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El crimen del ex secretario de Cristina: un extraño cofre y el misterio del cuarto asesino

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Fabián Gutiérrez fue asesinado el 2 de julio pasado. Por el caso hay tres jóvenes detenidos y procesados, pero creen que pudo haber más involucrados.

Un kilo de papas, medio de limones, un paquete chico de pan lactal y una botella de agua mineral. Fabián Gutiérrez entra al supermercado a las 19.28. Se cubre la nariz y la boca con un barbijo negro. Tiene una campera verde oscura con capucha, un jean negro y zapatillas marrones de trekking, indispensables para no patinar en las calles heladas de El Calafate , en Santa Cruz. Pasan solo tres minutos y ya está en la cola para pagar. Lo hace en efectivo, con billetes que guarda sueltos en el bolsillo delantero izquierdo del pantalón. Tres minutos más y ya está cruzando la calle hacia su camioneta. Es un jueves cualquiera y la temperatura es de cero grado. Nadie sabe que las cámaras del súper que lo filman con la compra serán sus últimas imágenes con vida; que en menos de 48 horas su cuerpo será hallado semioculto en la tierra helada de un barrio alejado y mucho menos que el joven que lo espera ahora mismo, sentado en su camioneta, será quien lo conduzca hacia una muerte feroz.

Fabian Gutierrez fue hallado sin vida el 4 julio. / Ahora Calafate

Fabian Gutierrez fue hallado sin vida el 4 julio. / Ahora Calafate

Gutiérrez sólo ha pasado una noche en la casa donde será atacado un rato más tarde. El miércoles 1º de Julio se había mudado a ese lugar luego de que se desocupara tras un alquiler. Estaba ansioso por la mudanza. Vivía con su hermana, su cuñado y sus sobrinos en una casa del barrio Aeropuerto Viejo pero ahora quería más privacidad, según le contó a Matías Lescano, uno de los tres amigos que lo habían ayudado a mudarse. El miércoles a la noche, ya instalado, cenó con ellos (Matías, Wilson y Kevin) y estuvieron juntos hasta la madrugada. Esa misma noche habló por teléfono con la última pareja estable que había tenido, Según le dijo Matías a la Policía, discutieron.

Su pareja era Mauro Francisco, un actor que meses antes había empezado a ser invitado a los programas de chimentos porque había roto su relación anterior con el conductor de radio y TV Oscar González Oro.

-¿Te acordás de lo que hablaron con Gutiérrez? ¿Te dijo si tenía miedo por algo?, le preguntó Clarín.

-No voy a hablar. Todo esto es un horror. No voy a decir nada de nada porque estoy de duelo-, contestó el actor, que está en Buenos Aires.

El plan para asaltar a Fabián Gutiérrez pudo haber comenzado ocho meses antes. Este año, cuando el ex secretario de Néstor y Cristina Kirchner llegó a El Calafate para hacer allí la cuarentena y se instaló en la casa de su hermana, hace poco más de dos meses, ya era un blanco móvil.

En 1995 fue secretario de Néstor y luego hombre de confianza de Cristina Kirchner

En 1995 fue secretario de Néstor y luego hombre de confianza de Cristina Kirchner

Fabián Gutiérrez

Facundo Zaeta -quien había conocido a Gutiérrez en Buenos Aires y ahora es quien lo esperaba a la salida del supermercado- cuenta que empezaron a escribirse por Telegram -es más privado que WhatsApp, explicó- y que él le enviaba fotos para incentivar futuros encuentros sexuales. Sin embargo, Zaeta dilataba esos encuentros.

Un cuaderno hallado en su casa tiene lo que fuentes de la investigación interpretan como un bosquejo básico de plan para el ataque y anotaciones a mano de una página impresa de la versión digital del diario Ámbito Financiero donde dice que Gutiérrez había sido procesado por lavar dinero de la corrupción. La publicación es del 4 de noviembre del año pasado. Cuando Facundo Zaeta hizo esas anotaciones en ese cuaderno -una pieza de tapas blandas con un paisaje montañoso, de espiral, marca América- alguien acababa de pensar una idea siniestra.

¿Fue a él a quien se le ocurrió, o a un tercero?

Cuaderno donde Facundo Zaeta empezó a anotar datos sobre Fabián Gutiérrez ocho meses antes del crimen.

Cuaderno donde Facundo Zaeta empezó a anotar datos sobre Fabián Gutiérrez ocho meses antes del crimen.

Otra vez declara Matías, el amigo con quien Gutiérrez compartía todo tipo de secretos: “El año pasado, en septiembre u octubre, nosotros estábamos justo en Buenos Aires. Me quedé tres días en el departamento de Fabián. Una noche vamos a una hamburguesería y me dice que tiene que contarme un secreto. Me empezó a mostrar en su celular que se escribía y hablaba con Facundo Zaeta, que le mandaba fotos y hablaban bastantes cosas. No sé si en el sentido de extorsionar, pero Facundo le decía que si alguien más se enteraba de que ellos se estaban escribiendo no iban a verse”.

Pocos días después de eso, Zaeta guarda en el cuaderno con la tapa del paisaje montañoso la nota periodística sobre su nuevo amigo. La que hablaba de lavado de dinero. Allí anota también algunas direcciones y los nombres de otras personas procesadas en la misma causa que Gutiérrez.

Lichess

Desde ese momento, los mensajes privados se incrementaron en número y en voltaje sexual, según cuenta en el expediente otro amigo de la víctima, Daniel Quiroz: “En enero o febrero de este año (2020) Fabián me empieza a contar las conversaciones que tenía con este chico y me empieza a mandar fotos. El lo llamaba El Chico o El Pibe porque este chico no quería que se supiera su nombre y apellido. Me manda fotos muy privadas y me dice que él las tenía que borrar de su celular para no tener problemas con su pareja. Yo le dije que me parecía un lindo pibe y quedó ahí. Después, en otros audios que me envía me comenta que estaba ansioso para que le entregaran la casa, porque este chico quería que se juntaran tres o cuatro días en la casa de Fabián para distraerse. Supongo que para tener sexo. Fabián estaba muy emocionado esperando para estar con este chico. Todo el tiempo me hablaba del “pendejo de 19”. Que estaba ansioso por la entrega de la casa para cocinarle, para estar solos, para que nadie supiera…”.

Cuando comenzó a seducir a Gutiérrez, Zaeta estaba de novio con Fiona Wyss, una celebridad en El Calafate desde que bailó en el Teatro Colón ante el ex presidente Macri, Angela Merkel y otros líderes mundiales durante el último encuentro del G20 en Buenos Aires. Fue la noche en que Macri lloró de la emoción.

Fiona y Facundo siguieron su relación hasta la noche del crimen: la preocupación principal de Facundo tras el asesinato era llamar a su novia a la madrugada para decirle que todo estaba bien y que no había ido a dormir con ella porque se había quedado hasta tarde con sus amigos. Lo que había estado haciendo, según el procesamiento del juez Carlos Narvarte, era golpear, torturar y matar al hombre al que había estado seduciendo desde fines del año pasado. El hombre que había buscado acelerar su mudanza porque estaba emocionado para poder encontrarse con él y que le había dicho a sus familiares y amigos que no lo molestaran porque iba a estar ocupado hasta el domingo.

La novia de Facundo Zaeta, Fiona Wyss. declaró por el crimen de Fabián Gutiérrez..

La novia de Facundo Zaeta, Fiona Wyss. declaró por el crimen de Fabián Gutiérrez..

Zaeta, hijo de una familia “notable” de El Calafate y nieto de un escribano que escrituró varias de las propiedades de Néstor y Cristina Kirchner, dice que el plan para asaltar a Gutiérrez le fue propuesto en un lavadero de autos por su amigo Facundo Gómez, con quien solía andar en moto por los alrededores de la villa turística. Con él se conocían desde chicos: habían hecho juntos toda la escuela secundaria.

El plan era sencillo pero a la vez inverosímil: Zaeta se haría invitar por Gutiérrez para un encuentro sexual, entraría, reduciría a la víctima y le taparía los ojos y luego entraría Gómez con otro cómplice para robar la “plata negra de la corrupción” (así lo escribieron en el cuaderno) que estaría escondida en la casa o en otro sitio que Gutiérrez les diría. Luego, todos se irían lo más campantes.

¿Y por qué Gutiérrez no los denunciaría? Porque como era “plata de la corrupción” no podría hacerlo porque hubiese quedado más expuesto de lo que estaba, dicen los jóvenes detenidos que razonaban entre ellos. ¿Sería realmente así?

Los acusados

De entrada, parece estar claro que la única forma de asaltar a Gutiérrez de ese modo y evitar ser denunciados era matando a la víctima. Con los hechos consumados, eso declara Zaeta, argumentando haber sido engañado en la ingenuidad de sus intenciones iniciales: “Gómez entró directamente a matarlo”, dice. Y dice algo más: que ese joven, tras el crimen, les dijo a él y al otro implicado -Pedro Monzón, novio de una prima de Gómez y empleado suyo en una agencia de autos- que se llevaran un televisor, un equipo de música y una caja de habanos.

¿Para qué necesitaba Gómez “simular” un robo llevándose electrodomésticos irrelevantes para ellos -ni Zaeta ni Gómez son chicos marginales y vivían con todas las comodidades- una vez que Gutiérrez estaba muerto?

Esa pregunta sobrevuela aún el expediente, además de un botín fantasma, de un jean que aparece y desaparece y de un extraño cofre manchado con sangre.

El jean fue visto por Matías y Wilson cuando fueron a la casa de Gutiérrez para ver por qué su amigo no les contestaba el teléfono, el viernes al mediodía, unas 12 horas después del asesinato. Allí dicen que rodean la casa tratando de mirar hacia adentro, que tiran piedras al techo para ver si Fabián los escuchaba y que ven la camioneta sucia con barro y con el espejo retrovisor izquierdo (del lado del conductor) roto. En la cabina ven un jean negro con “una pierna normal y la otra dada vuelta”, como si se lo hubieran sacado de apuro.

De allí van a un gimnasio y vuelven un rato después con un tercer amigo. Vuelven a mirar en la camioneta, abren la puerta del acompañante esta vez -dicen que estaba sin traba y que la vez anterior no se dieron cuenta- y ven que el jean negro… ya no está. La familia de Gutiérrez y la Policía llegaron recién 40 minutos después de eso.

Monzón declara que el jean lo había llevado él y que luego fue a sacarlo de la escena del crimen porque tenía sus huellas. Apenas unas horas antes, él y los otros acusados habían salido de allí vestidos con ropa de Fabián Gutiérrez que sacaron de sus placares para lucir diferentes a como habían llegado, por si alguien los hubiera visto. Si realmente él volvió a sacar el pantalón de la camioneta, es un extraño regreso al lugar de donde todos dijeron que querían irse rápidamente tras el crimen.

Matías declara algo más: que en la parte trasera de la camioneta había una alfombra y un cofre “como de adorno”, junto a la campera de la víctima -la misma que había usado en el supermercado- manchada de sangre, lo mismo que el cofre y “cajas”. Aún es un enigma qué contenía ese cofre y si lo cargaron los asesinos junto al cuerpo de Gutiérrez o ya estaba allí. ¿Había efectivo guardado, el famoso “dinero negro” que buscaban los asesinos? ¿Lo pusieron ellos junto con las cosas que llevaron a la cabaña para simular un robo común o la víctima andaba con ese cofre en la camioneta por todas partes?

Los otros misterios son los del cuerpo y el botín. Cuando se quiebran ante la Policía, dos de los jóvenes dicen que dejaron el cuerpo en una cabaña y, junto a él, los 90.000 pesos (o dólares, según quien lo cuente) que Zaeta le había robado a Gutiérrez apenas entró a la casa donde la víctima acababa de mudarse. Pero el cuerpo no estaba donde dijeron los asesinos sino semienterrado a pocos metros de allí. Y la plata no estaba en ningún lado.

Es en base a todos estos indicios que algunos investigadores creen que podría haber un cuarto implicado en el crimen que volvió a los sitios clave después de que se fueron Zaeta, Gómez y Monzón, o incluso que participó con ellos en algunas de las instancias previas. ¿Fue él quién trató de enterrar el cuerpo o ayudó a hacerlo y quien se llevó el botín?

Hay otro punto en la secuencia criminal de esa noche que queda oscuro y casi elimina la idea de que lo que planificaron fue un asalto sin intenciones de matar. Después de ser reducido por Zaeta y cuando ya Gómez y Monzón habían entrado a la casa para buscar el “tesoro escondido”, Gutiérrez consigue zafar, se pone de pie y corre hasta un baño de la planta baja, donde logra encerrarse.

En ese punto pudo terminar todo y los ladrones pudieron haber escapado convencidos de que Gutiérrez no los denunciaría porque ya le habían robado dinero y era plata “negra”, como ellos decían. Sin embargo, los ladrones van sobre la víctima otra vez, derriban la puerta del baño y se ensañan con Gutiérrez torturándolo, ahorcándolo con un cable y una venda deportiva y finalmente atacándolo con un puñal y aplastando su cabeza con una piedra. Eran una jauría sobre un cordero indefenso.

Todo parece indicar que lo único que querían era torturarlo para sacarle información y finalmente matarlo, como lo hicieron sin contemplaciones.

La autopsia de Fabián Gutiérrez

Si fue así, y Gómez realmente fue la voz cantante, no está claro si el asalto se transformó en la ira inexplicable de chicos cegados por la droga o si el plan para matarlo tenía otras motivaciones y el asalto fue sólo una excusa.

Es inexplicable que, cuando Zaeta ya estaba en la casa con Gutiérrez dominado –”apenas entré le pegué dos golpes en la mandíbula porque practico boxeo y lo desmayé”, contó él mismo-, luego llamara a Gómez y Monzón y, en lugar de abrirles la puerta, los hiciera entrar por una ventana con mosquitero tras romper esta tela metálica con un cuchillo.

Sólo se explica si estaban montando la escena de un robo ya con la idea de matarlo. En esta hipótesis encaja también perfectamente que se llevaran tras el asesinato un televisor, un equipo de audio y una caja de habanos, de escaso valor para chicos de familias sin privaciones como ellos.

En el expediente aparece de costado un dato inquietante. Repasando todas las declaraciones, se ve que los tres jóvenes que están de la casa de Fabián Gutiérrez hablan por teléfono y envían mensajes de textos y audios a personas que están afuera. Se están comunicando con el exterior mientras torturan a Gutiérrez. Zaeta, incluso, obliga a la víctima a darle la clave de su iPhone con carcasa roja, y utiliza también este teléfono mientras está en la escena del crimen.

Zaeta quedó preso en la Comisaría Primera de El Calafate donde sus padres le llevan comida casera todos los días. Sus abogados debieron presentar una queja ante el juez porque el chico no puede desayunar: por alguna razón de seguridad interna, los policías de la seccional no le permiten recibir galletitas empaquetadas.

Asesinato de Fabián Gutierrez

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Denunció a su psicóloga por acoso sexual y amenazas: “Más mala te ponés, más me gustás”, le decía por whatsapp

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Agostina Anido llevó a la Justicia los audios y mensajes de Noelia Zeoli, terapeuta de Villa Ballester.

Una vecina de San Isidro denunció a la psicóloga con la que tomaba sesiones de terapia de haber sufrido acoso sexualextorsión y amenazas de muerte.

Agostina Anido (25), quien denuncia ser hostigada y perseguida por Noelia Zeoli (35), vecina de Villa Ballester (San Martín), hizo público el calvario que viene atravesando desde hace unos meses, cuando la profesional de la salud mental comenzó a mostrar comportamientos extraños que derivaron en el distanciamiento de su paciente.

“Era muy agresiva, invasiva y controladora. Me llamaba a cualquier hora y me exigía que le diga dónde estaba y qué estaba haciendo. También me mandó fotos y videos obscenos, y audios subidos de tono“, le contó la joven a la agencia de noticias NA. “En una de las sesiones por Zoom, vi que tenía 56 fotos mías guardadas en su computadora que sacó de mis redes sociales”, agregó.

Quiero cogerte ya, no doy más. Más mala te ponés, más me rechazás y más me gustás. Me podés”, se escucha en uno de los mensajes de voz difundidos, que habría sido enviado por Zeoli.

Miedo. Agostina hizo el caso público. Fue una de las amenazadas.

Miedo. Agostina hizo el caso público. Fue una de las amenazadas.

Esas circunstancias fueron motivo suficiente para que Anido resolviera dar por finalizadas las sesiones al cabo de aproximadamente cinco meses, sin tener conocimiento que la reacción de la psicóloga sería aún más hostil.

Te vamos a cagar a tiros, pedazo de prostituta. Sos una puta de mierda que se coge mil tipos, una basura. Chorra, hija de puta. Devolveme las cosas o te pego 30.000 tiros y me importa un bledo todo. Negra de mierda, cornuda por tu novio, pelotuda”, se oye en otro de los audios.

“Enloqueció. Tuvimos una conversación teléfonica y agredió a mi mamá y a mí. La bloqueé de todas las redes y comenzaron las amenazas y extorsiones. Decía que si yo no le daba plata, iba a publicar fotos íntimas mías y con mi ex pareja en redes sociales. Se apareció varias veces en mi domicilio con un cuchillo“, relató la ahora ex paciente.

Denuncia. Una de los testimonios de las víctimas.

Denuncia. Una de los testimonios de las víctimas.

Zeoli, quien también sería docente en una escuela secundaria, posee un perfil de Facebook denominado ‘Lic Psicóloga Noelia Lugones Diaz‘, el nombre que utiliza en la esfera digital. En su foto de portada especifica el número de su matrícula y anuncia tener “consultorios en Capital y Provincia”.

Desde esa red social, la mujer abrió fuego contra su denunciante y su abogado. “Agostina Anido es una asesina revienta puertas de las casas porque trabaja con Saker Omar Abel, un penalista que es mafioso. Sacan narcos de la cárcel en combinación con fiscales tránfugas. El ministro Berni ya lo sabe”, escribió.

“Es muy triste y lamentable todo lo que me está pasando. La última vez que me llamó, me dejó mensajes en el contestador diciéndome que iba a mandar un sicario para matarme y dejarme en una bolsa. Cuando vuelvo de trabajar vengo con miedo, miro para todos lados porque temo que se me aparezca. Todos los días es una incertidumbre, tengo miedo de que me mate. Ya no sé que más hacer”, se lamentó Agostina, quien también precisó que su hermana de 16 años fue amenazada.

Charla. La psicóloga amenazó a Agostina, Lucía y Ailén.

Charla. La psicóloga amenazó a Agostina, Lucía y Ailén.

Si bien actualmente el caso está a cargo de la Fiscalía Oeste de Vicente López y del Juzgado de San Isidro, Anido reveló que ni en la Comisaría de la Mujer de Olivos ni en la de Munro quisieron tomarle la correspondiente denuncia por tratarse de un “asunto de pares, porque ella es mujer”, según contó en diálogo con El Nueve. Finalmente, en Carapachay sí consiguió asentar el episodio.

“No sé hasta qué punto es cierto que tiene una matrícula de psicóloga”, enfatizó la joven, quien conoció a Zeoli cuando eran compañeras de facultad, hasta hace un tiempo, durante la cursada de la carrera de Turismo en la Universidad de San Martín. Fue en ese momento cuando decidió iniciar terapia con ella, tras tomar conocimiento de que ejercía como trabajadora de la salud mental.

Con la viralización del caso, que tuvo mucha relevancia a través de Facebook e Instagram, también se conocieron dos casos más de mujeres amenazadas por la presunta profesional. “Ella pensaba que por culpa mía y del chico con el que salía, Agostina se alejó”, deslizó Aylén, una de las chicas que también se animó a hablar.

Captura. Las jóvenes compartieron los mensajes que la psicóloga les envió.

Captura. Las jóvenes compartieron los mensajes que la psicóloga les envió.

“Amenaza todo el tiempo y me manda fotos del supuesto sicario que nos va a matar. La psicóloga me mandó una solicitud por Facebook y me invitó a participar en un programa de radio, yo no era paciente ni la conozco. Al principio me habló de buena manera, amable. Después me empezó a hacer planteos como si fuera una pareja”, añadió Lucía, otra de las pibas que fue víctima de Zeoli.

“Me empezó a decir que yo le gustaba y que se excitaba con mi voz.  Me mandó un montón de audios y videos sexuales. Cuando la rechazo, me empezó a decir que me había mandado Agostina, y yo a Agostina no la conozco. Me empezó a insultar y a decir que yo era cómplice de un robo“, concluyó la joven.

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En cuatro días estranguló al perro de su vecina, lo colgó de un alambrado y mató a un joven con su auto

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El imputado es Víctor Ramón Viera Chaparro, de Malvinas Argentinas, que sigue libre. Lo escracharon frente a su casa.

Villa Palmira, uno de los barrios más populosos de Los Polvorines, se encuentra en el centro de atención de todo Malvinas Argentinas. Allí Víctor Ramón Viera Chaparro, uno de sus vecinos, cometió dos actos que generaron indignación y repudio entre la gente.

Primero ahorcó hasta la muerte al perro de su vecina para luego dejarlo colgado en un alambrado y, cuatro días más tarde, embistió con su auto la moto que manejaba Franco Arce, un chico de 19 años que falleció por esa colisión. Pese a la gravedad de los hechos, continúa en libertad.

El episodio con el can ocurrió el pasado viernes 26 de marzo, cerca de las 10.30 de la mañana. En ese entonces, Tyson, la mascota de Magalí Montoya (20), se cruzó con Viera Chaparro y su caniche, quienes pasaban por el frente de la vivienda de la joven.

Viera Chaparro habló con la joven dueña del animal desde adentro de su terreno.

Viera Chaparro habló con la joven dueña del animal desde adentro de su terreno.

“Mi mamá lo había sacado para que haga sus necesidades. Le fue a ladrar al perro del vecino y le pegó. Entonces, el hombre se le tiró arriba, los separó revoleando el suyo y se quedó agarrándolo del lomo al mío y preguntando de quién era. Un vecino le dijo que era de mi casa y que espere, que nos iba a llamar”, cuenta la chica, estudiante de la carrera de magisterio.

Lo que aconteció luego fue un acto tan abominable como bárbaro y monstruoso porque Viera Chaparro (54) le pidió a esa persona que le alcanzara la correa con la que había sacado a pasear a su mascota y comenzó a ahorcar a Tyson hasta acabar con su vida. “Lo mató y después lo colgó en un alambrado que está a tres metros del portón de mi casa. El otro vecino se la dio porque pensó que solamente iba a atarlo”, recuerda con dolor y pesar Magalí.

Tras dejar el cuerpo allí, el hombre -que es de nacionalidad paraguaya- se marchó a su domicilio y no volvió a asomarse hasta las cinco de la tarde, cuando Montoya volvió a exigirle explicaciones.

Recuerdo. Magalí sigue muy triste por la muerte de su fiel compañero.

Recuerdo. Magalí sigue muy triste por la muerte de su fiel compañero.

“Cuando encontré así a Tyson tuve una crisis. Fui a parar a la guardia del hospital Carrillo, que tiene servicio de psiquiatría. Después, su sobrina fue a buscar la correa y me acerqué hasta la casa de Viera Chaparro, pero no salió”, detalla la dueña del animal asesinado.

Sí lo hizo más tarde, cuando Magalí y una amiga -que filmó parte de ese encuentro- regresaron por las pertinentes explicaciones. “¿Por qué lo mataste?, no hacía falta que lo hicieras. Era como mi hijo, yo no haría esa maldad”, le dijo la joven en el mencionado encuentro.

“A mí me atacó. Te digo de verdad, estoy arrepentido. No entiendo cómo lo hice ni cómo pude llegar a eso“, respondió el hombre desde el interior de su terreno y reja de por medio.

Arce. Franco circulaba en moto cuando fue embestido por el auto que conducía Viera Chaparro.

Arce. Franco circulaba en moto cuando fue embestido por el auto que conducía Viera Chaparro.

La chica y su familia se acercaron hasta la comisaría de Los Polvorines para radicar la denuncia correspondiente pero se llevaron una sorpresa al intentarlo porque Viera Chaparro ya había denunciado -fraudulentamente- al padre de la joven por amenazas y lesiones. “Era todo mentira porque mi papá estuvo trabajando todo el día. Jamás lo amenazó”, asevera.

El caso tomó tanta relevancia a nivel regional que la Comuna, a través del área de Atención a la Víctima del Observatorio de Seguridad, intervino con el pertinente asesoramiento y acompañamiento en relación a la implementación y aplicación de la Ley de Maltrato Animal.

“Hicimos una presentación en la Fiscalía y estamos representando a la víctima. Nuestro equipo de Zoonosis fue a verificar el hecho. Hubo que desenterrar al animal para constatar con el médico veterinario las heridas y laceraciones que tenía el can en el cuello producto de la forma en que lo mataron. Está todo en plena investigación en la UFI 23 de Malvinas Argentinas“, revela Jorge Cancio, subsecretario de Seguridad local. “Me ayudaron un montón”, asiente Montoya.

Marcha. Familiares y amigos del joven de 19 años marcharon pidiendo Justicia.

Marcha. Familiares y amigos del joven de 19 años marcharon pidiendo Justicia.

Cuatro días después de ese aberrante hecho, Viera Chaparro llegó más lejos y cometió un delito: atropelló y le causó la muerte a Franco Arce, un joven de 19 años que transitaba en moto por la avenida San Martín, en el límite con Tigre.

El 30 de marzo a las 17 y a bordo de un Nissan Versa de color blanco, el asesino de Tyson embistió al joven en la intersección de la mencionada arteria con la calle Gabriela Mistral.

El momento de ese fatídico hecho quedó registrado por una de las cámaras del lugar, que dan cuenta de la extraña maniobra que el hombre realizó cuando Arce se disponía a doblar. Tras el choque, el joven falleció en el lugar mientras aguardaba por la llegada de la ambulancia.

“Primero pensé que fue un accidente y después vi la negligencia que hizo. Por la forma en la que se cruzó, mi hijo no tuvo tiempo de frenar. Le pegó de costado a la moto y Franco salió volando. Terminó en el asfalto con la cabeza rota, por más que tenía casco”,expresó Ricardo Arce en diálogo con Crónica TV.

Y luego, se explayó: “Este hombre no tiene valor por la vida. Con lo que le hizo a la chica, mostró el tipo de persona que es. ¡Miren lo que provocó!”.

Lógicamente, tras conocerse el episodio que culminó con la vida de Franco Arce, sus familiares, amigos y allegados marcharon por las calles del distrito exigiendo Justicia. El reclamo, incluso, llegó hasta el domicilio de Viera Chaparro. Intervino la UFI 4 de San Martín, a cargo del fiscal Moreno.

“Informamos a la fiscalía de las causas contra el imputado para que se acumulen y traten en conjunto dado que su comportamiento violento no es un hecho aislado“, señalan desde la subsecretaría de Seguridad malvinense, que también dio cuenta que en otra oportunidad el acusado le quebró una pata a un gato de otro vecino de un piedrazo.

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Desapareció con $ 1.300.000 de una cadena de empanadas del GBA y abrió una pollería en Tandil

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Trabajaba como recaudador de la empresa y lo acusan de llevarse la plata de doce sucursales. Estuvo prófugo tres meses.

Era recaudador de una cadena de empanadas. En enero desapareció con 1.300.000 pesos de doce sucursales. Lo buscaron durante tres meses hasta que lo encontraron en Tandil, donde había abierto una pollería.

El detenido es un joven de 23 años, identificado como Agustín Medrano, que estaba prófugo desde el 18 de enero acusado de haberse llevado la recaudación de doce locales de la cadena “Sabores Express”.

La detención de Medrano fue concretada el viernes por detectives de la Subdelegación Departamental de Investigaciones (sub DDI) de Pilar, con apoyo de la Policía de Tandil, según informaron fuentes judiciales y policiales a Télam.

La causa comenzó con la denuncia del propietario de las casas de empanadas “Sabores Express”, ubicada en la calle Pedro Lagrave entre Rivadavia e Ituzaingó, en el centro de Pilar, a metros de la terminal de ómnibus y a una cuadra de la municipalidad y a dos de la comisaría y las fiscalías.

Detuvieron a un estafador que se llevó 1.300.000 pesos de una cadena de empanadas y se puso una pollería en Tandil.

Detuvieron a un estafador que se llevó 1.300.000 pesos de una cadena de empanadas y se puso una pollería en Tandil.

El comerciante contó que el día anterior, y como era habitual, Medrano había pasado a retirar por el local la recaudación semanal, unos 230.000 pesos que estaban guardados en la caja fuerte, de la que él tenía la clave por ser un empleado administrativo de confianza.

El problema fue que luego descubrió que el dinero no había sido llevado a su destino, las oficinas centrales de la firma, y cuando consultó con los responsables de los otros locales de la misma cadena por donde Medrano también pasaba a juntar el dinero, se dieron cuenta de que el empleado había hecho lo mismo en doce sucursales.

Aparte de Pilar, también había pasado por los locales de San Isidro, Vicente López, San Martín y Lomas de Zamora, entre otras, y en todos los locales “quedó grabado por las cámaras de seguridad, sacando el dinero de las cajas de seguridad”, según dijo uno de los investigadores.

Un botín suculento

En total, ese fin de semana de enero, Medrano retiró 1.300.000 pesos de las recaudaciones y desapareció, según consta en la causa.

El mismo denunciante contó que lo fueron a buscar a su casa y allí el propietario del lugar les contó que Medrano era inquilino y que el día anterior se había mudado y no le dijo cuál era su destino.

A partir de la denuncia, la causa recayó en el fiscal Andrés Quintana, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) Nº 2 de Pilar, quien de inmediato convocó a la Sub DDI local para localizar al presunto estafador.

Luego de trabajar casi tres meses sin encontrar ningún rastro del sospechoso, los agentes de la sub DDI siguieron una pista hasta Tandil, donde el viernes primero allanaron la casa de un familiar, ubicada en Mitre al 1500 de esa ciudad, y luego otro en 14 de Julio al 1400, donde lo detuvieron.

Detuvieron a un estafador que se llevó 1.300.000 pesos de una cadena de empanadas y se puso una pollería en Tandil.

Detuvieron a un estafador que se llevó 1.300.000 pesos de una cadena de empanadas y se puso una pollería en Tandil.

En los allanamientos, la Policía le secuestró a Medrano un celular marca Xiaomi, 9.770 pesos y la ropa que llevaba y con la que quedó grabado por cámaras de seguridad el día que se llevó las recaudaciones de las casas de empanadas.

Además, los investigadores determinaron que con el dinero de la estafa, Medrano había abierto en Tandil una pollería.

A pedido del fiscal Quintana y por orden del juez de Garantías Nº 7 de Pilar, Walter Saettone, Medrano quedó detenido imputado de “defraudación por administración fraudulenta“.

Ese delito prevé una pena de un mes a seis años de prisión para quien “tuviera a su cargo el manejo, la administración o el cuidado de bienes o intereses pecuniarios ajenos, y con el fin de procurar para sí o para un tercero un lucro indebido o para causar daño, violando sus deberes perjudicare los intereses confiados u obligare abusivamente al titular de éstos“.

Fuentes judiciales indicaron que Medrano fue indagado el viernes por el fiscal Quintana, pero se negó a declarar y continuaba detenido.

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