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Sociedad

El dengue, la epidemia que crece sin prensa

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Aunque el foco esté puesto en la covid-19, el mal que transmite el Aedes se propaga exponencialmente. En lo que va de 2020 ya hubo 3.173 casos en la ciudad de Buenos Aires. Falta de previsión y campañas.

Mientras la mayoría de la población cumple con la cuarentena preventiva y obligatoria para controlar la pandemia de covid-19, los casos de dengue no paran de crecer a nivel nacional, con la ciudad de Buenos Aires y el conurbano como centros del brote. Según el último boletín epidemiológico del Ministerio de Salud de la Nación, hasta el 25 de marzo fueron notificados 26.351 casos sospechosos en todo el país, de los cuales se confirmaron 6.169. Siete personas fallecieron a causa de la enfermedad. En la Ciudad de Buenos Aires, en lo que va de 2020 se confirmaron 3.173 casos. Solo en la semana del 29 de marzo al 4 de abril se registraron 590. Para esta altura del año, en 2019 hubo apenas 29. Según los especialistas, la explosión tiene su explicación: el dengue venía creciendo en el continente durante el año pasado, con lo que estaban todas las señales de alerta encendidas para que se tomaran las medidas que evitaran su propagación en el país y especialmente en el AMBA. Deberían haberse encarado en el invierno pasado. Ninguna de las administraciones macristas lo hizo, ni en Nación, ni en ciudad ni en la provincia de Buenos Aires.

“Esto se veía venir”, dijo Leonel Tesler, médico sanitarista y presidente de la Fundación Soberanía Sanitaria (FSS). “En 2019 hubo un crecimiento de los casos en zonas cercanas al Ecuador, donde el dengue es endémico, y en los últimos meses del año pasado empezó a llegar acá –señaló–. Desde 2016 (año de la última epidemia de dengue en Argentina), prácticamente no tuvimos acciones sistemáticas para la prevención organizadas por el Estado nacional, provincial o de la ciudad”.

De acuerdo a los datos del boletín epidemiológico, que mide los casos de dengue desde el julio de 2019 hasta fines de marzo de 2020, durante el año pasado surgieron los primeros casos en la provincia de Misiones. Sin embargo, a partir de enero de 2020 se registró un rápido incremento de los casos en 292 localidades del centro y norte del país. La ciudad y la provincia de Buenos Aires es donde se concentra la mayoría de los casos.

Según el boletín epidemiológico del Gobierno porteño, el aumento de casos de dengue entre 2019 y 2020 fue exponencial. Durante las primeras 14 semanas del año pasado, se registraron sólo 29 casos y 15 de ellos tenían antecedentes de viaje a zonas de riesgo. En lo que va de este año, hay un total de 3.173 casos confirmados y sólo 276 tienen antecedentes de viaje.

El dengue es un virus transmitido por el mosquito Aedes aegypti, identificado por tener el cuerpo negro y rayas blancas. Es también el mismo mosquito que transmite el zika, el chikunguña y la fiebre amarilla. Según Nicolás Schweigmann, docente de la UBA, investigador del Conicet e integrante del Grupo de Investigación sobre Mosquitos en Argentina (GIMA), la llegada del Aedes aegypti a América está vinculada al comercio de esclavos durante el colonialismo. “En los toneles de los barcos venían las larvas y huevos. El mosquito no se adapta bien al ámbito silvestre, pero sí en las viviendas y pasa a ser un vector que transmite enfermedades”, dijo a Página|12.

S., una niña de 4 años que vive en el barrio de Floresta, fue diagnosticada con dengue. “El viernes (3 de abril), se levantó con 38 de fiebre y llegó a subirle a 39. Yo pensé que se había agarrado gripe con el cambio de clima”, contó a este medio Carolina, madre de S.. Durante el fin de semana, la fiebre no bajó, a pesar de que la niña tomó medicación, y también tuvo cansancio, dolor detrás de los ojos y un sarpullido. El lunes, Carolina llevó a su hija a la guardia, donde cumplieron con los protocolos para Covid-19 y dengue. “Nos confirmaron que era dengue y me preguntaron si había escuchado de otros casos en la zona. Les dije que no sabía”, afirmó.

“Falta información”

S. fue dada de alta, pero todavía tiene que asistir a los controles. “Fui a la ferretería a comprar el tul mosquitero. La mujer que me atendió y otra vecina que me crucé tuvieron dengue. Viven en la cuadra de casa”, contó Carolina y agregó que recién en el hospital se enteró del aumento en los casos de dengue en la ciudad. “Siento que falta información, yo pensaba que el dengue era algo de las provincias del norte y no es así”, opinó Carolina.

“Una vez que te picó el mosquito, el virus del dengue comienza a circular en tu sangre, eso es lo que produce la fiebre”, afirmó Tesler. El virus queda en el cuerpo de la persona infectada entre 5 y 12 días, sostuvo el presidente de la FSS, y en ese período de tiempo “si un mosquito pica a la persona infectada, puede contagiar a otras personas”.

Tanto Tesler como Schweigmann advirtieron que es particularmente peligroso contraer el virus del dengue una segunda vez, así sea del mismo serotipo que se tuvo antes. “Los síntomas del dengue son producidos por el propio cuerpo, es la reacción del sistema de defensa –aseguró Tesler-. Cuando se repite la exposición al virus, los síntomas son más complicados porque la reacción del cuerpo es más fuerte y el sistema de defensa no defiende, sino que daña”.

Hasta el momento, se registraron 7 fallecidos por dengue y hay otros 9 casos sospechosos. “La tasa de fallecimientos es baja. Pero si hay miles de casos, como pasa en Brasil ahora, esa tasa se vuelve un montón en términos absolutos”, aclaró Tesler.

La prevención

El presidente de la FSS señaló que “el mosquito del dengue no es un mosquito de pastizales”, sino que se instala en los hogares. “Por eso no sirve fumigar ni cortar el pasto, porque se reproduce en las casas, en el patio, en el agua del florero o en palanganas donde se acumule un poco de agua”, señaló Tesler.

En la misma línea se expresó Schweigmann: “El Aedes aegypti aprovecha recipientes con agua que la gente se olvida. Y no tiene que ser agua limpia, necesariamente”. Para poder reproducirse, explicó el investigador, la hembra del mosquito debe picar a varias personas hasta que su cuerpo se hincha hasta llegar a la replesión, el momento en el que no puede absorber más sangre. “Esta necesidad de picar más de una vez lo hace más peligroso desde el punto de vista epidemiológico”, apuntó Schweigmann. El Aedes, agregó, pica sólo de día, usualmente en las piernas, y puede poner cerca de cien huevos por cada ciclo reproductivo.

Según Schweigmann, existe un “paradigma químico”, según el cual las personas creen que se elimina a los mosquitos mediante la fumigación de espacios públicos. “Estos mosquitos están en las casas. Cuando se ve un Aedes, quiere decir que tenés un criadero a, más o menos, 40 metros. Las publicidades de matamosquitos no muestran las larvas o los criaderos, que son el verdadero problema. Con matar a los mosquitos adultos no se hace nada”, afirmó.

Schweigmann y los integrantes del GIMA denunciaron que empresas de agrofumigación intentaron ofrecer sus servicios para fumigar el mosquito desde aviones. “Quieren hacer negocio. Esto el Ministerio de Salud no lo permite”, aseguró. En un documento, los investigadores de GIMA explican que la fumigación debe realizarse con “insecticida en forma de termoniebla” alrededor de donde vive la persona infectada con dengue “de forma manual” o, en su defecto, “con equipos montados sobre vehículos para aplicar el insecticida desde las calles, lo cual tiene menor efectividad”.

El uso de repelente, si bien es aconsejable, tampoco es una solución. “El repelente es un ‘sálvese quien pueda’ –dijo Schweigmann–. Ahí el mosquito va a ir a picar a otra persona que está cerca. Si todas las personas que viven en la manzana se ponen repelente, ahí el mosquito se acostumbra”.

El final del verano y las altas temperaturas no implican el final del brote del dengue. “Entre marzo y junio es el momento de mayor riesgo para tener dengue –explicó Tesler–. Históricamente, siempre hay un pico entre enero y febrero y otro entre marzo y junio. Recién en julio baja el riesgo del dengue porque, para que los huevos no se reproduzcan, es necesario tener temperaturas por debajo de los 12 grados de manera sostenida”.

Por su parte, Schweigmann opinó que “la prevención principal debe ser durante el invierno” porque al no haber mosquitos adultos circulando, “los huevos que están en los recipientes esperando la primavera pueden limpiarse” y, de esta manera, disminuir la población del Aedes. “La falencia es que no se hace nada hasta que el problema ocurre y, por eso, las campañas son sólo en verano. Tiene que instalarse el problema en la sociedad porque todos los años hay abundancia de Aedes con gran probabilidad de epidemia”, señaló el investigador.

Schweigmann y Tesler coinciden en que la solución al problema del dengue debe ser colectiva. “En este contexto es difícil, pero hay que pensar la acción y el descacharre con los vecinos de la manzana para acordar en qué ambiente queremos vivir”, afirmó Schweigmann. Para Tesler, sería bueno “aprovechar la cuarentena para descacharrar”, pero opinó que esta acción debería estar coordinada por el Estado para que “todos los recipientes de agua en el barrio desaparezcan en el mismo momento” porque “no sirve la acción individual”. “Si uno descacharra y el vecino no, hay dengue igual –señaló–. La única forma de terminar con el dengue es terminar con el mosquito”.

Los síntomas

Ante el incremento de casos de dengue en Argentina, los expertos advierten que se debe prestar atención a los síntomas para realizar la consulta médica. Fiebre alta, dolor en el cuerpo y detrás de los ojos son los principales síntomas del virus transmitido por el mosquito Aedes aegypti.

Leonel Tesler, médico sanitarista y presidente de la Fundación Soberanía Sanitaria (FSS) explicó que existen diferentes tipos de virus del dengue (denominados serotipos), pero los síntomas son similares en todos los casos. “Inicialmente, el dengue se manifiesta con fiebre alta, mucho dolor corporal y suele aparecer un dolor muy fuerte de cabeza atrás de los ojos. Siempre que una persona tiene dengue, aparecen estos síntomas”, dijo Tesler a Página|12 y agregó que otros síntomas pueden ser la pérdida de apetito, los vómitos y la aparición de sarpullido.

El dengue también causa la disminución en la cantidad de plaquetas, fragmentos de células que se encargan de la coagulación de la sangre. “Las personas tenemos entre 150 mil y 350 mil plaquetas. Para que empiece a ser peligroso se tiene que estar por debajo de los 40 mil”, afirmó. La baja en las plaquetas puede ocasionar hemorragias y, en esos casos, se interna al paciente. Las hemorragias, agregó Tesler, se pueden manifestar como puntos rojos en las zonas de apoyo –como los pies y la cola– o como moretones.

El hígado es otro de los órganos que pueden verse afectados por el dengue. “Puede producir un cuadro similar a la hepatitis. Se empiezan a destruir células del hígado, a aumentar las enzimas, la persona se pone amarilla, la orina sale oscura y la caca blanca”, enumeró Tesler.

“Con cualquiera de los cuatro serotipos se puede tener síntomas leves o graves. El mismo virus produce diferentes respuestas inmunes según la persona”, afirmó el presidente de la FSS. De momento, agregó Tesler, no existe una vacuna o tratamiento contra el dengue, sino que hay que esperar que los síntomas pasen. Quienes ya están infectados, deben realizarse controles periódicos, pero es importante que se haga prevención. “El único que puede transmitir el dengue es el mosquito. Hay que descacharrar y evitar los recipientes que acumulen agua y que el mosquito pueda aprovechar para reproducirse”, afirmó Tesler.

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Coronavirus: la OMS publicó nuevas recomendaciones sobre el uso de barbijos de tela

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El organismo aconseja usar los de tres capas y sin válvulas. Las desventajas de ponerse dos a la vez.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó este miércoles varios consejos sobre el uso de barbijos de tela durante la pandemia de coronavirus, en los que, entre otras cosas, recomendó la utilización de las que tengan triple capa y sin válvulas.

De las tres capas, la interior en contacto con la boca debería ser de algodón absorbente, la intermedia de polipropileno, y la exterior podría ser también de polipropileno o de un poliéster resistente a la humedad, explicó la OMS en su informe epidemiológico semanal.

La organización también recomienda examinar el envase del barbijo para comprobar si ha sido probado en laboratorio, si garantiza al menos un 70 por ciento de filtración de pequeñas gotas, y si conserva sus propiedades durante al menos cinco lavados.

Por otro lado, la OMS subraya que no solo debe tenerse en cuenta la capacidad de filtración de las mascarillas, sino su adaptación a la cara: deben cubrir la nariz, la boca y la barbilla sin dejar aberturas y a la vez permitir respirar bien.

En este sentido, el organismo advierte que usar dos mascarillas de tela a la vez puede conllevar ciertos riesgos, ya que podría dificultar tanto la respiración del usuario que lo obligaría a quitársela cada determinado tiempo para recobrar el aliento.

Las mascarillas de tela, no médicas, deben ser guardadas en bolsas de plástico u otros envoltorios seguros antes o después de su uso, y lavarse con jabón o detergente, preferiblemente a 60 grados.

Como alternativa, se puede lavar con agua a temperatura ambiente y jabón, aunque a continuación la OMS recomienda dejar la mascarilla en agua hirviendo durante un minuto.

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Sociedad

Nuevos audios del entorno de Maradona: “Voy a armar una historia clínica porque si se muere harán una autopsia para ver qué pasó”

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El médico y los colaboradores del Diez sabían que el consumo de esas sustancias podía llevarlo al fatal desenlace del 25 de noviembre. Mensajes a los que accedió en exclusiva Infobae confirman que, tres meses antes, empezaron a preparar el terreno para evitar consecuencias penales

El temor del staff médico de Diego Armando Maradona por la posible muerte del ídolo se plasmó mucho antes de aquel fatídico 25 de noviembre de 2020 en el que finalmente el Diez falleció. Varios meses antes, y en reiteradas oportunidades, en el entorno conversaron sobre lo que podía llegar a pasar en el caso de que Diego muriera y cómo una autopsia forense desenmascararía el consumo de marihuana facilitado por parte del entorno. Incluso el propio Leopoldo Luque, neurocirujano a cargo del tratamiento del ídolo, envió un audio en el que habla de armar una historia clínica, incluyendo la estadía de Diego en México, porque “la puede quedar en cualquier momento”.

Por si acaso “las hijas se quieren tirar en mi contra, los papeles tienen que estar bien ordenados”, se cubrió insólitamente el médico, en un audio al que accedió Infobae.

El 14 de agosto, tres meses antes de su muerte, se registró una conversación de este tono entre Maximiliano Pomargo, asistente de Diego, que según testigos se encargaba de controlar sus teléfonos y filtrar llamados de familiares o amigos, y el neurocirujano Luque. El chat generó dos preguntas en los investigadores: ¿por qué los médicos y el entorno no podían evitar que “Charly” Ibáñez, primo de Rocío Oliva, prófugo por robo, le diera marihuana a Diego? Y segundo, ¿qué los llevó a conversar sobre una autopsia en un paciente que estaba vivo y, según ellos, en plena recuperación?

La conversación comienza así:

“Que le siga dando porro Charly que vamos a salir hasta en Billiken. Es peligroso para todos. Volamos todos”, le escribió Pomargo a Luque en relación a Ibáñez. “Hay que rajarlo. Esta semana tiene que volar”, le responde el médico, y remata la charla con un anticipo de lo que ellos creían que podía pasar y formaba parte de sus preocupaciones: “Eso autopsia si muere. Sabelo”.

Chats sobre una eventual autopsia a MaradonaChats sobre una eventual autopsia a Maradona

No era la primera vez que Luque se alarmaba por el uso de marihuana y sus posibles consecuencias legales en el caso de que Maradona muriese. Ese temor lo invadió en reiteradas oportunidades. Incluso se lo expresó a Maradona, como quedó plasmado en el audio revelado por el documental de Infobae “La muerte de Maradona: sus últimos días”, donde el médico cuenta una conversación que tuvo con el Diez:

“Lo agarré y le dije: “Escuchame, no podés mezclar boludeces, te podés morir. Si vos mezclás faso, alcohol y pastillas, te morís”.

El 25 de abril de 2020, exactamente siete meses antes del trágico final de Diego, Leopoldo Luque le envía un audio a Vanesa Morla, quien se encargaba de las finanzas en la casa de Diego, contándole que iba a preparar una historia clínica con todos los papeles bien ordenados porque, según expresa, “Diego la puede quedar en cualquier momento”.

“Voy a armar una historia clínica, bien armada. Necesito las fechas de todos los días que yo fui, desde la primera vez que fui y lo que hizo él en el medio también. Esa información. Potencialidades de muerte, él inminentes no tiene. Tiene una enfermedad crónica que es el alcoholismo, qué sé yo. Responsabilidad no me cabe, pero si se llega a tirar alguien, ponele la familia en mi contra, la hija, quien sea… los papeles tienen que estar bien ordenados. Ese es el punto. Me enviás eso el lunes y yo ya me pongo en campaña, armo todo”, dijo el neurocirujano.

Entorno: Maximiliano Pomargo y "Charly" Ibáñez, el supuesto nexo entre el Diez y el consumo de marihuana.Entorno: Maximiliano Pomargo y “Charly” Ibáñez, el supuesto nexo entre el Diez y el consumo de marihuana.

“Y lo que vamos a hacer firmar a Diego es un consentimiento donde se le explica el tratamiento, los pros y los contra y si está de acuerdo o no. Y él eso lo tiene que firmar. Que se firme que él es consciente de todo: que no debe tomar alcohol, de que eso le afecta, de lo que se le explica, que se le solicita salud mental y él no quiere. Todo”, cerró el diálogo Luque.

Exactamente un mes después, el 25 de mayo, el propio Luque intercambia mensajes con el supuesto kinesiólogo de Maradona, Nicolás Taffarel, que era el encargado de informarle al neurocirujano lo que pasaba en la casa: “El otro día le dije a Charly (Ibáñez) que era un peligro la mezcla (de alcohol, marihuana y pastillas) y que si le pasaba algo quién se hacía cargo. Porque si se muere le van a hacer una autopsia para ver qué le pasó”, escribió Taffarel. “Yo le voy a decir lo mismo”, cierra Luque.

Chats sobre el consumo de drogas en la casa donde estaba MaradonaChats sobre el consumo de drogas en la casa donde estaba Maradona

Uno de los investigadores de la causa razona ante la evidencia: “Por algún motivo que desconocemos todos estaban preocupados por la mala influencia de este personaje Charly, prófugo de la Justicia desde 2017 por robo a mano armada, pero nadie podía hacer nada para alejarlo de Diego. Todos estaban al tanto de que el cocktail que ingería Diego podía llevarlo a la muerte pero parecen solo comentarlo y no accionar inmediatamente”.

Finalmente, las pericias toxicológicas revelaron que Maradona no tenía rastros de alcohol o marihuana en el cuerpo al momento de su muerte.

Tanto los chats como los audios, incluidos en el expediente, formarán parte de las pruebas que los médicos especialistas en distintas disciplinas evaluarán en la junta médica que comenzará el próximo lunes 8 de marzo y que se extenderá, se estima, por unos 15 días.

Si bien esas conclusiones serán una prueba más dentro de la causa, serán fundamentales para avanzar en distintas cuestiones como los pedidos de declaraciones indagatorias y posibles pedidos de detención. Las próximas semanas serán claves en una causa que avanza velozmente: 400 páginas de los 17 cuerpos del expediente corresponden a conversaciones desgrabadas.

Enemigo íntimo: Luque y Maradona en una foto íntima.Enemigo íntimo: Luque y Maradona en una foto íntima.
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Un informe de la Fundación LED reveló que en 2020 hubo 141 casos de limitaciones a la libertad de expresión

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Se trata de casos por los que trabajadores, medios de prensa y ciudadanos en general han visto restringido su derecho a la libertad de expresión o al acceso a la información pública

La Fundación LED publicó su informe anual titulado “Limitaciones al ejercicio de la libertad de expresión”, y en la edición 2020 se reveló que el año pasado se registraron al menos 141 casos en los que trabajadores, medios de prensa y ciudadanos en general han visto restringido su derecho a la libertad de expresión o al acceso a la información pública.

“La pandemia de Covid-19 no ha sido solo un fenómeno epidemiológico, sino que por sus dimensiones se ha constituido en un factor disruptivo en las relaciones sociales, culturales y económicas, con impacto en la salud física y psicológica de las personas, cuyo alcance todavía es imposible de calcular”, comienza el informe al que accedió este medio.

En esa línea, la organización aseguró que “la comunicación social experimentó un cambio trascendental en la vida cotidiana sobre todo en los inicios de la pandemia. Los medios y plataformas digitales nunca han tenido como en la primera mitad del año 2020 un rol tan relevante en la articulación de las relaciones humanas; difundiendo la evolución de la crisis, las políticas sanitarias adoptadas, las medidas de prevención y las instrucciones para organizar a la sociedad fomentando estrategias compartidas por la comunidad internacional, intercambiando experiencias y acelerando la cooperación científica en busca de una cura”.

Respecto de los casos en los que se afectó la libertad de expresión, la Fundación los divide en siete categorías: 1 – Ataques, agresiones físicas, amenazas, intimidaciones institucionales a Periodistas o Medios de Comunicación; 2 – Periodistas encarcelados o privados de su libertad u hostigados judicialmente; 3 – Ataques y/o agresiones físicas a Periodistas; 4 – Amenazas o intimidaciones a Periodistas; 5 – Restricciones al Acceso a la Información Pública, Hechos de Censura; 6 – Ataques a instalaciones, antenas o plantas transmisoras de medios de comunicación; 7 – Denuncias y/o manifestaciones y/o Declaraciones de organismos nacionales e internacionales sobre la situación de la libertad de expresión en la República Argentina.

Los ataques a la libertad de expresión de las Categorías 1 y 4 son los que más se reiteranLos ataques a la libertad de expresión de las Categorías 1 y 4 son los que más se reiteran

El informe reveló que en 2020 hubo 34 casos de Categoría 1; 27 de Categoría 2; 13 de Categoría 3; 32 de Categoría 4; 17 de Categoría 5; 5 de Categoría 6; y 13 de Categoría 7.

En detalle, los autores del informe 2020 aseguraron que “el año del Covid-19, generó cambios sociales de gran magnitud que modificaron muchas de nuestras conductas personales, intrafamiliares, comunitarias. La centralidad y omnipresencia de internet para la comunicación brindó excelentes herramientas para morigerar los efectos negativos de la pandemia, pero también ha generado un fuerte debate en casi todas las latitudes sobre la influencia de internet en la profundización de aspectos nocivos como la desinformación o sobre la utilización de censura y monitoreo sobre la opinión de los ciudadanos a través de las redes sociales, entre otros aspectos que se plantearon riesgosos para el ejercicio pleno de los derechos civiles y las libertades ciudadanas”.

Fake news, infodemia, aislamiento social, ciberpatrullaje de redes sociales, censura, aplicaciones de trackeo de contagios impuestas desde los estados para el seguimiento de los ciudadanos afectados o en contacto con enfermos de Covid-19, fueron solo algunos de los temas que tomaron relevancia y que caracterizaron el debate público el año que pasó”, se resaltó.

En tanto, el informe explicó que “el impacto y la huella que cada uno de ellos ha dejado sobre la libertad de expresión, la libertad de circulación, el derecho de protesta, la libertad de pensamiento y opinión fue determinante y ha marcado un debate renovado en nuestro país sobre la necesidad de fortalecer la democracia con compromiso de todos y sin excepción”.

Más detalles de los ataques contra la libertad de expresión en los últimos añosMás detalles de los ataques contra la libertad de expresión en los últimos años

En Argentina en particular el ciberpatrullaje implementado por fuerzas de seguridad nacionales y provinciales y la creación de distintos organismos estatales destinados a regular contenidos en redes sociales, a través “observatorios de medios”, se constituyeron en los aspectos más negativos dejados por el año de la Pandemia sobre las libertades individuales. La creación de NODIO, un observatorio estatal en el ámbito de la defensoría del público, seguido por la implementación de un observatorio municipal en la Ciudad de Rosario para el seguimiento de contenidos digitales y una ley provincial que dio luz al observatorio de medios en la provincia de Santa Cruz son claros ejemplos de los intentos de regular contenidos de internet y monitorear la opinión ciudadana”, sostiene el trabajo realizado por la Fundación LED.

En ese sentido, los autores del texto destacaron que “en distintas provincias argentinas el ciberpatrullaje culminó con ciudadanos encarcelados por su opinión, como en la provincia de Misiones o periodistas multados por opinar sobre las medidas sanitarias, como en el caso de la localidad de Pichanal en la provincia de Jujuy y el del periodista Diego Masci condenado por publicar un video en su sitio web de una ex ministra provincial en San Luis, entre otros. También en la provincia de Formosa las restricciones para la ciudadanía y la prensa a expresarse fueron fuertemente limitadas. Muchas marchas de reclamo en distintas ciudades de la Patagonia terminaron con ciudadanos intimados, sufriendo maltrato policial o multas abultadas por circular sin permiso cuando expresaban su descontento”.

“Por otra parte, en un contexto particular, donde rigieron severas restricciones para la circulación, los trabajadores de prensa y los ciudadanos en general han visto alteradas y afectadas sus posibilidades de ejercer libremente su labor”, enfatizó el informe

Por otro lado, los autores aclararon que “muchos de los casos que se reportan en el informe, por su gravedad o por su alcance, han sido informados a los ámbitos internacionales correspondientes como la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (RELE-CIDH) o la Relatoría Especial sobre la promoción y protección del derecho a la Libertad de Opinión y de Expresión de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Entrado el presente año, uno de ellos ocupó la atención de la Fundación LED por las restricciones impuestas al ingreso a la provincia de Formosa a periodistas y medios de otros puntos del país y que ameritó una presentación ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, a fin de garantizar la libertad de prensa y restablecer la libertad de circulación e ingreso de los periodistas en dicha provincia”.

La Fundación LED (Libertad de Expresión + Democracia) es una organización no gubernamental, sin fines de lucro, que desde 2011 se dedica a proteger y difundir el derecho a la libertad de expresión y al seguimiento de las políticas públicas en materia de pauta publicitaria, acceso a la información y transparencia.

El informe completo:

La edición 2020 del Informe LED “Limitaciones al ejercicio de la libertad de expresión”, está integrada por un breve análisis del contexto que ha influido sobre el ejercicio de este derecho fundamental a lo largo del año. La información detallada de los casos que fueron analizados y registrados como limitaciones al ejercicio de la libertad de expresión durante el año 2020, se presenta en un capítulo dedicado a detallar de manera cronológica todos los hechos que llegan a conocimiento de la fundación, por los que trabajadores, medios de prensa y ciudadanos en general han visto restringido su derecho a la libertad de expresión o al acceso a la información pública.

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