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Duelo en el deporte argentino: murió Jorge Cupeiro, una leyenda del automovilismo

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El Gallego, que sufría una dura enfermedad, fue referente de los años sesenta. Integró la Misión Argentina que hizo historia con los Torino en Nürburgring. Además, condujo el legendario Chevytú, uno de los autos que cambió la historia del Turismo Carretera

El automovilismo argentino está de luto. Hoy falleció Jorge Cupeiro, uno de los mejores pilotos de la década del sesenta. El Gallego sufría una dura enfermedad y tenía 83 años. Fue uno de los mejores pilotos de su época donde logró 41 victorias en todas las categorías que corrió, entre ellas el Turismo Carretera donde corrió el mítico Chevytú, uno de los autos que cambió la historia de la categoría. También integró la Misión Argentina con los Torino en Nürburgring.

Nació el 15 de octubre de 1937 en la Ciudad de Buenos Aires. Empezó corriendo en motos, donde entre los 18 a los 23 años compitió en las cilindradas 50 cm3, 250 cm3 y 350 cm3 en nuestro país y en Chile. Disputó más de 300 carreras y saltaba de una cilindraba a la otra. Los domingos podía llegar a correr en hasta cinco categorías y muchas marcas, NSU, Gilera, Guzzi, Aermacchi y Honda, por nombrar algunas.

Pero transcendió en el automovilismo donde su padrino deportivo fue otra gloria del automovilismo argentino, José Froilán González. Pepe lo vio y le confió un auto de Mecánica Argentina F1 que era un chasis Maserati 4CLT al que le había colocado un Chevrolet 6. Fue en 1963 que debutó (2º) con ese monoposto, en un circuito formado por una recta con dos retomes de la costanera de Santa Fe. En su evolución del motor utilizado llegó a dar 255 HP en el banco de pruebas y en la segunda carrera ganó en el circuito de Esperanza.

Luego Froilán fue por más y resultó clave para otro paso donde Cupeiro fue protagonista. Saltó a la fama por manejar el Chevrolet Súper Nova que se lo conoció como Chevytú y cambió para siempre la historia del TC. Ese auto lo importó González de los Estados Unidos. Debutó en 1964 en una carrera en el Autódromo de Buenos Aires donde abandonó por fallas mecánicas. No obstante ello, en 1965 logró nueve victorias y le peleó el título a los por entonces imbatibles Hermanos Emiliozzi (Ford), que lo superaron en la última fecha. En 1966 hubo otros tres triunfos.

El Chevytú era un Chevrolet Nova de origen Americano. En su aspecto exterior era una especie de Chevrolet 400 -que ya se armaba en nuestro país- pero sedan 2 puertas y del tipo compacto, sin chasis. Sin nafta ni tripulación pesaba 1.279 kilos, por lo que había que lastrarlo para que llegara al peso mínimo de la categoría. Su carrocería fue trabajada, en especial en el capot totalmente en aluminio y tuvo modificaciones en la trompa y la cola. El motor era de 6 cilindros en línea con 3.880 cm3 de cilindrada y una potencia original de 140 caballos y que fue llevada a los 230 HP.

Fue tal la revolución que generó el Chevytú que hubo gente que le tiró piedras porque representó el principio del fin de las cupecitas en el TC. Si bien antes el Ford Falcon hizo su ingreso, con el éxito del auto de Cupeiro se promovió una renovación del parque en el TC que en los años siguientes tuvo a los coches que se conocen hoy: al modelo del Óvalo se sumaron el cupé Chevy de Chevrolet, el Torino 380W y el Dodge GTX.

Cupeiro a bordo del Chevitú de TC.Cupeiro a bordo del Chevitú de TC.

Gracias a su buena faena, Cupeiro luego fue seleccionado para la Escudería Automundo de Fórmula 3. Era un equipo argentino que participó en Europa en 1966. Tuvo la chance de poder correr en la Fórmula 1, aunque el ambiente no le gustó y por eso decidió volverse a la Argentina.

En el automovilismo local, además del TC, corrió en las categorías Turismo estándar, Anexo J, Turismo mejorado, Mecánica Argentina F1 y Sport prototipos. En esta última participó, pero en el Campeonato Mundial de Endurance que corrió los 1.000 Kilómetros de Buenos Aires, en el circuito capitalino. En 1970 fue sexto junto al sueco Ronnie Peterson a bordo de un Lola T70. Al año siguiente la dupla se repitió y resultaron 12º con un Lola T212. Con un coche similar, en 1972 abandonó, pero corriendo con el belga Hughes de Fierlandt.

Aunque otro hito suyo fue la participación de la Misión Argentina que descolló en Nurburgring en 1969. Fue aquella patriada con los Torino y el equipo cuyo director fue Juan Manuel Fangio y el responsable técnico Oreste Berta. Fue con el auto Nº 2 y compartió la butaca con Gastón Perkins y Eduardo Rodríguez Canedo. Lideró gran parte de la competencia, debiendo abandonar por despiste. El auto Nº 3 fue el que terminó la carrera y se lució porque fue el que más vueltas dio y podría haber ganado de no ser por una penalización por hacer una reparación en un lugar prohibido.

Facebook "La Misión Argentina". Facebook “La Misión Argentina”.

Se destacó por su versatilidad. Sus 41 triunfos entre 1960 y 1973 y señalan su ductilidad en cuanto a marcas y categorías corridas. Tres en Turismo Standard (NSU,Alfa Romeo), nueve en Turismo Anexo “J” (Alfa Romeo, Porche, Jaguar, Torino), una en Sport (Jaguar), cuatro en Turismo Mejorado (Alfa Romeo, Fiat 1500), cuatro en Mecánica Argentina F1 (Maserati-Chevrolet, Trueno-Chevrolet), quince en Turismo Carretera (Chevitú, Liebre III-Chevrolet, Chevrolet 400), cinco en Sport Prototipos (Martos-Chevrolet, Baufer-Chevrolet).

Su estilo de manejo era cerebral, pulido, de frenada y rebaje justos, sin arrebatos temperamentales. Daba la sensación de que manejaba muy cómodo viajando a 240 Km/hora.

Se retiró de forma regular en una carrera del TC en Olavarría en 1973. Fue con un Dodge GTX y abandonó luego de chocar por la rotura de un neumático. Y en 1982, con 45 años, volvió de forma esporádica en el flamante Club Argentino de Pilotos, que fue una apuesta que hizo con Pairetti. Ambos importaron una veintena de Datsun 280 ZX. El Gallego ya estaba metido en un negocio donde le fue muy bien y fue pionero de alguna forma.

Es que fuera de las pistas se dedicó a la importación y comercialización de autos. Según informa el sitio Autoblog en los años sesenta, fue el primer importador de Honda en la Argentina. Y, poco después, inventó el negocio de la venta de coches exóticos: deportivos, lujosos, carísimos, inalcanzables. La agencia de Cupeiro en Libertador llamó la atención durante muchos años.

Su fallecimiento golpeó fuerte al automovilismo argentino porque formó parte de una época dorada. Entre 1965 y 1975 este deporte a nivel nacional vivió su periodo de mayor crecimiento con categorías de primer nivel internacional como el Sport Prototipos y la F1 Mecánica Argentina. También por la inauguración de autódromos. El Gallego fue uno de los referentes de la época como Dante EmiliozziEduardo Copello, Héctor Gradassi, Carlos Pairetti, Gastón Perkins, Juan Manuel Bordeu, Jorge Ternengo y Luis Rubén Di Palma, todas leyendas que hicieron historia.

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Nadia Podoroska: “Siento que mi carrera recién empieza”

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A los 23 años, la tenista rosarina enfrenta un 2021 lleno de desafíos. En una entrevista a fondo, habla de su cambio de mentalidad, el control de la frustración y su espíritu competitivo.

La vida de Nadia Podoroska cambió en el otoño europeo de 2020. El giro se dio en París, entre septiembre y octubre, en un Abierto de Tenis de Roland Garros que empezó con demora a causa de la pandemia. Ella arrancó por la qualy, el derecho de piso que deben pagar los jugadores que ocupan los vagones traseros del ranking. Ganó sus tres partidos sin perder un set y clasificó al cuadro principal. Una argentina allí, en el polvo de ladrillo francés, por primera vez en seis años.

Los triunfos siguieron, cada vez más resonantes. Su historia de lucha y sacrificio empezó a ganar espacio en los medios y en el interés del público. La victoria ante la ucraniana Elina Svitolina, quinta jugadora del mundo y tercera favorita del torneo, la llevó a las semifinales. Desde Paola Suárez en Wimbledon 2004, ninguna argentina había llegado tan lejos en un torneo de Grand Slam.

La derrota ante la polaca Iga Świątek fue apenas un detalle. La vida de Nadia ya era otra. Aunque quizás lo correcto sea decir que el cambio había empezado a producirse mucho antes, en silencio y en la intimidad, y que la explosión en Roland Garros sólo fue un despertar para los demás.

“Fue un año inolvidable”, le dice Nadia a Viva, desde Alicante, España, mientras se prepara para una temporada durísima que incluye jugar el Abierto de Australia y su participación en los Juegos Olímpicos de Tokio. Las estadísticas le dan la razón. Ganó el 80% de los partidos. Conquistó tres torneos. Trepó del puesto 255 del ranking al 47. Es la número uno de Argentina. La Asociación Femenina de Tenis (WTA) la eligió como la revelación 2020. Pero detrás de estos logros hay una larga historia de trabajo, dedicación, lesiones superadas y un cambio total de mentalidad.

Nadia, rosarina, se enamoró del tenis a los 5 años, cuando empezó a tomar clases en el Club Atlético Fisherton. Su profesor la veía tan entusiasmada que siempre le exigía un poco más y la ponía a pelotear con alumnos mayores. “¡Me imaginaba jugando contra las hermanas Williams!”, recuerda Nadia. A los 14 tomó su primera decisión importante: dejar el colegio presencial para dedicarse de lleno al tenis.

En el tenis no podés planificar ni todo te sale como vos querés. Y eso a veces es muy frustrante.

Nadia Podoroska

“Al principio, a mi familia le sonó raro que quisiera dejar la escuela. ¡Encima para jugar al tenis! ¡Todo un acontecimiento! Pero mis padres me veían tan convencida, veían el compromiso de mi entrenador de ese entonces (Carlos Rampello), que dijeron: ‘Está bien, hacelo’. Empecé a entrenar doble turno e hice mi primer viaje a Europa, donde estuve dos meses. Un conocido de mi entrenador me apoyó económicamente y ahí pude empezar a viajar, a competir, a ganar algunos puntos en el ranking. De a poco fui mejorando en el chart. Esta persona me bancó cuatro años de mi carrera, hasta 2016. Sin eso yo no hubiese podido despegar y no me hubiese conocido nadie”, revela.

La Nadia adolescente estaba comprometida con su vocación y era competitiva y exigente a la hora de pisar la cancha. Virtudes que pronto le trajeron consecuencias, porque el cuerpo le empezó a pasar facturas.

A los 13 años arrancó con lesiones en los huesos provocadas por el esfuerzo o por movimientos mal hechos: “Son fracturas por estrés o edemas óseos. Te lastimás por pegarle a la pelota reiteradamente, por ejemplo. Como que te vas desgastando y la recuperación lleva meses”.

La primera lesión fue en el codo derecho debido a un cambio de raqueta. Al año y medio, otra en el metatarso del pie izquierdo por unas plantillas nuevas. Y la peor le llegó a los 19: “Fue en la cadera izquierda, la más inhabilitante, la que más dudas trajo. Los médicos me dijeron: ‘Tenés una lesión complicada, vas a tener que aprender a jugar con dolor. No se te va a ir nunca’. Pero jugar así se me complicaba. Lo intenté durante cuatro meses y dolía. Me angustié muchísimo no sólo por eso sino también por la incertidumbre de no saber cuánto me iba a llevar la recuperación ni cuándo iba a volver a jugar… Yo soy una persona muy estructurada: me decís lo que tengo que hacer y lo hago. Pero acá no había certezas. Esa lesión de la cadera me trajo otra en la muñeca derecha. Así que fueron ocho meses sin competir. Muy duro”, recuerda.

Nadia Podoroska, en acción. La tenista 1 de Argentina se prepara para jugar el Abierto de Australia, en febrero.

Nadia Podoroska, en acción. La tenista 1 de Argentina se prepara para jugar el Abierto de Australia, en febrero.

Ese parate físico la hizo dejar Barcelona, donde vivía algunos meses del año para estar más cerca de los torneos de Europa, volver a la Argentina y replantearse su carrera. Necesitaba un volantazo. La relación con Rampello, el entrenador que la acompañaba desde su infancia, estaba desgastada y había que darle un punto final.

“La separación dolió porque fueron muchos años juntos, atravesamos muchas etapas, pero los dos entendimos que era un ciclo cumplido”, recuerda.

Dominar la mente y el corazón

Y a fines de 2018, entonces, arrancó la aventura con los argentinos Emiliano Redondi y Juan Pablo Guzmán. Nuevo equipo, nueva cabeza. Nadia necesitaba trabajar lo emocional, que la complicaba durante los partidos, le provocaba lesiones y afectaba su crecimiento profesional.

Sus nuevos entrenadores le propusieron que conociera a Pedro Merani, un ex jugador argentino de bowling que vive en Qatar y es experto en meditación zen.

“Pedro es mi entrenador mental. Empecé con él en marzo de 2019 y me ha ayudado muchísimo. Me enseñó a mejorar el autoconocimiento y a dominar las emociones y observarme. Me dio herramientas para que pudiera controlar las situaciones difíciles del juego mediante la respiración o la relajación del cuerpo. Es un aprendizaje constante. Mezcla mucho la parte del zen, que viene con la filosofía, y la parte de la neurociencia, que te da la explicación lógica o científica de la estructura del cerebro: los hábitos y cómo cambiarlos”, explica Nadia.

Nadia Podoroska y su sueño: llegar a ser la número 1 del tenis. Foto: Germán García Adrasti.

Nadia Podoroska y su sueño: llegar a ser la número 1 del tenis. Foto: Germán García Adrasti.

-¿Qué te pasaba antes y qué cambió después de empezar a tratarte con Pedro Merani? ¿Te ganaba la cabeza en la cancha?

-Exactamente. Soy una persona que piensa mucho, la razón está muy a flor de piel. En el tenis tenés que tomar decisiones en milésimas de segundos. No podés planificar todo ni todo sale como vos querés. Y eso a veces eso es frustrante. Y con Pedro hemos podido hacer ese trabajo de pensar lo menos que se pueda para poder estar más relajada, incluso disfrutando el juego en plena competencia.

Los médicos me dijeron: ‘Vas a tener que aprender a jugar con dolor. No se te va a ir nunca’. Fue duro.

Nadia Podoroska

-¿Cómo es la dinámica de trabajo?

-Hago ejercicios de meditación casi todos los días, salvo cuando entreno o viajo. Me sirven para frenar un poco la cabeza. Los de visualización son útiles para saber qué tengo que mejorar en la cancha. Eso me motiva y me da un orden. Las charlas con Pedro son generalmente una o dos veces por semana. En competencia, hablamos o nos mensajeamos casi todos los días. Está conmigo siempre. Es mi maestro zen.

-Leí que te gusta la filosofía….

-Cada vez que puedo leo algo en relación a lo cotidiano. Sigo mucho a Darío Sztajnszrajber porque él te lleva la filosofía a la vida diaria y me encanta. Mi mamá es farmacéutica, pero estudió unos años en Filosofía y Letras. Nos ha transmitido ese gusto. Mi hermana estudia Antropología, así que en casa se arman buenos debates.

-¿Habías hecho terapia antes?

-Sí, había trabajado con una psicóloga deportiva de Rosario, que me ayudó muchísimo durante la etapa de las lesiones y el cambio de entrenador. Pero yo necesitaba algo más práctico: cómo manejar mis emociones y los pensamientos de la cabeza, en vez de hablar tanto del pasado o de tus padres…

-Los frutos se vieron en el Abierto de Roland Garros…

-Lo de Roland Garros fue, para mí, realmente inolvidable. Estuve en París tres semanas, entre los días de cuarentena, la qualy y el cuadro principal. ¡Pasó tanto en esas semanas y tanto después debido a esas semanas!

Nadia, junto a sus padres, Irene y Marcelo. Ambos son farmaceúticos y viven en Rosario.

Nadia, junto a sus padres, Irene y Marcelo. Ambos son farmaceúticos y viven en Rosario.

-¿Tenías alguna expectativa antes de llegar al torneo?

-Ninguna. Venía jugando muy bien, es cierto, y había entrenado mucho en cuarentena. Pero la idea es llegar a los torneos sin altas expectativas. De otra manera me presiono. Entonces voy partido a partido. No me gusta mirar el cuadro completo del torneo. Veo con quién me toca jugar, planificamos la estrategia y juego. Voy paso a paso.

-¿Eso es para calmar la ansiedad?

-Claro. Para evitar cualquier tipo de pensamiento a futuro.

-¿Y qué sentiste cuando le ganaste a Elina Svitolina, la número cinco del mundo?

-Estaba re embalada. Decía: “Quiero ganar mañana”.

-¿De chica también tenías este espíritu competitivo?

-Sí. No me gustaba perder a nada. En casa jugábamos al ping pong y mi papá me tenía que dejar ganar porque si perdía… ¡había un mal humor!

-¿Cambiaste tu forma de jugar con este nuevo equipo de trabajo?

Sí, bastante. Antes solía ser muy agresiva, pero con poco margen de error. Tenía días muy buenos y días en que no metía una. Muy fluctuante, más inestable. Y desde que empecé a trabajar con los chicos seguí siendo agresiva y ofensiva, pero con más recursos, con más herramientas, y con calma para entender lo que está pasando. Antes nunca entendía por qué perdía ni por qué había jugado así. Todo era reproches.

Nadia Podoroska, campeona, posa con la medalla dorada en los  Juegos Panamericanos  de Lima 2019.

Nadia Podoroska, campeona, posa con la medalla dorada en los Juegos Panamericanos de Lima 2019.

La vida en Alicante

Para Nadia, son las ocho de la noche en Alicante, una ciudad de la costa mediterránea española, donde vive desde 2019. “Los primeros meses los pasé en la casa de mis entrenadores, porque ellos ya estaban instalados acá. Después alquilé un alojamiento temporario por Arbnb. Y desde octubre de 2019 alquilo un departamento que comparto con la tenista mexicana Ana Sofía Sanchez”, cuenta.

Nadia está chocha con el lugar. Se despierta a las 7.30 y lo primero que hace es abrir la ventana y ver el mar. Desayuna café con leche de almendras y unas tostadas o galletas de arroz con queso untable, palta o mermelada. También, una naranja y, a veces, huevos revueltos. Después se va entrenar, almuerza, duerme la siesta y otra vez, a la cancha.

Emiliano Redondi, uno de sus entrenadores, le dice a Viva que Nadia pudo encontrar un balance entre su deseo de ser una buena tenista y el control de una ansiedad que a veces la desbordaba. “La parte mental es fundamental en su juego y la clave de su éxito actual. Ya no pierde el eje”, explica.

-Nadia, ¿qué es lo más difícil de ser una tenista profesional?

El aspecto económico. Si no tenés plata, no podés hacer nada. Sí o sí necesitas un sponsor. Son pocas las familias que pueden bancar la carrera de una deportista profesional. A mí me han ayudado mucho. Todos mis entrenadores trabajaron gratis conmigo porque mis padres no podían pagarles. Recién ahora puedo empezar a devolver un poco de lo que me dieron. Mis padres tampoco me podían acompañar a Europa cuando empecé a viajar de adolescente. Y he vivido mucho de prestado: en Barcelona, también en Buenos Aires… En el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CENARD, en Núñez) me prestaban el hotel, las instalaciones y me daban las comidas. Soy muy agradecida de todo eso.

Sin duda, soy una resiliente. Creo que el tenis te da un poco eso. Porque nosotros perdemos todas las semanas. Excepto cuando sos campeona, que en un buen año pueden ser dos o tres veces, el resto es en algún momento derrota.

Nadia Podoroska

-¿Te arrepentís de algo?

-La verdad que no. Cuando dejé el colegio presencial, me hubiera gustado estudiar inglés o hacer otro deporte. Algo para seguir socializando. Pero me gusta mi vida y como soy.

-Pasaste la adolescencia jugando al tenis y viajando. ¿Cómo la viviste?

Difícil. Me sentí un poco sola. Tuve esas crisis de adolescente de decir: “Tengo el tenis y nada más”. Pero mi familia, y en especial mi hermana, me contenían. Cada vez que volvía a Rosario salía con las amigas de ella.

-¿Cómo te definirías?

-Uy, ¡qué difícil! Soy una comprometida con lo que hago, muy trabajadora y doy el ciento por ciento tanto entrenando como cortando una zanahoria. Me cargan por eso.

-¿Tenés alguna cábala?

-Viajo siempre con una libreta con fotos de mis padres y de mis hermanos. Si me va bien en un torneo, trato de bañarme en la misma ducha o de mantener el modelo deportivo.

Nadia Podoroska es parte del equipo argentino de tenis femenino. Aqui, festejan la victoria contra Colombia en la ex Fed Cup, actual Billie Jean King Cup. En abril jugarán contra Kazajistán.

Nadia Podoroska es parte del equipo argentino de tenis femenino. Aqui, festejan la victoria contra Colombia en la ex Fed Cup, actual Billie Jean King Cup. En abril jugarán contra Kazajistán.

-Ganaste seguidores, auspiciantes y notoriedad el año pasado, después de Roland Garros. También estás más activa en las redes sociales…

-Estoy re enganchada, me gusta tener ese vínculo con la gente, mostrar un poco lo que hago. Antes no tanto. Era más tímida, más cerrada. Pensaba: “¿A quién le va a interesar lo que yo pueda subir a una red social?” Ahora quizás pueda interesar más. Igual, no soy una persona que le guste compartir todo. Pero disfruto el cariño. Cuando estuve en Buenos Aires me pedían autógrafos y hubo gente que se quedaba a mirar mis entrenamientos. Eso no pasaba antes. Fue todo de golpe, cosas nuevas, más compromisos y responsabilidades, más exposición, pero está bueno…

-Sos una resiliente…

-Sin duda. Creo que el tenis te da un poco eso. Porque nosotros perdemos todas las semanas. Excepto cuando sos campeona, que en un buen año pueden ser dos o tres veces, el resto es en algún momento derrota. Entonces te tenés que agarrar de lo positivo. De decir: “Esto lo hice bien, esto lo puedo mejorar”. El análisis de la semana te ayuda que una derrota no sea un fracaso. Siempre sacás algo bueno. Son lecciones de vida que te ayudan mucho y te terminan fortaleciendo. No hay que quedarse con un mal resultado, con el camino que hiciste. Y en eso estoy.

-Las lesiones que tenías antes, ¿desaparecieron?

-Sigo teniendo molestias físicas en la cadera, pero he aprendido a conocer mi cuerpo y a manejar mucho mejor las emociones. Entendí que el estrés, los nervios y la tensión influyen mucho a la hora de lesionarse. Pero he mejorado y trabajado mucho lo mental.

-¿Seguís soñando con ser número uno el mundo?

-Sí, sigue siendo mi sueño, que lo tuve desde muy chiquita y nunca se ha borrado. Además, a pesar de llevar años en el circuito, siento que mi carrera recién empieza.

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Boca aplastó a River 7-0 y es el primer campeón profesional del fútbol femenino

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En el José Amalfitani, el equipo que conduce Christian Meloni se impuso en el Superclásico por 7-0 y se quedó con el título en el Torneo Transición Rexona 2020/21.

Boca es el primer campeón profesional de la historia, aún cuando el femenino dista mucho todavía de tener un fútbol acorde a esos parámetros. Boca es el campeón porque juega mejor, porque tiene a las futbolistas de mejor pie y porque le gana por goleada aún al otro grande (por historia e inversión) del fútbol argentino. En la cancha de Vélez, sede de la final del Torneo Transición, Boca ganó su título 24 en el fútbol local al vencer a River 7-0, después de un rotundo 5-0 en el primer tiempo.

Se recordará este campeonato comprimido en 52 días por ser el que dio el primer trofeo desde que la AFA profesionalizó el fútbol femenino en septiembre de 2019 y que la pandemia por coronavirus frenó en marzo. Pero en el que la convivencia con el amateurismo es aún una realidad: un estadio de un club de Primera División como sede, televisación, la edición especial de una pelota y la final más deseada pero apenas esperada por seis fotógrafos al pie de la línea de cal y un campeonato integrado por equipos del AMBA con la única excepción de Rosario Central.

Pero en Boca el amateurismo no pasa por la puerta. El primer club que les firmó contrato a todas las integrantes de su plantel este martes mostró que esa apuesta no fue en vano y que puede armar con sus suplentes un equipo tan competitivo como el de las titulares.

Sobre un césped impecable, que cansó a las jugadoras millonarias acostumbradas al sintético de la cancha auxiliar del Monumental -un estadio en el que nunca en la historia se les permitió jugar-, Lorena Benítez mostró la calidad que la llevó a ser la mejor del torneo. Y fue de sus pies que nació el 1-0, a los 13 minutos, cuando Troncoso se llevó la marca y Huber anotó ante la salida de la arquera Molina, y también el tercero por su pegada desde afuera del área. Entre esos tantos, se intercaló el golazo al ángulo de Rodríguez que rompió el partido.

La volante central de la Selección se adueñó del medio, un sector que River perdió y nunca volvió a recuperar. La ventaja física también se notó en los ataques por derecha que terminaron en el cuarto y el quinto, a través de una jugada de Troncoso que coronó Vallejos (autora también del 7-0) y una de Vallejos en el último ataque del primer tiempo que selló Ojeda, quien un rato más tarde se recibió como goleadora del Torneo Transición con 10, uno más que la millonaria Carolina Birizamberri.

Fue la uruguaya Birizamberri la que más lo intentó, aún con el partido 0-7. No fue fácil para River, que hasta debió escuchar por los parlantes que en los cantos grabados de hinchas les pidieran “poner más huevos”, soportar otra goleada con el clásico rival. Aunque podrá tener revancha pronto, cuando participe -al igual que Boca- de la Copa Libertadores que se jugará en Argentina del 5 al 21 de marzo.

Las Gladiadoras, en cambio, no debieron vestir armaduras en la tarde-noche de Liniers. La pelota fue el escudo con el que siempre salieron a atacar. Tanto contra River como antes; no en vano son los siete partidos con valla invicta ni los 32 partidos sin perder. La coronación que tardó siete años en vivirse es merecida en un plantel experimentado, que no se conformó con aquellos cinco goles del primer Superclásico profesional y fue por más en esta histórica final. Un partido que marca un antes y un después para las mujeres: sin nosotras, nunca más.

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Lisandro López sorprendió a todos, decidió irse de Racing y jugará en Atlanta United

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El capitán anunciará su salida del club este martes en una conferencia de prensa. Será dirigido por Gabriel Heinze en la MLS. “Más no le podemos pedir. Vino y dio todo”,  dijo el presidente Víctor Blanco

La noticia sacudió las fibras íntimas de Racing, justo cuando todo giraba en torno a la presentación de Juan Antonio Pizzi, que será este miércoles en el Cilindro. En el momento menos esperado, Lisandro López decidió dejar el club. El capitán, último ídolo vigente, jugará en el Atlanta United de la MLS, el equipo que dirige Gabriel Heinze. Su idea es radicarse en Estados Unidos. El propio delantero, que en marzo cumplirá 38 años, lo anunciará este martes a las 12.30 en una conferencia de prensa que se llevará a cabo en el Recinto de Honor.

“Más no le podemos pedir. Vino y dio todo”, le dijo Víctor Blanco a Clarín. El presidente, además, es el suegro del jugador, quien está casado con su hija Mercedes, madre de Guadalupe, una beba de 3 meses. La familia López se instalará en Norteamérica. Racing le dará el pase libre.

Lisandro le comunicó su decisión a Blanco y hubo sorpresa. Especialmente, para Rubén Capria. El Mago, flamante manager de la Academia, había hablado con el referente. Quería que marcara el rumbo del vestuario junto a Darío Cvitanich (36) e Iván Pillud (34).

Hace tiempo que Licha venía madurando esta posibilidad. ¿Cuánto habrá tenido que ver el parate por la cuarentena, la complicada organización del fútbol argentino y sus desniveles? El atacante nacido en Rafael Obligado estuvo 25 partidos sin hacer goles. Recién quebró la racha en la última fecha de la Fase Complementación contra Newell’s.

Después de la partida de Diego Milito, quien decidió renunciar a su cargo como secretario técnico por diferencias con la Comisión Directiva, la salida de López es otro golpe al corazón celeste y blanco. También, una baja que será más sensible en el vestuario que en el campo de juego. Se dio el gusto de ser dos veces campeón con Racing: ganó la Superliga y el Trofeo de Campeones, ambos en 2019.

Pizzi sabe que no contará con Lisandro. Deberá apostar por Cvitanich, Jonatan Cristaldo y Nicolás Reniero. ¿Incorporará otro delantero?

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