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“Mamá prendía un cigarrillo y papá le tiró algo”: así fue el femicidio y la agonía de la mujer incendiada en Córdoba

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Gabriela Lencina, madre de siete hijos, falleció tras siete días de sufrimiento luego de ser encontrada por la policía provincial mientras su marido intentaba apagar las llamas en su cuerpo. Hoy, el hombre está detenido por orden de la fiscal Betina Croppi. Los huecos en su coartada

Las sirenas de las ambulancias y de los móviles de policía rompieron la tranquilidad de la tarde del 27 de diciembre en el barrio Coronel Olmedo de Córdoba, en las afueras de la capital provincial. Varios vecinos habían marcado el 911 cuando empezaron a escuchar gritos de desesperación que venían de una de las casas bajas de la zona, quejidos de dolor de una mujer. Cuando los efectivos ingresaron al lugar se encontraron con una escena dantesca: la víctima que acababa de ser incendiada y tenía gran parte de su cuerpo quemado, su pareja que la abrazaba y la tapaba con toallas, y al lado la hijita de la pareja, de sólo 5 años, testigo de todo.

Frente a los policías, lo primero que dijo la menor fue: “Mamá estaba prendiendo un cigarrillo y papá le tiró algo”. Seis días después, Gabriela Lencina murió por las quemaduras. Al día siguiente, su esposo, Cristian Sebastián Videla, fue detenido acusado de femicidio.

Aquella tarde, Gabriela fue trasladada al Instituto del Quemado en la ambulancia, acompañada de su marido. La versión que dio el hombre en el trayecto y luego en el sanatorio fue que todo se había tratado de un accidente cuando a su mujer se le cayó una botella de alcohol al piso y al querer levantarla con un cigarrillo en la mano se inició el fuego. Mientras la ambulancia llegaba al lugar la propia víctima habría repetido tres veces que todo se trató de un accidente, avalando los dichos del hombre. Sin embargo hay varias piezas que no encajan.

“Si bien todavía no tenemos el examen de autopsia, se pudo comprobar que la mujer tenía el 30% de su cuerpo quemado, más precisamente en el pecho y la pelvis. Un dato vital para la causa es que sus manos no tenían heridas causadas por el fuego, que es lo primero que uno se quema en un accidente como el que relató el marido”, explica a Infobae una fuente de la investigación.

A esta situación se suma una actitud por demás sospechosa de Videla que se desencadenó mientras su esposa agonizaba en el hospital. “Como por el coronavirus no se permiten visitas, él era el único encargado de recibir los partes médicos y de comunicárnoslo a nosotros, pero nos mintió todo el tiempo, nos decía que estaba bien, que no era nada, cuando en realidad estaba con un respirador y en terapia intensiva. Pudimos saber la verdad recién cuando el papá de Gabriela fue hasta el hospital y se enteró de la verdad”, señaló una integrante de la familia que prefirió no ser identificada.

Tampoco cierra en la cabeza de los investigadores el modo poco empático en el que el esposo le comunicó, esa fatídica tarde, lo que estaba pasando a Patricia, la hija mayor de Gabriela: “Che, Bebi, ¿te podés llegar? Tu mamá está prendida fuego”, dijo Cristian, según le contó la mujer a Telenoche Córdoba.

Durante los siete días que estuvo internada Gabriela hasta que su cuerpo no resistió más, el 3 de enero de 2021, los investigadores a cargo de la fiscal de violencia familiar Bettina Croppi fueron recolectando pruebas para determinar si efectivamente se trataba de un accidente o de un intento de femicidio, luego consumado.

En la casa se encontró una cortina quemada que estaba cerca del almohadón de un sillón que también había sufrido la acción del fuego. Este dato no coincide con la versión del hombre que sitúa los hechos en otro lugar de la casa.

A esto se le suman testimonios que se toman por estas horas a familiares y amigas de la víctima. Quizás el más importante es el de Patricia, la hija mayor, que le contó a la Justicia que su hermanita en el momento del hecho le dijo: “Mamá estaba prendiendo un cigarrillo y papá le tiró algo”. En la Justicia aún no saben si la nena se refería a que le tiró alcohol para que se prenda fuego o al agua que le arrojó después para sofocar las llamas de un posible accidente.

Si bien no hay en la Justicia denuncias formales de violencia de género previas, hay varios testimonios de amigas y familiares que señalaron que, en secreto, Gabriela les había mencionado que hacía un año que sufría su matrimonio. La propia hija mayor de la víctima hizo hincapié en una situación violenta un mes antes del hecho fatal, el 26 de noviembre, en la que incluso llegó a llamar al número de emergencias porque los vecinos la contactaron para decirle que estaban golpeando a su mamá. Mientras duró la internación de su esposa, el hombre iba del hospital a la casa familiar todos los días, pero un día antes de la detención llegó junto a otras personas y vaciaron la casa, se llevó todas sus pertenencias. “Creemos que algo sospechó y quiso escapar, pero pudimos capturarlo antes de que se vaya lejos de la zona”, explica una fuente policial.

Lo cierto es que estos datos, sumados a otros reservados en el expediente, llevaron a la fiscal a recalificar la causa como femicidio agravado y ordenar la detención de Cristian Videla que se dio en la mañana de ayer.

Gabriela era madre de siete hijos. Tuvo seis con la pareja anterior y la más chiquita, testigo del horror, con Videla. Ahora Patricia, una de las hijas, asegura que desde que se murió su mamá no sabe dónde está su hermanita. “No la vimos más y estamos preocupados porque creemos que está con la familia de él. Ellos no tenían trato con ella antes, queremos que esté con nosotros”, afirmó.

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Mataron a su hermano, lo fue a despedir al cementerio y lo asesinaron

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Marcelo y Javier Procopp fueron ejecutados en menos de 48 horas en Villa Gobernador Gálvez, cerca de Rosario.

La violencia armada golpeó por partida doble a una familia de Villa Gobernador Gálvez, en las afueras de Rosario, en menos de 48 horas. Luego del crimen de un hombre de 37 años el último domingo, este martes a la mañana fueron al cementerio en busca de su hermano mayor y lo mataron a balazos frente al resto de sus parientes y amigos.

“Están todos muy asustados, temen que vayan a asesinar a otra persona”, advirtió el fiscal Gastón Ávila luego de la primera inspección de la zona donde cuatro personas planificaron emboscar a la víctima.

Los agresores llegaron a bordo de dos motos antes de las 10 de la mañana. Un tirador se bajó de cada una y fueron directamente a buscar a Marcelo Daniel Procopp (45), quien intentó huir sin suerte mientras el resto de los testigos también escapaban a la carrera.

Marcelo Daniel Procopp (45), asesinado en Rosario.

Marcelo Daniel Procopp (45), asesinado en Rosario.

El cuerpo del hombre presentaba 13 orificios de bala. Los investigadores constataron que le dispararon al menos 12 de veces a corta distancia, aunque la cantidad de impactos que sufrió recién se conocerá mediante la autopsia en el Instituto Médico Legal (IML).

Por lo pronto, los peritos establecieron que los autores del hecho utilizaron armas de calibre 9 milímetros para luego escapar a plena luz del día.

En conferencia de prensa, Ávila comentó que tenía previsto entrevistar a Procopp este miércoles para avanzar en la investigación del crimen de su hermano Javier, quien vivía con sus padres lejos del Cementerio San Lorenzo. A este último lo acribillaron en la puerta de su casa el domingo, alrededor de las 20.

Mataron a dos hermanos en 48 horas. Foto: JUAN JOSE GARCIA.

Mataron a dos hermanos en 48 horas. Foto: JUAN JOSE GARCIA.

Marcelo se enteró por su madre y al día siguiente habló con medios locales sobre el episodio en Edison al 800 para negar la hipótesis de un conflicto por venta de drogas como posible móvil del hecho. Nadie imaginaba entonces que la familia volvería a ser el blanco de otro ataque a balazos.

El fiscal enfatizó que el mayor de los Procopp no había sido “testigo presencial”, y consideró “poco probable” que este nuevo asesinato en Suipacha al 3000 haya sido cometido para evitar que declarara.

En este sentido, recordó que la víctima sólo había hecho una “breve exposición” ante la Policía y optó por mantener bajo reserva los indicios respecto del motivo del primer homicidio.

El crimen causó gran conmoción. Foto: JUAN JOSE GARCIA.

El crimen causó gran conmoción. Foto: JUAN JOSE GARCIA.

La secuencia que describieron los primeros testigos frente al cementerio fue tan breve como aterradora. La familia estaba esperando la llegada del cortejo fúnebre en el momento en que aparecieron los atacantes. “Nos miraban mucho y ahi empezamos a correr“, citó el funcionario al repasar las pocas palabras que pudo intercambiar con algunos de sus integrantes después de la balacera.

En medio del amplio operativo policial que se montó en la zona, el cadáver quedó tendido sobre la plazoleta ubicada frente al acceso al predio en el que se iba a llevar a cabo el entierro. La ceremonia tuvo un final desgarrador y ahora la Justicia dispuso custodia para proteger al resto de los deudos mientras busca identificar a los responsables de ambos homicidios.

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Locura al volante: chocó, quiso escapar y arrastró tres cuadras a un inspector de tránsito sobre el capot

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Ocurrió en Córdoba. El agente contó que la mujer le gritaba: “te voy a matar”, mientras hacía maniobras para tirarlo del auto. Quedó detenida.

Los vecinos de Córdoba que filmaron el video no podían creer lo que estaban viendo. Como si fuera uno de los episodios de la película “Relatos Salvajes”, una conductora se llevó a un inspector de tránsito en el capot de su auto por tres cuadras.

La mujer fue detenida, aunque al no tener antecedentes, la liberación es un hecho, dijeron fuentes consultadas.

“Me llevó tres cuadras colgado del capó a gran velocidad. Le gritaba: ‘¡Dejame bajar!’. Y ella me decía: ‘Te voy a matar’. Mientras, doblaba en zig zag para tirarme”, contó el inspector municipal de la Dirección de Control de Transporte Freddy Corzo al programa Arriba Córdoba, luego de que el sábado pasado Eldoce.tv difundiera el video de la agresión.

Todo comenzó cuando la conductora chocó contra la patrulla municipal que estaba en el lugar porque había hecho una multa a un auto mal estacionado sobre la avenida 24 de Septiembre al 1300, barrio General Paz, de la Ciudad de Córdoba.

El inspector municipal de la Dirección de Control de Transporte Freddy Corzo. Foto: captura ELdoce.tv

El inspector municipal de la Dirección de Control de Transporte Freddy Corzo. Foto: captura ELdoce.tv

Ante el choque, los inspectores le pidieron a la mujer los datos para poder hacer el trámite del seguro. “No tenía documentación de ningún tipo. Ni personal ni del vehículo. Le pedimos que apague el motor pero ella nos insultaba”, siguió el relato Corzo y agregó que cuando llamaron a la grúa se descontroló la situación.

Corzo reveló que sufrió heridas en las manos y rodillas por intentar sostenerse mientras iba en el capot y la conductora buscaba tirarlo con maniobras. Luego de los 300 metros con el inspector en el capot, la mujer frenó y salió corriendo: la atrapó la Policía.

“Ella me decía: ‘Es mi cumpleaños, no me cagues el día’. Pero no podía dejarla conducir sin documentación”, contó Corzo.

Se llevó a un inspector de tránsito en el capot. Foto: captura Eldoce.tv

Se llevó a un inspector de tránsito en el capot. Foto: captura Eldoce.tv

La mujer quedó detenida por los delitos de “lesiones dolosas y resistencia a la autoridad”, aunque “si no tiene antecedentes no creo que siga presa”, dijeron las fuentes y la causa se tramita en la Justicia.

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Apuñaló y le robó a una chica en Recoleta, ahorcó a otra en la Villa 31 y se entregó: “No me quiso convidar paco y la maté”

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El agresor, de 45 años, fue a una comisaría y confesó que había asesinado a dos mujeres. Luego se descubrió que la primera víctima sobrevivió al ataque.

Apareció en la comisaría de Suipacha al 1100, en Retiro, el sábado temprano, y dijo que quería entregarse. No era un desconocido: vive en situación de calle y suele deambular por el barrio, dormir en una plaza de Recoleta e ir por drogas a la Villa 31. Cuando contó lo que había hecho durante las últimas 10 horas, los policías quedaron perplejos, y dieron aviso a la Justicia: el hombre aseguró que había matado a dos mujeres.

La Justicia le ordenó a la Policía que se corroboraran los dichos del ahora detenido, identificado por las fuentes consultadas por Clarín como Jorge, de 45 años.

Así, se estableció que la chica de 22 años acuchillada en su departamento de Montevideo al 1200, en Recoleta, sobrevivió al ataque.

Montevideo al 1.200, en Recoleta, donde apuñaló y le robó a una joven. Se recupera en el Hospital Fernández.

Montevideo al 1.200, en Recoleta, donde apuñaló y le robó a una joven. Se recupera en el Hospital Fernández.

La Policía de la Ciudad la halló internada, en grave estado, en el Hospital Fernández, donde fue derivada la misma noche del 19 de febrero, luego de que los vecinos escucharan sus gritos de auxilio y llamaran al 911.

“La encontraran herida en la entrada del baño de su casa, la trasladaron y fue operada inmediatamente de una lesión en el cuello”, detallaron fuentes policiales.

El cuerpo de la segunda víctima fue hallado tal cual como describió el acusado que lo había dejado: con la cabeza sumergida en un balde de agua en una casilla, “tipo aguantadero”, del Barrio 31, ubicada debajo de la Autopista Illia.

La mujer, de entre 20 y 25 años, y cuyos restos fueron trasladados a la Morgue Judicial no fue identificada y se espera el resultado de la autopsia para confirmar cómo y cuándo fue asesinada.

Vista de la Villa 31 y Autopista Illia. Allí encontraron el cuerpo de una mujer. Foto:  Marcelo Carroll/archivo

Vista de la Villa 31 y Autopista Illia. Allí encontraron el cuerpo de una mujer. Foto: Marcelo Carroll/archivo

La causa se inició en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°46, a cargo de Jorge de Santo, pero posteriormente pasó al juez nacional en lo Criminal y Correccional N°53 Julio Augusto Pedroso.

“Vengo a entregarme”

Según el relato del detenido, todo comenzó el viernes, cerca de las 23, a metros de la Iglesia de las Hermanas Esclavas del Sagrado Corazón, de Montevideo al 1300, en Recoleta.

“Dijo que estaba en la plaza Vicente López y Planes, cuando apareció una chica llorando, se pusieron a hablar y ella lo invitó a la casa. Cuando entraron, la acuchilló y le robó el celular, una cadenita y el reloj y se fue para la Villa 31”, explicaron las fuentes consultadas.

Siempre según los dichos del detenido, ya en la Villa 31 se juntó con otra chica en un ‘aguantadero’ a fumar paco: “No me quiso convidar más, la empecé a ahorcar y la maté: le metí la cabeza en un balde con agua”, fueron sus palabras.

La joven de 22 años que fue víctima del primer ataque está internada en el Hospital Fernández.

La joven de 22 años que fue víctima del primer ataque está internada en el Hospital Fernández.

La Justicia ordenó analizar las cámaras de seguridad para corroborar si todo sucedió tal cual sus dichos, sobre todo en el ataque de Recoleta.

Buscan determinar si realmente la joven de 22 años se le acercó cuando él estaba en la plaza Vicente López y Planes y lo invitó a su departamento; o si fue él quien la abordó en la vía pública.

Por las circunstancias de los hechos, a los investigadores este caso les recuerda el ataque enfrente del Malba, donde un policía de la Montada fue asesinado de una cuchillada en el corazón por un hombre con problemas psiquiátricos, que murió luego de que los colegas de la víctima lo balearan en plena avenida Presidente Figueroa Alcorta, en Palermo.

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