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La Sociedad Argentina de Terapia Intensiva pide que se vuelva a una fase de aislamiento más estricta

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A una semana de la dura carta y la reunión con el presidente Alberto Fernández, el doctor Arnaldo Dubin advirtió que hay peligro cierto de un desastre sanitario si continúa la flexibilización de la cuarentena

El pedido de auxilio era en realidad un grito a toda la sociedad y también al Gobierno. Los médicos que atienden a las personas en las terapias intensivas, que padecen una forma moderada o grave de COVID-19 se vieron muchas veces desbordados en los últimos días con la carga previa de arduo trabajo y cansancio acumulado por la pandemia y por el incremento de contagios e internaciones ocurridas recientemente.

Por eso, el primer día de septiembre, escribieron una carta desde la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI) en la que alertaban del colapso en la atención médica que estaban viviendo.

“Sentimos que no podemos más. Observamos en las calles cada vez más gente que quiere disfrutar, que reclama sus derechos, que se siente bien por ahora. ¿Qué pasará con ellos y sus familiares mañana? ¡Ojalá que no se transformen en uno de nuestros pacientes que, con fuerzas, trataremos de arrebatarle a la muerte!”, afirmaron los médicos, enfermeros, kinesiólogos y otros miembros de la comunidad de terapia intensiva en la cruda misiva.

Personal médico realiza controles a pacientes con COVID-19 en una unidad de terapia intensiva en un hospital de la provincia de Buenos Aires (Argentina). EFE/Juan Ignacio Roncoroni/Archivo
Personal médico realiza controles a pacientes con COVID-19 en una unidad de terapia intensiva en un hospital de la provincia de Buenos Aires (Argentina). EFE/Juan Ignacio Roncoroni/Archivo

Al otro día, varios de sus miembros, encabezados por el doctor Arnaldo Dubin fueron recibidos por el presidente Alberto Fernández en la Residencia de Olivos donde se mostraron preocupados por el colapso que está viviendo el sistema sanitario en varias regiones del país, incluida la ciudad de Buenos Aires.

Los contagios están aumentando y la enfermedad se está dispersando en el país. En el AMBA la situación sigue siendo muy grave. Algunos sostienen que estamos en una meseta y eso da tranquilidad. Pero nosotros no estamos de acuerdo con eso. Es una meseta con muchos casos y hay un riesgo de saturación del sistema sanitario. Estamos particularmente preocupados por la situación en las terapias intensivas, que antes de la pandemia ya era compleja. La pandemia no solamente desnudó las carencias estructurales y agravó la situación. Tenemos una sobrecarga de trabajo enorme, como jamás ocurrió antes. Estamos agotados físicamente, exhaustos en los psicológico. Comentemos errores, nos enfermamos. Hay compañeros fallecidos. Los resultados en terapias intensivas no son los mismos. La letalidad está aumentando, aún con valores mejores al resto del mundo”, manifestó a Dubin a la salida de la reunión.

Hoy, una semana después de aquel encuentro, Dubin volvió a manifestarse al pedir desde la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva que se vuelva a una fase de aislamiento más estricta porque “las proyecciones matemáticas de coronavirus en el país son aterradoras”.

“La Argentina tiene una letalidad baja comparada con otros países que tienen sistemas de salud muy desarrollados, como es el caso de Reino Unido. Es decir, tenemos muchos menos decesos en relación a la cantidad de contagiados. Sin embargo, la letalidad está aumentando y esto tiene que ver con lo que está pasando en la terapia intensiva y la escasez de médicos especializados. Eramos pocos antes de la pandemia y la enfermedad agudizó este problema”, explicó Dubin.

Rodolfo Velazquez, quien padece coronavirus (COVID-19), descansa en su cama de terapia intensiva en el hospital Dr. Alberto Antranik Eurnekian, en Ezeiza, en los suburbios de Buenos Aires, Argentina. August 21, 2020. REUTERS/Agustin Marcarian

Rodolfo Velazquez, quien padece coronavirus (COVID-19), descansa en su cama de terapia intensiva en el hospital Dr. Alberto Antranik Eurnekian, en Ezeiza, en los suburbios de Buenos Aires, Argentina. August 21, 2020. REUTERS/Agustin Marcarian

Estamos exhaustos, estamos propensos a cometer errores, y la enfermedad ha diezmado nuestras filas. Nuestro compromiso es ineludible, pero somos humanos y tenemos límites”, afirmó en declaraciones a Radio Provincia.

“Vemos con preocupación lo que ha pasado durante estos últimos días. Vimos que la gente se aglomeraba en bares y café sin guardar distancias y sin elementos de protección. Cuestiones bizarras, como el festejo en el Cerro Chapelco, o las manifestaciones en el Obelisco quemando barbijos. Esto se va a acompañar con un aumento de casos. Y esto no sé si lo vamos a poder afrontar en las terapias intensivas”, aseguró y denunció que algunos sectores “insisten en que la situación epidemiológica está controlada, que se flexibilice la circulación y que no haya controles, pero esto tendrá un valor muy determinante en el comportamiento de la población”.

El médico explicó que si bien en terapia intensiva los profesionales están preparados para los peores escenarios, “esos discursos no ayudan porque estamos frente a riesgos significativos”. “Hay peligro cierto de desastre sanitario”, remarcó y afirmó que “las proyecciones matemáticas son aterradoras”.

Un médico revisó el estado de salud de un paciente con COVID-19 en el Pabellón de Terapia Intensiva (Foto: Cuartoscuro)Un médico revisó el estado de salud de un paciente con COVID-19 en el Pabellón de Terapia Intensiva (Foto: Cuartoscuro)

“Yo no soy epidemiologo o sanitarista, soy profesor e investigador e intensivista y mi enfoque puede ser recortado. Pero estoy alertando un colapso de la terapia intensiva y no veo otra posibilidad que hacer más estricta las medidas de aislamiento, que es lo único que se puede hacer”, afirmó. También explicó que “los intensivistas somos una especie en extinción. Y eso no se puede comprar, no se puede fabricar”.

Terapias intensivas llenas

“En 20 provincias se registra un aumento de la ocupación de camas en el último mes y muchas de ellas están casi al 100 por ciento como Córdoba, Mendoza, Santa Fe y Jujuy” con el agravante de “una merma de intensivistas” para la atención, indicó la secretaria de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva, (SATI) Rosa Reina.

“Antes de la pandemia había 1.800 intensivistas en todo el país y que ahora son muchos menos ya que algunos fallecieron por el mismo coronavirus y no se puede incrementar el número porque se trata de una especialidad que requiere una formación profesional de cuatro años”, agregó. Por su parte, Célica Irrazábal, médica de terapia intensiva del Hospital de Clínicas de la Ciudad de Buenos Aires, precisó que “hace mucho” que los profesionales del área son “pocos” y remarcó que, “cuando se da este síndrome de acorralamiento de camas, lo sufrimos siempre”.”Aumentó entre cinco y seis veces la cantidad de camas pero no los intensivistas. En el Clínicas se multiplicó por siete la cantidad de camas, pero dado el aumento de contagios era un milagro tener una cama libre, aunque siempre pudimos dar respuesta a la demanda”, destacó Irrazábal.

Según datos del Ministerio de Salud, el total de camas de terapia intensiva en toda la Argentina es de 11.500: 3757 en la provincia de Buenos Aires y 2000 en la Capital Federal (400 públicas y 1600 privadas).

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Pfizer solicitó a la Unión Europea la autorización de emergencia para su vacuna contra el coronavirus

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La farmacéutica norteamericana y su socia alemana BioNTech indicaron que en caso de ser aprobada podría ser lanzada en el continente antes de fin de año. Los estudios preliminares mostraron un 95% de eficacia

El laboratorio estadounidense Pfizer y su socio alemán BioNTech anunciaron este martes que habían solicitado la aprobación regulatoria de la UE para su vacuna Covid-19, lo que aumenta las esperanzas de que los primeros pinchazos puedan ser administrados en diciembre.

Las dos compañías dijeron en un comunicado que el lunes habían presentado una solicitud a la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) “para la Autorización Condicional de Comercialización (AMC)” de su vacuna, después de que las pruebas mostraran que era 95 por ciento efectiva contra el nuevo coronavirus.

Si se aprueba, la vacuna BNT162b2 podría potencialmente ser lanzada “en Europa antes de finales de 2020”, según el comunicado.

La medida se produce un día después de que su competidor Moderna dijera que estaba pidiendo a los reguladores de EEUU y Europa que permitieran el uso de emergencia de su vacuna COVID-19. La presentación de Pfizer/BioNTech ante las autoridades de EEUU fue realizada el 20 de noviembre.

(Reuters)(Reuters)

La solicitud europea completa el proceso de revisión, que comenzó el 6 de octubre ante la EMA. Por su parte, el gobierno británico dijo la semana pasada que los socios entregaron los datos de sus ensayos clínicos a la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios de Reino Unido.

La EMA otorga las autorizaciones en base al interés de salud pública sobre datos menos exhaustivos que los solicitados en condiciones normales. De todas formas, se deben cumplir con una serie mínima de requisitos: que el el balance beneficio-riesgo del producto sea positivo; que sea probable que el solicitante pueda proporcionar datos completos; que se satisfagan las necesidades médicas; que haya un beneficio para la salud pública de la disponibilidad inmediata del medicamento en el mercado superior a los riesgos debidos a la necesidad de datos adicionales.

“Para nosotros como empresa asentada en el corazón de Europa se trata de un hito importante, nos seguiremos esforzando por distribuir la vacuna en todo el mundo tras una posible autorización”, declaró el presidente de BioNtech, Ugur Sahin.

“Sabemos desde el principio de este viaje que los pacientes están esperando, y estamos preparados para enviar dosis de la vacuna Covid-19 tan pronto como las posibles autorizaciones nos lo permitan”, dijo el director general de Pfizer, Albert Bourla.

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Los archivos de Wuhan: cómo el régimen chino ocultó el impacto del coronavirus en el inicio de la pandemia

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Los documentos abarcan el período entre octubre de 2019 y abril de este año. En concreto, “revelan lo que parece ser un sistema de atención de la salud inflexible, limitado por una burocracia de arriba/abajo y unos procedimientos rígidos que no estaban preparados para hacer frente a la crisis emergente”

De acuerdo a un estudio publicado por la revista médica Lancet, este martes 1 de diciembre se cumple un año desde que el primer paciente conocido mostró síntomas de la enfermedad de coronavirus en la capital provincial de Hubei, en la ciudad china de Wuhan. En estos 12 meses ya se han registrado más de 60 millones de personas infectadas, y más de un millón y medio murieron por el covid-19. Todas las miradas de la comunidad internacional siguen apuntando contra el régimen de Xi Jinping por el manejo de las primeras etapas de la pandemia.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sido uno de los más críticos de Beijing, llegando a calificar al covid-19 como el “virus chino”. El mandatario norteamericano sostuvo, además, que el gigante asiático deberá rendir cuentas por el impacto que tuvo el brote a nivel internacional.

En este contexto, la cadena CNN dio a conocer “los archivos de Wuhan”, unas 117 páginas de documentos filtrados del Centro Provincial de Hubei para el Control y la Prevención de Enfermedades, que fueron compartidas y verificadas por la cadena norteamericana.

Los documentos abarcan el período entre octubre de 2019 y abril de este año. En concreto, “revelan lo que parece ser un sistema de atención de la salud inflexible, limitado por una burocracia de arriba/abajo y unos procedimientos rígidos que no estaban preparados para hacer frente a la crisis emergente”. Además, exponen CNN, en varios momentos críticos de la fase inicial de la pandemia, los archivos confidenciales “muestran pruebas de claros pasos en falso y señalan un patrón de deficiencias institucionales”.

“Documento interno, por favor mantenga la confidencialidad”, es el título del informe que llegó a manos de la cadena norteamericana de parte de un informante que pidió el anonimato. Informante que aseguró trabajar en el sistema de salud chino, y que se definió un patriota “motivado a exponer una verdad que había sido censurada”.

Los documentos fueron verificados por seis expertos independientes que examinaron la veracidad de su contenido. “Un experto con estrechos lazos con China informó haber visto algunos de los informes durante una investigación confidencial a principios de este año. Un oficial de seguridad europeo con conocimiento de los documentos y procedimientos internos chinos también confirmó a la CNN que los archivos eran auténticos”.

Viajeros en la estación de tren de Pekín, China. 9 de octubre de 2020. REUTERS/Thomas PeterViajeros en la estación de tren de Pekín, China. 9 de octubre de 2020. REUTERS/Thomas Peter

Censura y mal manejo de la información

Pese a que las autoridades chinas en todo momento se jactaron de haber tenido un manejo transparente y eficiente desde el inicio de la pandemia, los informes muestran una gran dificultad a la hora de diagnosticar a los primeros pacientes locales de covid-19.

Los documentos muestran que los funcionarios de salud locales dependían de mecanismos defectuosos de prueba y notificación. Un informe en los documentos de principios de marzo dice que el tiempo medio entre el inicio de los síntomas y el diagnóstico confirmado fue de 23,3 días, lo cual, según los expertos, habría obstaculizado considerablemente las medidas para vigilar y combatir la enfermedad”.

El 10 de febrero, las autoridades chinas reportaron 2.478 nuevos casos confirmados, lo que elevó la cifra mundial a más de 40.000, con menos de 400 casos que se desarrollaron fuera de la China continental. No obstante, de acuerdo a lo expuesto en los informes, el número real de infectados en esa jornada era de 5.918, más del doble del balance oficial.

Ese número está dividido en subcategorías: “casos confirmados” (2.345), “casos diagnosticados clínicamente” (1.772), y “casos sospechosos” (1.796). Yanzhong Huang, investigador principal de salud global del Consejo de Relaciones Exteriores, sostuvo que los criterios adoptados por las autoridades chinas condujeron a cifras engañosas.

Muchos de los casos sospechosos que había deberían haber sido incluidos con los casos confirmados. Las cifras que daban eran conservadoras, y esto refleja lo confuso, complejo y caótico de la situación”, añadió el funcionario chino, quien confirmó la veracidad y autenticidad de los documentos.

Varias especialistas sostienen que con estos manejos el régimen chino lo que pretendía era mostrar un sistema sanitario eficaz y, a su vez, no desnudar la real gravedad del brote.

“Está claro que cometieron errores, y no sólo los que ocurren cuando se trata de un nuevo virus, sino también errores burocráticos y políticos en la forma en que lo manejaron”, explicó Huang.

El presidente de China, Xi Jinping, habla con un equipo médico durante su visita a pacientes de coronavirus en Wuhan.  March 10, 2020. Xie Huanchi/Xinhua via REUTERS. ATENCIÓN EDITORES: ESTA IMAGEN FUE PROVISTA POR UNA TERCERA PARTE.El presidente de China, Xi Jinping, habla con un equipo médico durante su visita a pacientes de coronavirus en Wuhan. March 10, 2020. Xie Huanchi/Xinhua via REUTERS. ATENCIÓN EDITORES: ESTA IMAGEN FUE PROVISTA POR UNA TERCERA PARTE.

En esa línea, William Schaffner, profesor de enfermedades infecciosas de la Universidad de Vanderbilt, dijo que incluir a los pacientes que se sospechaba que tenían la infección habría ampliado el tamaño del brote y “habría dado una apreciación más verdadera de la naturaleza de la infección y su tamaño”. Según su punto de vista, los funcionarios chinos “parecían minimizar el impacto de la epidemia”.

De acuerdo a los protocolos establecidos por la Comisión Nacional de Salud de China a fines de enero de este año, los médicos chinos debían informar un caso como “sospechoso” si un paciente tenía antecedentes de contacto con casos conocidos, y síntomas de fiebre y neumonía. Para elevar el caso a “clínicamente diagnosticado”, se debían confirmar estos síntomas mediante una radiografía o una tomografía computarizada. En tanto, un caso sólo sería “confirmado” si la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) o las pruebas de secuenciación genética dieran positivo.

Andrew Mertha, director del Programa de Estudios sobre China de la Universidad John Hopkins, indicó que las autoridades chinas recién a mediados de febrero colocaron los casos “diagnosticados clínicamente” en la categoría de “confirmados”.

Sumado a esto, los funcionarios chinos no incluían en sus registros a los casos asintomáticos, algo fuertemente cuestionado por los expertos en salud internacionales.

Dali Yang, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Chicago que se dedicó a estudiar extensamente los orígenes del coronavirus, remarcó que en el mes de febrero los números eran de vital importancia para poder medir el verdadero impacto que podría tener el brote. “Tenían la esperanza de que fuera como en 2003, y como el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS) se contendría con el tiempo, y todo podría volver a la normalidad”.

Al respecto, recordó que el 7 de febrero Xi Jinping y Trump mantuvieron una conversación telefónica para tratar el tema: “Creo que esa es también la impresión que tuvo Trump… que esto iba a desaparecer”.

Estas revelaciones tienen lugar en medio de la presión internacional sobre China -encabezada por Estados Unidos y la Unión Europea- para que coopere plenamente con una investigación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre los orígenes del virus.

Sin embargo, hasta el momento los expertos internacionales han tenido un acceso limitado a los registros médicos chinos.

Mujer con una mascarilla frente a la sede del Banco Popular de China, el banco central, en Pekín, China, 3 febrero 2020.
REUTERS/Jason LeeMujer con una mascarilla frente a la sede del Banco Popular de China, el banco central, en Pekín, China, 3 febrero 2020. REUTERS/Jason Lee

Demoras por parte de las autoridades de salud

Desde los primeros que se conocieron los primeros casos, los testeos se realizaron de forma inadecuada y los resultados de las pruebas tardaban semanas en ser entregados. Según documentos encontrados, los kits de testeo que utilizaron no eran efectivos lo que provocó que muchos pruebas daban como negativas en realidad no lo eran.

Al régimen chino le tomó semanas rectificar estos errores, mientras el virus se seguía esparciendo. Todo esto vino acompaño por algunas tímidas críticas por parte de expertos médicos chinos, quienes algunos fueron silenciados por Bejing.

Además, en los primeros meses de la epidemia, el tiempo de espera de una persona que presentaba síntomas para ser atendido por los médicos era de unos 23 días. Esta demora provocó que las autoridades chinas no pudiesen enfocar buenas políticas de intervención en la salud pública.

Estás mirando datos que tienen tres semanas de antigüedad y estás tratando de tomar una decisión para hoy”, dijo el doctor Amesh Adalja, de la Universidad Johns Hopkins.

Para el 7 de marzo, el sistema de testeos y diagnósticos había mejorado. Sin embargo, muchos expertos describieron estas demoras como poco usuales, incluso a pesar de que se enfrentaban las autoridades sanitarias a un nuevo virus.

Eso agrega otra capa de comprensión de por qué algunos de los números que salieron de los niveles más altos de gobierno probablemente estaban equivocados”, dijo Schaffner de la Universidad de Vanderbilt. “En los Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y Alemania, siempre hay un retraso. No se sabe instantáneamente. Pero 23 días es mucho tiempo”.

Desorden y obstáculos

Un denominador común que aparece en los documentos es la falta de preparación por parte de las autoridades chinas, que suma a la falta de inversión con la que contaba el Centro Chino para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) en Hubei .

El CDC no contaba con los equipos suficientes para realizar testeos, y muchos de sus funcionarios, enmarañados en la compleja burocracia china, se encontraban desmotivados con su trabajo cuando empezaron los primeros casos de coronavirus.

A las autoridades sanitarias se le insiste en “encontrar con rigor el eslabón débil en la labor de control de enfermedades, analizar activamente y compensar las deficiencias”.

En un informe interno del CDC queda el descubierto la falta de financiación del gobierno provincial de Hubei y señala que el presupuesto de personal está un 29% por debajo de su objetivo anual. El reporte también subraya como los funcionarios estuvieron maniatados por las burocracia china y en los primeros meses del epidemia no pudieron utilizar todo su conocimiento para contener el virus.

Documentos filtrados revelan el mal manejo de la covid en China en sus inicios.Documentos filtrados revelan el mal manejo de la covid en China en sus inicios.

Una crisis que se descontroló

A pesar de las medidas draconianas y algunas sofisticadas herramientas de monitoreo y vigilancia en la población, sumado al confinamiento de unas 700 millones de personas, todo aquello no contribuyó para localizar la cadena de transmisión del virus.

Mientras los casos aumentaban en febrero, las autoridades chinas enfrentaban una crisis de legitimidad con la opinión pública cuestionando cómo Beijing ocultaba información. Todas la miradas apuntaban al Partido Comunista chino.

A través de los documentos, se sabe que había lagunas entre la información oficial y la que circulaba internamente entre la población. Por ejemplo, según muestran los archivos, el 17 de febrero las autoridades chinas reportaron 93 muertes por coronavirus, pero la cifra oficial en realidad fue de 196 personas fallecidas.

Otro reporte muestra que el 10 de febrero murieron seis trabajadores de salud en Hubei. Sin embargo, esas muertes nunca fueron reportadas por Beijing. Por esta razón, mientras el virus se esparcía, la ciudadanía desconfiaba del actuar de las autoridades ya que creían que no se tomaban en serio la crisis.

En noviembre, Xi Jinping pretendió -una vez más- amordazar a los médicos que estuvieron en los inicios del brote de coronavirus en Wuhan, hacia finales de 2019. No quiere que colaboren con la misión de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que intentará determinar cómo fue que nació el Sars-CoV-2. Es por eso que les prohibió a los profesionales de la salud que informen sobre el manejo primario que las autoridades sanitarias ordenaron en torno al nuevo virus que derivó en la muerte de -hasta el momento- 1.434.509 víctimas en todo el mundo.

De acuerdo la agencia japonesa Kyodo, “las autoridades de China emitieron una orden de mordaza sobre el virus a los médicos en Wuhan”. Es decir tendrán prohibido, como en un inicio, hablar sobre qué fue lo que vieron y qué los obligaron a callar cuando el brote ya estaba fuera de control. La medida recuerda el drama atravesado por Li Wenliang, aquel médico que fuera silenciado por el aparato del régimen de Beijing por haber alertado -en diciembre pasado- a otros colegas sobre un nuevo virus que estaba llevándose las vidas de decenas de pacientes en el Hospital Central de Wuhan, la ciudad donde se cree que nació el Sars-CoV-2

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China detectó otra vez rastros de coronavirus en empaques de carne vacuna de Argentina

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Así lo anunció la Administración General de Aduanas de China. Los detalles del caso y la opinión de los especialistas

Según anunció hoy la Administración General de Aduanas de China, se detectó una vez más resto de coronavirus en los empaques de un lote de carne vacuna congelada en res de una empresa argentina. Diferentes medios internacionales informan que se trataría de la empresa Ecocarnes, a la que se suspendería durante una semana de todas las operaciones de importaciones.

Hay que recordar que China es el principal destino de las exportaciones nacionales de carne vacuna, donde según los registros de los organismos oficiales entre enero y octubre del presente año se comercializaron a dicho mercado unas 406.130 toneladas.

En un breve comunicado, las autoridades sanitarias de China especificaron que dieron positivo todas aquellas pruebas en un lote de envases de carne vacuna deshuesada congelada. Hasta el momento los rastros de coronavirus no se detectaron en el puerto de ingreso de la mercadería, sino en el depósito que es su destino final. Es por eso que consideran que el virus podría haber ingresado en el traslado que se realiza en China.

Además, el gigante asiático desde julio y hasta nuestros días ya habría detectado 40 casos positivos de coronavirus en los paquetes de alimentos refrigerados que fueron enviados no solamente desde Argentina, sino también de Ecuador, Brasil y algunas regiones de Europa.

A mediados del mes pasado, las autoridades sanitarias de China suspendieron por cuatro días al frigorífico argentino “Gorina”, cuya planta opera en la ciudad bonaerense de La Plata, por la detección de coronavirus en un empaque externo de carne bovina.

A partir que la Argentina cuenta con 90 frigoríficos habilitados para exportar al mercado chino, la suspensión de frigoríficos no provocará desabastecimiento de carne vacuna a dicho mercado, y también desde un primer momento las autoridades argentinas descartaron que toda esta situación haya generado problemas comerciales.

Por otro lado, especialistas del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) comentaron en ese momento a este medio que “la sanidad y la inocuidad de la carne nunca estuvo en duda por el país asiático”.

La opinión de los especialistas

Semanas atrás se difundió un informe de expertos del Conicet en el que precisaron que el coronavirus “no es una crisis de inocuidad alimentaria y que la principal vía de transmisión del virus es entre las personas a través de partículas expulsadas por una persona infectada desde la boca o la nariz, al toser, estornudar y la posibilidad de aerosolización”.

En el documento entregado a la prensa, señalaron que “no existe evidencia científica que demuestre que los virus que causan enfermedades respiratorias en humanos (como el SARS-CoV-2) se transmitan a través de los alimentos y que los animales de consumo (bovinos, porcinos, aves, peces) transmitan el virus, ni que puedan enfermarse”.

Los especialistas que realizaron el estudio fueron: Eduardo López (Universidad del Salvador y director del Programa de Infectología Pediátrica Facultad de Medicina UBA); Carlos van Gelderen (médico veterinario, miembro del directorio del Conicet y director de la Red de Seguridad Alimentaria); Juan Martín Oteiza (investigador adjunto Conicet); Marcelo Signorini (integrante del Instituto de Investigación de la Cadena Láctea de INTA-CONICET); Gerardo Leotta (Instituto de Genética Veterinaria de UNLP y Conicet).

En otro pasaje del estudio, los especialistas comentaron que el Estado nacional “estableció protocolos para los diferentes sectores productivos, donde las plantas exportadoras de carne cumplen rigurosamente con ellos. La supervivencia de SARS-CoV-2 en superficies se basa en datos experimentales, que estiman un máximo de sobrevida de 7 días en plásticos y en acero inoxidable. Sin embargo, no existe evidencia científica hasta el momento que demuestre que el virus pueda transmitirse por esta vía”.

Frente a los casos detectados hasta el momento por China de rastros de coronavirus en los empaques de carne vacuna, los especialistas manifestaron: “El material genético de SARS-CoV-2 se habría encontrado en cajas externas de cartón y no en el producto elaborado en la Argentina. Considerando que la estructura del cartón es considerada una superficie porosa y que el material genético fue encontrado luego de un viaje marítimo de 55 días y luego de la movilización y manipuleo terrestre dentro de China, cabe mencionar que no existe bibliografía científica que demuestre que el virus sea viable luego de 60 días en condiciones similares a las de un viaje de estas características”.

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