de que todo debería ser empalagoso. En otras palabras, los seres humanos evolucionamos para preferir comidas rápidas, lo que explica el creciente interés por los alimentos listos para comer, sostiene Moss a través de la publicación, basado en investigaciones recientes sobre adicción.

En un mano a mano con Infobae, el autor, quien fue también profesor adjunto en la Columbia School of Journalism, adelanta en exclusiva algunos de los temas más polémicos que trata en el libro sobre el que empezó a trabajar en 2015.

Hooked, el libro del periodista Michael Moss, que llegará esta semana a las librerías estadounidensesHooked, el libro del periodista Michael Moss, que llegará esta semana a las librerías estadounidenses

El disparador para avanzar en este volumen “fue la pregunta que me hizo un periodista sobre mi libro anterior, Salt Sugar Fat (2013): ‘Pero Michael, estas cosas de las que escribes, ¿acaso no son tan adictivas como las drogas (y entonces, ¿cómo podemos tener control sobre nuestros hábitos alimenticios?)?´”, rememora. A partir de ese momento, Moss se obsesionó con investigar la industria detrás de los alimentos procesados.

– ¿Qué hace que la comida chatarra sea tan adictiva?

– Es barata, conveniente, de acción rápida en el cerebro y está llena de calorías, todo lo cual es integrado en nuestros cuerpos a través de los instintos básicos que nos atraen a la comida. De hecho, estamos diseñados no solo para comer, sino para querer comer en exceso, lo cual era bueno porque esta naturaleza nuestra nos permitió prosperar, hasta hace 50 años, cuando las empresas cambiaron la naturaleza de nuestra comida para que comer en exceso se convirtiera en algo cotidiano.

– ¿Los productos alimenticios son manipulados para hacerlos más tentadores?

-La gran industria de alimentos y bebidas está dominada por empresas que hacen lo que la mayoría de las compañías quieren hacer: hacer todo el dinero posible haciendo que sus productos sean lo más atractivos posible; y mientras pienso, ellos venderían productos más saludables si pudieran, pero están más enganchados que nosotros a sus adictivas fórmulas.

– ¿A qué estrategias apela la industria alimentaria en este sentido?

-Esto comienza con el perfeccionamiento de sus fórmulas para producir la mayor excitación posible en el cerebro y termina con su marketing, que está diseñado para controlar nuestros hábitos alimenticios, haciéndonos querer volver a sus productos una y otra vez.

La mayoría de la gente tiene problemas con estos alimentos: papas fritas, hamburguesas con queso, pizza, galletitas, helado, gaseosas, snacks, afirma Michael Moss (Shutterstock)La mayoría de la gente tiene problemas con estos alimentos: papas fritas, hamburguesas con queso, pizza, galletitas, helado, gaseosas, snacks, afirma Michael Moss (Shutterstock)

-¿De qué modo la sal y el azúcar actúan en nuestro cerebro?

-Envían señales de las papilas gustativas que llegan al cerebro en menos de un segundo, más rápido que las drogas, y la velocidad es un sello distintivo de la adicción, porque cuanto más rápido llega una sustancia al cerebro, es más probable que actuemos compulsivamente sin pensar en las consecuencias.

-Entonces, ¿es correcto afirmar que el consumo de azúcar puede ser tan adictivo como las drogas? De ser así, ¿cuáles?

Cualquier droga, y más en algunos aspectos. Los escaneos cerebrales muestran que las drogas excitan más al cerebro, pero el azúcar no tiene que trabajar muy duro para que actuemos compulsivamente, porque es barato y legal y está en todas partes.

-En este sentido, ¿podemos decir que ciertas galletitas pueden ser más adictivas que la heroína?

-Aplica la misma respuesta que para la pregunta anterior.

-En una nota reciente publicada en New York Post, que la que se hacía referencia a su libro, decía: “El humo de los cigarrillos tarda 10 segundos en agitar el cerebro, pero un toque de azúcar en la lengua lo hará en poco más de medio segundo”. Eso es realmente impresionante. ¿Tenemos que pensar en el azúcar como un enemigo natural de nuestra salud?

-Amo el azúcar. Y sal, para el caso. Incluso, agrego una pizca de azúcar a la salsa de mis espaguetis, porque mi madre siempre la preparaba de ese modo, dado que destaca la dulzura natural de los tomates. El problema es que la gran industria de alimentos y bebidas nos robó azúcar, la sal, la grasa y los convirtió en un problema al aumentar exageradamente su proporción frente a lo que necesitamos para una buena salud.

"El problema es que la gran industria de alimentos y bebidas nos robó azúcar, la sal, la grasa y los convirtió en un problema al aumentar exageradamente su proporción frente a lo que necesitamos para una buena salud", advirtió el periodista (Shutterstock)“El problema es que la gran industria de alimentos y bebidas nos robó azúcar, la sal, la grasa y los convirtió en un problema al aumentar exageradamente su proporción frente a lo que necesitamos para una buena salud”, advirtió el periodista (Shutterstock)

– ¿Con qué otros ingredientes y alimentos de consumo masivo debemos tener cuidado? ¿Queso cheddar, por ejemplo?

-También me encanta el queso cheddar. La adicción ocurre en un espectro que nos afecta a todos de un modo diferente, a diferentes extremos, y si el queso te hace perder el control, y luego te genera adicción, entonces los expertos dirán que probablemente deberías evitar el queso por completo. La mayoría de la gente tiene problemas con estos alimentos: papas fritas, hamburguesas con queso, pizza, galletitas, helado, gaseosas, snacks.

-¿Cuánto más barato producir es comida chatarra versus comida saludable?

-Este es uno de los grandes problemas, ya que uno puede ir de compras y pagar por un paquete de arándanos como para una pizza congelada gigante que puede alimentar a toda la familia. Sin embargo, la gente está trabajando en formas muy creativas de cocinar en su hogar, a menos costo que los alimentos procesados, lo que ayuda a eliminar la ventaja de la industria de alimentos procesados.

-¿Qué medidas podrían tomar los gobiernos y las autoridades sanitarias para revertir esta situación?

-Se pueden tomar lecciones de la adicción a las drogas para ayudar a las personas a darse cuenta y luego actuar para ayudarlas a recuperar el control de sus hábitos alimenticios. Quizás, una advertencia en las etiquetas pueda ayudar alertar a la gente, pero la educación que comienza con los niños probablemente sea más eficaz. No enseñarles a los niños que la comida chatarra es mala, pero sí sería bueno hablar con ellos sobre las consecuencias y la naturaleza política de la gran industria de alimentos y bebidas, que tiene que ver con controlar nuestros hábitos, tal como ocurre con las empresas de la industria del tabaco.

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Coronavirus

Coronavirus: qué es y por qué se produce la niebla mental

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Puede perdurar varios meses aun en casos leves que no requirieron internación.

Pregunta: Tengo 59 años, soy contador en una multinacional y desde hace meses duermo mal, me levanto embotado, me cuesta concentrarme, me siento en el aire y como si viera las cosas distantes y a través de un vidrio. No me encuentran la causa y no sé qué hacer. Gabriel J.M. Allevatti, Rosario-

Una de las secuelas que afecta hasta a un 60% de los pacientes con Covid-19 es lo que conoce como “niebla mental”, la cual puede perdurar durante varios meses después de haberse recuperado de la infección y aun en casos leves que no requirieron de internación.

¿Qué es la niebla mental? No es una enfermedad sino un conjunto de síntomas cognitivos de poca intensidad pero que pueden afectar en gran medida el funcionamiento y el rendimiento cotidiano de una persona.

“Fundamentalmente en su memoria, ya no recuerdan las cosas como antes; o bien tiene dificultades en el lenguaje, por ejemplo a la hora de encontrar las palabras exactas al expresarse; sufren problemas ejecutivos, de forma que no logran organizarse en el día a día como lo hacían previamente; o bien de inatención, siendo más despistados que antes” expresa sobre el tema la Sociedad Española de Neurología.

La niebla mental causa problemas fundamentalmente en la memoria del paciente. Foto Shutterstock

La niebla mental causa problemas fundamentalmente en la memoria del paciente. Foto Shutterstock

En pocas palabras lo que predomina es la falta de concentración, la desatención y las progresivas fallas en la capacidad de memorizar.

A pesar de la especial atención que se le presta a la niebla mental desde el inicio de la actual pandemia, en realidad el mundo médico ya le comenzó a interesarse en este cuadro hace varios años, debido a que se observaba su presencia en trastornos de diversa naturaleza.

“Quienes sufren de neblina mental dicen que es como mirar los pensamientos a través de un vidrio empañado. El bajo rendimiento mental genera un alto nivel de angustia: los afectados funcionan a medias, en un mundo cada vez más exigente y acelerado. Esto suele generar círculos viciosos, al no poder rendir según lo esperado”, describe A. Rossi, directora del Magíster en Neurociencia de la Universidad Diego Portales de Chile.

El síntoma de la niebla mental puede ser la expresión de una enfermedad, de un estilo de vida particular caracterizado por sobreexigir al organismo o por cambios químicos del cuerpo.

Norberto Abdala, médico psiquiatra

¿En qué otros trastornos se pueden presentar la niebla mental?

Sin pretender hacer una lista exhaustiva se puede mencionar como los más frecuentes:

1) Alteraciones hormonales, siendo las más comunes –pero no las únicas– el hipotiroidismo o los cambios cercanos a la menopausia.

2) El estrés crónico.

El estrés afecta la atención y se puede presentar en la niebla mental. Imagen ilustrativa Shutterstock.

El estrés afecta la atención y se puede presentar en la niebla mental. Imagen ilustrativa Shutterstock.

3) Los trastornos prolongados del sueño nocturno.

4) El síndrome de fatiga crónica.

5) La fibromialgia.

6) La deficiencia de vitamina B12.

7) Efectos secundarios de diversos medicamentos (algunos psicofármacos, beta bloqueantes, diuréticos, entre otros).

La niebla mental no es una enfermedad sino un conjunto de síntomas cognitivos de poca intensidad pero que pueden afectar  el funcionamiento y el rendimiento cotidiano de una persona.

Norberto Abdala, médico psiquiatra

8) Estados de deshidratación, especialmente en adultos mayores, quienes tienen menor capacidad para sentir sed.

9) Diabetes con oscilaciones variables de los niveles de glucemia.

10) Trastornos depresivos no diagnosticados o inadecuadamente tratados.

11) Enfermedades autoinmunes: lupus, esclerosis múltiple, artritis reumatoidea.

12) Consumo excesivo de alcohol o de sustancias adictivas.

13) Trastorno bipolar.

El síntoma de la niebla mental puede ser la expresión de una enfermedad, de un estilo de vida particular caracterizado por sobreexigir al organismo o por cambios químicos del cuerpo. Para superarla se requiere de un análisis objetivo de las causas que la originan.

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