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Sociedad

La lucha de Rosa Sabena: su hijo desapareció sin dejar rastro, ella se recibió de abogada y llevó a la Justicia a los culpables y a los policías involucrados

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Nicolás Sabena, un joven de 21 años con un retraso madurativo, se fue de su casa en septiembre de 2008 después de una discusión y desapareció en la ciudad cordobesa de Río Cuarto. Su mamá, cansada de que la investigación no avanzara, estudió Derecho, logró la condena de los tres secuestradores de su hijo y ahora será querellante en los juicios contra policías acusados de encubrimiento

El lunes 1° de septiembre de 2008, Rosa Sabena se enfureció con su hijo mayor. Llevaba varios días disgustada con él porque Nicolás –de 21 años entonces, pero con un retraso madurativo por el cual se comportaba como un adolescente de 15 o 16– había empezado a salir mucho de noche, volvía a su casa tarde, durante la madrugada, y al otro día no quería despertarse para ir al taller mecánico en donde trabajaba con su papá. Había hecho un nuevo amigo que su familia no conocía y, según le había confiado a su padre por esa época, estaba enamorado de una mujer casi 10 años mayor que él.

Ese lunes de septiembre, como su hijo no se levantaba, Rosa tuvo que llegar tarde a su trabajo como docente y ayudar a su marido a remolcar un vehículo. Cuando volvió a su casa, Rosa y Nicolás discutieron muy fuerte y, en el medio de su enojo, su madre le dijo que si no iba a presentarse a trabajar o a acatar las reglas de la familia era mejor que se fuera de la casa. Pretendía hacerle una advertencia, una llamada de atención, marcarle su conducta. “Me fui a hacer unos trámites y esa fue la última vez que lo vi”, recuerda Rosa 12 años después, en diálogo con Infobae.

En los días que siguieron, mientras Rosa lo buscaba, Nicolás habló por mensajes de texto con su hermano menor y volvió algunas veces a su casa cuando no había nadie para buscar ropa. A su hermano le decía que estaba bien, que estaba parando en la quinta donde vivía la familia de su amigo en las afueras de la ciudad, y la mujer que, según su mamá, “lo tenía embelesado”. “Mi hijo tenía locura con esas cosas del campo, le gustaban mucho los caballos, seguramente le pareció algo bueno”, piensa Rosa.

Nicolas Sabena tenía un retraso madurativo. Se fue de su casa el 1 de septiembre de 2008 y nunca más volvióNicolas Sabena tenía un retraso madurativo. Se fue de su casa el 1 de septiembre de 2008 y nunca más volvió

El 14 de septiembre, cuando Rosa intentó una vez más contactarse con su hijo, el teléfono de Nicolás dejó de funcionar. “Me dijeron que el chip había sido extraído del aparato y ahí ya me di cuenta, mi corazón me decía que a mi hijo le había pasado algo grave”.

El cuerpo de Nicolás Sabena nunca apareció, pero su mamá tiene la certeza de que su hijo no sólo está muerto sino que fue asesinado.

Seis años más tarde, en septiembre de 2014, José “Pepe” Vargas Parra –a quien Rosa describe como un “peso pesado”, con antecedentes penales y señalado como un “cabecilla” de la venta de drogas en la zona– fue encontrado culpable de la desaparición de Nicolás y la Cámara del Crimen N° 2 de Río Cuarto lo condenó a 18 años de prisión por el delito de “privación ilegítima de la libertad coactiva agravada por la participación de tres o más personas”. También fueron condenados como coautores sus dos hijos, José “Yaca” Vargas Flores y Lucía “Cori” Vargas Flores –el amigo y la chica con la que Nicolás se había relacionado en el último tiempo antes de su desaparición– que recibieron penas de 17 y 16 años, respectivamente. La mujer de “Pepe” Vargas, Ade­li­na Inés Flo­res, estaba igualmente involucrada en la causa pero murió un año antes de ser juzgada. En 2017, el Tribunal Superior de Justicia de Córdoba ratificó las sentencias.

José “Pepe” Vargas Parra y sus dos hijos, José “Yaca” Vargas Flores y Lucía “Cori” Vargas Flores fueron condenados en 2014 por el delito de “privación ilegítima de la libertad coactiva agravada” (https://postercentral.com.ar/)José “Pepe” Vargas Parra y sus dos hijos, José “Yaca” Vargas Flores y Lucía “Cori” Vargas Flores fueron condenados en 2014 por el delito de “privación ilegítima de la libertad coactiva agravada” (https://postercentral.com.ar/)

Para Rosa, sin embargo, la búsqueda de justicia no terminó del todo. En 2010, ella empezó a sospechar que la investigación era muy lenta, que todas las medidas y los allanamientos que se hacían en la quinta de los Vargas, de muy difícil acceso y rodeada de una treintena de perros dogo entrenados por ellos, siempre les resultaban favorables, casi como si supieran, como si estuvieran siempre un paso antes que la Justicia. Gracias a un informe de entrecruzamiento de llamadas, Rosa descubrió que había policías de Río Cuarto que protegían a la familia Vargas.

Durante todo ese tiempo, Rosa recibió llamadas de números de distintas provincias donde le brindaban pistas falsas del paradero de su hijo. “Recorrí toda la Argentina buscándolo. Eran los Vargas que me llamaban y me decían que mi hijo estaba en San Luis, en Mar del Plata, en San Juan, en Santiago del Estero. Era tal la desesperación que íbamos y lo buscábamos. A una madre que le falta su hijo no hay quien la detenga, no hay miedo, no hay nada”, dice Rosa del otro lado del teléfono, con la voz entrecortada.

En 2011, entonces, Rosa decidió estudiar Derecho para tomar las riendas de la causa y tener conocimientos técnicos que le permitieran comprender cada aspecto de los 14 cuerpos de expediente. Tan solo cuatro años y dos meses después, a sus 60 años, Rosa Sabena se recibió y comenzó a ejercer e intervenir como abogada no sólo en su propia causa sino también en las de otras familias que se acercaban a ella en busca de alguien que comprendiera su dolor. En marzo de 2017, por este trabajo, fue distinguida como Doctora Honoris Causa de la Universidad Nacional de Río Cuarto.

Rosa Sabena se recibió de abogada a los 60 años y en 2017 fue distinguida Doctora Honoris Causa de la Universidad de Rio CuartoRosa Sabena se recibió de abogada a los 60 años y en 2017 fue distinguida Doctora Honoris Causa de la Universidad de Rio Cuarto

“Decidí ponerme a estudiar Derecho para hacerme cargo de la causa porque acá los abogados no quieren ir en contra del poder político, judicial o policial”, dice Rosa. “A mí no me importan ni me dan miedo, yo estoy buscando a mi hijo y voy a buscar justicia por él hasta el último día de mi vida”. A pesar de que aún no tenía el título cuando los Vargas fueron juzgados, Rosa asistió cómo auxiliar a su abogado y ahora será querellante en dos próximos juicios contra dos policías acusados de encubrimiento.

Una de ellas es Nancy Salinas, la suboficial de la Policía de Córdoba del área de Investigaciones que el 16 de septiembre de 2008, dos días después de la desaparición de Nicolás, recibió a Rosa. “Se mostró muy dulce, muy comprensiva. Me dio su numero de celular particular, me dijo que ella iba a salir personalmente a buscarlo, que cualquier cosa que supiera le avisara”, cuenta ahora ella. “Yo confié plenamente porque jamás tuvimos ningún problema, nosotros éramos ciudadanos comunes y trabajadores, y le contaba todo: lo que pensaba hacer, las medidas que iba a solicitar. Lo que yo no sabía es que por ella los Vargas tenían toda la información antes de que yo me moviera, porque yo le contaba a esta mujer perversa en la que confíe tanto. Antes de cada procedimiento ella los llamaba y les avisaba lo que iba a pasar”.

El juicio por “encubrimiento agravado” a Salinas, a cargo de la Cámara Primera del Crimen de Río Cuarto, tenía fecha de inicio este miércoles, pero debió posponerse una vez más –ya se había pospuesto en marzo por el inicio de la cuarentena– porque su marido dio positivo de COVID-19. Varias escuchas judiciales, que forman parte de la causa, prueban lo que sospechaba Rosa, que Salinas –que sigue en funciones y fue recientemente ascendida de cabo a sargento– tenía diálogo cordial y permanente con “Pepe” Vargas y le dio aviso de algunas de las medidas judiciales que se tomaron en su contra durante la investigación.

Nicolás Sabena tenía 21 años cuando desapareció en 2008Nicolás Sabena tenía 21 años cuando desapareció en 2008

Otro policía que será juzgado por encubrimiento es el ex jefe de policía de Río Cuarto Gustavo Oyarzábal, uno de los primeros en ser acusados por Rosa de encubrir a los Vargas. La causa contra Oyarzábal ya fue elevada a juicio pero el ex comisario está detenido acusado de encubrir el crimen de Claudio Torres, conocido como el “zar de la droga” en la ciudad cordobesa, quien además era marido de Lucía “Cory” Vargas. Otro policía, el comisario Fernando Pereyra, también fue denunciado por la familia Sabena y es investigado por su vínculo con los Vargas.

A pesar de las condenas y de las pruebas que constan en la causa, Rosa Sabena no tiene más que hipótesis y rumores dichos por lo bajo de lo que le pasó a su hijo. En el juicio, un remisero declaró que el 12 de septiembre de 2008 llevó a Nicolás hasta un hipermercado, donde el joven quería dejar un currículum para aplicar a un trabajo. El chofer contó que lo esperó para llevarlo de vuelta a la quinta de la familia Vargas, que Nicolás salió contentó porque lo habían contratado y que le dijo que iba a llamarlo para que lo buscara más tarde y lo llevara hasta su casa porque se había dado cuenta de que los Vargas “eran gente rara” y le parecía que eran delincuentes. Sin embargo, Nicolás nunca lo volvió a llamar.

Rosa cree que cuando su hijo se quiso ir, los Vargas –de quienes ella sospecha que querían involucrar a Nicolás en la venta de drogas– lo golpearon, lo mataron y se deshicieron del cuerpo. Según Vargas, Nicolás efectivamente se fue de la casa ese día mientras él dormía, por sus propios medios y sano y salvo. En un operativo en la quinta de la familia Vargas, la Policía Científica encontró en un procedimiento con luminol sangre humana que había sido lavada en un cuchillo y dentro de un balde que había en la casa. La sangre, además, correspondía al grupo sanguíneo 0+, el mismo de su hijo.

"La verdad nunca prescribe": el retrato de Nicolás Sabena que su madre tiene en su despacho“La verdad nunca prescribe”: el retrato de Nicolás Sabena que su madre tiene en su despacho

El 15 de septiembre de 2008, “Pepe” Vargas había sido detenido, aunque aún no estaba acusado de la desaparición de Nicolás. “Los efectivos que lo detuvieron contaron en el juicio que mientras hacían un recorrido de guardia por la zona de la quinta, Vargas vio el patrullero desde su auto y empezó a huir. Entonces los policías lo persiguen, en un momento lo pierden y lo encuentran escondido en una casa, donde había dejado su auto prendido, con las luces encendidas y la puerta abierta”, cuenta Rosa.

“Lo encontraron adentro del garaje, escondido detrás de unas cajas, y se resistió a que lo agarren, hasta golpeó a los policías. Cuando lo detuvieron estaba tan nervioso que se defecó encima. Horas después los policías Salinas y Pereyra lo liberaron sin ningún cargo, ni siquiera resistencia a la autoridad. Ese mismo día, el día que según Vargas mi hijo se fue de su casa mientras él estaba durmiendo, él estaba detenido”.

Vargas padre y sus dos hijos están detenidos, pero Rosa siente que todavía le faltan respuestas. “Cuando por primera vez me llegó el dato de que mi hijo había estado con los Vargas fui hasta la quinta, lo enfrenté”, recuerda ahora. “Le pregunté directamente qué había hecho con mi hijo. En ese momento bajó la cabeza y no me supo responder. Ahí me di cuenta, en su mirada, que ellos lo habían matado”.

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Sociedad

Le negaron una ambulancia a una embarazada, debió viajar en moto y murió su bebé

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Ocurrió en Laguna Naineck. La pareja asegura que los obligaron a trasladarse por sus propios medios.

Una fuerte denuncia de negligencia y desamparo, una vez más, se suma a la larga lista de una provincia de Formosa que no logra salir de la polémica. Esta vez, un hombre asegura que le negaron una ambulancia a su mujer una embarazada a punto de dar a luz, tuvo que viajar en motos a dos hospitales y finalmente su bebé murió.

El hecho ocurrió la semana pasada en la localidad de Laguna Naineck. Allí Silvio Paredes llamó el hospital local cuando su esposa, Romina Ojeda, comenzó a sentir fuertes contracciones. Pidió una ambulancia para que la pudieran trasladar y se encontró con una pared.

“Mi señora estaba embarazada, llamé a la ambulancia de Laguna Naineck y me dijeron que no iban a venir. Hice cinco intentos, no me hicieron caso”, relató Paredes en diálogo con el portal El Comercial. Y dijo que un enfermero del mismo nosocomio le dijo que lleve a su mujer “como pudiera”.

Ante esa situación, la pareja vio que no le quedaba otra que moverse por su cuenta y decidieron subirse a una moto para poder llegar cuanto antes al hospital. “No me quedó otra“, se lamentó resignado Silvio. Pero ese iba a ser sólo el comienzo de una pesadilla.

Primero debieron trasladarse durante cinco kilómetros de un terreno de tierra y pozos desde Villa Lucero a Laguna Naineck. “No me preguntaron si el camino estaba feo, si tenía medios para llegar, me dijeron la tenés que traer acá a tu señora y después la derivamos a Laguna Blanca”, agregó el hombre.

“Nos dan órdenes para que los pacientes vayamos como podamos, como perros, a pie o en moto, no les importa un carajo lo que nos pase a los que vivimos en el campo. Es imperdonable lo que hizo el enfermero que estaba de turno ese domingo 15 de noviembre. Y no sé si fue porque la llevé en moto a mi mujer que tuvo este problema y esta pérdida, por eso quiero que toda la gente sepa de esta queja que estoy haciendo con todo el dolor de mi corazón por mi bebe fallecido y porque no deseo que le suceda lo mismo a otra persona”, descargó Silvio en diálogo con Naineck Prensa Digital.

Una vez que llegaron al hospital de Naineck le revisaron la presión a la mujer y le aseguraron que todo estaba bien. Ese rápido diagnóstico hizo creer a los padres que el bebé todavía estaba vivo.

Pero les manifestaron que “sí o sí” tenían que derivar a Romina a Laguna Blanca porque “solamente hay un enfermero” en Naineck. Según Silvio, ese lugar “antes era un hospital, ahora es una salita”. Y denuncia que “a veces vienen médicos a la mañana, pero los domingos no viene nadie”.

Con esa información, la pareja debió moverse también por su cuenta hasta Laguna Blanca. Y allí el mundo se desmoronó para ellos: les dijeron que su bebé no presentaba signos vitales.

“Yo lo sentía a mi bebé moviéndose en mi panza, pero me dijeron que no escuchaban supuestamente sus latidos. Me hicieron una ecografía, pero no la hicieron bien”, relató Romina. E insistió: “Yo lo sentía, ahí nomás me tenían que operar de urgencia“.

El hospital de la Madre y el Niño, de la capital de Formosa.

El hospital de la Madre y el Niño, de la capital de Formosa.

La mujer asegura que allí le pusieron suero, pero que el médico no hizo “nada” más. Y encima, tras comunicarle que su hijo había muerto, la derivaron nuevamente, esta vez al hospital de la ciudad de Formosa.

“En vez de hacerle la cesárea en Laguna Blanca, la enviaron al hospital de Formosa para zafarse de ella, por ello recurro a los medios para que escuchen esto. Estoy muy mal, perdí a mi bebé que iba a ser un varoncito”, lamentó Silvio ante la prensa.

Y aseguró que su esposa “se hizo todos los controles, pero siempre que los tenía en el hospital le decían que la máquina estaba descompuesta”. Precisó también que le hicieron dos ecografías durante el embarazo pero nunca le informaron de cuántos meses estaba.

Finalmente fueron trasladados hasta Formosa y aunque Romina asegura que “en el camino sentía las pataditas” de su bebé, el director del nosocomio La Madre y El Niño de la capital provincial, Víctor Fernández, manifestó que el bebé “ya hacía más de 48 horas que no tenía latidos dentro de la panza de la mamá“.

“Ya en Naineck se constataron los latidos negativos que fueron corroborados en Laguna Blanca mediante una ecografía y luego la paciente fue derivada a Formosa donde se hizo la cesárea ni bien llegó”, agregó Fernández contradiciendo la versión de los padres de la víctima.

Romina asegura que los médicos en Laguna Blanca no le hicieron “bien” la ecografía ahí para terminar de constatar lo que ya le habían adelantado. Para la mujer, “la responsabilidad de ellos” era hacerle “una cesárea de urgencias”, algo que finalmente debieron hacer en Formosa.

Pero en Naineck también cruzaron a la familia por la denuncia. El director del hospital local, Gregorio Bertuol, negó que el bebé haya muerto por negligencia médica.

De ninguna manera es cierto todo lo que se dice, ya en el informe se ha demostrado que lamentablemente ese bebé ya estaba fallecido en la panza de su mamá y no porque no se le trajo o no se le buscó en ambulancia falleció, es una falacia”, dijo en declaraciones a la radio FM 88.5 Dimensión.

Y concluyó que si bien entiende “el dolor de los padres” por la pérdida, “eso no les da derecho a salir por los medios a decir cosas que no son verdades”.

“Estamos convencidos de que hacemos lo imposible para el bienestar de nuestra comunidad. Estas cosas que pasaron no van a empañar el gran trabajo que hacemos nosotros los de salud acá en la localidad”, finalizó Bertuol.

Formosa, en el ojo de la tormenta

En las últimas semanas, Formosa se convirtió en el eje de la polémica en materia social y sanitaria. Desde que comenzó la pandemia el gobierno de Gildo Insfrán decidió cerrar las fronteras, causando varias situaciones que podrían haber sido evitadas.

La del hombre que decidió cruzar el río nadando para poder entrar a la provincia para ver a su hija fue la primera de las grandes tragedias que rodearon la polémica.

Luego fueron varios los formoseños que no pudieron entrar hasta estos últimos días en los que la Justicia ordenó que se los dejara pasar, pese a la negativa del gobierno provincial.

Este lunes se dio a conocer el caso de un hombre al que le habilitaron el ingreso cinco meses después de haber muerto en la provincia de Chaco, hacia donde había ido a realizarse un tratamiento oncológico. Había estado un mes esperando la autorización para volver a su casa hasta el momento de su muerte.

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La ANMAT prohibió la comercialización de una marca de alcohol etílico

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La disposición fue publicada este martes en el Boletín Oficial

La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica prohibió este martes, a través de su publicación en el Boletín Oficial, la comercialización de una marca de alcohol etílico.

La Disposición 8604/2020 estableció la prohibición del “uso, la comercialización y la distribución en todo el territorio nacional del producto rotulado como Etalcohol. Alcohol etílico 96% vol. Uso medicinal. Ind. Argentina. 500 ml. R.N.P.A. N° 04033369. R.N.E. Nº 04033300. Elaborado y fraccionado por Argencol S.A., por carecer de registro y ser en consecuencia ilegal”.

Entre los considerandos se señaló que “la Dirección de Evaluación y Gestión de Monitoreo de Productos para la Salud recibió una denuncia de un particular acerca de la adquisición del producto el cual se estaría comercializando en de la ciudad de La Plata, provincia de Buenos Aires”.

Ante ello, esa Dirección “consultó al área de Vigilancia Alimentaria acerca de los datos de RNE y RNPA observados en el rotulado del producto denunciado” y se le informa que “ninguno de los registros consultados, ni el R.N.P.A. N° 04033369, ni el R.N.E. Nº 04033300 existían en la base de datos de ese Instituto”.

Es por eso que “a los fines de verificar acerca de la habilitación del establecimiento Argencol S.A., presunto titular del producto denunciado, la Dirección de Evaluación y Gestión de Monitoreo de Productos para la Salud consultó la base de datos de la web de esta Administración Nacional constatando que la firma citada no se encontraba entre los establecimientos habilitados para fraccionar alcohol y por lo tanto el producto tampoco se encuentra autorizado”

Asimismo, se destacó que “la Coordinación de Sumarios señaló que en el rótulo del envase del producto no surgen datos de inscripción en el Instituto Nacional de Vitivinicultura”.

Se determinó entonces que “se trata de un producto respecto del cual se desconoce el efectivo origen, condiciones de elaboración y contenido el mismo resulta peligroso para la salud de los pacientes a los que se administre, no pudiendo garantizarse su calidad, seguridad y eficacia. Las constancias documentales agregadas que forman parte del presente expediente permiten corroborar los hechos motivo de la presente”.

Además, se agregó que “atento las circunstancias detalladas y a fin de proteger a eventuales adquirentes y usuarios se recomendó: 1. Prohibir de uso, comercialización y distribución en todo el territorio Nacional del producto rotulado como: Etalcohol. Alcohol etílico 96% vol. Uso medicinal. Ind. Argentina. 500 ml. R.N.P.A. N° 04033369. R.N.E. Nº 04033300. Elaborado y fraccionado por Argencol S.A. 2. Informar al Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires”.

“En virtud de lo actuado y, con el fin de proteger la salud de potenciales adquirentes y usuarios, la Coordinación de Sumarios consideró adecuado tomar una medida sanitaria respecto del producto de marras toda vez que se desconoce su origen por lo que no resulta posible garantizar su trazabilidad, condiciones de elaboración, como así tampoco su calidad”, concluyó.

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Cruzó la frontera de Santiago del Estero con su hija enferma en brazos luego de que le negaron el ingreso

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Fue en el límite con Tucumán. Regresaban de un hospital de esa provincia y la policía los retuvo más de dos horas en Termas.

El llanto desesperado de la nena de 12 años que se toca la pierna lastimada duele. Fueron más de dos horas las que Milagros Abigail Jiménez, que lucha desde hace años contra un cáncer, estuvo junto a su familia en el límite entre Tucumán y Santiago del Estero sin poder regresar a su casa por un control policial en Termas.

“Paso siempre, no me podés hacer esto”, le rogaba el padre, con Milagros en brazos, a un efectivo policial.

Regresaban desde el Hospital de Niños de Tucumán y volvían hacia Santiago. “Llegamos a Tucumán a las 8, nos atendieron en el hospital y luego pasamos por la Terminal donde nos tomaron los datos. Luego pagamos el peaje y cuando quisimos entrar a Las Termas, el oficial nos pedía un pase de emergencia. Mi hija lloraba y estaba con un shock de nervios”, le contó Carmen, la mamá de Milagros, a La Gaceta.

Y sumó: “Solo le pedía (al policía) que nos deje ingresar porque ya hacía bastante calor, y encima estaba lleno de moscas e insectos. Teníamos miedo de que se le infecte la herida en su pierna. Pero él no entendía, nos decía que esperaba la orden de Santiago”.

El argumento para impedirles el paso era que necesitaban la autorización del comité de emergencia de Santiago del Estero.

“No tenés corazón, hermano”, le gritaba la madre Milagros a la policía e instantes después el padre la tomó en brazos y comenzó a caminar. Recorrió 5 kilómetros con la pequeña en brazos.

Relató Carmen que caminaron “hasta que llegaron cuatro patrulleros” que los llevaron a su casa para que hagan “la cuarentena obligatoria”:

“Fue un dolor muy grande ver a mi hija cómo lloraba y que la Policía no tenga nada de piedad”, dijo.

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