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De lo que gana una familia, la mitad se va en impuestos

El informe de una consultora determinó que hay que trabajar como mínimo 171 días para cumplir con los tributos. Mendoza emprendió una rebaja en alícuotas de Sellos e Ingresos Brutos, pero afirman que no se siente en el bolsillo

A Héctor (63) y a Carmen (58) les gusta salir a hacer algunas compras los sábados a la mañana y tomarse un cortadito en algún café de la Peatonal. Se suben al auto, por el que pagan Impuesto Automotor y al que le llenan el tanque con la imprescindible nafta que ya tiene sobre su precio la carga del IVA y del ITC. Al llegar dejan el auto en una playa, que debe emitir facturas por su actividad y, por lo tanto, ahí también están el IVA, los Ingresos Brutos y las cargas sociales del trabajador que atiende. Lo mismo se repite sobre el precio del café y sobre la ropa nueva que se compraron para darse un gusto con el esperado aguinaldo.
Los impuestos son omnipresentes, como una suerte de Dios fiscal que todo lo ve y que cae con su guadaña de la que, a diferencia de la de la muerte, nadie se salva. Ni usted, ni su vecino, ni ese pariente al que no quiere, pero al que no le queda otra que verlo en alguna reunión familiar, todos en cada actividad de la vida cotidiana pagan impuestos. Ya sea nacional, en donde ese Dios se corporiza como la AFIP, o provinciales en donde adoptó el nombre de ATM o en los municipios, con las tasas por servicios.
Los impuestos son un mal necesario: el Estado subsiste gracias a que todos aportan su granito de arena que, en algunos casos, es una montañita. Y en situaciones de crisis se crearon nuevos, como el famoso Impuesto al Cheque, que llegó para quedarse pese a las promesas de que era temporario. Así la presión fiscal en los tres niveles del Estado sobre el bolsillo de los asalariados, se lleva según un estudio del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), entre el 47% y el 55,4% de los ingresos anuales de una familia. Es decir que, para tener independencia tributaria hay que trabajar entre 171 y 202 días para cumplir con las obligaciones impositivas de los tres niveles de gobierno.
A pesar de que prácticamente la mitad del año laboral se va en cargas impositivas, en 2018 hubo una reducción en la cantidad de días con respecto a los dos períodos anteriores. En 2017, la cantidad de días fue de 197 a 216 y en 2016, de 205 a 211.
“Esta reducción obedece a la actualización de los mínimos no imponibles y los tramos de las escalas del Impuesto a las Ganancias que afectan a empleados en relación de dependencia; a la reducción de la alícuota del Impuesto sobre los Bienes Personales, y al comienzo del cronograma de reducción de contribuciones patronales dispuesta en la Ley de Reforma Tributaria”, explicaron en el estudios del IARAF.
Mendoza, en cumplimiento con el Pacto Fiscal que firmaron las provincias y la Nación, hizo efectivas el año pasado las reducciones en impuestos locales como los Ingresos Brutos y los Sellos. En la presentación de las leyes de Avalúo e Impostiva para este año, el ministro de Hacienda Lisandro Nieri había destacado que, por ejemplo, para 2018 estarían exentos del pago de Sellos los alquileres de vivienda de hasta 72 mil pesos anuales ($6.000 mensuales). También bajaron las alícuotas de impuestos a los créditos hipotecarios y los Ingresos Brutos (IIBB) en algunas actividades con el fin de reducir la presión fiscal.
No obstante, tanto economistas como referentes de distintos sectores de la provincia afirman que pese a esas reducciones que ha hecho la provincia la presión sobre los contribuyentes continúa siendo muy alta.

“Si bien están bajando IIBB, están aumentando el Impuesto Inmobiliario, que tiende a tener más peso sobre las familias. Hay que ver caso por caso. Posiblemente una familia con mucho patrimonio tenga más carga tributaria. Pero una familia que tiene menos recursos y que sólo consumía sus ingresos, sale ganando, porque tiene menos impuestos”, explicó Rodrigo González, economista de la Fundación Ideal.

Daniel Ariosto, presidente de la Unión Comercial Industrial de Mendoza (UCIM), las reducciones en IIBB no son significativas. “Recién se van a notar en el 2022, ahí realmente le va a traer un alivio al comerciante. Lo mismo en las tasas municipales”, consideró.

“Está claro que los gobiernos tienen claro dónde están los problemas y cuáles son los impuestos distorsivos y cuál es la velocidad para hacer bajas y la capacidad para hacerlo. El problema es que las empresas tienen la necesidad hoy”, opinó Jorge Allub, presidente del Consejo Empresario Mendocino.

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