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Las duras advertencias de un médico contagiado en España: “Vean cómo hemos estado y tengan cuidado”

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En una entrevista, el médico intensivista Vicente Gómez Tello contó cómo transcurrieron los peores días de su dura batalla frente al COVID-19 en la capital española y reveló cómo se contagió mientras le salvaba la vida a un paciente en medio de un paro cardiorrespiratorio

Mientras dialoga  por vía telefónica, Vicente Gómez Tello se encuentra al frente del Servicio de Urgencias del Hospital Universitario Moncloa, en Madrid. No es sólo el estremecedor relato que narra con lujo de detalles: es todo lo que se escucha de fondo. Por momentos, pide disculpas por interrumpir la conversación, ya que los médicos y enfermeros que se encuentran a su cargo se acercan a pedirle directivas urgentes e informarle las novedades de los internados: “El paciente de la cama 6 tiene la orina muy hematúrica”, se oye al otro lado del teléfono.

Mientras Gómez Tello indica la medicación, se escuchan las alarmas y pitidos típicos de los aparatos de terapia intensiva. Desde este lado del teléfono y sin poder mirar, el cuadro dramático que rodea la escena se hace evidente. Hoy, nadie está exento de convertirse en el paciente de la cama 6. Hoy, todos le temen a la muerte más cruel y solitaria en la cama de un hospital. Incluso, los médicos y enfermeros que a diario se trenzan en una dura batalla, cara a cara, contra el COVID-19.

-¿En qué momento empezó a tomar conciencia de que el tema del COVID-19 era realmente muy serio?

-Soy jefe de urgencias y, después de ver lo que estaba pasando en China, me empezó a preocupar mucho la situación en Italia. Pensábamos que China estaba muy lejos, pero evidentemente, no ha sido una postura muy acertada. Cuando empezamos a ver el desborde en Italia, sabíamos que nos iba a llegar. De hecho, recibimos a pacientes italianos con síntomas: ese fue el primer llamado de atención de lo que iba a pasar. Todo se precipitó en los primeros 10 días de marzo.

-¿Cómo es un día en su trabajo ahora, que la tormenta parece haber aminorado?

-Ahora estamos en una fase bastante favorable con respecto a la segunda quincena de marzo, donde transcurrieron la mayoría de ingresos, tanto de intensivos como de hospital. El número de ingresos bajó bastante, y vamos en paralelo con Italia y Francia. Podemos decir que estamos relativamente bien, pero preocupados porque estamos desescalando y no tenemos un manual: cualquier medida puede conducir a un repunte de casos. Tenemos la infraestructura y un plan de contingencia, por si en algún momento tenemos que volver a triplicar camas, sumar personal y cambiar infraestructuras.

En Madrid, Vicente Gómez Tello luchando contra el COVID-19 con parte de su equipo médico

En Madrid, Vicente Gómez Tello luchando contra el COVID-19 con parte de su equipo médico

-¿Puede haber rebrotes y, en esos casos, qué pasa con la inmunidad de las personas que ya tuvieron COVID-19? ¿Tuvo casos de personas que se volvieron a contagiar?

-No, no he tenido casos de personas que se hayan vuelto a contagiar. Los científicos coreanos han tratado bastante bien este tema, porque piensan que son falsos negativos de las PCR pero, en realidad, el paciente nunca ha dejado de ser positivo.

Hay algún caso extraño, donde parece que los síntomas vuelven, pero no sabemos si es por este virus o por otro tipo. Al día de hoy, no hay constancia fehaciente de que una persona que haya pasado la enfermedad con anticuerpos claros y debidamente documentada, y se haya negativizado, vuelva a contraer la enfermedad. En España no tenemos casos así.

-Entonces, ¿podríamos asegurar que haber padecido la enfermedad brinda inmunidad?

-Eso ya es mucho decir, porque aún no se sabe si tener anticuerpos neutraliza el virus, ni por cuánto tiempo. Si la inmunología no miente -si este virus no es extraterrestre, que no lo parece- las personas que lo pasaron podrían tener una cierta inmunidad por un tiempo, pero esa inmunidad podría no ser duradera.

Está claro que, a medida que la población se inmunice en tasas en torno al 60 por ciento, probablemente los ataques del virus caigan bastante. Y, ni bien tengamos la vacuna, esto se acabará: no se acabará el virus pero sí, un poco, la pandemia.

-¿Qué vio en esos primeros casos que atendió y qué ve ahora en los pacientes que recibe?

-Es variado. Un poco hemos seguido el patrón italiano, donde el 80 por ciento de los casos fueron cuadros leves y que pudieron se manejados en casa, incluida alguna neumonía leve.

Entre un 10 y un 20 por ciento, tuvieron que ser ingresados al hospital con neumonías muy graves y, de esas -1 de cada 4- han podido bajar a cuidados intensivos. El espectro de la enfermedad es muy variado: va desde cuadros con uno o dos días de síntomas, hasta neumonías muy graves con complicaciones que requieren intubación. Y, cuando intubamos, la mortalidad está oscilando entre un 50 y un 60 por ciento.

-¿Qué pasa con las secuelas tan preocupantes que el COVID-19 está dejando?

-Estamos viendo procesos destructivos pulmonares muy importantes, sobre todo en los pacientes intubados. Pero no solo eso: tenemos personas que, luego de haber sido dadas de alta y que estuvieron intubadas, acaban volviendo al hospital con cuadros de fatiga. También, vemos alteraciones pulmonares estructurales, que pueden condicionar comportamientos funcionales anómalos, como fatiga o disnea.

Este virus ataca muchos órganos y no es un virus inocente. Tenemos cuadros renales con respuestas de huésped muy intensas y cargas vitales altas, que producen enfermedades y cuadros multisistémicos muy complejos.

En cuidados intensivos, estamos oscilando entre el 45 y el 60 por ciento, que es más o menos lo que replica la mortalidad italiana y china. Hay pacientes que van muy bien y otros muy mal: es una moneda al aire, es uno de cada dos.

REUTERS/Juan Medina

REUTERS/Juan Medina

-¿Es verdad que hay personas que tienen mejor genética que otras para hacerle frente al virus?

-Sí, es cierto. Estamos viendo a gente que, con la misma infección, hace respuestas inflamatorias brutales y neumonías impresionantes, y gente que con su misma edad, hace neumonías bastante banales. Evidentemente, la gravedad de la enfermedad la marcan dos factores: la carga viral inicial, los factores de riesgo de la persona y la carga genética, que controla sus factores inmunitarios de respuesta inflamatoria.

El sistema inmunitario parece enloquecer y de hecho, una de las terapias que se están ensayando es de bloqueo inmunológico. Pero hay que esperar los resultados.

¿De qué depende que una persona tenga más carga viral que otra?

-De muchas cosas, pero fundamentalmente, de la intensidad de las exposiciones al virus. Sabemos que, si una persona está 15 minutos con otra y a menos de 2 metros, la probabilidad de que te infectes no es baladí, teniendo en cuenta que esta enfermedad tiene una cosa muy curiosa que la hace especialmente mortífera: la persona inicialmente afectada puede ser asintomática. Entonces, alguien puede estar tomando un café con otra persona y le está pasando el virus. Luego, va a su casa e infecta a su familia.

Más tarde, esa persona se encuentra con otra y también le pasa el virus. Esa suma de cargas virales de exposiciones van sumando. Este virus se replica mil veces más que el antiguo SARS o el MERS, y tiene la capacidad que -en apenas dos días- puede colonizar prácticamente a toda la vía respiratoria. Hay gente que se ha expuesto al virus, e incluso, ha pasado asintomática a la enfermedad, porque de hecho, tienen anticuerpos pero no han sentido síntomas. Eso depende mucho del sistema inmune.

Cuando una persona está especialmente expuesta y con exposiciones repetidas, tiene un riesgo estadístico muy alto de desarrollar la enfermedad y de replicarse en sus vías respiratorias. Y, lo que es aún peor, contagiar a la gente en los primeros dos o tres días, sin que se de cuenta.

-¿Qué medicación les dan a los pacientes infectados?

-El tema fundamental en esta enfermedad es que hemos usado cosas sin evidencia científica, es decir, que no se han probado en este contexto. La cloroquina tiene estudios realizados, aunque aún no está claro si funciona o no. También, se han utilizado antibióticos como la azitromicina, bloqueadores inmunológicos, corticoides, inhibidores de proteasa, antirretrovirales que se dan en pacientes con HIV… Es difícil saber qué ha funcionado y que no.

Más que medicina basada en la evidencia, hemos hecho medicina basada en la emergencia y en la angustia, porque al final, algo les tienes que dar a tus pacientes. Hemos utilizado todo tipo de cosas y en combinaciones variadas. No tenemos ninguna droga que confirme que funciona.

Ahora, parece que el Remdesivir es un antiviral puede tener un valor pero, por lo que he visto, no es algo que vaya a mejorar el pronóstico. Habrá que verlo. Le garantizo que hemos utilizado literalmente de todo.

Algo que ha funcionado es la heparina, es decir, los anticoagulantes y ello porque esta enfermedad produce trombosis. Lo que evidentemente sigue funcionando es el tratamiento de soporte y la oxigenoterapia.

-¿Cómo ve el avance de la vacuna y cuándo podría estar lista?

-Los más rápidos con la vacuna son los grupos norteamericanos, que tienen un bloqueador de proteína. El ejército chino también está muy avanzado, porque está trabajando con humanos. En España, estamos trabajando con una vía más lenta que está en fase de estudio en ratones, pero que puede funcionar. Se trata de haber diseñado una especie de virus fake y se supone que la inmunidad que puede crear puede ser mucho más completa que, a lo mejor, una proteína. Lógicamente, cuando al virus le cambias un poco el paso, la proteína la puede mutar. Eso se ha discutido bastante, si este virus puede mutar mucho o poco. Nunca hemos visto un coronavirus tan potente y tan letal, ni tan contagioso como éste, ni tan inteligente: entonces, no sabemos qué hará cuando le intentemos poner una vacuna. A lo mejor, el virus puede cambiar.

Pero, para tener una vacuna, primero hay que diseñarla: eso es fácil. Luego, la tienes que probar en ratones y en humanos, eso es lo que se está haciendo ahora. También, tiene que ser segura. Después, la tienes que producir, distribuir y llevarla al mundo. Y, ese proceso en 18 meses, es imposible.

-A nivel personal, ¿qué pasa por su cabeza cuando se va de terapia intensiva y llega a su casa?

-Todos los médicos nos llevamos a casa a nuestros enfermos. Por lo menos, yo lo hago. Pero llega un momento en el que hay que saber desconectar y hay que tener la cabeza lo suficientemente bien como para hacer un impasse, hablar mucho con tu familia e intentar arroparlos, y dejar de lado las preocupaciones. Eso no es posible para todos, hay médicos que se llevan el dolor a casa y no lo pueden soltar, incluso se lo transmiten a su familia. Hemos tenido compañeros que se han ido a vivir a hoteles o a caravanas para no afectar a sus familias y se quedaron solos. El daño psicológico que ha sufrido el personal sanitario es alto. Ahora, estamos trabajando con psicólogos para que hagan terapia de intervención.

 REUTERS/Susana Vera

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Hay que disfrutar de la familia y pensar que hoy hay mucha gente que ya no va a poder hacer eso. Intentas disfrutar más y dar gracias de seguir vivo. Yo enfermé y sentía que cada día que me despertaba era un regalo. Esto te hace más positivo y te hace más fuerte. Aunque, particularmente, siempre fui una persona bastante reflexiva y por mis 32 años en terapia intensiva, siempre he pensado que la vida es muy perecedera: que pende de un hilo y que tienes que disfrutarla. Así que, he añadido un poquito más a lo que ya sabía.

-¿Cómo se enfermó de COVID-19?

-Un día empecé con tos, al día siguiente tenía fiebre. Entonces, me hice la prueba porque estaba seguro cómo me había enfermado: en un paro cardiorrespiratorio inesperado de un paciente y en el que nos protegimos mal. La PCR fue positiva y tienes que gestionar el miedo. Tengo compañeros que lo pasaron muy mal, pero afortunadamente en este hospital, ninguno ha fallecido… pero en otro sí.

Levantarte todos los días, pensando que al séptimo día puede empezar la neumonía real… te vas acercando a esa fecha y tienes que dominar mucho la cabeza para no ponerte en lo peor. Cuando te dicen que eres positivo, sientes que puedes estar en un tobogán cuya caída no ves: no ves el fondo y no sabes adónde te va a llevar ese camino. Tienes que gestionar eso con tus miedos y, además, hay muchos compañeros que dependen de ti.

Yo hice teletrabajo desde casa y, afortunadamente, la sintomatología en seguida se controló. Pero la gestión del miedo y de la angustia, e incluso de compañeros que no querían exponerse más, porque veían que nosotros también estábamos enfermos… Eso ha sido muy, muy duro.

Siempre me he puesto del lado de los enfermos y estar del otro lado te ayuda a entender qué es lo que pasa por su cabeza, por la de sus familias. Te hace un poco más empático, aunque lo soy por vocación, por filosofía, por estudios y porque me he pasado muchos años viendo lo que les pasaba a mis pacientes: no solo desde el punto de vista histopatológico, sino desde el punto de vista moral, espiritual y emocional. Creo que es importante tratar de atender esas necesidades

La cruenta batalla diaria contra el COVID-19 a la que se enfrentan los médicos y que ya se ha cobrado la vida de cientos de sanitaristas en el mundo - Foto: REUTERS/Sergio Perez

La cruenta batalla diaria contra el COVID-19 a la que se enfrentan los médicos y que ya se ha cobrado la vida de cientos de sanitaristas en el mundo – Foto: REUTERS/Sergio Perez

-¿Se recuperó y no dudó en volver a trabajar apenas le dieron el alta médica?

-No me dio miedo volver. En absoluto. Y aunque los anticuerpos no me hubieran dado negativos, lo hubiera hecho igual, porque sabía perfectamente por qué nos habíamos contaminado, cuáles eran los fallos que habíamos tenido y, probablemente, ahora tenemos las claves para no volver a equivocarnos. Pero no puedes volver con miedo, porque para eso, no vuelvas.

-¿Cuáles fueron los fallos que lo llevaron a contagiarse?

-Si no hay medidas de protección individual y buenas relaciones te vas a contagiar: esto se los digo a los compañeros de la Argentina. Tienes que tener trajes, mascarillas, gafas, sistemas que te permitan no contaminarte y seguir los protocolos rigurosos. Es como ir a la guerra sin tener chaleco antibalas.

También, les digo a mis colegas argentinos que, desde el minuto uno, lleven mascarillas y no se las quiten hasta que lleguen a su casa. Y es que a veces no te contamina el enfermo, te contamina tu compañero asintomático tomándote un café con él.

Entonces, mascarilla en todo momento, mucho lavado de manos y distancia en los hospitales dentro de lo que se pueda. Eso evita mucho contacto secundario del propio personal, que se puede contaminar.

Me contaminé en un paro cardiorrespiratorio y me salió el reflejo de reanimar a esa persona con la mascarilla inadecuada. Tal vez fue eso, pero también pudo haber sido el café con mi compañero asintomático. No lo sé.

He visto cuartos de enfermería, tomando café a cincuenta centímetros sin mascarilla, con gente que tú no sabes si está contagiada. Sobre todo, porque aquí no se les ha hecho tests a los sanitarios y espero que en la Argentina sí se los estén haciendo. Eso es un problema muy gordo y son los errores que yo creo que no se deberían volver a repetir.

REUTERS/Nacho Doce

REUTERS/Nacho Doce

-¿Qué pasa con los tests en España?

-Al principio, no había y nos decían que no eran necesarios. ¡Claro que son necesarios! Lo que pasa es que no hay. Cuando tienes al virus circulando libremente -cómo pasó aquí, en España o en Francia- la única alternativa que tienes es el confinamiento y los test son muy importantes: tengo que saber si mi compañero está sano o enfermo para que no contamine, porque si caigo yo, caemos una fuerza importante. Nosotros no somos más importantes que los demás pero, en esta crisis, somos vitales, como lo son las fuerzas de seguridad, etc.

No dejen que a sus sanitarios no les hagan los test, porque es preferible retirarlos antes que -por no hacerlo- pierdan el triple de gente y estén de licencia médica en sus casas. Ese es un error que aquí hemos cometido y que no se debería de volver a cometer. Aquí la idea es que, cuantos más test se hagan, mejor.

-La elección de los médicos -que deben elegir entre salvar a uno u otro paciente- debe ser durísima, por no tener los recursos necesarios para luchar por las dos vidas…

Afortunadamente, esas decisiones han sido muy escasas pero, cuando estábamos quintuplicando camas de cuidados intensivos y no había respiradores, se han tomado algunas decisiones de ese tipo. Pero no porque una vida valga más que la otra, sino porque simplemente es una cuestión de utilidad social y de pragmatismo. Esto que es tan duro ha pasado en Italia y aquí, y es lo que hace cualquier especialista en catástrofes cuando llega un autobús con 50 muertos y un montón de heridos. Entonces, tiene que pasar a triage y ver qué gente se puede salvar y quién no. Desgraciadamente, entramos en terrenos de catástrofe, donde hay que tomar esas decisiones que son duras y difíciles, pero se hacen por una cuestión de recursos.

-¿Qué es lo que más le preocupa hoy?

-Fundamentalmente, que tengamos rebrotes y volvamos a la situación anterior. Y que si los hay, podamos controlarlos y tengamos los medios suficientes, para no caer en la situación de sobrecarga y desbordamiento que tuvimos. La salida de una pandemia no tiene manuales, los criterios pueden ser falibles, pero también dependen de nuestro comportamiento.

Me preocupa también qué va a pasar con mi país en los próximos años, porque nos vamos a meter en unas tasas de paro del 19 por ciento, donde vamos a caer en un 9 por ciento del PBI, donde su turismo se va a ir al cubo de la basura, donde va a haber mucha gente que no va a llegar a fin de mes y que la va a pasar muy mal, donde a pesar de que el gobierno va a meter mucho dinero, la inequidad social va a aumentar…

Todo eso me preocupa terriblemente, porque es es la segunda derivada. Lo más importante es sacar a la mayor parte de la ciudadanía viva, porque sin vida lo demás sobra. Pero, lo que va a ocurrir después es complicado, nos vamos a enfrentar a 18 meses de cambios importantes, donde vamos a tener que cambiar la forma de relacionarnos, de hablar, de convivir. Todo va a ser distinto hasta que la vacuna llegue y que la inmunidad de rebaño consiga que no nos enfermemos otra vez. El virus se va a quedar, solo que será menos agresivo en su comportamiento de contagio. Deseo que no haya más enfermos y que no haya más muertos.

 REUTERS/Juan Medina

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-¿Le preocupan las secuelas?

-Esa es otra de mis preocupaciones, porque estamos viendo gente con problemas pulmonares muy severos: esto no es gratis y mucha gente que puede quedar tocada funcionalmente. Ese también es un punto que me quita el sueño.

Diego Simeone, el entrenador del Atlético de Madrid, tiene una famosa frase que dice “De partido a partido”. Esa frase aplica al coronavirus. Primero, vamos a intentar que esto no rebrote, sacar la vacuna, que el próximo otoño no sea tan terrible como éste y, mientras tanto, vamos a cuidar de nuestra población y de que no se empobrezca. Si no hay más enfermos, no va a haber más muertos

-¿Qué mensaje le quiere dejar a los argentinos?

 REUTERS/Susana Vera

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-Quiero decirles que han hecho un gran esfuerzo de cuarentena para controlar la transmisión viral y que no lo cesen ahora. Si salen, de acuerdo a los criterios científicos de sus expertos, que sean muy respetuosos y muy cívicos. De tus comportamientos puede depender que tú te enfermes, pero también, que enfermes a otros. Creo que después de un esfuerzo tan tremendo, como lo hicieron las sociedades argentinas y españolas que son muy vitales, que les gusta salir y andar por la calle, que las hayan tenido confinadas -algo que parecía imposible- sería absolutamente tonto y además ineficiente, tirar la casa por la ventana y que se malogre un trabajo intenso.

Cualquier violación de las normas puede contribuir a que se introduzcan en un camino muy negro. Aprovechen lo que han hecho y háganlo bien, no hay otro camino. A los argentinos les pido que aprendan de nuestros errores.

Si ustedes se meten en el invierno, no hacen las cosas bien y no pueden seguir las cadenas de transmisión, el virus va a circular comunitariamente y prepárense para lo peor. Sean cuidadosos y aprendan: es preferible un confinamiento demás, que mil muerto más. Hagan las cosas bien, ya las han hecho bien.

El confinamiento es muy importante, porque todavía probablemente pueden retrasar esos casos, pero el día que pierdan eso y no se hagan las cosas bien, el virus circulará libremente y tendrán un problema muy grave. Yo no conozco mucho el sistema sanitario argentino, más que por referencias, pero nosotros pensábamos que teníamos un sistema en el que teníamos de todo: pero esta crisis hace estallar las costuras de cualquier sistema. Si no estas mínimamente preparado, no se soporta y los muertos se acumulan de una manera indecente. Hagan las cosas bien, aprovechen el confinamiento y la transmisibilidad baja del virus para tenerlo muy controlado: estén muy vigilantes a cada caso para muestrearlo, los contactos, las redes epidemiológicas, etc. El día que ese virus se desmadre y circule libremente, tendrán un gravísimo problema.

-¿Qué le diría a sus colegas argentinos?

-Les advertimos que se preparen si en algún momento se descontrola, porque pueden vivir una auténtica catástrofe. Los hospitales no van a dar abasto. No se confíen, vamos para uno o dos años con este virus, y no crean que esto ya lo hemos vencido: repito, no se confíen. Pero es preferible pasar dos años malos, que tener a muchos compatriotas enterrados o simplemente, al final, hacerlo mal y meterse en una vorágine económica. Aprendan de los errores y tengan planes de anticipación.

Vean imágenes de lo que ha ocurrido en España, vean cómo hemos estado y tengan cuidado, porque mañana eso mismo puede llegar a Buenos Aires. Nosotros pensábamos que pasaba en Italia y creíamos que aquí lo teníamos controlado. Por favor, no se confíen, en absoluto.

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Coronavirus

Detectaron por primera vez las variantes de Sudáfrica e India en el país

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Fueron halladas en muestras tomadas a viajeros que regresaron de Francia y España y que habían dado positivo en Ezeiza.

Por primera vez se detectaron en la Argentina las variantes de India y Sudáfrica del coronavirus. Fueron halladas en muestras tomadas a viajeros que regresaron de Europa y habían dado positivo en los testeos realizados en Ezeiza.

Según explicaron fuentes oficiales, desde que se iniciaron estos controles en el aeropuerto internacional la mitad de las muestras positivas corresponden a los nuevos linajes denominados “prioritarios”, entre los que se encuentran los de Manaos, Reino Unido y Andina, entre otras.

“Pero esta es la primera vez que encontramos las variantes B.1.617.2 y B.1.617.1 (originariamente aislada en India) y B.1.351 (originariamente aislada en Sudáfrica)”, indicó Analía Rearte, directora Nacional de Epidemiologia e Información Estratégica del Ministerio de Salud de la Nación.

Las muestras fueron analizadas en el Malbrán. Allí se derivan todas las que dan positivo de los pacientes que llegan del exterior.

Las muestras fueron analizadas en el Malbrán. Allí se derivan todas las que dan positivo de los pacientes que llegan del exterior.

La funcionaria explicó que “dentro del protocolo de procedimientos para los ingresos a Ezeiza desde el exterior, a todas las personas se les realiza un test de antígenos; a los que son positivos se los envía a un hotel en la Ciudad de Buenos Aires a cumplir el aislamiento, y además se envían las muestras a secuenciar al laboratorio Malbrán”.

Los casos de la variante India corresponden a dos chicos que viven en la Ciudad de Buenos Aires y regresaron desde París el 24 de abril.

Ese mismo día, una persona de 58 años, residente en Río Negro, volvió desde España y dio positivo. Al analizar su muestra, se detectó la variante B.1.351, originalmente aislada en Sudáfrica en octubre del año pasado. Hasta aquí había sido hallada en 95 países; entre ellos, Brasil.

Los tres viajeros fueron derivados a un hotel porteño para que hagan el aislamiento obligatorio. “El día 26 de abril, se notificó a las jurisdicciones para que realicen las acciones de seguimiento de los contactos estrechos”, informó el Ministerio de Salud a través de un comunicado.

Ninguno de los casos revistió mayor gravedad. Según los reportes de las provincias donde residen, los chicos cumplieron el aislamiento con sus padres -que habían dado negativo- y el paciente de Río Negro sólo tuvo síntomas leves.

Mayor frecuencia

En las últimas semanas viene creciendo la detección de contagios por las nuevas variantes del coronavirus en la Argentina, según precisó el último informe de Proyecto PAIS, dependiente del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación.

Las más frecuentes son las de Manaos, Reino Unido y la Andina.

El estudio comprendió un total de 1.848 muestras de la Ciudad y de las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Neuquén, Santa Fe, Río Negro, Mendoza, San Luis y Entre Ríos.

De allí surge que hubo un aumento en la frecuencia de detección de las variantes 501Y.V1 (Reino Unido), 501Y.V3 (P.1, Manaos) y para la mutación L452Q sin nexo epidemiológico con turismo al exterior entre principios de marzo a fines de abril.

En el AMBA, hubo una frecuencia del 27,1% (CABA) y del 12,8% (GBA) para la variante Reino Unido; 31,3% (CABA) y del 31,9% (GBA) para la variante 501Y.V3 de Manaos; y del 33,3% (CABA) y del 48,9% (GBA) para la mutación L452Q compatible con linaje C.37. Este últimas es conocida como la variante Andina, que se habría originado en Perú.

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Una farmacéutica china producirá 1.000 millones de dosis de la vacuna de Pfizer contra el coronavirus

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Fosun Pharma anunció a la bolsa de Shanghái que invertirá un máximo de 100 millones de dólares para producir las dosis.

La farmacéutica china Fosum Pharma llegó a un acuerdo con su socio alemán BioNTech que le permitirá producir 1.000 millones de dosis anuales de la vacuna de Pfizer-BionNTech contra el coronavirus, informaron este lunes los medios locales.

Se trata de la vacuna que Argentina por ahora no pudo conseguir y que ahora tendrá una mayor capacidad de producción. Ya para 2021, la farmacéutica se había puesto como meta fabricar 2.500 millones de dosis. La vacuna de Pfizer-BioNTech es una de las que tiene mayor eficiencia en todo el mundo contra el coronavirus, con cerca de un 95 por ciento.

Fosun Pharma comunicó el domingo a la bolsa de Shanghái que invertirá un máximo de 100 millones de dólares para producir la vacuna con BioNTech, que suministrará la patente y el conocimiento tecnológico. Fosun tiene los derechos exclusivos para suministrar la vacuna en la China continental, Hong Kong, Macao y Taiwán, según el acuerdo.

BionTech anunció además este lunes un plan para trasladar su sede central para Asia a Singapur y crear una fábrica en ese país, que “proporcionará capacidad de suministro regional y global”, así como una “capacidad de producción de respuesta rápida”.

Hong Kong y Macao aprobaron el uso de Pfizer-BioNTech para situaciones de emergencia, aunque la vacuna no ha recibido aún la aprobación de las autoridades de Pekín para su uso en China continental.

Según algunas informaciones, el Gobierno chino podría dar luz verde para la vacuna contra el covid-19 el próximo julio, lo que la convertiría en la primera extranjera que se aprueba en el país.

Hasta el momento China aprobó cinco vacunas nacionales contra el coronavirus, que han administrado más de 317 millones de dosis de sus sueros entre la población del país. Pekín prevé tener vacunados a un 40 por ciento de sus habitantes a finales del próximo junio.

“Creo que todo va a migrar lentamente a este modelo de transferencia tecnológica. Hay compañías como AstraZeneca que sólo tienen esa opción porque no son compañías de vacunas. Pero ahora el gran cuello de botella son la capacidad de producción y los insumos”, explicó a Clarín una fuente vinculada a la industria farmacéutica internacional.

La negociación en Argentina

Mientras más países cierran acuerdos con Pfizer, Argentina todavía no ha podido concretarlo. Esta posibilidad comenzó con una negociación el año pasado, que se frustró. Ahora el Gobierno estaría en tren de retomarla, pero por el momento no ha habido novedades.

Uno de los pedidos del Gobierno argentino cuando negoció con Pfizer el año pasado fue que la vacuna se pudiera producir en el país, algo que en aquel momento el laboratorio no estaba dispuesto a conceder. Sin embargo, le había ofrecido a nuestro país 10 millones de dosis.

Pero el Gobierno pretendía que existiera transferencia de tecnología. Antes esa imposibilidad, empezó a enfocar la mirada hacia AstraZeneca, que sí le permitía contar con la producción del principio activo en la Argentina, más precisamente en el laboratorio Mabxience de Garin.

A partir de ese acuerdo alternativo, las relaciones entre el Gobierno y Pfizer se enfriaron. Las “necesidades” de Argentina se redujeron entonces y su voluntad de compra pasó a ser de apenas 750 mil dosis.

Esa drástica reducción de la demanda se dio a la par del conflicto por la ley de vacunas que se aprobó en el Congreso, con la que Pfizer no estuvo de acuerdo. Sobre todo por cuestiones vinculadas a quién debía hacerse responsable en caso de existir efectos adversos de la vacuna, y de qué manera.

Pfizer reclamó que el Gobierno respondiera con bienes soberanos ante eventuales juicios, incluso en casos de negligencia de la farmacéutica. El entonces ministro Ginés González García habló de cláusulas “abusivas” que no estaban dispuestos a conceder.

Mientras tanto, Pfizer cerró contratos bajo la misma lógica con seis países latinoamericanos. El primero que tuvo la vacuna fue Chile, que le compró 10 millones de dosis, de los cuales 2,8 millones ya fueron entregados. El tema de los bienes patrimoniales no era excluyente: Perú logró salir de ese apremio con la contratación de un seguro internacional.

Brasil también hizo una primera compra por 100 millones de dosis luego de una larga negociación. El acuerdo se anunció a comienzos de abril. Hace pocos días se conoció la noticia de que ese país estaba realizando una segunda negociando la chance de duplicar esa cantidad.

A fines de abril, la asesora presidencial argentina Cecilia Nicolini aseguró que el Gobierno había retomado las negociaciones con Pfizer. Sus declaraciones se conocieron en el momento en que se supo que AstraZeneca, luego de una serie de dilaciones, no podía garantizarle al país una fecha de entrega de los 22,4 millones de vacunas contratadas.

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Coronavirus

Volvieron a subir las muertes diarias y la ocupación de terapia intensiva es récord

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El Ministerio de Salud informó 496 fallecidos en las últimas 24 horas. A nivel nacional, la ocupación de camas críticas alcanzó el pico de la pandemia: 69,2%. Hubo 17.381 nuevos contagios.

Horas después de que se confirmara la detección de otras dos variantes del coronavirus en el país, el Gobierno confirmó este lunes 17.381 nuevos casos y otras 496 muertes por covid-19 en la Argentina.

Los casos fatales volvieron a tener un fuerte salto, luego de que durante el fin de semana se informaran cifras muy inferiores: 170 el sábado y 283 el domingo.

La cantidad de pacientes graves por covid-19, internados en terapia intensiva, aumentó por tercer día consecutivo y ahora son 5.357 en todo el país. Así volvió a acercarse al pico registrado el lunes pasado (5.426).

CASOS
3.071.496


67.688,7
por millón de hab.

Argentina
MUERTES
65.865


1.451,5
por millón de hab.


Fuente: Johns HopkinsChart: Flourish | Infografía: Clarín

La ocupación de camas críticas por todas la patologías, una variable que siguen de cerca las autoridades sanitarias, se ubica en 77% en el AMBA. Y a nivel nacional marcó un nuevo récord para la pandemia: 69,2%. En la primera ola, el pico había rondado el 65%.

Según el parte diario publicado del Ministerio de Salud, las provincias cargaron 69.879 testeos al sistema nacional. La tasa de positividad del día -que mide cuántos de los hisopados tenían el virus- fue del 25,6%. Una tasa que está muy por encima del 10% recomendado por la OMS.

El detalle por provincias

En cuanto a las 496 muertes reportadas en las últimas 24 horas, el informe detalla que 225 corresponden a la provincia de Buenos Aires y 72 a CABA.

La lista se completa con: Catamarca (5), Chaco (6), Chubut (3), Corrientes (1), Córdoba (16), Entre Ríos (4), La Pampa (4), La Rioja (6), Mendoza (22), Misiones (2), Neuquén (26), Río Negro (10), Salta (3), San Juan (32), San Luis (12), Santa Cruz (1), Santa Fe (24), Santiago del Estero (10) y Tucumán (12).

La ocupación de camas de terapia intensiva alcanzó un nuevo récord a nivel nacional, según datos del Ministerio de Salud. Foto: EFE

La ocupación de camas de terapia intensiva alcanzó un nuevo récord a nivel nacional, según datos del Ministerio de Salud. Foto: EFE

Respecto de los nuevos contagios y los acumulados, por distrito, este es el listado que informaron: Buenos Aires (7213-1382065); CABA (1875-363739); Catamarca (179-16349); Chaco (177-47156); Chubut (232-56575); Corrientes (133-39384); Córdoba (1388-241984); Entre Ríos (417-67850); Formosa (148-6050) y Jujuy (48-25706).

Se completa con: La Pampa (453-30501); La Rioja (94-14380); Mendoza (839-103465); Misiones (162-17062); Neuquén (446-75223); Río Negro (325-64188); Salta (283-36737); San Juan (298-26544); San Luis (423-41872); Santa Cruz (244-46804); Santa Fe (1257-290359); Santiago del Estero (223-33027); Tierra del Fuego (38-27057) y Tucumán (486-111044).

La situación global

Con 3.165.121 contagios, Argentina se ubica 11° entre los países con mayor cantidad de casos positivos acumulados desde el inicio de la crisis sanitaria global.

Si se consideran la incidente de los contagios cada millón de habitantes, el país se ubica 40° con una tasa de 69.106 por millón. Sin embargo, por efecto de la segunda ola, el recorte de la última semana lo sitúa en el  lugar, según el sitio Our World in Data.

Continúan los controles a la circulación como parte de las medidas para contener la segunda ola de coronavirus. Foto: Luciano Thieberger

Continúan los controles a la circulación como parte de las medidas para contener la segunda ola de coronavirus. Foto: Luciano Thieberger

Con los datos de este lunes, los casos fatales llegaron a 67.821, por lo que Argentina permanece en el 14° escalón a nivel global. Y está  en la cantidad de nuevos fallecimientos por millón de habitantes, tomando en cuenta la media de los últimos 7 días.

Este lunes el Ministerio de Salud informó que por primera vez se detectaron en la Argentina las variantes de India y Sudáfrica del coronavirus. Fueron halladas en muestras tomadas a viajeros que regresaron de Europa y habían dado positivo en los testeos realizados en Ezeiza.

“Pero esta es la primera vez que encontramos las variantes B.1.617.2 y B.1.617.1 (originariamente aislada en India) y B.1.351 (originariamente aislada en Sudáfrica)”, indicó Analía Rearte, directora Nacional de Epidemiologia e Información Estratégica del Ministerio de Salud de la Nación.

Coronavirus en la Argentina

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Fuente: Ministerio de Salud | Johns HopkinsInfografía: Clarín

Por la madrugada llegó a la Argentina un nuevo vuelo de Aerolíneas Argentinas que trajo desde Rusia un cargamento de la vacuna Sputnik V contra el coronavirus. Según confirmó el Gobierno, son 500 mil dosis, todas del componente 1.

El arribo a Ezeiza fue a la 1.14 de la madrugada de este lunes. Con este nuevo cargamento, la Argentina recibió un total de 12.198.250 dosis de las distintas vacunas contra el Covid-19.

Para las próximas horas, se espera la salida de un nuevo avión con destino a Moscú a buscar un nuevo lote.

Muertes por coronavirus
en la Argentina

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Fuente: Ministerio de Salud | Johns HopkinsInfografía: Clarín

Según la última actualización del Monitor Público de Vacunación, se distribuyeron a las provincias 11.337.571 dosis, de las cuales 9.122.759 fueron aplicadas. Hasta aquí, poco más de 1,4 millón de personas recibieron las dos inyecciones que completan el esquema de vacunación.

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