Connect with us

Coronavirus

Los archivos de Wuhan: cómo el régimen chino ocultó el impacto del coronavirus en el inicio de la pandemia

Publicado

on

Los documentos abarcan el período entre octubre de 2019 y abril de este año. En concreto, “revelan lo que parece ser un sistema de atención de la salud inflexible, limitado por una burocracia de arriba/abajo y unos procedimientos rígidos que no estaban preparados para hacer frente a la crisis emergente”

De acuerdo a un estudio publicado por la revista médica Lancet, este martes 1 de diciembre se cumple un año desde que el primer paciente conocido mostró síntomas de la enfermedad de coronavirus en la capital provincial de Hubei, en la ciudad china de Wuhan. En estos 12 meses ya se han registrado más de 60 millones de personas infectadas, y más de un millón y medio murieron por el covid-19. Todas las miradas de la comunidad internacional siguen apuntando contra el régimen de Xi Jinping por el manejo de las primeras etapas de la pandemia.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sido uno de los más críticos de Beijing, llegando a calificar al covid-19 como el “virus chino”. El mandatario norteamericano sostuvo, además, que el gigante asiático deberá rendir cuentas por el impacto que tuvo el brote a nivel internacional.

En este contexto, la cadena CNN dio a conocer “los archivos de Wuhan”, unas 117 páginas de documentos filtrados del Centro Provincial de Hubei para el Control y la Prevención de Enfermedades, que fueron compartidas y verificadas por la cadena norteamericana.

Los documentos abarcan el período entre octubre de 2019 y abril de este año. En concreto, “revelan lo que parece ser un sistema de atención de la salud inflexible, limitado por una burocracia de arriba/abajo y unos procedimientos rígidos que no estaban preparados para hacer frente a la crisis emergente”. Además, exponen CNN, en varios momentos críticos de la fase inicial de la pandemia, los archivos confidenciales “muestran pruebas de claros pasos en falso y señalan un patrón de deficiencias institucionales”.

“Documento interno, por favor mantenga la confidencialidad”, es el título del informe que llegó a manos de la cadena norteamericana de parte de un informante que pidió el anonimato. Informante que aseguró trabajar en el sistema de salud chino, y que se definió un patriota “motivado a exponer una verdad que había sido censurada”.

Los documentos fueron verificados por seis expertos independientes que examinaron la veracidad de su contenido. “Un experto con estrechos lazos con China informó haber visto algunos de los informes durante una investigación confidencial a principios de este año. Un oficial de seguridad europeo con conocimiento de los documentos y procedimientos internos chinos también confirmó a la CNN que los archivos eran auténticos”.

Viajeros en la estación de tren de Pekín, China. 9 de octubre de 2020. REUTERS/Thomas PeterViajeros en la estación de tren de Pekín, China. 9 de octubre de 2020. REUTERS/Thomas Peter

Censura y mal manejo de la información

Pese a que las autoridades chinas en todo momento se jactaron de haber tenido un manejo transparente y eficiente desde el inicio de la pandemia, los informes muestran una gran dificultad a la hora de diagnosticar a los primeros pacientes locales de covid-19.

Los documentos muestran que los funcionarios de salud locales dependían de mecanismos defectuosos de prueba y notificación. Un informe en los documentos de principios de marzo dice que el tiempo medio entre el inicio de los síntomas y el diagnóstico confirmado fue de 23,3 días, lo cual, según los expertos, habría obstaculizado considerablemente las medidas para vigilar y combatir la enfermedad”.

El 10 de febrero, las autoridades chinas reportaron 2.478 nuevos casos confirmados, lo que elevó la cifra mundial a más de 40.000, con menos de 400 casos que se desarrollaron fuera de la China continental. No obstante, de acuerdo a lo expuesto en los informes, el número real de infectados en esa jornada era de 5.918, más del doble del balance oficial.

Ese número está dividido en subcategorías: “casos confirmados” (2.345), “casos diagnosticados clínicamente” (1.772), y “casos sospechosos” (1.796). Yanzhong Huang, investigador principal de salud global del Consejo de Relaciones Exteriores, sostuvo que los criterios adoptados por las autoridades chinas condujeron a cifras engañosas.

Muchos de los casos sospechosos que había deberían haber sido incluidos con los casos confirmados. Las cifras que daban eran conservadoras, y esto refleja lo confuso, complejo y caótico de la situación”, añadió el funcionario chino, quien confirmó la veracidad y autenticidad de los documentos.

Varias especialistas sostienen que con estos manejos el régimen chino lo que pretendía era mostrar un sistema sanitario eficaz y, a su vez, no desnudar la real gravedad del brote.

“Está claro que cometieron errores, y no sólo los que ocurren cuando se trata de un nuevo virus, sino también errores burocráticos y políticos en la forma en que lo manejaron”, explicó Huang.

El presidente de China, Xi Jinping, habla con un equipo médico durante su visita a pacientes de coronavirus en Wuhan.  March 10, 2020. Xie Huanchi/Xinhua via REUTERS. ATENCIÓN EDITORES: ESTA IMAGEN FUE PROVISTA POR UNA TERCERA PARTE.El presidente de China, Xi Jinping, habla con un equipo médico durante su visita a pacientes de coronavirus en Wuhan. March 10, 2020. Xie Huanchi/Xinhua via REUTERS. ATENCIÓN EDITORES: ESTA IMAGEN FUE PROVISTA POR UNA TERCERA PARTE.

En esa línea, William Schaffner, profesor de enfermedades infecciosas de la Universidad de Vanderbilt, dijo que incluir a los pacientes que se sospechaba que tenían la infección habría ampliado el tamaño del brote y “habría dado una apreciación más verdadera de la naturaleza de la infección y su tamaño”. Según su punto de vista, los funcionarios chinos “parecían minimizar el impacto de la epidemia”.

De acuerdo a los protocolos establecidos por la Comisión Nacional de Salud de China a fines de enero de este año, los médicos chinos debían informar un caso como “sospechoso” si un paciente tenía antecedentes de contacto con casos conocidos, y síntomas de fiebre y neumonía. Para elevar el caso a “clínicamente diagnosticado”, se debían confirmar estos síntomas mediante una radiografía o una tomografía computarizada. En tanto, un caso sólo sería “confirmado” si la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) o las pruebas de secuenciación genética dieran positivo.

Andrew Mertha, director del Programa de Estudios sobre China de la Universidad John Hopkins, indicó que las autoridades chinas recién a mediados de febrero colocaron los casos “diagnosticados clínicamente” en la categoría de “confirmados”.

Sumado a esto, los funcionarios chinos no incluían en sus registros a los casos asintomáticos, algo fuertemente cuestionado por los expertos en salud internacionales.

Dali Yang, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Chicago que se dedicó a estudiar extensamente los orígenes del coronavirus, remarcó que en el mes de febrero los números eran de vital importancia para poder medir el verdadero impacto que podría tener el brote. “Tenían la esperanza de que fuera como en 2003, y como el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS) se contendría con el tiempo, y todo podría volver a la normalidad”.

Al respecto, recordó que el 7 de febrero Xi Jinping y Trump mantuvieron una conversación telefónica para tratar el tema: “Creo que esa es también la impresión que tuvo Trump… que esto iba a desaparecer”.

Estas revelaciones tienen lugar en medio de la presión internacional sobre China -encabezada por Estados Unidos y la Unión Europea- para que coopere plenamente con una investigación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre los orígenes del virus.

Sin embargo, hasta el momento los expertos internacionales han tenido un acceso limitado a los registros médicos chinos.

Mujer con una mascarilla frente a la sede del Banco Popular de China, el banco central, en Pekín, China, 3 febrero 2020.
REUTERS/Jason LeeMujer con una mascarilla frente a la sede del Banco Popular de China, el banco central, en Pekín, China, 3 febrero 2020. REUTERS/Jason Lee

Demoras por parte de las autoridades de salud

Desde los primeros que se conocieron los primeros casos, los testeos se realizaron de forma inadecuada y los resultados de las pruebas tardaban semanas en ser entregados. Según documentos encontrados, los kits de testeo que utilizaron no eran efectivos lo que provocó que muchos pruebas daban como negativas en realidad no lo eran.

Al régimen chino le tomó semanas rectificar estos errores, mientras el virus se seguía esparciendo. Todo esto vino acompaño por algunas tímidas críticas por parte de expertos médicos chinos, quienes algunos fueron silenciados por Bejing.

Además, en los primeros meses de la epidemia, el tiempo de espera de una persona que presentaba síntomas para ser atendido por los médicos era de unos 23 días. Esta demora provocó que las autoridades chinas no pudiesen enfocar buenas políticas de intervención en la salud pública.

Estás mirando datos que tienen tres semanas de antigüedad y estás tratando de tomar una decisión para hoy”, dijo el doctor Amesh Adalja, de la Universidad Johns Hopkins.

Para el 7 de marzo, el sistema de testeos y diagnósticos había mejorado. Sin embargo, muchos expertos describieron estas demoras como poco usuales, incluso a pesar de que se enfrentaban las autoridades sanitarias a un nuevo virus.

Eso agrega otra capa de comprensión de por qué algunos de los números que salieron de los niveles más altos de gobierno probablemente estaban equivocados”, dijo Schaffner de la Universidad de Vanderbilt. “En los Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y Alemania, siempre hay un retraso. No se sabe instantáneamente. Pero 23 días es mucho tiempo”.

Desorden y obstáculos

Un denominador común que aparece en los documentos es la falta de preparación por parte de las autoridades chinas, que suma a la falta de inversión con la que contaba el Centro Chino para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) en Hubei .

El CDC no contaba con los equipos suficientes para realizar testeos, y muchos de sus funcionarios, enmarañados en la compleja burocracia china, se encontraban desmotivados con su trabajo cuando empezaron los primeros casos de coronavirus.

A las autoridades sanitarias se le insiste en “encontrar con rigor el eslabón débil en la labor de control de enfermedades, analizar activamente y compensar las deficiencias”.

En un informe interno del CDC queda el descubierto la falta de financiación del gobierno provincial de Hubei y señala que el presupuesto de personal está un 29% por debajo de su objetivo anual. El reporte también subraya como los funcionarios estuvieron maniatados por las burocracia china y en los primeros meses del epidemia no pudieron utilizar todo su conocimiento para contener el virus.

Documentos filtrados revelan el mal manejo de la covid en China en sus inicios.Documentos filtrados revelan el mal manejo de la covid en China en sus inicios.

Una crisis que se descontroló

A pesar de las medidas draconianas y algunas sofisticadas herramientas de monitoreo y vigilancia en la población, sumado al confinamiento de unas 700 millones de personas, todo aquello no contribuyó para localizar la cadena de transmisión del virus.

Mientras los casos aumentaban en febrero, las autoridades chinas enfrentaban una crisis de legitimidad con la opinión pública cuestionando cómo Beijing ocultaba información. Todas la miradas apuntaban al Partido Comunista chino.

A través de los documentos, se sabe que había lagunas entre la información oficial y la que circulaba internamente entre la población. Por ejemplo, según muestran los archivos, el 17 de febrero las autoridades chinas reportaron 93 muertes por coronavirus, pero la cifra oficial en realidad fue de 196 personas fallecidas.

Otro reporte muestra que el 10 de febrero murieron seis trabajadores de salud en Hubei. Sin embargo, esas muertes nunca fueron reportadas por Beijing. Por esta razón, mientras el virus se esparcía, la ciudadanía desconfiaba del actuar de las autoridades ya que creían que no se tomaban en serio la crisis.

En noviembre, Xi Jinping pretendió -una vez más- amordazar a los médicos que estuvieron en los inicios del brote de coronavirus en Wuhan, hacia finales de 2019. No quiere que colaboren con la misión de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que intentará determinar cómo fue que nació el Sars-CoV-2. Es por eso que les prohibió a los profesionales de la salud que informen sobre el manejo primario que las autoridades sanitarias ordenaron en torno al nuevo virus que derivó en la muerte de -hasta el momento- 1.434.509 víctimas en todo el mundo.

De acuerdo la agencia japonesa Kyodo, “las autoridades de China emitieron una orden de mordaza sobre el virus a los médicos en Wuhan”. Es decir tendrán prohibido, como en un inicio, hablar sobre qué fue lo que vieron y qué los obligaron a callar cuando el brote ya estaba fuera de control. La medida recuerda el drama atravesado por Li Wenliang, aquel médico que fuera silenciado por el aparato del régimen de Beijing por haber alertado -en diciembre pasado- a otros colegas sobre un nuevo virus que estaba llevándose las vidas de decenas de pacientes en el Hospital Central de Wuhan, la ciudad donde se cree que nació el Sars-CoV-2

(Visited 30 times, 1 visits today)
Comentá aquí

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Coronavirus

El Gobierno suspende el feriado puente del 24 de mayo por el coronavirus

Publicado

on

Por

Es para reducir la circulación en plena segunda ola de casos. Lo traslada a agosto.

El Gobierno suspende el feriado puente del 24 de mayo por la situación epidemiológica que atraviesa el país. La decisión, que fue tomada en conjunto entre los ministerios del Interior y de Turismo, será oficializada en los próximos días.

Se lo confirmaron a Clarín fuentes del Gobierno, quienes precisaron que el objetivo de esta medida es desincentivar la circulación en ese fin de semana, en plena segunda ola del covid.

Desde la cartera que conduce Matías Lammens adelantaron que, en primera instancia, el feriado puente se pasará al mes agosto, para complementar el martes 17, fecha en que se conmemora el Día del Paso a la Inmortalidad de San Martín.

“La idea, obviamente por la cuestión sanitaria, era que no hubiera movimiento turístico ese fin de semana. Al ser el lunes 24 un feriado puente para estimular la industria turística, con esta restricción dejaba de tener sentido”, señalaron desde Turismo.

“Es una medida sensata en defensa de la salud pero también del turismo porque este fin de semana iba a ser muy malo. En cambio, en agosto, con la situación sanitaria mejorada y un buen clima, va a a tener mayor movimiento”, agregaron fuentes del Ministerio.

El 24 de mayo era el primer feriado con fines turísticos previsto en el calendario 2021.

De acuerdo al Ministerio del Interior, quedan otros dos para este año: el viernes 8 de octubre (antes del lunes 11, trasladado desde el 12 por el Día del Respeto a la Diversidad Cultural) y el lunes 22 de noviembre (luego del sábado 20, Día de la Soberanía Nacional).

Además, el DNU vigente que pone restricciones a la circulación, tras el aumento de casos de covid, terminará tres días antes del feriado turístico, el 21 de mayo.

Ese decreto de necesidad y urgencia contempla la suspensión de clases presenciales, una medida que entraría en contradicción con el fomento del traslado de personas, que es el espíritu de los feriados puente.

En ese sentido, el Gobierno ya presentó en el Congreso un proyecto de ley para blindar las próximas restricciones, tras la polémica generada con la Ciudad por el cierre de escuelas y el posterior revés en la Corte Suprema.

Esta iniciativa prevé el cierre automático de las aulas en zonas de alarma epidemiológica. Desde el oficialismo esperan que se apruebe antes del 21 de mayo, cuando vencerá el DNU vigente.

El antecedente de Semana Santa

Caravana de autos en la ruta 2 por Semana Santa. Foto Marcelo Carroll

Caravana de autos en la ruta 2 por Semana Santa. Foto Marcelo Carroll

El antecedente más cercano –y que generó debates al interior del Gobierno– es Semana Santa, del 1° al 4 de abril.

Entonces, en plena suba de contagios, hubo reuniones entre distintos ministerios e incluso con empresarios del sector turístico, uno de los más golpeados por la cuarentena, para evaluar restricciones.

Finalmente, el ministro de Turismo y Deportes de la Nación, Matías Lammens, y la ministra de Salud, Carla Vizzotti, les confirmaron a las cámaras turísticas que no impondrían trabas al turismo. En cambio, pidieron a la población extremar los cuidados y protocolos.

De todas maneras, desde la Casa Rosada buscaron desalentar los viajes hacia y desde el exterior. También suspendieron los vuelos procedentes de Brasil, Chile y México (ya regía una medida similar con Gran Bretaña) y reforzaron el control de las fronteras.

Día de sol y playa en Mar del Plata, en enero pasado. Foto Nicolás Torreiro

Día de sol y playa en Mar del Plata, en enero pasado. Foto Nicolás Torreiro

Finalmente, 4,2 millones de turistas argentinos visitaron diferentes zonas de la Argentina a lo largo de Semana Santa.

Los visitantes desembolsaron alrededor de 14.066 millones de pesos a lo largo de los cuatro días, según un informe confeccionado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

Como en Semana Santa de 2020 regía el estricto aislamiento social, preventivo y obligatorio, para encontrar registros similares hay que remontarse a 2019. Aquel año se movilizaron 4,7 millones de personas.

Más de la mitad de quienes tenían reservas para hacer turismo en Semana Santa decidieron cancelarlas, mientras nosotros manteníamos cerradas las fronteras y suspendíamos vuelos con algunos países”, evaluó Alberto Fernández a fines de abril, cuando anunció nuevas medidas contra el coronavirus.

(Visited 4 times, 1 visits today)
Seguir leyendo

Ciencia

Un nuevo protocolo antes de decidir desconectar a un paciente

Publicado

on

Por

Los ensayos de duración limitada ofrecen a los pacientes de la UCI y a sus familias una opción ante las escasas probabilidades.

En 2019, el doctor Richard Leiter, especialista en cuidados paliativos, conoció a un paciente y a la esposa del hombre en la unidad de cuidados intensivos del Brigham and Women’s Hospital de Boston.

El paciente, de unos 70 años, tenía una enfermedad cardíaca y problemas renales.

Pero había estado viviendo en su casa y se encontraba razonablemente bien hasta que la sepsis, una infección del torrente sanguíneo potencialmente mortal, lo envió a urgencias.

Trabajadores sanitarios atienden a un paciente con COVID-19 en el Hospital Llavallol en Buenos Aires. Foto AP Photo/Natacha Pisarenko.

Trabajadores sanitarios atienden a un paciente con COVID-19 en el Hospital Llavallol en Buenos Aires. Foto AP Photo/Natacha Pisarenko.

Llevaba ya varios días conectado a un respirador artificial y necesitando fármacos para evitar que su presión arterial cayera en picada.

Ahora, “sus riñones ya no funcionaban y no se despertaba en absoluto”, recuerda Leiter, y añade: “Nos preocupaba mucho que no fuera a sobrevivir”.

Cuando el equipo de cuidados paliativos renales -que incluye una enfermera y un trabajador social, así como un nefrólogo de consulta- se reunió con la mujer del hombre para hablar del tratamiento, le propuso lo que se conoce como un ensayo de duración limitada, en el que el tratamiento de mantenimiento de la vida continúa durante un período acordado para ver cómo responde el paciente.

Leiter explicó que el equipo podía probar la diálisis continua, que podría hacer lo que los riñones del hombre ya no podían: eliminar las toxinas y los líquidos de su cuerpo para que pudiera recuperar la conciencia.

Pero “no estábamos seguros de que la diálisis sirviera de algo”, recuerda haberle dicho Leiter.

El equipo no era optimista.

Además, la diálisis continua implica la implantación de un gran catéter en el cuello, un procedimiento invasivo que se suma a las incómodas medidas que el paciente ya estaba soportando.

Su mujer informó de que él valoraba su independencia y su conciencia mental.

Si el hombre se estaba muriendo, la diálisis podría simplemente prolongar su sufrimiento; si sobrevivía, podría quedar gravemente afectado.

Ella comprendía los riesgos, recordó Leiter.

 “Me dijo: ‘Comparto tu preocupación, pero necesito saber que lo he intentado’“.

Aceptó someterlo a diálisis las 24 horas del día durante tres días.

Si la presión arterial de su marido se estabilizaba y se despertaba, el equipo continuaría el tratamiento.

Pero si seguía inconsciente, explicó Leiter a la mujer, eso indicaba que era poco probable que su marido se despertara.

En ese caso, el equipo mantendría al paciente cómodo mientras le retiraban los dispositivos y fármacos de soporte vital.

Opción​

Aunque hay pocos datos sobre la frecuencia con la que los médicos de cuidados intensivos sugieren un ensayo de duración limitada, “está ganando adeptos como forma de relacionarse con los pacientes y las familias en las UCI”, dijo el Dr. Douglas White, que dirige el Programa de Ética y Toma de Decisiones en Enfermedades Críticas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh.

Este enfoque puede recibir un impulso gracias a un estudio realizado en tres grandes hospitales de Los Ángeles y publicado recientemente en JAMA Internal Medicine.

Los investigadores formaron a los miembros del personal de la UCI, entre ellos unos 50 médicos, para que utilizaran ensayos de duración limitada cuando se reunieran con los familiares que tomaban las decisiones de los pacientes que estaban demasiado enfermos para dirigir su propia atención.

“La situación típica es que el equipo médico es pesimista”, dijo el doctor James A. Tulsky, médico de cuidados paliativos del Instituto Oncológico Dana Farber de Boston y coautor de un editorial que acompaña al estudio.

“Los pacientes están muy enfermos y al equipo le preocupa que las probabilidades de supervivencia, con cualquier tipo de calidad de vida aceptable para el paciente, sean muy bajas”, dijo.

“Sin embargo, la familia mantiene la esperanza de que algo cambie. Puede haber mucho conflicto en torno a esto”.

Un ensayo limitado en el tiempo -se utilice o no ese término preciso por parte del personal de la UCI- incorpora varios elementos clave.

El equipo médico pregunta a los familiares sobre lo que le importa al paciente, incluidos los esfuerzos médicos que aceptaría o rechazaría.

Si los médicos proponen un tratamiento, como un ventilador para ayudar a un paciente a respirar o un dispositivo para ayudar a un corazón vacilante, explican no sólo los posibles beneficios sino también los inconvenientes.

“Estas intervenciones son potencialmente dolorosas, carecen de dignidad y son tremendamente gravosas“, afirma Tulsky.

A menudo, hay que sedar a los pacientes de la UCI para que no intenten sacar los incómodos tubos y catéteres respiratorios.

El equipo y la familia acuerdan un tiempo determinado para probar el tratamiento, que puede ser de 24 a 48 horas o unos días, según la terapia y el estado del paciente.

A continuación, el personal traza los marcadores concretos que mostrarán si el paciente está mejorando.

Tal vez pueda respirar con menos apoyo del ventilador, o reciba resultados alentadores de los análisis de sangre, o recupere la conciencia.

Entonces, podrá abandonar la UCI para recibir los cuidados hospitalarios habituales.

“Queremos poder decir que le hemos dado el tiempo suficiente para ver cómo le va a ir”, dijo el Dr. Dong Chang, especialista en cuidados críticos del Centro Médico Harbor-UCLA y autor principal del estudio.

“Lo único que no queremos es continuar indefinidamente“, dijo.

Cuando los pacientes no cumplen los objetivos especificados, añadió, “eso suele ser una señal de que no van a mejorar: fallecerán o acabarán en un estado que no desearían”.

En ese caso, la familia puede optar por un tratamiento menos agresivo o por cuidados de confort.

El estudio de Los Ángeles, en el que participaron unos 200 pacientes de la UCI con una edad media de 64 años, demostró la gran diferencia que puede suponer este enfoque.

La mitad de los participantes fueron tratados antes de que los hospitales adoptaran los ensayos de duración limitada; los investigadores compararon sus resultados con los de los pacientes tratados después de que dichos ensayos se convirtieran en práctica habitual.

Al principio, el 60% de los pacientes se reunía formalmente con la familia para sopesar las decisiones.

Después de que los hospitales introdujeran los ensayos de duración limitada, casi el 96% de las familias tuvieron reuniones formales, y éstas tuvieron lugar mucho antes, un día después del ingreso del paciente, en lugar de cinco días.

Las sesiones tenían muchas más probabilidades de incluir discusiones sobre los valores y preferencias del paciente y sobre los riesgos y beneficios del tratamiento.

La duración media de la estancia se redujo en un día, un cambio significativo.

Y lo que es más importante, la proporción de pacientes que permanecieron durante semanas en la UCI se redujo drásticamente, quizá porque menos recibieron tratamientos invasivos más tenían órdenes de no reanimación.

Sin embargo, la tasa de mortalidad fue prácticamente la misma -y elevada, casi un 60%- en ambos grupos.

“Nos tranquilizó saber que no estábamos empujando a los familiares a situaciones incómodas, empujándolos a reducir los tratamientos para alguien que habría sobrevivido”, dijo Chang.

Los ensayos de tratamiento coinciden con lo que muchos pacientes dicen a sus médicos, dijo White: “Dicen cosas como: ‘Si puedes sacarme de esto rápidamente, por supuesto. Pero no me mantengas con máquinas a largo plazo‘”.

Decisiones difíciles

Los ensayos también pueden ayudar a las familias que se enfrentan a decisiones aplastantes, y que a menudo sufren culpa y dudas tras la estancia de sus seres queridos en una UCI.

“La gente es muy humana en su forma de reaccionar ante una mala noticia impactante”, dijo White. “Puede llevar tiempo asimilarlo“.

Los ensayos de tratamiento proporcionan ese tiempo y ofrecen una tercera opción: un punto intermedio entre autorizar todos los procedimientos agresivos posibles o suspender las medidas de mantenimiento de la vida.

Para las familias, dijo Chang, “participar en estas conversaciones, ver cómo se desarrolla el tratamiento ante ti, puede ser un estímulo.

 ‘Ahora veo lo que ven los médicos. Entiendo por qué creen que no va bien'”.

En una UCI en la que nadie sugiere una estrategia de este tipo, los propios familiares pueden preguntar: ¿Podemos hacer una prueba de tiempo limitado, si hay algo que crees que puede ayudar?

“El personal entendería lo que significa, y creo que respondería positivamente”, dijo Leiter.

Su paciente en el Brigham and Women’s Hospital, incluso con diálisis continua, nunca se despertó, recordó Leiter: “Cuando pasaron tres días, su mujer dijo: ‘Basta. Hagamos lo posible para que muera en paz'”.

Ella y sus hijos se reunieron mientras el equipo le suministraba analgésicos y retiraba los tubos y la maquinaria.

Mientras mantenían la vigilia, el hombre murió en cuestión de horas.

(Visited 3 times, 1 visits today)
Seguir leyendo

Coronavirus

Confirman 25.976 nuevos casos y 490 muertes en las últimas 24 horas

Publicado

on

Por

Así lo informó el Ministerio de Salud este martes, en su habitual parte diario sobre la pandemia.

Poco después de anunciar que este mes llegarán las primeras 4 millones de vacunas del contrato firmado con AstraZeneca, este martes el Gobierno confirmó 25.976 nuevos casos y 490 muertes de coronavirus en Argentina.

Así lo informó el Ministerio de Salud en el parte diario elaborado en base a los datos aportados por las provincias en las últimas 24 horas.

Los nuevos contagios elevan a 3.191.097 el total de casos confirmados desde el inicio de la pandemia, de los cuales 268.422 corresponden a pacientes activos.

Así, Argentina se ubica 11° entre los países con mayor cantidad de casos positivos acumulados desde el inicio de la crisis sanitaria global.

Si se considera la incidencia de los contagios cada millón de habitantes, el país se ubica 40° con una tasa de 69.486 por millón. Sin embargo, por efecto de la segunda ola, el recorte de la última semana lo sitúa en el  lugar, según el sitio Our World in Data.

Continúan los controles a la circulación para contener el avance de la segunda ola de coronavirus. Foto: Andrés D'Elía

Continúan los controles a la circulación para contener el avance de la segunda ola de coronavirus. Foto: Andrés D’Elía

Además, con los 490 fallecimientos informados este martes, 68.311 personas ya murieron en la Argentina por el coronavirus.

Argentina permanece en el 14° escalón a nivel global. Y está  en la cantidad de nuevos fallecimientos por millón de habitantes, tomando en cuenta la media de los últimos 7 días.

En las últimas 24 horas se realizaron 92.595 testeos de Covid. La tasa de positividad fue del 28%, por encima del 10% que recomienda la OMS.

Subió por cuarto día consecutivo la cantidad de pacientes graves por coronavirus: son 5.375, dieciocho más que el lunes.

La ocupación de las unidades de terapia intensiva, para todas las patologías, es de 69,4% a nivel nacional, un nuevo récord (había sido 69,2% el día anterior). En el AMBA llega a 75,7%.

Por el avance de la pandemia, la Provincia resolvió que otros seis municipios retrocedan a fase 2, por lo que deberán suspender las clases presenciales. Se trata de Carlos Tejedor, Junín, La Costa, San Miguel del Monte, Tandil y Trenque Lauquen.

En tanto, otros dos -Castelli y General Villegas- volverán a fase 3, lo que habilita que los chicos regresen a las aulas.

Los detalles, provincia por provincia

Las jurisdicciones con más casos de coronavirus en las últimas 24 horas, y su acumulado desde el inicio de la pandemia, son las siguientes: Buenos Aires (11.212 – 1.393.277), Ciudad de Buenos Aires (2.618 – 366.357), Córdoba (2.546 – 244.530), Santa Fe (2.192 – 292.551) y Mendoza (1.036 – 104.501).

También superaron los 500 casos diarios Tucumán (926 – 111.970), Entre Ríos (713 – 68.563), Neuquén (657 – 75.880) y San Luis (525 – 42.397).

Las otras provincias con más de 100 casos: Río Negro (465 – 64.653), San Juan (462 – 27006), La Pampa (395 – 30896), Formosa (373 – 6.423), Salta (322 – 37.059), Chaco (286 – 47.442), Chubut (274 – 56.849), Santiago del Estero (228 – 33.255), Santa Cruz (216 – 47.020), Catamarca (155 – 16.504) y Misiones (136 – 17.198).

Los únicos que informaron menos de un centenar de nuevos contagios son: Jujuy (99 – 25.805), Tierra del Fuego (90 – 27.147), Corrientes (38 – 39.422) y La Rioja (12 – 14.392).

En tanto, las jurisdicciones con más muertes por Covid registradas este martes fueron: Provincia de Buenos Aires (248), Ciudad de Buenos Aires (56), Mendoza (47), Santa Fe (27), San Luis (23), Córdoba (21), La Pampa (18) y Tucumán (12).

Más vacunas

Este martes la ministra de Salud Carla Vizzotti anunció que durante mayo llegarán 3.960.000 vacunas de AstraZeneca. La funcionaria comunicó la novedad ante sus pares provinciales en el Consejo Federal de Salud (COFESA), luego de mantener por la mañana una reunión con representantes locales de la empresa farmacéutica.

La ministra de Salud Carla Vizzotti anunció la llegada de casi 4 millones de dosis de AstraZeneca ante el Consejo Federal de Salud. Foto: Ministerio de Salud

La ministra de Salud Carla Vizzotti anunció la llegada de casi 4 millones de dosis de AstraZeneca ante el Consejo Federal de Salud. Foto: Ministerio de Salud

Esto representa la primera envío de las 22.400.000 dosis que compró el Gobierno y que vienen con fuertes demoras, ya que no se cumplieron con las entregas previstas para marzo y abril, por más de 6 millones de dosis.

“Esto cambiará el curso de la segunda ola de la pandemia en Argentina”, aseguró la funcionaria.

Además, se confirmó la partida de un nuevo vuelo a Rusia para buscar otro lote de 500 mil dosis de Sputnik V del primer componente. Tiene previsto regresar con el cargamento el jueves a las 7.30 de la mañana.

Coronavirus en la Argentina

Tocá para explorar los datos Tocá para explorar los datos



Fuente: Ministerio de Salud | Johns HopkinsInfografía: Clarín

La Argentina recibió un total de 12.198.250 dosis de las distintas vacunas contra la covid-19.

Según la última actualización del Monitor Público de Vacunación, se distribuyeron a las provincias 11.368.871 dosis, de las cuales 9.237.005 fueron aplicadas. Hasta aquí, 1.446.219 personas recibieron las dos inyecciones que completan el esquema de vacunación.

Nuevos testeos

Tras los numerosos cuestionamientos a la estrategia de rastreo de contagios, este martes el Ministerio de Salud anunció la llegada de 2.200.000 testeos de antígenos para SARS-CoV-2. Esta partida es la mitad de los 4.400.000 adquiridos por el Gobierno.

Centro de testeo por PCR en el aeropuerto de Ezeiza donde son hisopados quienes vuelven a la Argentina. Foto: Andres D'Elia

Centro de testeo por PCR en el aeropuerto de Ezeiza donde son hisopados quienes vuelven a la Argentina. Foto: Andres D’Elia

La secretaria de Acceso a la Salud, Sandra Tirado, anticipó que el resto de los testeos se recibirán en el transcurso de la semana.

“La ventaja de estas pruebas es que requieren menos de 30 minutos para dar un resultado, pueden ser utilizadas directamente en puntos de abordaje territorial y del primer nivel de atención, sin necesidad de equipamiento de alta complejidad y brindan acceso al diagnóstico a mayor población”, destacó la cartera sanitaria en un comunicado.

(Visited 6 times, 1 visits today)
Seguir leyendo

Más Visitadas