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Salud

Los supercontagiosos, la memoria inmunológica y los pre-sintomáticos: tres ideas reveladoras para comprender más sobre el COVID -19

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Desde el Hospital Johns Hopkins de Estados Unidos, el científico argentino Oscar Cingolani revisó  los últimos debates alrededor de la pandemia que aún dejan pocas certezas. El análisis del flamante estudio de la Universidad de Hong Kong

El concepto de los supercontagiosos, los factores R0 y el K que son centrales para el alto contagio del COVID-19. ¿Por qué el distanciamiento social es mejor que la cuarentena estricta y prolongada? ¿Por qué hay gente que se contagia y otra no? ¿ Existe la memoria inmunológica? ¿Es cierto que nos protege según cada organismo frente a las amenazas de los virus? estas son algunas de las pregunats que respondió el científico argentino Oscar Cingolani, desde la Universidad Johns Hopkins (Shutterstock)

Disparos en la oscuridad” y “lagunas del conocimiento”, pueden ser dos buenas síntesis para señalar cierto empantanamiento de la ciencia mundial actual, no a la hora de producir novedad científica para cercar al COVID-19; sino al momento de explicarse a sí misma en un contexto de marchas y contramarchas que impone la naturaleza veloz del tiempo pandémico.

El avance del conocimiento científico de alguna manera acontece y se desarrolla en una especie de movimiento vaivén, no es lineal. Conocer más implica ir y venir; e implica ensayo y error hasta llegar a la evidencia. Este fascinante proceso además necesita tiempo. Y hoy la carrera contra el coronavirus es a contrarreloj.

Además se suma otro mojón en la tan ansiada búsqueda del momento Eureka!, con sus recorridos y fallas: la producción científica no está ocurriendo actualmente en el universo silencioso y escaso de los laboratorios, sino frente a una ávida y numerosa audiencia mundial: 6 mil millones de personas que quieren saber más y más cada día sobre el coronavirus y cómo librarse de él. Y como atentos guardianes de la innovación y del acceso, la economía y la geopolítica.

En la última semana se conocieron varios acontecimientos sobre esta sed informativa que tiene el globo alrededor del coronavirus y que tuvo como protagonista entre otras fuentes calificadas a la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sus anuncios sobre el SARS-COV-2 tambalearon en un exceso de falta de precisiones, de desorden ante la demanda informativa y de mala comunicación.

Primero, la OMS insistió en que la hidroxicloroquina es una opción válida en la búsqueda de un tratamiento contra el coronavirus. Y de hecho lo incluyó en el mega estudio clínico Solidarity que impulsa la OMS en 35 países, entre los cuales está Argentina. Luego y a partir de un paper publicado en la prestigiosa revista The Lancet – que resultó ser falso- dio marcha atrás y abonó la idea de que la hidroxicloroquina debería discontinuarse, debido a sus potenciales efectos secundarios. Sin duda, el mayor problema de este mensaje fue que -por primera vez- The Lancet publicó un estudio falso -del que luego con hidalguía se retractó públicamente – y que le proveyó un empresa de big data científica y la OMS luego lo amplificó sin sus propios chequeos. Como sea el cuento, los “heridos” quedaron del lado del acceso a la información veraz.

La otra historia controversial que también protagonizó la OMS fueron las dudas sobre si las personas asintomáticas eran la principal fuente de contagio del coronavirus o por el contrario no contagiaban. La casa internacional de la salud debió retractarse en conferencia pública televisada a todo el mundo sobre la frase: “Es muy inusual que los enfermos asintomáticos de coronavirus contagien”.

Claramente, hasta hoy, la idea de incertidumbre científica y de falta de certezas persiste alrededor de esta pandemia por SARS COV 2.

Idas y vueltas en los mensajes de la OMS hacia el mundo entero sobre el coronavirus. El director general es Tedros Adhanom Ghebreyesus, un inmunólogo con formación en Biología. Con el presidente Donald Trump las relaciones quedaron rotas y el mandatario norteamericano decidió retirar todo el financiamiento a la Organización. Idas y vueltas en los mensajes de la OMS hacia el mundo entero sobre el coronavirus. El director general es Tedros Adhanom Ghebreyesus, un inmunólogo con formación en Biología. Con el presidente Donald Trump las relaciones quedaron rotas y el mandatario norteamericano decidió retirar todo el financiamiento a la Organización.

Desde el Hospital Johns Hopkins, en Baltimore, Estados Unidos, Oscar Cingolani, médico cardiólogo y director del Centro de Hipertensión Arterial y de la Unidad de Cuidados Críticos Cardiovasculares del Hopkins se convirtió en una de las voces mundiales más lúcidas luego de la pendularidad de los mensajes de la OMS en la última semana. Al repecto Cingolani explicó, “hacía tiempo que la ciencia no pasaba por esta codicia académica. Por la necesidad de publicar primero un resultado, llevando a los medios (y a los científicos también) a conclusiones apresuradas y equívocas. Espero que esto nos enseñe a ser más humildes, rigurosos y pacientes”.

Luego Cingolani se refirió a Infobae con más detalle sobre el tema de los asintomáticos: “Vale la pena aclarar los comentarios de la OMS sobre que los asintomáticos pueden contagiar entre un 6 y un 40%. Para completar esa explicación, hay que diferenciar tres grupos de contagiados: el primero, los asintomáticos, aquellos que nunca tienen síntomas; el segundo, los pre-sintomáticos, aquellos que cuando se testean no tienen síntomas, pero días después desarrollan síntomas, éstos contagian; y el tercero, los oligosintomáticos, que tienen pocos síntomas y contagian mucho”.

El médico cardiólogo e investigador argentino Oscar Cingolani conversó con Infobae desde Baltimore, Estados Unidos donde reside y trabaja hace años. El médico cardiólogo e investigador argentino Oscar Cingolani conversó con Infobae desde Baltimore, Estados Unidos donde reside y trabaja hace años.

Por ejemplo -continuó Cingolani- en la consulta médica y ante la pregunta: – ¿Usted tuvo COVID-19 ? y el paciente respondió, no. Un buen médico debe continuar con el interrogatorio y repreguntar: ¿Tuvo dolor de cabeza?, ¿Tuvo dolor de garganta?, ¿Tuvo tos? Si dicen sí en algunas de estas opciones, es muy posible que esos sean síntomas de COVID-19, aunque no hayan tenido fiebre, ni falta de aire.

“Los grupos de los pre-sintomáticos y de los oligosintomáticas contagian, y contagian mucho. Por eso valía la pena aclarar los términos, puesto que cuando la OMS se refirió a que los asintomáticos no contagian, no incluyeron a los pre-sintomáticos y a los oligosintomáticos en el análisis, y ambos en algún momento pueden incluso ser indistinguibles”.

Ideas frescas

Esa capacidad brutal del SARS-COV- 2 de volverse exponencial -en poco tiempo- por su alta contagiosidad; lo distingue a la vez de sus “primos hermanos” -también fueron epidemia de la familia de los coronavirus- el SARS 1 y el MERS. El momento de mayor contagio del SARS- COV-2 son los primeros días, antes de que la persona -siendo positiva- vislumbre algún tipo de síntomas. De ahí que se los llama pre-sintomáticos.

Aparecen otras dos ideas potentes y esclarecedoras alrededor del coronavirus en pos de comprender cada día más el movimiento pendular de esta pandemia, y es el concepto de los supercontagiosos o grupo de los 80/20 y el de la memoria inmunológica y su capacidad de protección frente al virus.

En el primer grupo, el 80% de los infectados por COVID-19 lo habría contraído de un 20% de los pacientes. Y la explicación para comprender cómo funciona el concepto de “memoria inmunológica la brindó Michael Gibson, prestigioso médico cardiólogo y profesor de Harvard. Gibson escribió: “Si bien no tienen anticuerpos contra el COVID-19 , entre el 40 al 60% de las personas expuestas al COVID-19, sí tienen células T, listas para atacar el COVID-19 debido a la exposición a otros resfríos comunes relacionados con el coronavirus”.

Consultado por Infobae, el científico argentino Oscar Cingolani agregó: “Cada día aprendemos más sobre este nuevo virus. No se trata de estar aislados para siempre. Se trata de aplicar con rigor y eficacia el distanciamiento social, el uso de mascarillas. Los países con menos casos y muertes fueron disciplinados en sus costumbres sociales, no ejercieron la cuarentena eterna. Aprendamos a aceptar los grises: no se trata de “cuarentena o muerte”. Se trata de cuarentena inteligente”.

Según Cingolani, las características de los países a los que les fue bien partieron del entrelazamiento de las siguientes medidas : cuarentena + testeos precoces; para luego identificar a los positivos a tiempo y poder aislarlos. Y las salidas sociales basadas en el distanciamiento social y las mascarillas.

K Y O, los dos factores clave

Según un reciente estudio publicado en RESEARCH SQUARE los epidemiólogos Dillon C. Adam and Benjamin J. Cowling de la Universidad de Hong Kong consignaron que el 20 por ciento de los casos de COVID-19 representaron el 80 por ciento de las transmisiones. Allí nace y adquiere dimensión el concepto de los supercontagiosos.

Entre lo más relevante del estudio Clustering and superspreading potential of severe acute respiratory syndrome coronavirus 2 (SARS-CoV-2) infections in Hong Kong realizado por este equipo de científicos fue incorporar al análisis del comportamiento del coronavirus dos cifras poco atendidas: el R0 (R-cero ) y el K del SARS-CoV-2, dos factores clave para controlar la propagación de la COVID-19 (su Talón de Aquiles).

El R0 se trata del número promedio de personas a las que una persona infectada transmite un nuevo virus cuando no se han tomado medidas para contenerlo. Se cree que el R0 de este coronavirus oscila entre 2 y 3; una epidemia se frena cuando esa cifra cae por debajo de 1, la tasa de reemplazo. Pero esa cifra tiene limitaciones: no transmite el amplio rango entre la cantidad de personas infectadas que transmiten el virus y lo poco que hacen otras personas.

Adam y Cowling en su estudio -que publicó la semana pasada The New York Times- precisaron ahora sobre otro factor importante, el K: “Esta es la razón por la cual los epidemiólogos también observan el factor de dispersión de un virus, conocido como “K”, que captura ese rango y, por lo tanto, también el potencial de eventos de superación”.

¿Qué arrojó el revelador estudio de la Universidad de Hong Kong? Los científicos publicaron un documento preliminar, que aún debe ser revisado por pares, sobre 1,038 casos de SARS-CoV-2 en Hong Kong entre el 23 de enero y el 28 de abril que, utilizando datos de rastreo de contactos. Así pudieron identificar a todos los grupos locales de infección. Y concluyeron que los llamados Supercontagiosos han contribuido abrumadoramente a la transmisión del SARS-CoV-2 en la ciudad en general. EFE/EPA/JEROME FAVRE
¿Qué arrojó el revelador estudio de la Universidad de Hong Kong? Los científicos publicaron un documento preliminar, que aún debe ser revisado por pares, sobre 1,038 casos de SARS-CoV-2 en Hong Kong entre el 23 de enero y el 28 de abril que, utilizando datos de rastreo de contactos. Así pudieron identificar a todos los grupos locales de infección. Y concluyeron que los llamados Supercontagiosos han contribuido abrumadoramente a la transmisión del SARS-CoV-2 en la ciudad en general. EFE/EPA/JEROME FAVRE

Explicó Cingolani sobre el estudio: “Cuanto menor sea el número de casos de infección responsables de todas las transmisiones, generalmente menor es el factor K ; aunque no hay que peder de vista otros factores, como el R0, que también es relevante. En el caso del SARS-CoV-2, crece la evidencia de que los positivos llamados “supercontagiosos” representan un factor enormemente significativo de transmisión del virus.

Adam y Cowling precisaron en su estudio : “Tomemos como ejemplo a Hong Kong, que al 2 de junio pasado tenía 1,088 casos confirmados o probables -y cuatro muertes -, para una población de aproximadamente 7.5 millones de habitantes. La ciudad ha logrado suprimir en gran medida los brotes locales de COVID-19 ; sin un bloqueo u órdenes generales obligatorias de quedarse en casa, favoreciendo en su lugar una estrategia de evaluar a las personas sospechosas de estar infectadas, rastrear y poner en cuarentena sus contactos y aislar los casos confirmados en el hospital – junto con prohibiciones directas u otras restricciones en grandes reuniones sociales.

En el estudio de Adam y Cowling, solo el 20 por ciento de los casos, todos ellos relacionados con reuniones sociales, representaron un sorprendente 80 por ciento de las transmisiones. (Eso, junto con otras cosas, sugiere que el factor de dispersión, K, del SARS-CoV-2 es de aproximadamente 0,45).

Otro 10 por ciento de los casos representaron el 20 por ciento restante de las transmisiones, con cada una de estas personas infectadas en promedio propagando el virus a solo otra persona, tal vez dos personas. Esto ocurrió principalmente en los hogares. No menos sorprendente fue este corolario: el setenta por ciento de las personas infectadas no transmitió el virus a nadie.

Continuó Cingolani: “Si pudiéramos caricaturizar a los pacientes supercontagiosos, ellos hablan mucho y fuerte, dos razones que provocan que se propaguen gran cantidad de microgotas a sus interlocutores, generando muchos contagios (gotas de Flügge). Estas personas se mueven entre distintos ámbitos, como por ejemplo trabajadores que se desempeñan en varios lugares…o personas que salen de bar en bar . ¿Cuál es hoy una medida eficaz para detener el contagio por SARS-CoV-2?, se preguntó en voz alta Cingolani- “Una medida simple y disponible hasta hoy es evitar los lugares cerrados, sobre todo usar máscara y hacer hincapié en eliminar las costumbres sociales de compartir el mate, besos y los abrazos. Y qué hacer con los llamados supercontagiosos, epidemiológicamente hablando: aislarlos”, precisó.

“No es una cuestión de ricos o de pobres a quien ataca más el virus, sino de las condiciones socioambientales de cómo viven las familias y los vecinos.. Por supuesto que hay mayor hacinamiento en barrios pobres, y esto facilita la transmisión, pero también puede ocurrir en barrios cerrados de gente pudiente, si estos no respetan el distanciamiento”.

Los fieles en El Líbano mantienen el distanciamiento social en las oraciones del viernes en la mezquita de Al-Amin en Beirut. REUTERS/Mohamed Azakir

Los fieles en El Líbano mantienen el distanciamiento social en las oraciones del viernes en la mezquita de Al-Amin en Beirut. REUTERS/Mohamed Azakir

“En el caso argentino en este momento de la pandemia no debe haber movilidad en los barrios populares, habría que limitar la circulación, hacer testeos y actuar acorde a los resultados en forma inteligente. No se trata de vulnerar derechos, sino de proteger a los que no están infectados y detener la circulación del virus. Lo que hay que considerar frente la estacionalidad de Argentina es que el virus podría esparcirse más ante las temperaturas más bajas”, se explayó Cingolani.

“Durante el invierno es más fácil llevar a cabo las medidas de distanciamiento social. En cambio, en Estados Unidos, con la llegada del verano, la gente salió mucho más y se perdieron las medidas de distanciamiento. Esto ha llevado a que en EEUU la curva de casos sigue siendo “en meseta”, en lugar de caer, como en los países europeos”.

¿Vendrá la segunda ola?

Consultado Cingolani sobre qué teoría avala alrededor del coronavirus: si considera que el virus desaparecerá luego de 7 meses como sostienen científicos israelíes o si se apagará solo como ocurrió con SARS1 y MERS. El científico decide no elegir ninguna opción. “Prefiero teorizar sobre por qué aún no ocurrió esa famosa “segunda ola”, que tanto se espera en el mundo en general. Y yo lo vinculo a la memoria inmunológica de un individuo: se vio que gente que nunca estuvo expuesta al COVID-19 posee inmunidad de memoria. Es decir que el desarrollo de defensas frente a otras enfermedades (como la neumonía o resfríos) pueden a su vez servir de defensas contra ciertas proteínas del virus”, concluyó .

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Coronavirus

Un estudio advierte que el coronavirus se siente “particularmente atraído” por el grupo sanguíneo A

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Los investigadores evaluaron una proteína de la superficie del virus SARS-CoV-2 y cómo interactuaba con cada tipo de sangre.

El SARS-CoV-2, el virus que causa el coronavirus, se siente “particularmente atraído” por el antígeno del grupo sanguíneo A que se encuentra en las células respiratorias, sugiere un estudio publicado en la revista Blood Advances.

Para llegar a sus conclusiones, los investigadores del estudio evaluaron una proteína de la superficie del virus SARS-CoV-2 denominada dominio de unión al receptor, o RBD.

El RBD -que está dentro de la proteína Spike- es la parte del virus que se adhiere a las células huésped, por lo que es un objetivo de investigación importante para entender cómo se produce la infección, explica en un comunicado la Sociedad Americana de Hematología.

En experimentos en laboratorio, el equipo analizó cómo el RBD del SARS-CoV-2 interactuaba con cada tipo de sangre.

Toma de una muestra de sangre para un test de coronavirus.

Toma de una muestra de sangre para un test de coronavirus.

Descubrieron que este tenía una “fuerte preferencia” por unirse al grupo sanguíneo A que se encuentra en las células respiratorias; sin embargo, no mostraba predilección por los glóbulos rojos del grupo sanguíneo A, ni por otros grupos de sangre encontrados en las células respiratorias o en los glóbulos rojos.

La capacidad del RBD de reconocer y unirse preferentemente al antígeno del grupo sanguíneo A que se encuentra en los pulmones de los individuos con este grupo de sangre puede aportar información sobre la posible relación entre el tipo A y la infección por covid-19, concluyen los autores del estudio.

“Es interesante que el RBD viral sólo prefiera realmente el tipo de antígenos del grupo sanguíneo A que se encuentran en las células respiratorias, que son presumiblemente la forma en que el virus entra en la mayoría de los pacientes y los infecta”, apunta Sean R. Stowell, del Hospital Brigham and Women’s de Boston (Estados Unidos) y autor del trabajo.

El grupo sanguíneo no se puede cambiar, pero sí se puede comprender mejor cómo interactúa el virus con los grupos sanguíneos y así quizá se puedan encontrar “nuevos medicamentos o métodos de prevención”, afirma Stowell.

El científico y su equipo hicieron hincapié en que sus hallazgos por sí solos no pueden describir o predecir completamente cómo los coronavirus, como el SARS-CoV-2 y el SARS-CoV, afectarían a pacientes de diversos tipos de sangre.

“Nuestra observación no es el único mecanismo responsable de lo que estamos viendo clínicamente, pero podría explicar parte de la influencia del tipo de sangre en la infección por covid-19”.

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Coronavirus

Por la vacunación, empiezan a bajar los contagios de COVID-19 entre el personal de la salud

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Ya los casos confirmados en Ciudad de Buenos Aires son menos del 1% entre los trabajadores de la salud. En Mendoza y Rosario, también corroboran esta tendencia en baja de casos

El personal de la salud puso el cuerpo para atender a los pacientes con COVID-19, y muchos perdieron sus vidas. Por la exposición repetida o por no contar con la protección adecuada, más de 360 médicos y enfermeros, entre otros integrantes del sistema de salud, habían fallecido para principios de diciembre. A partir del inicio de la campaña de vacunación, pasaron a ser un grupo prioritario y ya se empiezan a registrar el descenso de casos confirmados dentro del personal de la salud con la eventual disminución de los fallecimientos.

En la Ciudad de Buenos Aires, los casos confirmados de COVID-19 en el personal de la salud representaban entre el 3 y el 4% en diciembre pasado, en base al registro epidemiológico que lleva el Ministerio de Salud porteño. En cambio, durante las últimas semanas los casos confirmados son menos del 1%.

Cómo evolucionaron los casos de la población general en la ciudad de Buenos Aires en comparación con los casos del personal de la salud que fue vacunado. Cómo evolucionaron los casos de la población general en la ciudad de Buenos Aires en comparación con los casos del personal de la salud que fue vacunado.

También en la provincia de Mendoza, el Ministerio de Salud corroboró la tendencia en baja de menos afectados en el personal de la salud. Según contó a Infobae la infectóloga y jefa del departamento de inmunizaciones de la cartera de salud mendocina, la doctora Iris Aguilar, “hay una disminución marcada de casos de COVID-19 en el subgrupo del personal de la salud. Durante el mes de febrero sólo hubo dos casos de COVID-19 en enfermeros”.

En la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, comienzan a registrarse cambios. “Empezamos con la vacunación el 29 de diciembre y ya el primer día se inmunizó a 75 personas. Ya con la primera dosis ya hubo reducción de casos del personal de la salud a mitad de enero. En febrero ya estaba vacunado casi todo el personal de la salud, y no hemos tenido casos de médicos o enfermeros con COVID-19”, contó a Infobae Carolina Subirá, infectóloga y coordinadora del área de Calidad y Seguridad del Paciente del Sanatorio Parque en Rosario.

Los trabajadores de la salud fueron considerados población estratégica por el Ministerio de Salud de la Nación a la hora de armar el plan de vacunación para desacelerar la pandemia y reducir el número de muertes. Son un grupo clave para sostener adecuadamente el funcionamiento y la respuesta del sistema sanitario. También se consideró el nivel de exposición al que se enfrentaban. En noviembre de 2020, el personal de la salud representaba el 4,4% sobre el total de casos confirmados de COVID-19 en todo el país.

En diciembre, se había estimado en base al Registro Federal de Personal Sanitario que se iban a vacunar inicialmente 763.000 trabajadores de la salud en Argentina
REUTERS/Agustin MarcarianEn diciembre, se había estimado en base al Registro Federal de Personal Sanitario que se iban a vacunar inicialmente 763.000 trabajadores de la salud en Argentina REUTERS/Agustin Marcarian

De acuerdo al monitor público de vacunación, hoy miércoles 3 de marzo ya se habían realizado 890.221 aplicaciones en el personal de la salud. Pero no se especifica cuántos corresponden a la primera y a la segunda dosis. En el plan original, se había estimado en base al Registro Federal de Personal Sanitario que se iban a vacunar inicialmente 763.000 trabajadores de la salud.

En la provincia de Buenos Aires, el titular de la cartera de Salud, Daniel Gollan, había informado el martes que el 95% del personal de la salud se ha inscripto para recibir la vacuna. Ya le aplicaron la vacuna a 200.000 de los 231.264 registrados. El funcionario dijo que durante los próximos meses “el personal de salud estará protegido para atender la demanda de urgencia”. La vacunación hará “que no se nos caigan las guardias cada vez que haya un caso en el personal”, agregó. Adelantó que este año el protocolo para el personal de salud será diferente. Están haciendo un estudio en el personal de salud sobre el impacto de la vacunación. “El 8% se podría enfermar aunque haya recibido la vacuna, pero sería de una forma leve. Por eso, será necesario seguir con los cuidados”, expresó Gollan.

En cambio, desde la perspectiva de la doctora Silvia González Ayala, profesora de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata y miembro del Comité Institucional de Revisión de Protocolos de Investigación del Hospital de Niños Sor María Ludovica de La Plata, hay que mantener cautela sobre la evolución de la pandemia y el impacto de la vacunación. Le dijo a Infobae: “El 29 de diciembre se empezó a vacunar con la primera dosis en el personal de la salud de la Argentina. Es esperable que los casos confirmados de COVID-19 y los fallecimientos bajen por el impacto de la vacunación en ese grupo priorizado”.

Ya hay transmisión comunitaria en la Argentina de las variantes del coronavirus que fueron detectadas en el Reino Unido y en Río de Janeiro, Brasil, según relevó el Consorcio PaísYa hay transmisión comunitaria en la Argentina de las variantes del coronavirus que fueron detectadas en el Reino Unido y en Río de Janeiro, Brasil, según relevó el Consorcio País

De acuerdo con González Ayala, “la vacunación en los grupos priorizados viene lento. Ya se distribuyeron 2.231.310 dosis, pero aún solo se aplicaron 1.181.292 dosis. Considero que hay que hacer un shock de vacunación para evitar la circulación local de las variantes de preocupación”. En el caso de la vacuna Sputnik, su eficacia es del 85% con la primera dosis. Con la segunda dosis, la eficacia llega al 91,6%.

La preocupación de la doctora González Ayala está en el potencial avance de nuevas variantes que podrían limitar la eficacia de las vacunas. “Hay que tener en cuenta que las vacunas podrían no cubrir todas las variantes que aparezcan. Por ejemplo, la vacuna de AstraZeneca solo protege en el 22% en los casos de infección por la variante de Sudáfrica. Con respecto a la variante de Manaos, aún no se sabe. Esto significa que se necesita que la vacunación avance más rápido para desacelerar la propagación de las variantes, y evitar que se reduzca la eficacia de las vacunas”.

Ya hay transmisión comunitaria en la Argentina de las variantes del coronavirus que fueron detectadas en el Reino Unido y en Río de Janeiro, Brasil, según relevó el Consorcio País, que depende del Ministerio de Ciencia de la Nación. Se trata de casos confirmados de COVID-19 que no tenían antecedentes de viajes.

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Salud

El consumo de azúcar puede ser más adictivo que la heroína, advierte un experto estadounidense

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El periodista californiano y ganador del premio Pulitzer Michael Moss conversó en exclusiva con Infobae y adelantó los puntos más polémicos que aborda en su próximo libro, Hooked, que será lanzado esta semana. Por qué el fast food puede generar incluso más dependencia que el alcohol, el cigarrillo y las drogas

Ganador del premio Pulitzer en 2010 y finalista del mismo galardón en 1999 y 2006, Michael Moss, periodista de investigación de The New York Times, espera con ansias el lanzamiento de su último libro, “Hooked: Food, Free Will, and How the Food Giants Exploit Our Addictions” (Enganchado: comida, libre albedrío y cómo los gigantes de la comida aprovechan nuestras adicciones), que arribará a las librerías estadounidenses mañana, 2 de marzo.

¿Qué pasa si algunas de las decisiones que tomamos sobre qué comer están fuera de nuestro control? ¿Es posible que la comida sea adictiva, como las drogas o el alcohol? ¿En qué medida la industria alimentaria conoce o se preocupa por estas vulnerabilidades? Esos son algunos de los interrogantes a los que Moss, nacido en California hace 65 años, busca dar respuesta, tras clasificar y evaluar el verdadero peligro de algunos ingredientes y alimentos. “La primera parte del libro examina una gran cantidad de evidencia sorprendente de que la comida, de alguna manera, puede ser incluso más adictiva que el alcohol, los cigarrillos y las drogas”, detalla el autor desde el prólogo.

Es que, de acuerdo a la investigación de Moss, nuestros cuerpos están programados para los dulces. Es por ello que los gigantes de la industria alimenticia llevan desarrollados 56 tipos de azúcar para agregar a sus productos, generando en las personas la expectativa de que todo debería ser empalagoso. En otras palabras, los seres humanos evolucionamos para preferir comidas rápidas, lo que explica el creciente interés por los alimentos listos para comer, sostiene Moss a través de la publicación, basado en investigaciones recientes sobre adicción.

En un mano a mano con Infobae, el autor, quien fue también profesor adjunto en la Columbia School of Journalism, adelanta en exclusiva algunos de los temas más polémicos que trata en el libro sobre el que empezó a trabajar en 2015.

Hooked, el libro del periodista Michael Moss, que llegará esta semana a las librerías estadounidensesHooked, el libro del periodista Michael Moss, que llegará esta semana a las librerías estadounidenses

El disparador para avanzar en este volumen “fue la pregunta que me hizo un periodista sobre mi libro anterior, Salt Sugar Fat (2013): ‘Pero Michael, estas cosas de las que escribes, ¿acaso no son tan adictivas como las drogas (y entonces, ¿cómo podemos tener control sobre nuestros hábitos alimenticios?)?´”, rememora. A partir de ese momento, Moss se obsesionó con investigar la industria detrás de los alimentos procesados.

– ¿Qué hace que la comida chatarra sea tan adictiva?

– Es barata, conveniente, de acción rápida en el cerebro y está llena de calorías, todo lo cual es integrado en nuestros cuerpos a través de los instintos básicos que nos atraen a la comida. De hecho, estamos diseñados no solo para comer, sino para querer comer en exceso, lo cual era bueno porque esta naturaleza nuestra nos permitió prosperar, hasta hace 50 años, cuando las empresas cambiaron la naturaleza de nuestra comida para que comer en exceso se convirtiera en algo cotidiano.

– ¿Los productos alimenticios son manipulados para hacerlos más tentadores?

-La gran industria de alimentos y bebidas está dominada por empresas que hacen lo que la mayoría de las compañías quieren hacer: hacer todo el dinero posible haciendo que sus productos sean lo más atractivos posible; y mientras pienso, ellos venderían productos más saludables si pudieran, pero están más enganchados que nosotros a sus adictivas fórmulas.

– ¿A qué estrategias apela la industria alimentaria en este sentido?

-Esto comienza con el perfeccionamiento de sus fórmulas para producir la mayor excitación posible en el cerebro y termina con su marketing, que está diseñado para controlar nuestros hábitos alimenticios, haciéndonos querer volver a sus productos una y otra vez.

La mayoría de la gente tiene problemas con estos alimentos: papas fritas, hamburguesas con queso, pizza, galletitas, helado, gaseosas, snacks, afirma Michael Moss (Shutterstock)La mayoría de la gente tiene problemas con estos alimentos: papas fritas, hamburguesas con queso, pizza, galletitas, helado, gaseosas, snacks, afirma Michael Moss (Shutterstock)

-¿De qué modo la sal y el azúcar actúan en nuestro cerebro?

-Envían señales de las papilas gustativas que llegan al cerebro en menos de un segundo, más rápido que las drogas, y la velocidad es un sello distintivo de la adicción, porque cuanto más rápido llega una sustancia al cerebro, es más probable que actuemos compulsivamente sin pensar en las consecuencias.

-Entonces, ¿es correcto afirmar que el consumo de azúcar puede ser tan adictivo como las drogas? De ser así, ¿cuáles?

Cualquier droga, y más en algunos aspectos. Los escaneos cerebrales muestran que las drogas excitan más al cerebro, pero el azúcar no tiene que trabajar muy duro para que actuemos compulsivamente, porque es barato y legal y está en todas partes.

-En este sentido, ¿podemos decir que ciertas galletitas pueden ser más adictivas que la heroína?

-Aplica la misma respuesta que para la pregunta anterior.

-En una nota reciente publicada en New York Post, que la que se hacía referencia a su libro, decía: “El humo de los cigarrillos tarda 10 segundos en agitar el cerebro, pero un toque de azúcar en la lengua lo hará en poco más de medio segundo”. Eso es realmente impresionante. ¿Tenemos que pensar en el azúcar como un enemigo natural de nuestra salud?

-Amo el azúcar. Y sal, para el caso. Incluso, agrego una pizca de azúcar a la salsa de mis espaguetis, porque mi madre siempre la preparaba de ese modo, dado que destaca la dulzura natural de los tomates. El problema es que la gran industria de alimentos y bebidas nos robó azúcar, la sal, la grasa y los convirtió en un problema al aumentar exageradamente su proporción frente a lo que necesitamos para una buena salud.

"El problema es que la gran industria de alimentos y bebidas nos robó azúcar, la sal, la grasa y los convirtió en un problema al aumentar exageradamente su proporción frente a lo que necesitamos para una buena salud", advirtió el periodista (Shutterstock)“El problema es que la gran industria de alimentos y bebidas nos robó azúcar, la sal, la grasa y los convirtió en un problema al aumentar exageradamente su proporción frente a lo que necesitamos para una buena salud”, advirtió el periodista (Shutterstock)

– ¿Con qué otros ingredientes y alimentos de consumo masivo debemos tener cuidado? ¿Queso cheddar, por ejemplo?

-También me encanta el queso cheddar. La adicción ocurre en un espectro que nos afecta a todos de un modo diferente, a diferentes extremos, y si el queso te hace perder el control, y luego te genera adicción, entonces los expertos dirán que probablemente deberías evitar el queso por completo. La mayoría de la gente tiene problemas con estos alimentos: papas fritas, hamburguesas con queso, pizza, galletitas, helado, gaseosas, snacks.

-¿Cuánto más barato producir es comida chatarra versus comida saludable?

-Este es uno de los grandes problemas, ya que uno puede ir de compras y pagar por un paquete de arándanos como para una pizza congelada gigante que puede alimentar a toda la familia. Sin embargo, la gente está trabajando en formas muy creativas de cocinar en su hogar, a menos costo que los alimentos procesados, lo que ayuda a eliminar la ventaja de la industria de alimentos procesados.

-¿Qué medidas podrían tomar los gobiernos y las autoridades sanitarias para revertir esta situación?

-Se pueden tomar lecciones de la adicción a las drogas para ayudar a las personas a darse cuenta y luego actuar para ayudarlas a recuperar el control de sus hábitos alimenticios. Quizás, una advertencia en las etiquetas pueda ayudar alertar a la gente, pero la educación que comienza con los niños probablemente sea más eficaz. No enseñarles a los niños que la comida chatarra es mala, pero sí sería bueno hablar con ellos sobre las consecuencias y la naturaleza política de la gran industria de alimentos y bebidas, que tiene que ver con controlar nuestros hábitos, tal como ocurre con las empresas de la industria del tabaco.

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