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La tensión entre la Casa Rosada y el gobierno bonaerense por Sergio Berni le agregó dramatismo a la cuarentena

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Horacio Rodríguez Larreta ordenó mantener silencio mientras espera para decidir cómo seguirá el aislamiento en la ciudad de Buenos Aires a partir del viernes 17

“Hemos tenido épocas más difíciles”, desdramatizó Sergio Berni ante uno de sus colaboradores mientras se subía de nuevo al helicóptero en La Plata para volver a su oficina de Puente 12, ya entrada la noche de ayer.

El ministro de Seguridad bonaerense había estado buena parte de la tarde en la capital bonaerense con el teléfono apagado: lo hace, según sus asesores, cuando “arma quilombo”. Berni se las ingenia con frecuencia para no pasar desapercibido, pero su irrupción a los gritos de ayer por la mañana en el retén policial de Puente La Noria, en uno de los accesos de la zona sur a la Ciudad, y su afrenta pública a la ministra Sabina Frederic por el operativo en el primer día de la cuarentena estricta colmó la paciencia de la Casa Rosada, que dejó el tema en manos del gobernador Axel Kicillof.

Cuando Horacio Rodríguez Larreta y su equipo vieron por televisión las imágenes insólitas de Berni rodeado por cámaras de televisión, a los gritos y furioso con el operativo policial desplegado por las fuerzas de seguridad nacionales por las largas filas de vehículos, ordenaron automáticamente a los funcionarios porteños que hicieran silencio y dejaran el escenario mediático para las autoridades de Nación y Provincia.

Las teorías de los funcionarios más conspirativos señalan que el show mediático del ministro de Seguridad bonaerense, aplaudido, según su entorno, por la mayoría de los conductores que esperaban desde hacía un buen rato en uno de los accesos a la ciudad, se “llevó la marca” en el primer día del confinamiento más estricto, en momentos en que la sociedad muestra señales evidentes de cansancio tras más de cien días de aislamiento.

Pero lo cierto es que la escena de ayer por la mañana agrega una cuota de zozobra a la estrategia desplegada en torno a la continuidad de la cuarentena, a los operativos en la calle, a la autoridad presidencial y a la decisión que la administración porteña deberá tomar en poco más de quince días sobre la coordinación con la Provincia.

Axel Kicillof y Sergio Berni

Axel Kicillof y Sergio Berni

El reporte oficial del Ministerio de Salud de ayer volvió a confirmar lo que pareciera erigirse como una tendencia. El Gran Buenos Aires dobló en contagios a la Ciudad: 1.671 y 841, respectivamente. Si la curva se consolida, ¿qué decisión va a tomar Rodríguez Larreta el viernes 17? ¿Seguir ligado a la Provincia como una sola región, el AMBA, como ahora? ¿O empezar a habilitar actividades, como reclaman con vehemencia casi todos sus socios políticos, aún cuando el gobierno bonaerense insista en continuar con un confinamiento duro para preservar la cuestión sanitaria?

El jefe de Gobierno le tiene prohibido a su gabinete contestar cualquier crítica bonaerense o de la Casa Rosada. Hubo, de hecho, pedidos internos para rebatir, por ejemplo, los insistentes reclamos por la actividad al aire libre, que la Ciudad tuvo que volver a prohibir.

Ayer por la mañana, después de que Berni se presentara en los controles policiales y de escuchar el reclamo airado de Frederic, Kicillof telefoneó a Berni. Por la tarde, el ministro viajó hasta La Plata, a dónde suele ir en estos tiempos, según sus colaboradores, solo cuando lo llaman. “Estuvo con el gobernador”, resaltaban ayer por la noche cerca del funcionario. Solo Kicillof y su ministro lo saben.

Los voceros del gobernador negaron hasta el hartazgo un encuentro a solas. En la agenda oficial de Kicillof figuraba un anuncio vinculado al área de Educación por la mañana, una reunión con Sergio Massa, otra con Augusto Costa y una más relacionada a medidas para pymes y comercios. Después de todo eso, explicaron, se cruzó a la residencia. “Sin comentarios”, habían dicho más temprano cuando el revuelo ya no tenía retorno.

El teléfono apagado del ministro le agregó un plus de dramatismo al asunto. A media mañana, el funcionario también lo había desactivado: recién volvió a prenderlo después de las 3 de la tarde, que pasó un rato por su oficina sobre la autopista Ricchieri, en La Matanza. Dedicó casi una hora a devolver mensajes y llamados y se volvió a subir al helicóptero rumbo a La Plata.

“‘El Loco’ no tiene nada que perder”, lo exculpaban ayer los funcionarios que lo frecuentan desde hace casi una década, que conocen, como pocos, de su fanatismo por la televisión.

Alberto Fernández, Horacio Rodríguez Larreta y Axel Kicillof, durante el anuncio del viernes pasado

Alberto Fernández, Horacio Rodríguez Larreta y Axel Kicillof, durante el anuncio del viernes pasado

El problema, trasciende desde el Frente de Todos, no es Berni y Frederic. Si no que el constante embate del ministro provincial golpea a la autoridad presidencial, y pone en duda el rol del Estado en momentos de incertidumbre sanitaria y de fatiga social. Es pintoresco hasta que deja de serlo.

Berni tiene como única referente a Cristina Kirchner:hablan todas las semanas, según su entorno, e incluso algunos de los custodios de la Policía Federal pasaron hace tiempo del funcionario a prestar servicios para la ex mandataria.

Fue la vicepresidenta la que lo propuso para el cargo, a pesar de que era resistido internamente. Es cierto, de todos modos, que el ministro y Kicillof se frecuentan, y se respetan, desde la época en que compartieron gabinete, antes del 2015.

Lo más complejo, sin embargo, es que, para Berni, Alberto Fernández es “solo el Presidente”, y nada más. Y su decisión constante de confrontar con la Casa Rosada alimentan -¿sin quererlo?- las versiones sobre la investidura presidencial y la eventual incidencia de CFK en la marcha del gobierno.

El ministro ni siquiera se tomó el trabajo de ir, el viernes por la tarde, a la reunión interministerial en Casa de Gobierno entre los ministros de Salud, Transporte, Desarrollo Social y Seguridad de Nación, Ciudad y Provincia, encabezada por Santiago Cafiero. En Casa Rosada juran que fue invitado. Cerca de Berni dicen que no. Y que no lo participaron porque en el anterior encuentro, del mismo estilo, el funcionario puso en duda parte de los operativos y de las decisiones.

Lo cierto es que Frederic aprovechó la ausencia de su colega para cargar contra la falta de controles en el Gran Buenos Aires, en medio de la discusión sobre el transporte y la cantidad de pasajeros. La relación entre la ministra y su antecesor se detonó por el manejo de la Gendarmería en el conurbano, que Berni quería bajo su paraguas. Desde ese momento no hubo nada más que hablar.

En el medio, Rodríguez Larreta aprovecha los chispazos internos en el Frente de Todos para ganar tiempo y apuntalar la gestión sanitaria frente a lo que se perfila como una decisión crucial: seguir o no con la cuarentena estricta.

Cristina Kirchner y Sergio Berni (Télam)

Cristina Kirchner y Sergio Berni (Télam)

Hasta ahora, el jefe de Gobierno y Kicillof ataron sus suertes. Nadie sabe el número de contagios de los próximos días ni la evolución de las camas de terapia, la obsesión principal de los especialistas, que ayer rondaba en torno al 55,9%.

Lo que sí tiene claro el jefe de Gobierno es que el humor social de los porteños y la parálisis de la actividad económica no resisten mucho más. La complejidad socioeconómica del Gran Buenos Aires no le da margen a Kicillof para preocuparse más que por la crisis sanitaria.

La recaudación en la Ciudad se achica mes a mes. El martes, en las oficinas de la sede semivacía de la calle Uspallata, corría una versión que daba cuenta de que la cúpula porteña analiza suprimir considerablemente áreas de gobierno.

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Alberto Fernández, antes de su primera reunión cara a cara con Kristalina Georgieva: “Confío que entienda el reclamo de la Argentina”

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El Presidente se mostró expectante sobre la reunión que mantendrá el viernes con la titular del FMI.

El presidente Alberto Fernández manifestó este jueves su expectativa por el encuentro que mantendrá el viernes con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) Kristalina Georgieva“Confío que entienda el reclamo de la Argentina”.

“Espero mañana poder hablar con ella, transmitirle estos deseos, esta vocación nuestra y confío en que lo entienda, que entienda el reclamo y los planteos que la Argentina hace”, dijo el jefe de Estado en una entrevista con la Televisión Pública.

El primer mandatario realizó esas declaraciones en el marco de la gira oficial que realiza en Europa para sumar respaldo en las negociaciones tendientes a reestructurar la deuda que la Argentina tiene tanto con el FMI, por alrededor de 45.000 millones de dólares, como con el Club de París.

Respecto a la reunión de mañana con la titular del Fondo, Fernández resaltó que será “la primera vez” que ambos se encuentren personalmente. “Va a ser la primera vez que nos veamos cara a cara, porque la verdad es que hablamos muchas veces por teléfono, por teleconferencia, pero nunca tuvimos la oportunidad de estar sentados cara a cara”, indicó.

El Presidente consideró que el encuentro personal permitirá acercar posiciones. “Creo que me va a ayudar mucho, y seguramente a ella también, que escuche de mi boca lo que le pasa a la Argentina“, opinó.

“Ella hasta aquí nos ha ayudado mucho, yo quiero lograr un acuerdo con el Fondo Monetario que no suponga la postergación de la Argentina y de quienes viven en la Argentina porque, entre lo que heredamos y la pandemia, los argentinos ya hemos sufrido mucho y no quiero más sufrimiento”, resaltó.

Además, dijo que su voluntad es transmitirle que “la Argentina de hoy es víctima de una deuda tomada irresponsablemente por un gobierno que hoy nos aconseja cómo pagar la deuda, pero que en su momento nos metió en el peor de los mundos y que nosotros queremos cumplir pero no a costa del hambre de nuestra gente”.

Los temas que se tocarán en la reunión

La reunión comenzará a las 9 hora de Italia (4 de la Argentina) en el Hotel Sofitel y fue concertada para abordar temas relacionados con la renegociación de los plazos para el pago de la deuda que Argentina mantiene con ese organismo y que fue tomada por la gestión anterior de Mauricio Macri.

El Gobierno argentino busca postergar los vencimientos de deuda con el FMI de este año, que debe pagar entre septiembre y octubre, ante de la dificultad que plantea la pandemia de coronavirus a Argentina y al mundo, cuando los recursos son escasos y se requieren fondos para obtener vacunas, fortalecer el sistema sanitario y asistir a los sectores más afectados.

Así lo entendieron incluso los líderes de los países que el Presidente y su comitiva visitaron durante la gira de casi una semana por distintas naciones europeas.

Esos líderes expresaron públicamente su respaldo a la posición de Argentina frente al FMI ante la sensibilidad que se requiere del organismo en el contexto de la pandemia y de la crisis que genera.

Además, Argentina plantea la cancelación de la sobretasa del 2 por ciento que se le cobra a los países que recibieron un monto superior a la cuota que aporta el organismo, tal como lo expresó públicamente Fernández durante la declaración conjunta que realizó en Portugal junto a su par Antonio Costa, quien también respaldó esta iniciativa.

Otra propuesta que trabaja el Gobierno nacional, y que se prevé estará en la reunión entre Fernández y Georgieva, es que los Derechos Especiales de Giro (DEG) del FMI sean asignados no sólo a los países más necesitados sino también a los de renta media, que abarcan el 65 por ciento de la pobreza mundial.

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Alberto Fernández se llevó un gesto público de Macron y espera confirmar el encuentro con Kristalina Georgieva en Italia

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“Francia está a su lado”, aseguró el presidente francés en el Palacio Eliseo. Guzmán mantuvo un encuentro con el FMI.

(París-Enviado Especial) En el cuarto día de la gira por Europea, Alberto Fernández recogió este miércoles el apoyo público de Emmanuel Macron para la postergación del vencimiento de los U$S2.400 millones que el país debe abonar antes de fin de mes con el Club de París, y ahora el Presidente apuesta a encontrarse el viernes cara a cara con Kristalina Georgieva en su objetivo de postergación de pagos.

“Deseamos que Argentina llegue a un acuerdo con el FMI para un programa que restablezca la estabilidad macroeconómica de su país. Sé cuáles son los esfuerzos de su país. Francia está a su lado. Queremos que Argentina hable de forma constructiva con los acreedores del Club de París y vamos a seguir este trabajo juntos, seguiremos conversando”, resaltó el presidente francés en la declaración conjunta que ambos mandatarios ofrecieron a la prensa en el patio central del Palacio Eliseo, después del recibimiento de honor al argentino.

Fernández llegó al mano a mano con Macron -compartieron un almuerzo en compañía de Brigitte Macron y Fabiola Yáñez, que extendería su estadía europea por unos días más- con una cuota de optimismo que, por ahora, se tradujo solo en gestos de su par de Francia, a tres semanas del vencimiento que podría declarar en default al país.

Emmanuel Macron y su esposa Brigitte junto al presidente Alberto Fernandez y su pareja Fabiola Yanez. Foto Presidencia.

Emmanuel Macron y su esposa Brigitte junto al presidente Alberto Fernandez y su pareja Fabiola Yanez. Foto Presidencia.

“Tanto en la negociación con los acreedores privados como con el Club de París y el FMI siempre Francia nos ha acompañado. Vamos a conversar como buenos amigos que somos”, subrayó por su parte el jefe de Estado después de una cálida bienvenida y antes de la despedida, que incluyó carcajadas. Fernández partió directo a la zona reservada del aeropuerto Charles de Gaulle para volar a Roma, la última escala de su gira por Europa.

Para el Gobierno, el gesto público de Macron -que enfrenta una compleja situación política de gobierno, azuzada por el mal humor social en torno a las medidas sanitarias- alcanzó para satisfacer las expectativas, a pesar de que en la antesala del encuentro había un optimismo mayor en la delegación.

Hay un principio de acuerdo“, fue el latiguillo de las horas previas en la comitiva oficial.

Fue la pregunta que gambeteó Martín Guzmán a la salida del hotel Sofitel de Roma mientras empezaba a caer la noche en la capital italiana y la delegación terminaba de aterrizar en el lugar.

“¿Hay principio de acuerdo?”, preguntó Clarín y otros medios en la puerta del lugar. “¿Cómo voy a decir eso?”, contestó el ministro vestido de sport, con los brazos abiertos. “¿Pero les fue bien?”, se insistió. “Sí”, respondió Guzmán mientras apuraba el paso.

“La reunión fue muy buena”, remarcaron en la delegación. Algunas semanas atrás, la secretaria de relaciones internacionales de Economía, una de las tres colaboradores que acompaña al funcionario, había mantenido una reunión técnica con el Club de París.

Atravesado por las internas palaciegas de Buenos Aires -a la misma hora, el PJ bonaerense ventilaba un comunicado con críticas a “la Argentina de los tarifazos”, un mensaje con una crítica encubierta al ministro-, con un cuidado perfil bajo, Guzmán se ubicó junto al Presidente con un rol central en la gira.

El libro que le regaló Emmanuel Macron a Alberto Fernández, durante el almuerzo íntimo que tuvieron con sus parejas.

El libro que le regaló Emmanuel Macron a Alberto Fernández, durante el almuerzo íntimo que tuvieron con sus parejas.

La dedicatoria de Macron a Alberto Fernández, donde destaca la votación sobre el aborto.

La dedicatoria de Macron a Alberto Fernández, donde destaca la votación sobre el aborto.

En línea con el anterior viaje de hace algunas semanas atrás, que incluyó además un paso por Alemania, la estrategia de Guzmán, avalada por Fernández, consiste en conseguir una postergación del pago con el Club de París que vence a fin de mayo a través de un acuerdo “puente” que le permita ganar tiempo mientras continúa las negociaciones con el Fondo Monetario, un tema que despierta tensiones internas en la Argentina.

La Casa Rosada espera, en ese sentido, dos movimientos claves para los próximos días. El encuentro cara a cara de Fernández con Georgieva, que tendría lugar el viernes en el último día del Presidente en Roma, a pesar de que por ahora no hay confirmación oficial, ni desde el organismo ni desde el vocero presidencial. Y la reunión virtual prevista para la próxima semana con la canciller Ángela Merkel.

Alemania tiene una posición de peso no solo en el FMI, si no una decisiva participación en el Club de París. Japón es el otro país con el que Guzmán busca acercar posiciones por su influencia en este último organismo multilateral de crédito.

Alberto Fernandez y Emmanuel Macron durante la conferencia mde prensa cinjunta en París.

Alberto Fernández y Emmanuel Macron durante la conferencia de prensa conjunta en París.

Entre el domingo y el martes, el mandatario ya había conseguir el apoyo verbal del premier portugués, Antonio Costa, y del presidente español, Pedro Sánchez. Con Francia, Italia y Alemania, la Casa Rosada anhela una declaración conjunta de los cinco países.

Fernández había manifestado, tanto en Lisboa como en Madrid, la intención del gobierno de llegar a un acuerdo sostenible con el FMI por la reprogramación de la deuda de los U$S44.000 millones tomados por la administración de Cambiemos. Conseguir, por ejemplo, estirar los plazos de pago, o la eliminación del abono de los sobrecargos que aumentan en 2 puntos la tasa de interés: el monto para este año es de unos U$S952 millones.

Este jueves, Guzmán tendría un nuevo encuentro con directora adjunta del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, Julie Kosack, como parte de las reuniones técnicas que vienen manteniendo.

El Gobierno apunta en esa línea al seminario vaticano que el viernes tendrá lugar en la Pontificia Academia de las Ciencias y que le dará a Guzmán otro lugar de privilegio, junto a la directora del FMI y la secretario del Tesoro norteamericano, Janet Yellen. Una funcionaria clave de la administración de Joe Biden. También estará Joseph Stiglitz.

Después de eso, se busca un lugar en la agenda para coincidir con Georgieva. De no concretarse, el Presidente dedicará su estadía del viernes a pasear por Roma.

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El Presidente respaldó a Martín Guzmán y da por “terminada” la interna con Federico Basualdo

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Alberto Fernández sostiene al ministro atacado por los K tras la crisis con el subsecretario de Energía. Un viaje a solas en auto y el foco en el FMI.

Vení conmigo Martín“, le dijo Alberto Fernández. El Presidente se apuraba a subir al Mercedes Benz último modelo que lo esperaba en la puerta del hotel que aloja a la comitiva oficial, y que lo trasladaría al Palacio de Belem, la histórica residencia del presidente portugués declarada monumento nacional en el 2007.

Martín Guzmán, que dejó antes de embarcar el sábado por la noche en el aeropuerto de Ezeiza a su peor semana como ministro, se subió al Mercedes junto a Fernández, al filo de las 5 de la tarde hora local, y llegaron juntos a la primera actividad oficial de la gira de cinco días que tiene a Lisboa como primera escala y que incluye, hasta el viernes, Madrid, París y Roma.

El gesto presidencial de subir a Guzmán a su primer traslado oficial -los esperaba Marcelo Rebelo de Sousa en la residencia de Belem- por las calles de una Lisboa amigable y primaveral, que atraviesa desde hace un par de meses un desconfinamiento total por el COVID, coloca al ministro de Economía en un primerísimo plano de una gira enfocada especialmente en la renegociación de la deuda con el Fondo Monetario primero, y luego con el Club de París.

El papel protagónico de este Guzmán europeo busca contrarrestar el desgaste sufrido por el ministro en la última semana por el rumbo de la política económica, cuyo broche de oro fue la decisión, hasta ahora fallida, de renunciar al subsecretario de Energía, un funcionario de tercera línea que responde directo a La Cámpora, célebre por estos días.

En la comitiva presidencial, el affaire Guzmán-Basualdo fastidia. Se trata, tal vez, de uno de los temas menos agradable de la política doméstica. No solo por los funcionarios en sí: si no por la eterna discusión de liderazgo en el seno de la coalición.

Es un tema terminado. Fue mucho más ruidoso en los medios de comunicación que lo que pasó en verdad. Con Martín hay una intensa agenda de trabajo”, se excusaron en esta ciudad desde el entorno presidencial. A Guzmán, confían en la delegación, cada vez que le mencionan a Basualdo, se le transforma la cara.

Alberto Fernández firmó el libro de visitas antes de la reunión con el presidente de Portugal Marcelo Rebelo de Sousa.

Alberto Fernández firmó el libro de visitas antes de la reunión con el presidente de Portugal Marcelo Rebelo de Sousa.

El debate en Buenos Aires por el aumento en las tarifas de energía eléctrica en la ciudad y el Gran Buenos Aires -el corazón del voto K-, que el ministro pretende saldar con otro aumento más allá del 9% oficializado hace dos viernes a través de la segmentación, todavía sigue latente.

Pero no será Europa el lugar para ponerlo a consideración.

El ministro, que hacia el verano terminó de perder la simpatía que le ofreció Cristina Kirchner en un primer momento con el apoyo a la renegociación de la deuda con los bonistas privados emitida bajo legislación extranjera, llegó a Lisboa enfocado exclusivamente en las tratativas con el Fondo Monetario. A pesar de que la política de subsidios del Gobierno, y sus consecuencias en las cuentas del Estado, está atada a las conversaciones con el organismo multilateral de crédito.

Para el funcionario, la discusión es estrictamente económica. Y no política. Por eso fue acusado hasta por sus propios aliados por la “mala praxis” con la que intentó correr al subsecretario vinculado al riñón del kirchnerismo.

El presidente Alberto Fernández junto a su pare de Portugal Marcelo Rebelo de Sousa. Foto Presidencia.

El presidente Alberto Fernández junto a su pare de Portugal Marcelo Rebelo de Sousa. Foto Presidencia.

Este lunes, Guzmán, que aterrizó en Lisboa con un puñado de colaboradores que lo siguen a sol y sombra, tendrá a media mañana hora local su única reunión en la capital portuguesa por fuera de la agenda presidencial. Se trata del encuentro que mantendrá con João Leão, el ministro de Finanzas del gobierno, un funcionario de peso del que el ministro argentino pretender conseguir respaldo en la renegociación con el Fondo.

Es el rol principal de Guzmán durante esta semana. Leão era el único ministro de las Finanzas con el que no se había entrevistado durante su última gira, antes de que estallara su puja interna con Basualdo, y que lo llevó por Alemania, España, Francia e Italia. “Ahora queremos terminar de cosechar ese trabajo, y obtener el respaldo de los presidentes“, aseguran desde la delegación.

Al cierre de esta edición, el ministro, que Fernández ratificó sin matices por el papel que le dio en este viaje, terminaba de definir el resto de su agenda en Madrid, París y Roma, los tres destinos del charter de Aerolíneas Argentinas alquilado por la Presidencia. A la requisitoria de empresarios en Francia podrían sumarse otras actividades.

El cierre, en Roma, tendrá al ministro que la última semana estuvo en la mira del Instituto Patria frente a frente con Kristalina Georgieva, la directora del Fondo Monetario. En una actividad vaticana bajo el paraguas del Papa Francisco.

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