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De pioneros en América Latina a vaciamiento en la era Macri: así es el desguace de la energía atómica argentina

Este martes el Gobierno anunció la fusión de dos empresas mixtas en el marco de una ola de despidos que se generaron con la cancelación de las dos nuevas centrales.

Muy atrás quedó aquel hito del 19 de marzo de 1974, cuando se conectó la primera central nuclear de América Latina, Atucha I. Ahora los negocios y la crisis del área energética parecen ir de la mano, y la fusión de dos empresas mixtas del sector –Conuar y FAE– son un nuevo eslabón en la cadena. En medio de un plan de despidos que se suceden desde mediados de 2018, los delegados de los trabajadores apuntan fuerte a la baja en la construcción de la cuarta y quinta central.

El decreto 121/2019, que se publicó este martes en el Boletín Oficial, dispone la absorción de Fabricación de Aleaciones Especiales (FAE) por parte de Combustibles Nucleares Argentinos (Conuar) para “disminuir los costos y las cargas fiscales”. Sin embargo los trabajadores hablan de un antiguo plan que se concreta con esta medida.

“Esto lo viene persiguiendo la empresa desde hace dos años y sostenemos desde el principio que apunta a una fusión en función de la política energética que desarrolla el Gobierno, con el ajuste de todo el sector nuclear”, explica a minutouno.com Javier Sánchez, delegado de Conuar.

Conuar y FAE se complementan. Están vinculadas a la fabricación de elementos combustibles que, con la reactivación del plan nuclear se redireccionaron a la construcción de reactores de potencia y en el área de investigación. “Con este achique del plan nuclear pretenden circunscribirse a la fabricación de elementos combustibles”, explica Sánchez.

Ambas empresas pertenecen en su mayoría al grupo Pérez Companc y el resto a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA)

“El Gobierno tomó la decisión, con el aumento descomunal de las tarifas, para trasformar lo que es generación, transporte y distribución de energía en un negocio. Para eso es importante desactivar la construcción de reactores porque así les das paso a las termoeléctricas, que son más fáciles de operar y pueden estar en manos de grupos inversores o empresas no tan calificadas”, denuncia Sánchez.

“Iguacel fue empleado de Pérez Companc, manejan información privilegiada desde que comenzó la gestión, saben hacia donde iba el mercado eléctrico. Con esta fusión, lo que vemos claro es que van a reestructurar para el achique”, agrega el delegado.El comentario del trabajador de Conuar hace referencia a la imputación del presidente Mauricio Macri y a los ex ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren y Javier Iguacel, por el intento de privatizar a precio vil las centrales termoeléctricas Ensenada de Barragán yBrigadier López.

“En vez de desprenderse, la fusionan con Conuar, que con un manto o pantalla es básicamente lo mismo. Si esto sigue así, lo mas probable es que con la lógica de los negocios, si no les resulta rentable comiencen a despedir”, explica Javier Caccavelli, delegado general adjunto deATE-CNEA Buenos Aires.“De FAE lo único que le interesa a Conuar es la fabricación de vainas para elementos combustibles. Lo que es fabricación y desarrollos de tubos de aleaciones especiales para reactores de potencia y del sector aeroespacial o aeronáutico que desarrollaba con Cnea, quedaría en un segundo o tercer plano” agrega y apunta que “repiten lo mismo que hicieron en los ‘90”.

Desde que empezó el año hubo ocho despidos de un plan sumará al menos 70 en los próximos dos meses y Sánchez señala que “en los últimos 10 o 15 días apretaron el acelerador para cerrar todo lo que tienen pensado para adecuar al sector”.

Ahora planifican una movilización para la última semana de febrero con los trabajadores nucleados en ATE, Asociación de profesionales de la Comisión Nacional de Energía Atómica y la Actividad Nuclear (APCNEAN) y Uocra.

Las centrales nucleares, el quid de la cuestión

Caccavelli apunta a las cancelaciones de dos nuevas centrales nucleares: una con tecnología nacional, dada de baja a mitad de año, y otra con capital chino, vetada para la época de la cumbre del G20.

Conuar, que se venía preparando para la construcción dela cuarta central con equipos y capacitación, y funciona con la lógica de una empresa privada, más allá de una cuestión de soberanía, comienza a reestructurarse”, explica quien también es docente en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA.

“En ese marco tenemos bastantes despidos desde mitad del año pasado, hubo en la central de agua pesada de Neuquén y está al borde del cierre definitivo. Hay pocos países que tienen una y nosotros la vamos a cerrar”, advierte.

“En Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA), que era la que iba construir la cuarta central, despidieron a lo loco”, agrega sobre la baja a casi la mitad de una nómina de alrededor de 400 empleados.

Y los ejemplos de reducción de personal en un área tan estratégica siguen. En ese sentido, revela: “Estamos tratando de coordinar para hacer una acción conjunta de todo el sector nuclear. Además de los despidos, la exigencia de fondo es que reactiven la construcción de la cuarta central nuclear”.

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