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Exclusivo: la víctima de uno de los casos más aberrantes de pedofilia de la historia argentina rompe el silencio 17 años después

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Lucas Benvenuto tenía 11 años cuando fue corrompido por la banda de los “boy lovers” que giraba alrededor del psicólogo Jorge Corsi. Hoy, todos ellos están libres: solo uno fue condenado. A los 28 años, al filo de su vida, Lucas habla para sanar y sobrevivir: “Si no cuento mi historia, me voy a terminar matando”

Lucas Benvenuto busca la paz en el aire, en cierta forma. Hiperventila, fuma un cigarrillo tras otro. Hace tres días que no come, según él mismo: se le nota en la cara, en la piel al filo de los huesos, en sus movimientos propios de un chico al que derrumbaron por dentro y que libró una guerra desesperada para ponerse de pie. Quiere hablar. Esperó 17 años para hacerlo. Algo lo empujó finalmente a hacerlo. La semana pasada, uno de los hombres que destruyó su vida salió de la cárcel.

Tras un proceso abreviado en el Tribunal Oral Criminal N°3, donde Lucas fue representado por su histórico abogado querellante, Javier Moral, el profesor de música Marcelo Rocca Clement aceptó su culpa a través del teléfono público del penal para abusadores de Senillosa en Neuquén: acordó una pena de seis años de prisión. Su nueva pena se unió a sus otras condenas, un cómputo de catorce años y cuatro meses de prisión, todas por abusar de chicos y corromperlos. Lucas fue uno de ellos. Tenía apenas 11 años cuando fue atacado por el profesor. Por el testimonio de Lucas, por su valentía, Rocca Clement fue condenado, tras una denuncia iniciada en 2012.

Tras el acuerdo, su pena fue considerada cumplida por la Justicia. El martes 3 de noviembre, el director del penal de Senillosa recibió el oficio del Tribunal N°3 que indicaba que Rocca Clement debía ser soltado. El condenado salió en el día. Antes debía entregar su sangre para el registro de ADN de abusadores sexuales del Ministerio de Justicia. Se negó; tuvieron que obligarlo a un hisopado.

Así, Rocca Clement volvió a ser un hombre libre como cualquier otro, que no debía reportarse ante nadie por los delitos aberrantes que cometió, en una de las contradicciones del sistema penal argentino que no exige que sus condenados por delitos contra chicos se reporten ante un patronato al ser liberados o formen parte de un registro público, algo que Lucas como víctima no concibe, o no entiende, o no soporta.

Marcelo Rocca Clement, condenado por corromper a Lucas cuando tenía apenas 11 años. Marcelo Rocca Clement, condenado por corromper a Lucas cuando tenía apenas 11 años.

Su salida de la cárcel parecía el final, el último capítulo aparente de uno de los casos más aberrantes de la historia criminal argentina. El profesor de música siempre gozó de cierto anonimato, su nombre escondido detrás de un nombre más grande. En 2008, Rocca Clement fue señalado como parte de la banda de los “boy lovers”, un grupo de hombres que giraba alrededor del reconocido psicólogo Jorge Corsi, acusados de captar a chicos en cibers y fiestas para luego abusar de ellos y corromperlos, entre encuentros privados en departamentos, viajes a Mar del Plata, con tácticas de lavado de cerebro, discursos de atención y falso amor.

Corsi fue finalmente condenado, también salió de la cárcel de Ezeiza en agosto de 2014 para volver a vivir su vida en su viejo departamento, en su viejo barrio. Su fama acaparaba la atención, lo que le permitió a Rocca Clement permanecer en un cómodo segundo plano. No fue el único. En su denuncia de 2012, Lucas señaló a otros dos hombres más: Augusto Correa, Pablo López Vidal. Fue precisamente en un departamento que sería propiedad de la familia de Correa sobre la calle Escalada en Villa Luro donde Lucas fue atacado y abusado.

Correa fue sobreseído, según documentos judiciales: se declaró extinguida la acción penal en su contra por prescripción de los delitos. Pablo López Vidal recibió el mismo beneficio el 1° de junio de 2017, en una decisión tomada por la jueza María Fontbona de Pombo, titular del Juzgado N°45, la misma que tuvo en sus manos la causa de Corsi.

Irónicamente, Rocca Clement, acusado junto a ellos, sería el único condenado en el expediente ocho años después.

2008: Rocca Clement y Augusto Correa en una fiesta del circuito gay frecuentada por adolescentes. 2008: Rocca Clement y Augusto Correa en una fiesta del circuito gay frecuentada por adolescentes.

A Lucas, saber esto le envenena la vida. De todos esos chicos que los “boy lovers” que supuestamente captaron, Lucas era quizás el más vulnerable de todos, el hijo de una madre adicta de Mataderos, sin contención, solo en un ciber, con un chat de Messenger encendido que nadie supervisaba. De acuerdo a la condena del Tribunal N°3, sus abusadores adultos se abalanzaron sobre él para masturbarse sobre su panza mientras intentaban convencerlo de que acceda a ser penetrado, a que permita que lo violen.

Lucas, otra vez, tenía 11 años en ese entonces, fines de 2003, comienzos de 2004. Tiene una foto de aquel entonces. Quiere que el mundo la vea.

“Esta entrevista que me estás dando me va a dar un respiro”, dice. Tiene la fuerza suficiente como para hacerla, contenido por un equipo de psicólogas que lo apoyó en su decisión de dar esta entrevista. Busca, también, que las caras de los hombres que acusó de ser sus abusadores se conozcan nuevamente, que no se pierdan.

Lucas, también, habla para sanar y sobrevivir. “Si no cuento mi historia me voy a terminar matando”, dice.

Lucas a los once años de edad, cuando fue abusado por la banda de los "boy lovers". Lucas a los once años de edad, cuando fue abusado por la banda de los “boy lovers”.

-¿Cómo es tu vida hoy?

-Todas estas cosas me causaron muchas cosas en mi vida de ahora, actual. Sufro de trastornos alimenticios. Tengo problemas para salir a la calle, para relacionarme con las personas, le tengo miedo a la gente, entré dos veces a terapia intensiva para quitarme la vida. La última vez que lo intenté fue cuando Pablo intentó comunicarse conmigo nuevamente. Para hostigarme, no entiendo por qué. Una semana después me quise quitar la vida. Tengo los brazos destrozados. Me cuesta hablar de esto un poco. Creo que mostrar las consecuencias que me dejó esto habla más que mi propia voz. Hace años que trato de guardar mi privacidad, mi intimidad gracias a Javier Moral. Es un asco mi vida hoy. Una de las cosas que me molestan un montón es que mi vida cambió, tengo cosas hermosas pero no puedo apreciar nada porque siguen en mi cabeza las caras de todos ellos. En el momento en que quedaron libres, yo estoy preso.

-¿Por qué decidiste contar tu historia hoy? ¿Por qué decidiste hacerla visible?

-Siento que si no hablo, me voy a terminar matando. Como te dije recién, estuve dos veces en terapia intensiva. Están todos mis registros médicos. Me intenté quitar la vida. Te lo digo simplemente. Es tan horrible que lo tenga naturalizado… Pasó tanto tiempo que me ahogo, no puedo. Mi vida quedó en pausa en el momento en que los conocí a ellos. A partir de ahí, ya cuando vuelvo a mi casa, al ciber, a todas esas cosas me contacta Marcelo. Me dice que quiere pasarme a buscar por la puerta del ciber con un amigo. Ese amigo era Augusto. Me llevaron al departamento de la hermana de Augusto, que es psicóloga, donde pasaron todas las cosas, todos los abusos. Está demás decir esto, pero yo era virgen, casto.

-Tenías 11 años.

-Exacto. ¿Por que aclaro esto? Porque insistían en querer penetrarme. Como dijiste recién, once años. Anatómicamente no estaba preparado para estas cosas.

-En ningún sentido estabas preparado para estas cosas.

-Quiero recalcar esto porque fue la parte más cruel. Además del gusto por la edad que tenía, estaba el gusto de que era virgen.

-Rocca Clement fue obligado a dar su ADN. No debe reportarse ante nadie. Lo mismo Corsi, o los otros hombres que acusaste y que fueron sobreseídos.

-Creo que esto es terrible, es muy difícil una denuncia de abuso sexual infantil, o cualquier denuncia de abuso sexual. La Justicia debería replantearse eso. No puede ser que hayan tenido que obligarlo. A Augusto Correa y Pablo López Vidal, mucho menos. Tiene que haber un registro como en Estados Unidos, se tienen que reportar. No puede ser que las personas que sufrieron abuso sexual sean las condenadas. No pueden caminar por la calle como si nada. Yo lo tengo naturalizado, pero estas cosas me  empujan a la depresión. Siento que fue en vano a veces, hablé sin el apoyo de mi familia. La Justicia, perdón que diga esto, es una porquería.

Lucas en su casa, en su entrevista con Infobae. (Gastón Taylor)Lucas en su casa, en su entrevista con Infobae. (Gastón Taylor)

Hay escaleras hacia la nada en los brazos de Lucas. Son las marcas de las lesiones que se hizo a lo largo de los años, heridas que se inflingió a sí mismo, con los acusados sueltos que no salían de su cabeza. No las esconde, las relata. Se pone a sí mismo en la línea. Durante ocho años, su abogado Javier Moral hizo un trabajo crucial para mantener su identidad en reserva, para preservarlo. Los periodistas que trabajamos el caso jamás supimos su nombre.

Ahora, la historia cambia.

-¿Qué pensás para tu futuro? ¿Cómo sigue tu vida después de esto?

-Dependo de una pastilla para poder comer, dormir, sonreír, poder tener ganas de vivir, de salir. Mi vida, si hay una de las cosas que me ayudó es hacer deporte, ser atleta. El deporte me ayudó muchísimo. Siento que si esto no se visible, si sus caras no se dan a conocer, si no hay un registro de violadores, el tiempo está congelado. Esta entrevista que vos me estás dando, a mi me da la posibilidad de un respiro.

La entrevista fue realizada el jueves 19, ayer, declarado internacionalmente el Día de la Prevención del Abuso Sexual en Infancias, sin que lo supiéramos. Lucas llama por WhatsApp tras el el reportaje. Dice que recuperó el apetito, que comió, que pudo salir a ver a sus amigos y que se siente mejor. Que de a poco, asegura, recupera la sensación.

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Para los fiscales que investigan la muerte de Maradona, el control médico en el country era “deficiente” y un “descontrol total”

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Los investigadores aguardan el resultado de la pericia toxicológica del astro para tomar decisiones. Mientras tanto, Leopoldo Luque, el médico personal del “Diez”, quedó en el foco de la Justicia

Los fiscales que investigan la muerte de Diego Armando Maradona creen que el control médico del ex futbolista en el country de Tigre era “totalmente deficiente” y consideraron la situación como “de un descontrol total y absoluto”, por lo que analizarán la prueba incorporada en el expediente para decidir si llaman a indagatoria al médico Leopoldo Luciano Luque.

Tras los primeros cinco días de investigación, por lo que vemos la conducta era absolutamente negligente. Era una internación domiciliaria totalmente deficiente. Era un descontrol total y absoluto”, dijo a la agencia noticias Télam uno de los investigadores judiciales, quien agregó que “se está intentando determinar si hubo una mala praxis, una negligencia o impericia médica que podría configurar un homicidio culposo”.

La jornada en la sede de la Fiscalía General de San Isidro comenzó cerca de las 9.10 de esta mañana con la llegada del neurocirujano Luque junto a uno de sus abogados, Julio Rivas, con intenciones de declarar de manera espontánea.

Sin embargo, dos de los fiscales que manejan la causa, Cosme Iribarren y Laura Capra, le informaron a la defensa que el expediente no estaba en condiciones hoy para tomarle declaración a su cliente y que en todo caso, hagan una presentación por escrito.

“Si se acredita a través de los resultados de los informes médicos, de los peritajes solicitados y de las declaraciones de testigos que existió algún tipo de mala praxis, a Luque se lo llamará a una indagatoria”, dijo el investigador consultado.

Leopoldo Luque junto a su abogado. (Franco Fafasuli)Leopoldo Luque junto a su abogado. (Franco Fafasuli)

Además, explicó que Luque no es el único profesional médico en la mira, ya que la actuación de la psiquiatra Agustina Cosachov también está siendo evaluada, pese a que el día de la muerte de Maradona se le tomó declaración como testigo por haber estado presente en la casa.

Una de las abogadas que representa al médico Luque explicó esta mañana que su defendido “no está imputado” y que aún no pudieron “ver el expediente entero”.

Más allá de que los abogados y fuentes judiciales aclararon que Luque aún no fue acusado de la comisión de un delito específico, lo cierto es que ayer le notificaron los derechos y garantías que tiene un imputado en un proceso penal (artículos 60 y 162 del Código Procesal Penal bonaerense) como poner un defensor, que no está obligado a declarar en contra de sí mismo y que puede presentarse a realizar una declaración espontánea.

Incluso, ayer, al dar los allanamientos, el juez de Garantías de San Isidro que controla el expediente, Orlando Díaz, la calificó en forma provisoria como homicidio culposo, más allá de otra calificación que pueda surgir con el devenir la causa.

Allanamiento en la casa de Adrogué del neurocirujano LuqueAllanamiento en la casa de Adrogué del neurocirujano Luque

Más temprano, en la puerta de la casa del médico, en la localidad bonaerense de Adrogué, donde ayer se hizo uno de los allanamientos, el abogado Rivas explicó que la idea era presentarse a la fiscalía para “ponerse a disposición”, hacer una “declaración espontánea” y “contestar todas las preguntas”.

Sobre el rol de Luque respecto a la salud del ex futbolista, el letrado aclaró: “Era amigo de Maradona, circunstancialmente era médico y Diego por una cuestión de su amistad, confiaba en él. Los que estaban alrededor de Maradona saben lo que pasó y cuál fue la actividad de Luque: lo operó de una neurocirugía y salió perfecto”.

Rivas aclaró que Luque no dirigía ningún equipo médico ni decidió la internación en la casa de Tigre y al respecto comentó: “Maradona era una persona que era consciente de lo que hacía y dejaba de hacer. Podía decidir lo que quería él”. “El corazón de Maradona desde hace 20 años está mal. Están buscando algo porque es Maradona, en otra causa no pasa”, concluyó. En tanto, la Justicia recibió dos presentaciones para tener acceso al expediente como particulares damnificados.

Matías Morla (Adrián Escandar)Matías Morla (Adrián Escandar)

Por un lado, las cuatro hermanas de Diego –Claudia Mora, Ana Estela, María Rosa y Rita Mabel Maradona- presentaron su petición para acceder a la causa con la representación de los abogados Matías Morla –quien era el actual letrado y representante del “10”- y su socio Yamil Castro Bianchi, pero fue rechazada esta tarde por el juez Díaz, quien consideró que hay otros familiares directos que tienen mayor importancia (como los hijos) para acceder como querellantes.

El otro abogado que se presentó como particular damnificado en nombre de Dieguito Fernando, el hijo menor de Maradona, fue Mario Braudy, actual pareja de Verónica Ojeda, una de las ex mujeres del ex capitán de la selección campeona del mundo en México 86, pero su pedido aún no fue resuelto.

Braudy afirmó que “la muerte de Diego era evitable”, anticipó que va a solicitar que “se investigue hasta las últimas consecuencias” si llegó a haber un “abandono de persona” y responsabilizó de la atención médica a Luque y a la psiquiatra Agustina Cosachov.

Tanto Braudy como otro abogado, Rodolfo Baqué, quien representa a la enfermera Dahiana Gisela Madrid, quien cuidaba y es testigo en la causa por la muerte del exfutbolista, comentaron que el miércoles previo a su fallecimiento, Maradona tuvo una caída y se golpeó el lado derecho de la cabeza y nadie le hizo ningún control.

Mario Braudy (Franco Fafasuli)Mario Braudy (Franco Fafasuli)

Ayer, los fiscales que investigan la causa de la muerte de Maradona realizaron dos allanamientos, uno en la casa que Luque tiene en Adrogué y otro en su consultorio del barrio porteño de Belgrano y le secuestraron celulares, computadores y todo tipo de documentación médica referida a Maradona.

Las tres hijas del exjugador y entrenador, Dalma, Gianinna y Jana, declararon el sábado como testigos en la fiscalía y fueron coincidentes en que el referente y responsable médico de la salud de su padre era Luque.

Hasta el momento, la investigación del equipo liderado por el fiscal general de San Isidro, John Broyad, e integrado por sus adjuntos Patricio Ferrari e Iribarren, y por la fiscal Capra, se centra en tres ejes principales: si hubo negligencia médica y por lo tanto un eventual “homicidio culposo”, quién tuvo responsabilidades sobre ese posible delito y si la muerte de Maradona se pudo haber evitado.

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Pidieron la detención de un sacerdote acusado de abusar de una alumna de un colegio

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Raúl Anatoly Sidders era docente y sacerdote del Colegio San Vicente de Paúl de la ciudad de La Plata

La fiscalía penal de La Plata solicitó este jueves la detención de un sacerdote que se desempeñaba como docente y confesor en un colegio privado de la capital bonaerense acusado de abusar sexualmente de una alumna del establecimiento.

Raúl Anatoly Sidders fue docente y sacerdote del colegio platense San Vicente de Paúl y en mayo último fue trasladado a Misiones, donde aguarda ser nombrado capellán del Escuadrón XIII de Gendarmería Nacional en Puerto Iguazú.

El sacerdote es investigado por el fiscal Álvaro Garganta, quien este jueves pidió la detención del cura por el delito de abuso sexual gravemente ultrajante por su duración en el tiempo y circunstancias de realización doblemente agravado contra una mujer que denunció haber sido abusada por el sacerdote entre el 2004 y el 2008, cuando la víctima tenía entre 11 y 14 años y asistía a dicho establecimiento.

De acuerdo a lo que consta en el pedido de detención del sacerdote, al que accedió Télam, el sacerdote abusó de la menor que en ese entonces tenía 11 años “a quien hacía colocar sus manos en los bolsillos de la sotana y sentir su pene erecto. Situaciones que acaecía en el patio de la institución y durante los recreos que provocaron un grave daño en la salud mental de la niña”.

“Asimismo y en las habituales ocasiones en las que le recibía el sacramento de confesión corrompió a la menor mediante explicaciones personalísimas sobre cómo masturbarse, realizar sexo oral y mantener relaciones sexuales con acceso carnal con su novio”, precisó el fiscal en su escrito.

Álvaro Garganta remarcó que la medida coercitiva se solicita por la elevada pena en abstracto y porque su zona de residencia es fronteriza, advirtiendo entonces que hay “elementos suficientes para sostener el riesgo de fuga del mismo en caso de ser hallado culpable” el sacerdote Sidders.

La mujer que hizo la denuncia contó que el cura empezó a acosarla a los 11 años. “En invierno, delante de todos, me hacía poner mis manos en los bolsillos de su sotana porque decía que yo tenía las manos frías, y me hacía sentir su erección”, relató la joven a Prensa Obrera.

Además relató que el sacerdote, durante la confesión, “me preguntaba si sabía masturbarme y como le decía que no, me explicó con sus dedos, sin tocarme, cómo tenía que hacer. Me sugirió que lo hiciera pensando en él y que en la próxima confesión le contara cómo me había sentido”.

Cabe destacar que veinte días atrás, el Tribunal de Casación Penal bonaerense declaró prescripta la causa en la que se investigaba a otros dos sacerdotes y a un profesor de informática por abusos sexuales y corrupción de menores hipoacúsicos en el Instituto Próvolo de La Plata.

Los investigados eran los curas Nicola Corradi, detenido en Mendoza por delitos similares cometidos en el Próvolo de esa provincia; Eliseo Primati, quien fue localizado en un asilo en Italia y cuya extradición se había pedido; y José Brítez, profesor de informática del Instituto Próvolo, ubicado en las calles 25 y 47 de la ciudad de La Plata.

Según la investigación fiscal penal, los tres hombres abusaron de al menos 5 niños hipoacúsicos internados en ese establecimiento a los que además golpeaban, imponían fuertes penitencias sometían a servidumbre.

La medida fue resuelta por la Sala Tercera del Tribunal de Casación Penal, al afirmar que “en el presente caso no opera la exclusión de prescripción”.

En el fallo, que lleva la firma de los jueces Víctor Violini y Ricardo Borinsky, el Tribunal aludió a la Corte Interamericana de Derechos Humanos cuando aseguró que en los delitos comunes, “como ocurre en el presente, la prescripción es una garantía que debe ser observada debidamente” y recordó que los hechos que se investigaron ocurrieron entre 1982 y 1991.

La Sala se expidió así ante un hábeas corpus presentado por la defensa de Brítez. Una fuente judicial precisó que “queda la vía recursiva por parte del fiscal de Casación para ir ante la Suprema Corte de Justicia bonaerense” y apelar la prescripción de la causa, que en la práctica desvincula a los acusados de los hechos investigados.

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Torturan y matan a puñaladas a un jubilado en su casa: descartan la hipótesis de un robo

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Ocurrió en la localidad misionera de San Pedro. El cuerpo lo encontró su hermano.

El cuerpo lo encontró su hermano, tendido en el piso del living de su casa del paraje Piñalito Sur, en la localidad misionera de San Pedro. Estaba atado de pies y manos y tenía signos de haber sido torturado. Lo habían asesinado a puñaladas.

El dinero de la jubilación todavía estaba en los bolsillos de la víctima por lo que los investigadores, en principio, descartan la hipótesis del robo como móvil del homicidio. Mientras tanto, todo es tristeza y conmoción por el crimen brutal de José Antonio Fernández (66), un pionero en esa zona.

“Impotencia, bronca y tristeza, es lo que más siento en estos momentos. Sé que mi hermano no era perfecto, tenía sus defectos como cualquiera de nosotros pero no se merecía lo que le pasó”, le dijo Carlos Fernández al diario El Territorio de Misiones este martes.

Fue Carlos el que encontró a su hermano asesinado luego de ir hasta su casa, que queda enfrente de un destacamento de guardaparques de San Pedro, porque no le respondía los mensajes.

El cuerpo de Fernández fue hallado el lunes por la tarde en la misma casa donde tenía un kiosco que él mismo atendía, a la vera de la ruta nacional 14 y con el vecino más cercano a unos 200 metros.

Separado y con dos hijos grandes, algunos vecinos hay llegado a contar que escucharon gritos el domingo por la noche. Todo es materia de investigación por el momento.

Los forenses que trabajaron en el lugar determinaron que Fernández presentaba heridas punzo cortantes en el tórax y el cuello que, para los expertos, fueron realizadas cuando aún estaba con vida como probable método de tortura.

Además, los médicos explicaron que, de acuerdo a lo que pudieron establecer en el lugar, Fernández fue asesinado en horas del mediodía del lunes. Se aguarda el resultado de la autopsia.

El caso es investigador como un “homicidio” por el Juzgado de Instrucción N°3 de San Vicente.

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