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Economia

El súper cepo con el que Miguel Pesce le torció el brazo a Martín Guzmán

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Por la fuerte caída de las reservas, Alberto Fernández bendijo finalmente las medidas del Banco Central. Antes hubo una negociación.

Miguel Pesce fue concreto y contundente. Ocurrió en un encuentro íntimo con el Presidente, donde presentó un informe categórico sobre el peligroso drenaje que tuvieron las reservas del Banco Central. Ese documento y las cifras secretas del BCRA convencieron a Alberto de reforzar el polémico “súper-cepo”. El “paper” del directorio del BCRA tenía datos calientes: blanqueaba que las ventas netas de dólares en agosto habían escalado a 1.500 millones.

También advertía que sólo en una decena de jornadas de septiembre se evaporaron otros 1.000 millones de billetes verdes.

Así, las reservas tienden a cero y eso abre la puerta al peor escenario: un Banco Central sin reservas puede derivar en una incontrolable aceleración inflacionaria. Según los datos confidenciales del directorio, el BCRA tiene de libre disponibilidad sólo 7.600 millones de dólares. Pesce comunicó que no iba a devaluar e insistió en que no se podía esperar más, como proponía el ministro Martín Guzmán.

Entre los datos del BCRA se incluían situaciones curiosas: la multiplicación de cuentas en dos bancos digitales para comprar billetes; beneficiarios de la ayuda social -AFI– que compraban dólares a mansalva y deudores de tarjetas que acumulaban divisas.

También se incluyó entre los argumentos la teoría conspirativa a la que es adepto el oficialismo y enamorada Cristina. Acusa a una decena de grandes operadores de “actuar contra la Argentina”. Así, y en las últimas jornadas, el jefe del BCRA impuso su criterio en Olivos. Alberto le respondió: “Los dólares tienen que ser para la producción”.

La medida intenta frenar la corrida cambiaria, pero no ataca las causas que generan la compra de dólares. Alberto no detuvo este año la fuga de capitales. El proceso se aceleró en el último gobierno de Cristina y se profundizó en la gestión de Mauricio Macri.

Martín Guzmán no estaba de acuerdo con el paquete de medidas anunciado para el dólar. Foto Juano Tesone

Martín Guzmán no estaba de acuerdo con el paquete de medidas anunciado para el dólar. Foto Juano Tesone

Se trata de gobiernos antagónicos. Ambos carentes de ideas y con similar final: en una década, la clase política argentina fue incapaz de armar un plan de desarrollo que genere dólares genuinos.

El nuevo torniquete frena la salida, pero también el ingreso de divisas al BCRA. Además, afecta las inversiones. Este jueves, el BCRA aclaró que las “multis” pueden ingresar dólares sin recargo a través del “contado con liqui”. Se trata de medidas con final de “bandera abierta”. Porque los motivos de fondo no fueron atacados. La actual corrida cambiaria obedece a tres factores que profundizaron la incertidumbre. El primero y fundamental es político.

El avance de Cristina sobre la Casa Rosada exacerbó los temores de que sus perimidas ideas se apoderen de la economía de Alberto.

El Presidente –en el último trimestre– fue muy permeable a las sugerencias Cristina y eso deshilachó su mandato. La vicepresidenta busca vengarse de sus enemigos y sus antiguas propuestas ahuyentan las inversiones.

Cristina se mete en todo: objetó e impidió la realización de una reunión que convocó Guzmán con poderosos empresarios. El segundo factor que influye es, sin duda, la ausencia de un plan. No hay hoja de ruta y nadie sabe cómo Argentina va a generar los dólares genuinos para financiar su crecimiento. El tercer factor que aumenta las dudas es la parsimonia y falta de iniciativa en el Gabinete.

Muchos ministros siguen “dormidos” y son un lastre para la administración de Alberto. El Presidente –por eso- se refugia en un núcleo duro para gestionar. La decisión de bloquear el dólar ahorro había generado un fuerte debate interno y Pesce tuvo -para imponerse- el decidido apoyo de Cecilia Todesca y Mercedes Marcó del Pont. Ambas –la última semana– avalaron la medida y la jefa de la AFIP propuso las soluciones técnicas para el torniquete. Marcó del Pont fue una de las creadoras del cepo en el 2011.

El apoyo de la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca, fue clave para que Miguel Pesce impusiera su plan con el dólar. Foto Germán García Adrasti

El apoyo de la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca, fue clave para que Miguel Pesce impusiera su plan con el dólar. Foto Germán García Adrasti

Así, Miguel Pesce le torció el brazo a Martín Guzmán, quien no estaba de acuerdo con el paquete. Clarín anticipó en exclusiva –a mediados de agosto– la disputa que había entre ambos por la implementación del “súpercepo”.

En forma inicial el BCRA había propuesto la eliminación total del dólar ahorro. Pesce ya había advertido sobre el peligroso drenaje de billetes. Ocurrió el viernes 14 de agosto. El sábado siguiente, Guzmán demolió en una reunión en Olivos las ideas de Pesce.

El ministro le dijo al Presidente que un recorte al dólar ahorro implica un salto del blue. Según Economía se iría a 150 pesos.

Guzmán propició una solución “mas ortodoxa”. Dijo que nada tenía que entorpecer el cierre del acuerdo de la deuda externa y que la certidumbre del convenio con los “lobos” de Wall Street iba a tranquilizar el billete.

Alberto decidió una tregua “salomónica”. Ese tiempo de espera tuvo un alto costo en reservas. En el medio, la Jefatura de Gabinete y el Palacio de Hacienda exploraron otra idea: desdoblar el mercado de cambios. En ese lapso el acuerdo de la deuda se firmó y el Gobierno intentó dar mensajes de confianza.

Pero nada detuvo la demanda de dólares y la caída de reservas. Pesce volvió a la carga.

Fue la semana pasada cuando habló con el Presidente. Alberto bendijo –al final- la medida del BCRA. Antes hubo una negociación, para que no quedara desairado Guzmán. Al final, salió un híbrido. Pesce logró imponer las restricciones y endurecer el cepo al máximo: un 80 % de los que compraron dólar ahorro no podrán volver hacerlo hasta fin de año.

La titular de la AFIP, Mercedes Marcó del Pont, propuso las soluciones técnicas para el torniquete al dólar. Fue una de las creadoras del cepo en 2011.

La titular de la AFIP, Mercedes Marcó del Pont, propuso las soluciones técnicas para el torniquete al dólar. Fue una de las creadoras del cepo en 2011.

Pero Guzmán evitó que el BCRA instrumentara la idea original: eliminar totalmente el dólar ahorro. Por otra parte, las medidas abren un virtual desdoblamiento cambiario: al disponer fuertes restricciones a las empresas y obligarlas a renegociar un 60% sus deudas por el mercado financiero.

Guzmán –igual- tomó distancia del paquete: el anuncio iba a ser conjunto y, al final, Pesce puso la cara en forma solitaria.

En otras palabras: el BCRA y su presidente serán los responsables de la suerte final -éxito o fracaso- de la polémica decisión. Guzmán sólo apareció para enviar un mensaje al FMI : “Queremos que converjan los tipos de cambio”. Los burócratas de Washington rechazan el dólar múltiple. Ahora, Argentina convive con la locura de tener nueve tipos de cambio.

Ya Luis Cubeddu y Julie Kozack admitieron -en reuniones con banqueros argentinos– que el FMI considera que Argentina debe tener un control de cambios. Lo dicen por la delicada situación de las reservas y la imposibilidad de unificar el mercado: se iría a un valor sideral.

Mauricio Claver Carone, el domingo, habló con el Presidente. Fue después de que fracasara -en forma rotunda- la estrategia de la Casa Rosada contra su elección como jefe del BID. Carone fue clave para que Mauricio Macri obtenga la ayuda extraordinaria del FMI. El propio Carone admitió en público que ese dinero se aprobó en Washington para apoyar la frustrada reelección del ex presidente.

El “halcón” de Trump -en la conversación- le ofreció a Alberto su influencia y poder en Washington. Carone se propuso como mediador con el FMI. El Presidente habría hablado de la difícil situación económica. Los hombres de negocios siguen la cuestión de cerca. Tanto como los movimientos políticos. Horacio Rodríguez Larreta dará un paso para consolidar su proyección nacional: en breve, hablará frente al establishment en la Fundación Mediterránea.

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Alberto Fernández le pone plazo a Guzmán para frenar al dólar

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Las últimas medidas contra el dólar no funcionan. El blue no tiene techo y el billete financiero mayorista continúa escalando cotizaciones: la brecha superó el 130%. El tsunami verde ya llegó. Provocó este jueves múltiples encuentros en la Casa Rosada. Hubo reunión en el Banco Central y contacto permanente entre Martín Guzmán y el Presidente. En el equipo de Miguel Pesce se cuestionan las decisiones: para el BCRA el cambio de rumbo propuesto por Guzmán va directo al fracaso.

En el Palacio de Hacienda contragolpean: Guzmán exigió tiempo para que el paquete madure y comience a dar resultados. Lo habló el mismo martes –a la tarde noche- con Alberto Fernández. Esa jornada debutaron sin éxito las nuevas disposiciones. El billete financiero llegó a $ 190.

El ministro tuvo un diagnóstico distinto: le dijo al Presidente que las primeras señales fueron adecuadas y ahora habría que esperar que las decisiones dieran frutos.

Los billetes financieros –blue y contado con liqui– no pararon de subir, y un temor se apoderó de los bancos y empresarios: que la “tormenta perfecta” ya haya llegado a la economía argentina.

Este jueves circuló en Wall Street un informe inquietante. Se trata de un trabajo secreto del JP Morgan. Tiene tres carillas y lo elaboró el economista Diego Pereira. Afirma lo siguiente: “La brecha se ha ampliado, en la medida que las medidas oficiales no logran estabilizar la economía”.

El Presidente aceptó las explicaciones de Guzmán. Pero envió un mensaje político para el convulsionado interior del Frente de Todos. Alberto otorgó un plazo concreto a Guzmán: exactamente 15 días, que expiran en las primeras jornadas de noviembre. En esta quincena, el ministro tendría que mostrar resultados concretos.

El tiempo no es caprichoso: Guzmán confía que el dólar se puede estabilizar con las licitaciones de bonos por 750 millones de dólares. La cuestión es polémica. La oposición sospecha que puede haber un favoritismo para los fondos Pimco y Templenton.

Ya Roberto Lavagna había advertido la cuestión y cuestionó transformar deuda en pesos en obligaciones en dólares.

Guzmán contraataca: dice que serán licitaciones transparentes para todos los inversores y fondos. Los “lobos” de Wall Street quieren saber hacia dónde va el Gobierno y en su conjunto dicen que el problema del dólar no es solo económico. En informes confidenciales de Manhattan admiten que hay un epicentro: el mínimo nivel de reservas del BCRA. Esos “paper” afirman que las reservas de libre disponibilidad oscilan entre los US$ 200 millones y que –según cálculos más finos- serían ya negativas en US$ 450 millones.

Pero los banqueros insisten en que la soluciones requieren una cuestión central: una respuesta política, y no solo económica, de la Casa Rosada. En otras palabras: resolver el creciente conflicto político en el Frente de Todos y que la Casa Rosada retome la iniciativa. Saber quién manda. Para los “tiburones” de Manhattan la gravedad de la crisis requiere cuatro acciones:

  • Replantear el Gabinete y que esas figuras reflejen un apoyo político del Frente de Todos.
  • Reestructurar y darle homogeneidad al equipo económico.
  • Un plan monetario y fiscal con acuerdo del FMI.
  • Solo en ese marco, un ajuste del tipo de cambio oficial. Devaluar sin plan sería suicida.

Esta dura receta es compartida por los hombres de negocios de la Argentina. Este jueves se manifestó en tal sentido el Comité de bonistas argentinos. En la UIA, Adeba y la Bolsa de Comercio dicen que la suerte esta echada y que Alberto debe actuar urgente para minimizar los costos del ajuste. El prestigioso Aldo Ferrer lo definió así: planes de estabilización en Argentina.

Emanuel Alvarez Agis habló en un reservado encuentro de YPF: en la medida en que se demoren las correcciones, las chances de perder la elección aumentan para el Frente de Todos. Alberto se habría distanciado de Cristina. Entre ambos –ahora– existe un entripado por la crisis económica y el dólar. La vicepresidenta hace una crítica inflexible por la falta de gestión. Repite: “Esto no está funcionando”.

El Presidente reprocha que intente marcarle la cancha a través de sus voceros o emisarios. Alberto Fernández le habría respondido: “Yo sé de economía, dejame hacer”. El Presidente, después, dijo en Olivos: “Cristina no va a interferir en la economía”.

Alberto estuvo cinco horas reunido con Sergio Massa. El líder del Frente Renovador le hizo un análisis muy crítico. El diálogo fue franco y nunca hablaron de la versión sobre su posible ingreso al Gabinete. Massa le dijo a los suyos: “Yo no me muevo de la Cámara de Diputados”. Massa convocó a una convención propia -en noviembre- del Frente Renovador.

También varios gobernadores le pidieron al Presidente acción para “encarrilar al mercado”. La deslucida “liga de gobernadores” -están todos debajo de la cama- quiere a Roberto Lavagna en el Palacio de Hacienda. El ex ministro coquetea y mantiene diálogo fluido con Alberto. En el último encuentro sugirió varias ideas y nombres de economistas. Pero para entrar al gobierno tendrían que darse dos cuestiones: tener amplios poderes políticos y enterrar las anacrónicas ideas económicas y diplomáticas del Instituto Patria.

En esos encuentros, Alberto confió que la estrategia de las últimas medidas era hacer un “by-pass” hasta alcanzar un acuerdo con el FMI. El Fondo era un “cuco” en la campaña electoral y padre de todos los problemas; ahora se convirtió en el principal aliado.

La estrategia del Palacio de Hacienda es rudimentaria. El FMI quiere un programa global, antes de bendecir la reprogramación de la deuda impaga. Voceros de Washington este jueves le dijeron a Clarín: la nueva misión viaja en la segunda quincena de noviembre. En la Quinta de Olivos –no Guzmán– afirman que hay que negociar con el FMI algo más: un aporte de dinero fresco para fortalecer las reservas.

En el FMI van con cautela. En Washington hay una auditoría interna para determinar quiénes fueron los responsables de prestarle una fortuna a la Argentina, que Mauricio Macri dilapidó sin obtener la reelección.

La negociación con el FMI fortalece a Guzmán. Kristalina Georgieva lo quiere de interlocutor y apoya toda su gestión. El lunes respaldó el plan de medidas.

Pesce está dolido por la brutal desautorización al paquete que anunció en septiembre.

Guzmán se cansó de repetir lo siguiente: “Vamos a hacer todo lo contrario a lo que hizo el BCRA”. También Pesce tuvo que aceptar delegar facultades y transferir la coordinación cambiaria a Economía.

Ocurrió después de críticas furibundas a su gestión. Otro hubiera renunciando, pero Pesce no lo hizo por lealtad a Alberto y solo puso un límite: que no se devalúe. Ahora se invirtieron las cosas: el BCRA cuestiona las medidas, que no hacen pie, de Guzmán. En reunión de directorio habría dicho: “Yo me siento en la tribuna a esperar 15 días”.

El BCRA sostiene que Guzmán abrió las compuertas para la salida masiva de fondos. También, que genera otra cosa: restableció la demanda de dólar ahorro, para aprovechar el negocio que reinstaló el aumento de la brecha.

Guzmán resiste los embates y descalifica al BCRA. Pero la pelea refleja otra cosa. Ambos expresan -al más alto nivel de decisión- recetas opuestas para domar al dólar. Hasta ahora ambos no acertaron. Se trata de mucha pelea y confusión para encontrar una salida: el camino de la pax cambiaria.

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Impuesto al veraneo: cuánto les cobrarán las ciudades de la costa a los turistas para financiar el operativo Covid-19

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El esquema de emergencia ya fue anunciado por Pinamar y Cariló. Necochea y Villa Gesell lo estudian

Con la oficialización de la temporada de verano 2020-2021, las playas de la costa bonaerense se preparan para recibir a los turistas entre protocolos de seguridad y, en algunos casos, tasas de accesos.

Este es el caso de Pinamar, que definió que se le va a cobrar a cada uno de los no residentes que ingresen una tasa de $100 por persona que tendrá como destino el financiamiento del plan de lucha contra el COVID-19 que se está preparando para el verano.

No vamos a perseguir a nadie (Yeza)

Según confirmó el intendente Martín Yeza, la municipalidad definió cobrar una tasa que como tal “es obligatoria” a los turistas, pero hizo la salvedad de que si algún turista no la quiere pagar “no vamos a perseguir a nadie”.

El intendente de Cambiemos explicó que “no se va a pedir hisopado” para ingresar a la ciudad balnearia y que el cobro de esta tasa será destinado “para financiar la llegada de médicos para la temporada. Hicimos un acuerdo con el Hospital Durán y vamos a recibir médicos a los que hay que pagarles la estadía”, explicó el jefe comunal.

Pinamar no pedirá hisopado previoPinamar no pedirá hisopado previo

Es en el formulario que cada turista debe llenar para poder ingresar a Pinamar que tendrá la opción de pagar en el momento o hacerlo cuando llegue a destino. “Es obligatorio pero no vamos a volver loco a nadie, siempre en el plano de la invitación”.

Respecto de la posibilidad de que otros municipios cobren el ingreso a sus lugares, el intendente de Necochea, Arturo Rojas, explicó que lo está analizando. Lo mismo que su par de Villa Gesell, Gustavo Barrara, quien ayer ya lanzó la convocatoria para cubrir cinco cargos en el hospital de la ciudad balnearia en la previa del inicio de la temporada.

Esta medida fue tomada de la experiencia de Mar del Plata, que en septiembre pasado hizo un llamamiento para la contratación de personal. La ciudad cabecera del partido de General Pueyrredón no cobrará ningún tipo de tasa a sus visitantes porque es la que cuenta con los hospitales de mayor complejidad.

En algunos otros distritos del país se cobraron tasas municipales para financiar la pandemia.

Necochea está estudiando aplicar algo similarNecochea está estudiando aplicar algo similar

Respecto de la temporada de verano, el gobernador Axel Kicillof realizó el lanzamiento de la temporada ampliada. La misma comenzará el 1 de diciembre y se extenderá hasta el 4 de abril, cuando el domingo de Pascuas se dé por finalizada y “enganche” con la festividad católica.

El gobierno bonaerense no centró su trabajo en generar una enorme capacidad asistencial de alta complejidad en la costa. La intención no es montar una superestructura de camas de terapia intensiva y respiradores para atender pacientes con el virus en las ciudades turísticas, sino realizar un trabajo basado en la prevención y en la detección rápida de los contagiados. Diagnóstico rápido, identificación de contactos estrechos y evacuación de los casos positivos.

Los turistas que den positivo de COVID-19 deberán regresar a sus lugares de origen. Si lo pueden hacer por sus medios –porque se encuentran en un buen estado de salud– regresarán a sus casas. Si el cuadro es más complicado, serán trasladados a otros hospitales de la provincia. Si no pueden trasladarse por una cuestión de logística, serán aislados en centros montados en los municipios. En el caso de que vivan en las localidades donde están de vacaciones o se hayan mudado allí durante la temporada, podrán cumplirla en su domicilio. Los que den negativo, podrán seguir disfrutando de las vacaciones.

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En medio de la tensión interna por el dólar, el Gobierno confía en que logrará un acuerdo con el FMI antes de lo previsto

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Economía confía en la buena sintonía que hay con la directora gerente, Kristalina Georgieva, y su staff. La misión de noviembre comenzará a diseñar el nuevo programa

“Fue muy buena la charla que tuve con Martín Guzmán sobre el camino que la Argentina tiene por delante. Continuaremos apoyando a las autoridades mientras trabajan para aliviar las presiones cambiarias, anclar la estabilidad económica y sentar las bases para la recuperación”, escribió en su cuenta de twitter ayer la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva.

El mensaje llegó luego de que el Ministerio de Economía anunciara el nuevo set de medidas tendientes a reducir la incertidumbre cambiaria, que fueron en el sentido completamente opuesto a las que habían sido adoptadas a mediados de septiembre y que demostraron que hoy es Guzmán quien manda. Los anuncios, que incluyen definiciones del BCRA, de la Comisión Nacional de Valores (CNV) y de Economía, debutaron sin demasiado éxito -los dólares financieros, MEP y contado con liqui operaron en alza-, pero en el Palacio de Hacienda creen que las menores restricciones en esos mercados, sumadas a los incentivos al ahorro en pesos y a la inversión en construcción que se anunciaría esta semana, darán los resultados buscados.

Las declaraciones de Georgieva demostraron, una vez más, el permanente apoyo que el Gobierno tiene del organismo internacional y que dejaron también de manifiesto la directora adjunta del Departamento del Hemisferio Occidental, Julie Kozack, y el jefe de la misión, Luis Cubeddu, días atrás, cuando participaron de la primera misión al país para iniciar el diálogo de cara a un nuevo programa financiero.

Fuentes oficiales cercanas a la negociación afirmaron a Infobae que “hay un importante nivel de sintonía entre la cabeza de la institución y el staff” y que se percibe una coincidencia con el Gobierno respecto del diagnóstico de la crisis y el camino para superarla. Aseguran que los encuentros con las autoridades durante la visita fueron muy auspiciosos y lo mismo se percibió durante la charla que mantuvo la directora gerente con Guzmán ayer. “La reunión fue muy buena y abierta. Se habló del camino adelante, del trabajo de la misión y los planes de las autoridades”, dijeron desde Washington.

Una nueva misión del organismo prevé desembarcar en Buenos Aires durante la segunda semana de noviembre y quedarse por lo menos diez días en el país. Según pudo saber Infobae, Kozack y Cubeddu podrían llegar acompañados de más técnicos del organismo, que en esta oportunidad tuvieron contacto con los funcionarios argentinos de manera virtual. La del próximo mes será una visita más importante, ya que el objetivo del FMI y del Gobierno es comenzar a diseñar el formato del nuevo programa, mediante el cual la Argentina busca reprogramar vencimientos de deuda por USD 45.000 millones.

Guzmán, Chodos, Cubeddu y Kozack, durante la reciente misión del FMIGuzmán, Chodos, Cubeddu y Kozack, durante la reciente misión del FMI

“Los veo mucho más realistas, con mucho menos cassette”, dijo una fuente que conoce de cerca la negociación respecto de los históricos reclamos del Fondo en materia de reformas estructurales. Los enviados de Georgieva les reconocieron a varios empresarios con los que se reunieron semanas atrás que no es la intención del organismo reclamarle hoy al país ese tipo de compromisos teniendo en cuenta la situación en la que se encuentra. De todos modos, en el Gobierno saben que algo tendrán que ceder, pero confían en que podrán ser “trajes a medida”.

En el equipo económico creen que lo que empezará a negociarse seguramente sea un Acuerdo de Facilidades Extendidas (EFF), pero adaptado a las necesidades argentinas respecto de los compromisos de reformas que suelen tener ese tipo de programas de más largo plazo. Respecto del tipo de cambio, “si bien la brecha es un problema, nadie cree que el tipo de cambio real multilateral esté atrasado”, dijeron desde el Gobierno respecto de la visión del organismo. Y en materia fiscal, dijeron, la expectativa es lograr un mayor financiamiento local para reducir la emisión monetaria.

“Nos encontramos trabajando firmemente en la refinanciación de la deuda con los organismos multilaterales de crédito bajo los mismos criterios de sostenibilidad que oportunamente consideramos para la reestructuración de los títulos públicos. En el referido proceso, el diálogo con el FMI se encuentra en una etapa de interacción constructiva”, planteó ayer el ministro Guzmán en el comunicado de prensa en el que comunicó el nuevo set de medidas y en el que también admitió los errores cometidos con las regulaciones anteriores.

“Se ha observado que las regulaciones implementadas el 15 de septiembre han tendido a reducir la liquidez del mercado, ocasionando una volatilidad que resulta dañina para el proceso de formación de expectativas”, dijo el titular de Economía, en una señal que fue interpretada como una crítica hacia el interior del Gobierno, especialmente hacia su par del BCRA, Miguel Pesce, ideólogo de los mayores controles cambiarios.

Desde la entidad monetaria negaron roces con Economía y reafirmaron que “todas las medidas que se toman son coordinadas en el equipo económico” y lo que ocurrió ayer es que “se decidió corregir un rumbo sobre la base de un entendimiento que todos comparten del origen de la presión sobre el CCL”.

Hay un único diagnóstico: la presión es de fondos que llegaron con Macri, quedaron atrapados por Lacunza e intentan irse asumiendo cualquier pérdida. Sobre ese diagnóstico hay dos caminos posibles: el cepo a la Islandia donde nadie se va; o la apertura para que se vayan lo más rápido posible. Nunca se llegó a cerrar el cepo, por lo tanto se armó una puerta 12 donde los que se querían ir pagaban cualquier precio. Ahora, en lugar de avanzar hacia el cierre del cepo, se decidió y a la solución de mercado”, explicaron en el BCRA.

En Economía tampoco quieren alentar la discordia interna, pero reconocen que ocurrió lo que Guzmán había anticipado. Ahora priorizan avanzar de forma más coordinada, organizarse y tirar todos de la misma cuerda.

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