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Juzgan a monjas y directivas del Provolo por abusos sexuales a chicos sordos

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Son nueve mujeres que trabajaban en el colegio católico. Hubo 36 víctimas.

Un año y medio después de que se condenara a prisión perpetua a dos curas por los abusos sexuales en el colegio católico para chicos sordos Antonio Provolo, de Mendoza, comenzará el segundo juicio con otros acusados como partícipes necesarios y cómplices de las aberraciones ocurridas durante una década.

Este lunes, a las 8, serán juzgadas dos monjas, la administradora legal y otras seis mujeres que trabajaban en tareas de dirección, docencia y maestranza en la escuela albergue de Luján de Cuyo, Gran Mendoza.

La pandemia y las impugnaciones de la defensa de las nueve acusadas retrasaron la búsqueda de justicia de las 36 víctimas, menores discapacitados, que tenían entre 5 y 17 años cuando ocurrieron los abusos sexuales, maltrato y corrupción de menores.

El primer juicio terminó el 25 de noviembre de 2019 y fueron condenados los curas Nicola Corradi y Horacio Corbacho y al jardinero Armando Gómez, a las penas de 42 años, 45 años y 18 años de prisión, respectivamente.

El sacerdote Nicola Corradi.  Foto MARCELO AGUILAR LÓPEZ / ARGRA

El sacerdote Nicola Corradi. Foto MARCELO AGUILAR LÓPEZ / ARGRA

El juicio se desarrollará de manera semi presencial. Según dispuso el Ministerio Fiscal de Mendoza, solo podrán estar presentes 25 personas en la sala 4 del fuero penal colegiado. Algunos testimonios y actuaciones de la defensa y la querella serán de modo remoto vía streaming.

El tribunal estará conformado por cinco jueces. El presidente será Horacio Cadile y el único que estará en forma presencial en la sala de debate de la ciudad de Mendoza. Los otros magistrados -Gabriela Urciuolo (1° vocal), Rafael Escot (2° vocal), Belén Salido (1° Suplente) y Belén Rena (2° suplente)- seguirán todas las instancias de manera remota.

El fiscal será Gustavo Stroppiana, quien llevó adelante la mayor parte de la investigación y el primer juicio que culminó el 25 de noviembre de 2019.

Kosaka Kumiko es la única imputada con arresto, aunque domiciliario.

Kosaka Kumiko es la única imputada con arresto, aunque domiciliario.

Las acusadas en el segundo juicio son las monjas Kumiko Kosaka (46) y la madre superiora Asunción Martínez (53); la representante legal del colegio Graciela Pascual (65); las ex directoras Edith Pinacca (66), Valeska Quintana (48), Cristina Leguiza (50) y Laura Gaetán (60); la psicóloga Cecilia Raffo (43) y la cocinera Noemí Paz (63).

Las nueve mujeres fueron imputadas por acción u omisión en sus actos como responsables del cuidado de los chicos discapacitados.

La acusación más grave es contra Kosaka, que está imputada como partícipe primaria en siete hechos de abusos y como autora penalmente responsable de un abuso simple.

La monja japonesa es la única que está con prisión domiciliaria y el resto permanece en libertad hasta la finalización del juicio.

Graciela Pascual, ex apoderada legal del Instituto Próvolo cuando fue detenida en 2017.

Graciela Pascual, ex apoderada legal del Instituto Próvolo cuando fue detenida en 2017.

El abogado querellante Sergio Salinas dijo que los testimonios, las pericias y pruebas comprometen a las acusadas como responsables y encubridoras de los abusos a los chicos hipoacúsicos.

“Hay elementos secuestrados como cadenas, pastillas anticonceptivas, ropa interior con semen y los pañales que usaban las monjas para encubrir los abusos sexuales a niños y niñas cuando eran muy pequeñas”, aseguró Salinas.

Un dato especial para llevar adelante el juicio es que intervienen cinco intérpretes de lenguas de señas –tres oficiales y dos por la querella y la defensa- para la realización de diversos actos procesales.

Entre la prueba acumulada hay 52 cámaras Gesell que deberán reproducirse y luego, ver si de los planteos que surjan, las víctimas que allí aparecen deben volver a declarar.

El primer juicio terminó con condenas. Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes.

El primer juicio terminó con condenas. Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes.

Serán citados 265 testigos y participarán 14 defensores para asistir a las nueve imputadas. En el primer juicio, los tres imputados tenían a la misma abogada defensora.

El debate oral durará varios meses. “Están agendadas las audiencias de debate hasta el mes de octubre, aunque no se descarta que el juicio pueda extenderse en el tiempo por la cantidad de testimonios y las pruebas acumuladas”, precisó la oficina de Prensa de la Procuración.

Condena ejemplar

En noviembre de 2016 se dieron a conocer los casos de abusos a chicos ya adolescentes sordos que concurrían como pupilos al Instituto Antonio Provolo, en el municipio de Luján de Cuyo.

Tres años más tarde, la condena a los curas Corradi y Corbacho y al jardinero Gómez tuvo un impacto mundial.

Fue la primera vez que los curas del Provolo fueron enjuiciados en 50 años de denuncias de violaciones, abuso sexual, maltratos y corrupción de menores, los sacerdotes de esta orden religiosa con sedes en Verona, Italia, en La Plata y Mendoza, en Argentina.

El fallo ejemplar evidenció la responsabilidad de la Iglesia Católica en el encubrimiento y traslado a otras sedes de estos curas pederastas.

Corradi ya había sido señalado por delitos similares en el Instituto Provolo de Verona, sin que fuera juzgado. El papa Francisco había sido notificado que el religioso dirigía un centro similar en Argentina.

En septiembre de 2020, la Suprema Corte de Justicia de Mendoza, ratificó por las condenas de entre 18 y 45 años de prisión a los responsables de los abusos sexuales a menores.

Los jueces de la Corte destacaron la vulnerabilidad de las víctimas, menores con problemas de audición y habla que tenían dificultades para expresarse y comunicarse y que han sido atacadas por las personas adultas que “ostentaban una clara relación desigual de poder”.

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“Estoy toda chocolateada”, la escucha que delató a la sobrina de un jubilado asesinado en Boedo

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La mujer estaba bañada en sangre tras el crimen de Antonio Landeira (87), al que mató para robarle en Metán al 4200.

Una mujer de 45 años, con problemas de adicción, fue detenida por el asesinato de su tío, un jubilado español que fue golpeado, torturado con una plancha y apuñalado en su casa de Boedo. La incriminaron escuchas telefónicas de otra causa donde ella misma y familiares comentan que cometió el hecho.

Se trata de María Laura Peralta (45), quien fue apresada este domingo por el homicidio triplemente calificado de Antonio Landeira (87), ocurrido el 15 de abril pasado en Metán 4282, luego de quedar incriminada en escuchas telefónicas de otra causa donde ella misma y familiares comentan que cometió el hecho.

Según las fuentes citadas por Télam, Peralta cayó alrededor de las 7 en la puerta de su domicilio en un edificio de avenida Independencia 466, de San Telmo, por detectives de la División Homicidios de la Policía de la Ciudad, quienes la buscaban desde el sábado, cuando se realizaron una serie de allanamientos.

La investigación estuvo dirigida por el fiscal en lo Criminal y Correccional 1, Pablo Recchini, y el juez de instrucción 60, Luis Schelgel.

También participaron del operativo la Superintendencia de Drogas Peligrosas de la Policía Federal Argentina (PFA), que trabajaban en otro expediente.

La clave para confirmar las sospechas en torno a la acusada surgieron de unas escuchas telefónicas en directo que la PFA realizaba en el marco de una causa por narcotráfico que está a cargo del juez federal Julián Ercolini.

La escena del crimen, en la calle Metán al 4200. Foto Guillermo Rodríguez Adami.

La escena del crimen, en la calle Metán al 4200. Foto Guillermo Rodríguez Adami.

En ese expediente, los agentes federales tenían intervenidos los teléfonos del hermano y la cuñada de la sospechosa y allí pudieron registrar varias comunicaciones realizadas el día del hecho desde las inmediaciones de la escena del crimen, en las que la propia imputada confesaba que le había robado y luego asesinado a su tío.

En una de las transcripciones de las escuchas, la cuñada le preguntó a la acusada: “¿Qué pasó? Te voy a buscar?“, a lo que Peralta respondió: “Tengo una pantalla 50 pulgadas, voy a ir a la Zavaleta para que me den plata“, una clara referencia a un televisor de ese tamaño que, según consta en la causa, fue uno de los elementos robados en la casa de la víctima.

¿Él cómo está? ¿Fue?“, preguntó la cuñada en alusión a si la víctima estaba muerta y Peralta respondió: “Sí, me tengo que ir a cambiar porque estoy toda chocolateada“, una expresión con la que describió que estaba manchada con sangre.

Justamente en el allanamiento al domicilio de la imputada realizado en las últimas horas se secuestraron dos toallones, una blusa y una camisa con aparentes manchas hemáticas que ahora serán analizadas en el laboratorio para determinar si se trata de sangre de la víctima.

En otras escuchas fue el propio hermano de Peralta -detenido el sábado pero por la causa de las drogas- quien se comunicó con su padre para avisarle: “Laura se mandó una cagada mal. Terrible. Lo peor que te puedas imaginar“, a lo que su papá le pregunta si le hizo algo al tío, y él responde: “Sí. Le hizo algo muy feo al tío Antonio“.

A partir del análisis de los registros de llamadas y tráfico de datos del celular empleado por Peralta, el fiscal Recchini y la Policía determinaron que, el día del hecho, la imputada llamó en dos oportunidades a la casa de su tío entre las 13.21 y las 13.34.

Luego tres antenas de Boedo la captaron acercándose y permaneciendo en la zona de escena del crimen durante el lapso aproximado de una hora, entre las 14.18 y las 15.15, momento en el que se cree ocurrió el asesinato.

Quién era la víctima

Según las fuentes, la viuda de la víctima, Andrea Mansueto (53), ya había declarado en la causa que su marido había sido dueño de cuatro restaurantes, que ahora vivía del alquiler de unos locales y que no tenía problemas con nadie.

Además, mencionó que Landeira se quejaba de dos de sus sobrinos, a quienes calificaba como “sinvergüenzas” porque siempre le pedían dinero, y que el varón había estado preso y María Laura tenía “problemas con las drogas”.

Fuentes judiciales revelaron que la autopsia realizada por el Cuerpo Médico Forense constató un total de 47 lesiones, de las cuales las mortales fueron cuatro puñaladas en el hemitórax izquierdo.

Pero el resto reflejan la tortura a la que fue sometida la víctima con múltiples lesiones por golpes y cortes que sufrió Landeira en la cara, el tórax y los brazos, con cuatro costillas fracturadas y, además, quemaduras del tipo AB en el 15 por ciento de la superficie corporal, localizadas en la espalda, el pecho y los antebrazos.

En la escena del crimen, los peritos secuestraron un cuchillo, un destornillador y una plancha eléctrica, como los elementos utilizados para la tortura y el posterior homicidio.

Por ello, al pedir su detención, el fiscal Recchini le imputó a Peralta la comisión de un “homicidio triplemente calificado por haberse cometido con ensañamiento, por el vínculo (sobrina) y por haber sido cometido con el fin de asegurar la consumación del robo y lograr su impunidad (criminis causae)“, delito que prevé una pena de prisión o reclusión perpetua.

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Un militar amenazó con un cuchillo a su ex, escapó a gran velocidad y se mató al chocar contra un monumento

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Ocurrió en Tunuyán, Mendoza. El hombre estaba alcoholizado y también habría intentado atacar a su hija.

Un caso de violencia de género en Mendoza terminó con un accidente de tránsito y con el agresor, que era militar, muerto.

El suboficial mayor del Ejército Gustavo Leopoldo Gallardo (51) amenazó con un cuchillo a su ex esposa y a su hija en la vivienda en la que convivían en la localidad mendocina de La Consulta, Valle de Uco.

El hombre estaba alcoholizado. Frente al intento de agresión, las mujeres pidieron ayuda al 911 y el militar escapó en su camioneta por una ruta a toda velocidad.

Al llegar a la ruta 92, chocó contra un torreón de defensa del estilo medieval que es un conocido monumento de campo Los Andes, en la comuna de Tunuyán. Fue hospitalizado y a las pocas horas, murió por la gravedad de las heridas.

El torreón contra el que chocó el militar que había amenazado a su ex esposa y su hija. Foto: gentileza El Cuco Digital

El torreón contra el que chocó el militar que había amenazado a su ex esposa y su hija. Foto: gentileza El Cuco Digital

El militar y su esposa estaban separados desde hacía un año, pero continuaban viviendo en la misma casa.

De acuerdo con la investigación judicial, la discusión comenzó alrededor de las 13 del sábado, en una vivienda del barrio San Cayetano, donde residían.

La mujer de 49 años, llamó al 911. Pidió ayuda porque su esposo las había amenazado con un cuchillo y dijo que iba a quitarse la vida. El hombre estaba alcoholizado, de acuerdo al relato de la esposa a la policía.

Ante la sospecha de que vendrían a detenerlo, Gallardo subió en su camioneta Fiat Toro y salió a toda velocidad. En pocos minutos, un móvil policial comenzó a perseguirlo y logró localizar la camioneta del militar en ruta 92.

Finalmente, el hombre chocó contra un torreón –estructura de tipo medieval que servía de defensa en castillos- sobre la ruta y el cruce de calle La Superiora.

Por el impacto, el militar quedó aprisionado en el vehículo. Fue necesaria la intervención de bomberos voluntarios y personal del Servicio de Emergencias Coordinado (SEC) para poder sacarlo de la camioneta y trasladarlo a un hospital.

Gallardo fue internado en el hospital Scaravelli, de Tunuyán, a 30 minutos del sitio donde fue el accidente. De inmediato, fue derivado al quirófano debido a la gravedad de las fracturas y golpes por el violento choque contra la estructura de cemento.

Pese a los esfuerzos médicos, murió en la madrugada de este domingo. Mientras tanto, su mujer y su hija de 25 años resultaron ilesas.

La investigación judicial quedó a cargo de la Oficina Fiscal de San Carlos.

Mendoza. Corresponsalía.

En los últimos diez años en Argentina hay un promedio de un femicidio cada 30 horas. Según estadísticas de la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema, sólo en 2018 fueron 278. La mayoría de los asesinatos ocurren en las casas de las víctimas y son cometidos por parejas o ex.

DÓNDE LLAMAR

Línea 144Atención para mujeres en situación de violencia.

Línea 137Atención a Víctimas de Violencia Familiar.

911 Emergencias

DD

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Cita mortal en Núñez: quién era el hombre asesinado

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Creen que Adrián Muñoz contactó a dos mujeres que lo apuñalaron en su departamento.

Adrián Enrique Muñoz tenía 74 años y tres hijos. Desde la muerte de su esposa, hace unos ocho años, vivía solo en el edificio de Ciudad de la Paz y Juana Azurduy, en el barrio de Núñez. Allí lo asesinaron de 22 puñaladas tras un encuentro con dos mujeres, a las que habría contactado mediante una app de citas.

El hombre se había mudado ahí para estar más cerca de River Plate, donde se dedicó de lleno a competir en la categoría de veteranos del club. En 2016, incluso, viajó a jugar la Copa Davis que se jugó en Croacia para representar al país en el equipo senior.

Si bien durante toda su vida jugó al tenis y dio clases en paralelo a su trabajo, alcanzó los mayores logros profesionales en la última década. Actualmente ocupaba el séptimo lugar en la categoría +70 del ranking de la Asociación Argentina de Tenis (AAT).

Su hijo, que también es entrenador de este deporte en clubes de la zona norte de la Ciudad de Buenos Aires, fue el primero en notar su ausencia.

“No le llegaban los mensajes, no respondía. Así nos dimos cuenta de que algo pasaba”, le contó a Clarín Fernanda Muñoz (50), hija de la víctima, a Clarín.

La mujer, que es abogada, fue la encargada de ir a ver qué estaba pasando: era quien tenía llaves del departamento. Cuando llegó se encontró con una escena de pesadilla: “El cuadro que encontramos fue terrible y totalmente dantesco”, dijo.

Su papá estaba tendido en el suelo del dormitorio, con múltiples heridas y con dos cuchillos clavados todavía en la espalda. Ambos pertenecían al hombre.

Desde que enviudó, Muñoz no había querido volver a formar pareja ni establecer vínculos formales. Se dedicó exclusivamente al tenis y empezó a usar aplicaciones de citas para conocer mujeres.

Adrián Enrique Muñoz tenía 74 años y era jugador de tenis.

Adrián Enrique Muñoz tenía 74 años y era jugador de tenis.

Su familia lo sabía y, como él era totalmente independiente, mantenía los encuentros en la órbita privada.

Según pudieron reconstruir los investigadores, no era la primera vez que se encontraba con estas dos presuntas viudas negras, con las que entró al edificio el lunes a las 19.45. Un vecino y la persona encargada del edificio las vieron llegar en el auto de la víctima.

El vehículo quedó estacionado en el mismo lugar y las mujeres fueron filmadas por la misma cámara saliendo del lugar el martes alrededor de las 14.

La versión familiar

“No fue un robo ni nada de todo eso. Todavía no encontramos explicación, pero mi papá era un trabajador, toda la vida lo fue. Jugaba al tenis, cobraba su jubilación y en pandemia empezó a vender quesos para sumar un ingreso extra. No tenía nada de valor significativo como para que pudieran hacer esto. Son asesinas, perversas, no lo podemos entender“, intenta reconstruir Fernanda, que sigue minuto a minuto la investigación del caso.

Las fuentes confirmaron a Clarín que un vecino del segundo piso escuchó algunos ruidos alrededor de las 22 del lunes. Una ducha, música fuerte y movimientos, fueron algunos de los indicios que pudieron aportar. Ninguno parecía inusual o los alertó.

El edificio donde ocurrió el crimen, en Ciudad de La Paz al 3300. Foto: Luciano Thieberger.

El edificio donde ocurrió el crimen, en Ciudad de La Paz al 3300. Foto: Luciano Thieberger.

A partir de estos testimonios, los investigadores presumen que el crimen ocurrió “entre la noche del lunes y la madrugada del martes”.

A través del análisis de las cámaras de seguridad confirmaron que dos mujeres con características similares ya habían ingresado al mismo edificio el lunes de la semana pasada. Aunque, confiaron, llevaban barbijo y no han podido identificarlas.

Si bien no registraron faltantes significativos, no se halló el celular de la victima, a través del cual habrían organizado el encuentro.

Otro testigo declaró haber visto a dos “mujeres desconocidas” salir del edificio con una valija cada una. Sospechan que allí podrían haber escondido el botín, algo que en su familia decidieron no confirmar para preservar la investigación.

“Si pasó por esto fue porque pensó que tenía una calle que no tenía. Mi papá tenía calle, pero de trabajar, de laburante, no de cualquier otra cosa”, especuló Fernanda.

Adrián Enrique Muñoz (74) fue asesinado en su departamento de Núñez.

Adrián Enrique Muñoz (74) fue asesinado en su departamento de Núñez.

La causa quedó en manos de José María Campagnoli, de la Fiscalía del Distrito Saavedra-Núñez, que esperaba el informe preliminar de los peritos de la Unidad Criminalística Móvil (UCM) que trabajaron en la escena del crimen.

Alí recolectaron distintas huellas y esperan que alguna pueda aportar la identidad de las presuntas asesinas.

La investigación fue ordenada a la División Homicidios de la Policía de la Ciudad, que tomó declaración a todos los vecinos del edificio.

La autopsia

Según pudieron confirmar las fuentes a Clarín, el cuerpo de la víctima tenía “22 lesiones punzocortantes”. Además, Muñoz murió como consecuencia de la hemorragia que le provocaron las heridas.

Adrián, que descanses en paz…“, publicó uno de sus amigos en redes sociales. “No puedo creer, querido Adrián que en paz descanses.. condolencias a la familia…“, apuntó otro.

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