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Internacional

Escondido bajo un lago, un milenario y gigantesco volcán despierta en el corazón de Europa

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La última vez que entró en erupción fue hace 11.000 años. Advierten que ahora se está recargando de magma otra vez.

La región a medio camino entre Alemania, Bélgica y los Países Bajos, conocida como Eifel, se asienta sobre un gigantesco volcán que entró en erupción por último vez hace 11.000 años, pero que podría estar animándose.

La primera señal llegó el pasado mes de junio. Entonces, el ‘Geophysical Journal International’ publicó un informe en el que se aseguraba que había indicios suficientes para considerar que la región podría estar viviendo un crecimiento de su actividad volcánica lo suficientemente fuerte como para provocar en el futuro una erupción.

Posteriores investigaciones dieron ahora como resultado que los científicos adviertan de actividades sísmicas crecientes y escapes de gas en la zona del lago Laach, un lago creado precisamente por una erupción hace miles de años. El Laach, situado muy cerca de la ciudad alemana de Coblenza, fue el cráter de un volcán que al hundirse se llenó de agua.

El lago Laach en Alemania. Foto: AFP

El lago Laach en Alemania. Foto: AFP

Esta nueva investigación confirmó lo que se había publicado ya en junio, que en esa zona la tierra llevaría años elevándose a una velocidad de un milímetro anual, 10 veces más rápido de lo que podría considerarse normal. Esa ascensión se debería a que hay rocas calientes que empujan el manto hacia la superficie, “ingrediente clave del vulcanismo”, según los investigadores.

Los volcanes de Europa

La Europa continental no tiene apenas volcanes activos salvo en el sur de Italia. El resto de los volcanes europeos en activo están en islas como Islandia o en territorios de soberanía europea pero alejados del viejo continente, como las Islas Canarias (a más de 1.000 kilómetros de Europa y menos de 100 de África) o las islas francesas en el Pacífico.

El estudio sobre la región de Eifel asegura que la velocidad a la que se está elevando la tierra, ese milímetro al año, “es, en términos geológicos, enorme”. La región vio sus últimas erupciones volcánicas hace más de 11.000 años y los científicos creen ahora que aquellas explosiones fueron muy potentes y modificaron la orografía de la zona, creando varios lagos, entre ellos el Laach. Comparan aquellas erupciones con la del volcán filipino Pinatubo, que en 1991 lanzó a la atmósfera 5.000 millones de metros cúbicos de cenizas y polvo.

Volcán Pinatubo. Foto: archivo Clarín

Volcán Pinatubo. Foto: archivo Clarín

Las erupciones de los volcanes de la zona llevaron cenizas por el norte hasta Suecia, por el oeste hasta la costa atlántica francesa y por el sur hasta Italia porque su columna de cenizas alcanzó hasta los 30 kilómetros de altura, tres veces más que la altitud a la que vuela un avión comercial.

Los científicos explican también que el vulcanismo de la región es particular porque sus volcanes no se formaron, como la mayoría de los del planeta, por el encuentro entre dos placas tectónicas.

Se formaron por la existencia de un “punto caliente”, un lugar por donde sube hacia la superficie desde el manto terrestre la lava incandescente en estado líquido. En medio de una placa. Algo más al sur, a las orillas del Rihn, hay géiseres que cada dos horas expulsan chorros de agua con una altísima composición de CO2.

alemania laach milenario volcan

La región de Eifel se encuentra a tiro de piedra de una de las zonas con más densidad de población del continente europeo. Una erupción de tipo explosivo como la del Pinatubo afectaría a la Renania alemana, al sur de Holanda, a Bélgica y a Luxemburgo.

Otro de los peligros, aún sin erupción, es que los movimientos bajo la superficie provoquen terremotos lo suficientemente fuertes como para provocar daños materiales y humanos. En los registros históricos hay terremotos en la región de más de 6 grados en la escala de Richter.

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Internacional

El plan privatizador de Nicolás Maduro para recuperar la moribunda industria petrolera de Venezuela

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El régimen chavista dio un fuerte giro y busca atraer inversiones nacionales y de grandes firmas extranjeras. Qué está en juego.

El actual panorama en Venezuela es tan extravagante y contradictorio como la propia deriva de la crisis que ha construido el chavismo y su actual regente, Nicolás Maduro.

Sin capacidad de escapar de esa tremenda encerrona, el régimen ha girado en el aire, buscando atraer a las grandes corporaciones transnacionales del crudo para aprovechar los nuevos vientos de la privatización del negocio petrolero.

El plan es captar inversiones por más de 76.000 millones de dólares este año y Rusia es el gran administrador de esa aventura.

La moribunda Petróleos de Venezuela (PDVSA), la otrora quinta corporación petrolera mundial, quiere renacer de sus cenizas con inversiones privadas locales y extranjeras para recuperar la industria petrolera y gasífera.

La refinería  El Palito, de la petrolera PDVSA, en Puerto Cabello, en el estado venezolano de Carabobo. Foto: REUTERS

La refinería El Palito, de la petrolera PDVSA, en Puerto Cabello, en el estado venezolano de Carabobo. Foto: REUTERS

Privatización encubierta

El dispositivo de la privatización se construye oculto bajo la figura de empresas mixtas.

Pero Maduro y su grey tienen un problema. Dentro de su propia fuerza política hay una fuerte oposición a esta salida “capitalista” que incluso, en los extremos de la fidelidad al relato chavista, le achacan “inclinaciones liberales” al mandamás venezolano que ha dolarizado el país para ocultar al cadáver insepulto del bolívar.

En los 22 años de chavismo, la corporación venezolana, cuyas exportaciones de 3,3 millones de barriles diarios le aportaban el 92% de sus ingresos al país sudamericano, redujo su producción por incapacidad, impericia, falta de inversión y corrupción, hasta 400.000 barriles.

Hace una semana subió el bombeo a más de 600.000 barriles por día pero la meta de aumentarlo a 1,5 millones este año, como prometió Tareck El Aissami, el ministro de Petróleo y arquitecto de la apertura del negocio, se ve más que difícil.

En su intento por salir a flote y mantener el poder, Maduro profundizó su asociación con Rusia, además de las que mantiene con China, Irán, Cuba y Turquía, sus aliados de estos años. Esos acuerdos implican un giro significativo con la incorporación de capital privado en empresas mixtas petroleras y gasíferas. Es un convite para todo el mundo, también especialmente para el viejo enemigo de EE.UU.

El presidente Nicolás Maduro y su par de Rusia, Vladimir Putin, en un encuentro en Moscú en septiembre de 2019. Foto: AFP

El presidente Nicolás Maduro y su par de Rusia, Vladimir Putin, en un encuentro en Moscú en septiembre de 2019. Foto: AFP

Economía en picada

El trasfondo de estas mutaciones son los indicadores aterradores de la economía venezolana. “Nunca un país había crecido tan rápido gracias a la aparición del petróleo. Nunca un país se destruyó tan rápido gracias a la aparición de la revolución. Hiperinflación en 41 meses, caída del PBI acumulado entre 2013 y 2021 del 83,1%, pobreza total 96,2%, pobreza extrema 79,3%, desempleo 58,4%”, resume el economista Jesús Cacique a Clarín, basándose en las cifras del FMI.

Si al triste panorama previsto para el segundo año de la pandemia de coronavirus se le suma la inflación de 5.500%, con un ingreso del salario mínimo de 0,50 centavos de dólar mensual, explica que otro millón de venezolanos busque emigrar para sumarse a los 5,5 millones que ya han escapado de la miseria. El éxodo supera el récord de Siria pero sin haber tenido una guerra.

Moscú ha sido central en la demanda para que Caracas arrebate el control del Parlamento como hizo en las sospechosas elecciones de diciembre pasado para formalizar el paquete legislativo que sostenga el traspaso del sector petrolero y minero a los capitales privados.

La alianza es tal que en marzo de 2019 la filial de PDVSA en Europa mudó sus oficinas de Lisboa a Moscú cuando empezó el bloqueo de EE.UU. contra las operaciones de la petrolera venezolana.

Un monumento en Caracas, frenet a la sede de la petrolera estatal PDVSA. Foto: AFP

Un monumento en Caracas, frenet a la sede de la petrolera estatal PDVSA. Foto: AFP

La nueva oficina domiciliada en la céntrica calle de Arbat en Moscú fue registrada el 6 de agosto de 2019 y ya está funcionando, declaró el responsable de la oficina, Andréi Grichayev a la agencia de prensa rusa RIA. “Empezamos el trabajo”, añadió.

El “trabajo” es el manejo de las cuentas internacionales de la empresa, una operación que se realiza con el secretismo clásico que la Rusia capitalista actual mantiene desde sus épocas comunistas.

Parte de la seducción a los capitales ha sido la integración con dos dirigentes de la oposición en el Consejo Nacional Electoral que conducirá las próximas elecciones regionales y presidenciales.

​Son dos hombres del socialdemócrata Henrique Capriles, un duro opositor pero proclive a impulsar negociaciones y que canaliza el interés del empresariado venezolano por la apertura del negocio petrolero.

Empresas de Estados Unidos

Delcy Rodríguez, la vicepresidente del régimen chavista, confía, por ejemplo, en que la empresa norteamericana Chevron como operadora y otras cuatro compañías de servicios -Weatherford, Halliburton, Baker Hughes y Schlumberger-, que no se han ido de Venezuela, continúen operando.

La funcionaria defiende una llamada “ley antibloqueo”, cuyos fundamentos y articulado son secretos, posiblemente porque generarían una enorme turbulencia dentro de las ramas políticas del régimen.

“Sin duda la ley antibloqueo puede permitir que las empresas norteamericanas traigan más inversiones… Lo que está en la ley son formas novedosas, asociativas distintas para que se pueda garantizar el desarrollo económico y la expansión de la inversión en Venezuela tanto nacional como internacional”, afirma la vicepresidente.

Hay sanciones es cierto, pero están dirigidas a PDVSA. Si los campos de exploración o explotación salen de su influencia, no habría sanciones para las compañías que operen. Una razón, posiblemente, que explica que las firmas norteamericanas no se han ido.

PDVSA en Moscú se refuerza con los vuelos quincenales que abrió la empresa aeronáutica chavista “Conviasa”. Su viaje inaugural de esta semana trajo 90 operadores rusos, incluido el actor estadounidense Steven Seagal, que se nacionalizó ruso para representar a Moscú en su Servicio Exterior.

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Internacional

Bisturíes reales, inteligencia artificial: ¿qué podría salir mal?

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La cirugía con robots avanza sin pausa. ¿Podrán operar solos?

Sentado en un banco a varios metros de un robot de largos brazos, el médico Danyal Fer sostenía firmemente dos manijas de metal cerca de su pecho.

Mientras movía las manijas (arriba y abajo, izquierda y derecha), el robot imitaba cada pequeño movimiento con sus dos brazos.

Entonces, cuando formó una pinza con los dedos pulgar e índice, una de las diminutas garras del robot hizo lo mismo.

El Dr. Danyal Fer, cirujano e investigador, lleva mucho tiempo utilizando robots mientras opera a sus pacientes. Foto Sarahbeth Maney para The New York Times

El Dr. Danyal Fer, cirujano e investigador, lleva mucho tiempo utilizando robots mientras opera a sus pacientes. Foto Sarahbeth Maney para The New York Times

Esta es la manera en que cirujanos como Fer han usado robots desde hace tiempo cuando operan a pacientes.

Pueden extirpar la próstata de un paciente mientras están sentados en la consola de una computadora del otro lado de la habitación.

No obstante, después de esta breve demostración, Fer y sus compañeros investigadores en la Universidad de California, campus Berkeley, mostraron cómo esperan lograr que avance esa tecnología de punta.

Fer soltó las manijas y un nuevo tipo de software informático tomó el control.

A medida que él y otros investigadores observaban, el robot comenzó a moverse por su cuenta.

Con una garra, la máquina levantó un diminuto aro de plástico de un igualmente diminuto eje en la mesa, pasó el aro de una garra a la otra, lo movió a lo largo de la mesa y cuidadosamente lo ensartó en un nuevo eje.

Después, el robot hizo lo mismo con varios aros más y completó la tarea tan rápidamente como lo había hecho cuando fue guiado por Fer.

El ejercicio de entrenamiento se diseñó originalmente para los humanos; mover aros de eje a eje es la forma en que los cirujanos aprenden a maniobrar robots como el de Berkeley.

Ahora, un robot automatizado que realiza la prueba puede igualar o exceder a un humano en destreza, precisión y velocidad, según un nuevo artículo de investigación del equipo de Berkeley.

De izquierda a derecha: En la Universidad de California, Berkeley, Ken Goldberg, profesor de ingeniería; Samuel Paradis, estudiante de máster; Brijen Thananjeyan, candidato al doctorado; y el Dr. Minho Hwang observaron cómo el equipo de investigación da Vinci realizaba la transferencia de clavijas. Foto Sarahbeth Maney para The New York Times

De izquierda a derecha: En la Universidad de California, Berkeley, Ken Goldberg, profesor de ingeniería; Samuel Paradis, estudiante de máster; Brijen Thananjeyan, candidato al doctorado; y el Dr. Minho Hwang observaron cómo el equipo de investigación da Vinci realizaba la transferencia de clavijas. Foto Sarahbeth Maney para The New York Times

El proyecto forma parte de un esfuerzo mucho más amplio para llevar la inteligencia artificial al quirófano.

Mediante el uso de muchas de las mismas tecnologías que sirven de base para los vehículos y drones autónomos, así como para los robots de los almacenes, los investigadores trabajan para automatizar también a los robots quirúrgicos.

Estos métodos todavía están muy lejanos del uso cotidiano, pero el progreso se está acelerando.

“Es un momento emocionante”, dijo Russell Taylor, profesor en la Universidad Johns Hopkins y ex investigador en IBM conocido en el mundo académico como el padre de la cirugía robótica.

“Es donde yo esperaba que estuviéramos hace veinte años”.

Durante una llamada telefónica reciente, Greg Hager, un informático en Johns Hopkins, dijo que la automatización quirúrgica progresaría en gran medida como el software de piloto automático que guiaba su Tesla por la autopista de Nueva Jersey mientras él hablaba por teléfono.

El auto manejaba por su cuenta, dijo, pero su esposa aún tenía las manos sobre el volante, por si cualquier cosa salía mal.

Y ella tomaría el control cuando fuera momento de salir de la autopista.

Los científicos creen que las redes neuronales acabarán por ayudar a los robots quirúrgicos a realizar operaciones por sí mismos. Foto .Sarahbeth Maney para The New York Times

Los científicos creen que las redes neuronales acabarán por ayudar a los robots quirúrgicos a realizar operaciones por sí mismos. Foto .Sarahbeth Maney para The New York Times

“No podemos automatizar todo el proceso, al menos no sin supervisión humana”, dijo él.

“Sin embargo, podemos comenzar a construir herramientas de automatización que hagan un poco más sencilla la vida de un cirujano”.

Hace cinco años, investigadores del Children’s National Health System en Washington D. C. diseñaron un robot que podía suturar de manera automática los intestinos de un cerdo durante una intervención quirúrgica.

Fue un destacado paso adelante hacia el tipo de futuro vislumbrado por Hager.

Sin embargo, llegó con una nota en letra chiquita: los investigadores habían implantado diminutos marcadores en los intestinos del cerdo que emitían una luz casi infrarroja y ayudaron a guiar los movimientos del robot.

El método está lejos de ser práctico, ya que los marcadores no se implantan ni se retiran con facilidad.

Sin embargo, en años recientes, investigadores de inteligencia artificial han mejorado de manera significativa el poder de la visión informática, lo que podría permitir que los robots realicen tareas quirúrgicas por su cuenta, sin dichos marcadores.

El cambio es impulsado por las llamadas redes neuronales, sistemas matemáticos que pueden aprender habilidades mediante el análisis de vastas cantidades de datos.

Al analizar miles de fotografías de gatos, por ejemplo, una red neuronal puede aprender a reconocer un gato. De manera parecida, una red neuronal puede aprender de imágenes capturadas por robots quirúrgicos.

Los robots quirúrgicos están equipados con cámaras que graban video tridimensional de cada operación.

El video se transmite a un visor al que los cirujanos se asoman mientras guían la intervención quirúrgica y ven desde el punto de vista del robot.

No obstante, posteriormente, estas imágenes también brindan un mapa detallado que muestra cómo se realizan las operaciones.

Pueden ayudar a nuevos cirujanos a entender cómo usar estos robots y pueden ayudar a entrenar robots para manejar tareas por su cuenta.

Al analizar imágenes que muestren cómo un cirujano guía al robot, una red neuronal puede aprender las mismas habilidades.

Así es como los investigadores de Berkeley han trabajado para automatizar su robot, el cual está basado en el Sistema Quirúrgico Da Vinci, una máquina con dos brazos que ayuda a los cirujanos a realizar más de un millón de procedimientos al año.

Fer y sus colegas recolectan imágenes del robot mientras este mueve los aros de plástico que están bajo control humano.

Después, su sistema aprende de esas imágenes, al calcular con precisión las mejores maneras de tomar los aros, pasarlo entre garras y moverlo a nuevos ejes.

No obstante, este proceso llegó con su propia nota letra chica.

Cuando el sistema le dijo al robot adónde moverse, el robot a menudo erraba por unos milímetros.

Tras meses y años de uso, los numerosos cables de metal dentro de los dos brazos del robot se han estirado y doblado un poco, por lo que sus movimientos no eran tan precisos como debían serlo.

Los operadores humanos podían compensar este cambio, de manera inconsciente.

Sin embargo, el sistema automatizado no podía hacerlo.

Este a menudo es el problema de la tecnología automatizada: se le dificulta lidiar con el cambio y la incertidumbre.

Los vehículos autónomos todavía están lejos de un uso extendido porque aún no son lo suficientemente flexibles para manejar todo el caos del mundo cotidiano.

El equipo de Berkeley decidió construir una nueva red neuronal que analizó los errores del robot y aprendió cuánta presión perdía con cada día que pasaba.

“Aprende cómo las articulaciones del robot evolucionan con el paso del tiempo”, dijo Brijen Thananjeyan, un doctorando del equipo.

Cuando el sistema automatizado podría representar este cambio, el robot podía agarrar y mover los aros de plástico, con lo que igualaría el desempeño de los operadores humanos.

Otros laboratorios intentan enfoques diferentes.

Axel Krieger, un investigador en Johns Hopkins que fue parte del proyecto de suturar cerdos en 2016, trabaja para automatizar un nuevo tipo de brazo robótico, uno con menos partes móviles y que se comporte de maneras más consistentes que el tipo de robot usado por el equipo de Berkeley.

Investigadores en el Instituto Politécnico Worcester están desarrollando maneras para que las máquinas guíen cuidadosamente las manos de los cirujanos mientras desempeñan tareas particulares, como insertar una aguja para una biopsia en búsqueda de cáncer o adentrarse en el cerebro para extirpar un tumor.

“Es como en un auto en el que el seguimiento del carril es autónomo, pero aún puedes controlar el acelerador y el freno”, dijo Greg Fischer, uno de los investigadores de Worcester.

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Coronavirus

Jair Bolsonaro “motoquero”: lideró una multitudinaria concentración en plena segunda ola de coronavirus en Brasil

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Salió junto a sus simpatizantes que se movilizaron para apoyar a su gobierno, bajo presión por su cuestionado manejo de la pandemia de coronavirus, que deja casi 420.000 fallecidos.

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, encabezó este domingo una multitudinaria caravana de motociclistas en Brasilia, en una nueva movilización de sus simpatizantes para apoyar a su gobierno, bajo presión por su cuestionado manejo de la pandemia de coronavirus, que deja casi 420.000 fallecidos.

Rodeado de un fuerte operativo de seguridad, el mandatario de 66 años partió de la residencia oficial Palacio de Alvorada junto a cientos de motociclistas para recorrer durante una hora el centro de la capital, en una convocatoria para conmemorar el Día de las Madres.

“Tuvimos un problema gravísimo el año pasado, algo que nadie esperaba, la pandemia, pero poco a poco estamos venciendo. Pueden estar seguros: como jefe supremo de las Fuerzas Armadas jamás mi Ejército irá a las calles para mantenerlos dentro de casa”, dijo Bolsonaro a sus seguidores, concentrados en las afueras del Palacio de Alvorada tras el recorrido.

Al final del recorrido, Bolsonaro, férreo crítico del confinamiento social para enfrentar la pandemia, se tomó fotografías, estrechó manos con decenas de seguidores -muchos entre quienes, al igual que el mandatario, no llevaban el barbijo de protección-, y agradeció el “apoyo a un gobierno que se identifica en gran medida con el Ejército”.

Bolsonaro en Moto. Foto AP

Bolsonaro en Moto. Foto AP

“Estoy participando del acto en apoyo a todo lo que [el gobierno] ha hecho en estos dos últimos años para rescatar a Brasil”, dijo Carlos Toledo, de 61 años, tras el recorrido, en el que muchos motociclistas llevaron la bandera brasileña, convertida en símbolo de las movilizaciones pro Bolsonaro.

Bajo el embate de una segunda ola de la pandemia, Brasil se ha convertido en el país con mayor índice de mortalidad en el continente americano y en el Hemisferio Sur, aunque el ritmo de contagios se ha reducido en las últimas semanas.

El pasado 1 de mayo, los seguidores de Bolsonaro realizaron multitudinarias marchas y caravanas motorizadas en ciudades como Brasilia, Sao Paulo y Rio de Janeiro, solo tres días antes de que una comisión del Senado comenzara a investigar las acciones del gobierno para enfrentar la pandemia en Brasil.

En su declaración el martes ante el Senado, el exministro Luiz Henrique Mandetta, destituido en abril de 2020 por defender el distanciamiento social para contener el virus, afirmó que alertó “sistemáticamente” al presidente Bolsonaro sobre las “gravísimas consecuencias” de sus posturas frente a la pandemia.

Al día siguiente, el exministro Nelson Teich, que sucedió a Mandetta por casi un mes, dijo que su renuncia a la cartera de Salud se debió a la presión del mandatario para prescribir cloroquina contra el covid-19, pese a ser un remedio ineficaz contra el virus y potencialmente peligroso.

Jair Bolsonaro en Brasilia. Foto Reuters

Jair Bolsonaro en Brasilia. Foto Reuters

El 19 de mayo, está prevista la declaración del exministro de Salud, general Eduardo Pazuello, destituido en marzo en medio de fuertes críticas a su gestión, principalmente debido a la demora de Brasil para negociar vacunas contra el covid-19.

El 15 de mayo se prevé otra gran movilización de los seguidores del gobierno.

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