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Héroes y heroínas de la primera línea de Italia en la lucha contra el coronavirus, retratados al principio de la pandemia y ahora

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Héroes y heroínas de la primera línea de Italia en la lucha contra el coronavirus, retratados al principio de la pandemia y ahora. / AP

La enfermera Lucia Perolari posa para un retrato en su hospital Humanitas Gavazzeni en Bérgamo, norte de Italia, el viernes 27 de marzo de 2020 y el lunes 30 de noviembre. (AP Photo / Antonio Calanni).

 

La enfermera Lucia Perolari posa para un retrato en su hospital Humanitas Gavazzeni en Bérgamo, norte de Italia, el viernes 27 de marzo de 2020 y el lunes 30 de noviembre. (AP Photo / Antonio Calanni).

El enfermero Adriano Rodríguez posa para un retrato en su hospital Casalpalocco ICC en Roma, el viernes 27 de marzo de 2020, en la foto de archivo a la derecha, y en Roma el sábado 28 de noviembre de 2020. Ocho meses después, se permiten una leve sonrisa forzada ante el terror y el cansancio en sus ojos. (AP Photo / Domenico Stinellis)

 

El enfermero Adriano Rodríguez posa para un retrato en su hospital Casalpalocco ICC en Roma, el viernes 27 de marzo de 2020, en la foto de archivo a la derecha, y en Roma el sábado 28 de noviembre de 2020. Ocho meses después, se permiten una leve sonrisa forzada ante el terror y el cansancio en sus ojos. (AP Photo / Domenico Stinellis)

La enfermera Michela Pagati posa para un retrato en su hospital Spedali Civili di Brescia en Brescia, norte de Italia, el viernes 27 de marzo de 2020, en la foto de archivo de la derecha, y el miércoles 2 de diciembre de 2020 (AP Photo / Luca). Bruno)

 

La enfermera Michela Pagati posa para un retrato en su hospital Spedali Civili di Brescia en Brescia, norte de Italia, el viernes 27 de marzo de 2020, en la foto de archivo de la derecha, y el miércoles 2 de diciembre de 2020 (AP Photo / Luca). Bruno)

El jefe de enfermería Mirco Perruzza posa para un retrato en su hospital Casalpalocco ICC en Roma, el viernes 27 de marzo de 2020, en la foto de archivo a la derecha, y el miércoles 25 de noviembre de 2020 (AP Photo / Domenico Stinellis

El jefe de enfermería Mirco Perruzza posa para un retrato en su hospital Casalpalocco ICC en Roma, el viernes 27 de marzo de 2020, en la foto de archivo a la derecha, y el miércoles 25 de noviembre de 2020 (AP Photo / Domenico Stinellis

Los trabajadores de la salud italianos posan para las fotos del 27 de marzo de 2020 (AP Photo / Antonio Calanni, Luca Bruno, Domenico Stinellis)

Los trabajadores de la salud italianos posan para las fotos del 27 de marzo de 2020 (AP Photo / Antonio Calanni, Luca Bruno, Domenico Stinellis)

Trabajadores de la salud italianos posan para fotos del 23 de noviembre al 4 de diciembre de 2020 (AP Photo / Antonio Calanni, Luca Bruno, Domenico Stinellis)

Trabajadores de la salud italianos posan para fotos del 23 de noviembre al 4 de diciembre de 2020 (AP Photo / Antonio Calanni, Luca Bruno, Domenico Stinellis)

El personal de admisión del hospital Laura Orsini posa para un retrato en su hospital Casalpalocco ICC en Roma, el viernes 27 de marzo de 2020, en la foto de archivo a la derecha, y en Roma el viernes 4 de diciembre de 2020. (AP Photo / Domenico Stinellis )

El personal de admisión del hospital Laura Orsini posa para un retrato en su hospital Casalpalocco ICC en Roma, el viernes 27 de marzo de 2020, en la foto de archivo a la derecha, y en Roma el viernes 4 de diciembre de 2020. (AP Photo / Domenico Stinellis )

La enfermera Daniele Rondinella posa para un retrato en su hospital Casalpalocco ICC en Roma, el viernes 27 de marzo de 2020, en la foto de archivo a la derecha, y en Roma el lunes 23 de noviembre de 2020 (AP Photo / Domenico Stinellis).

La enfermera Daniele Rondinella posa para un retrato en su hospital Casalpalocco ICC en Roma, el viernes 27 de marzo de 2020, en la foto de archivo a la derecha, y en Roma el lunes 23 de noviembre de 2020 (AP Photo / Domenico Stinellis).

La enfermera Ana Travezano posa para un retrato en su hospital Humanitas Gavazzeni en Bérgamo, norte de Italia, el viernes 27 de marzo de 2020, en la foto de archivo de la derecha, y el lunes 30 de noviembre de 2020 (AP Photo / Antonio Calanni).

La enfermera Ana Travezano posa para un retrato en su hospital Humanitas Gavazzeni en Bérgamo, norte de Italia, el viernes 27 de marzo de 2020, en la foto de archivo de la derecha, y el lunes 30 de noviembre de 2020 (AP Photo / Antonio Calanni).

El enfermero Francesco Tarantini posa para un retrato en su hospital Spedali Civili di Brescia en Brescia, norte de Italia, el viernes 27 de marzo de 2020, en la foto de archivo a la derecha, y en Milán el viernes 27 de noviembre de 2020 (Foto AP / Luca Bruno)

El enfermero Francesco Tarantini posa para un retrato en su hospital Spedali Civili di Brescia en Brescia, norte de Italia, el viernes 27 de marzo de 2020, en la foto de archivo a la derecha, y en Milán el viernes 27 de noviembre de 2020 (Foto AP / Luca Bruno)

La inmunóloga Marta Catoni posa para un retrato en su hospital Casalpalocco ICC en Roma, el viernes 27 de marzo de 2020, en la foto de archivo a la derecha, y en el Hospital San Camillo el miércoles 25 de noviembre de 2020 (AP Photo / Domenico). Stinellis)

La inmunóloga Marta Catoni posa para un retrato en su hospital Casalpalocco ICC en Roma, el viernes 27 de marzo de 2020, en la foto de archivo a la derecha, y en el Hospital San Camillo el miércoles 25 de noviembre de 2020 (AP Photo / Domenico). Stinellis)

El oncólogo Alessandro D'Aveni posa para un retrato en su hospital Humanitas Gavazzeni en Bérgamo, en el norte de Italia, el viernes 27 de marzo de 2020, en la foto de archivo de la derecha, y el lunes 30 de noviembre de 2020 (AP Photo / Antonio Calanni)

El oncólogo Alessandro D’Aveni posa para un retrato en su hospital Humanitas Gavazzeni en Bérgamo, en el norte de Italia, el viernes 27 de marzo de 2020, en la foto de archivo de la derecha, y el lunes 30 de noviembre de 2020 (AP Photo / Antonio Calanni)

El cirujano jefe de la UCI, Gabriele Tomasoni, posa para un retrato en su hospital Spedali Civili di Brescia en Brescia, en el norte de Italia, el viernes 27 de marzo de 2020, en la foto de archivo de la derecha, y el miércoles 2 de diciembre de 2020 (Foto AP / Luca Bruno)

El cirujano jefe de la UCI, Gabriele Tomasoni, posa para un retrato en su hospital Spedali Civili di Brescia en Brescia, en el norte de Italia, el viernes 27 de marzo de 2020, en la foto de archivo de la derecha, y el miércoles 2 de diciembre de 2020 (Foto AP / Luca Bruno)

La técnica de cuidados intermedios Claudia Accardo posa para un retrato en su hospital Casalpalocco ICC en Roma, el viernes 27 de marzo de 2020, en la foto de archivo a la derecha, y el miércoles 25 de noviembre de 2020 (AP Photo / Domenico Stinellis).

La técnica de cuidados intermedios Claudia Accardo posa para un retrato en su hospital Casalpalocco ICC en Roma, el viernes 27 de marzo de 2020, en la foto de archivo a la derecha, y el miércoles 25 de noviembre de 2020 (AP Photo / Domenico Stinellis).

El cirujano jefe de la UCI, Sebastiano Petracca, posa para un retrato en su hospital Casalpalocco ICC en Roma, el viernes 27 de marzo de 2020, en la foto de archivo a la derecha, y el miércoles 25 de noviembre de 2020 (AP Photo / Domenico Stinellis).

El cirujano jefe de la UCI, Sebastiano Petracca, posa para un retrato en su hospital Casalpalocco ICC en Roma, el viernes 27 de marzo de 2020, en la foto de archivo a la derecha, y el miércoles 25 de noviembre de 2020 (AP Photo / Domenico Stinellis).

La enfermera Martina Papponetti posa para un retrato en su hospital Humanitas Gavazzeni en Bérgamo, norte de Italia, el viernes 27 de marzo de 2020, en la foto de archivo a la derecha, y el lunes 30 de noviembre de 2020 (AP Photo / Antonio Calanni).

La enfermera Martina Papponetti posa para un retrato en su hospital Humanitas Gavazzeni en Bérgamo, norte de Italia, el viernes 27 de marzo de 2020, en la foto de archivo a la derecha, y el lunes 30 de noviembre de 2020 (AP Photo / Antonio Calanni).

El electrofisiólogo Luca Tarantino posa para un retrato en su hospital Humanitas Gavazzeni en Bérgamo, en el norte de Italia, el viernes 27 de marzo de 2020, en la foto de archivo de la derecha, y el lunes 30 de noviembre de 2020 (AP Photo / Antonio Calanni).

El electrofisiólogo Luca Tarantino posa para un retrato en su hospital Humanitas Gavazzeni en Bérgamo, en el norte de Italia, el viernes 27 de marzo de 2020, en la foto de archivo de la derecha, y el lunes 30 de noviembre de 2020 (AP Photo / Antonio Calanni).

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Sociedad

Volcaron con el auto y su beba apareció ilesa y sonriendo al costado de la ruta

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Fue en la Ruta 3, cuando la familia se dirigía de Comodoro Rivadavia a Rawson. Los padres de la chiquita lo contaron en sus redes sociales.

Los milagros existen. O al menos, a veces, la suerte los hace parecer reales. Eso es lo que pueden afirmar los padres de una beba de unos cinco meses que sobrevivió a un brutal accidente.

La pareja, oriunda de Comodoro Rivadavia volcó con su auto cuando iban a Rawson, y su pequeña hija salió despedida del vehículo: la encontraron a unos metros del vehículo, ilesa y sonriendo al costado de la ruta.

El padre de la beba, Pablo Alejandro Antieco, contó en sus redes sociales el “milagro” que vivieron “Dai, Chloe y yo”. “Sufrimos un vuelco, salimos como pudimos del auto con ayuda de gente que justo pasaba por el lugar”, comenzó su relato.

Dijo que no encontraban a la bebé hasta que la vieron “a unos metros del auto, apoyada en el único pedacito de césped, arropada con su manta de pandita, sin un solo rasguño y riéndose cuando nos vio”.

“No tengo ninguna duda de que fue un milagro, y muchas menos dudas de que mi viejita nos sigue cuidando desde arriba, hoy estamos bien los tres y con muchas ansias de empezar a vivir el primer día del resto de nuestras vidas”, continuó Antieco.

Luego, contó que por el accidente perdió sus herramientas de trabajo, por lo que sostuvo que el emprendimiento que le estaba dando de comer va a estar frenado por un tiempo. Ante esta situación pidió en sus redes “encarecidamente que si saben de algún trabajo de lo que sea” le avisen.

Chloe, la beba que sobrevivió de milagro. Facebook Pablo Alejandro Antieco.

Chloe, la beba que sobrevivió de milagro. Facebook Pablo Alejandro Antieco.

Su madre, Dai Rosales, también escribió en su Facebook y confirmó que “Chloe sin una marca, ‘salió despedida del auto’ dicen pero cómo? Si volara por la ventana tendría que tener lesiones graves y vidrios por todos lados, pero sin embargo la encontraron a unos metros envuelta en su mantita y riéndose a carcajadas”.

“Hace unas horas le charlé a Chloe preguntándole ‘¿a vos te salvó tu abuelita Ana?’ y ella no paraba de reír. Inexplicable y dificil de entender pero estoy segura que fuiste vos quien la protegió en tus brazos para que nada malo le pase, Anita”, coincidió con el marido.

El accidente fue el martes pasado pero tomó relevancia este lunes cuando los mensajes de las redes sociales se hicieron virales.

Chloe, la beba que sobrevivió de milagro. Facebook Pablo Alejandro Antieco.

Chloe, la beba que sobrevivió de milagro. Facebook Pablo Alejandro Antieco.

El diario local ADN Sur informó que el accidente se produjo cerca de la medianoche a unos 8 kilómetros al sur de la ciudad sobre la Ruta 3.

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Coronavirus

Víctimas cercanas: en la segunda ola de Covid se pasó de la estadística al dolor personal

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Con más de 70 mil fallecidos en el país, las muertes empiezan a impactar porque más gente tiene conocidos o familiares afectados o que fallecieron. Expertos analizan el impacto por el duelo y las pérdidas.

Era enero de 2020 cuando todos pusimos los ojos en China. Hablaban de un virus, de contagios masivos y muertos. Nos quedaba muy lejos. No nos iba a tocar. Unos meses después, llegó el primer contagiado a la Argentina y nuestro primer fallecido. Contamos 100 y leímos sus historias, nos conmovimos, tuvimos miedo, nos encerramos. El tiempo pasó y no quedó otra que empezar a naturalizar la nueva realidad: el barbijo, el mate doble, el puño en lugar del beso. También los reportes diarios con el número de fallecidos de Covid-19.

Pero esa terrible cifra siguió en aumento (10.000, 50.000, hoy superamos los 70.000) y la escalada hizo que volvamos a resignificar la pandemia. A esta altura, casi todos conocemos a alguien que estuvo grave y, en muchos casos, también tenemos un allegado, amigo o familiar que falleció. Nuestras redes sociales se llenaron de despedidas, esas víctimas fatales hoy forman parte de nuestro círculo.

En diálogo con Clarín, especialistas se refieren a este nuevo momento que debemos enfrentar, marcado por la pérdida, el duelo, la identificación y, en algunos casos, la negación.

“Cuando las cosas suceden cerca, cuando se trata de gente próxima tendemos a sentirnos identificados”, explica Harry Campos Cervera, psicoanalista y psiquiatra de la Asociación de Psiquiatras de Argentina (APSA). En este sentido, la angustia es mayor porque “la pérdida de ese otro es también una pérdida propia por el vínculo que nos unía a esa persona que ya no está” y porque cuando algún conocido fallece surge otra idea que nos aterra: pensamos que lo mismo podría pasarnos a nosotros.

En este contexto, detalla el especialista, el impacto de una muerte cercana puede derivar en mayor concientización y cuidado o en negación y rechazo, como mecanismo de defensa ante un hecho que no logramos asimilar.

En la segunda ola de coronavirus en la Argentina más gente tiene víctimas de su círculo íntimo. Cómo se procesan las pérdidas y los miedos, según especialistas.

En la segunda ola de coronavirus en la Argentina más gente tiene víctimas de su círculo íntimo. Cómo se procesan las pérdidas y los miedos, según especialistas.

A eso se suma la situación de duelo individual y, en este caso, también colectivo por la cantidad de fallecidos. “Podría decirse que pasamos por tres momentos como sociedad: al principio estábamos frente a una amenaza invisible. Luego, con el aumento de las víctimas fatales, comenzamos a naturalizar lo que ocurría como una forma adaptativa para no vivir todos los días con desesperación. Hoy esa desesperación regresó por la cercanía de las muertes”, reflexiona Campos Cervera.

Dejar de ver los noticieros o leer los diarios, como modo de olvidarse por un rato del coronavirus y sus consecuencias, ya no es suficiente. En las redes sociales nos encontramos con amigos o conocidos pidiendo por la recuperación de un ser querido contagiado o despidiéndolo.

“Hay gente que responde a esas manifestaciones abandonando por un tiempo las redes, es su forma de escape para evitar la identificación. En el otro extremo están los que practican la hipervigilancia como estrategia de control”, sostiene el experto de APSA. Y agrega: “Son personas que buscan ciertos detalles que las distancien de la víctima para tranquilizarse. Se repiten que ese otro se contagió porque no se cuidaba o se murió porque tenía comorbilidades”.

La segunda ola

La segunda ola, suma Campos Cervera, viene con una preocupación extra. No solo muere gente conocida, sino que en muchos casos se trata de personas jóvenes. “Al principio de la pandemia los hijos tenían miedo por sus padres. Hoy sucede lo contrario: los padres están asustados por sus hijos”, advierte.

Para Guillermo Bruschtein, también psiquiatra y psicoanalista de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), una de las cuestiones más difíciles para el ser humano tiene que ver con “representarse la propia muerte”. “La pandemia nos pone frente a lo inmanejable y lo catastrófico”, destaca.

“Necesitamos sentir que tenemos controlada la situación (aunque no sea real). Eso nos alivia. Pero en este contexto se torna casi imposible conseguir certidumbre”, opina.

Coincide con Campos Cervera en que “cuando fallece alguien cercano volvemos a conectar con el miedo a morir”. “Aparecen sentimientos de angustia, rechazo, negación y también fobias”, precisa Bruschtein.

“La pérdida de un otro al que queremos implica, a veces, perder una parte de uno y de la forma en organización de la propia vida. Deriva, a su vez, en la falta de referentes”, aporta el experto.

La muerte de un personaje público también puede golpearnos. “El fallecimiento de un famoso, que no conocemos en persona pero que forma parte de nuestra rutina porque, por ejemplo, ‘nos acompaña’ todos los días desde la televisión o la radio, también puede afectarnos”, confirma. La clave, acá también, está en la identificación.

En este contexto, remarca el especialista de APA, se incrementan patologías preexistentes como los trastornos de ansiedad, el insomnio, las enfermedades autoinmunes. “Compartir con otros lo que nos pasa siempre ayuda. También la asistencia de un profesional”, aconseja Bruschtein.

Por último, señala que lo que está ocurriendo genera dolor e incluso pánico y que, en muchas ocasiones, la prolongación de situaciones de carencia puede derivar en conductas más hostiles. “Está cambiando la forma de comportarse porque nos faltan recursos para encarar lo que nos toca vivir”, cierra.

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Sociedad

“Está todo perdonado, no tengo rencor”, aseguró el padre de una de las víctimas del choque en Tigre

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Guillermo Rossi despidió a su hijo Franco y le dedicó palabras a Joaquín Duhalde Bisi, quien manejaba borracho y sin registro.

El papá de uno de los jóvenes fallecidos en el trágico accidente en el Camino de los Remeros de Tigre, cuando el conductor del Audi A4 manejaba alcoholizado y chocó contra un guardarrail, hizo un conmovedor descargo por Twitter: “No tengo rencor“.

Guillermo Rossi es padre de una de las víctimas, Franco Rossi (18), y escribió en su cuenta de Twitter (@guillermo4398) motivado por defender la memoria de su hijo y aclarar que él no estaba alcoholizado.

“Uno de los fallecidos es mi hijo Franco Rossi. Espero que entiendan que el no manejaba. Solo pido que respeten el dolor de mi familia en memoria de los muertos. Mi vida se apaga“, tuiteó en primera instancia.

Inmediatamente comenzaron a llegarle mensajes de aliento y, como siempre en Twitter, también respuestas polémicas, a las que los demás usuarios se encargaban de señalar.

Rossi les contestó a varios de los que lo saludaron y entre esas respuestas también contó varios detalles y habló del autor del accidente, Joaquín Duhalde Bisi.

Lamento el escrache mi hijo, no tenía alcohol en sangre, manchan su memoria. Abrazo y gracias”, le contestó a uno. “Franchu no estaba alcoholizado y sin embargo se fue”, le dijo a otro.

Joaquín Alimonda (19) y Franco Rossi (18) murieron en el acto.

Joaquín Alimonda (19) y Franco Rossi (18) murieron en el acto.

“En la autopista a mi hijo le dio 0. Estaba aparentemente dormido y Franco no manejaba y tenía mi autorización. Dos veces a EE.UU. una a Sudáfrica el solito, y vos crees que me carga culpa? No ninguna”, le respondió a otra.

Luego, en otros tuits negó una supuesta fiesta. “Ni hubo fiesta ni nada, eran 5 amigos y el destino los enfrentó”, agregó.

En otro mensaje, Rossi dijo que lo que atraviesa es muy duro. “Hoy quisiera que me lleve a su lado, pero Franchu tiene 4 hermanos, no puedo viajar todavía y esa paz espero encontrarla”, se descargó en otro escrito.

Por último, dijo que “ya está todo perdonado eran amigos y no tengo ningún rencor“, en relación al conductor del auto, quien se encuentra detenido en la comisaría de Villa La Ñata.

El caso

Joaquín Duhalde Bisi (19) estaba borracho y manejaba sin registro la madrugada del domingo, cuando perdió el control del Audi A4 de su papá en Tigre y chocó. En el incidente murieron dos de sus amigos, Franco Rossi (18) y Joaquín Alimonda (19).

En el auto también iba Mateo Lezama (18), quien se salvó por estar en el asiento de atrás del conductor.

Duhalde Bisi está acusado de “doble homicidio simple con dolo eventual”, que prevé una condena de 8 a 25 años de cárcel, y, subsidiariamente, de “doble homicidio culposo agravado por la pluralidad de víctimas, el consumo de alcohol y la alta velocidad a la que conducía”, con penas de 3 a 6 años de prisión.

Joaquín Alimonda, Joaquín Duhalde BIssi - el conductor del vehículo- y Franco Rossi eran amigos desde el colegio secundario.

Joaquín Alimonda, Joaquín Duhalde BIssi – el conductor del vehículo- y Franco Rossi eran amigos desde el colegio secundario.

Cuando el Audi A4 impactó contra el guardarrail, lo arrancó completo. “Luego de ingresar por la parte trasera de la rueda delantera derecha, los 25 metros que tiene de largo cruzaron el coche en sentido hacia la izquierda, y salieron”, detallaron fuentes de la investigación.

La pericia del alcoholemia, cuyo test certificado ya está en manos del fiscal, había arrojado que Duhalde Bisi manejó esa madrugada fatal con 1,39 gramos de alcohol por litro de sangre: casi el triple de lo permitido.

Duhalde Bisi no tenía registro. El 31 de octubre pasado se lo retuvieron por no tener la VTV al día del Hyundai a nombre de su mamá que manejaba.

Aunque desde su entorno argumentaron que poseía la licencia digital en la aplicación Mi Argentina, fuentes de la investigación explicaron que en este caso ese registro digital no tiene validez, ya que había quedado incautado por la infracción.

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