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Internacional

La prensa europea se pregunta por los fines militares de la misteriosa base de China en el sur de Argentina

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La instalación ha sido foco de denuncias por parte de países desarrollados que desconfían de las intenciones del régimen de Beijing

Continúa el misterio y secretismo en torno a la Estación de Espacio Lejano, base perteneciente a la Administración Espacial Nacional China, ubicada al norte de Bajada del Agrio, en la provincia argentina de Neuquén y que el régimen chino gestiona como parte de su territorio. Esta vez fue el periódico británico Daily Express el encargado de hacer sonar el alerta: ¿tiene fines civiles como sostiene Beijing o esconde en realidad una instalación militar del gigante asiático en Sudamérica?

En su artículo “La estación espacial China administrada por militares en Argentina está envuelta en misterio: ¡No es para hacer ciencia!”, publicado este martes, el medio británico resalta los vínculos de esta instalación con el Ejército Popular de Liberación de China y recolecta los testimonios de expertos, funcionarios y vecinos de la zona preocupados por el hermetismo.

La Agencia Nacional China de Lanzamiento, Seguimiento y Control General de Satélites (CLTC) que responde al Partido Comunista Chino (PCC) se puso en contacto con la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) de Argentina en 2010. Allí comenzó a delinearse lo que muchos señalan como una cesión de soberanía por parte de las autoridades latinoamericanas.

La supuesta intención de Xi Jinping era instalar en el lejano país una base para llevar adelante misiones de exploración espacial. Al menos eso quedó redactado en los papeles. La construcción de esta base, de unas 200 hectáreas, fue acordada por los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner y Xi Jinping y ratificada por la posterior administración de Mauricio Macri.

En 2015, cuando el parlamento argentino debatió la instalación de la base china, la oposición cuestionó la verdadera finalidad de este proyecto. Finalmente, se aprobó. Al ganar Macri las elecciones de ese año, ordenó revisar el acuerdo. Susana Malcorra, canciller argentina durante parte de ese gobierno reconoció que al Ejecutivo le preocupaba que el pacto no especificaba que la estación espacial sólo tendría uso civil. No obstante, la diplomática sostuvo que su capacidad de revisión del acuerdo era limitada, ya que ya había sido aprobado. Ya era tarde.

El acuerdo por la Estación de Espacio Lejano fue rubricado por los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner y Xi Jinping (EFE)El acuerdo por la Estación de Espacio Lejano fue rubricado por los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner y Xi Jinping (EFE)

El régimen de Xi Jinping, sin embargo, finalmente accedió a incluir en el acuerdo el exclusivo uso civil de la estación, pero con una salvedad: no podría llevarse adelante tareas de supervisión ni reconocimiento sobre aquel centro de espionaje, como sospechan algunos.

“No había forma de que pudiéramos hacerlo después del nivel de reconocimiento que este acuerdo tuvo por nuestra parte. Esto fue reconocido, aceptado y aprobado por el Congreso (…) Hubiera escrito el acuerdo de otra manera. Tendría cláusulas que articulan el acceso a la supervisión”, sostuvo Malcorra, en una entrevista hecha por la agencia Reuters de febrero de 2019 y replicada estos días por el diario inglés.

Es decir, el acuerdo obliga a las autoridades chinas a informar a la Argentina de sus actividades en la estación, pero no establece ningún mecanismo para que las autoridades locales se aseguren de que la instalación no tiene fines militares. ¿Cómo creerle a las autoridades de un régimen que sanciona la libertad de expresión en su propio territorio?

Sumado a esto, lo que refuerza las especulaciones es que la Agencia Nacional de Lanzamiento, Seguimiento y Control General de Satélites pertenece al Ejército chino. Fueron los propios ingenieros y científicos de esa fuerza quienes diseñaron la base e indicaron qué tecnología se requeriría según los objetivos que persiguiera Beijing. También responde a la Comisión para la Ciencia, la Tecnología y la Industria para la Defensa Nacional.

El artículo publicado por Daily Express

El artículo publicado por Daily Express

Juan Uriburu, abogado argentino que trabajó en dos importantes empresas conjuntas entre Argentina y China, explicó: “Realmente no importa lo que diga el contrato o el acuerdo. ¿Cómo te aseguras de que se manejan según las reglas?”.

“Yo diría que, dado que uno de los actores involucrados en los acuerdos depende directamente de los militares chinos, es por lo menos intrigante ver que el gobierno argentino no trató este tema con mayor especificidad”, agregó, citado por el Daily Express.

El proyecto chino generó un fuerte malestar y repudio por parte de Estados Unidos y algunos países de la Unión Europea (UE), que plantearon sus dudas sobre la presunta utilización “militar” de la base china en la Patagonia argentina.

El año pasado, Garrett Marquis, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, apuntó: “La estación terrestre de la Patagonia, acordada en secreto por un gobierno financieramente vulnerable hace una década, es otro ejemplo de los opacos y depredadores tratos chinos que socavan la soberanía de las naciones anfitrionas”.

La base china despertó un gran misterio sobre su presunto uso "militar"La base china despertó un gran misterio sobre su presunto uso “militar”

Tony Beasley, director del Observatorio Nacional de Radioastronomía de los Estados Unidos, dijo que la estación podría, en teoría, “escuchar” los satélites de otros gobiernos, potencialmente recogiendo datos sensibles.

Incluso el jefe del Comando Sur del Pentágono, Craig Faller, aseguró que uno de los objetivos de la base china es “monitorear y potencialmente convertir en un objetivo las actividades espaciales de Estados Unidos y sus aliados”.

Ante estas denuncias, el régimen de Xi Jinping insiste en que el programa tiene “fines pacíficos”. La cancillería china sostiene que la estación argentina es de uso civil y está abierta al público. A principios de 2019, el gigante asiático sostuvo que la instalación tuvo un papel clave en enero de ese año, cuando se produjo un aterrizaje pionero de una nave espacial de ese país en el lado oscuro de la Luna. Sin embargo, los tipos de antenas y tecnología que allí se emplea también puede ser utilizados para monitorear comunicaciones y otros sistemas informáticos, de acuerdo a analistas internacionales.

Pero las versiones de los habitantes de Las Lajas, un pueblo de 7.000 habitantes situado a unos 40 minutos en coche de la estación, no condicen con lo expuesto por las autoridades chinas. En ese remoto pueblo del sur de la Argentina la antena es una fuente de sospecha y misterio.

Alfredo Garrido, de 51 años y dueño de una tienda, confesó que los trabajadores de la estación “no permiten el acceso”. “Mi opinión es que no es una base de investigación científica, sino una base militar china”, dijo, de acuerdo al Daily Express.

Cuando se proyectó, su propósito era explicar la función de su poderosa antena de 16 pisos. El centro ahora está construido detrás de una cerca de alambre de púas de 2,5 metros de alto que rodea todo el complejo de la estación espacial. Las visitas son sólo con cita previa. Los militares que gestionan allí la tierra cedida, sólo permiten ver partes sin importancia del lugar.

Otras personas dijeron al medio británico que rara vez ven a alguien de la estación en el pueblo. Las únicas excepciones son cuando el personal viaja a realizar alguna compra o algún trámite.

La base de comunicaciones comenzó a funcionar en abril de 2019 y 30 empleados viven y trabajan en el sitio. Todos de nacionalidad china, ninguno argentino. Por 50 años estará comandada por representantes del Ejercito Popular de Liberación de China, según lo establecido en el acuerdo entre ambas naciones. Gracias a la generosidad argentina, Beijing ya tiene tierra y ojos en el fin del mundo.

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Coronavirus

Italia: la triste historia de un capitán muerto de covid en alta mar y el drama de su familia argentina

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Murió en el Índico, sin médico para tratarlo. Por días ningún puerto aceptó el cuerpo. Su esposa busca saber qué pasó.

Contagiado de Covid-19 murió en alta mar, en el océano Índico el comandante Angelo Andrea Capurro, 62 años. Se supo que fue en torno al martes 13 pero aún no se sabe la fecha exacta de su fallecimiento. Desde Durban en Sudáfrica, la nave “Ital Libera” de bandera italiana se dirigía a Singapur, que rechazó por el peligro de contagio el atraque. Otros puertos hicieron lo mismo hasta que en la madrugada de este lunes el barco en cuya cámara frigorífica yace el cuerpo del capitán Capurro, fue recibido en Yakarta, la capital de Indonesia.

Una triste historia, salpicada de episodios penales que deberá decidir la justicia, amarga más a su familia argentina: la esposa Patricia, de 60 años, y sus hijos Angel Federico, de 38,y María Elena, de 35 que quieren saber la verdad.

La sola fatalidad no explica lo que ha pasado, sostiene Patricia. “La falta de socorro y la omisión de socorro son delitos y se suma que hay veinte hombres de la tripulación a riesgo o ya contagiados, lo que perfila el estrago culposo”, afirmó Patricia de Capurro a “Clarín” desde su casa de La Spezia, en el norte italiano.

La argentina Patricia Capurro esposa del comandante Angelo junto a sus hijos Federico y Maria Eleonora. Foto: Gentileza

La argentina Patricia Capurro esposa del comandante Angelo junto a sus hijos Federico y Maria Eleonora. Foto: Gentileza

Angelo y Patricia se casaron en nuestro país después que el hombre de mar italiano eligió la Argentina porque en Italia no había embarques. Vivieron allí ocho años hasta que Capurro recuperó su carrera tras la crisis.

“Angelo amó hasta el último día a nuestro país”, dice Patricia.

En Buenos Aires nacieron los dos hijos, ambos laureados universitarios sin trabajo estable debido a la gran desocupación agravada por la crisis económica causada por la pandemia, que hizo perder casi un millón de puestos de trabajo el año pasado en Italia.

Misión a Durban

El 16 de marzo la compañía propietaria de “Ital Libera” le pidió a Angelo que se hiciera los hisopados y otros test, que dieron negativos. La empresa se llama Italia Marítima y forma parte del grupo Evergreen, propietario también de la gigantesca nave portacontenedores que en marzo bloqueó, arenándose, el canal de Suez, un hecho que tuvo gran repercusión internacional.

El comandante Angelo Andrea Capurro en la nave Ital Libera. Foto: gentileza

El comandante Angelo Andrea Capurro en la nave Ital Libera. Foto: gentileza

El 26 de marzo, cuenta su esposa, lo convocaron a Trieste, le hicieron un nuevo hisopado que dio negativo y le dieron orden de partir a Durban, en Sudafrica, y asumir el comando de “Ital Libera”.

Patricia recordó el precario estado de salud de su marido, que debía trabajar como único sostén de la familia. “Era inmunodepresivo, diabético, con hipertensión y problemas cardíacos, gota y flebitis, problemas serios de artrosis bilateral, úlcera y sangre ácida”.

El 27 marzo partió rumbo a Doha (Qatar), con otra escala en Johannesburgo, Sudáfrica, antes de un último vuelo hasta Durban. Treinta y seis horas de vuelo que lo agotaron. Patricia cree que fue en el amontonamiento humano en el aeropuerto de Doha donde probablemente fue contagiado.

Síntomas a bordo

En Durban, Angelo Capurro asumió el comando de la enorme nave portacontenedores y partió rumbo a Singapur, donde debía arribar el viernes 16 de este mes. Pero dos días después de embarcado comenzaron los síntomas del virus pandémico. Tos, dolores en el pecho, dolores fuertes en las articulaciones, somnolencia y dificultades para respirar. No había médico a bordo del barco.

Angelo Andrea Capurro en su penúltimo viaje la nave Ital Libera noviembre de 2020. Foto: Gentileza

Angelo Andrea Capurro en su penúltimo viaje la nave Ital Libera noviembre de 2020. Foto: Gentileza

“Llamé al doctor David Barletta”, el médico de familia, “para pedirle ayuda”, explicó su mujer. El galeno pidió la lista de fármacos que había en la nave y probó a medicarlo a distancia. “Avisé a la compañía y no hicieron nada. El primer oficial de cubierta, el italiano Antonio D’Esposito, no asumió el comando ni pidió el socorro vía helicóptero ni favoreció acercarse a las costas para auxiliar al enfermo. Además, en el océano Índico hay muchas naves militares para apoyar a los mercantiles contra la piratería”, relata y denuncia.

“No se intentó hacer todo lo posible para salvarlo”, sentencia Patricia.

Las abogadas Raffaella Lorgna y Lucía Barbieri representan a la familia del comandante Capurro. La familia y sus letrados quieren conocer bien las circunstancias y las responsabilidades de la compañía armadora y lo que ocurrió en la nave.

La nave mercantil Ital Libera de compañía Italia Marittima Trieste donde murió Covid el comandante Angelo Andrea Capurro. Foto: Marine Traffic

La nave mercantil Ital Libera de compañía Italia Marittima Trieste donde murió Covid el comandante Angelo Andrea Capurro. Foto: Marine Traffic

“Las capitanerías de puerto están movilizas para que sea liberada el acta de muerte, que debe redactar el primer oficial que está a cargo de la nave, Antonio D’Esposito. Conozco el Código de la Navegación y tras la muerte de mi marido él es también oficial de Estado Civil en representación del gobierno italiano. Todavía no lo ha hecho y no sabemos a qué estrategia responde su actitud”, señaló Patricia.

Capurro era muy amado por las tripulaciones que comandó por su humanidad y competencia, agregó la esposa. El acta de muerte es fundamental para desembarcar el cuerpo y enviarlo por vía aérea a Roma.

La familia argentina, Patricia y sus dos hijos, deberán viajar a Roma para reconocer el cuerpo, que será sometido a una autopsia antes de devolverlo a los familiares.

El comandante Angelo Andrea Capurro en una selfie junto a dos miembros de la tripulación nave Ital Libera. Foto: Gentileza

El comandante Angelo Andrea Capurro en una selfie junto a dos miembros de la tripulación nave Ital Libera. Foto: Gentileza

“Ahora esperamos y después será la hora de la Ley”, afirmó su esposa. “Para que ningún otro hombre de mar sufra el calvario de mi marido”.

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Internacional

Las crueles imágenes de maltrato animal en un laboratorio que escandalizan a España

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Un video de un centro de investigación de Madrid muestra cómo operaba y puso en evidencia una cadena de fallos, que horrorizan a los defensores del bienestar animal y reabren el debate sobre el uso de seres vivos en la experimentación.

Las imágenes de la actividad que se efectuaba en el laboratorio de Vivotecnia de Madrid han dado la vuelta al mundo y han provocado una ola de indignación. Conejos, perros, ratones y cerdos son manejados sin contemplaciones y forzados a pruebas contra su voluntad en medio de una aparente rutina que no se interrumpe ni cuando los animales aparecen agonizantes. Son escenas tan crudas que el observador apenas ha tenido tiempo de retirar la mirada cuando la visión del sufrimiento animal da paso inmediato a la náusea.

Con estas imágenes en la cabeza, los veterinarios de la Comunidad de Madrid han entrado esta semana en las instalaciones del laboratorio para inspeccionarlo y comprobar el estado de los animales que sobreviven.

La Comunidad de Madrid decidió paralizar las actividades en el centro, mientras el asunto ha entrado en los juzgados. La grabación lleva la firma de Cruelty Free International, una organización dedicada a la defensa de los animales que, junto a ADDA (Asociación para la Defensa de los Derechos de los Animales), ha presentado denuncia al juzgado.

Carmen Méndez, presidenta de la asociación ADDA, sostiene que la realidad que muestra el vídeo no es un hecho aislado. Y vaticina que la aparición de grabaciones similares de otros centros dependerán de la “conciencia, la ética y la profesionalidad” que muestren otros profesionales, vistas las reacciones sociales provocadas.

“No sé si esto que hemos visto pasa mucho o poco. Pero lo que hemos constatado es que en todas las instalaciones que son herméticas y sin posibilidad de ser vistas, se producen abusos con los animales”, dice Méndez. Según ella, es algo que se repite no solo “en los laboratorios de experimentación, sino también en mataderos o en la cadena de transporte” de animales.

Carlos Contreras, abogado que representa a las entidades denunciantes, cree también que “es probable que en el día a día de los laboratorios en España haya situaciones que impliquen delitos con animales; no creo que sea un hecho tan aislado”.

El vídeo, dice Carlos Contreras, muestra “conductas grotescas” de los operarios, insultos antisemitas, mofas, bofetadas y animales sin sedación. “Lo que más llama la atención es que se cause un sufrimiento innecesario, no solo físico en el tratamiento lesivo de los animales, sino también psicológico. Son conductas que no serían aprobadas por ningún comité ético, que se enmarcan fuera de la ley de experimentación animal”, recalca.

La grabación ha caído como un jarro de agua fría en la Confederación de Sociedades Científicas de España (Cosce), institución que lanzó en el 2015 un acuerdo de transparencia suscrito por 144 entidades (entre ellas, representantes de empresas biotecnológicas, veterinarios, organismos públicos de investigación…). La Cosce decidió dar un giro y explicar a los ciudadanos por qué se siguen utilizando animales en la experimentación.

Compromiso​

Las entidades adheridas al pacto se comprometieron a dar información sobre sus actividades con una política de puertas abiertas. El golpe ha sido duro, puesto que, entre esas entidades, estaba Vivotecnia, a la que Cosce ha apartado repudiada como una oveja descarriada.

“Somos los primeros que estamos enfadados y horrorizados. Lo que vemos aquí no es el día a día de los laboratorios. Es fácil acusar de que esto es lo que pasa en todos los laboratorios. ¡pero no es así!”, recalca Lluís Montoliu, miembro de la comisión de Cosce encargada de estudiar la utilización de los animales en investigación científica.

“Lo que más me dolió, además, de los procedimientos empleados, es la falta de empatía de las personas que están ahí; la deshumanización que se percibe; esos insultos, esas manipulaciones bruscas. Inculcamos el respeto a nuestros estudiantes y a nuestros técnicos. Podría parecer una pose, pero es uno de los asuntos a los que dedicamos más tiempo; les decimos que tienen el privilegio de trabajar con animales deben hacerlo lo mejor posible”, dice Montoliu.

Concentración #rescatevivotecnia frente a la consejería de Medio Ambiente en Madrid. Foto EFE

Concentración #rescatevivotecnia frente a la consejería de Medio Ambiente en Madrid. Foto EFE

“Llevo 35 años trabajando con animales y no he podido acabar de ver el vídeo”, confiesa Montoliu, investigador del Centro Nacional de Biotecnología (CSIC), perplejo ante la sucesión de fallos en los controles: el de los responsables de las instituciones, el de sus supervisores y el de la propia responsabilidad de las personas individuales.

Cosce pidió explicaciones al laboratorio de Vivotecnia. Su director manifestó que estaba también horrorizado con lo visto y que iniciaría una investigación. Sin embargo, la página web de Vivotecnia “se ha caído” y ya nadie contesta al teléfono.

Joan Antoni Fernádez Blanco, director del animalario del Parc de Recerca Biomèdica de Barcelona, explica que algunas de las imágenes del laboratorio de Vivotecnia “son injustificables”.

 “Como veterinario también expreso mi condena hacia algunas de estas imágenes, en donde el tratamiento anestésico del animal en experimentos terminales o en algunas tomas parece que no son los más adecuados”, dice prudente pero rotundo. “Esta no es la manera habitual de funcionar de los laboratorios”, dice sorprendido ante los presenciado, puesto que estas pruebas deben (o deberían) pasar por comités éticos profesionales.

Carmen Méndez (ADDA) sostiene que el suceso deja en evidencia una “reiteración de fallos en los controles” en toda cadena, lo que, en sí mismo, cuestiona no solo el trabajo de los operarios, sino también los supervisores, técnicos e incluso el comité ético de la empresa encargado de velar y supervisar que se cumple la ley y garantizar que se atenúa al máximo el sufrimiento del animal.

La directiva europea y su adaptación al derecho español exige numerosos requisitos para trabajar con animales en experimentación. El personal tiene que estar formado y capacitado. El investigador, para abordar cualquier proyecto, debe justificar el empleo de un animal y la ausencia de otros métodos alternativos que permitan evitar su uso. Toda esa tarea debe ser validada por un comité ético y refrendada por otro comité independiente.

“Esto no es tan fácil como tener una idea y empezar a pinchar ratones. Desde que piensas en un experimento hasta que lo ponen en práctica pasan varios meses. Tienes que convencer a mucha gente”, dice Montoliu.

Concentración #rescatevivotecnia frente a la consejería de Medio Ambiente en Madrid con motivo de la investigación que ha llevado al cierre de la empresa Vivotecnia de Tres Cantos. Foto EFE

Concentración #rescatevivotecnia frente a la consejería de Medio Ambiente en Madrid con motivo de la investigación que ha llevado al cierre de la empresa Vivotecnia de Tres Cantos. Foto EFE

La tarea de investigación debe regirse por el criterio de las llamadas 3 R, centrado en lograr la reducción del uso de animales en experimentación, el reemplazamiento (incluyendo los métodos alternativos si están disponibles) y un refinamiento en el trato para prevenir el sufrimiento animal. ¿Se están cumpliendo estos objetivos?

Las pruebas

En los laboratorios y centros de investigación y docencia se realizaron en el 2019 un total de 817.742 pruebas con seres vivos, segun el tercer informe del acuerdo de transparencia de Cosce sobre el uso de animales en la experimentación. Aunque es una cifra elevada, la suma supone una reducción del 42% respecto al 2009.

Más de la mitad de las pruebas (un 56%, más de 450.000) se hicieron con ratones; mientras que segundo grupo más utilizado fueron los peces (17%), seguido de las aves de corral (12%), ratas (6%), conejos, cefalópodos y cerdos (1,5%). Cada centro está obligado a dar cuenta de las altas y la bajas de animales que se registran.

Montoliu explica asimismo que en el ámbito de la investigación toxicológica se están reduciendo las pruebas, puesto que en ocasiones se puede recurrir a cultivos celulares, organoides, órganos con chip y otros sistemas que se están validando.

“Lo que nos dice la ley es que, si hay un método alternativo validado, es obligatorio utilizarlo. No es que “podamos”, es que “debemos” utilizarlos”, recalca. Este investigador, según expone, empleaba antes “montones de ratones” para comprobar cómo se activaban o desactivaban los interruptores génicos. Pero ahora no los utiliza porque tiene a su disposición el genoma de distintas especies, de manera que puede comparar en el ordenador el genoma del ratón con el del perro, la vaca o con humanos para ver las secuencias que se han conservado.

También emplea moscas o peces, en lugar de mamíferos, entre otras especies que suscitan menos dilemas éticos. Igualmente se ha avanzado en cosméticos, puesto que tres directivas sucesivas condujeron a que en el 2013 quedara prohibida la utilización de animales para experimentación. Ninguno de los ingredientes o cosméticos testados con animales puede ser comercializado en la UE.

Los grupos de defensa de los animales apoyan las políticas de la UE, tendentes a lograr la sustitución de la experimentación con animales en vivos por métodos alternativos.

“La UE tiene un centro de validad de los métodos alternativos, y en los últimos años se están acelerando mucho la validación de los métodos alternativos para no tener que utilizar animales”, admite Méndez. Para ADDA, sin embargo, estas políticas europeas chocan con lobbies que se resisten a abandonar esta actividad, entorno a la cual giran “poderosos intereses económicos”.

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Internacional

Un misterio que lleva 90 años: la desaparición de un pueblo y sus 1200 habitantes

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Pobladores cercanos al lugar en Canadá dicen que vieron “una enorme luz verde bajar del cielo”. También desaparecieron todos los cuerpos del cementerio.

Han pasado 90 años y todavía no hay respuestas.

Un pueblo Inuit asentado junto al lago Angikuni, en Nunavut (Canada), desapareció un día y nunca más se supo algo de sus 1.200 habitantes. Sucedió en 1930 y la pregunta es: ¿dónde están todas esas familias Inuit?

LA RARA Y FURIOSA TORMENTA

Era un pueblo que vivía de la caza y la pesca y que se asentó al borde de aquel lago para permanecer allí, si no para siempre, por lo menos un buen tiempo. Otros poblados cercanos sabían de su presencia y tenían muy buenas relaciones con los Inuit.

Un pueblo Inuit asentado junto al lago Angikuni, en Nunavut (Canada), desapareció un día y nunca más se supo algo de sus 1.200 habitantes.

Un pueblo Inuit asentado junto al lago Angikuni, en Nunavut (Canada), desapareció un día y nunca más se supo algo de sus 1.200 habitantes.

Eran acogedores y por eso Joe Labelle, un cazador canadiense, aprovechando el verano ártico se dirigió al territorio Inuit para venderles pieles, como lo hacía todos los años.

Pero cuando llegó al lago Angikuni algo no estaba bien. Había sido un día donde se desató una rara y furiosa tormenta y creyó que había equivocado la ruta.

Los Inuits son un pueblo acogedor.

Los Inuits son un pueblo acogedor.

Al pasar el fenómeno natural notó otra cosa extraña: era todo silencio y nada se movía. Al llegar al campamento donde deberían estar los Inuit se sintió horrorizado: los perros no salían a recibirlo, ni siquiera se escuchaban sus ladridos, no había humo de las fogatas típicas y no se escuchaban los gritos de los niños jugando.

Joe Labelle pensó que los Inuit habían decidido dejar la zona. Pero no. Algo extraño sucedía.

Nunca má sse supo algo de aquellos 1.200 Inuits.

Nunca má sse supo algo de aquellos 1.200 Inuits.

Estaban sus casas. Los kayaks destinados a la pesca se encontraban amarrados. No había huellas de pisadas ni de trineos en la nieve. Las escopetas de caza se encontraban guardadas en los casas. Las provisiones estaban guardadas en las despensas. Y muchas mesas estaban listas para el almuerzo. Incluso en algunas casas los guisos de caribú a medio cocinar aún estaban en las cacerolas.

LA DESAPARICIÓN DE 1.200 PERSONAS

Joe dio vueltas y vueltas por el lugar y sus alrededores, pero no encontró rastros de los Inuits. Fue a la oficina de telégrafos que había en la región y le avisó a la Policía Montada del Canadá lo ocurrido.

La ubicación del lugar de la desaparición.

La ubicación del lugar de la desaparición.

No tardaron mucho en llegar y trajeron a los mejores rastreadores, pero no encontraron nada. Sí, algo terrorífico. Los perros atados y muertos tras haberse devorado entre ellos al no tener comida.

Para la Policía Montada algo era irrefutable: los Inuits no habían desaparecido por voluntad propia. Nunca se hubieran separado de sus perros al que consideraban un animal sagrado.

UN DESCUBRIMIENTO TERRORÍFICO 

Los investigadores encontraron otro detalle que los alarmó: el cementerio inuit tenía las tumbas vacías. Al parecer algo o algunos, habían desenterrado a sus muertos y se los habían llevado.

La noticia en los diarios.

La noticia en los diarios.

Todas las tumbas habían sido abiertas y los cadáveres sustraídos. Eso llevaba tiempo y muchísimo esfuerzo ya que los enterramientos inuits son apilaciones de piedras y no fosas en el suelo.

LA LUZ VERDE Y UN RARO OBJETO EN EL CIELO 

Al preguntar en los alrededores, nadie supo decir donde estaban los Inuits, pero cientos declararon lo mismo: días antes de aquella rara y feroz tormenta, una enorme luz verde bajó del cielo sobre el poblado Inuit.

Muchos creyeron que había sido una aurora boreal. Otros que algo bajó del cielo y se llevó a los 1.200 habitantes del poblado Inuit.

Todos los perros estaban atados y muertos. Los Inuits jamá se irían sin ellos ya que lo consideran un animal sagrado.

Todos los perros estaban atados y muertos. Los Inuits jamá se irían sin ellos ya que lo consideran un animal sagrado.

En ese momento, la Policía Montada sacó de un cajón una denuncia que había archivado días atrás. La del cazador Arnand Laurent, que se encontraba en el extremo norte de la Bahía de Hudson, en pleno Ártico, y había sido testigo de un fenómeno extraño: un objeto cilíndrico y destelleante cruzó el cielo en dirección norte hacia el Lago Anjikuni.

Lo cierto es que han pasado 90 años y de aquellas 1.200 personas nunca se supo nada. Perdidas en la Tierra o en el Cielo…

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