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Ciencia

Kathrin Jansen, el cerebro detrás de la vacuna de Pfizer: la niña de salud frágil que se convirtió en una celebridad científica

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Nació en Alemania Oriental sufriendo infecciones de garganta a repetición. Huyó al Oeste con su familia, estudió microbiología e investigó ideas vanguardistas que chocaron con mucho escepticismo. Tras crear tres vacunas cruciales, ya nadie duda de ella

El lunes 9 de noviembre, cuando Pfizer anunció que su vacuna contra el COVID-19 mostraba un 90% de efectividad, hasta las noticias sobre las elecciones en los Estados Unidos pasaron a un segundo plano. De pronto el fin de la pandemia podría asomar en el horizonte; incluso las acciones de las empresas que crecieron debido a la crisis del coronavirus, como Zoom, bajaron. El mundo entero hablaba del gigante farmacológico y de los resultados de sus ensayos de fase 3, la última etapa en la investigación. Nadie, sin embargo, hablaba de Kathrin Jansen, la responsable del logro.

No es una modelo ni una actriz —rara vez se la ve con maquillaje—, ni una atleta ni una millonaria: es una microbióloga. Pero en el mundo científico esta mujer de 62 años, nacida en la ex Alemania Oriental, tiene estatus de celebridad: dirigió el desarrollo de dos de las vacunas best-sellers del mundo, la del virus del papiloma humano (VPH) y la del neumococo. Y ahora, al frente de un equipo de 650 personas, concluyó con éxito la investigación y la creación de la vacuna contra el SARS-CoV-2.

Mikael Dolsten, titular de investigación y desarrollo en Pfizer, dijo a Stat que Jansen encarna la urgencia de la empresa “por terminar con esta pandemia espantosa”. Y en buena medida se echó al hombro esa tarea: mediante llamadas diarias desde su casa de Manhattan, con Dolsten y con el equipo de BioNTech —firma socia de Pfizer en la búsqueda de esta vacuna—, ella coordinó las pruebas de cuatro candidatas potenciales y llegó a competir cuerpo a cuerpo con el otro laboratorio que parecía avanzar más rápido, Moderna, pero que no logró los mismos resultados.

El lunes 9 de noviembre Pfizer anunció que su vacuna contra el COVID-19 mostraba un 90% de efectividad. (REUTERS/Dado Ruvic)El lunes 9 de noviembre Pfizer anunció que su vacuna contra el COVID-19 mostraba un 90% de efectividad. (REUTERS/Dado Ruvic)

“Ella no sacrificaría la calidad por la velocidad”, explicó William Gruber, un ejecutivo histórico del laboratorio que ahora buscará la aprobación de la vacuna. “Es una académica realmente intransigente en lo que respecta al desarrollo de vacunas”, citó Matthew Herper, autor del artículo.

Aunque se juega un negocio anual multimillonario, Jansen mantuvo un dominio firme y calmo de la operación, consciente de que tardara lo que tardase sería un récord: ninguna vacuna se desarrolló antes en menos de cuatro años. Se concentró, como siempre, en los datos. “Ella es exactamente la persona a la que uno querría en ese puesto”, agregó a Stat Paul Offit, director del Centro de Educación sobre Vacunas del Hospital de Niños de Filadelfia.

Jansen nació en Erfurt y durante toda su infancia sufrió repetidas infecciones de garganta que su padre, un ingeniero químico, solía tratar con antibióticos y codeína, siempre a mano en la casa. “Uno es pequeño y sufre esas toses violentas y se siente tan enfermo, y entonces le dan una droga y se siente mejor”, recordó lo que podría haber sido el grado cero de su vocación.

Al frente de un equipo de 650 personas, Kathrin Jansen concluyó con éxito la investigación y la creación de la vacuna contra el SARS-CoV-2. (REUTERS/Carlo Allegri)Al frente de un equipo de 650 personas, Kathrin Jansen concluyó con éxito la investigación y la creación de la vacuna contra el SARS-CoV-2. (REUTERS/Carlo Allegri)

Huida al Oeste y carrera científica

Poco antes de la construcción del muro de Berlín, en 1961, la familia pasó a Alemania Occidental: aunque sus padres tenían buenos trabajos, temían por el porvenir. Salieron en tres automóviles; todo lo demás lo dejaron atrás. El padre mintió que iba a una entrevista de trabajo. La futura microbióloga viajó sedada con pastillas de dormir para evitar que contradijera la historia en el control fronterizo.

Estudió en la Universidad de Marburg y logró asistir a las clases de Rudolf Thauer, quien creó el departamento de microbiología. “Como estudiante graduada, Jansen aprendió por las malas el valor científico del fracaso”, contó Stat. “Al terminar su tesis de doctorado, creía que había descubierto una nueva vía química en las bacterias. Hizo entonces un experimento final, y sus resultados se desmoronaron”. Fue una lección valiosa para su futuro en el desarrollo de drogas, donde la tasa de fallo es del 90% de las medicinas que se prueban.

Tras un breve paso por la Universidad de Cornell y el Hospital General de Massachusetts, volvió a Europa para trabajar en el Instituto de Biología Molecular de Glaxo en Ginebra; allí conoció a Alan Shaw, quien pasó a Merck en los Estados Unidos y la invitó a trabajar en la división de vacunas de la empresa. Asistió a la muerte de varios proyectos pero se enamoró de uno que todos sus colegas consideraban una locura: VPH, que a comienzos de la década de 1980 se identificó como causa del cáncer de útero, que tenía una alta mortalidad.

Con los casos de COVID-19 en aumento en varios lugares del mundo, el anuncio de los resultados de las pruebas de Pfizer desplazó a las demás noticias. (EL COMERCIO / ZUMA PRESS)
Con los casos de COVID-19 en aumento en varios lugares del mundo, el anuncio de los resultados de las pruebas de Pfizer desplazó a las demás noticias. (EL COMERCIO / ZUMA PRESS)

VPH, su primera vacuna de impacto global

Merck ya había trabajado en la modificación de un virus para hacer una vacuna: la de la hepatitis B. Pero —recordó Edward Scolnick, encargado de los laboratorios de investigación de la compañía entre 1985 y 2002— no estaban interesados: otro laboratorio acababa de fracasar en la búsqueda de una vacuna contra el herpes y el VPH era muy difícil de investigar, sobre todo porque no se podía cultivar en el laboratorio, así que el estudio directo era inviable.

Jansen insistió; Scolnick le pidió datos y ella le entregó una pila de artículos científicos para leer. Una semana más tarde, estaba convencido. Sólo necesitaría algunos ensayos previos para justificar el proyecto, le dijo a Jansen, quien se comprometió a completarlos de inmediato. “Ella es intrépida a la hora de asumir cualquier proyecto que considere de importancia, y no teme lanzarse de cabeza y e ir averiguando qué hay que hacer”, la describió a Stat. “En esta industria no es siempre así, porque muchos proyectos fracasan y la gente se preocupa por su empleo, si los bajarán de categoría, si los despedirán, si los pasarán por encima. Ella simplemente no piensa en eso”.

Durante el proceso Jansen enfrentó el escepticismo de sus colegas en Merck, y también acusaciones de dilapidar recursos y hasta gritos en los pasillos. En 2002, un ensayo de 2.400 mujeres mostró que una vacuna contra unas cepa de HPV tenía una efectividad del 100%, y cuatro años más tarde Gardasil recibió aprobación de las autoridades sanitarias. Entre esas fechas, en octubre de 2004, Jansen se fue de Merck.

Pfizer, que pagaba a BioNTech por su tecnología de RNA para tratar de crear un nuevo tipo de vacuna contra la gripe, reorientó sus investigaciones al combate de la pandemia. (EFE/Esteban Biba)
Pfizer, que pagaba a BioNTech por su tecnología de RNA para tratar de crear un nuevo tipo de vacuna contra la gripe, reorientó sus investigaciones al combate de la pandemia. (EFE/Esteban Biba)

“Si tienes una intuición científica y eres cuidadoso con los experimentos, tienes que seguir tu instinto y no permitir que los opositores te saquen de tu camino”, dijo mientras se sumaba al equipo de VaxGen, conocido por el fracaso de una vacuna contra el VIH, para encarar su nuevo proyecto.

“Quería explorar el aprendizaje y ser responsable de más que sólo el aspecto de la investigación”, dijo sobre su llegada a la empresa que, tras los ataques del 11 de septiembre de 2001, había recibido un contrato de USD 877,5 millones del gobierno para producir 75 millones de dosis de una vacuna contra el ántrax. El bioterrorismo sería su campo por un tiempo, pero el principal desafío científico, mantener la vacuna químicamente estable, no se pudo.

En julio de 2006 Jansen pasó a Wyeth para volver a sumergirse en un campo nuevo: las vacunas para niños. Emilio Emini, un ex jefe de ella en Merck, la convocó a trabajar en “una de las joyas de la corona” de la compañía, como comparó Stat: Prevnar.

Mediante llamadas diarias desde su casa de Manhattan Kathrin Jansen coordinó las pruebas de cuatro candidatas potenciales a vacuna contra el COVID-19 y compitió cuerpo a cuerpo con el otro laboratorio que parecía avanzar más rápido, Moderna.Mediante llamadas diarias desde su casa de Manhattan Kathrin Jansen coordinó las pruebas de cuatro candidatas potenciales a vacuna contra el COVID-19 y compitió cuerpo a cuerpo con el otro laboratorio que parecía avanzar más rápido, Moderna.

Prevnar 13, la vacuna más vendida en el mundo

Desde su éxito médico y comercial en 2000, había logrado que las tasas de enfermedades por el neumococo, como neumonía, infecciones sanguíneas y meningitis, se redujeran en un 80% para los niños de menos de cinco años. Era eficaz en siete cepas de la bacteria; sin embargo, otras más raras, incluida la virulenta 19a, eludían su acción. Wyeth trabajaba en Prevnar 13, una versión contra 13 cepas del neumococo.

“Pero cada cepa sumaba complejidad, y Prevnar 13 fue la vacuna más complicada que se haya hecho”, señaló Herper. Ella llegó, estudió el trabajo que había hecho hasta el momento, y le preguntó a Emini: “¿Tenías idea de hasta qué punto esta situación es mala?”. Fue una pregunta sin queja, de mera curiosidad; a continuación, Jansen se puso manos a la obra. Hoy Emini —quien dirige el desarrollo global de vacunas en la Fundación Bill & Melinda Gates— dijo a Stat: “Honestamente, no creo que hubiéramos podido tener éxito sin Kathrin”.

Pfizer compró Wyeth en 2009, por USD 68.000 millones. A la gran farmacológica le faltaba una división fuerte de vacunas propias, y Prevnar 13 ocupó ese vacío al ser aprobada en 2010 para niños y para prevenir la neumonía en adultos mayores en 2012. “La vacuna es el producto más vendido de Pfizer y la vacuna más vendida en el mundo”, al menos hasta ahora que la que ofrece una protección del 90% contra el COVID-19 le presentará una competencia feroz. En todo caso, las ventas de Prevnar 13 (mientras se desarrolla una versión con 20 cepas) en 2020 ha sido de USD 5.800 millones.

Kathrin Jansen trabajaba en la vacuna contra el neumococo en Wyeth cuando Pfizer compró ese laboratorio en 2009, por USD 68.000 millones. (REUTERS/Carlo Allegri)Kathrin Jansen trabajaba en la vacuna contra el neumococo en Wyeth cuando Pfizer compró ese laboratorio en 2009, por USD 68.000 millones. (REUTERS/Carlo Allegri)

La vacuna contra el coronavirus y sus nuevos proyectos

En la actualidad Jansen, que es titular de la investigación en vacunas de Pfizer, trabaja en otros proyectos además de la nueva iteración de Prevnar y la bomba mundial de la vacuna contra el SARS-CoV-2, y todos son arduos. El primero, el virus sincitial respiratorio, la razón principal de hospitalización de niños, y dos bacterias resistentes a las drogas, el estafilococo dorado —una lucha que comenzó en sus años en Merck, y todavía no da resultados— y el Clostridioides difficile.

Pero todas esas actividades habituales quedaron cabeza abajo cuando el coronavirus comenzó a correr por el mundo a comienzos de 2020. Pfizer, que pagaba a BioNTech por su tecnología de RNA para tratar de crear un nuevo tipo de vacuna contra la gripe, que utilizara el material genético en lugar de un fragmento del virus, comprendió que el proyecto principal debía pasar a un costado para dar lugar a otro, con las mismas herramientas, para detener la pandemia.

Jansen había hablado personalmente con Ugur Sahin, el fundador de BioNTech, un oncólogo, investigador y emprendedor, y se habían caído mutuamente bien. “Con alguna gente simplemente tienes una buena relación de inmediato”, dijo a Stat. Meses más tarde, ante la expansión del SARS-CoV-2, Sahin comenzó a reunir piezas de información epidemiológicas y no le costó demasiado preocuparse: transmisible por el aire, sumamente contagioso y con una tasa de mortalidad superior a la gripe, era la materia de la que están hechas las pandemias. Su equipo comenzó con diversos ensayos y, apenas tuvo algo, llamó a Jansen:

La vacuna de Pfizer y BioNTech utiliza una plataforma novedosa, a partir del material genético del virus, RNA, lo cual constituyó un desafío doble. (REUTERS/Dado Ruvic)La vacuna de Pfizer y BioNTech utiliza una plataforma novedosa, a partir del material genético del virus, RNA, lo cual constituyó un desafío doble. (REUTERS/Dado Ruvic)

—¿Crees que Pfizer querría trabajar en esta vacuna con BioNTech?

—Desde luego —le respondió ella—. En realidad, yo misma estaba a punto de llamarte.

El desafío era doble: al igual que la vacuna de Moderna, que utiliza la misma tecnología genética, la de Pfizer probaba a la vez esa modalidad de inmunización y su eficacia contra este coronavirus específico. Tanto las de AstraZeneca como la de Johnson & Johnson, por ejemplo, trabajan con plataformas tradicionales de fragmentos del microorganismo, o versiones inactivas.

Una vez más, el escepticismo rodeó su trabajo, que esta vez era, además, urgente. Ella se mantuvo en calma al recordar cómo, hace más de 15 años, había escuchado variaciones de los discursos desalentadores cuando trabajaba en Gardasil, su éxito contra el VPH. “Había mucha gente que pensaba que no iba a funcionar, y desde luego, estaban equivocados”, dijo. De manera similar, ahora tuvo confianza en una generación totalmente distinta de vacunas.

Y el anuncio del lunes 9 de noviembre, que ha sacudido al mundo, parece haberle concedido, una vez más, la razón.

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Cuántos millones de Tyrannosaurus rex habitaron la tierra: la cifra que no deja de sorprender

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Un estudio publicado en la revista Science calculó la población de esta especie icónica que vivió hace 65 millones de años.

El Tyrannosaurus rex es seguramente la especie de dinosaurio más icónica. Todos tenemos en la mente las imágenes de la película Jurassic Park y como ese colosal animal era capaz de comerse a una persona de un bocado.

Estos dinosaurios vivieron a finales del período Cretácico hace unos 65 millones de años aproximadamente, son uno de los terópodos carnívoros conocidos de mayor tamaño (13 metros de largo y 4 metros de altura) y su hábitat era lo que es hoy América del Norte, pero… ¿Sabemos si era un dinosaurio muy extendido? ¿Cuántos T. rex vivieron en esa época?

Un nuevo estudio, publicado en la revista Science, ha determinado que vivieron en la Tierra aproximadamente 2.500 millones de individuos.

El cráneo de un Tyrannosaurus rex joven, expuesto en el Museo de las Rocosas en Bozeman, Mont. Crédito...Millard H. Sharp/Science Source

El cráneo de un Tyrannosaurus rex joven, expuesto en el Museo de las Rocosas en Bozeman, Mont. Crédito…Millard H. Sharp/Science Source

El equipo de investigadores, liderados por el paleontólogo de la Universidad de California Charles R. Marshall, aprovechó la relación entre masa corporal y densidad de población observada en animales vivos para estimar los rasgos de población de esta icónica especie extinta hace tanto tiempo.

Sus hallazgos sugieren que cerca de 20.000 T. rex vivieron simultáneamente en algún momento durante su permanencia en la Tierra y persistieron durante unas 127.000 generaciones. Estas estimaciones ofrecen un total aproximado de 2.500 millones de individuos durante toda la existencia de la especie.

Además, los autores estiman que la densidad de población de la especie equivalía a 3.800 T. rex en un área del tamaño de California, equivalente a solo dos animales en un área del tamaño de una ciudad como Washington D.C, de tamaño similar a la ciudad de Barcelona.

Los resultados también permitieron al equipo de Marshall determinar que solo alrededor de 1 de cada 80 millones de T. rex sobrevivió al paso de las eras en forma de restos fosilizados.

Una niña ciega toca una reproducción del dinosaurio Tyrannosaurus rex durante una visita guiada para personas con discapacidad visual en el Museo de Historia Natural de Viena, Austria Foto archivo. EFE/Christian Bruna

Una niña ciega toca una reproducción del dinosaurio Tyrannosaurus rex durante una visita guiada para personas con discapacidad visual en el Museo de Historia Natural de Viena, Austria Foto archivo. EFE/Christian Bruna

Método que sirve para otras criaturas extintas

Los autores aseguran que el marco que han desarrollado podría aplicarse a cualquier criatura extinta disponiendo de los datos adecuados. Esto abre la puerta a una serie de nuevas investigaciones sobre otras cuestiones paleoecológicas y tafonómicas.

“Se puede aprender mucho del registro fósil sobre especies extintas como los dinosaurios. Sin embargo, debido a la naturaleza fragmentada del registro, la comprensión de variables ecológicas como la densidad y la abundancia de la población sigue siendo un reto”, explican los autores.

Cuando se quiere calcular la población existente de una especie viva, la forma de comprender mejor estas variables es mediante el uso de la relación establecida entre la densidad de población y la masa corporal. Lo que se conoce como Ley de Darmuth establece que la densidad media de la población de una especie disminuye con el tamaño corporal a un ritmo predecible.

Aplicando la Ley de Darmuth y la gran cantidad de datos paleontológicos del enorme T. rex, Charles Marshall y sus colegas calcularon los rasgos a nivel poblacional y la tasa de conservación de fósiles de la especie.

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Ven en imágenes el momento exacto de pérdida de conciencia durante la anestesia

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Investigadores afirman que el hallazgo puede conducir a mejorar el el procedimiento y el monitoreo.

El momento exacto en el que se pierde la conciencia tras la aplicación de la anestesia. Eso es lo que pudieron ver por primera vez en imágenes investigadores españoles; un avance que, afirman, podría conducir a mejoras en el procedimiento y el monitoreo de los pacientes.

La investigación, publicada en la revista Sleep, detectó la secuencia por la cual el cerebro deja el estado de consciencia y se llega a la inconsciencia.

Los médicos estudiaron a 21 voluntarios sanos, que fueron anestesiados con propofol. Mientras se les administraba este fármaco, ellos tenían que apretar cada dos segundos un sensor, lo que permitía hacer el seguimiento de la pérdida de la consciencia.

Al mismo tiempo, se monitoreaban sus parámetros vitales y se controlaba su actividad cerebral por medio de resonancia magnética y de un electroencefalograma.

Las imágenes del cerebro obtenidas con la resonancia magnética mostraron cómo, en el momento en que los voluntarios dejaban de apretar con la mano y entraban en inconsciencia, se producía una pérdida de conexión entre la corteza cerebral, encargada de las funciones ejecutivas del cerebro, y la parte subcortical y el tronco cerebral.

Los investigadores aseguraron que es la primera vez que se identifica el momento preciso con imágenes y registros.

Los médicos Juan L. Fernández Candil y Lluís Gallart, durante las pruebas. Foto Hospital del Mar.

Los médicos Juan L. Fernández Candil y Lluís Gallart, durante las pruebas. Foto Hospital del Mar.

El médico adjunto del Servicio de Anestesiología del Hospital del Mar, Juan L. Fernández Candil, explicó que hasta ahora disponían de aparatos que les ayudaban a identificar de forma aproximada cuándo el paciente está inconsciente, “pero no el momento exacto en que pierde la consciencia”.

Esto podría llevar, en algunos casos, a una sobredosificación de los fármacos anestésicos para garantizar que el enfermo se mantenga inconsciente, con los problemas derivados de este hecho.

En tanto, según el jefe del servicio de Anestesiología, Lluís Gallart, los resultados obtenidos abren la puerta a disponer de una información más cercana del umbral de consciencia del paciente, con un incremento de la seguridad y del control del procedimiento, garantizando que el paciente no conserva ningún recuerdo del procedimiento al que se está sometiendo.

Gerard Martínez-Vilavella y  Jesús Pujol, durante el estudio. Foto Hospital del Mar.

Gerard Martínez-Vilavella y Jesús Pujol, durante el estudio. Foto Hospital del Mar.

“Siempre costó calibrar la situación del paciente, con el riesgo de sobredosificación. Si tenés un monitor que te permite ajustar las dosis de fármacos para saber si el paciente está consciente o inconsciente se limita la sobredosificación y los posibles efectos secundarios de los fármacos anestésicos, principalmente delirio y el deterioro cognitivo posoperatorio”, detalló Gallart.

Ahora, los investigadores continuarán analizando los datos obtenidos para intentar validar un método que permita trasladar sus descubrimientos al quirófano, con el control del estado de consciencia de los pacientes gracias a los datos observados en su electroencefalograma.

“No podemos poner una resonancia magnética en cada quirófano, pero sí disponer de un aparato que nos permita hacer el seguimiento del electroencefalograma del paciente, de manera que, si correlacionamos los resultados de este estudio con los datos del electroencefalograma de los voluntarios, tendríamos una herramienta válida para saber en qué momento el paciente pierde la consciencia”, concluyó Fernández Candil.

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“Pensamos a Marte con los pies en la Tierra”: es argentino y diseña en La Rioja un simulador del Planeta Rojo

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El proyecto se llama Solar 54 y emula en el Parque de los Colorados las condiciones de vida en Marte. Su creador, Martín Bueno, soñó con el espacio desde pequeño. En todo el mundo, sólo hay siete sistemas de este tipo.

Martín Bueno viaja con su mente por el universo desde que tiene uso de razón. Siempre las lecturas de Ray Bradbury y Julio Verne lo acompañaron en el viaje onírico, hasta entonces, inalcanzable. Con 16 años y como estudiante de computación pudo adentrarse. Y ahora, a sus 52 y con una trayectoria en el campo de la tecnología, ya habita aquel ámbito en la realidad.

“Pensamos a Marte con los pies en la Tierra”, sentenció Martín con un tono épico. De eso mismo trata su nuevo proyecto innovador: Solar 54, un simulador –de alta tecnología aeroespacial– que una vez construido en el Parque de los Colorados, provincia de La Rioja, emulará las condiciones de vida en Marte. Es decir, el ambiente rojizo, caluroso y rocoso del norte del país será como estar en el planeta rojo.

En la actualidad, hay siete sistemas similares en el mundo –y proyectan otros que sumarán 11 en total–. Pero el de la Argentina será el único que se podrá auto-construir: su estructura, de estilo futurista por el domo de Fuller, tendrá seis nodos hechos con ladrillos triangulares de “cerámica de alta dureza”. Este cemento liviano será creado por la mezcla entre la tierra riojana, aceite vegetal, calor y presión.

Solar 54 emulará las condiciones de Marte en la Tierra. Hay 11 simuladores de este estilo en el mundo.

Solar 54 emulará las condiciones de Marte en la Tierra. Hay 11 simuladores de este estilo en el mundo.

Pero, como si fuera poco, las formas geométricas de toda la arquitectura se irán encastrando por unas “manos robóticas”. Este detalle hace que Martín Bueno –como co-fundador y diseñador técnico del proyecto– cruce definitivamente la línea entre la ciencia ficción y la realidad.

Como la primera estructura del domo ocupará tan solo un cuarto de las 5.000 hectáreas que tienen a disposición, el experto cuenta: “La idea es expandirse y que el robot pueda auto-crear una ciudad de domos“.

Hasta principios de abril estuvo la convocatoria “para que los arquitectos e ingenieros interesados participen en la logística del armado”. Para mitad del 2022, estiman, el complejo estará listo. Tendrá las puertas abiertas para la realización de misiones experimentales, creación de tecnología y para saciar la curiosidad de los investigadores y estudiantes del “turismo científico”.

Parque de Los Colorados queda en La Rioja y es lo más similar al planeta rojo en la Tierra.

Parque de Los Colorados queda en La Rioja y es lo más similar al planeta rojo en la Tierra.

Así, Solar 54 generará un círculo virtuoso: desde la ciencia potenciará aún más ciencia. En primer lugar, en sus laboratorios de Investigación y el Desarrollo (I+D) diseñarán nanosatélites y micro-lanzadores: “Es una gran noticia para el país porque tiene que ver con nuestro acceso al espacio. De esta forma, la Argentina podrá poner satélites en órbita de baja altura“, contó entusiasmado.

En segundo lugar, con su propia granja hidropónica se pondrá a prueba el sistema de producción de alimentos, como la albahaca y el orégano, y la inteligencia artificial monitoreará los cultivos.

“Los descubrimientos dentro de las extremas variaciones de temperatura luego podrán aplicarse en otros ámbitos, como por ejemplo, en zonas desérticas de la Patagonia o en la Antártida”, detalló.

Solar 54 tendrá cultivos hidropónicos para que el día de la mañana se cosechen alimentos en Marte.

Solar 54 tendrá cultivos hidropónicos para que el día de la mañana se cosechen alimentos en Marte.

Justamente, se podría decir que la semilla que originó todo el proyecto fue hace cuatro años por SmartCultiva, una empresa de agroindustria también co-fundada por Martín.

“Estabamos avanzando en el tema de los cultivos hidropónicos y teníamos la idea de generar un pequeño domo que simulara las condiciones de Marte, pero no encontrábamos el lugar ideal para instalarlo”, reveló.

Es esencial el apoyo de los gobiernos. No se puede comprar un desierto

Martín Bueno

CO-FUNDADOR DE SOLAR 54

Fue así que llegó la propuesta del gobierno provincial de La Rioja para que lo llevaran adelante en su terreno. “Es esencial el apoyo de los gobiernos. No se puede comprar un desierto”, dijo con una sonrisa incrédula.

Por eso, Bueno reitera con énfasis la importancia del trabajo colaborativo entre agentes públicos y privados. La “piedra angular” fue contar, también, con el apoyo de: el gobierno de la Nación; los organismos CONAE y CONICET, las universidades Tecnológica Nacional y la Nacional de La Rioja; y el Centro Tecnológico Espacial. Además, participaron Mars Society Argentina; SmartCultiva; y la empresa misionera FANIOT, un consorcio público y privado que tiene a Martín como parte del directorio y es “la primera fábrica argentina de NanoSensores IOT”.

La maqueta del proyecto donde se observa el domo geodésico con estilo futurista.

La maqueta del proyecto donde se observa el domo geodésico con estilo futurista.

Se podría decir que Martín Bueno ya tiene sus dos pies en Marte: uno con Solar 54 y otro con la NASA.

Antes del proyecto de La Rioja, junto a su socia Eileen Ebene crearon nanosensores para medir datos de cultivos hidropónicos, que despertaron interés en los científicos de la agencia espacial estadounidense. Con esos dispositivos –que también se lucirán en Solar 54– se miden parámetros como la humedad, el CO2 y la temperatura.

“El ingeniero argentino Pablo de León, que está desde hace 20 años en la NASA, me contactó para que estos sensores midieran el crecimiento de cultivos en Marte”, contó. Así fue cómo terminó trabajando con los investigadores de la Universidad de North Dakota, Estados Unidos, y se volvieron los proveedores de la NASA para la misión Marte 2030.

“No me gustaría ir a Marte. Es algo para la nueva generación y nosotros tenemos el compromiso de trabajar e investigar”, planteó.

Siempre con un paso adelante

Martín se reunía con amigos a jugar al “Cerebro mágico”, pero lejos de interesarse por ver el espectáculo de luces, a sus 11 años le interesaba conocer el funcionamiento de lo que hacían posibles aquellos destellos. Ese fue su primer acercamiento con la ciencia. Años después, fue el filme “Juegos de guerra” por el que entró en el mundo de la computación.

Martín Bueno en 1985 en su departamento del barrio de La Boca, corriendo el BBS de Los Pinos.

Martín Bueno en 1985 en su departamento del barrio de La Boca, corriendo el BBS de Los Pinos.

Como estudiante de la Escuela Técnica Otto Krause, recuerda cómo pasaba largas horas dentro de un minúsculo departamento repleto de pantallas probando e indagando su computadora y su modem. Y, así, con tan solo 16 años fue pionero a nivel nacional: en 1984 lanzó uno de los primeros BBS argentinos llamado “Los Pinos II”, que 10 años después devino en uno de los principales proveedores comerciales de Internet del país.

Como un fiel impulsor del Internet, empezó a aplicarlo a la cotidianeidad (con el famoso Internet of Things, o en español “Internet de las cosas”). Así, creó en 1995 Fiera.com, el primer gran e-commcerce de Latinoamérica para la venta de productos; en 1999, el visionario eFood Corporation, una plataforma para pedir comida online como los que se conocen hoy en día; y AgTech, la empresa que hace interactuar a la tecnología con el campo. Con esta última, creó SmartCultiva y sus tecnologías que monitorean y optimizan procesos agrónomos.

No tiene límites: sus robots andan por los campos argentinos e internacionales; y ahora con Solar 54 –en un futuro no muy lejano– estarán en una superficie extraterrestre.

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