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En Italia, los sobrevivientes de la pandemia llevan cicatrices invisibles

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La culpa, el enojo y dolor son emociones constantes en Bérgamo, uno de los epicentros de la crisis sanitaria en el país.

NEMBRO, Italia — Todos los lunes por la noche, en la región del norte de Italia que quizá registró la mayor tasa de muertes por coronavirus en toda Europa, una psicóloga especializada en estrés postraumático dirige sesiones grupales en una iglesia.

“Ha tratado a sobrevivientes de guerra”, indicó el Reverendo Matteo Cella, el párroco. “Dice que la dinámica es la misma”.

El virus estalló primero en Bérgamo. La provincia que le dio a Occidente una vista previa del horror que se avecinaba —hospitales saturados y convoyes de ataúdes— ahora sirve como una postal perturbadora de las secuelas postraumáticas.

Memorial candles in November in the cemetery of Alzano Lombardo, which was hit hard by the pandemic in March. (Fabio Bucciarelli for The New York Times)

Memorial candles in November in the cemetery of Alzano Lombardo, which was hit hard by the pandemic in March. (Fabio Bucciarelli for The New York Times)

En pueblos pequeños donde muchos se conocen entre sí, hay recelo de otra gente, pero también síndrome del superviviente, enojo, dudas sobre decisiones trascendentales y pesadillas sobre últimos deseos no cumplidos.

Hay una ansiedad generalizada de que, con el virus de nuevo al alza, los pueblos de Bérgamo serán campos de batalla olvidados de la primera gran ola, que sus muertos se convertirán en nombres grabados en otra placa oxidada.

Más que nada hay una lucha colectiva para entender cómo el virus ha cambiado a la gente.

“Quiero estar más sola”, dijo Monia Cagnoni, de 41 años, quien perdió a su madre a causa del virus y luego desarrolló neumonía, mientras se sentaba alejada de su padre y su hermana en la escalera de la casa familiar.

Su hermana, Cinzia, de 44 años, que preparaba café en la cocina, tuvo el impulso contrario.

Necesito a la gente más que nunca”, afirmó.

Bérgamo, al igual que todos lados, ahora enfrenta una segunda ola del virus. Pero su sacrificio la ha dejado mejor preparada que la mayoría de los lugares, a medida que la amplia tasa de contagios de la primera ola les ha dado una cierta inmunidad a muchos, afirman doctores.

El personal médico de Bérgamo ahora recibe pacientes de fuera de la provincia.

Sin embargo, aun cuando el contagio los amenaza desde afuera, las heridas de la primera ola los carcomen por dentro.

Hablar sobre estas cosas no es fácil para los habitantes del corazón industrial de Italia. Prefieren hablar de trabajo.

En el poblado de Osio Sopra, Sara Cagliani, de 30 años, no puede superar el no haber cumplido el último deseo de su padre. Un rótulo en la cerca de su casa reza, “Aquí vive un soldado alpino”.

Cuando inició la crisis del coronavirus, su padre, Alberto Cagliani, de 67 años, ofreció su ayuda, y le dijo a su hija, “’recuerda, soy un soldado alpino, y acudimos en una emergencia’”.

Tras retirarse como trailero, había trabajado como voluntario en una funeraria, recorriendo la provincia para recoger cuerpos. En febrero, se volvió a ofrecer como voluntario, pero esta vez el número de cuerpos era abrumador.

El 13 de marzo, un dolor en el hombro derecho se extendió a su espalda baja. Su voz se debilitó. Murió de Covid el 22 de marzo con agua en los pulmones.

Su último deseo era ser sepultado en su traje de soldado alpino, y su hija intentó cumplirlo, enviando el uniforme verde a la funeraria. Los empleados de la funeraria lo devolvieron, explicando que el temor al contagio hacía imposible vestir los cuerpos.

“Haberlo puesto en una bolsa, ése es mi mayor remordimiento”, dijo Sara Cagliani con los ojos llorosos, y agregó que había empezado a ver un psicólogo y que la tragedia había cambiado a muchos en su pueblo muy unido.

“La gente tiene miedo de verse unos a otros”, aseveró. “Hay una falta de afecto, de contacto y abrazos”.

Otros están atormentados por las terribles decisiones que el virus los obligó a tomar.

A mediados de marzo, Laura Soliveri empezó a cuidar a su madre, quien desarrolló síntomas de Covid en Brignano Gera d’Adda. Los médicos dijeron que no tenían cubrebocas y que no irían a revisarla. Su hermano, un farmacéutico, le advirtió que no permitiera que su madre fuera llevada a un hospital, porque la familia no volvería a verla.

Soliveri, una maestra de 58 años, buscó tanques de oxígeno en toda el área para calmar la necesidad de oxígeno de su madre que respiraba con dificultad. Por fin hallaron uno y su madre mejoró.

Luego el esposo de Soliveri, Gianni Pala, también contrajo el virus. Ella y su familia batallaron para hallar más oxígeno, esta vez para él. Su condición se deterioró y requirió hospitalización. Murió el 5 de abril, a los 64 años. Su madre, de 85 años, sobrevivió.

“Mi madre tenía el oxígeno, pero no podíamos quitárselo para dárselo a él”, recordó Soliveri, que también ha empezado a ver a un terapeuta, a tomar antidepresivos y a juguetear con la argolla matrimonial de su esposo. “Yo lo habría hecho”.

Otros han encontrado formas autodestructivas para lidiar con ello.

Médicos en el hospital Pesenti Fenaroli dijeron que habían visto un aumento en pacientes con problemas de abuso de sustancias. Por toda la provincia, psicólogos han reportado un incremento en ansiedad y depresión.

Las enfermeras ya no son objeto de muestras de afecto. La gente había dejado de llamarlas para expresar solidaridad y para preguntar cómo estaban sobrellevando la situación. En vez de ello, los pacientes llamaban furiosos por la cancelación de citas para otros procedimientos.

En julio, en Piazza Pontida, donde las pancartas de “Somos Bérgamo” colgaban de manera desafiante de los edificios, Roberta Pedretti, de 52 años, salió para tomar un aperitivo con otras enfermeras con las que había hecho amistad durante la crisis. Volteó a ver a la gente que llenaba los bares y restaurantes.

“Bérgamo está tratando de regresar, pero está lleno de miedo”, dijo en ese entonces. “Se vieron demasiados cadáveres. No puede ser como era antes”.

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Un estudio advierte que el coronavirus se siente “particularmente atraído” por el grupo sanguíneo A

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Los investigadores evaluaron una proteína de la superficie del virus SARS-CoV-2 y cómo interactuaba con cada tipo de sangre.

El SARS-CoV-2, el virus que causa el coronavirus, se siente “particularmente atraído” por el antígeno del grupo sanguíneo A que se encuentra en las células respiratorias, sugiere un estudio publicado en la revista Blood Advances.

Para llegar a sus conclusiones, los investigadores del estudio evaluaron una proteína de la superficie del virus SARS-CoV-2 denominada dominio de unión al receptor, o RBD.

El RBD -que está dentro de la proteína Spike- es la parte del virus que se adhiere a las células huésped, por lo que es un objetivo de investigación importante para entender cómo se produce la infección, explica en un comunicado la Sociedad Americana de Hematología.

En experimentos en laboratorio, el equipo analizó cómo el RBD del SARS-CoV-2 interactuaba con cada tipo de sangre.

Toma de una muestra de sangre para un test de coronavirus.

Toma de una muestra de sangre para un test de coronavirus.

Descubrieron que este tenía una “fuerte preferencia” por unirse al grupo sanguíneo A que se encuentra en las células respiratorias; sin embargo, no mostraba predilección por los glóbulos rojos del grupo sanguíneo A, ni por otros grupos de sangre encontrados en las células respiratorias o en los glóbulos rojos.

La capacidad del RBD de reconocer y unirse preferentemente al antígeno del grupo sanguíneo A que se encuentra en los pulmones de los individuos con este grupo de sangre puede aportar información sobre la posible relación entre el tipo A y la infección por covid-19, concluyen los autores del estudio.

“Es interesante que el RBD viral sólo prefiera realmente el tipo de antígenos del grupo sanguíneo A que se encuentran en las células respiratorias, que son presumiblemente la forma en que el virus entra en la mayoría de los pacientes y los infecta”, apunta Sean R. Stowell, del Hospital Brigham and Women’s de Boston (Estados Unidos) y autor del trabajo.

El grupo sanguíneo no se puede cambiar, pero sí se puede comprender mejor cómo interactúa el virus con los grupos sanguíneos y así quizá se puedan encontrar “nuevos medicamentos o métodos de prevención”, afirma Stowell.

El científico y su equipo hicieron hincapié en que sus hallazgos por sí solos no pueden describir o predecir completamente cómo los coronavirus, como el SARS-CoV-2 y el SARS-CoV, afectarían a pacientes de diversos tipos de sangre.

“Nuestra observación no es el único mecanismo responsable de lo que estamos viendo clínicamente, pero podría explicar parte de la influencia del tipo de sangre en la infección por covid-19”.

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Por la vacunación, empiezan a bajar los contagios de COVID-19 entre el personal de la salud

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Ya los casos confirmados en Ciudad de Buenos Aires son menos del 1% entre los trabajadores de la salud. En Mendoza y Rosario, también corroboran esta tendencia en baja de casos

El personal de la salud puso el cuerpo para atender a los pacientes con COVID-19, y muchos perdieron sus vidas. Por la exposición repetida o por no contar con la protección adecuada, más de 360 médicos y enfermeros, entre otros integrantes del sistema de salud, habían fallecido para principios de diciembre. A partir del inicio de la campaña de vacunación, pasaron a ser un grupo prioritario y ya se empiezan a registrar el descenso de casos confirmados dentro del personal de la salud con la eventual disminución de los fallecimientos.

En la Ciudad de Buenos Aires, los casos confirmados de COVID-19 en el personal de la salud representaban entre el 3 y el 4% en diciembre pasado, en base al registro epidemiológico que lleva el Ministerio de Salud porteño. En cambio, durante las últimas semanas los casos confirmados son menos del 1%.

Cómo evolucionaron los casos de la población general en la ciudad de Buenos Aires en comparación con los casos del personal de la salud que fue vacunado. Cómo evolucionaron los casos de la población general en la ciudad de Buenos Aires en comparación con los casos del personal de la salud que fue vacunado.

También en la provincia de Mendoza, el Ministerio de Salud corroboró la tendencia en baja de menos afectados en el personal de la salud. Según contó a Infobae la infectóloga y jefa del departamento de inmunizaciones de la cartera de salud mendocina, la doctora Iris Aguilar, “hay una disminución marcada de casos de COVID-19 en el subgrupo del personal de la salud. Durante el mes de febrero sólo hubo dos casos de COVID-19 en enfermeros”.

En la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, comienzan a registrarse cambios. “Empezamos con la vacunación el 29 de diciembre y ya el primer día se inmunizó a 75 personas. Ya con la primera dosis ya hubo reducción de casos del personal de la salud a mitad de enero. En febrero ya estaba vacunado casi todo el personal de la salud, y no hemos tenido casos de médicos o enfermeros con COVID-19”, contó a Infobae Carolina Subirá, infectóloga y coordinadora del área de Calidad y Seguridad del Paciente del Sanatorio Parque en Rosario.

Los trabajadores de la salud fueron considerados población estratégica por el Ministerio de Salud de la Nación a la hora de armar el plan de vacunación para desacelerar la pandemia y reducir el número de muertes. Son un grupo clave para sostener adecuadamente el funcionamiento y la respuesta del sistema sanitario. También se consideró el nivel de exposición al que se enfrentaban. En noviembre de 2020, el personal de la salud representaba el 4,4% sobre el total de casos confirmados de COVID-19 en todo el país.

En diciembre, se había estimado en base al Registro Federal de Personal Sanitario que se iban a vacunar inicialmente 763.000 trabajadores de la salud en Argentina
REUTERS/Agustin MarcarianEn diciembre, se había estimado en base al Registro Federal de Personal Sanitario que se iban a vacunar inicialmente 763.000 trabajadores de la salud en Argentina REUTERS/Agustin Marcarian

De acuerdo al monitor público de vacunación, hoy miércoles 3 de marzo ya se habían realizado 890.221 aplicaciones en el personal de la salud. Pero no se especifica cuántos corresponden a la primera y a la segunda dosis. En el plan original, se había estimado en base al Registro Federal de Personal Sanitario que se iban a vacunar inicialmente 763.000 trabajadores de la salud.

En la provincia de Buenos Aires, el titular de la cartera de Salud, Daniel Gollan, había informado el martes que el 95% del personal de la salud se ha inscripto para recibir la vacuna. Ya le aplicaron la vacuna a 200.000 de los 231.264 registrados. El funcionario dijo que durante los próximos meses “el personal de salud estará protegido para atender la demanda de urgencia”. La vacunación hará “que no se nos caigan las guardias cada vez que haya un caso en el personal”, agregó. Adelantó que este año el protocolo para el personal de salud será diferente. Están haciendo un estudio en el personal de salud sobre el impacto de la vacunación. “El 8% se podría enfermar aunque haya recibido la vacuna, pero sería de una forma leve. Por eso, será necesario seguir con los cuidados”, expresó Gollan.

En cambio, desde la perspectiva de la doctora Silvia González Ayala, profesora de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata y miembro del Comité Institucional de Revisión de Protocolos de Investigación del Hospital de Niños Sor María Ludovica de La Plata, hay que mantener cautela sobre la evolución de la pandemia y el impacto de la vacunación. Le dijo a Infobae: “El 29 de diciembre se empezó a vacunar con la primera dosis en el personal de la salud de la Argentina. Es esperable que los casos confirmados de COVID-19 y los fallecimientos bajen por el impacto de la vacunación en ese grupo priorizado”.

Ya hay transmisión comunitaria en la Argentina de las variantes del coronavirus que fueron detectadas en el Reino Unido y en Río de Janeiro, Brasil, según relevó el Consorcio PaísYa hay transmisión comunitaria en la Argentina de las variantes del coronavirus que fueron detectadas en el Reino Unido y en Río de Janeiro, Brasil, según relevó el Consorcio País

De acuerdo con González Ayala, “la vacunación en los grupos priorizados viene lento. Ya se distribuyeron 2.231.310 dosis, pero aún solo se aplicaron 1.181.292 dosis. Considero que hay que hacer un shock de vacunación para evitar la circulación local de las variantes de preocupación”. En el caso de la vacuna Sputnik, su eficacia es del 85% con la primera dosis. Con la segunda dosis, la eficacia llega al 91,6%.

La preocupación de la doctora González Ayala está en el potencial avance de nuevas variantes que podrían limitar la eficacia de las vacunas. “Hay que tener en cuenta que las vacunas podrían no cubrir todas las variantes que aparezcan. Por ejemplo, la vacuna de AstraZeneca solo protege en el 22% en los casos de infección por la variante de Sudáfrica. Con respecto a la variante de Manaos, aún no se sabe. Esto significa que se necesita que la vacunación avance más rápido para desacelerar la propagación de las variantes, y evitar que se reduzca la eficacia de las vacunas”.

Ya hay transmisión comunitaria en la Argentina de las variantes del coronavirus que fueron detectadas en el Reino Unido y en Río de Janeiro, Brasil, según relevó el Consorcio País, que depende del Ministerio de Ciencia de la Nación. Se trata de casos confirmados de COVID-19 que no tenían antecedentes de viajes.

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Coronavirus: la OMS publicó nuevas recomendaciones sobre el uso de barbijos de tela

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El organismo aconseja usar los de tres capas y sin válvulas. Las desventajas de ponerse dos a la vez.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó este miércoles varios consejos sobre el uso de barbijos de tela durante la pandemia de coronavirus, en los que, entre otras cosas, recomendó la utilización de las que tengan triple capa y sin válvulas.

De las tres capas, la interior en contacto con la boca debería ser de algodón absorbente, la intermedia de polipropileno, y la exterior podría ser también de polipropileno o de un poliéster resistente a la humedad, explicó la OMS en su informe epidemiológico semanal.

La organización también recomienda examinar el envase del barbijo para comprobar si ha sido probado en laboratorio, si garantiza al menos un 70 por ciento de filtración de pequeñas gotas, y si conserva sus propiedades durante al menos cinco lavados.

Por otro lado, la OMS subraya que no solo debe tenerse en cuenta la capacidad de filtración de las mascarillas, sino su adaptación a la cara: deben cubrir la nariz, la boca y la barbilla sin dejar aberturas y a la vez permitir respirar bien.

En este sentido, el organismo advierte que usar dos mascarillas de tela a la vez puede conllevar ciertos riesgos, ya que podría dificultar tanto la respiración del usuario que lo obligaría a quitársela cada determinado tiempo para recobrar el aliento.

Las mascarillas de tela, no médicas, deben ser guardadas en bolsas de plástico u otros envoltorios seguros antes o después de su uso, y lavarse con jabón o detergente, preferiblemente a 60 grados.

Como alternativa, se puede lavar con agua a temperatura ambiente y jabón, aunque a continuación la OMS recomienda dejar la mascarilla en agua hirviendo durante un minuto.

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