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Registro Genético de Violadores

El DJ acusado de abuso admitió su culpa y deberá entregar su ADN al registro de delincuentes sexuales

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En mayo de 2018, Lucio Álvarez Lastra subió un nuevo video a su cuenta de Youtube, donde se lo ve él mismo en una terraza porteña -un “lugar secreto” según el epígrafe del video- detrás de dos bandejas y un mixer, para un set de DJ de más de dos horas de duración. Fue un regreso extraño. Hacía ya un tiempo largo que los habitués de la noche porteña y de la música electrónica no lo veían, al menos no como antes.

DJ y fotógrafo, Álvarez Lastra había tenido cierto impacto a comienzos de esta década en discotecas como la desaparecida Voodoo Motel en Dorrego, en Jet en Costanera, donde Rodrigo Eguillor dijo ser relacionista público a pesar de que nunca trabajó ahí. Lastra salía en revistas de moda, lo entrevistaban con artículos a doble página, un nuevo chico cool para ser visto.

De un día para el otro, Álvarez Lastra dejó de ser visto en las discos, dio de baja su página de Facebook. Ya no salía en las revistas: Lastra había salido en el diario.

En julio de 2015, Infobae publicó los contenidos de una fuerte acusación en su contra que era investigada por el fiscal José Campagnoli. Una mujer lo había denunciado por un hecho ocurrido a la salida de la disco Voodoo Motel el 9 de octubre de 2014, a las 5:30 AM, cuando Álvarez Lastra, quien la conocía desde la adolescencia, la ofreció llevarla hasta su casa en Belgrano en su Peugeot 307.

En el camino, de acuerdo al relato, el DJ y fotógrafo la manoseó y le acarició las piernas.La joven se resistía a sus avances, se  negaba, le decía que no fuera “pesado”. La intensidad fue en aumento: Álvarez Lastra tuvo que frenar su vehículo en dos ocasiones. La víctima volvió a subir, ante el miedo de estar sola en una calle desconocida. Pidió ayuda a una amiga desde el auto a través del chat de Facebook en sílabas quebradas: “Ayudame. Por fa. Lucio está loco. Lucio Álvarez Lastra”.  Mientras tanto, el DJ le ofrecía pastillas de éxtasis, “ir a un after”.

Al llegar a la casa de la joven, Álvarez Lastra reclinó el asiento de pasajero y se abalanzó sobre su víctima. A pesar de sus gritos y pedidos de que se detenga, el DJ le pasó la mano por debajo de la pollera, intentó sacarle la ropa interior, le manoseó la vagina, intentó practicarle sexo oral. Intentó también “yacer con ella”, de acuerdo a la imputación en su contra. No pudo hacerlo: Álvarez Lastra no logró mantener una erección.

La víctima continuó su resistencia y logró bajar del Peugeot, dejando atrás su teléfono celular. A la mañana siguiente, la víctima le escribió a Álvarez Lastra: “Sos una basura, pendejo de mierda. Me das asco y lástima. ¿A vos te parece que se trata así a una mujer?”

Luego, lo denunció.

La causa comenzó su trayecto, impulsada por el fiscal Campagnoli: la víctima ratificó su testimonio y llevó adelante una querella. Álvarez Lastra, mientras tanto, negaba todo.

El DJ fue procesado por la jueza Mónica Berdión de Crudo. La Sala VI de la Cámara Criminal falló dos veces en el expediente. Primero, le dieron la falta de mérito al acusado, con dos votos a favor de Lastra de los camaristas Julio Lucini y Rodolfo Pociello Argerich, contra uno del juez Ricardo Pinto.

Lucini razonó que la joven bajó dos veces del auto sin requerir auxilio, objetó que “en pleno ataque sexual en lugar de efectuar alguna comunicación telefónica para requerir su pronta asistencia haya escrito por Facebook”. En un segundo paso del expediente por la Cámara, el juez Mario Filozof, hoy retirado, votó a favor de la víctima.

Así, el expediente fue a juicio, elevado al Tribunal Oral Criminal N°8.

José Campagnoli, fiscal de la causa (NA)

José Campagnoli, fiscal de la causa (NA)

El 18 de marzo último, en un fallo al que accedió Infobae, Lastra fue condenado a tres años de prisión de ejecución condicional y el pago de las costas del juicio. Fue un juicio abreviado, una oferta de la fiscalía del proceso, tomada por el DJ y su defensa: para acceder a ella, Lastra admitió su culpa por escrito.

En su fallo, el juez Fernando Larraín consideró pivotales para condenarlo los testimonios de la víctima, la consistencia en su denuncia original y sus testimonios ante dos psicólogas del Cuerpo Médico Forense, que aseguraron que la joven no presentaba “síntomas compatibles con fabulación patológica” ni “sobrecarga imaginaria patológica”, además de “indicadores propios de atravesamiento por situaciones de fuerte impacto emocional que le han generado angustia, temor, ansiedad y trastornos en el sueño”.

El novio de la joven en aquel entonces también declaró. Contó cómo encaró a Lastra la mañana siguiente cuando llegó a la casa de la joven a devolver el celular. “¿Qué carajo pasó?”, fue la pregunta. “Empezó a dudar, a temblar”, aseguró.

El juez Larraín apuntó en su fallo que Lastra sabía la diferencia, que es “un hombre instruido, que siempre tuvo sus necesidades básicas cubiertas, por lo que no se advierte justificativo alguno para su comportamiento” y que durante el hecho “contó con tiempo más que suficiente para repensar y sopesar su conducta, pese a la cual decidió continuar con sus intentos abusivos” mientras la víctima intentaba bajarse del auto del Peugeot 307 en dos ocasiones.

El Tribunal N°8 le impuso al DJ fijar un domicilio, abstenerse de mantener cualquier contacto con su víctima, realizar 96 horas anuales de trabajo en Cáritas. Si no cumple con estas condiciones, la suspensión de la ejecución de su pena puede ser revocada. Los tres años en suspenso se pueden transformar en cárcel.

El juez Larraín estableció que, si la Cámara confirma la sentencia y queda firme, Álvarez Lastra deberá entregar su ADN mediante un hisopado en la boca para el Registro Nacional de Datos Genéticos del Ministerio de Justicia, el listado de perfiles de delincuentes sexuales del que ya son parte el padre Grassi y el portero Jorge Mangeri.

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Actualidad

La Justicia ordenó incluir a Grassi en el Registro Genético de Violadores

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La medida es por tener sentencia y condena firme como delincuente sexual. El Tribunal Criminal Número 1 de Morón dispuso extraerle muestras de ADN.

La justicia ordenó extraer muestras de ADN del cura Julio César Grassi, condenado a 15 años de prisión por abuso sexual agravado y corrupción de menores en 2009, y dispuso inscribirlo en el Registro Nacional de Datos Genéticos vinculados a delitos contra la integridad sexual, creado por la ley Nacional 26.879.

La medida, conocida este jueves, fue ordenada el 13 de febrero por el Tribunal Criminal 1 de Morón y fue firmada por los magistrados Claudio José Chaminade y Mariana Maldonado.

“La resolución expresa que los parámetros de Grassi, al tener sentencia y condena firme como delincuente sexual, se corresponden con lo que dispone la ley que crea el registro nacional de violadores y ordenó extraer muestras biológicas para inscribirlo ahí”, informó el abogado querellante, Juan Pablo Gallego, en una causa que comenzó el 23 de octubre de 2002 y finalizó a fin de 2009 con la condena contra Grassi por abuso sexual agravado y corrupción de menores de la Fundación Felices los Niños.

El acusado estuvo detenido bajo prisión domiciliaria el 7 de marzo de 2012 y recuperó su libertad el 31 de mayo de ese año, hasta que finalmente la justicia ordenó su detención definitiva el 23 de septiembre de 2013 en el penal de Campana.

La sentencia a su condena estuvo firme recién el 21 de marzo de 2017.

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