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De ganar un Mundial Sub 20 con Messi y brillar en Racing y San Lorenzo a participar en rituales sangrientos en Kazajistán

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El fútbol le regaló innumerables experiencias al Chaco Torres. Desde que dejó Puerto Vilelas, el ex volante atravesó por los universos más dispares de su profesión. Incluso en la actualidad analiza la posibilidad de convertirse en árbitro

A los 12 años se subió por primera vez a un avión y partió rumbo a Buenos Aires con una mirada entusiasta y una sonrisa cargada de ilusión. Un bolsito con un par de botines, medias, short, calzoncillos y dos o tres remeras fue lo único que se llevó de Puerto Vilelas, el pueblo del Chaco en el que se crió hasta que el intendente local le consiguió una prueba en Racing.

Como el funcionario era fanático de la Academia, aprovechaba cada viaje hacia la gran ciudad para visitar al Cilindro. Algunas reuniones improvisadas con los ídolos de la institución y unos diálogos esporádicos con los miembros de la Comisión Directiva hicieron que después de varios encuentros el forastero del norte construyera una amistad con uno de los dirigentes del club. Ambos idearon un proyecto para que el chaqueño acercara a las jóvenes promesas de su localidad, pero el único que concretó el sueño fue Juan Manuel Torres.

Un caluroso miércoles de enero pisó las canchas de las juveniles albicelestes y su producción fue tan buena que le pidieron que regresara al otro día. El jueves se volvió a destacar a base de goles, ya que en sus primeras funciones jugó de delantero.

La capacidad física y técnica del vilelense acaparó la atención de Juan Barbas, quien por ese entonces trabajaba en las inferiores. “Me preguntó qué quería hacer, porque era muy chico y su intención era sumarme al próximo año, pero yo ya estaba ahí y me quería quedar”, recordó el Chaco Torres en diálogo.

El viernes de esa misma semana volvió a su casa para despedir a sus familiares y amigos. Un fin de semana en el pueblo fue suficiente para evitar un futuro desarraigo, dado que el lunes partió hacia la Academia dejando atrás las calles de tierra, los picados y el colegio.

Cuando se instaló en la pensión conoció las calamidades que atravesaba la institución que por ese entonces era presidida por Daniel Lalín. “Fui a parar a Berazategui y mis viejos tuvieron que hacer todos los trámites para conseguirme una escuela por la zona. Después vino la época del gerenciamiento y se acomodaron un poco las cosas, pero cuando recién llegué, hubo un día que nos dijeron que teníamos que volver a nuestras casas porque no había presupuesto para comida y hospedaje”.

Aquellas advertencias se amparaban en la crítica realidad que atravesaban los pibes del club. En más de una ocasión, cuando finalizaban los entrenamientos se encontraban que sólo tenían para comer jamón y queso. “Nos tuvieron que ayudar mucho los familiares y representantes, quienes nos daban algo de plata para ir a comer unos sándwiches de milanesa que vendían a la vuelta del Cilindro”, aclaró el Chaco.

El ex volante central también tiene presente la vez que tuvo que ir a defender el remate de la sede de Villa del Parque junto a sus compañeros y el momento en el que le tiraron el redoblante por la cabeza a Lalín. “Fue una locura. Estaba todo muy complicado y cuando volvimos a Berazategui nos dijeron que nos teníamos que ir por unas deudas que tenía el club. Nos dividieron en dos grupos, porque a los más grandes los llevaron a un lugar cerca de la cancha y los más chicos nos fuimos a vivir abajo del estadio. Fue un proceso en el que se empezó a establecer todo, pero durante ese período hubo días que no había para comer”.

Un nuevo cambio de colegio no impidió la carrera maratónica de Juan Manuel Torres. Tras salir campeón con la Sexta División en 2002, el coordinador de las inferiores Miguel Ángel Micó lo subió a la Reserva, donde debutó ante Unión de Santa Fe bajo la dirección técnica de Saturno. Después de tres partidos Osvaldo Ardiles le pidió que fuera a entrenar con la Primera, que todavía tenía la base del campeón del Apertura 2001. “El Pitón hablaba muy poco. Lo justo y necesario. Pero nosotros nos reíamos cuando festejaba los goles diciendo ¡Yes! El que más hablaba era (Ricardo) Villa y los que me dieron una mano muy grande fueron Chiche Arano y Diego Milito; porque yo no tenía auto y me colaba en el de ellos para ir a las prácticas”.

Pelotín Vitali, Chirola Romero, el Chaco Torres y el Lobo Ledesma entrenando en RacingPelotín Vitali, Chirola Romero, el Chaco Torres y el Lobo Ledesma entrenando en Racing

El sacrificio constante que tuvo que hacer en Racing le permitió alcanzar la gloria en la selección juvenil. La convocatoria de Francisco Ferraro para el Sudamericano de Colombia en 2005 fue clave para conformar la base del equipo que ganó el Mundial disputado en Holanda. Durante esas concentraciones conoció en profundidad a Lionel Messi, quien “ya demostraba que era un distinto”. “Era un plantel muy unido. Yo compartía la habitación con Pablo Zabaleta, porque éramos los más grandes y ya teníamos partidos en Primera. Leo siempre estaba con el Kun (Agüero), porque eran los más chicos. Así como Messi era muy tranquilo e introvertido, el Kun era un rompe bolas tremendo”, reveló el Chaco, sin omitir una postura humorística sobre el comienzo fallido en el certamen organizado en los Países Bajos: “Leo y yo arrancamos en el banco contra Estados Unidos y perdimos 1 a 0. Después entramos y él la rompió toda ¡Explotó!” Los goles del rosarino a Egipto (2-0), Colombia (2-1), España (3-1) y Nigeria (2-1) confirmaron la sentencia del chaqueño.

Durante toda su preparación también fue sparring de la selección de Marcelo Bielsa en el proceso previo a la Copa del Mundo que organizaron en conjunto Corea Japón en 2002. “Todo fue muy rápido. Recién ahora me doy cuenta de lo que significaba estar ahí. No tenía dimensión de dónde estaba”, confesó. Sin embargo, trabajar con el Loco suponía una concentración superior a la habitual y durante su adolescencia conoció las exigencias del entrenador.

Una tarde, en el predio de Ezeiza, el DT había diseñado un trabajo en el que los sparrings debían habilitar a los delanteros consagrados (Batistuta, Julio CruzPiojo López, por citar algunos ejemplos). Para Bielsa era una tarea sencilla, ya que se trataba de un pase fuerte y preciso delante de unas vallas. Los atacantes debían recibir y patear al arco. Simple. “Pero yo tiré dos descargas hacia atrás y Marcelo paró la práctica de inmediato”…

¡Claudio! ¡Claudio! ¡Sacámelo a este pibe que desde que llegó está haciendo todo mal”, le gritó Bielsa a Vivas, quien se desempeñaba como su colaborador. “Dos pases duré. Me sacó del entrenamiento al toque”, recordó el Chaco. Y continuó: “No sabía dónde meterme, porque los más grandes me miraban como diciendo que había hecho todo mal. Estaban el Cholo Simeone, Verón, Batistuta”…

Con una angustia notable y el temperamento suficiente para contener las lágrimas, Torres abandonó la práctica y se quedó sentado a un lado de la cancha aguardando hasta que termine la sesión. Al otro día todavía se encontraba mortificado por el reto de Bielsa, pero cuando estaba dispuesto a realizar el precalentamiento, el Loco lo llamó para pedirle perdón.

¡Torres! Venga un momento que tengo que hablar con usted”, le gritó el DT. “Discúlpeme por lo de ayer, lo que pasa es que quiero que el trabajo sea preciso para que salga bien. Simplemente eso. Muchas gracias”, agregó. “Yo no podía creer que supiera mi nombre. Después de eso me relajé un poco, pero fue un momento que me marcó para siempre”, cerró el ex Racing.

El festejo de la selección Sub 20, luego de eliminar a Brasil en las semifinales del Mundial disputado en HolandaEl festejo de la selección Sub 20, luego de eliminar a Brasil en las semifinales del Mundial disputado en Holanda

Su carrera siguió por San Lorenzo, donde fue dirigido por Ramón Díaz durante la prometedora Copa Libertadores que terminó con el sueño frustrado por la eliminación ante Liga de Quito. El histórico clásico frente a River (el día del Silencio Atroz) alimentó las esperanzas del título, pero la serie contra los ecuatorianos marcó el inesperado final. El Chaco Torres se encargó de desmentir la supuesta reunión que habían tenido los referentes del plantel con los directivos del Ciclón para discutir los premios hasta altas horas de la madrugada, la noche previa al partido disputado en el Pedro Bidegain. “No hubo nada de eso. Fue una desgracia que le pasó a Orion, cuando quiso hacer jueguitos y se la pellizcó Bieler. Incluso en Quito perdimos por penales”, sentenció.

Su estadía en el Nuevo Gasómetro continuó bajo el proyecto de Simeone, a quien conocía de la Academia antes del retiro del Cholo. “Fue raro, porque pasó de ser mi compañero a dirigirme. En Racing concentraba siempre con Mario Cuenca, pero cuando llegó me tocó compartir la habitación con él ¡se tiraba a dormir a las 11 de la noche y me apagaba la televisión! Un día me rebelé y le dije que iba a ver la tele; pero la tuve que poner muy despacito para que no se despertara”…

Antes de partir hacia Ucrania, el ex volante comprendió que durante sus días en el fútbol argentino tuvo a entrenadores de jerarquía que le “dejaron algo positivo”. Con Miguel Ángel Russo tuvo un enorme aprendizaje porque el actual técnico del Xeneize le habló como si fuera su papá. “Me había mandado una macana en la pretemporada y pidió que me fuera. En ese verano tuve suerte, porque no me iban a tener en cuenta y Boca se había contactado con mi representante para incorporarme; pero como en San Lorenzo no sumaron refuerzos, volvieron a llamarme”.

“La macana” a la que hizo referencia el ex mediocampista se remonta a una tarde en Mar del Plata, cuando el plantel tenía unas horas de licencia. Un arribo fuera del horario establecido despertó el enojo de Russo, aunque un tiempo después entendió las disculpas del jugador. “Miguel me habló como un padre. Me dio muy buenos consejosEl Cholo y Ramón también. Tuve técnicos muy humildes que lo han ganado todo. Ellos no tenían la necesidad de hablarle a un pibe, pero todos tuvieron gestos que me sirvieron mucho en la vida. Me hicieron ver lo que era mejor para mí, cosa que muchos no lo hacen”.

El Chaco Torres le roba la pelota a Juan Román Riquelme ante la mirada de Carlos IschiaEl Chaco Torres le roba la pelota a Juan Román Riquelme ante la mirada de Carlos Ischia

En Ucrania disfrutó de su mejor momento. Cuando se sumó al Metalist compartió el vestuario con el Churry Cristaldo, el Principito Sosa, el Papu GómezSebastián BlancoTorsiglieri Villagra. “Éramos 7 argentinos y 6 brasileños que nos adueñamos del vestuario”, aseguró el ex volante, quien era uno de los encargados de musicalizar los camarines con cumbia santafesina.

El Chaco asegura estar enamorado del país de la Europa del este. Si bien prefirió evitar el tema relacionado a las mujeres locales, sus risas confirmaron que la pasó muy bien. “Estuve 5 años y volvería para quedarme a vivir”, sentenció.

Además, descubrió que la pasión de los hinchas se remite a una euforia descontrolada en las tribunas, pero sin violencia fuera de ellas. “Siempre pedían fotos, hasta cuando perdíamos. Incluso, durante todo el tiempo que estuve salió campeón Shakhtar y la gente nos seguía pidiendo autógrafos. Nunca nos insultaron”.

Aquella experiencia fue un paso previo al destino más exótico que atravesó antes de colgar los botines. Tras un regreso al Chaco para jugar en el Ascenso, un día lo llamó el traductor que había conocido en Ucrania con una propuesta misteriosa. “El ayudante de campo del Metalist había agarrado un equipo de Kazajistán y me preguntó si tenía ganas de ir allá, porque necesitaba a un mediocampista. Como yo no tenía nada que hacer, me fui sin dudarlo”, recordó.

El Chaco Torres jugó durante 5 temporadas en el Metalist de Ucrania

El Chaco Torres jugó durante 5 temporadas en el Metalist de Ucrania

Su estadía de un año le alcanzó para sorprenderse con la belleza y modernidad que ostenta Astana. “Fui a una ciudad que se llama Aktobe, que es muy parecida a KievHablaban prácticamente el mismo idioma que los ucranianos y la vida era muy tranquila, pero el fútbol era muy malo”.

A pesar de no estar en el pico de su rendimiento, el volante surgido de Racing hacía la diferencia en un país que contaba con todas las canchas con césped sintético. Comprendió que el nivel era similar al amateur de la Argentina, pero la diferencia cultural lo afectó más de la cuenta. “Mis compañeros eran muy raros. Tenían costumbres que no entendía”…

Así fue como, sin tener la menor intención, participó de uno de los rituales más extravagantes y sangrientos que presenció desde que dejó Puerto Vilelas. Como si se tratara de una ofrenda similar a la que los vikingos le entregaban a sus dioses, el Chaco Torres observó al capitán del equipo en uno de los arcos del estadio con una oveja y una ollita. “En la última práctica antes de empezar el torneo el arquero hizo arrodillar a todo el plantel en el borde del área grande. Yo no entendía nada, hasta que un brasileño que estaba a mi lado me comentó que era para atraer la buena suerte”…

Aquel chico de pueblo que había jugado en los mejores estadios de la Argentina y compartido vestuarios con figuras de la talla de MessiAgüero, D´AlesandroMilito Simeone se encontraba desorientado en medio de un sacrificio que no pudo evitar. “Mientras estábamos ahí arrodillados, sin entender mucho lo que sucedía, el arquero agarró un cuchillo y se lo clavó en el cuello a la oveja ¡Zas!” El resonante balido del animal se ahogó en su propia sangre y la escena continuó con el derrame del fluido rojo que chorreaba de la yugular por todo el área y el arco…

Para mí fue una locura. Nunca había visto algo así”, reflexionó el Chaco antes de cerrar la descripción de la escena con una cuota de humor: “La cuestión es que durante todo el campeonato en ese arco no pudimos hacer ni un solo gol y los rivales nos cagaron a goles. Terminamos el torneo de mitad de la tabla para abajo y nos tuvimos que ir todos los sudamericanos”.

En la actualidad está instalado en el norte argentino, donde trabaja para la Secretaría de Deportes de Corrientes. Forma parte de un grupo de profesores de gimnasia y administra su tiempo estudiando los cursos de entrenador y de árbitro (sí, ¡de árbitro!).

Considera que será muy importante para su futuro contar con los títulos formativos, porque su idea es seguir ligado al fútbol. “Si en algún momento surge alguna oportunidad, me encantaría probar como técnico; y si no se da esa chance, quién te dice que me transforme en árbitro”, deslizó aquel ex volante que se caracterizaba por la recuperación constante en la mitad de la cancha.

Para ello tendrá que recordar todas las reglas y actualizaciones que se fueron modificando desde el día que decidió retirarse. “Cuando jugaba era mucho más fácil, porque todo se limitaba a una patada y al pedido de alguna amarilla o una roja”. Si bien es difícil imaginarlo, en un futuro cercano no sería descabellado sorprenderse con el Chaco Torres vestido de negro impartiendo justicia por el norte argentino. Podría tratarse de un fenómeno de la nueva normalidad. O tal vez sea otra de las tantas ironías que nos regale el fútbol.

Crédito de las fotos: NA y Fotobaires

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Tras la muerte de Diego Maradona, Sebastián Méndez presentó su renuncia en Gimnasia

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El ayudante del Diez y técnico interino dejó su cargo este jueves por la noche. El sábado, contra Vélez, dirigirá Mariano Messera.

El ayudante de campo de Diego Maradona y director técnico interino de Gimnasia y Esgrima La Plata en los últimos días de internación del Diez, Sebastián Méndez, renunció a su cargo este jueves por la noche.

Tras la muerte del astro mundial, el Gallego le comunicó al presidente del club que había llegado al Tripero “con Maradona” y por eso ahora se va “con él”. Lo mismo aconteció con el otro ayudante, Adrián González. Este viernes, se despedirán del plantel.

El ciclo de Maradona y Méndez al frente del equipo platense concluyó tras 24 partidos, en los que Gimnasia sacó el 41,6% de los puntos (ocho triunfos, seis empates y 10 derrotas).

A los 43 años, el Lobo fue el décimo club en la carrera del Gallego, luego de haber estado en San Lorenzo, Banfield, Atlanta, Platense, Gimnasia de Jujuy, Godoy Cruz, Belgrano, Palestino de Chile y Cúcuta.

El ciclo de Maradona y Méndez concluyó con 24 partidos en el Lobo. Foto: AFP

El ciclo de Maradona y Méndez concluyó con 24 partidos en el Lobo. Foto: AFP

Leandro Martini se hará cargo del plantel a partir de este viernes junto a Mariano Messera y el preparador físico Ignacio Dahul.

“El presidente, Gabriel Pellegrino, me llamó después de las 22 para informarme de la renuncia del Gallego Méndez y me comunicó que este viernes nos tenemos que hacer cargo del plantel con Messera”, le explicó a Télam el propio Martini.

Junto a su compañero de dupla técnica, está a cargo de la reserva tripera y ya saben lo que es hacerse cargo del primer equipo cuando renunciaron otros entrenadores anteriormente.

El sábado a las 19.20, Gimnasia jugará con Vélez en Liniers y el viernes 4 de diciembre a las 17.10 con Huracán en el Bosque, cerrando su participación en el Grupo 6 de la Copa de la Liga Profesional.

El plantel se reunió en la mañana de este jueves en el predio de Estancia Chica, en Abasto, donde se hizo un minuto de silencio en homenaje a Maradona, como sucedió en las prácticas de todos los equipos del fútbol argentino, pero no entrenó, sino que se trasladó hacia la Casa Rosada para asistir al velatorio de su entrenador.

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Así despidieron los diarios del mundo al ‘D10S’ del fútbol

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Diego Armando Maradona, el mejor futbolista de todos los tiempos, murió a los 60 años en una casa en un barrio privado en Buenos Aires, Argentina, donde se recuperaba de una operación reciente de un hematoma subdural

La leyenda del fútbol Diego Armando Maradona falleció este miércoles a los 60 años de “un paro cardíaco” en su casa en Argentina, un hecho que enluta y conmueve al mundo. Muchos de los principales diarios del planeta, en todos los idiomas, despidieron a quien es considerados por muchos como el mejor jugador de la historia.

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Fue “un paro cardíaco, antes del mediodía”, declaró a la AFP, su jefe de prensa, Sebastián Sanchi. Maradona murió en su nueva residencia en Nordelta, a 40 km al norte de Buenos Aires.

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Las reacciones de tristeza llovieron desde todas partes del mundo. “Algún día podremos jugar juntos al fútbol en el cielo”, dijo la también leyenda Pelé, tricampeón del mundo brasileño, de 80 años.

Tapas de diario maradonaTapas de diario maradona

“Un día muy triste para todos los argentinos y para el fútbol. Nos deja pero no se va porque el Diego es eterno”, escribió Lionel Messi, del Barcelona FC, en su cuenta oficial de Instagram.

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“Eternas gracias. Eterno Diego”, escribió Boca Juniors, el equipo de su corazón; “Ciao, Diego”, tuiteó el Nápoles italiano; “Gracias por todo, Diego”, posteó el FC Barcelona.

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El presidente argentino Alberto Fernández declaró tres días de duelo nacional y la Presidencia anunció que el velatorio será en la Casa Rosada, sede del gobierno, desde las 6H00 a las 16H00 locales (09H00 a 19H00 GMT) “por indicación de la familia”.

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Centenares de personas ya comenzaron a hacer fila en la Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada (gobierno) para poder ingresar a despedir al campeón mundial en México-1986.

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El féretro con los restos de Maradona llegó a Casa Rosada pasada la medianoche del miércoles, tras ser trasladado en una ambulancia rodeado de un fuerte dispositivo de seguridad, constató la AFP.

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Claudia Villafañe, ex esposa de Maradona y sus dos hijas Dalma y Gianinna, ya estaban en Casa Rosada. Se vio ingresar al presidente de la Asociación de Fútbol Argentino, Claudio Tapia, a jugadores en actividad y retirados, compañeros de Maradona en la selección de 1986, entre otros, para la despedida privada antes de la apertura al público, informó TyC.

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“Nos llevaste a lo más alto del mundo. Nos hiciste inmensamente felices. Fuiste el más grande de todos. Gracias por haber existido Diego. Te vamos a extrañar toda la vida”, tuiteó Fernández.

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Personalidades como su compatriota el papa Francisco y varios líderes mundiales rindieron tributo al ídolo de los argentinos.

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Como jugador fue artista y mago de la pelota. Alcanzó la cima de su carrera como el capitán de la selección argentina que ganó la Copa del Mundo en México-1986. Fue en ese mundial donde anotó sus dos goles más célebres, en cuartos de final ante Inglaterra. El primero con la mano, la famosa ‘mano de Dios’, y el segundo considerado el mejor en la historia de las citas máximas.

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Pocas veces en la historia un personaje del deporte alcanzó semejante dimensión internacional. Era recibido con adoración a cuanto país llegaba y le reconocían su personalidad rebelde.

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“Nunca voy a olvidar mi origen”, en una villa miseria (asentamiento) al sur de la capital. Aquella cuna le forjó una conciencia en favor de los movimientos populares y se declaró admirador de los líderes de izquierda de Latinoamérica, como el cubano Fidel Castro, de quien fue amigo. Curiosamente falleció el mismo día que el líder cubano.

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Conmoción mundial: murió Diego Armando Maradona. Tenía 60 años

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Sufrió un paro cardiorrespiratorio en la casa de Tigre en la que se había instalado tras su operación en la cabeza.

Y un día ocurrió. Un día lo inevitable sucedió. Es un cachetazo emocional y nacional. Un golpe que retumba en todas las latitudes. Un impacto mundial. Una noticia que marca una bisagra en la historia. La sentencia que varias veces se escribió pero había sido gambeteada por el destino ahora es parte de la triste realidad: murió Diego Armando Maradona.

El campeón del mundo con la Selección Argentina​ se descompensó en la mañana de este miércoles en la casa del barrio San Andrés, en el partido bonaerense de Tigre, donde vivía desde hacía algunos días luego de haber sido operado de la cabeza. El 30 de octubre había cumplido 60 años. 

Villa Fiorito fue el punto de partida. Y desde allí, desde ese rincón postergado de la zona sur del Conurbano bonaerense se explican muchos de los condimentos que tuvo el combo con el que convivió Maradona. Una vida televisada desde aquel primer mensaje a cámara en un potrero en el que un nene decía soñar con jugar en la Selección. Un salto al vacío sin paracaídas. Una montaña rusa constante con subidas empinadas y caídas abruptas.

Nadie le dio a Diego las reglas del juego. Nadie le dio a su entorno (un concepto tan naturalizado como abstracto y cambiante a la lo largo de su vida) el manual de instrucciones. Nadie tuvo el joystick para poder manejar los destinos de un hombre que con los mismos pies que pisaba el barro alcanzó a tocar el cielo.

Quizá su mayor coherencia haya sido la de ser auténtico en sus contradicciones. La de no dejar de ser Maradona ni cuando ni siquiera él podía aguantarse. La de abrir su vida de par en par y en esa caja de sorpresas ir desnudando gran parte de la idiosincrasia argentina. Maradona es los dos espejos: aquel en el que resulta placentero mirarnos y el otro, el que nos avergüenza.

A diferencia del común de los mortales, Diego nunca pudo ocultar ninguno de los espejos.

Es el Cebollita que solo tenía un pantalón de corderoy y es el hombre de las camisas brillantes y la colección de relojes lujosos. Es el que le hace cuatro goles a un arquero que intenta desafiarlo y al mismo tiempo el entrenador que intenta chicanear a los alemanes y termina humillado. Es el que se va bañado de gloria del estadio Azteca y el que sale de la mano de una enfermera en Estados Unidos. Es el que arenga, el que agita, el que levanta, el que motiva. El que tomaba un avión desde cualquier punto del mundo para venir a jugar con la camiseta de la Selección. El del mechón rubio y el que estaciona el camión Scania en un country. Es el gordo que pasa el tiempo jugando al golf en Cuba y el flaco de La Noche del Diez. El que vuelve de la muerte en Punta del Este. Es el novio de Claudia y es también el hombre acusado de violencia de género. Es el adicto en constante lucha. El que canta un tango y baila cumbia. El que se planta ante la FIFA o le dice al Papa que venda el oro del Vaticano. El que fue reconociendo hijos como quien trata de emparchar agujeros de su vida.

Un icono del neoliberalismo noventoso y el que se subió a un tren para ponerse cara a cara contra Bush y ser bandera del progresismo latinoamericano. Es cada tatuaje que tiene en su piel, el Che, Dalma, Gianinna, Fidel, Benja… Es el hombre que abraza a la Copa del Mundo, el que putea cuando los italianos insultan nuestro himno y el que le saca una sonrisa a los héroes de Malvinas con un partido digno de una ficción, una pieza de literatura, una obra de arte.

Una imagen icónica de Maradona.

Una imagen icónica de Maradona.

Porque si hubiera que elegir un solo partido sería ese. Porque no existió ni existirá un tramo de la vida más maradoneano que esos cuatro minutos que transcurrieron entre los dos goles que hizo el 22 de junio de 1986 contra los ingleses. El mejor resumen de su vida, de su estilo, de lo que fue capaz de crear. Pintó su obra cumbre en el mejor marco posible. Le dijo al mundo quién es Diego Armando Maradona. El tramposo y el mágico, el que es capaz de engañar a todos y sacar una mano pícara y el que enseguida se supera con la partitura de todos los tiempos.

Barrilete cósmico. Y la pelota no se mancha. Y las piernas cortadas. Y que la sigan chupando. Y la tortuga que se escapa. Y el jarrón en el departamento de Caballito, el rifle de aire comprimido contra la prensa, la Ferrari negra que descartó porque no tenía estéreo, la mafia napolitana y toda una ciudad que elige vivir en pausa, rendida a su Dios. Es el de las canciones, el de los documentales a carne viva y las biografías siempre desactualizadas. El que levanta el teléfono y llama cuando menos lo esperás y más lo necesitás. El que jugó partidos a beneficio sin que nadie se enterara. El que pasa del amor al odio con Cyterszpiler, con Coppola o con Morla. El que siempre vuelve a sus orígenes y le presta más atención a los que menos tienen.

Es el abuelo baboso y el papá inabordable.

Es antes que todo y por sobre todas las cosas el hijo de Doña Tota y de Don Diego.

Maradona es en presente pese a que de los que mueren haya que escribir en pasado. Es el que en Dubai se codeaba con jeques y contratos millonarios y el que en Culiacán y con 40 grados a la sombra pedía un guiso a domicilio. El que internaron en un neuropsiquiátrico. El que pudo dejar la cocaína. El que hizo jueguitos en Harvard. Es el que como entrenador de Gimnasia vivió un postergado homenaje del fútbol argentino. Aquel que había dirigido a Racing y a Mandiyú no era este último Diego de las rodillas chuecas, las palabras estiradas y las emociones brotando sin filtro.

Es también Maradona el hombre que se fue apagando. Se resquebrajó su cuerpo y empezó a sacar a la luz tantos años de castigo físico, de desbordes, de excesos, de patadas, de infiltraciones, de viajes, de adicciones, de subibajas con su peso, de andar por los extremos sin red de contención.

Y el alma se fue apagando al compás del cuerpo. En el último tiempo ya no quería ser Maradona y ya no podía ser un hombre normal. Ya nada lo motivaba. Ya no servía el paliativo de los antidepresivos ni las pastillas para dormir. Y la combinación con alcohol aceleraba la cinta. Cada vez menos cosas encendían su motor: ni el dinero, ni la fama, ni el trabajo, ni los amigos, ni la familia, ni las mujeres, ni el fútbol. Perdió su propio joystick. Y perdió el juego.

Lo llora Fiorito, escenografía inicial de esta historia de película y pieza fundacional para comprender al personaje. Lo lloran los Cebollitas donde se animó a soñar en grande. Lo llora Argentinos Juniors donde no solo es nombre del estadio sino el mejor ejemplar de un molde que genera orgullo. Lo llora Boca y toda la pasión que unió a un vínculo que fue mutando pero conservó el amor genuino. Lo llora Nápoles, su altar maravilloso en el que con una pelota cambió la vida de una ciudad para siempre. Lo lloran también Sevilla, Barcelona y Newell’s, que infla el pecho por haberlo cobijado.

Diego Maradona se convirtió en una leyenda del fútbol mundial.

Diego Maradona se convirtió en una leyenda del fútbol mundial.

Y lo llora la Selección porque nadie defendió los colores celeste y blanco como él. En definitiva, lo llora el país entero y el mundo.

Entre tantas cosas que hizo en su vida, Maradona hizo una particularmente exótica: se entrevistó a sí mismo. El Diego de saco le preguntó al de remera de qué se arrepentía. “De no haber disfrutado del crecimiento de las nenas, de haber faltado a fiestas de las nenas… Me arrepiento de haber hecho sufrir a mi vieja, mi viejo, mis hermanos, a los que me quieren. No haber podido dar el 100 por ciento en el fútbol porque yo con la cocaína daba ventajas. Yo no saqué ventaja, yo di ventaja”, se contestó en una sesión de terapia con 40 puntos de rating.

En ese mismo montaje realizado en 2005 en su programa “La noche del Diez”, el Diego de traje le propuso al de remera que deje unas palabras para cuando a Diego le llegue el día de su muerte. “Uhh, ¿qué le diría?”, piensa. Y define: “Gracias por haber jugado al fútbol, gracias por haber jugado al fútbol, porque es el deporte que me dio más alegría, más libertad, es como tocar el cielo con las manos. Gracias a la pelota. Sí, pondría una lápida que diga: gracias a la pelota”.

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