“Murió rodeado por su familia, en su domicilio de Björkefors, cerca de Sunne”, en el oeste de Suecia, indicó su agente Bob Gustavsson en declaraciones a la agencia AFP.
Tiempo atrás, el exseleccionador de Inglaterra contó que había descub que tenía cáncer luego de sufrir un colapso repentino y por eso anunció que reduciría sus apariciones públicas por problemas de salud.

“Todo el mundo entiende que tengo una enfermedad que no es buena, y todo el mundo adivina que es cáncer. Y lo es”, afirmó el técnico en la entrevista en donde señaló que lo afecta en el páncreas y que es “inoperable”.
“Svennis”, diminutivo con el que se le conoce, confesó que en vez de quedarse en casa sentado “quejándome por tener mala suerte” prefiere tener una visión “positiva” y no ceder a la “adversidad”.
Eriksson había dejado su cargo como director deportivo del modesto club sueco Karlstad el año pasado, aduciendo problemas de salud. Esta fue la última etapa de una larga y fructífera trayectoria que comenzó finales de la década de 1970 en su país de origen.

Tras ganar la liga y una Copa de la UEFA con el Gotemburgo sueco dio el salto al Benfica, donde logró tres ligas. De ahí pasó a Italia, donde desarrolló la mayor parte de su carrera en clubes como la Roma, Fiorentina, Sampdoria y Lazio, con el que obtuvo una liga, varias copas y otra UEFA.
Eriksson tuvo un paso también por el fútbol inglés, donde dirigió al Manchester City y al Leicester, y fue entrenador de la Selección de Inglaterra, México, Costa de Marfil y Filipinas, además de dirigir en las ligas de China y Tailandia.